¡Ay, Derecho! O para qué sirve el aforamiento de un Fiscal Jefe

 

Recordarán los lectores que hace unos meses publicamos un post de Salvador Viada  explicando el caso del fiscal Juan Antonio Frago, expulsado de la  carrera fiscal en virtud de  una sanción disciplinaria de separación del servicio que fue anulada por la Sala de lo contencioso-administrativo de la Audiencia Nacional, por lo que el fiscal está de vuelta en la carrera fiscal, afortunadamente. Los pormenores eran bastante inquietantes ya que demostraban un funcionamiento de la fiscalía muy poco neutral y muy poco profesional por decirlo de forma elegante. Pero la cosa no termina aquí porque el fiscal Frago había a su vez denunciado unas falsificaciones cometidas precisamente en el expediente disciplinario en cuestión ya que según entendía se habían manipulado diversos documentos para poder inculparle y decir que había vulnerado determinadas normas de la Fiscalía. Se ha sometido a instrucción la labor de la funcionaria Gallo Fernández y de la fiscal Esther Fernández García, en la actualidad Fiscal Jefe de la Fiscalía de la Comunidad Autónoma de Asturias (pero anteriormente superior jerárquica del fiscal Frago). Como verán todo un culebrón. .

Pues bien, en el reciente Auto de 25 de agosto de 2014, el Juzgado de Instrucción nº 3 de la Coruña considera que, efectivamente, puede haber existido esta falsificación y que la funcionaria y la entonces fiscal jefe pueden haber colaborado en ese delito, por lo que considera que deben ser imputadas. Recomendamos la lectura del Auto               Auto Juan Antonio Frago aparecido también en este blog porque no tiene desperdicio, sobre todo porque estamos hablando de actuaciones supuestamente cometidas una fiscal jefe. Por supuesto los fiscales, como los jueces, los policías pueden delinquir, como cualquier otro ciudadano, pero produce cierto espanto comprobar que el presunto delito consiste nada más y nada menos que en manipular determinados documentos para “construir” una procedimiento disciplinario contra un funcionario molesto que es compañero suyo, al que acaban expulsando de la carrera fiscal otros compañeros.

La historia es tan asombrosa que algún periódico ya se ha hecho eco de ella, y eso que en estos tiempos no es fácil captar la atención mediática con una noticia de este tipo, que algunos pueden considerar menor. No es ciertamente mi caso pues si se demuestra que una fiscal jefe ha podido actuar de esta forma cabe pensar que es porque confiaba en que no iba a tener ninguna consecuencia negativa para ella. De hecho, los hechos la han dado la razón, por lo menos hasta ahora, dado que el fiscal Frago fue expulsado de la carrera (con el beneplácito del Consejo Fiscal) y si la sanción ha sido anulada fue porque se interpuso un recurso ante la Audiencia Nacional, mientras que Esther Fernandez García ha sido promocionada al puesto de Fiscal Jefe de Asturias, al ser, según esta noticia, una persona que goza de la confianza del Fiscal General del Estado. La sentencia de la Audiencia Nacional no deja lugar a dudas sobre qué opinión le merece al Tribunal el expediente disciplinario, aún sin considerar que este pudiera haber sido falseado.

Bueno, dirán ustedes, pero lo importante es que se va a hacer justicia y se van a investigar los hechos, y que estas señoras van a ser imputadas.  Pero ¿qué ocurre?  Pues que la Fiscal Superior de la Fiscalía del Principado de Asturias está aforada, es decir, pertenece a ese selecto y nutrido colectivo de ciudadanos españoles que tienen derecho a ser juzgados por un tribunal colegiado superior, en este caso nada menos que por el Tribunal Supremo. La otra funcionaria no es aforada, pero puesto que se trata del mismo presunto delito, pues hala, las dos para el Tribunal Supremo.

¿La razón de este aforamiento? Pues a mí no se me ocurre ninguna, la verdad, si partimos de la base de que no podemos presuponer que los Jueces de Instrucción de a pie tengan particular inquina contra ningún colectivo en general ni mucho menos contra el de los fiscales en particular. O de que haya que salvaguardar su independencia frente a una posible “querella catalana” o algo así.  Más bien parece que hay que salvaguardar su independencia frente al Gobierno de turno. De hecho, como hemos recordado en otro post,  esto del aforamiento cuasiuniversal de nuestra clase política, determinados cargos públicos, determinados jueces, fiscales y miembros de fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado es una peculiaridad española que no existe en el resto del planeta y que tiene ninguna justificación racional. Pero el problema es que no beneficia precisamente el principio de la igualdad ante la Ley ni la investigación de los casos políticos de corrupción o incluso de los casos como el que nos ocupa en que se investigan posibles delitos cometidos por determinados funcionarios.

En este punto no viene mal recordar cómo se seleccionan los miembros de los órganos colegiados que deben juzgar a los aforados, lo que sin duda explica tanto la comprensión que rezuman algunas resoluciones del Tribunal Supremo (nombramientos vía CGPJ)  sobre aforados importantes que hemos comentado como la posibilidad de que exista una “amistad íntima”  entre magistrados del Tribunal Superior de Justicia regional y los aforados autonómicos de postín (Camps y su amigo el magistrado Fernando de Rosa, uno de los magistrados de la Sala de lo Civil y Penal  se nombra a propuesta del Parlamento autonómico) la carrera por conseguir un aforamiento cuando se sospecha que puede haber algún problema judicial (la llegada de Chaves o Griñán al Senado en relación con el caso ERES es un buen ejemplo) y, en definitiva, la negativa a dimitir y dejar el escaño cuando se ha sido imputado, por la cuenta que les trae como comenté en su día aquí

Total, que en el caso que nos ocupa, el Juzgado de Instrucción de la Coruña se inhibe a favor de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, dado que una de las imputadas, la actual Fiscal Jefe, es aforada. Y no nos extrañaría nada, visto lo visto, que la cosa quede en nada. Aunque desde luego si lo que dicen el Auto y la pericial documentoscópica del Cuerpo Nacional de Policía es correcto, lo van a tener complicado. Veremos.

7 comentarios
  1. rafael
    rafael Dice:

    como dijo joaquin garrigues walker,si los españoles supiesen lo que se discute en los consejos de ministros,las salidas internacionales de los aeropuertos españoles colapsarian, lo peor de todo lo que se escribe es que la corrupcion institucional en españa es voz populi a nivel internacional,un reciente informe de la secretaria de estado de estados unidos alerta de el elevado caso de corrupciones en los tribunales españoles y las escasas por no decir nulas sentencias judiciales de condena,,,,en fin españa pais de pandereta,,,por los siglos de los siglos,,,amen

  2. Absit
    Absit Dice:

    La información de Elisa y su comentario al más lego demuestran que algunos de los que dirigen la Fiscalía la consideran finca propia. Esa mentalidad de quienes deben salvaguardar la legalidad debe preocupar al ciudadano. Y de lo que de la composición del Tribunal Supremo se dice, sus mismos magistrados deberían ser los primeros en desear la quiebra de cualquier sospecha de dependencia política.

    Enhorabuena por su artículo.

  3. KC
    KC Dice:

    No, mujer, de “asombroso” nada. Cuando uno ha visto cómo funcionan los entresijos jurídicos de eso que llaman España no debería escribir que estas cosas son “asombrosas” porque entonces da la sensación de que, o bien esa persona no los conoce del todo, o bien es demasiado inocente. Este tipo de mecanismos mafiosos los genera una mezcla compleja de cosas entre las que están: las jerarquías mal entendidas, los egos descomunales e incluso, a veces, todo tipo de enfermedades mentales o condicionamientos psicológicos -algo que en determinados países se lleva mucho por determinados motivos complicados de exponer aquí-. Porque el hecho de que el tiempo le dé a alguien un cargo de jefatura no significa que esa persona vaya a saber encauzarlo o desarrollarlo. España está llena de personas a quienes el tiempo le ha dado una vara con cierto poder pero que no por ello significa que esa persona fuera la idónea para ostentarlo.
    Pero sí, una vez más queda demostrado que el sistema jurídico español está diseñado para el “yo te doy y tú ya me devolverás”, el “yo te pongo y tú me das” (qué pocos recuerdan ahora la relación entre aquel juez propuesto por Jordi Pujol llamado Estevill y que formó parte del CGPJ…. y bastantes casos más) y demás españoladas torrentianas que siempre tienen que ver con el “yo me metí en política para ganar dinero” y demás perlitas de esos políticos de los mediados de los 90 para adelante que perdieron toda la ilusión y esencia de la Transición a cambio de llevar mejores trajes por la cara -algunos hasta abrigos emulando a mafiosos- y demás historias -peores por cierto, porque que alguien quiera vestirse de seda para aparentar lo que no es tampoco es tan grave y hasta es entendible-. En definitiva, un ejemplo más de que el mundo jurídico y económico español está lleno de palurdos sin ningún tipo de criterio (también de gente muy correcta, claro). No se preocupen, sucede también en los países primos hermanos. Ustedes ya saben a cuáles me refiero.
    Por cierto, ya que esto está lleno de juristas de reconocida competencia… ¿Podrían explicarme cómo diantes es posible que un caso político sea juzgado por un Tribunal del Jurado? Se agradecería que justificara su respuesta.

  4. Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado
    Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado Dice:

    Gracias a todos por los comentarios. Por cierto, la fiscal en cuestión ya ha reaccionado pero me temo que su reacción viene a confirmar la urgencia de suprimir este tipo de aforamientos. http://www.elcomercio.es/asturias/201409/09/fiscal-superior-asturias-precisa-20140909163819.html
    Es chocante la forma en que se trata a la juez de instrucción y las referencias a los recursos de la Fiscalía contra el auto de la juez como prueba de lo mal ha hecho las cosas. Aunque a estas alturas los recursos de la Fiscalía en este tipo de casos me temo que ya no demuestran gran cosa. Y por supuesto, tampoco faltan los argumentos “ad hominem” tan queridos por aquellos que carecen de otro tipo de argumentos. Todo muy lamentable.

  5. Fernando Portillo Rodrigo
    Fernando Portillo Rodrigo Dice:

    Estupendo artículo. Como ya he dicho alguna vez, y como queda claro aquí, el problema no son los aforamientos, o no sólo eso. El principal problema es quien elige a los jueces que van a juzgar a los aforados, y resulta que, por medio de los mecanismos que así mismo se han dado los políticos, los eligen los propios aforados. Aforamientos más elección de jueces, ésa es la fórmula de la ignominia. En la cuneta se quedan no pocos principios de un Estado que se llama así mismo democrático y de derecho.

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