El artículo de Ignacio García de Leaniz: El nuevo regeneracionismo español

Hace poco más de un año, apelaba desde esta Tribuna (“Pidiendo una Generación del 12”, El Mundo, 11-01-2013) a la necesidad de una constelación de ciudadanos con influencia en la sociedad y conocimientos de la estructura del estado, que conscientes de las causas del colapso institucional, económico y social que nos asola, pudiera enderezar el hundimiento colectivo al que asistimos. Que no es otro que el del régimen del 78, cuya descomposición y corrupción actuales nos recuerdan la caída del sistema caciquil de partidos de la Restauración en 1923, o años más tarde, en 1931, la desaparición de todo un régimen. Y no hay que olvidar que el declive actual ya se ha cobrado una abdicación regia forzada, velis nolis, por una corrupción inherente a la quiebra de la separación de poderes que padecemos.

Mas como en nuestro país hay ciertamente gente muy valiosa-aunque no se hable de ella- y abnegada a la que además le “duele España”, resulta que ante la grave crisis en torno, una serie de personas han aunado esfuerzos y vertebrado sinergias para frente a la desesperanza reinante (“así podemos seguir indefinidamente”) dar paso a una desesperación creadora (“así no podemos seguir más: ¡hay que hacer algo!”). Como asumiendo el lema de “no comulgar con ruedas de molino” frente a un entramado institucional no muy distinto al que Joaquín Costa definió en Oligarquía y caciquismo. Y así de forma espontanea se ha ido acrisolando una minoría vital crítica que siguiendo la estela de nuestros mayores regeneracionistas del siglo XIX y pasado (Ganivet, Costa, Maeztu, Unamuno, Machado y Ortega), se han puesto manos a la obra de hacer frente al fracaso democrático nacional cuanto a la corrupción campante que sucede a un poder tan descontrolado como el que hemos consentido.

Tal movimiento regeneracionista aglutina ya una constelación de profesionales con edades que oscilan entre los cuarenta y cincuenta años, siendo su fecha-eje de nacimiento 1968 y el 2014 la de su toma de conciencia de ser una generación dotada de un proyecto sugestivo en común. Año este en el que han empezado a reunirse para analizar la situación nacional y entreverar varias líneas de acción. Sus perfiles van desde abogados del Estado, hasta notarios, profesionales del Derecho, profesores, altos funcionarios, consultores y directivos de empresa. Y hay en este rasgo de la minoría regeneracionista, un hecho bien insólito por significativo: Cómo el actual establishment encarnado por el PP-PSOE y su anejo “capitalismo castizo”, ha perdido el apoyo de las élites más preparadas y se han ganado, a cambio, su beligerancia en pro de una democracia de usos europeos- con igualdad ante la ley- y del fin de la impunidad. Esto es, devolver a España la categoría de Estado de Derecho que ha ido perdiendo paulatinamente en los últimos veinte años.

Y en poco tiempo, como fruta en sazón, han ido cuajando unas iniciativas regeneradoras que dan cuenta de las energías dormidas que hay en el fondo de nuestra sociedad y que hablan todas ellas de una “imaginación creadora” tan necesaria hoy para la encrucijada española. Veamos algunos ejemplos:

1. El fenómeno de “¿Hay Derecho?”: Lo que comenzó como un reducido blog más fundado por cuatro notarios (Ignacio y Fernando Gomá, Rodrigo Tena y Fernando Rodríguez Prieto) y una abogada del Estado (Elisa de la Nuez), se ha convertido al cabo del tiempo en el blog jurídico-y político- más importante de nuestro país, sostenido por muchas horas de saber y esfuerzo. Y sin ningún ánimo de lucro lo cual resulta siempre aval del regeneracionismo verdadero. En la actualidad cuenta ya con más de 200.000 entradas mensuales y sus reflexiones y denuncias sobre la deriva de las instituciones de nuestro Estado de Derecho, son a mi juicio de lo más lúcido y riguroso que se está escribiendo en nuestro país en estas horas inciertas. Un uso inteligente de Twitter permite, además, un grado de difusión y seguimiento notables. Junto a ello, han tenido la feliz idea de publicar un libro fundamental para entender lo que nos pasa como son las reflexiones que constituyen el tomo “¿Hay derecho?”: La quiebra del Estado de derecho y de las instituciones en España, bajo el pseudónimo colectivo de Sansón Carrasco (Península, 2014). Las diecisiete páginas de su introducción suponen una formidable síntesis de nuestros males, carencias y peligros, siendo su lectura indispensable para saber qué nos estamos jugando.

2. La tecnología al servicio del Regeneracionismo: La Fundación Civio. No menos eficaz y fecunda resulta la andadura que a través del uso de las nuevas tecnologías ha emprendido Jacobo Elosua, que fue alto directivo de un conocido banco de inversión multinacional. Su Fundación Civio desarrolla herramientas informáticas que sacan a la luz datos de gran valor cívico y promueven la transparencia tan necesaria, ayudando al tránsito de mero contribuyente a ciudadano. Lo que supone mucho de investigación y de conocimiento de la gestión pública para mejorar el poder ciudadano y la rendición de cuentas institucionales. Secciones como “Tu derecho a saber”, “El BOE nuestro de cada día”, “Quién manda” o “Dónde van mis impuestos”, tienen como fin tanto el control del poder público cuanto una labor de pedagogía conscientes de que el principal problema político de nuestro país sigue siendo esencialmente “pedagógico”, como anotaba Ortega. Pero, sin duda, la sección más conocida de su web es el “Indultómetro” donde han recopilado, desgranado y clasificado toda la información contenida en el BOE sobre los indultos concedidos en España desde 1996, constituyendo una ingente base de datos a disposición de cualquiera de nosotros. De donde puede sacar el lector lecciones varías sobre el grado de impunidad y arbitrariedad que acompañan al ejercicio de nuestro poder político
3. Una herramienta municipal regeneracionista: Basada en la experiencia del ayuntamiento de Torrelodones, y ante la dificultad de conocer las finanzas de los ayuntamientos nacionales y sus normas básicas de gestión, la regeneradora Sociedad Civil Municipal al frente de la cual se encuentra un consultor como Gonzalo F. Atela, ha creado un “kit”, descargable on line, con los puntos básicos que deben conocer los ciudadanos que quieran repetir la experiencia torredolonense, que supone la dignificación de la vida municipal y terminar con la figura de los ediles “cuneros” de los tiempos de la Restauración. Así a través de una serie de guías y procedimientos, las asociaciones ciudadanas se encuentra desde material jurídico a instrucciones sobre cómo gestionar la estrategia en los medios para poder acceder a un poder local cuyo índice de salud moral resulta el quicio de nuestra entera arquitectura política. Con este planteamiento, la posibilidad de importar la figura del “manager municipal” tan popular en los países escandinavos y en Estados Unidos supone una clara perspectiva regeneracionista.
Se me dirá que al fin y al cabo son experiencias todavía modestas. A lo que respondo que mucho peor que no las hubiera. Y que el nuevo regeneracionismo hace camino al andar, deportiva, abnegadamente. Lo cual no es poco.

16 comentarios
  1. Gonzalo García Abad
    Gonzalo García Abad Dice:

    Una visión a tener en cuenta. Comparto, en parte, su visión. Creo que hay una gran preocupación de los españoles por España y que las herramientas que ofrece la tecnología moderna aportan mucho a la resolución de los problemas, el blog ¿Hay Derecho? es un excelente ejemplo. Una cuestión importante es hacer partícipe al lector de la gestión de la propia información que recibe. Suscitar el interés de los lectores sobre realidades que desconocen parcial o totalmente puede conducir su curiosidad a adquirir más conocimientos que les proporcionen una opinión más independiente.

    En lo que discrepo es en que creo que no somos diferentes del resto de europeos. Desde el regeneracionismo de un siglo atrás al actual hemos sufrido una guerra horrible pero, con la Constitución aprobada en 1978, hemos ganado una democracia. No somos menos democráticos que el resto de países. La igualdad ante la ley está plenamente vigente desde la aprobación de la Constitución, y de su artículo 14. No creo que se pueda hablar de impunidad cuando existe un Código Penal vigente y muchas investigaciones policiales y judiciales en curso, incluso hay un buen número de sentencias firmes que han condenado a prisión a políticos con importantes responsabilidades que están cumpliendo condena tras un proceso con todas las garantías. Tampoco creo que la corrupción y las situaciones injustas no existan en otros países europeos. Existen muchas injusticias, pero creo que hay muchas más herramientas para luchar contra ellas que hace un siglo.

    Creo que debemos estar preocupados por muchas injusticias y por los problemas económicos de este país, pero creo que las herramientas de las que disponemos para luchar contra estas situaciones que nos permiten albergar esperanzas.

    Reciba un cordial saludo.

  2. O,Farrill
    O,Farrill Dice:

    Mi enhorabuena al autor del post con el que, a grandes rasgos, coincido plenamente. Los cambios políticos se producen bien por revoluciones dolorosas, bien por revoluciones intelectuales. En España afortunadamente contamos con una importante representación de intelectuales muchos de los cuales no están comprados, ni se dejan comprar en beneficio de nadie pero que no acaban de dar el paso definitivo, el empoderamiento social que la situación requiere. Por eso otros movimientos lo hacen. Hay una gran responsabilidad en quienes por su preparación y experiencia no son capaces de dar el paso adelante con alternativas nuevas y diferentes nacidas del rigor y la generosidad política. Es preciso que la incentivación moral supere a la incentivación económica. El caso del ayuntamiento de Torrelodones es un ejemplo importante de cuando el soberano decide tomar la gestión en sus manos y demostrar que se puede hacer mejor. Acabo con una reflexión sobre el comentario del Sr. García Abad: el que la corrupción se haya instalado en casi todo el mundo, no significa que sea aceptable ¿o acaso debe serlo por ser una corrupción democrática? En cuanto a las varas de medir para la aplicación de las leyes…mejor no tocarlo.

    • Gonzalo García Abad
      Gonzalo García Abad Dice:

      Lo que comento no es, en modo alguno, que la injusticia sea aceptable, sino que hoy gozamos de algunas herramientas más que hace un siglo para luchar contra ella y fruto de esas herramientas hoy hay muchas más investigaciones y condenas sobre la corrupción que hace un siglo. Lo que digo es que debemos reconocer que en España se han hecho importantes avances. Si miramos desde la perspectiva del regeneracionismo, ¿hace un siglo era siquiera imaginable que políticos con responsabilidades importantes fuesen juzgados y condenados por actos de corrupción? Creo que hay que seguir en esa senda, que queda muchísimo trabajo por hacer y que las herramientas que ofrece la tecnología nos brindan importantes oportunidades, pero es justo reconocer los avances. No creo que en otros países europeos haya menos injusticia.

      Un cordial saludo, señor O,Farill.

  3. O,Farrill
    O,Farrill Dice:

    Gracias por su aclaración Gonzalo. A lo largo de la Historia han existido períodos de regeneración y períodos de decadencia social al igual que guerras y paz. Por ejemplo los juicios de Nüremberg sirvieron para hacer ver que las leyes injustas producen tragedias por muy “legales” que sean. Se han convocado juicios internacionales sobre genocidios y sistemas políticos basados en el terror, pero también se han dado premios Nobel de la Paz a personajes que tanto tuvieron que ver con las guerras: Vietnam sin ir más lejos, Irak, Libia, etc. ¿En qué se diferenciaban unos campos de exterminio de otros? “Las leyes son la voluntad del poderoso” es una frase con vigencia absoluta. Lo que ocurre es que los poderosos de ahora son más sutiles y sus estrategias de propaganda más eficaces.

  4. José María Ortiz Báñez
    José María Ortiz Báñez Dice:

    Las instituciones formales de la democracia representativa son imperfectas. Los canales de participación ciudadana se demandan en un sistema de democracia real. En ese sentido está el reto de una verdadera regeneración, la cultura de la gobernanza, cómo hacer que las instituciones sean más sensibles a los cambios sociales. No se trataría de conformarse con el castigo ejemplar a la corrupción, sino de evitarla en lo posible, ni tampoco sentarse a esperar que las redes sociales sobresalga del mundo virtual. Hacen falta personas motivadas a hacer el trabajo sucio, y a las que establecer las condiciones oportunas para actuar. El verdsdero reto es cultural de la ciudadanía para organizarse informalmente. Al respecto, cómo podría desarrollarse el Senado?

  5. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Vengo sosteniendo en el foro que no creo mucho en un regeneracionismo que no se adentre en lo estructural. Las instituciones realmente no son estructurales. Son instrumentos de la estructura y no lo digo, en absoluto, en terminología marxista sino en el más llano.

    Esto no quiere decir que no se deba optar por “acuerdos pragmáticos” e instrumentos claramente útiles como los que aporta el artículo. Al contrario.

    Sólo quiere decir lo del refrán. Para que un viento nos sea favorable –o no lo sea– es necesario, además, definir, comunicar y compartir con claridad un destino y los rumbos para alcanzarlo

    Es en esta definición –de naturaleza estratégica– donde el regeneracionismo suele estrellarse.
    Se suele quedar “prudentemente corto e impreciso” al definirse sobre problemas centrales. En consecuencia está ausente al tratar de estos temas e intentar defender su posición racionalmente y al tratar de comunicarla.

    Esto no es fácil y tiene costes importantes. Pero si no se hace en momentos de grave crisis estructural, la realidad les desborda y suelen quedarse en asuntos, también importantes, pero de naturaleza secundaria –ni estratégica ni estructural– en lo que a la ciudadanía concierne.
    Esta es una de las causas de la opinión esencialmente negativa sobre los partidos políticos –institución centralísima– que predomina hoy en Occidente. No somos una excepción.

    Tenemos hoy dos buenos ejemplos de ello: UPyD y Ciudadanos. Que por sus restricciones –¿mentales? ¿tácticas?– en tomar posición sobre problemas de naturaleza estructural…se les ha pasado el arroz.

    El daño “neuronal” (el importante en comunicación) ya está hecho y corregirlo exige un tiempo y un dinero –para comprar talento profesional– que no está a su disposición.

    Sobre otro aspecto relacionado con lo anterior.

    Estos días he estado leyendo un clásico sobre Periodismo: “Manufacturing Consent”: The political economy of the Mass Media. Publicado por primera vez en 1988, revisado años más tarde y expandido hasta 1998. Con un borrador libre.
    http://focalizalaatencion.files.wordpress.com/2012/08/herman-chomsky-2002-manufacturingconsent.pdf

    Un documento que, como neófito, me ha parecido muy valioso para entender una forma de ver las cosas del mundo de la comunicación.
    El texto nos permite entender mejor la poco airosa figura que la prensa occidental está mostrando, por ejemplo, en lo de Ucrania. Algo que creo dará que hablar dentro de la tan traída y llevada profesión del periodismo.

    No voy a detallar aquí la tesis de Herman y Chomsky pero es muy conveniente –quizás imperativo– leerlas un par de veces.
    Está muy bien escrito y realmente basta con leer la Introducción (hasta la página 37) del “Propaganda Model” que hoy estructura los Mass Media y el Capítulo 7, así como las Conclusiones (desde la página 297 a la 307)

    Buenos días a todos y muchas gracias a los editores por el artículo y los datos.

  6. Jesús Casas
    Jesús Casas Dice:

    Pues sí, la preocupación por España es la que nos ha hecho a algunos salir de nuestros cuarteles e invierno y, a pesar de las capas de melancolía y escepticismo que va creando el choque cotidiano contra nuestra realidad, participar en foros como este u otros que parecían un lugar donde personas mesuradas, sensatas y trabajadoras pudieran aportar su granito de arena para mejorar. Acaso parezca que los regerenacionistas no consiguieron mucho – ni siquiera una estatua tiene alguno de ellos – pero la España del siglo XX no era la del XIX y la del XXI no debe ser la del XX. Me pregunto si podemos hacer lo que debemos hacer sólo a través del debate o tenemos que pasar a la acción y, en ese caso, qué clase de acción para no acabar en el “no era eso” de Ortega y cómo podemos implicar a las generaciones que tenemos por debajo, que me parece a mí no están a la labor o están en otra labor.

    • O,Farrill
      O,Farrill Dice:

      Pasar a la acción es dar un primer paso en ese sentido. ¿Qué tipo de acción? Nuestras ideas y propuestas al servicio de la sociedad del siglo XXI hechas desde el rigor intelectual y moral (sin buscar la contraprestación). Ese primer paso puede dar lugar a otros muchos cada vez más importantes. Todo eso que -teóricamente- debían hacer los partidos políticos y no han hecho. La Politica debe ser un lugar de encuentro de voluntades altruistas y generosas con proyectos de futuro aunque estén equivocados. Del error también se aprende o se debería aprender. Por eso he propuesto a los editores del blog la convocatoria de un encuentro inicial entre los colaboradores del mismo donde busquemos lo que nos une y podamos debatir lo que nos separa con argumentos, no con insultos.

  7. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Para D. Jesús Casas y Mr. O’Farrill.

    Creo que una parte de la respuesta –a la pregunta de Jesús y al mensaje de O’Farrill)- está en el documento de Herman y Chomsky citado en el comentario anterior. En definitiva se trata de eficacia comunicativa y ésta, — racional y pacíficamente para ser coherentes con nosotros mismos– sólo es accesible a través de lo que Michael Mann denomina el “poder ideológico”. El cuarto poder tras el político, el económico y el militar.
    Sería la “gradual” toma ciudadana del Espacio Público de Habermas, hoy secuestrado.

    Para ello es necesario tener un conjunto de ideas coherentes. Una cosmología comprensible, razonable y que solucione la parte más relevante de los problemas –individuales y colectivos– que nos han traído hasta este momento.
    No quisiera exagerar, pero quizás faltaría también un arquetipo moral de los que tan bien explica Rodrigo Tena a quien se echa de menos últimamente.

    Pero todo ello, sin capacidad de comunicación eficaz, es sencilla y llanamente, imposible porque la ciudadanía no dispone de medios de comunicación de masas hoy capturados de modo determinista y estructural por el Modelo de Propaganda que Herman y Chomsky describen.

    Este modelo no requiere de un grupo de cerebros ocultos conspirando contra la sociedad por cuenta de un “poder malvado” escondido. En absoluto.

    Emerge de modo natural en las dinámicas de acceso y conservación del poder. Como un amigo suele decir…. “la propaganda y la manipulación, en sociedades democráticas, se desarrolla sin necesidad de ninguna organización directora ni siquiera de un estructura consciente. Es más, esas oligarquías –y las estructuras profesionales cooperantes con ellas– surgen EN FUNCION de la inercia del sistema propagandístico”. En esto consiste “lo estructural”.

    De la mecánica misma del modelo de negocio, de un “business model” basado…. en ingresos publicitarios públicos y privados… ¿Qué otra cosa podría salir?

    En la página 49 de la Introducción hay un párrafo breve titulado “Concluding Note” que viene a decir que es inútil la acción política sin la capacidad ciudadana de gestionar y controlar los propios medios de comunicación. Esta, y no otra, sería la prioridad esencial de cualquier planteamiento que aspire a ser viable. Sumémosle la conocida tesis de Mancur Olson y se entiende perfectamente la dificultad y el sistemático fracaso de enfoques alternativos.

    Probablemente vuestros comentarios sugieren que es momento de hablar con más concreción complementando este y otros estupendos blogs. Estoy de acuerdo.

    Un saludo

    • Teilhard
      Teilhard Dice:

      Toca usted Sr Oquendo un tema trascendente, la capacidad ciudadana de gestionar y controlar. Jefferson ya apuntó la mejor opción de instruir a las masas que representarlas por unas élites, que es lo que de nuevo aquí se apunta con este regeneracionismo de clase.

      Es llamativo que se quiera significar pequeños experimentos elitistas, cuando esta en curso un gran conato de la multitud. Hay que estar realmente ciego o no querer ver.

      Deberíamos aplaudir y alentar el deseo de toda una nación de entrar en política después del síndrome post traumático que ha sido nuestra transición.

  8. jose
    jose Dice:

    Creo, Sr de Leaniz, que está Ud completamente equivocado.
    La idea de regeneracionismo implica que algo estaba bien, que posteriormente se ha estropeado y que hay gente más o menos preocupada por la “decadencia” que quiere que vuelva a su antiguo ser.
    Este no es el caso, salvo, claro, se entienda que la “España Imperial” era la culminación de nuestro “destino manifiesto” y que nuestro alejamiento de esa idea es lo que llamamos “decadencia”, cosa que pensaba Costa y otros muchos, como los intelectuales que formaron la Agrupación al Servicio de la República, que tanto daño hizo a la sociedad española con tantas buenas intenciones.
    Tal vez lo que está pasando es que hay mucha gente que se da cuenta que la situación española actual no es exáctamente lo que les hubiera gustado.
    Bien, son opiniones, en principio loables puesto que se trata de proponer algo bueno para todo el mundo, no sólo para los que firman estos manifiestos. Pero, como en la vida misma -personal de cada uno-, quejarse no es el camino. Otra cosa es darse cuenta de que algo no va bien, primer paso para corregirlo. Pero corregir una cosa no es quejarse ni tampoco tener pataletas de niño mal educado.
    Las sociedades son producto de sus estructuras económicas, por lo que tenemos exáctamente lo que tenemos (y déjenme recordarles que las hemos votado democráticamente una y otra vez en elecciones locales, regionales y nacionales desde hace más de treinta años).
    Dicho en román paladino: si queremos vivir como los europeos (los ricos, claro), tendremos que tener las estructuras económicas que tienen países como Suiza, Alemania, Reino Unido, Dinamarca…
    Aquí parece que lo que predomina es la agricultura (valor añadido casi cero), funcionariato (fomenta a los mejores a ser pasivos), la especulación urbanística (el humo que se paga se lleva el valor añadido de la actividad -muy bajo también-) , el turismo (ya me dirán el valor añadido que puede aportar un camarero o una chamber maid ) y la cultura de la subvención (aquí dejo a su alocada imaginación que encuentre el valor añadido -no me refiero a la compra de votos del partido en cuestión-).
    Bien, ¿tenemos solución? ¿podemos hacer algo que mejore la situación en vez de proponer grandes proyectos tales como una nueva Constitución, regenerar lo irregenerable, “tirar todo y empezar de nuevo”… etc todos proyectos “perfeccionistas” y que por su misma condición son irrealizables (y como vemos con “Podemos”, fuertemente desestabilizadores, lo cual es nefasto para la economía, el principal gran problema de 6000 000 de españoles).?

  9. jose
    jose Dice:

    Para los regeneracionistas del destino manifiesto de la España Imperial, yo propongo tres cosas científicamente probadas:
    1 pagar impuestos: está científicamente demostrado que cuando se pagan de verdad impuestos votados por todos (incluídos el del tabaco y los aranceles de aduanas) mejora enormemente la democracia -por que cuando las cosas cuestan al bolsillo se ven de otra manera, y se exige también en proporción a lo que a uno le cuestan.
    2 vive en el extranjero. Da una perspectiva diferente y se ven soluciones distintas a problemas comunes. Yo recomiendo alistarse en los Marines que prometen hacerte ver mundo (eso es lo que dice su propaganda. Yo les creo).
    Habrá románticos aventureros que preferirá emular a Beau Geste y alistarse en la Legión Extranjera. No lo recomiendo: dado el bajísimo nivel de inglés de los españoles, que después de 20 años de estudio ni lo hablan, ni lo escriben, ni lo entienden (y con métodos infalibles que utilizan el método de los niños), habrá que aprovechar la oportunidad y ponerse las pilas con el inglés, no mezclar idiomas, aunque sea a través de los pelotones de castigo.
    3 monta una empresa y deja de pensar que es obligación de los demás sacarte las castañas del fuego . Exigimos que los demás tengan solidaridad con nosotros y a eso lo llamamos con orgullo ser solidarios. Y si chantajeamos al Estado, mejor todavía. Exigimos vivir a costa del Estado del Bienestar, pero que lo pague el vecino (y el vecino, que también exige vivir del Estado del Bienestar, exige que lo pague “el vecino”). Exigimos que nos contrate el malvado empresario, el autónomo chupa sangre, al salario que creemos justo (para nosotros), pero sin dar nada a cambio.
    Este modo de ser, que no opiniones, es el que nos ha llevado a la situación de parálisis total que vivimos. Les aseguro que esto no pasa en ningún lugar del mundo. Lo que es asombroso es que nos echemos las manos a la cabeza ante la situación de nuestros universitarios que no tienen trabajo. ¿Qué esperan?
    Como ven, más sentido común y menos regeneracionismo

  10. Fernando Guerrero
    Fernando Guerrero Dice:

    El regeneracionismo, por definición, presupone una degeneración, y , en consecuencia, entraña el peligro de crear una confrontación entre el “degenerado” y el “regenerado”.
    No hay que olvidar que pp/psoe representan, en sus perores resultados (elecciones europeas), a 7,5 millones de españoles (aprox. 50 % del electorado). Por ello entiendo que el ansiado regeneracionismo tiene que ser integrador, para evitar que su desenlace sea similar al ocurrido en su manifestación histórica mas reciente.
    Estamos cercanos a cumplir 40 años de democracia en España, y es normal que hayan aparecido desperfectos que necesitan ciertos ajustes que pasan por una mayor implicación de los ciudadanos en la política, por una sociedad civil mas activa. Pero dicha implicación no tiene porque producirse necesariamente al margen de los partidos políticos o a través de nuevos partidos, sino también (y es deseable que así sea) a través de los partidos políticos existentes, provocando un acercamiento de los mismos a la sociedad.
    Solo así conseguiremos en España, de una vez por todas, remar en una misma dirección.

    • Fernando Rodríguez Prieto
      Fernando Rodríguez Prieto Dice:

      Es muy cierto, Fernando, que el ideal es que ese necesario impulso reformador alcance a los partidos tradicionales con poder, y que éstos se impliquen en la tarea. Pero lo cierto es que, por desgracia, hasta ahora han permanecidos autistas ante ese clamor cada día más extendido. Ojalá cambien las cosas.

    • Martia
      Martia Dice:

      Entiendo que todos los españoles (o la gran mayoría) quieren que sus representantes trabajen eficaz y honradamente, y que votan a partidos fuertes para evitar la dispersión de su voto.
      Es responsabilidad de los dirigentes de esos partidos hacer un esfuerzo costoso y elegir a los que trabajan con inteligencia y eficacia en favor de la sociedad, y trabajar ellos así, y no elegir a sus peones amansados, ya que los mediocres se enquistarán en la mamandurria, o , lo que es peor, no elegir a los listos que busquen su propio interés, los cuales actuarán en su beneficio hasta límites insospechados.
      Es responsabilidad de cada uno de los que está leyendo este blog actuar y pensar qué es lo que puede hacer en beneficio de la sociedad.

    • O,Farrill
      O,Farrill Dice:

      Los partidos no tienen “poder” por sí mismos, sino que lo reciben de quien sí lo tiene (o lo debe tener) los ciudadanos. Por eso hablar de los “partidos tradicionales con poder” supone la aceptación de lo que hacen y la mendicidad de las “peticiones” en lugar de la exigencia de gestión.

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