La prevención de la violación: recomendaciones

Me van a permitir que haga algunas reflexiones, no del todo políticamente correctas, a cerca de las recientes recomendaciones del Ministerio del Interior para, literalmente, “la prevención de la violación” y que pueden ver aquí:

Y ello a raíz de no pocos airados e indignados comentarios acerca de dichas recomendaciones que se pueden leer en foros, redes sociales o diarios on line y que ponen el acento en lo machista que resulta la misma existencia de éstas al dejar caer, con ello, que las mujeres son en cierta medida culpables por sufrir una violación; para muestra, un botón:

Parto por decir que, al igual que éstos que escriben o comentan, al tener noticia de estas recomendaciones, uno no puede evitar pensar que ya está el Gobierno dejando ver su ideología nacional-católica.

Pero luego, tras el impulso de las tripas, y tras ser advertido por un amigo que esas mismas recomendaciones llevan años colgadas en la web de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, me dio por hacer una reflexión pseudo-intelectual que quiero compartir, si me lo permiten, tras darle dos vueltas al asunto, preguntarme por qué precisamente ahora la polémica y, en definitiva, relacionarlo con posiciones que llevo observando desde hace tiempo respecto a otro tema muy de actualidad con el que tengo que tratar muchas veces por razón de mi trabajo y con el que éste guarda mucha relación, el del maltrato o violencia contra la mujer.

La pregunta que me hago es, ¿cómo es que repulsan estas recomendaciones y, sin embargo, todos atendemos y hasta aplaudimos las que el mismo Gobierno hace para, por ejemplo, prevenir los robos en casa cuando nos vamos de vacaciones? O las que agencias de viajes u hoteles nos hacen si vamos a visitar determinadas zonas de una ciudad, a fin de evitar atracos o incluso el riesgo de ser asesinados. O las que, en definitiva, todos adoptamos en nuestra vida diaria para evitar ser víctimas de un delito, y que nos parecen muy normales.

Para mí la diferente reacción se debe a una distinta perspectiva desde la que se examina el asunto. Parece que cuando hablamos de robos o hurtos todos asumimos que los mismos son hasta cierto punto inevitables, otorgando al ladrón la categoría de accidente natural e imparable del que hay que tratar de apartarse en lo posible, aceptando así las recomendaciones que nos hacen para ello; pero con el caso de las violaciones se adopta una posición contraria. Dejando de lado a quienes simplemente aprovechan cualquier sospecha de machismo para atacar al Gobierno, parece que, con esas críticas, se presume que, en el caso de los delitos de violación, el violador es casual, temporal y, por ende y al contrario que el caco, perfectamente evitable y reconducible, por lo que no hay que decirle a la mujer cómo ha de comportarse, sino, y aquí el trasfondo de las críticas al Gobierno, educar al violador. El gobierno, dicen, debe poner su punto de mira en éste, no en la víctima. Pero, es curioso, no le exigimos lo mismo al Gobierno cuando se trata de robos en casas y el muy atrevido nos recomienda que no dejemos cartas en el buzón ni anunciemos en Facebook que nos vamos de vacaciones. Entonces no gritamos “¡Eh! ¡A mí no me digas cómo he de cerrar mi casa! ¡Cuida tú de que no haya ladrones! ¡Educa a la gente!”

Creo que esta diferencia de trato expresa una posición equivocada que, por desgracia, está actualmente muy presente en la sociedad, y ello por dos motivos.

El primero salta a la vista al centrarnos en qué es lo que diferencia los casos de violación de los demás tipos delictivos. Lo que diferencia es el sexo, simple y llanamente, el del autor (masculino) y de la víctima (femenino). O dicho de otro modo, quienes reaccionan de esa forma ante estas recomendaciones del Gobierno, pero no contra las que hace en prevención de otros delitos, están poniendo el acento en la cuestión sexual, está destacando que el violador es un “hombre” y la víctima una “mujer”, y desde esa visión sexista se lee la noticia y se hacen los comentarios.

Nadie discute que el que roba, agrede o asesina expresa una condición propia del ser humano, como es la de hacerse con un bien ajeno por la fuerza, o resolver un problema con la fuerza física. Pero parece decirse que el que viola lo hace, no porque sea un malnacido, sino porque es un “hombre”. Se confunde una cualidad o condición natural e inevitable (conditio sine qua non) con la causa última del hecho, y se concluye, sea inconscientemente, que el violador, que siempre es un hombre, viola por ser hombre. Es como decir, reduciendo el argumento al absurdo, que la causa del infarto es el corazón, porque el mismo es condición indispensable para que se dé; o, llevando al otro extremo el tema de que hablamos, que ser mujer es la causa de las violaciones, porque ser del sexo femenino guarda una relación directa con ser víctima de una violación.

Creo que es indiscutible que el violador, aunque sea un hombre, no lo es por ser “hombre”, sino por ser un malnacido, el mismo motivo por el que un ladrón roba en la casa donde duermen tus niños pequeños o un agresor se pelea en una discusión de tráfico. Los delitos no son el resultado de un atributo humano específico (ser hombre, gitano, rumano, mujer, bajo, alto, homosexual), sino que expresan la misma humanidad, con sus claros y, sobre todo, sus oscuros. Esto muchas veces se olvida, y no pocos discursos que hoy día se oyen y, sobre todo, se practican traslucen la defensa de un derecho penal de autor, un derecho penal propio de regímenes totalitarios y xenófobos.

Pero es que en segundo lugar, partiendo de esa idea equivocada de que el violador no expresa una mala condición humana, sino el atributo concreto de ser “hombre”, se va más allá y se cree, consecuente y equivocadamente, que es posible educar a éste para que no viole, que es lo que se está exigiendo al Gobierno en muchas de las críticas que refería. Dado que el ser masculino se encuentra sujeto a una redefinición radical desde mediados del S. XX, habiéndose producido importantísimos avances sociales y legales que han ido acercándonos a la igualdad entre hombres y mujeres, se piensa que esa educación puede seguir dando sus frutos y llegar a hacer desaparecer esas conductas asociadas naturalmente al “hombre”, como son la violación o el maltrato. El hombre se puede educar, lo estamos viendo desde hace décadas, así que exijámoselo al Gobierno. ¿Por qué no abrigar la esperanza de que un día, próximo al parecer, no existan violadores ni maltratadores?

Bien, si esas deleznables conductas tuvieran su causa en el sexo masculino, podría plantearme creer en esa utopía, pues es cierto que el concepto de “hombre” como ser superior frente a la “mujer” y los prejuicios de sexo van cayendo poco a poco, aunque aún queden bastantes. Pero como decía, esas conductas no responden a la cualidad “hombre”, sino a la condición humana, la peor si quieren, pero inevitable, y por ende ésta va a acompañar al ser humano mientras éste siga existiendo. Es como pretender acabar con los hurtos o con los homicidios, o que un día no existan asaltos a las casas. Eso nunca va a ocurrir y, sin embargo, sobre todo en materia de violencia contra la mujer, no me canso de oír discursos que, ante la muerte sin sentido de mujeres a manos de sus novios, maridos, amantes o exparejas, claman porque se termine YA con la violencia machista. Y buscan responsables.

Y no es así. Claro que aún quedan muchos avances en materia de igualdad, por supuesto que hay que seguir luchando contra ésta y otras lacras, y no hay duda que la educación, de hombres y mujeres, es esencial para lograr cotas cada vez más altas de respeto mutuo, ayudando a reducir ese tipo de conductas, de igual manera que hoy día no son tan frecuentes, como lo eran antaño, los robos, los homicidios o las mismas violaciones (estoy refiriéndome a época pretéritas en las que el valor de la vida, de la propiedad y la condición de la mujer eran mínimos)

Pero igual que siempre existirán robos porque nunca dejará de haber alguien que desee lo que no es suyo por encima de cualquier otra consideración moral o legal, también habrá siempre quién utilice su fuerza para tratar de imponerse a quién es físicamente más débil y así satisfacer una pulsión sexual, esconder un complejo o, simplemente, hacer valer su voluntad.

Por ello, y ya voy terminando, reaccionar como a veces veo que se está reaccionando contra las recomendaciones del Gobierno por el hecho mismo de existir deja traslucir la creencia de que los delitos de violación los cometen los hombres por ser hombres y que, por ello, se pueden evitar educando al “hombre”, tarea en la que debe centrarse el Gobierno; como si los robos o los homicidios se pudieran terminar educando a la ciudadanía. Como ya he dicho, educar es importantísimo claro, esencial diría yo, pero con ello sólo podrá alcanzarse una reducción parcial del número de violaciones o maltratos, y sólo en la misma medida que hemos conseguido (o estamos consiguiendo) reducir en el mundo civilizado el resto de delitos, ¿por qué distinguir ente unos y otros? ¿por la cuestión sexual? Hubo violadores, hay violadores y los seguirá habiendo por muy avanzados que seamos como sociedad, porque la misma la forman seres humanos, y entre éstos siempre habrá “hijoputas”. Por ello creo que no debemos caer en la demagogia de decirle al Gobierno que no cuide de sus ciudadanos recomendando como poder evitar, en la medida de lo posible, este tipo delictivo, pero no objetemos nada cuando nos dice cómo hemos de hacer para evitar otros delitos.

Eso sí, bajando al detalle de esas recomendaciones, es cierto que algunas de ellas causan sonrojo o vergüenza ajena. Ocurre que esto ya depende del acierto o desacierto de poner unas u otras, cosa en la que yo no entro y que, desde luego, es perfectamente criticable, también con mayor o menor acierto. Lo que defiendo es que la existencia misma de las recomendaciones no puede atacarse seriamente como veo que se está haciendo, no sin caer en cierta demagogia que asume los errores de concepto que han quedado expresados.

Por lo demás, confío que este análisis que hago sepa verse desde la perspectiva adecuada, que no es sino la de aquél que, aprovechando las señaladas recomendaciones, quiere poner de manifiesto la existencia de unos postulados que vengo observando desde hace tiempo y que, ofrecidos como verdades absolutas, sirven a determinados sectores de la sociedad para tratar los problemas de las relaciones hombre-mujer con una hipocresía y un maniqueísmo que, además de propiciar esta actual polémica, justo ahora, qué casualidad, que se ha archivado la denuncia por violación grupal que todos tenemos en mente, tiene como efecto mediato alejarnos de la realidad y, por tanto, de la posibilidad de acometer verdaderas actuaciones encaminadas a reducir la incidencia de determinados delitos y, sobre todo, de conseguir la verdadera igualdad entre hombres y mujeres.

En todo caso supongo que este post creará cierta polémica y, como no tengo la verdad sentada sobre el hombro, confío aprender de ella.

23 comentarios
  1. Jorge
    Jorge Dice:

    Me pregunto si alguna vez llegaremos a un punto en el cual no se pueda reducir más un determinado número de delitos,o mejor aún,poder predecir cual será el número mínimo de delitos que ocurrirán.
    Porque si no es así,esta discusión siempre existirá. Siempre parecerá que se puede hacer más,pero tiene que existir un punto en el que,por mucha educación y recursos dedicados,se sigan produciendo un número de determinados delitos.

  2. Elena Alfaro
    Elena Alfaro Dice:

    Interesante entrada. La polémica también me creó cierta incomodidad y creo que no le falta razón en algunos aspectos. Pero sería necesaria cierta mesura para entender todas las reacciones.

    Para empezar creo que la comparación robo con violación es desafortunada. Efectivamente podría estar de acuerdo en que no es correcto identificar violador con característica de “hombre” (macho), solo parcialmente de acuerdo y más por deseo que por convicción, pero vale, ahora bien, la víctima sí lo es por el hecho de ser mujer.

    Segundo, interpretar las recomendaciones del ministerio como si acabara de bajar del cielo y se alimentara de flores, es realmente difícil. En este caso ciertos prejuicios no son del todo irracionales sino consecuencia inevitable de amagos de leyes y multitud de declaraciones. Que lo diga la poli, o que te lo diga tu madre (todas las recomendaciones excepto la de las cortinas, podría decírselas a mi hija sin problema) es una cosa, que te lo diga el ministerio con el contexto antes mencionado, es otra.

    Tercero el título: Prevención de la violación. Y una gaita! es prevención de cualquier ataque en que la víctima es físicamente más débil. Y la prevención se muestra solo como actitud absolutamente pasiva y resignada. Ese aspecto es lo que más me molestó del texto. Transmite una sensación de “si te quieren violar, estás “jodida” fíjate en los rasgos”.
    Entiendo que el Ministerio no pueda decir: “aprende defensa personal” (cosa que yo sí diría a mi hija porque entiendo que la violación es puro abuso físico por superioridad, así de primitivo) , pero si no puede decir eso tampoco debería decir lo de las cortinas.

    Mal el mensaje, mal redactado, falta total de empatía. La única utilidad de estos mensajes es llegar a la víctima, darle seguridad y recursos y este mensaje no lo hace.

    Muchas gracias
    Elena Alfaro

    PD: una cosa, mejor si al pinchar enlaces no se pierde el texto, en blogspot hay posibilidad de abrir en página nueva.

  3. Isidro Elhabi
    Isidro Elhabi Dice:

    Interesante artículo y punto de vista, aunque creo que alguna comparativa del autor es arriesgada. Como el artículo llegue al sector “feminazi” le pueden tergiversar alguna frase y caerle la del pulpo.

    Me parece interesante por el punto de vista, pero no sorprendente en cuanto a sus conclusiones aunque sí útil. El autor, como magistrado y profesor, seguro tendrá unas nociones de criminología y por lo tanto sabe que hay medidas que se pueden adoptar para prevenir el crimen, investigar sus circunstancias, causas y consecuencias para intentar reducir la tasa de delincuencia y aún produciéndose luego castigarlo. Así, está claro que la violación aún siendo condición usual ser hombre, esta no es su causa, sino que existen otra causas, que serán el tener cualquier tipo de alteración mental, la falta de frenos inhibitorios, un trastorno mental transitorio, etc. Es más, se da por supuesto que el autor ha de ser hombre por ser lo más común, pero no tiene por qué. Puede haber violaciones entre hombres homosexuales, o de una mujer o un hombre a otro hombre a través de penetraciones de objetos por ejemplo. Además el autor asume que la propia naturaleza humana tiene una tendencia al delito y que la paz completa es una utopía. Y es cierto, siempre habrá alguien que le compense el delito, que esté desesperado, que no le importen las consecuencias o un porcentaje de enfermos mentales. Pero esto último tampoco lo conoce ni lo llega a asumir mucha gente, se niegan a creer que todos, cada uno de nosotros, en ciertas circunstancias podríamos llegar a ser criminales.

    Al final, esos análisis a los que se refiere son simplemente la ausencia de un rigor generalizado, ausencia de conocimientos y una falta de cultura criminológica que hace que no exista en este país una verdadera política criminal. A todo ello hay que unir una visión izquierdista absurda donde lo que se reclama es el control total de “papá Estado” y una ausencia absoluta de la responsabilidad. Esto se ve muy bien en “ponga tres agentes en cada parada para que haya compañía”, como si fuera posible. Si calculáramos las paradas de autobuses, del metro y cercanías, de los extrarradios y pusiéramos 3 agentes en cada una de ellas, nos tendríamos parados, ni por supuesto dinero. A ello habría que sumar que en muchos sitios aún plenamente céntricos a ciertas horas y días son totalmente solitarios. Absurdo total, pero no se comprende que las recomendaciones son para prevenir, no para descargar la culpa. Si una mujer va de madrugada a una parada solitaria puede ser un poco irresponsable, pero no es la culpable de la violación, lo que sí debe de saber es que evitar que no haya ningún crimen es imposible. El estado no lo puede controlar y por lo tanto podría pasarle. Por mucha patrulla nocturna que hubiera en sitios solitarios. Esto antes se llamaba ser maduro y tener sentido común. Y no hacía falta que el Ministerio del Interior te dijera que no vayas a sitios solitarios y despoblados, porque si eres mujer podrían violarte y si eres hombre robarte y dejarte en calzoncillos.

    Si no hay unos verdaderos conocimientos básicos jurídicos fundamentales de cualquier estado de derecho, y la gente no conoce u olvida una presunción de inocencia, unas mínimas garantías, el derecho a la defensa o reclaman la pena de muerte, ¿cómo va a haber un conocimiento criminológico cuando es ahora cuando se están implantando este grade en las universidades? Cómo en tantas otras cosas estamos en pañales, y 20 o 30 años por detrás como siempre. No queda otra que seguir haciendo pedagogía y esforzarnos en este sentido.

    Gracias por el artículo.

  4. Jesús Casas
    Jesús Casas Dice:

    Sinceramente, la verdad, no veo qué problema hay con las recomendaciones del Ministerio del Interior y el botón de muestra es una opinión de un opinante más sacada de contexto. No se me había ocurrido que el Gobierno puede ser culpable de que llueva hoy, pero voy a pensarlo, por si acaso puedo demandar por responsabilidad si me resbalo en la calle. La violación es una asunto extremadamente serio, como las torturas o los abusos a menores. Las potenciales víctimas de delitos seguramente agradecen consejos de “autoprotección” como ahora se dice. Los consejos se siguen o no, pero bueno es que los haya. No veo la ideología nacional-católica en ninguna de las recomendaciones que Ud. vincula a su post. La verdad, creo que, como dice la Sra. Alfaro, son consejos que uno puede dar a su hija. De hecho, bastantes más de tono más supuestamente “machista” que los políticamente correctos del Ministerio del Interior. El culpable único de una violación es el violador, por cierto, sea del sexo que sea. Todos los hombres no somos violadores en potencia y va siendo hora de que se diga. La biología y la antropología serán como sea, pero la moral es lo que es y el Derecho está no para prevenir conductas (para eso están la educación y la medicina, en casos médicamente tratables), sino para establecer la norma prohibitiva y las consecuencias del incumplimiento. La verdad, sobre este tema esta semana está el caso eutanasia-violador de Bélgica. En todo caso, gracias al autor que se ha arriesgado, a pesar del tono moderado a ser objeto, como el prevé, de críticas.

  5. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Estos asuntos, tan estadísticamente anómalos, tan infrecuentes, siempre fueron tratados como problemas mentales.

    Ahora, –desde que nace la Industria del Género y se descubre académicamente la rentabilidad política de dividir y enfrentar a la sociedad–, estos temas son políticamente rentables.

    Por tanto, atentos al Business, los políticos han legislado no para resolver los problemas sino para conseguir votos o para no perderlos.
    Y como es rentable en votos, pues no interesa mucho que la “cosa” se arregle.

    El resultado es un incremento de la patología social que supuestamente trataba de resolver.

    A más leyes, peores leyes y peor resultado.

    Genial

  6. Fernando Portillo Rodrigo
    Fernando Portillo Rodrigo Dice:

    Muchas gracias por todos los comentarios y aportaciones.

    Únicamente una precisión: no estoy “comparando” los robos con las violaciones, por supuesto; creo que de la lectura del post se ve claramente. Resulta que también hablo de lesiones, homicidios, asesinatos y de asaltos a casas con menores durmiendo en ellas, y podría haber mentado las amenazas, los secuestros o los abusos de menores. No hablo de unos u otro tipos delictivos atendiendo a su gravedad, entre otras cosas porque entraríamos en un debate fútil. Lo que comparo es la distinta forma que en ocasiones nos acercamos a los delitos de violación en contraposición con otras figuras delictivas, las que sean, porque creo, como ahí se expresa, que ello obedece, no a unos criterios de mayor o menor gravedad, sino a los errores de concepto que ahí desgrano con más o menos acierto.

  7. Mercedes
    Mercedes Dice:

    Siempre me sorprendo de los comentarios que desata cualquier tema relacionado con la discriminación del género femenino en nuestra sociedad. Desde los comentarios más negacionistas hasta aquellos que se atreven incluso a hablar de una industria del género o de un poder femenino y totalitario en la sombra. Supongo que en el fondo es bueno: “ladran, luego cabalgamos” y también sé que es una revolución imparable así que no me preocupan mucho estos comentarios. Solo agradecería que aquellos/as que se atreven a hablar de ete tema trataran de informarse un poco más sobre el tema con empatía y sensibilidad. Quizás se haya exagerado el machismo de las declaraciones del Ministerio del Interior pero también hay que entender la polémica. Sí, siempre habrá violadores como habrá ladrones o asesinos pero estos consejos paternalistas del Ministerio del Interior refuerzan la figura de la mujer como resignada, como incapaz para hacer ciertas cosas por su débil condición, en suma, como el sexo débil o el segundo sexo o como se quiera llamar…gracias Elena por expresar también esto que para alguna gente parece tan difícil de ver.

  8. juan
    juan Dice:

    Ya estamos, eso díselo a los cinco que iban a meter en la cárcel, en Málaga, por violación. Y
    después me hablas de negacionismo.

    • Mercedes
      Mercedes Dice:

      El siguiente escalón es: si se vestía como una puta, pues normal que la violaran. Ya lo dijo alto y claro aquel policía de Toronto.

    • Isidro Elhabi
      Isidro Elhabi Dice:

      No Mercedes no, déjese de absurderces y madure. Si una mujer o un hombre van por la noche a un descampado o sitio despoblado, o a por un barrio algo chungo, pues corren más peligro que si se quedan en su caso. Y aunque no son culpables de que les violen, les roben o les apuñales, asumen esos peligros. Como dice Reverte, si uno se va a Eritrea o Sudán nadie quiere que le hagan filetes. “Pero es más fácil que salga tu número. Ahora y siempre. i vas, sabes a dónde vas. Salvo que seas idiota. Pero en los últimos tiempos se olvida esa regla básica. Hemos adquirido un hábito peligroso: creer que el mundo es lo que dicen los folletos de viajes; que uno puede moverse seguro por él, que tiene derecho a ello, y que Gobiernos e instituciones deben garantizárselo, o resolver la peripecia cuando el coronel Tapioca se rompe los cuernos. Que suele ocurrir.””Olvidando que el mundo es un lugar peligroso, lleno de hijos de puta casuales o deliberados”.

      http://www.perezreverte.com/articulo/patentes-corso/440/el-sindrome-del-coronel-tapioca/

  9. O,Farrill
    O,Farrill Dice:

    La violación es siempre la imposición de la fuerza sobre la debilidad, como se dice en algún comentario del post. La distribución biológica de funciones entre machos y hembras para la fecundación llevaba consigo la asunción del predominio del varón puesto que la mujer no podía ser madre (hasta hoy día se considera que eso es una frustración en la mujer) hasta que el varón la inseminara lo que la hacía aparecer en una situación de inferioridad ante él. Otra cuestión es que la mujer pudiera elegir “al padre de sus hijos” enamorándose de él y conducirle al dichoso matrimonio para “legalizar” una situación. Dicho todo esto, por muy farragoso que parezca, la violencia o violación sobre las personas no responde sólo al acto sexual, puede ser cualquier agresión física, económica, social, legal e incluso administrativa por lo que las recomendaciones de defensa sobre tales hechos podría extenderse a muchos sectores. No se trata de “educar” a los varones, sino de ir a las causas que la producen más en relación con instintos primarios que nuestras avanzadas civilizaciones todavía no han resuelto. Para empezar eliminar esa frasecita de las bodas (incluidas la civiles): ¿Juras obediencia y sometimiento a tu marido hasta que la muerte os separe? (no es literal pero con ese sentido) con que se santifica el predominio del varón (marido) sobre la hembra (esposa) que siempre vivirá con ello sobre sus espaldas, sintiéndose culpable (inferioridad) ante la otra parte.

  10. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Hay tanta gente que vive de esto que el problema, como anunció Kuhn en “La estructura de las Revoluciones científicas”, no hace sino crecer.

    Sólo hay que ver la cantidad de Observatorios (Tuertos porque solo miran una parte), Servicios Policiales, Call Centers, Servicios ad hoc en cada Unidad administrativa del territorio, municipios, Jurisdicción penal especial tipo TOP, Psicólogos, Asistentes sociales y posiblemente hasta Masters Universitarios que han florecido. ¿Cómo se desmantelaría?
    Una vez creado el órgano éste crece.

    El PIB perdido por las fábricas que cerramos se va compensando con esto, pero no es lo mismo. ¿Verdad que no?
    Algo tan obvio explica muchas cosas. Una de ellas es que no es lo mismo Crear algo que Gastar en vano aunque el PIB no lo distinga y nos creamos que crecemos cuantas más denuncias tengamos porque es más gasto.
    Casi medio millón cada 5 o 6 años de las cuales menos de la tercera parte resultan en una condena que si el autor es hombre es delito y si es mujer es falta.
    ¿Qué odio eterno no se está gestando con esta absurda injusticia? ¿A quién beneficia?…..A nosotros no, solo a quien medra con ello.

    Hace unos días fuimos a Valladolid y aprovechamos para saludar a un abogado que ha trabajado para nosotros en la zona con la sorpresa de encontrarlo recién divorciado y ocupándose de su hijo menor que podría ser uno de nuestros nietos. Comimos juntos los cuatro.
    El letrado en cuestión fue juez durante diez años pero tiene despacho desde hace unos 20 años. Es un fino, culto y pacífico jurista que siente debilidad por un cierto tipo de mujer y se enamora más de la cuenta.

    En la comida nos enteramos de que su última esposa le salió alcohólica, que tras seis años de intentarlo se demostró incurable, y que al ir a divorciarse le presentó cinco denuncias por esto de la violencia doméstica, letrada de por medio, claro.

    A resultas de alguna de ellas pasó una noche en el calabozo hasta que la jueza le soltó diciéndole “Qué paciencia tiene usted, Sr. letrado”.

    Tras ello el divorcio fue rápido, su mujer se ha esfumado, quizás en su país de origen, y el niño está con su padre que más parece su abuelo.

    Esto es del sábado pasado.

    Para ser el País de Europa con la menor tasa de problemas (como Holanda y 4 veces menos que Finlandia) se nos ha ido la mano muchos pueblos y todo por la perfidia y la incompetencia de Políticos que solo buscan foto, dividirnos para mejor manipularnos y agravar los problemas si ello trae votos.

    Ahora tenemos Jurisdicción especial, un código penal de Autor y un problemón que crece. Si despierta Franco se muere otra vez de la risa.

    Todos tenemos hijos e hijas, en nuestro caso nietos y nietas (este año estamos justo al 50/50)

    Habría que hacer algo en positivo para que puedan vivir unidos y tranquilos. Bastantes problemas tienen para encima soltar a los chicos este sistema tan asimétrico e injusto.

    Esto, by the way, es una observación de su madre. Ya de muchas madres.

    Dominus boviscum.

    • Mercedes
      Mercedes Dice:

      Pues esas estadísticas que Vd. publica no son las del Ministerio del Interior. Pero por favor, sí Vd. tiene otras fuentea, por favor, indíquenoslas aquí para que podamos revisarlas y tal vez cambiar nuestra opinión al respecto. Desde luego yo hasta que no las vea, lo único que veo es mucho Toni Cantó suelto por aquí.

    • Isidro Elhabi
      Isidro Elhabi Dice:

      Ya decía yo, que como viniera alguien del “sector”. A ver Mercedes:
      1. Las denuncias falsas son una mínima parte. Esto es cierto y es así. Punto.
      2. No son muchas, ni siquiera demasiadas, ya lo hemos dicho. Pero las denuncias falsas existen. Y no son ese 0,005 o ese número ínfimo que nos quieren hacer creer. Son muchas más. Pero aún así son pocas, son muy pocas. En la estadística del CGPJ, si no me equivoco, se computa como denuncia falsa aquella que se condena por sentencia firme. Algo lógico. Pero muchas de las denuncias falsas (aún siendo pocas quedan fuera), simplemente porque se produce el sobreseimiento y de oficio no se abren diligencias por denuncia falsa o porque el acusado no se querelle por denuncia falsa. Además, aún abriendo procedimiento penal por denuncia falsa, se produce la inversión de la carga prueba y por lo tanto el/la querellado tienen presunción de inocencia, así que si no se prueba la certeza de denuncia falsa, prevalece la presunción de inocencia y se produce un nuevo sobreseimiento.

      El que esto no salga a la luz, no se actúe en muchos casos y nadie se atreva a aclararlo en público no es porque no sea verdad o no se sepa, sino por miedo.

  11. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Estimada Mercedes.

    En el informe del CGPJ del año 2009 que en su día reflejó la prensa, encontrará estos datos.

    Unas 480,000 denuncias en 4 o 5 años.
    9% de Condenas.
    35% de Absoluciones.
    40% de Archivos.

    El resto, un 16%, estaba pendiente de resolución en diversos puntos del proceso desde comisarías a sentencia.

    Si extrapola este último dato se encontrará con el abanico estadístico de entre un 15% y un 23% de condenas que circula por la red.

    Esto es bastante lógico porque la táctica letrada de parte era denunciar varias veces a la contraparte. Por lo tanto, el conjunto “denuncias” siempre será un “múltiplo muy grande” de las condenas.

    Estas denuncias, por reparto, iban a distintos juzgados en grandes ciudades y pasaban unas semanas hasta que se consolidaban en uno solo y se podía comenzar a analizar la cosa. Perdón por los detalles pero en la familia hay tres jueces y la más joven lo vivió en directo en el suyo varios años.

    Recordará quizás la furibunda campaña que contra dicho informe se produjo por parte de quienes vieron las orejas al lobo acerca de su futuro ideológico y económico. Eran tiempos de Zapatero, Aído, etc.

    Como consecuencia de aquella campaña el CGPJ se pone de perfil y acepta dos cosas:

    1. Que sea el mismo “Observatorio” el que anualmente prepare el informe anual de dicha institución. Esto lo encuentra usted el la web del Consejo.
    2. Dejan de reportar las denuncias y lo hacen sobre muertes pero solo si son de mujeres.

    Ya tenemos a otro Ente “Tuerto” desinformándonos de la calidad de su perspectiva. Otro informe anual preparado por un grupo ideologizado y un asunto tabú.
    No sólo se mira sesgado, se reporta sin transparencia y se ocultan datos. Análisis serio, imposible.

    Desde entonces decae el interés de la prensa por una información contaminada. Los periodistas son conscientes de dos cosas.

    1. De las tácticas de estos grupos para intimidar a quien discrepa y manipular la información.
    2. De que, para cooperar en un informe sesgado o ser señalados, mejor se lo evitan.

    En esto, –como en el tema de Ucrania, el “Proceso de Paz” de Zapatero, la Corrupción, la Manipulación informativa y otros– la gente piensa una cosa y las estructuras se emperran en otra.

    La gente no quiere líos y se retrae pero ya tenemos en las instituciones otro grupo fuertemente ideologizado que profesionalmente vive de expandir su ideología a cargo del Presupuesto y ejerce su propaganda como cualquier otro grupo de interés de los que impregnan las burocracias.

    El hecho es que hoy hay unos 5000 reclusos en nuestro sistema penitenciario (ya el más grande de Europa) que antes no había como consecuencia del paso de falta a delito pero solo….. si son varones.

    La próxima vez que hablemos de transparencia, este asunto es un buen ejemplo de cómo se manipula.

    Y el problema sigue creciendo.

    Un cordial saludo.

  12. O,Farrill
    O,Farrill Dice:

    Sugiero para ilustrar este debate asistir a la representación en estos dias de “Casa de muñecas” de Ibsen (Teatro Karpas). No sólo el tema es terriblemente actual sino que la interpretación es estupenda a pesar de la falta de medios y da una lección a nuestros “teatros públicos” con abundancia de presupuesto. Por eso no es una cuestión de estadísticas más o menos fiables o interesadas, sino de un problema que destruye a las personas tal como está concebido en la institución matrimonial. Muchas de las potenciales denuncias en violencia de género no llegan a su final por diversos motivos. El más importante es la carga de culpa que arrastra la mayoría (hay como siempre excepciones) desde que asume sus “obligaciones” conyugales y que, en muchos casos, le es recordada por su propia madre. A veces se siente la sensación de que para los padres lo único importante es “colocar a sus hijos” tanto profesional como (lo más grave) afectivamente, eludiendo de esa forma la supuesta responsabilidad sobre ellos. ¡Ya lo tenemos casado o casada! explican con cierto triunfo pero ¿a costa de qué?. Una cosa es que la población necesite ir creciendo para sostener el tinglado político, social, económico y bélico y otra muy distinta que se haga a costa de la felicidad de las personas. “Buscar la felicidad en esta vida es el verdadero espíritu de rebelión” grita el pastor Manders airado en “Espectros” del mismo autor. En fin, el teatro es espejo de la vida.

  13. Patricia
    Patricia Dice:

    Yo es que no me fio, y por si alguno se ha saltado ese día su sesión grupal de terapia de rehabilitación de agresores sexuales, cuando salgo a correr y se hace de noche, evito zonas poco transitadas y mal iluminadas. Por desgracia no todo el mundo es bueno.

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