Las deudas del fútbol español

Aún resuenan las múltiples y míticas victorias alcanzadas por los aurigas Marciano y Paulo en las carreras de circo en Augusta Emérita. La imagen de ambos, plasmada en un mosaico que se conserva en muy buen estado, se puede apreciar en el Museo Nacional de Arte Romano de Mérida. Como en el presente, ya entonces la fama y el clamor del pueblo servían para agasajar a los aurigas y a otros héroes como los gladiadores de anfiteatro, los actores de teatro o los atletas de gimnasio.

Más excepcionalmente, otros personajes del mundo clásico ligados a las letras fueron capaces de desarrollar una tarea creativa y productiva, vivir honesta y acomodadamente, contar con el apoyo y fervor popular, y el afecto político y económico, todo a un tiempo, como fue el caso de Publio Virgilio, a quien su capacidad para versificar, su talento declamador y su calidad humana le hicieron acreedor de la amistad del pueblo, la de Augusto y la de Mecenas (López y Muñoz, 2012).

Dos mil años después, el deporte, el fútbol en concreto, sigue despertando pasiones, que se multiplican de forma exponencial gracias a las nuevas técnicas de comunicación y a la mercadotecnia, lo que provoca que las cantidades manejadas por clubes, televisiones, patrocinadores, jugadores, agentes de jugadores, fondos de inversión que poseen los derechos sobre los jugadores, etcétera, sean astronómicas.

Por ejemplo, según el número 14, de junio de 2014, de la edición española de la revista Forbes, los ingresos anuales totales de Lionel Messi, comprensivos de salario y publicidad, ascendieron a 56 millones de euros, y los de Cristiano Ronaldo y Neymar, por idénticos conceptos, a 54 y 39,4 millones de euros, respectivamente.

Se trata de los tres jugadores mejor pagados del mundo, que, afortunadamente, compiten en España, esa nación que aclama sus carreras, fintas y goles, pero cuya tasa de desempleo ronronea desde hace años con el 30 por ciento. Los ingresos de estos jugadores son sin duda mareantes y puede que hasta disparatados, a pesar de lo cual no despiertan demasiado debate público ni muchas críticas.

El gasto total en salarios de la Primera y de la Segunda División «A» en el ejercicio 2012-2013, según el Consejo Superior de Deportes (CSD), ascendió a unos 1.161 millones de euros.

Los futbolistas son los empleados que compiten y se exhiben ante el público, pero los empleadores, los clubes de fútbol, bajo diversos ropajes jurídicos, igualmente acumulan valor y riqueza. Recurriendo de nuevo a la edición española de Forbes (número 6, septiembre de 2013), resulta que el club más valioso del mundo era el Real Madrid, con un valor de 3.300 millones de dólares, seguido por el Manchester United, con un valor de 3.165 millones de dólares, y por el Barcelona, con 2.600 millones de dólares.

Obviamente, nos hemos ido al extremo superior, al de los mejores jugadores, ligas y clubes, pero las cantidades movidas por el fútbol en España son muy elevadas, sin, posiblemente, un adecuado sustento en su actividad real y ordinaria.

En la periferia del universo del fútbol figuran cuestiones relacionadas con la ingeniería financiera, con la tributación de los salarios de los jugadores, con los derechos de la Hacienda Pública, con los medios de comunicación y su fuerza… aunque ahora nos pretendemos centrar en un tema, el de la deuda, del que este ámbito no ha podido escapar.

El fútbol nos hace sentir los colores de nuestro equipo, cómo la pelota se desliza por el césped, cómo el balón vuela girando sobre sí mismo tras un lanzamiento de una falta y se aloja en la red, pero detrás de estas saludables circunstancias, de las inevitables victorias y derrotas, hay otras muchas implicaciones.

El CSD ha publicado ya tres ediciones de un estudio titulado «Balance de la Situación Económico-Financiera del Fútbol Español». La última corresponde al periodo 1999-2013.

El informe, muy acertadamente, distingue entre ingresos, gastos y resultados ordinarios y extraordinarios. Debemos tener muy claro que la actividad principal de un equipo de fútbol no es vender jugadores o terrenos. Éstas son actividades lícitas pero extraordinarias. Los resultados ordinarios son, en general, el reflejo de la actividad o negocio de una compañía. El negocio es la base de eso que se llama sostenibilidad. Sin negocio que genere beneficios recurrentes las empresas van directamente a la ruina.

Pues bien, en todos y cada uno de los años comprendidos entre 1999 y 2013 nuestro fútbol presentó pérdidas en lo que es su negocio ordinario: taquillas y abonados, derechos televisivos, publicidad y patrocinios.

Y claro, cuando se gasta más de lo que se ingresa, las opciones no son muchas ni difíciles de imaginar: se venden activos para compensar el desfase, lo que socaba el patrimonio de la entidad; se deja de pagar, con la posibilidad de que se alcancen acuerdos con los diversos acreedores, con sacrificios para todos; o, por último, se acude al crédito, al endeudamiento.

Se puede considerar, y sería lo lógico por otra parte, que las pérdidas ordinarias se compensaran con los resultados extraordinarios para poder presentar, al menos, un resultado equilibrado. Pues en el caso del fútbol español no es así. Sólo en cinco años de los 14 años estudiados, la Primera División ha presentado beneficios. Con unos ingresos totales acumulados durante los 14 años de 21.714 millones de euros, el resultado es de unas pérdidas acumuladas de 463 millones de euros.

Hemos preparado un gráfico con la evolución de las pérdidas ordinarias acumuladas año a año y la deuda total de los equipos de Primera División. Se observa, como no puede ser de otra manera, la estrecha relación entre las pérdidas ordinarias acumuladas y la deuda total de los equipos (algo muy parecido a lo que mostramos en nuestro anterior post con respecto a los déficits públicos y el engrosamiento de la deuda pública). La deuda total a 30 de junio de 2013 ascendía a 3.253 millones de euros. La suma acumulada de las pérdidas ordinarias ascendía a 3.455 millones de euros.

 

Los ingresos ordinarios en Primera División rondan los 1.900 millones de euros, mientras que en Segunda División «A» no llegan al 10 por ciento de esta cantidad, lo que hace que se comprenda la catalogación de la Segunda como un «pozo» o «infierno», del que difícilmente se puede escapar con tan escasos recursos en juego. Con unos costes asumidos parecidos a los ingresos, el descenso a Segunda División «A» supone un colapso económico que todos los equipos intentan evitar a toda costa. ¿Cómo? Pues con la huida hacia adelante de asumir unos gastos que no van a poder pagar y que, por tanto, se transforman en deuda, deuda que habrá que devolver, con sus intereses, al acreedor o acreedores.

La posible renovación de la deuda, sine díe, por las entidades bancarias acreedoras podía aparentar una situación de normalidad, pero, además de por los motivos apuntados de la pérdida de categoría que puede acelerar la reclamación de lo debido o la ejecución de las garantías, la crisis financiera ha tenido un cierto efecto purificador al impedir a los interesados la aplicación de la estrategia de la indefinida «patada hacia adelante».

Presentamos, para finalizar, un gráfico con las deudas totales de los clubes de Primera División de la temporada 2012-2013. Se aprecia como la cifra total (3.249 millones de euros) no coincide exactamente con la del CSD (3.253 millones de euros), pequeña diferencia que puede obedecer a la diversa metodología seguida. También hay que tener en cuenta que los datos del Mallorca no hemos podido actualizarlos, por no haber sido difundidos, razón por la que se toman los de la temporada 2011-2012.

 

Quizá, el mundo del fútbol demande una mayor sujeción a la realidad económica de nuestra época y a las concretas circunstancias deportivas y financieras de cada entidad. Sin embargo, cuando por medio aparecen mezclados tantos intereses y sentimientos, la tarea puede ser titánica o sencillamente imposible.

 

9 comentarios
  1. KC
    KC Dice:

    Sólo tiene uno que echar un vistazo a los sujetos que pueblan las presidencias de los clubes de fútbol y ya puede imaginar cómo funciona el tema… Recordemos que hace menos de un año un expresidente de un conocido club español intentó secuestrar a otro por un tema de deudas… También podríamos acordarnos de muchos nombres que de ilustres tienen lo que de madera tiene una cantera de mármol. No voy a poner los nombres, pero seguro que nos hacemos una idea. Y lo de que haya jugadores que hayan intentado eludir -cuando no evadir- tributos sin que haya habido más sanción que una añadidura económica a lo debido, también explicaría lo que al sistema le ha importado hasta ahora. Como ya es sabido, cada uno -y también cada país- tiene lo que se merece. Ni más, ni menos.

  2. Gonzalo García Abad
    Gonzalo García Abad Dice:

    Una buena descripción de la situación financiera del fútbol español. Creo que la posibilidad de que el fútbol sobreviva con pérdidas contables continuadas probablemente sea debida a la continua generación de una activo intangible que no cumple los requisitos de identificabilidad como para aparecer en la contabilidad, me refiero a su capacidad de influencia. Es probable que el fútbol otorgue a los propietarios una capacidad de generar relaciones y contratos que tiene un valor económico que no aparece en la contabilidad. De la misma forma, se ve claramente en el caso de los diferentes nacionalismos, tiene una capacidad de influencia política que vale un dinero, pero que no aparece en la contabilidad. Para analizar la influencia del poder político sería interesante conocer un mayor desglose de la naturaleza de las deudas con Hacienda y la Seguridad Social. En el caso de las deudas con entidades de crédito sería interesante conocer en qué medida estas deudas fueron con las cajas o los bancos que las han sucedido, más influenciadas por el poder político.
    El fútbol hoy se ha convertido en un elemento semejante al circo de los romanos, que alivia tensiones políticas. También ha sustituido a la ópera como lugar de reunión de personas pudientes. Todo eso es capacidad de influencia. Lo más discutible es la financiación promovida directa o indirectamente por los poderes públicos del fútbol y del deporte en general cuando su objetivo es la promoción de valores. El fomento de nacionalismos exaltados de todo signo es un ejemplo claro de ello. Otro valor muy discutible, desde la óptica pública, es el de que el objetivo deba ser a toda costa ganar. Dado que la victoria de unos conlleva la derrota de otros, ¿qué razones tiene el sector público para financiar esas derrotas?

    Reciba un cordial saludo.

  3. JL Carralero
    JL Carralero Dice:

    Echo en falta en el artículo algunos datos interesantes. Por ejemplo, no se hace referencia a las ayudas ilegales que reciben algunos clubs de fútbol para mantenerse como clubs ficticiamente más valiosos: la operación Chamartín y las cuatro torres impresentables que nos dejó en Madrid la operación Gallardón-Florentino, o el artificial e injusto reparto de los derechos de televisión que creo es objeto de un expediente en la UEFA y que ya dictaminó en contra de Barcá y Madrid, pero que ha sido “misteriosamente” paralizado.

    En este blog se habla de privilegios, de falseamiento de la competencia, de fallos de los reguladores, de regeneración, de capitalismo castizo y de amiguetes, y de lo injusto del cupo vasco y del nuevo y pretendido pacto fiscal. Pero el federalismo asimétrico hace tiempo que funciona en el fútbol y aquí nadie lo denuncia. Los sentimientos también aquí no nos dejan ver el bosque. De nuevo, también en el fútbol existe el 3% (solo que es el 10%) lo que explicaría algunos traspasos millonarios (excesivamente millonarios) que ni ética ni futbolísticamente están justificados. Los dirigentes llevan años y años en el sillón si que nadie pueda (quiera) echarles (Por ejemplo, Villar lleva más años que ningún otro dirigente en un país medianamente civilizado). Los árbitros se nombran por un sistema que deja al CGPJ en el paraíso. Las reglas no son iguales para todos (hay algunos equipos que es política y económicamente imposible que desciendan a segunda, ¿Se acuerdan de lo que pasó con el Atleti de Bilbao? No digamos qué pasaría si RM o BArca se colocan en los últimos puestos) ..

    En resumen, el fútbol es el reflejo de todos los males del país, lo único que no se puede entrar aquí porque las emociones y las manipulaciones son incluso superiores aquí a las que operan en el nacionalismo disgregador. Ya se sabe, pan, circo y futbol.

  4. Fermín
    Fermín Dice:

    La gente está dispuesta a comprar camisetas a 80 euros y a pagar entradas a 120 euros pero las radiografías deben ser gratuitas. Luego que cómo es posible que el futbolista gane más que un médico.

    La gente ahorra para el fútbol, no para la salud. A ver si hacen un post con las pérdidas y deudas de los hospitales.

    Puede ser que ustedes también crean que la salud es menos importante que la deuda del Betis.

  5. O,Farrill
    O,Farrill Dice:

    La del fútbol es otra enorme burbuja de las muchas que han ido generándose aprovechando las deficiencias sociales: miedo, ignorancia y sometimiento. Al final un terminal más del sistema de poder y, por ello, con todos los privilegios inherentes al mismo. Que se siga hablando de la excepcionalidad de los jugadores para justificar unos contratos millonarios (que a saber cómo se reparten luego) es una muestra más de la indecencia económica (y por ello política) en que vivimos. He conocido a alguno de estos directivos cuando empezaba a escalar políticamente a comienzos de la Transición sin otro valor añadido que su habilidad para auparse sobre las espaldas ajenas. El fútbol les tiene sin cuidado como deporte sino que interesa -como ya se apunta en algún comentario- por el negocio y relaciones que proporciona indirectamente. Es curioso que la cifra de negocio esté más en la venta de quincalla deportiva demandada (y esto es un dato) por quienes tienen en teoría menos posibilidades económicas y también menos cultura. Acabo insistiendo en que el mito de “los mejores” (como en las corporaciones y empresas) es una enorme falacia que, en el fútbol, es más patente todavía y queda claro cuando ves jugar a aficionados que sólo lo hacen por amor al deporte. Esperemos que también explote pronto la burbuja para dejarnos ver sus grandes vergüenzas.

  6. ENNECERUS
    ENNECERUS Dice:

    JLCarralero, ¿podría usted ilustrarnos en qué hay de ilegal en las 4 torres de la antigua Ciudad Deportiva del Real Madrid?

    De momento hay abierta una investigación por parte de la Comisión Europea pero de ahí a hablar de ilegalidades media un abismo.

    Por otra parte Florentino Pérez habló ayer en la Asamblea de Socios compromisarios del Real Madrid de una deuda de 70 millones de euros, muy lejos de los 600 de que habla Gay de Liébana.

    Podemos debatir también acerca de las cuantiosas subvenciones por “patrocinio” que reciben determinados clubes radicados en “nacionalidades históricas” por poner en sus camisetas la bandera autonómica o por la cesión de determinados derechos televisivos y de imagen a las televisiones igualmente autonómicas. Y no hablemos ya de los “problemillas” que en Brasil y en España han tenido y tienen determinados clubes y exdirectivos de los mismos.

  7. Santi
    Santi Dice:

    En general, me parece un análisis muy acertado. Quizá podría quedar para una segunda entrega el tratamiento “singular” que vienen recibiendo los clubes por parte de Hacienda… Si yo fuera Leo Messi probablemente pensaría que es tan reprobable defraudar a Hacienda eludiando pagos a través de paraísos fiscales como fichar a jugadores que cuestan millones de euros y mantenerse año tras año cómodamente instalado en una posición deudora con Hacienda…

    • ENNECERUS
      ENNECERUS Dice:

      Santi, tienes razón, a medias, en mi opinión.

      Los clubes de futbol, sean o no SADS son unas empresas muy particulares. Su actividad económica no persigue el ánimo de lucro, los dividendos de los accionistas o socios son “los títulos”. En general, salvo flagrantes ilegalidades, los dueños y los directivos no perciben dividendos ni beneficios, pues éstos se reinvierten en la actividad del club.

      Los directivos obtienen de forma indirecta beneficios que pueden ser muy importantes en forma de publicidad gratuita en los medios de comunicación y sobre todo, influencia social de la que antes o después, se extraen beneficios económicos directos.

      Por este motivo, los clubes DEBEN hacer cuantiosos desembolsos económicos para mantener su actividad sin la cual, las deudas serían incobrables. Otra cosa es que los acreedores públicos tradicionalmente hayan mirado para otro lado, dada la trascendencia social y mediática del llamado deporte rey.

      Pero ahora el tema si no embridado, está en vías de estarlo. Han desaparecido clubes y SADS que no han podido afrontar sus deudas. Se está implantando el llamado fair play financiero, según el cual nadie puede gastar más de lo que ingresa con su actividad, sin que sirva que un jeque esté todo el día poniendo dinero para fichar por capricho. Hacienda y la Seguridad Social han impuesto unos planes de amortización de la deuda, con sus correspondientes intereses de demora. En el caso del At. Madrid, SAD, la amortización la está facilitando los excelentes resultados deportivos del equipo. En el caso del Real Zaragoza, SAD, ha sido necesario que los nuevos compradores se rasquen el bolsillo porque Hacienda se negaba a nuevos aplazamientos (con toda la razón) aun a riesgo de tener que echar el cierre.

      Todo esto hasta la siguiente burbuja.

      Pero como diría el gran Manu Oquendo, no nos quedemos en lo anecdótico. La principal burbuja del país no es la del fútbol. Es la burbuja de deuda pública, próxima ya al 100% del PIB anual o lo que es lo mismo, más de un 250% de los ingresos públicos anuales. Y que sigue creciendo simplemente porque los mal llamados gestores públicos son incapaces de reducir la estructura estatal y paraestatal a una dimensión que permita sufragar su coste y afrontar la amortización de la deuda.

      Probablemente en el fondo todos piensan como Podemos y la extrema izquierda: Con no pagar la deuda, asunto resuelto. La única diferencia es cómo hacerlo, con otra superburbuja (Krugman y los ultrakeynesianos), convirtiéndola en deuda perpetua (“ortodoxos” tipo Gay de Liébana) o declarando su carácter ilegítimo (extrema izquierda).

  8. izaskun
    izaskun Dice:

    El fútbol (perdón, lo relativo al Madrid y al Barcelona) es un negocio de espectáculo que lo publicitan (prensa, radio, televisión) indebidamente en la sección de deportes en lugar de la sección de empresas.

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