Observaciones diletantes de estío: policía estadounidense vs. policía española

Con motivo de ciertos aniversarios he pasado unos días en Nueva York, con mi familia. Y aprovechando estos días de agosto, en los que los controles se relajan un poco, aprovecho para hacer un par de observaciones viajeras que ya adelanto no tienen más valor que el de un diletante que ha estado unos días por ahí, a modo de  lo que Elvira Lindo, en su librito de recuerdos de su estancia en Nueva York, Lugares que no quiero compartir con nadie, dice de los visitantes: “Los visitantes siempre dicen haber presenciado escenas definitivas y definitorias; sacan de inmediato conclusiones generales, tremendas y generales, y desean que yo les apoye en sus convicciones apresuradas”. Pero, bueno, como digo estamos en verano…

Mi observación se centra en la diferencia entre el control policial en España y en Estados Unidos. Ya en el aeropuerto la diferencia de controles policiales fronterizos es abismal. Incluso en la salida hacen controles aleatorios (le tocó a uno de nosotros), tuvimos problemas de papeles por ciertas descoordinaciones, el control de pasaportes fue exhaustivo, con fotografía y huellas digitales e incluso a la vuelta hubo que pasar el escáner corporal que te desnuda. Los guardias que pasaban por ahí eran sencillamente intimidantes, no sólo por la parafernalia que llevan encima y demás distintivos de su poder, sino por sus propios ademanes y posturas (los brazos ligeramente apartados de las caderas, como si estuvieran a punto de desenfundar) y la mirada como la que Tom Wolfe atribuye a Nestor Camacho, el policía protagonista de su última novela Bloody Miami, “la mirada del poli”, que según él viene a decir: “En este territorio mando yo. Mío es el poder supremo, y estoy enteramente dispuesto a liquidarte si no tengo más remedio”.

En la ciudad la policía tiene una presencia constante, con todo tipo de aparataje, vehículos y accesorios. Más de una vez nos encontramos algunos grupos dotados de casco, tremendas protecciones y armas automáticas, sin que aparentemente hubiera razón para ello. El argentino que nos acompañaba en el trayecto de ida y vuelta al aeropuerto nos advertía encarecidamente de que no se nos ocurriera sacar fotos ni enseñar la máquina al atravesar el túnel que conduce a la interestatal 495: si sacas una foto en un sitio donde no tiene sentido sacar fotos, es que estás localizando lugares para atentados, pararán el autobús y mirarán una por una las máquinas de fotos o móviles.

Por supuesto, puede ser que haya varias razones para este despliegue: la mentalidad americana del pionero y del sheriff, que también condiciona su obsesión por las armas; o el todavía no resuelto trauma del 11S.  Pero quisiera citar una tercera que he leído en el New Yorker de esta semana que he comprado en el viaje y que me ha parecido muy interesante. En ese artículo (puede leerse aquí) se trata el caso de Garner, un vendedor ambulante de cigarrillos, objeto de brutalidad policial grabada en video, que plantea la eficacia y los riesgos de lo que se ha llamado la “política de las ventanas rotas”, según la cual es conveniente realizar detenciones en pequeñas infracciones, bajo la tesis de que los delitos más importantes encuentran un nicho en los barrios donde la delincuencia menor se ha permitido que florezca. Puede verse aquí una explicación de esta política que, según algunos, es la que permitió a Giuliani “limpiar” la ciudad de Nueva York y hacerla mucho más segura de lo que era hace algunas décadas. Hay otros, como Steven D. Levitt y Stephen J. Dubner que, en su conocido libro Freakonomics, ponen en duda esa política atribuyéndola a la disminución demográfica debido al aborto. Pero, en fin, sea o no eficaz la política, como bien dice la autora del artículo, parece cierto que puede tener unas consecuencias colaterales no deseables: imponer una sanción desproporcionada para infracciones menores, propiciar abuso de poder y quizá hacer la vida urbana menos cívica, no más.

La diferencia con las Fuerzas de Seguridad españolas es grande, al menos para un observador diletante (no sé muy bien qué dirá un peruano que llegue a Barajas). Aquí un tricornio es un tricornio, pero uno espera firmeza y seriedad sin intimidación, que yo creo que se considera innecesaria. Y lo mismo ocurre con la policía. Con independencia de las acusaciones de torturas en la lucha contra el terrorismo, no hay muchos casos de brutalidad policial, salvo algunos recientes en fuerzas autonómicas. Y quizá podría haber razones para una mayor presencia policial pues aquí también hemos tenido nuestro atentado terrorista masivo y muchos años de lucha contra ETA. No obstante, no parece que la seguridad ciudadana esté en su peor momento, al menos en lo que se refiere a la delincuencia común.

No, aquí el problema -al menos el problema de quién intimida a quién- es otro, y ya lo hemos tratado muchas veces en ese blog: la impunidad de los que insultan y agreden a los policías y, en general, la lenidad judicial con los que rompen la ley en algaradas y manifestaciones. Recuerden este post al respecto. Es preciso reiterar que la condena de la violencia “venga de donde venga”, es una falacia y un error.  Cuando viene de un delincuente o de un Estado represor, hay que condenarla. Cuando viene de un Estado democrático que lo que hace es imponer la ley, hay que aplaudirla, pues establece el orden y da seguridad para todos.

Claro que esa violencia tiene que ser justa y proporcionada, y es ahí muchas veces donde está el problema, en la justa medida. Ni tan blanda que no sea eficaz para el cumplimiento de la ley, ni tan excesiva que genere abusos. Y para ello se necesita preparación, profesionalidad, autocontrol (de los que creo que gozan nuestras fuerzas de seguridad) y luego transparencia y control externo sin corporativismo. Y sin politización ideológica.

35 comentarios
  1. aldelgadog
    aldelgadog Dice:

    ¿Que no hay casos de brutalidad policial salvo en las autonómicas?
    Pues teniendo en cuenta que autonómicas sólo hay dos, de 19 posibles, Guardia Civil y policías locales aparte, esa afirmación debería levantar todas las sospechas por sí misma.
    Ya sólo con lo que se viene denunciando en los dos últimos años sobre las actuaciones de la UIP en Madrid vamos sobrados de brutalidad policial española (por contraponer a autonómica).
    https://www.youtube.com/watch?v=St0mJAhLk60
    http://www.cuatro.com/noticias/espana/Violencia-policial-Madrid_0_1509375269.html
    http://mibrujula.com/violencia-policial-extrema-durante-el-25-s-en-madrid-esta-es-la-policia-que-tenemos/

    • Ignacio Gomá Lanzón
      Ignacio Gomá Lanzón Dice:

      Ay, Aldelgadog, siempre a la contra y cogiendo el rábano por las hojas¡ Me refiero a que no hay casos individuales de brutalidad tan sonados como el de Garner, al menos que me suenen a mí, salvo algunos que ha habido de los Mossos de Escuadra, recientemente. En relación a la actuación de los antidisturbios, que son los que enlazas, me temo que es una cuestión bastante sesgada ideológicamente, sin perjuicio de condenar, claro, los abusos que haya podido haber.

  2. momus
    momus Dice:

    Pues la explicación es muy sencilla, y tiene que ver con el dinero. La seguridad aeroportuaria está privatizada. Grandes empresas que se dedican a diseñar, producir y facturar seguridad, obtienen beneficios mayores si generan una demanda de seguridad, en buena medida innecesaria, a la que ellas mismas atienden.

    Son un muy pequeño grupo de empresas internacionales, que controlan su mercado y deciden cuánta seguridad necesitan los viajeros, cuántos controles deben pasar, cuántos cacheos deben sufrir (a manos de empleados de esas propias compañías). Al final la factura se la pasan a la autoridad aeroportuaria, que la repercute en el consumidor, y si hace falta, en el contribuyente.

    Es lo que pasa por privatizar un servicio como la seguridad pública, que ha entregado los aerorpuertos norteamericanos a matones y mafiosos.

  3. parvulesco
    parvulesco Dice:

    “Cuando viene de un Estado democrático que lo que hace es imponer la ley, hay que aplaudirla, pues establece el orden y da seguridad para todos.”

    ¿Entonces los asesinatos de Eric Garner o Michael Brown se tienen que aplaudir?

    • Ignacio Gomá Lanzón
      Ignacio Gomá Lanzón Dice:

      Pues no, porque “uso de la violencia” no quiere decir “abuso de la violencia”. ¿Si a usted le está atracando y golpeando un facineroso le gustaría que la policía usara la violencia para impedirlo? Supongo que sí, salvo que sea usted un mártir. ¿Le gustaría que le mataran allí mismo con saña? Supongo que no, salvo que sea usted un sádico. Como digo en el texto, la violencia ha de ser justa y proporcionada. Pues eso.

    • parvulesco
      parvulesco Dice:

      Pero quién dibuja la línea de separación entre uso y abuso de la violencia no es usted sino el Estado a discreción no? ¿Es posible que un Estado dicho democrático abuse de la violencia porque la mayoría no la ve legítima? Los policías de Missouri veían su violencia muy legítima, sin ir más lejos.

    • Ignacio Gomá Lanzón
      Ignacio Gomá Lanzón Dice:

      Bueno, claro, estamos hablando de ideas generales: la línea de separación la tiene que marcar la ley en el Código Penal, debidamente interpretada y aplicada por los Tribunales de Justicia. Es evidente que en ello puede haber siempre una subjetividad y una valoración, pero creo que no se deben perder de vista los principios: nosotros renunciamos individualmente al uso de la violencia para que lo ejerza el Estado, que es el que tiene el monopolio. Ese es el Contrato Social ideal. Otra cosa, por supuesto, es que el Estado no sea democrático o que abuse de su poder, lo que puede darse en un Estado Democrático o no. Y el que la mayoría lo vea o no lo vea legítima se expresa a través de las urnas o los Tribunales.

    • dpcereza
      dpcereza Dice:

      La violencia ha de ser justa y proporcionada. Claro. Pero hay que poner medios institucionales para que eso sea así.
      La sociología policial lo tiene muy claro: la tarea de la policia es muy delicada y difícil y, cuando prevarica, se protege a si misma y construye un mundo autorreferente ajeno al derecho. Como son humanos, tienen rencores, se queman, pierden el control y, además, entre ellos hay racistas y pirados.
      La organización debe poder apartar a los quemados, pero el problema tambie´n viene, en España, de la falta de instancias fuertes externas de control de responsabilidades. De hecho, en España ese papel no lo cumplen ni el defensor del pueblo ni los tribunales, que sistemáticamente colusionan con la policía – muchas veces si tener en cuenta todo tipo de aportes de evidencia (como los videos de manifestaciones que el ministerio del interior quiere prohibir). A la chita callando, sólo algunos controles internos de las propias policías van apartando a quienes abusan, pero no parece suficiente.

  4. Antonia Fuentes Moreno
    Antonia Fuentes Moreno Dice:

    Coincido con Ignacio en la sensación de intimidación que produce el pasar el control policial para entrar en Estados Unidos y que se incrementa por la cantidad de historias con incidentes desagradables que te cuentan amigos que han pasado por esas situaciones. Es una sensación en la que se mezcla sentirte vulnerable y la indefensión ante una intromisión injustificada en tu intimidad.

    En paralelo solo recuerdo una situación parecida cuando viajamos a Marruecos y en la frontera los policias nos confiscarón las revistas que llevabamos entre ellas un Interviu, con la portada de Marta Sanchez luciendo sus encantos, os puedo asegurar que la actitud de la policia marroquí no fué nada amigable y que la sensación de intimidación fue comparable a la de la policía americana.

    Ignacio me gusta mucho la imagen de los ” polis con los brazos ligeramente separados de las caderas como para desenfundar” yo esto lo achaco o bien a la sombra alargada de John Wayne o a que los polis están “mazaos” y los biceps les impiden pegar los abrazos al cuerpo.

  5. Gonzalo García Abad
    Gonzalo García Abad Dice:

    Un artículo interesantísimo. Creo que son varios los ingredientes que construyen las democracias. El sufragio activo universal, el derecho de sufragio pasivo, la separación de poderes, los derechos y garantías. El Estado ejerce el monopolio de la violencia legítima, pero el respeto a los derechos humanos hace que las garantías ejerzan de contrapeso. Cuando se trata de luchar, por ejemplo, contra la corrupción política, contra el crimen organizado o contra el terrorismo, esas garantías pueden suponer un obstáculo para que dichos comportamientos tengan su justa sanción en un tiempo razonable y sin riesgos desproporcionados de fracaso en la labor de lucha contra esas formas de delincuencia. Sin embargo, un sistema que propenda a relajar las garantías corre el riesgo severo de que, amparándose en situaciones injustas o en situaciones legítimas que generen suficiente rechazo por parte de un grupo importante de la sociedad, un sistema político emanado del sufragio universal pueda convertirse en una dictadura. Por desgracia, tenemos ejemplo recientes y lejanos repartidos por toda la geografía del planeta.
    Puede que la clave para que EEUU sea un país plenamente democrático, e incluso en algunas cosas modélico, está en que las garantías en EEUU no se han relajado. Como usted bien señala, la actitud intimidatoria de la policía surge desde los propios orígenes de los EEUU, no es fruto de una relajación posterior. Creo que iniciar el camino de la relajación de garantías puede ser peligrosísimo, porque nunca se sabe donde terminará ese camino. Sin embargo, recortar la fuerza que puede ejercer el Estado puede ser contraproducente, a menos que se haga para dotar a un país que sale de una dictadura de las garantías necesarias para iniciar un camino democrático. Al final de ese camino nos podemos encontrar con una situación donde no se pueda hacer cumplir las leyes, que en la práctica es una situación semejante a la carencia de normas. En mi opinión, lo mejor es que, una vez se ha alcanzado la democracia, un país dote a sus autoridades de la fuerza suficiente y a sus ciudadanos de las garantías necesarias. Posteriormente, esa fuerza y esa garantías deberían mantenerse con la mayor estabilidad posible. Creo que las aventuras, en este campo de la fuerza que ejerce el Estado y las garantías de los ciudadanos, son muy peligrosas.

    Reciba un cordial saludo.

  6. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    En un aeropuerto español medio –con unas 100 operaciones diarias– no es posible tomar un café con un croissant que no esté en manos de una corporación USA.
    La seguridad, ya impertinente y abusiva, también es privada y las operaciones de tierra, embarque y desembarque, al igual que en el resto de aeropuertos las lleva a cabo un Outsourcer, Groundforce, una subsidiaria de la Globalia, presidida hoy por D. JJ Hidalgo.

    En muchos pueblos pequeños –y en capitales de provincia– de España, la clase política ha traspasado, —a veces en contratos de 50 años–, los servicios municipales de agua, red de saneamiento y limpieza a diversas cotizadas. En general tras ellas están Agbar, FCC y otras por el estilo. Se suele crear una subsidiaria con nombre local para que se note menos.

    Salvo la inevitable subida de los costes de estos servicios a cada ciudadano y la evidencia de que el Estado sigue más obeso de lo que ya era, no es constatable la menor ventaja.

    Corrijo, el responsable político de turno debe trabajar todavía menos porque ya ni órdenes debe dar. Se lo evita el IBEX en Endogamia total. Hablando de Endogamias lo de la Universidad es un chiste al lado de esto.
    Es decir, estamos copiando el nuevo sistema USA con 20 años de retraso.

    La pregunta es ¿por qué?

    Tiene respuesta.
    Al traspasar a países más baratos y menos regulados lo esencial de la estructura industrial que existía en Breton Woods no hay otras fuentes de empleo que los servicios públicos y estos cambalaches entre servicio público y privado que nada añaden salvo el brutal incremento de costes e ineficacia al que estamos asistiendo.
    Estas fuentes de empleo no son esencialmente Productivas, son “Servicio” y Gasto o Coste.
    Una diferencia sobre la que corremos un comprensible y tupido velo. (Nota 1)

    Esto es tan evidente que ya ocupa las conversaciones de sobremesa de los ministros de toda Europa. Incluyendo a los grandes Manufacturers-Exportadores que se han beneficiado del proceso Alemania, Japón y las Zonas Económicas Especiales.

    La pregunta es, nuevamente, ¿Por qué?

    Y esta pregunta ya no tiene una respuesta tan fácil porque exige entrar en los intereses de una Casta global cuyas decisiones ya permean hasta lo cotidiano de nuestras vidas.

    El caso es que sí, como bien dice Ignacio Gomá, USA ya no es lo que era: Un buen ejemplo.

    Otro dato: En 1976 había en los EEUU un millar de zonas residenciales segregadas de sus municipios matriz –como si la Moraleja se hubiese segregado de Alcobendas– En 1998 había…. 80,000.

    USA en el 2005 tenía un Gini igual que el de China. China ha mejorado y USA ha empeorado desde entonces. (Nota 2)

    Saludos

    Nota 1
    En EEUU, entre 1977 y 2007, el porcentaje de empleo fabril pasa de un 27% de la población al 15%. Entre 1985 y 2006 la industria española cayó un 37% en términos de PIB y un 30% en empleo. Sigue cayendo en ambos casos.

    Nota 2
    “An Empire Wilderness” Travels into America’s future. Robert Kaplan; Vintage.

  7. IÑIGO ROMERO DE BUSTILLO
    IÑIGO ROMERO DE BUSTILLO Dice:

    Estoy totalmente de acuerdo con Ignacio pues he tenido un hijo estudiando en Nueva York y otro lo está en la actualidad.-
    Sin embargo,también hay que reconocer que los EE.UU. son un continente de inmigración pero donde la libertad individual es sagrada,de ahí la posibilidad- también sagrada – de llevar armas y la responsabilidad exigible por los actos también.-Es un país distinto con una mentalidad distinta y cuando uno vive alli mucho tiempo se acostumbra a ello y lo ve con normalidad y como necesario.-
    No sé si me gusta más aquello que esto pero puedo decir que viví personalmente lo de Giuliani en New York: cuando fuí por primera vez tuvimos el grupo que contratar dos agentes privados de seguridad incluso para ir a museos a plena luz del día y por las noches nos aconsejaban los de Iberia cenar en el mismo hotel.
    Cuando mi hijo mayor estudió allí fuimos en 1999 a pasar la semana santa nuestra allí y vivimos Nueva York a tope de día y de noche como si estuvieramos en Madrid o Barcelona.La seguridad era completa a las cuatro de la madrugada salvo en el Bronx.Qué había pasado: Giuliani y su Policía- ayudados eso sí por las mafias – hicieron una limpia por abajo.Pero ibas a Chicago y no digo Detroit y eran los años 30 y Bonnie and Clyde.

  8. O,Farrill
    O,Farrill Dice:

    Me gustaría resaltar el comentario de Momus sobre la “seguridad innecesaria”. La seguridad (en abstracto) es un producto más de consumo de una sociedad a la que se ha formado en el “miedo”. La necesidad de protección se ha creado como un producto más que vender a los ciudadanos y estos la compran. Por esa razón es un elemento más en el entramado político-económico. Hay inseguridad cuando previamente alguien la ha provocado. Es decir, hay alguien interesado en “vendernos” sus servicios de seguridad. Desde la última guerra mundial la sociedad entera (salvo algún caso patológico) llegó a la conclusión de que es fácil entenderse entre personas, pues todas suelen tener los mismos intereses. Había llegado la paz. Luego, alguien (y no miro a nadie) se ha empeñado en ir tocando las narices en unos sitios y en otros con pretextos de todo tipo para vendernos al final el producto “seguridad” como única forma de vivir en el “miedo”. Cuando alguien con criterio no vendido al mejor postor analiza muchas de las cosas que han estado pasando, puede aproximarse a la verdad que, posiblemente, no es la que se nos vende desde los sistemas de poder. En cuanto al comportamiento policial comparado por desgracia no hay muchas diferencias (los mismos músculos, el mismo aspecto imponente y coactivo….). Todo lo hemos copiado del mismo sitio: de una democracia tenida por modelo a través del mayor aparato de propaganda conocido, cuyos intereses reales están más cerca de la economía y la geopolítica que de la búsqueda de paz entre los pueblos. En este sentido partimos de los consabidos tópicos: la policía está para hacer cumplir las leyes. Falso. La policía está para facilitar la convivencia y los derechos de las personas. Es un servicio que se basa más en la inteligencia, la experiencia humana y el uso de argumentos que impidan el delito, pero siempre sabiendo que los ciudadanos son quienes los pagan y mantienen, no los superiores políticos o administrativos. Las leyes se cumplen cuando son justas y resultado de la voluntad social de convivencia sin necesidad de intervención policial. Es un pacto social en el que nos reconocemos como seres humanos. Lo demás es otra cosa. ¿España es más segura desde que la “seguridad” se ha privatizado? ¿El mundo es más seguro por el poder coercitivo de los servidores públicos? El mundo será más seguro cuando cada uno se ocupe de lo que pasa dentro de sus fronteras y se ocupe solamente del bienestar de los ciudadanos sin pretensiones hegemónicas ni imperiales. Los imperios se ganan desde el corazón no desde las armas o la fuerza. Eso es la civilización.

    • Ignacio Gomá Lanzón
      Ignacio Gomá Lanzón Dice:

      Muchas gracias por su comentario, y el de momus y Manu Oquendo y demás comentaristas, que van mucho más allá y le sacan más punta a mi post del que pretendía, una simple observación diletante, un poco a lo Josep Pla, aunque mucho menos elegante. Quizá alguna matización: todos los servicios públicos están para favorecer la convivencia pero las fuerzas de orden público están concretamente para eso, el orden público, y no para convencer ni estimular ni nada de eso, que ya hay otros órganos que se dedican a eso. Yo considero también un valor el orden público , con independencia de otras consideraciones políticas o ideológicas que se quieran hacer.
      Ahora bien, en esa línea diletante, y ya que lo plantea usted, diré que si me parece hay últimamente una cierta obsesión con la seguridad: los telediarios se dedican a meternos miedo, la seguridad es un valor fundamental, el enemigo está por todos lados y hay que pagar una buena seguridad, debidamente privatizada. Pero está en nuestra mano como ciudadanos oponernos a ello con los instrumentos que nos da el Estado de Derecho, no con otros. Saludos

  9. de Lege Ferenda
    de Lege Ferenda Dice:

    Los malditos pobres nos quieren amargar nuestras mariscadas con sus caras sucias y hambrientas. Sobre todo en Detroit y Chicago, donde después de mantenerlos cual clases medias durante décadas, ahora que lo desmantelamos todo, en lugar de agradecerlo, protestan, los muy sinvergüenzas. Su hambre no es cosa nuestra. Perdedores.” ¡Que se jodan!” (Andrea Fabra).
    Menos mal que la policía limpia las calles de hambrientos y facinerosos, para que nosotros podamos pasearlas tranquilamente, comprando para tirar lo que ellos no deberían ni soñar con ver de lejos.

  10. Fermín
    Fermín Dice:

    Buenísimo el comentario de de Lege Ferenda que está convencido de que el delincuente es delincuente por necesidad y porque el malvado capitalismo le ha robado el pan de sus hijos ¿no será usted Urdangarín?

    Por cierto que la policía que yo he visto en NYC me ha servido hasta de guía turístico y nada de rollo amenazante. Lo que sí fue impresionante para los 40 turistas europeos que fuimos a Tánger a una excursión de un día fue soltar todos los documentos de identificación en la bolsa de basura que a tal efecto nos presentaba un marroquí con chilaba y babuchas reglamentarias. Bueno, es verdad que los españoles en general y los andaluces en particular estamos más acostumbrados al esperpento por parte de la Administración; las caras de los turistas que sí venían del primer mundo nos hacían mucha risa. He de reconocer que a la vuelta casi todo el mundo recuperó su documentación, a lo mejor había un enano en la bolsa de basura ordenando alfabéticamente.

    • de Lege Ferenda
      de Lege Ferenda Dice:

      Fermín, lamento haberle agraviado. En efecto, mi comentario ha sido más hiriente que sarcástico.
      Mi desafortunada referencia, lo quería ser a la Cláusula de Estado Social como instrumento corrector de este tipo de conflictos.
      Y a que el Estado Policial, a la postre, no representa a todas las clases Sociales, sino a la de los propietarios, esencialmente.
      Estado Social Vs Estado Policial.

  11. Julio
    Julio Dice:

    Aunque no sea su obligación, me gustaría que me aclarara por qué no ha publicado mi comentario. Y de paso obsequiarle con una frase que pronunció el Doctor Martin Luther King Jr., un hombre que murió por luchar contra unas leyes democráticas que discriminaban a las personas por razón de su raza (ahora en la UE se discrimina por razón de sexo, también democráticamente): “Nunca olvide que todo lo que Hitler hizo en Alemania era legal”
    Si le he ofendido en algo, no era mi intención, simplemente pienso que la democracia es la dictadura de la mayoría y en mi opinión las dictaduras no son deseables.

    Muchas gracias y un saludo

    Julio Hernández

    • Ignacio Gomá Lanzón
      Ignacio Gomá Lanzón Dice:

      La respuesta a su pregunta es que su anterior comentario usaba lenguaje y formas inapropiadas. En cuanto al fondo de lo que propone, es evidente que una cosa es legalidad y otra legitimidad. Una determinada ley o acto puede ser legal pero ilegítimo, como por ejemplo ocurre con las leyes injustas. ¿Cuándo son injustas? Eso ya es más complicado de decir: si admite usted el Derecho Natural, esta claro; los derechos humanos, también; pero con carácter general lo que tenemos son procedimientos:acatar la voluntad de la mayoría que, si es contraria a los derechos fundamentales será anulada por el tribunal constitucional.

      Pero, si como se deduce de su comentario, tampoco cree en la democracia, no sé qué propone usted, ¿qué cada uno se tome la injusticia por su mano? ¿Qué se haga todo por unanimidad?

  12. Julio
    Julio Dice:

    Estaba escribiendo una parrafada filosófica pero voy a ir a lo concreto, aunque no tengo ideología, y por tanto no soy demócrata, me sentiría más cómodo, e incluso podría llegar a participar en un sistema de elecciones en el que para votar haya que pasar un examen sobre economía, política e historia bastante amplio. Eso para mí sería básico y si además los candidatos fueran escogidos (los requisitos no se los sabría decir, pero esta parte sería secundaria) como por ejemplo se hace en los USA para escoger candidatos a jueces, de entre profesionales de una reconocida valía profesional, sobre todo en el ámbito de la administración de empresas (porque eso es lo que pienso que es un Estado). Igual los griegos lo llamarían aristocracia, el gobierno de los sabios.

    Un saludo.

    Julio Hernández

    • Ignacio Gomá Lanzón
      Ignacio Gomá Lanzón Dice:

      El propósito de este post no era tan trascendente, así que se agradece la concreción. Si lo que dice es que hay que elevar el nivel de nuestros políticos, estamos bastante de acuerdo. Otra cosa es que ello haya de hacerse por medio de una especie de oposición o con un concurso de méritos. Me temo que eso plantearía algunos problemas constitucionales, como los antiguos sufragios censitarios. Si parece, en cambio, importante y urgente realizar las modificaciones legales precisas para crear los incentivos necesarios para que puedan ser elegidos los mejores, los más competentes y no simplemente los políticos profesionales cuyo principal mérito es hacer la pelota a la cúpula de los partidos. Le recomiendo para ello nuestro libro del mismo nombre que este blog y también, “La Urna Rota” del blog Politikon, particularmente en lo que se refiere a la selección de las elites políticas.

  13. Fermín
    Fermín Dice:

    Eso de cómo se toman las decisiones es muy importante pero también lo es una segunda cuestión que casi nunca se comenta: hay cosas sobre las que el gobernante no debería decidir. Si puedo fumar y emborracharme en mi casa, si quiero comer pizza todos los días son cosas que a lo mejor me prohíbe su gobierno de expertos, por usar ejemplos tontorrones (desde luego, ya no me dejan fumar en mi propio bar o comprar alcohol pasadas las 22h). También veo a los expertos recomendar que me crujan a impuestos y oiga, en fin.

    • Julio
      Julio Dice:

      Pues sí, lo de los expertos o gurús, como los llaman ahora, también es relativo, por eso he dicho que me parece más importante quién y cómo se vota que los candidatos en sí mismos, pues si quien vota está suficientemente formado, se tenderá a elegir mejor a los gobernantes. Y por personas formadas me refiero a gente que entienda realmente lo que es el Estado, cómo funciona, y quiénes serían los mas aptos para gobernar. Recuerdo en las pasadas elecciones generales que una amiga médico de mi novia me dijo que iba a votar a IU porque estaba harta de PP y PSOE, cuando le pregunté que si se había leído el programa electoral de IU me contestó, juro que con palabras textuales: “ni siquiera sé quien es el candidato”.
      También recuerdo cómo justo antes de otras elecciones, un grupo de ninis que se solian reunir a pasar el día fumando porros alrededor de un kiosko que hay al lado de mi casa, comentaban a gritos que iban a votar al PSOE porque los del PP son unos fachas, y claro, las elecciones las gano ZP, y luego las volvió a ganar…
      Para mí la democracia es esa gente eligiendo quién me gobierna y no hay que olvidar, como ya indiqué en otro comentario, que la democracia llevó a Hitler al poder
      Un saludo

  14. O,Farrill
    O,Farrill Dice:

    Estimado Sr. Gomá: Gracias por su aclaración sobre la intencionalidad de su post, pero reconocerá que ha abierto con él un debate importante. Nada menos que interpretar lo que es “seguridad” y “orden público”, asunto sobre el que me he extendido quizá más de lo previsible pero que tiene mucha más enjundia. El segundo concepto que Vd. atribuye a la función de la policía (o fuerzas de orden público) es simplemente convivencia armónica en las relaciones y actividades sociales. Eso es el orden público. Por eso las “fuerzas” (yo las llamaría “servicio”) tienen la misión de “prevenir” (inteligencia) y actuar para evitar los posibles daños. En cuanto a la paranoia de la “seguridad” me extraña que sólo se haya dado cuenta últimamente de la obsesión por ella. ¡Si es de libro! Una sociedad segura porque es libre es más difícil de convencer de supuestos peligros inexistentes. Recuerde las armas de destrucción masiva en Irak (por ejemplo) y lo que se ha producido tras la guerra innecesaria en que nos metieron. En el fondo la “seguridad” es un producto más que vendernos a los incautos y asustados miembros de las sociedades occidentales. Acabo diciendo que no proponía nada en mi comentario para oponernos a todo ello salvo, claro está, nuestra propia inteligencia y reflexión. En cuanto al “Estado de Derecho” es un concepto abstracto que dejamos para otro día.

    • Ignacio Gomá Lanzón
      Ignacio Gomá Lanzón Dice:

      Apreciado sr. O,Farrill: me provoca usted, pero son interesantes estas disquisiciones, en las que no era mi intención meterme. Pero, si hay que meterse, se mete uno: aunque no estamos tan lejos, rechazo la mayor, mediante la distinción entre el fin próximo y el fin remoto. Por supuesto que las FOP han de actuar con inteligencia y prevenir, pero, concretamente, están para usar la fuerza y para imponer violentamente si es necesario lo que la sociedad considera justo. Ese es el fin próximo. El fin remoto puede ser la convivencia o incluso, si usted quiere, la felicidad de los ciudadanos. Lo que pasa es que ese debería ser el fin de todas las instituciones. Dice usted que las llamaría ¨servicio”y que tienen por fin prevenir, pero ese es el fin remoto. El próximo es usar la porra y capturar al facineroso. No juguemos con las palabras. Y todo ello no quiere decir que no lo deban hacer dentro de la ley y proporcionalmente al acto que reprimen. Si, reprimen.
      En cuanto a lo de la obsesión por la seguridad, Sr O,Farrill, es que no se le puede dar a usted la razón, que se coge el brazo. No he dicho que me haya dado cuenta últimamente del exceso de la seguridad, sino que esto se produce últimamente, es decir, en los últimos tiempos. Pero, ya, por llevarle la contraria, me voy a distanciar un poco de su tesis, que rezuma un tono ligeramente conspiranoico (con perdón si me equivoco), en el sentido de que parece usted atribuir a unas fuerzas universales y oscuras esa obsesión para vendernos luego seguridad y tenernos amedrentados. No soy muy partidario de esas teorías, por mucho que es verdad que hay muchas fuerzas poderosas que quieren llevarnos a hacer lo que ellas quieren. Pero la realidad es, para mí, más profunda, creo yo. Lo que ocurre es que estamos en un sociedad que ha cambiado mucho, que se ha convertido en líquida, en el sentido que nos proporciona Bauman, y en consecuencia valora una seguridad que ya no puede tener realmente. Le recomiendo esta entrevista al filósofo:

      http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/Zygmunt-Bauman-pesimista_0_881911978.html

      En cuanto al Estado de Derecho, claro que es un concepto abstracto, pero absolutamente clave en la convivencia como fin remoto y para la democracia como fin próximo.
      Un saludo, y gracias por tan interesantes consideraciones.

  15. Isidro Elhabi
    Isidro Elhabi Dice:

    Tiene ud razón Ignacio. Yo he estado varias veces en NY y una breve estancia en USA y lo de la Policía allí impresiona. El papelito preguntando de si quieres atentar allí ya en el avión te deja flipando. Y lo de los controles es desesperante, como tengas un nombre y apellido medio común seguro que coincides con un narcotraficante mejicano y te tiras horas allí. Un familiar mío que no sabia inglés y la tuvieron retenida un par de horas comprobando. Y menos mal que no la metieron a la sala del interrogatorio porque sé de gente que ha estado 6-8 horas allí. A mí porque en la visa hubo una equivocación en una palabra casi me la lían. Y es verdad que las ametralladoras automáticas imponen. Y cuando uno va por el interior algunos llevan también unos escopetones del 15. Está claro que tonterías allí ni una. A un amigo bastante idiota le pararon con el coche y se le ocurrió abrir la puerta, y desenfundaron el arma en 2 seg y le hicieron ponerse de rodillas con las manos donde pudieran verlas, como en las películas. Todavía le huele la caca. Aquí sin embargo, nuestros agentes tienen que aguantar cosas como estas. Cualquiera de los personajes de estos vídeos allí en 30 seg tenían un palizón encima. Está claro que no se trata de defender la brutalidad policial (mucha veces allí racista) pero hemos pasado de una dictadura a un blanderío que vamos. Término medio por favor.

    http://youtu.be/cnzjd14H15g

    http://youtu.be/vekJd4LTU9Y

    Por cierto, otra cosa que me sorprendió fue la amabilidad de la gente. En el taxi, en el metro, iba cargado como una mula, y nadie dudó en ayudarme con las maletas, en una ciudad tan grande me sorprendió tanta amabilidad.

  16. Ignacio Gomá Lanzón
    Ignacio Gomá Lanzón Dice:

    Me ha leído usted el pensamiento, don Isidro: ni tanto ni tan calvo en esto de los sistemas policiales. Coincido también en la amabilidad del neoyorquino medio, y añado la eficiencia y simpatía del servicio de restaurantes y demás establecimientos
    Felices vacaciones igualmente.

  17. O,Farrill
    O,Farrill Dice:

    Estimado Sr. Gomá: Como no quiero distraerlo en sus vacaciones me gustaría emplazarlo a una charla ante un café cuando lo estime pertinente y seguir con el tema. También como forma de entretenimiento le podía recomendar la formidable serie documental de Oliver Stone “La historia no contada de EE.UU.” en la 2ª cadena de TVE donde no hay -como en mi caso- ninguna situación “conspiranoica” (¡vaya palabra!) sino una constatación de la manipulación, mentiras y doble moral que la “alta política” ha inspirado. Busque, investigue, indague y verá cómo no andamos tan descaminados. Felices vacaciones.

  18. Ignacio Gomá Lanzón
    Ignacio Gomá Lanzón Dice:

    Estimado ser O,Farril: los queridos comentaristas no me distraen en absoluto en mis vacaciones. Queda en pie ese café, mi correo es público, así que cuando quiera. Le tengo que decir que he visto uno de los capítulos de la 2 de Oliver Stone, el de la bomba atómica, muy interesante, sin duda. Y no se me escapa que la alta política está plagada de ese tipo de cosas. Aunque no se sí Oliver Stone, amigo de Castro, de las FARC y que dice que su serie es el contrapeso del control judio de los medios, es una fuente, totalmente, digo totalmente, fiable o sesgada. Reconozco, no obstante, que, de ser ciertos, los tejemanejes coetáneos a la decisión de tirar la bomba y la superficialidad mostrada por el presidente son tremendas, y más la constatación de que la decisión era totalmente inútil porque al entrar Rusia en. Manchuria era claro que Japón iba a capitular.

    • O,Farrill
      O,Farrill Dice:

      Ese es precisamente el problema: distinguir las fuentes sesgadas de las que no lo son. Por eso es tan importante la reflexión directa y personal, con la mente despejada de prejuicios. Lo dicho: buenas vacaciones y en septiembre encontraremos el hueco para conocernos directamente. Un cordial saludo.

  19. Alfonso
    Alfonso Dice:

    Quizá no ha escogido usted bien el ejemplo de la seguridad aeroportuaria. En EEUU hay ahora mismo una polémica bastante encendida en torno a los métodos y procedimientos de la TSA (Transport Safety Authority) Una agencia que subcontrata con entidades privadas el personal y los medios que usan en los controles de las terminales.

    Todo un “teatro” de seguridad montado en torno a la supuesta prevención de atentados basándose sólo en lo que ya ha ocurrido. Es decir, intentan prevenir los tipos de riesgos ya conocidos. Este “teatro” está gestionado por empresas de seguridad privada con lobbys que presionan al gobierno para aumentar los controles (y los costes) todo en nombre de la “seguridad”

    Lo peor es que con todas estas medidas no han conseguido demostrar que hayan prevenido ni un solo atentado, aunque se puede argumentar que han conseguido ponérselo más difícil a los terroristas. Lógicamente, nadie intenta un atentado por medios que sabe que van a ser detectados. Pero aficionados y expertos superan cotidianamente esos controles y explican que no sirven para detener a los terroristas que de verdad quieran hacer daño. En la pŕactica, lo que han conseguido estos controles es modificar el objetivo: para sembrar el terror y producir muchas víctimas ya no es necesario secuestrar un avión, basta con fijarse en las colas para pasar los controles de seguridad.

    Los límites absurdos en las cantidades de líquidos (cuando por otra parte en las tiendas del Duty Free se venden cantidades superiores de líquidos y envases de igual potencial destructiva), las máquinas de rayos X que no detectan objetos en determinados ángulos o los cacheos no consiguen evitar que se introduzcan en los aviones toda clase de objetos potencialmente peligrosos.

    Y si alguien pregunta por qué el número de intentos de secuestro se ha reducido prácticamente a cero, la respuesta no está en ninguna de estas medidas que hay en los aeropuertos. La respuesta, en la que coinciden todos los expertos, está en que instalar una puerta blindada en la cabina de los pilotos, con circuito de vídeo y cerradura con combinación, supone una barrera mucho más infranqueable que cualquier otra cosa. Eso y detectar explosivos es suficiente para evitar que un avión civil se convierta en un arma.

    Por supuesto, en España no vamos a ser menos y aplicamos religiosamente todas las medidas de seguridad en los embarques que USA dice. Pero son una pérdida de tiempo y de dinero para todos, excepto por supuesto para las empresas involucradas.

    No quiero decir con esto que se pueda permitir que cada cual suba a un avión lo que le de la gana, sobre todo por aquéllos que lo hacen sin ser conscientes del peligro que generan. Los controles de seguridad están bien cuando sirven para prevenir algo. Pero cuando sirven para enriquecer a los amigos de los que gobiernan, no.

    (próxima entrega: la “tolerancia cero” en EEUU con las drogas y el negocio de las cárceles)

  20. Víctor
    Víctor Dice:

    En curioso, este artículo me hace intentar comprender la justificación del uso de la violencia en un estado de derecho y donde están los límites del uso y e abuso. Creo que el primer límite debe ser que sea un auténtico estado de derecho, con una auténtica separación de poderes y un sistema democrático de elección de sus gobernantes y representantes. Sí falla alguna de estas premisas, el uso de la violencia aunque este amparado en una norma se convierte en un abuso y un arma represiva del estado. Eso es lo que esta pasando en este país. No tenemos una separación de poderes. El legislativo está al servicio del ejecutivo y el judicial esta integrado por los designados por los anteriores, con lo que al final solo existe e l ejecutivo de un partido que es el que define la política de nuestro país. El sistema de elección de representantes tampoco es democrático en el sentido estricto, es decir un hombre un voto, puesto que la separación por provincias y los votos requeridos para la obtención de diputados sólo beneficia a las grandes formaciones. Con todo ello me parece muy frívolo para un jurista justificar el uso de la violencia por el estado.

  21. Víctor
    Víctor Dice:

    Las diferencias entre EEUU y España son muchas y en muchos sentidos. En cuestión de seguridad no debemos olvidar algo esencial, en EEUU todos tienen derecho a tener un arma y a usarla en legítima defensa. Y también que una película en la aparezca un plano de un pecho femenino o un beso o una relación explícita será calificada como x y no apta, mientras que en una película en la que se sucedan miles de armas muertes asesinatos cadáveres no causé ningún rechazo. Es impresionante el poder de influencia que el cine y la tv han tenido en la formación de delincuentes policías y la sociedad en general. En España tras la muerte del dictador y sus excesos en seguridad pasamos a un sistema garantista que ha ido perdiendo lastre por el camino en beneficio o justificado en un incremento de la seguridad y se encuentra cada vez más cerca de su pasado, quizás influenciado por el cine predominantemente estadounidense. El caso es que parece deducirse que la percepción del articulista es que en EEUU hay más brutalidad policial que en España y sólo lo reduce a una autonomía, algo que no me atrevería a afirmar sin un estricto recuento y clasificación de los casos.

Los comentarios están desactivados.