Sobre el artículo de Luis Garicano “Los cisnes negros y la tarea de Rajoy”

Ayer viernes publicaba nuestro querido colaborador Luis Garicano en el diario El Mundo un artículo, titulado “Los cisnes negros y la tarea de Rajoy”, en el que, como se resume en la entradilla, sostiene que el presidente del gobierno tiene que ofrecerle una vía a Artur Mas para dejar el separatismo y que, para evitar una supuesta declaración de independencia unilateral, deben cederse más competencias a Cataluña.

Usa como punto de arranque la conocida tesis de Nassim Taleb, en “El cisne negro”, en el que partiendo de la escasísima posibilidad de encontrar estos animales, concluye que hay determinados acontecimientos insospechados e imprevisibles que pueden cambiar el rumbo de la historia. Para él ese cisne negro sería esa declaración unilateral de independencia después de un proceso de elecciones plebiscitarias, con las consecuencias que ello tendría, y que hay que evitar.

Ya en las redes sociales he mostrado mi desacuerdo con esa idea, con el poco valor que ello pueda tener; pero me gustaría explicar y matizar aquí mis motivos con el objeto de incitar al debate. Mi opinión es poliédrica y muy poco unidireccional, y ya he dejado un atisbo en Apotegmas para la resolución alternativa del conflicto catalán. Pienso que el artículo de Luis expresa ideas defendibles, pero tiene el inconveniente de que no distingue dos escenarios:

1) La amenaza concreta y específica surgida a consecuencia de la convocatoria para el 9-N.

2) El “problema catalán” en toda su dimensión.

En cuanto al escenario 1), no debe olvidarse que el Estado de Derecho es clave en una democracia y que no debe cederse en el cumplimiento de la ley; y no por una pulsión kantiana dogmática, sino porque el Derecho es uno de los instrumentos del poder (en este caso democrático) y si deterioramos ese instrumento deterioramos el poder, y con ello el cumplimiento general de las normas y la convivencia. Y eso es el caos y la inseguridad total incluso para la supervivencia como tal Estado. Por tanto, la ley ha de cumplirse en este tema del referéndum, y si es ilegal, como a todas luces parece, debe impedirse. Ahora bien, el Derecho ha de ser proporcionado. Yo no veo que sea posible mandar un destacamento de la guardia civil a cada uno de los pueblos de Cataluña para coger la mano de los ciudadanos que están intentando introducir la papeleta en la urna para impedírselo. Aquí si dice bien Luis Garicano que “el clamor del queremos votar ha ganado la guerra psicológica”. Y ciertamente no es lo mismo un grupo de radicales intentando linchar al delegado del gobierno –eso justificaría el uso de la violencia- que impedir que la gente exprese su opinión, aunque el procedimiento de hacerlo sea ilegal. Eso no es presentable a nivel internacional, me temo. Ahora bien, eso no significa que, pasado un 9-N en el que se celebre una farsa folklórica o no tan folklórica , se saque la libreta y se empitone a todo funcionario, político o particular que se haya saltado la ley, o se le retiren competencias a la comunidad catalana vía art. 155 de la Constitución si se considera necesario.

Ahora bien, ¿eso resuelve el problema catalán? Para nada, el escenario 2) es mucho más antiguo y complejo y exige también mucho más esfuerzo para su resolución; esfuerzo que, con ser político, ha de hacerse también por vía del Estado de Derecho, en el cual las normas no se incumplen, sino que se reforman, como recientemente decía el escritor Javier Cercas en El País.

No creo que Luis diga otra cosa que esto que digo yo, lo que pasa es que se ha situado directamente en el escenario 2) y piensa que para la resolución de esta grave cuestión es preciso hacer ciertos reconocimientos y otorgar más competencias, y aquí sin duda discrepo. En mi criterio, con el mundo nacionalista la cesión no ha funcionado nunca y, muy probablemente, tampoco va a funcionar ahora. Lo acreditan fehacientemente 30 años de un goteo sucesivo de concesiones para aplacar esas ansias, con el resultado evidente de que esas ansias se han acrecentado. De acuerdo con el sistema de prueba-error lo que procedería es cambiar de estrategia. De hecho, el independentismo no es ningún cisne negro, sino un acontecimiento muy previsible y últimamente omnipresente en nuestras vidas, hasta la saciedad. Por ello estimo que más cesiones al dictado de los acontecimientos será ineficaz, aparte de indigno. Recuérdese lo de Churchill: con la indignidad queríamos evitar el conflicto, y tendremos el conflicto y la indignidad. Una cesión recurrente a Cataluña (y posteriormente a las demás autonomías, claro) supondrá el desquiciamiento de un Estado, incapaz -quizá ya lo es- de garantizar un mínimo de derechos, de libertad e igualdad y de controlar uniformemente un poder disgregado y autónomo: ¿Unidad de mercado? ¿igualdad de derechos? Pura palabrería vacua.

¿La solución entonces es seguir igual? En absoluto, lo que pasa es que la cuestión se plantea en otros términos, distintos de la cesión de competencias. Ya hemos dicho en este blog muchas veces, pero es necesario repetirlo, que en democracia al final puede ser necesario consultar a los ciudadanos y puede que incluso sea inevitable la independencia de Cataluña. Pero eso ha de plantearse en el marco de una reforma constitucional en la que todos los ciudadanos, partiendo de la actual soberanía del pueblo español, se planteen si esa mínima uniformidad del Estado, la que es precisa para que éste sea eficaz y útil en la defensa de los derechos de los ciudadanos y del Estado de Derecho, es compatible con ese anhelo de autogobierno que algunos al parecer necesitan. Si no es posible mantener ese mínimo común denominador con una distribución de competencias clara, no repetitiva y no negociable, y el precio de mantener unida a España es tener que resignarse un Estado disfuncional y troceado, incompetente para mantener la igualdad de los ciudadanos de las diversas regiones y con ella tantas otras cosas (entre ellas la economía y el bienestar, no lo olvidemos), quizá haya que plantearse si no será mejor la independencia de Cataluña.

Aunque, por supuesto, eso en ningún caso debe ocurrir cuando al presidente Mas lo diga o a ERC le venga bien: es algo que debe discutirse en condiciones de racionalidad y mucha menor tensión emocional (y a ver cómo se descuentan de ello casi 30 años de intoxicación educativa y en los medios de comunicación), en un régimen de verdadera igualdad entre los ciudadanos, que habrán de decidir con conocimiento de causa, bien informados de las consecuencias -bastante graves- de esa determinación, aceptando que quizá Cataluña no tendría los límites que tiene ahora, sino los que decidieran sus ciudadanos en una votación y por supuesto con preguntas claras y no unilaterales. Una reforma constitucional, en definitiva, que introdujera un marco preciso de competencias y un procedimiento de separación con condiciones claras, a modo de la famosa la ley de la claridad canadiense, que se ha revelado muy útil para centrar los problemas y buscar soluciones sensatas y prácticas. La prueba es que el referéndum no se ha vuelto a plantear desde entonces.

¿Obstáculos para ello? Pues hay uno importante: que para hacer eso el la Democracia y el Estado de Derecho tendrían que funcionar al cien por cien en España y no lo hacen. Porque si se acusa al Tribunal Constitucional de partidismo, algo de razón se tiene; y si es a la justicia de estar politizada, pues también; de que haya nepotismo, corrupción y cortoplacismo, no le faltaría razón. El inconveniente es que en política no vale sólo la legalidad, sino que es imprescindible la legitimidad, que se consigue cuando tú te aplicas la misma medicina que quieres aplicar a los demás: la ejemplaridad, en definitiva. Y de eso estamos muy faltos en España, al punto de que muy probablemente una solución de este tipo exigiría una reforma de la Constitución más amplia que regenerara muchas más cosas.

Seguro, no obstante, que estará de acuerdo Luis  conmigo en una cosa, que creo deducir de su artículo: el problema, a largo plazo, no se arregla con leyes –por mucho que no podamos prescindir de estas- ni probablemente con modificaciones del marco organizativo, sino que aquí subyace algo más profundo. El otro día, Tomás Viejo nos decía en El Pais que el fracaso del Estado-nación español no tiene que ver con la organización del Estado sino con la construcción de la nación, y no se resuelve con ingeniería constitucional sino con políticas de construcción de identidad compartida, sean éstas del tipo que sean. ….El problema, si acaso, sería el de unas élites políticas, las españolas actuales, cuya ausencia de un proyecto de nación, no de Estado, resulta casi pavorosa.

Me temo que es así y que tenemos una importante tarea por delante. Pero creo que nada se adelanta cediendo ante el peligro.

48 comentarios
  1. JJGF
    JJGF Dice:

    Muy de acuerdo, Ignacio. Buscar ahora consensos (competenciales o/y en cuestiones de financiación) sin lograr una previa concordia entorno a un proyecto común es esfuerzo baldío.

    Por otra parte, si este asunto no se resuelve solo con la ley, sino que exige hacer política, como dice Garicano o decía Zaplana el otro día, ¿qué política ha hecho Rajoy estos años? ¿Fiarlo todo a que el Constitucional pararía el golpe? Si en estos años no supo o no pudo negociar ni tuvo capacidad de persuadir ni de integrar, ahora sí que no es el momento.

    Eso de rehusar enfrentarse a los problemas a tiempo hace que cuando las circunstancias te fuerzan a hacerlo el problema se ha degradado mucho más. Y es más difícil tener controlada la enfermedad.

    Nunca podrá este país agradecer lo suficiente la indolencia de Mariano Rajoy.

  2. O,Farrill
    O,Farrill Dice:

    ¿Sólo el problema de Cataluña? ¿Y el vasco, el canario (ahora de actualidad), el gallego, el andaluz….? ¿Porqué no nos damos cuenta de estamos en una coyuntura que aconseja revisar de una vez por todas el sentido de las llamadas “autonomías”? Repito: eran simplemente una delegación administrativa de gestión y las dejaron convertirse en “miniestados” políticos con unos estatutos demenciales jurídica y políticamente hablando. Las “baronías” no son (desgraciadamente) una broma. Son verdaderos títulos de poder feudal. Le hemos dotado incluso de fuerzas del orden propias (están armadas), de asambleas legislativas, de recursos económicos hasta endeudarnos para muchas vidas que tuviéramos (y seguimos haciendo que tengan déficits por muy limitados que sean), estamos creando agravios comparativos que no se pretendían… es un toro que hay que coger por los cuernos cuanto antes porque se nos ha ido de las manos y campa a sus anchas poniendo en riesgo al Estado. La cuestión es ¿quien se atreve?

    • jetkom
      jetkom Dice:

      Pues en Alemania además de policías hasta tienen jueces, fíjate que disparate lo nuestro.

  3. O,Farrill
    O,Farrill Dice:

    Una breve apostilla sobre el artículo de Luis Garicano y su propuesta de cesión política: Cuando nos hacen un chantaje, por muy mayoritario que parezca ¿es mejor ceder ante el mismo? Parece que si se hace una vez ya estás obligado a hacerlo siempre. Necesitamos más que nunca recuperar el Estado de todos los españoles con toda su enorme riqueza histórica y cultural. ¡Sólo para verdaderos estadistas! los demás abstenerse.

  4. Javier
    Javier Dice:

    Sustancialmente estoy de acuerdo. Yo añadiría que, respecto de una Ley de Claridad o una regulación de la secesión, los nacionalistas no creo que estuvieran muy por la labor, de modo que a algunos se les verían las costuras. No les interesa que existan reglas previas, ni requisitos a cumplir, de manera que se visualizarían muy claramente las trampas con las que juegan.
    En este sentido, no es raro encontrar opiniones de juristas prestigiosos de toda España que abogan por soluciones parecidas a las que propones -cada una con sus matices y sus dificultades, por supuesto; y tampoco es unánime, por descontado- sistemáticamente silenciadas en Cataluña. Sacan en portada (es un decir) un artículo de un blog ignoto a favor del secesionismo e ignoran las propuestas razonadas de quien puede aportar sólidos conocimientos. ¿Conocéis a alguien favorable a la consulta que esté dispuesto a aceptar algo parecido a una Ley de Claridad? Yo no. Y mi ambiente diario es fuertemente independentista.
    Una clara muestra de lo que digo la tenemos con el Decreto de convocatoria del referéndum (encubierto) y su anexo, en que no se definen cosas como el “Estado no independiente” ni se fijan criterios para determinar la opción ganadora o qué tipo de interpretación habría que darle.
    Por eso tampoco están por la labor de presentar una iniciativa de reforma constitucional: porque se ha vendido que se dispone de un derecho sin límites, el derecho a decidir, y positivarlo, como he señalado antes, haría saltar las costuras de más de uno cuando se tuvieran que fijar unas reglas previas.

  5. Gonzalo García Abad
    Gonzalo García Abad Dice:

    Creo que no se trata tanto de dar la razón a los independentistas como de tomar conciencia de que los ciudadanos catalanes tienen razones concretas para el descontento, en una parte propias de los ciudadanos catalanes y en otra parte compartidas con el resto de los españoles. Puede haber modificaciones de las normas que cambien el marco, que deben hacerse siempre desde los procedimientos establecidos, pero de nada servirán si no se atacan las situaciones que provocan descontento en los catalanes. Eso exigirá reformas que posibiliten el crecimiento, porque los mayores recursos que se necesitan no se pueden obtener por otra vía que la del crecimiento.También exige un reparto más equitativo de los recursos de los que se disponen. Y exige redoblar esfuerzos en la lucha contra la corrupción y en la mejora del funcionamiento de las instituciones. Creo que sin esas bases cualquier alteración del marco constitucional o estatutario será infructuosa.
    Un cordial saludo.

    • Paseante
      Paseante Dice:

      No estoy nada de acuerdo con la “teoría de los estado de ánimo”. La política no son estado de ánimo. Son derechos de los ciudadanos, legalidad y legimitimidad, y equidad. Por esa regla de tres, diríamos que el EI y sus miles de componentes sienten la necesidad de hacer lo que hacen. Y eso no me vale.

  6. ventomareiro
    ventomareiro Dice:

    “Una cesión recurrente a Cataluña (y posteriormente a las demás autonomías, claro) supondrá el desquiciamiento de un Estado…”

    Lo que no tiene ningún sentido es mantener a Cataluña dentro del mismo régimen que el resto de comunidades autónomas: los ciudadanos catalanes realizan una campaña de varios años y acaban consiguiendo mayor autonomía… para que a continuación otras catorce comunidades reclamen lo mismo para sí, aunque nunca lo hubieran pedido con anterioridad, con el argumento de “no vamos a ser menos que ellos”.

    La organización territorial española lleva treinta años siendo asimétrica. El problema es que hemos dejado a Cataluña en el lado equivocado. Una vía para solucionar esto podría ser una disposición adicional a la Constitución que declarase a Cataluña comunidad foral, como ya lo son el País Vasco y Navarra.

    • Paseante
      Paseante Dice:

      No. Mejor la independencia. Otro cupo a lo vasco no hay cuerpo que lo aguente. De hecho habría que acabar con la singularidad vasca-navarra, creadora de injusticias enormes con provincias limítrofes como Rioja, Burgos, etc.
      En serio, independencia, otro cupo ni harto de vino. Ya está bien.

  7. Pandas
    Pandas Dice:

    Bastante mas de acuerdo con tu artículo que con el de Garicano. Lo que proponía Luis no satisface a los independentistas, ya mayoría, y los nacionalistas moderados irían adoptando los postulados moderados poco a poco con lo que volveríamos a la situación actual en dos años.
    Creo que hay que hacer un reforma consitucional y un auténtico diseño autonómico respondiendo a un plan y no como ahora que solo responde a presiones y negociaciones. En esta reforma hay ideas de los nacionalistas que pueden ser útiles en temas de financiación autonómica (corresponsabilidad fiscal) pero eliminar todo tipo de referencias identitarias que justifiquen privilegios. Vivimos en un estado liberal democratico, nadie persigue a nadie por ser diferente, nadie necesita privilegios si nadie es discriminado.
    Dejar clausulas para Pais Vasco y Cataluña para su independencia o su plena integración, sin privlegios y sin posibilidad de negociación particular su propio estatus: o todo o nada
    Ahondar en las “particularidades” se ha demostrado un fracaso mayúsculo

    • Paseante
      Paseante Dice:

      Estoy de acuerdo. Lo de la asimetría por regiones es un auténtico cáncer. Si alguien prefiere privilegios a seguir juntos, lo mejor es que se independicen cuanto antes.

  8. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Bastante de acuerdo con Ignacio en lo de las cesiones al Nacionalismo. No cabe duda de que son un grave error estratégico y moral porque refuerzan su ya patológico narcisismo.

    Por otra parte, supongo que nuestro querido Luis Garicano habrá tomado buena nota de los comentarios de los lectores en El Mundo.

    Estos comentarios dejan bastante claro que ya no está el horno para bollos y que España, –en todas partes incluyendo en nuestras “autoctonías”–, está más que harta de no poder ser algo muy sencillo y que a nadie mentalmente sano debe molestar: Ser Libres e Iguales.

    La metáfora del cisne negro australiano de Taleb tiene, como tantas cosas, varias perspectivas.

    Una de ellas es que ya hace mucho que, en España, vivimos en un mundo de cisnes negros. Tanto que lo que resulta cada vez más raro es encontrar cisnes blancos.

    Ya estamos en un mundo al revés. Un mundo donde los ciudadanos tienen menos derechos que las geografías y sus hijos están para ser obligados a asumir “mono-identidades” ridículas.

    Un mundo donde los que roban necesitan inmunidad fiscal y penal y la buscan adoctrinando a los robados desde las escuelas y exigiendo “independencia” (es decir, sus propios Tribunales y sus Agencias Tributarias)

    Es decir, gobiernan los cisnes negros.

    Habría que comenzar por retirar ese otro gran Cisne Negro, ese perverso error histórico: Una región dictando al Estado su propio sistema educativo y no obedeciendo sentencias. Es decir, el único Estado europeo sin un Sistema Educativo realmente estatal.

    Por cierto: Un sistema escolar en el cual ni siquiera cabe “Ir Por libre” es un sistema más totalitario que el de Franco en el cual podías ir solamente a examinarte.

    Creo que para la ciudadanía se pasó el tiempo de las componendas y de someterse a matones de aldea. Se la juega el propio Estado que ya tiene el aspecto de un Estado Fallido.

    Buenos días.

    • Paseante
      Paseante Dice:

      Manu, en mi entrada de más abajo comento lo que dices sobre Garicano. Con todo lo buen economista que es, tiene estas excentricidades desde hace ya bastante tiempo. No sé muy bien de qué pie cojea o si ha reflexionado en profundidad sobre estas incoherencias o si simplemente lo dice porque quiere apaciguar a la parroquia.
      Me quedo con la frase de Churchill.

    • Luis Garicano
      Luis Garicano Dice:

      Muchas gracias querido Manu. pero yo no leo así los comentarios de El Mundo. Al contrario, comparada con la reacción que esperaba (no hay prácticamente nadie en Madrid que de una visión más intermedia, como tampoco lo hay en BCN) la verdad es que tanto en twiter como en EM ma ha parecido razonable. El artículo de Ignacio, que es hiper razonado e hiper razonable, es el camino adelante, tratar de “desemocionalizar” si me permites, este difícil debate. Hay tanto desconocimiento a una y otra orilla, desde BCN de lo que ellos llaman “MAdrid” y desde el resto de España de lo que realmente sucede en Cataluña, que el diálogo es prácticamente imposible.
      Un abrazo, echo de menos nuestras conversaciones nocturnas en NadaEsGratis

  9. JuanAV
    JuanAV Dice:

    Estoy, en general, de acuerdo con el contenido del post, especialmente con la idea de que si al final no podemos mantener juntos un estado que cumpla sus funciones y satisfactorio para todos, quizá sea mejor que cada uno emprenda su camino en solitario; eso sí, con las reglas claras, para lo cual la Ley de claridad canadiense podría ser un modelo a seguir, que está muy alejado del que se ha emprendido en Catalunya. Sin embargo, no comparto la idea de que “el fracaso del Estado-nación español no tiene que ver con la organización del Estado sino con la construcción de la nación”. Creo que lo que menos necesitamos es más construcción de identidades nacionales. Hagamos un estado que funcione y olvidémonos de identidades. Si España funcionara como Dinamarca, seguramente en Catalunya no habría tantos independentistas. Ojo, no digo que Catalunya funcione como Dinamarca; tampoco creo que una Catalunya indendiente se le pareciera: nuestros gobernantes han dado muchas muestras de ser muy parecidos a los de más allá del Ebro y las instituciones catalanas han copiado lo peor de las españolas.

    Un saludo.

    • Luis Garicano
      Luis Garicano Dice:

      JuanAV, esto es muy cierto. SI uno analiza la realidad económica e institucional de Cataluña y la compara con la del resto de España, es prácticamente imposible encontrar ninguna diferencia (empezando por la santa trinidad de paro, deuda, corrupción)
      abzo
      Luis

  10. Luis E. Lapiedra
    Luis E. Lapiedra Dice:

    Después de leer el artículo de Garicano y releer tu anterior entrada sobre este tema, y aunque a primera vista pueda parecer lo contrario, me parece que en el fondo estáis en la misma línea, la diferencia mas importante es la urgencia con la que lo plantea Garicano; urgencia a la que hemos llegado gracias a la postura de Rajoy para el que parece que no hay asunto por importante que sea que no pueda dejarse para otro día.

    • Luis Garicano
      Luis Garicano Dice:

      Estimado Luis E. Lapiedra, estoy de acuerdo contigo. A mi me ha gustado el comentario de Nacho Gomá, y creo que comparte conmigo la idea de que hay que responder y moverse poíticamente.

      La diferencia clave con la propuesta de Ignacio es la siguiente: el piensa que, con una ley de claridad, Cataluña se echaría atrás. Yo creo que no. Escocia tenia costes enormes si se iba (es un receptor neto), y , lo que fue clave, perdía su moneda. Cataluña si sale de mutuo acuerdo, con una ley de claridad, se queda en el Euro y la UNión Europea. No hay costes obvios. Eso es estupendo para todos, claro. Pero como queda España? El PV iría detras, Baleares, seguramente sin Cataluyna, no se sentiría cómoda, y Canarias, y Galicia? Nos podemos permitir décadas de divorcios y disputas? No es mejor encontrar un modus vivendi que evite el todo o nada? Yo creo que los referendums tienen un enorme contenido emocional y esto los hace muy difíciles de predecir. La democracia representativa no los tiene, y por eso la prefiero.

    • Ignacio Gomá Lanzón
      Ignacio Gomá Lanzón Dice:

      Si, en realidad, tampoco es que estemos tan lejísimos. Las personas razonables encuentran un punto de encuentro. Creo que coincidimos en que esto es una cuestión política y no solo legal, y que una cosa es el problema concreto del referéndum y otro el problema catalan en general. En cuanto a éste Luis considera que la “apertura del melón” es peligrosa y que más vale evitarla. Y él tiene mas conocimientos que yo para una valoración económica de lo que podría pasar, sin duda.
      Lo que pasa es que quizá mi planteamiento no es realmente económico. Lo que pienso realmente no es que al final los catalanes se vayan a rajar a la vista de un examen sereno de la realidad -por mucho que piense que eso ayuda mucho- sino más bien que a mí como español no me merece la pena vivir en un Estado disfuncional e inútil, y que es preferible coger el toro por los cuernos y replantear todo, con la opción de una posible autodeterminación si no hay más remedio, pero en todo caso con una mucha mejor atribución de competencias para evitar los continuos problemas e ineficacias que tenemos ahora. Me gustaría vivir en un Estado mejor, a ser posible con Cataluña dentro, pero no a toda costa. También digo que para un planteamiento de este tipo haría falta una reforma profunda no solo de la cuestión autonómica, sino de muchas otras. Y que con los elementos, elites y políticos con que nos encontramos, no es fácil que un planteamiento racional y sensato triunfe. Así que no sabemos lo que pueda pasar.

  11. Jose M Pelaez
    Jose M Pelaez Dice:

    Comparto en cierta medida el enfoque, aunque aparte de la intoxicación educativa y las fronteras, habría otros aspectos muy espinosos a tratar si cupiera la contingencia de una separación, como los derechos de los que no desean renunciar a su identidad española y el retorno de las inversiones que han permitido el desarrollo económico de esa parte de España.

    Luego está la opción de que una regeneración democrática de España y el apoyo de la UE hagan completamente inviable el “dret a decidir” en relación con la integridad territorial. Santiago González cuenta que a Stéphane Dion «se le hizo la pregunta: “¿Por qué la ley de la Claridad?” Nunca olvidaré su respuesta: Porque Canadá no tiene una Constitución como la española, que deja esa cuestión perfectamente resuelta en sus artículos 1 y 2.» [http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/elblogdesantiagogonzalez/2014/10/02/tres-estampas-de-la-secesion-libres-e.html]

    También está la opción del camino que sigue Rajoy, que veo en la misma línea que el de Joaquín Leguina: «La dinámica puesta en marcha por los nacionalistas llevará a una crisis política en Cataluña, porque “de este barrizal” CiU va a salir “partida y disminuida”. Una vez que ello suceda, el expresidente madrileño cree que los catalanes, a los que califica de “gente normal”, “tendrán que tomar decisiones porque ERC es un partido que les lleva directamente al abismo”.» [http://www.lavanguardia.com/politica/20140927/54416384945/leguina-los-errores-del-estado-permitieron-crecer-las-aspiraciones-de-mas.html]

  12. Alain Cuenca
    Alain Cuenca Dice:

    De acuerdo con el autor sobre una reforma de la Constitución que clarifique competencias y regule el derecho a la secesión. Pero eso se afirma diciendo a L. Garicano que “no se debe ceder más” porque 30 años de cesiones nos han conducido a esta situación. Esta afirmación es gratuita y sin fundamento: ¿nos hubiera conducido a una situación mejor la ausencia de autonomía para Cataluña? ¿y para el País Vasco? Pensar en términos de “ceder” es situarse en la posición de que el poder está (y debe estar) en el gobierno central. El poder en España debe compartirse, esa es nuestra realidad. Y para ser más eficaces, necesitamos una Constitución adecuada a esa realidad.

    • JJGF
      JJGF Dice:

      El poder, en singular, está en la soberanía. La soberanía en el pueblo español. De ahí nace la Constitución que atribuye poderes limitados- no soberanía- a autonomías y municipios. No existe una relación de igualdad entre ese poder soberano y el resto de los poderes territoriales manifestados en un haz de competencias y potestades atribuidos por la Constitución y la legislación estatal.

    • jetkom
      jetkom Dice:

      Por no hablar de que las presuntas cesiones, luego han sido atacadas. Me refiero a cosas como la insistencia en tratar de agujerear un modelo educativo que funciona, sobre el cual existe un consenso transversal en Cataluña y que para colmo es un asunto emocionalmente relevante para dicha comunidad. Tratar de revertir este sistema es una forma muy eficaz de crear independentistas.

    • Paseante
      Paseante Dice:

      jetcom:
      Decir que el modelo lingüístico catalán funciona debe ser una broma, o quieres decir que funciona en el adoctrinamiento y sesgo independentista. He tenido correspondencia con profesoras de universidad que no dominaban el castellano (lo cual me da igual, cada cual es libre de aprender el idioma/s que quiera),… que no habrá a otros niveles.
      El problema no es sólo el adoctrinamiento en sí, sino que no se puede elegir libremente aprender en castellano porque a la Generalitat se le ha puesto en las narices que sólo se puede usar el catalán en la escuela, aún con sentencias del Tribunal Constitucional en contra de las políticas del gobierno regional. Este es el disparate en el que estamos instalados,… tendríamos que haber hecho cumplir la ley desde el principio, y no comernos ahora (como decía el articulista) la indignidad y también la confrontación.

  13. jordi cortabanyes
    jordi cortabanyes Dice:

    Cualquier planteamiento en la línea Garicano, y Gomá, con matices olvida que tras la secesión catalana nada sería lo mismo y la balcanización del resto de autonomías, imparable.
    En la Cataluña, con la secesión ya preconcedida por los Iluminati madrileños, no hay libertad de expresión- medios subvencionados como mera propaganda- se persigue la cultura y lengua españolas- no se trata ya de hablar catalán sino que no se hable el castellano- y las mordidas son fórmulas habituales de contratar con los organismos públicos.
    ¿Alguien serio puede pretender organizar un referendum en este caldo de cultivo para “aclarar” la situación?.
    Los planteamientos “Garicano’s style” son más parecidos a las excusas de Chamberlain que a un banderín de enganche democrático.
    Los dirigentes secesionistas catalanes de ahora, especialista en saltarse la Ley, ¿garantizarían un Estado de Derecho?
    Cataluña no puede acabar siendo algo parecido, y puesto al día, de lo que Luciano y Lansky querían hacer con la Cuba de Batista: Montenegro o Andorra a lo grande.
    Ahora lo que hay que hacer es aplicar la ley con todas sus consecuencias parando y dejando sin argumentos a los antidemócratas separatistas, y planificar una solución democrática y actualizada para toda España.
    El entreguismo Garicano a los secesionistas catalanes nos lleva, sin retorno, a los Balcanes.
    Que tome nota la crema de la intelectualidad especializada en sus propios ombligos.

  14. Paseante
    Paseante Dice:

    Gracias por un artículo tan ponderado y argumentado.
    Los argumentos de Garicano en este tema, siendo un titán en el ámbito económico, no me dejan de sorprender. No es de ahora, sino que viene de lejos esta querencia de Garicano por una especie de cesión ante la presión de los independentistas catalanes, y ya se le conocen perlas de este tipo en su libro, por lo demás estupendo, “El dilema de España”. Allí (páginas 170-171) dice lo siguiente:
    “El Gobierno consiguió introducir un sistemas con competencias claramente asimétricas, confederal en la práctica para Cataluña y el País Vasco, y un nuevo modelo de financiación basado en la idea del cupo más una tasa, con lo que consiguió, in extremis, inclinar a una mayoría de los catalanes a favor de la permanencia en España.”
    Este extracto esta sacado de su hipotética visión optimista de que cómo debería ser una España del futuro en el que las cosas funcionaran bien, de ahí esos tiempos verbales en estilo periodístico.
    A Garicano también le oído en alguna ocasión decir que “España es diferente o algo diferente”, algo con lo que no puedo estar más en desacuerdo. Pensar así es poco menos que decir que las cosas no pueden cambiar a mejor. Y no creo en ningún gen o clima ibérico que impida a la gente ser más o menos productiva, hábil y desenvuelta que en cualquier otro país. Necesitaría argumentos de peso para empezar a discutir la postura de Garicano, ya que simplemente me parecen perjuicios un poco trasnochados.
    Respecto a lo de convencer a los catalanes, seducirlos, decirles que se les quiere… Pues no lo entiendo. Desde un punto de vista emocional no tengo amigos ni familia en Cataluña así que me son tan indiferentes a ese nivel como los franceses o los murcianos, la verdad. Desde un punto de vista de los derechos y la ley, deberían ser las fuerzas independentistas catalanas las que sedujeran al resto de la población española para poder poder votar, pues es donde, a fecha de hoy, reside la soberanía según lo que dice la normativa vigente. No al revés como tratan de hacernos creer. Por mi parte tienen el voto para poder votar, y tienen el voto para la independencia.
    Finalmente, como dice el artículo, no se puede seguir “juntos” a cualquier precio. Yo creo que si en un ambiente de calma, serenidad política, desintoxiación informativa y educativa y equilibrio los catalanes quieren independizarse deberían poder separarse sin ningún problema. Pero, claro, a la canadiense como muy bien apunta el articulista. Es decir, con información sobre las consecuencias y el derecho “simétrico” de excisión canadiense, que prevé que las regiones que quieran seguir siendo españolas o lo puedan seguir siendo. Esto no he visto ningún nacionalista que lo defienda, y es porque más que demócratas como venden, son nacionalistas a ultranza, y ya se sabe que pasa con las identidades y la naciones: no se pueden romper so pena de disolución.
    Un saludo, y gracias por este enorme y sereno artículo.

    • Luis Garicano
      Luis Garicano Dice:

      Estimado Paseante, mi argumento es exactamente el contrario del que me adjudicas. En EL Dilema de España dedico un capítulo entero, el 6, titulado “Sí Podemos: la velocidad, el tabajo y el futbol” hablando de la prohibición de fumar y la disminución de la velocidad en las carreteras, a explicar que España NO es diferente. Mi argumento es completamente anticulturalista, y la historia que cuentas no puede estar más lejos de mi opinión. Hay pocas cosas tan desesperantes y frustrarme como ver a alguien tergiversar así mi opinión, y adjudicarme exactamente la opuesta a la mía.

      Te dejo con un párrafo de la introducción del libro: “Debemos dejar atrás las excusas de carácter cultural, del tipo “es que los españoles somos así.” Al contrario, el cambio de hábitos necesario es posible. Los hábitos de conducción (la velocidad, el cinturón, el alcohol) han cambiado radicalmente en 10 o 15 años. Los hábitos de fumar cambiaron de la noche a la mañana. También pueden cambiar nuestras instituciones económicas, políticas y educativas. Si hay un esfuerzo decidido e integrado, España puede cambiar.”

  15. Ramón García
    Ramón García Dice:

    En este debate comparto la postura de Garicano. Lo que funciona mal en España no es que haya mucha autonomía, sino que tienen libertad sin responsabilidad. Y eso es lo que corrige un sistema federal: en él, cada región tiene claramente definidos cuales son sus ingresos, y si toma decisiones equivocadas estas se vuelven contra sí misma.

    En este tema hay que dar la razón a muchos catalanes.

    En Galicia lo he comprobado: esta región desinvierte en educación, pero trata muy bien a la sanidad. Porque da votos, a costa de destruir el futuro de la región. Pero no pasa nada, porque lo pagan los demás.

    El sistema de financiación autonómica es muy complicado a posta, para permitir discreccionalidad a los gobiernos en moldear las reglas para adaptarlas a sus intereses partidistas.

    En lo que estoy de acuerdo con Ignacio Gomá, es con el control de la política lingüísitica y la educación. Se utilizaron para sembrar el independentismo. Esto lo explica Antonio Cabrales (ver http://nadaesgratis.es/?p=5301 a partir del 8º párrafo).. La directora de política lingüística Carme Forcadell fue luego presidenta de la ANC.

  16. Themroc
    Themroc Dice:

    El artículo de Garicano (vaya síndrome de Estocolmo!) así como éste, obvian el asunto nuclear: la pertenencia de España a la UE y al Euro, es decir, las consecuencias para Europa de la ruptura.

    A nadie se le escapa que de triunfar la secesión, por simpatía, otros territorios comunitarios (Bretaña, Flandes, Padania, Baviera, Tirol del Sur, Córcega) y no comunitarios (Quebec, Texas?) tratarían de alcanzar un status similar. A nadie se le escapa que una secesión en España, probablemente, haría estallar al país en su conjunto. A nadie se le escapa dónde se encuentra geográficamente España, quienes son nuestros vecinos, cuál es su deuda y qué consecuencia tendría todo ello para la unión política europea y para su economía. No existe antecedente de ruptura de una zona que constituya un óptimo económico, y los ejemplos quebequeses y escoceses demuestran que los ciudadanos eligen la estabilidad económica al identitarismo populista. Por último, a nadie se le escapa que las relaciones económicas subyacentes entre Cataluña y el resto de España, comerciales, de servicios y financieras, constituyen una formidable barrera para los independentistas. De hecho, el referéndum ilegal que tratan de hacer lo llaman “no vinculante” para no asustar(se), la pregunta es equívoca por lo mismo y los debates que versen desde las consecuencias, desde para sus bancos hasta para sus equipos de fútbol, se obvian o se llevan al ámbito de lo irrisorio.

    Con este panorama, en mi opinión, el gobierno de Rajoy está haciendo lo que debe: ampararse en la Ley, advertir al exterior, asegurarse el apoyo de Bruselas (más de quince veces) y el alemán pues España fue quien más apoyó la reunificación (Merkel, que jamás habla de asuntos de otros países, aquí sí ha hablado).

    Puede ocurrir, no obstante, que el enfervorizamiento llegue a tal extremo que ya no valgan prendas. En ese caso, el gobierno debería hacer lo siguiente: proponer al Congreso que permita un referéndum (previsto en la Constitución), organizado por el Estado, bajo las normas de la ley de la Claridad canadiense (reiteradamente exigidas por los nacionalistas) y con una pregunta inequívoca, como pide ERC, pero que incluya obligatoriamente el coste de abandonar la UE y el Euro, previa consulta vinculante a Bruselas en tal sentido (aunque ya se han pronunciado con reiteración) y al BCE, en especial sobre la utilización, o no, del Euro por filiales y subsidiarias radicadas en territorio UE de entidades no comunitarias.

    La pregunta debería ser: “Desea usted la independencia de Cataluña de España, su salida de la UE y el abandono del Euro”.

    Es importante, como en Escocia, poner a pensionistas, funcionarios, ahorradores y trabajadores catalanes ante la disyuntiva de ver reducidas sus pensiones, perder su empleo, sufrir un corralito y cobrar sueldos asiáticos.

  17. Chema Gzlez-Garilleti
    Chema Gzlez-Garilleti Dice:

    Felicidades Ignacio, me ha gustado mucho el post. No me cansaré de reconocer, la suerte que tenemos todos de que blogs como Hay Derecho analicen la actualidad jurídica y política española.

    En mi opinión, una mezcla de varios aspectos que tratas, ayudarían a solventar este problema a largo plazo: políticas de construcción de identidad compartida, consultar a los ciudadanos y hacerles partícipes de NUESTRO problema, ser conscientes que una cosa es lo que dice la ley -que hay que respetar y cumplir- y otra lo que piensan aquellos que han de cumplirla… y que a largo plazo, o están alineadas, o son una clara fuente de conflictos.

    Mucho bombo al 9N, pero eso no es más que un pataleta de un niño problemático. A mi me preocupa el niño, no la pataleta.

    • Paseante
      Paseante Dice:

      Chema:
      Puedo estar de acuerdo contigo en varios aspectos, menos en lo de “políticas de construcción de identidad compartida”. No necesito ninguna política que me indique o guíe la identidad que debo adoptar, ni catalana ni española, ni ninguna. Ya me encargo yo de elegir “qué soy” (si es que tiene que haber algo así). Yo las identidades las dejaría en un cajón. No aportan nada a la convivencia. Sí lo aporta la igualdad de derechos y oportunidades.
      Un saludo.

  18. Alnair
    Alnair Dice:

    En un blog que se critica ferozmente a los nacionalistas ahora tenemos de leer que el problema es que no hay políticas de nación (española naturalmente). Sigamos cavando la zanja que nos separa.

    El problema numero uno de este país es que tenemos un montón de administraciones que gastan pero no cobran todos los impuestos (ayuntamientos, diputaciones, C.C.A.A). Sin corresponsabilidad fiscal no hay responsabilidades claras de los fracasos políticos y siempre se puede echar la culpa a los demás.

    • Paseante
      Paseante Dice:

      Alnair:
      Creo que eso que dices es bastante ingenuo. El problema es el adoctrinamiento en la escuela, la ofensiva subvencionada en los medios de comunicación y el riego de asociaciones pro-gobierno que se ha estado practicando todos estos años en Cataluña, y no sólo por CiU.
      El PV y Navarra tienen autonomía fiscal y la utilizan para realizar competencia desleal respecto al resto del Estado Español. Ese no es el camino si se quiere mantener la unidad, objetivo que tampoco me parece sacrosanto. Como dice el articulista, llegado el caso hay que ponerse de acuerdo en cómo se realiza la independencia y zanjar el asunto. Muchos nos negamos a tener a perpetuidad un 40% del telediario dedicado al tema catalán (o vasco o lo que toque de turno).

  19. Ignacio A. Medina
    Ignacio A. Medina Dice:

    Señor Gomá: permitame un comentario pesimista.

    El nacionalismo no tiene sentido en una sociedad moderna, una sociedad que elimina fronteras. Tiene sentido en entornos tribales, en los que es necesario que el telurismo impregne a los habitantes frente a la tribu contraria que puede robarnos la comida y violar a nuestras hembras.

    Por ello la única forma que tiene el nacionalismo de argumentar es la exaltación de las emociones, como hacen las sectas. Y si para ello hay que decir que en 1714 pasó lo que no pasó se hace; y si hay que decir que un F18 volando por encima de Tarragona es una provocación de la tribu contraria se hace; y si hay que decir que los extremeños beben gratis gracias a los catalanes…

    El virus se inoculó como usted dice hace 30 años mediante medios de comunicación y sistema educativo encargados de atormentar diariamente con rancios criterios de diferenciación colectiva y, no se olvide, la exclusión del castellano. Para el nacionalismo es importante que el que quiera hablar castellano se sienta raro, extraño, porque al final sucumbirá por agotamiento y será así uno más de la tribu. Por ello es imposible lo que usted dice en negrita: “es algo que debe discutirse en condiciones de racionalidad y mucha menor tensión emocional”. Es como pedir a alguien que razone con la señora que le ha echado las cartas. Se puede intentar pero no servirá para nada. De ahí lo del pesimismo que decía antes.

    Usted ha dado en el clavo: a ver cómo se descuentan de ello casi 30 años de intoxicación educativa y en los medios de comunicación. Ya es tarde y ahora lo que procede es comenzar a atacar el caldo de cultivo en el que florece el nacionalismo (por ejemplo, las televisiones autonómicas). Llevamos, llevan, 30 años de retraso. Para mí, no queda otra.

  20. Loqueveoenelcamino
    Loqueveoenelcamino Dice:

    Buenas tardes Don Ignacio.

    En la Transición se realizó un diseño abierto del estado autonómico que ha facilitado el sobredimensionamiento de las CCAA en cuanto a estructura, competencias y poder político. A esa circustancia se añade la falta de voluntad de PP y PSOE para la reconstrucción de la identidad de la Nación española, una condición crucial señalada por usted para evitar nuestro fracaso colectivo como españoles.

    Esta situación se ha podido sustanciar porque desde hace tres décadas y, especialmente en “estas tres legislaturas de Zapatero”, tanto PP como PSOE, nos están cociendo y (no) lo sabemos. Así que o saltamos todos de la cazuela y en las próximas elecciones mandamos al PPSOE al cuarto oscuro de la Historia o nos quedamos sin Nación española.

    Hay otros partidos (UPyD, Ciudadanos y VOX) que apuestan con hechos por lo que nos une a todos los españoles. Si ellos también nos fallan habrá que seguir buscando. Pero cualquier otra solución nos llevará a lo sumo a retrasar la agonía de la España proyectada en el preámbulo de la Constitución.

  21. Fernando Malo
    Fernando Malo Dice:

    La multitud de respuestas al artículo denota la inquietud que suscita el tema. Estando de acuerdo más o menos con el trabajo y los matices advertidos por los comentaristas, yo creo que la clave está en el comportamiento tribal de los independentistas, a los que se les ha permitido erigir una política integrada de odio a España, a la nación española.La lengua, las “embajadas”, el club Barcelona, la quema de nuestra bandera, el crespón negro sobre el retrato del Rey, las vejaciones infligidas desde los medios catalanistas hacia lo español son evidencias que debían haber alertado a este gobierno central de que había que poner freno a tantas fechorías de manera inteligente, activa y vigorosa. Sólo quiero ahora apoyar las palabras de Ignacio A. Medina, en la medida en que lo tribal es sinónimo de odio, aunque todo esto ha podido agigantarse para evitar las represalias por el inmenso latrocinio que perpetran desde el poder.

  22. Afonso de Laxes
    Afonso de Laxes Dice:

    En líneas generales estoy conforme con lo que dice este artículo haciendo referencia al de D. Luis Garicano. Dicho esto, tengo que añadir que los nacionalistas catalanes, a lo largo la historia, ya no es la primera vez que se rebelan o intentan la separación de España. En todas las ocasiones, fracasaron. La última, la declaración de independencia por parte de Lluís Company, que tuvo una muerte heroica en Montjuich. Los catalanes, como hace años explicaba un humorista de esta tierra, “sólo celebran derrotas”. Yo sé bien lo que había que hacer, pero no puedo explicarlo. Nos hacía falta algún acontecimiento que nos librara de toda la podredumbre política y económica que hay en nuestro país. Librarnos de los corruptos, obligarlos a devolver todo el dinero que robaron a los españoles, todos. El Sr. Mas necesita una salida, aunque sea perjudicial para él. ¿Por qué no actúa el Fiscal General del Estado? Todo ello no quita que hay que arreglar de una vez por todas el tema de las Autonomías y repartir los recursos equitativamente. Y modificar los impuestos, especialmente el IVA, que debiera ser recaudado por la Comunidad donde lo pagan el consumidor o comprador final. Ahora mismo se está favoreciendo a las Comunidades que exportan (o venden) más al resto de España, al quedarse con el 50% del IVA repercutido. ¿Me explique bien?

  23. Jose M Pelaez
    Jose M Pelaez Dice:

    Creo haber entendido los objetivos, criterios y propuestas de Luis e Ignacio.

    Lo que no soy capaz de ver es el motivo por el que, con una eventual votación secesionista “sujeta a claridad”, Cataluña seguiría perteneciendo a las UE/UEM.

    Por un lado habría mucho que negociar para que España aceptase. Por otro, si Escocia hubiese dicho sí en el referéndum acordado, ¿no se quedaba sin libra ni UE?

  24. Alfonso
    Alfonso Dice:

    Sólo decir una cosa: este blog cada vez pesa más en mi lista de lecturas. Puedo estar más o menos de acuerdo con el post y los comentarios, pero es raro ver un nivel de debate tan civilizado y alto como éste.
    Enhorabuena, Elisa y Cia.

  25. Ricardo
    Ricardo Dice:

    1. Lenguaje: no hay un problema catalán, hay un problema nacionalista. La cuestión no es el encaje de Cataluña en España, sino el encaje del nacionalismo en el pluralismo. Cataluña no quiere “votar”, el nacionalismo quiere secesionarse (y otros catalanes, que todo se pueda votar). No hay desafección de Cataluña hacia España, sino rechazo del nacionalismo hacia el elemento español de su propia comunidad (definición de nacionalismo) y del resto del país. No hay una identidad nacional catalana, hay una comunión nacionalista. No hay un pueblo catalán en marcha, hay un movimiento nacionalista militante.

    2. Todos los nacionalismos (incluido por supuesto el español) son excluyentes, uniformadores y por ello antidemocráticos. Son una religión sin separación iglesia-estado. Son un fundamentalismo del siglo XIX.

    3. El nacionalismo español está muerto por sobredosis, y los pocos zombis muy mal vistos.

    4. El Estado de derecho constitucional no es un régimen nacionalista (patrioterismos aparte, para eso está el fútbol). Véanse las leyes. Véase el control social y el riesgo de ser desafecto en algunas comunidades.

    5. Cualquier solución pasa por menos nacionalismo y más ciudadanía, no por ahondar en la segmentación identitaria de las administraciones públicas.

  26. Alcides Bergamota
    Alcides Bergamota Dice:

    El autor del post da en el clavo, a mi modo de ver, cuando dice que para hacer eso la Democracia y el Estado de Derecho tendrían que funcionar al cien por cien en España y no lo hacen. Me quedo verdaderamente asombrado de que se pueda considerar en serio la independencia de esa región, abandonando a su suerte a todos sus ciudadanos, en manos de la cleptocracia tercermundista que para tapar sus latrocinios promueve la independencia, populismos y demagogias propios de épocas que pensábamos superadas. Quizá lo primero sería considerar en serio la implantación en Cataluña y en el resto de España, del estado de derecho y del cumplimiento de la ley, con sus correspondientes sanciones para los infractores. Veríamos entonces cual es el verdadero apoyo a los extremistas, cuando viera la gente que pasarse de la raya puede acarrear problemas. Veríamos entonces si esa masa silenciosa, al sentirse respaldada por el Estado reaccionaba. Los complejos de nuestra clase política, los complejos y ausencia de acción política que tan bien resume –supongo que involuntariamente- el artículo del Sr. Garicano permiten que desde hace 30 años los nacionalistas, hagan lo que hagan, siempre ganen. Verdaderamente elucubrar tanto cuando ni siquiera hemos logrado que se cumplan en esa región las sentencias de los tribunales, hablar de independencia (dejando que sean arrastrados los miles, los cientos de miles que nada tienen que ver con el radicalismo) como una solución cuando lo que hay es realmente una absoluta dejación de funciones de nuestros gobernantes me parece verdaderamente triste. Oponer a las reglas de un estado de derecho el clamor del queremos votar como si eso fuera un argumento de peso, sinceramente… no sé cómo calificarlo. Ante lo que es, se quiera ver o no, un golpe de estado con metodología totalitaria de los años 30 del siglo XX –agitación de masas en la calle, intimidación a los discrepantes, silencio de los medrosos, dejación de funciones de la autoridad legítima – se propone (el Sr. Garicano) ¡que hablemos todos catalán! Hemos pasado del papanatismo democrático, íbamos por el mundo dando lecciones de Transición, a la completa pérdida de cualquier reflejo condicionado por lo que el marco de una democracia basada en un estado de derecho supone.

    Es evidente que es necesaria una reacción con dos vías de actuación: (i) comunicar, debatir, explicar – la batalla de las ideas – y (ii) apoyados en el primer punto, aplicar la ley con todas sus consecuencias y empezar a funcionar como un país normal que se respeta a sí mismo. Yo creo que no es tarde todavía.

  27. Carlos Baeza
    Carlos Baeza Dice:

    Con Paseante, Alnair y por supuesto con el resto me gustaría comentar algo que me parece crucial: ¿Realmente pensáis que con ser Libres e Iguales basta? Realmente pensáis que esto se solucionaba “simplemente” con que las instituciones funcionasen?. Es una postura que yo identifico como de pureza liberal pero que adolece de simplismo.
    Creo que es bastante ingenuo y que demuestra poco conocimiento de la naturaleza humana y también creo que Tomas Viejo da en el clavo; su “hacer nación” no es más que el “proyecto sugestivo de vida en común” de Ortega. Y es que ningún proyecto humano tendrá éxito si además de ser razonable no ilusiona. Yo tengo un grupo de teatro, y lo que nos mantiene unidos, lo que mantiene esa sensación de sentirse parte de algo más grande es la expectativa de preparar y representar una obra. Porque las naciones tienen mucho más que ver con el futuro que con el presente. No tiene nada que ver con eliminar peculiaridades e uniformar, se trata de incluir, incorporar.

    Estoy de acuerdo en que la política no debe centrarse en las emociones pero tampoco las puede ignorar. Es más creo que la buena política tiene como obligación generar emociones constructivas. Debe motivar y hacer al ciudadano sentirse parte de algo. ¿Es esto antiliberal? ¿Es esto fomentar la supremacía de lo colectivo sobre lo individual?, ¿ahondar en la brecha?.
    No, es reconocer que no somos entelequias y que somos seres complejos que intentan gestionar de forma razonable sus emociones.

    A parte de la regeneración institucional que es imprescindible, alguien tendrá que apostar porque un murciano, un vasco y un castellano etc. crean y sientan que tienen algo en común.

    Enhorabuena por el post y por la discusión.

    • Pep TomTom
      Pep TomTom Dice:

      Completamente cierto. Cualquiera q haya pasado por un divorcio sabe q es, ante todo, la perdida de un proyecto de futuro juntos.

      Y ojo, una vez pierdes esa ilusion no es nada facil recuperarla, muchas veces independientemente de como cambie la realidad q te rodea o tu nivel de bienestar.

  28. Alcides Bergamota
    Alcides Bergamota Dice:

    Con los sentimientos se han exterminado cientos de millones de personas. Se luchó en occidente antaño por algo llamado libertad. Pare que se nos ha olvidado. Luego vendrá el llanto y crujir de dientes.

    • Carlos Baeza
      Carlos Baeza Dice:

      Evidentemente, Alcides, no has entendido mi comentario. Yo comparto la lucha por la libertad, pero desde luego libertad y sentimientos constructivos no son para nada antagónicos. Los estados modernos que garantizan esa libertad se han creado en parte sobre la base de una comunidad de individuos que sienten que pertenecen a esa comunidad. No se ha creado ninguna nación libre, ni tampoco se creará una Europa unida sólo con una constitución muy bien redactada. Si no se ilusiona a la ciudadanía con el proyecto no haremos nada.

      Confundir esto con el exterminio de personas me parece un gran malentendido.

      Un saludo

  29. jose
    jose Dice:

    Básicamente lo que ha hecho Pujol y su equipo es un chantaje al Estado, pero con una salida: un régimen fiscal propio y un paso más hacia la independencia. Su equipo pensaba que, puesto que todas las veces que lo han hecho ha funcionado muy bien, y ante la magnitud del chantaje (=la independencia), Rajoy optaría por la solución menos mala: un paso más hacia la independencia. Esto es lo que los pujoles llaman eufemísticamente “encajar Cataluña en España”.

    El problema es que todo está montado científicamente para lograr que los catalanes se conviertan en antiespañoles y crean que existe una nación catalana que tiene que ser independiente (de ahí que se sigue montando con mentiras y manipulaciones lo de España nos roba, el referendum ilegal sin preguntas claras o las tergiversaciones de la Guerra de Sucesión = crear odio a España y que sea la ENEMIGA). De modo que si Rajoy escoge el mal menor del chantaje, esto es lo que tenemos, que es como decir nada: Es un paso más en la estrategia de Pujol: independizarse poco a poco de hecho de España -que no de derecho- mientras que se conserva el mercado español (somos sus colonias) y se gana tiempo para catalanizar los”Países Catalanes”. Esto es lo que la prensa ha llamado la “estrategia del salchichón”: independizarse rajita a rajita.

    Como ven la solución propuesta es mala. No somos colonia de nadie. Y si hay charnegos en Cataluña -gracias a haberse industrializado a costa del mercado y los aranceles españoles- los charnegos son de los nuestros. Tal vez si fuesen franceses la cosa sería diferente, pero no lo son.

    Además hay un peligro con regímenes fiscales diferentes, que ya estamos sufriendo: Es lo que hay detrás del “milagro celta”: Irlanda está viviendo de bajar los impuestos a multinacionales, como GOOGLE o ZARA que venden en Europa pero que tributan en Irlanda (les recuerdo que el Estado del Bienestar se financia con impuestos). Sin contar con que atrae también mercado financiero de Londres. Esto es lo que nos espera y por eso Mas insistía a los empresarios que tenían que ser pacientes y saber esperar: ya vendrán los buenos tiempos en que se resarzan a la manera irlandesa con empresas y mercado español.

    A ver si Galicano se entera de una vez de que España no es una colonia catalana.

    Respecto al comentario de Garicano a favor de la inmersión lingüística, ya vemos lo que hay detrás: construir una nación catalana independiente asimilando a los charnegos. La realidad es que en Cataluña hay por lo menos dos naciones: los francos y los barneses, y son tan catalanes las unas como las otras. Tienen las dos derecho a existir y que nadie intente asimilar a la otra.

    En este caso, siendo hispanoparlantes, encuentro que sea natural que nosotros estemos de su parte y no colaboremos con los pujoles en su asimilación. Lo contrario sería de gilipoyas zapateros. Por cierto, recuerdo que para Europa los charnegos tienen unos derechos lingüísticos que están siendo sistemáticamente conculcados por el poder.

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