La financiación de las campañas en referendums

A raíz de algunas noticias relacionadas con donativos privados realizados a las campañas a favor y en contra de la independencia en el referéndum escocés del pasado mes de septiembre sentí curiosidad por conocer cómo se financian las campañas de este tipo de consultas. Tras una somera investigación al respecto me gustaría compartir con ustedes las principales diferencias que, en este sentido, he identificado entre el caso español y el británico (lo que no quiere decir que no haya muchas más…)

En primer lugar, y como seguramente no les sorprenda, lo más llamativo es la transparencia.

Me resultó bastante sencillo encontrar información sobre el referéndum escocés, posiblemente porque el tema estaba de candente actualidad. La web que me resultó más útil fue la de la Comisión Electoral británica (The Electroral Commission: www.electoralcommission.org.uk). En esta web está fácilmente disponible la legislación, tanto bajo el epígrafe “Campaign spending and donations at referendums” como en la parte específicamente dedicada al referéndum en cuestión “Scottish referendum”, donde publicaron una guía práctica sobre cómo hacer campaña en el referéndum y todos los detalles sobre su financiación.

En el caso español enterarse bien de cómo se financian puede ser un poquito más complicado, especialmente para los profanos en la materia. Recordemos que en España los referéndums están regulados por la Ley Orgánica 2/1980, de 18 de enero, sobre regulación de las distintas modalidades de referéndum. En ella nos se incluyen referencias a la financiación de sus campañas electorales, sino que remite al régimen electoral general, aunque sí especifica respecto de la cesión de espacios propagandísticos, que limita exclusivamente a los Grupos políticos con representación en las Cortes Generales.

Por lo tanto la financiación de las campañas de referéndum en la práctica están reguladas por la Ley Orgánica 5/1985 de 19 de junio del Régimen Electoral General (LOREG), la Ley Orgánica 8/2007, de 4 de julio, sobre financiación de los partidos políticos y el Real Decreto concreto que regule las ayudas extraordinarias para financiar los gastos de campaña del referéndum de que se trate (un ejemplo aquí).

Esto en cuanto a la normativa. En cuanto a la financiación efectiva de los referéndums esta diferencia es aún más evidente.

La Comisión Electoral británica, además de una sencilla guía sobre cómo funciona la financiación, ha publicado un listado exhaustivo de los donativos y donantes de cada uno de las organizaciones o individuos registrados. Este listado puede consultarse aquí.

En el caso del último referéndum celebrado en España en 2005 los límites máximos de subvenciones estatales fueron aproximadamente un 40% de los establecidos para las elecciones generales – los límites máximos de las subvenciones para esta campaña pueden consultarse aquí –  y los presupuestos generales para el año 2005 preveían 58,5 millones en subvenciones para los partidos, incluyendo 12,9 para subvencionar gastos electorales. Auqnue no he encontrado ninguna información sobre los gastos imputados ni la subvención finalmente recibida por los partidos políticos ni he localizado el informe de Tribunal de Cuentas sobre esta cuestión, pero si alguien lo localiza agradeceré que me lo indique.

Veamos ahora la cuestión del origen de la financiación.

Como pueden imaginar las campañas electorales en el Reino Unido, incluidas las campañas de referéndum, como otros países anglosajones, están financiadas fundamentalmente de forma privada. De hecho, no existen fondos públicos específicos para campañas electorales (aunque sí la cesión de espacios públicos de propaganda, como en España) sino que la normativa se centra en regular el tipo y cuantía de gasto en campaña que los partidos y “campaigners” (permítanme que lo escriba en inglés pero en español me resulta difícil encontrar un sinónimo) pueden recibir.

En las campañas de referéndum, y en concreto en el escocés, pueden hacer campaña a favor de una u otra opción los partidos políticos y cualquier individuo u organización que lo desee. Los individuos u organizaciones con gastos inferiores a las 10.000₤ no deben registrase, pero sí deben informar de sus gastos mediante una declaración. Aquellos que vayan a realizar gastos superiores a esas cifras deben registrarse y posteriormente enviar el detalle de los gastos incurridos (dependiendo de la cantidad gastada se requieren también informes de auditoría de gastos).

Respecto a los fondos públicos para financiar campañas pueden recibir fondos públicos los partidos políticos (para todo tipo de campañas, no sólo relativas a referéndums). En el caso de referéndums también pueden recibir fondos públicos y hacer uso de espacios propagandísticos públicos los “campainers” registrados como lead campaign group (uno por opción que agrupe a los interesados de cada “bando”).

Hasta donde he podido conocer la cuantía de subvención pública concedida a los partidos políticos en 2014 en el Reino Unido ascendió a un total de 2 millones de libras (que entiendo incluyen tanto gastos de funcionamiento como gastos electorales), cantidad que se ha mantenido inalterable al menos desde 2001 – fecha desde la que se facilitan datos aquí – independientemente de si ha habido año electoral o no.

Está claro que el británico es un modelo de financiación de partidos distinto del español, y no exento de polémicas por supuesto, pero ya de entrada y tal como están las cosas a mí esos 2 millones de libras me dan un poquito de “envidia”. Sobre todo si tenemos en cuenta que el Proyecto de Presupuestos Generales del Estado prevé para 2015 un total de 345,4 millones de euros para el “Programa: 924M Elecciones y Partidos Políticos”, de los cuales 156,44 millones de euros son subvenciones a partidos políticos, de los cuales 101 millones son subvenciones para gastos electorales (como saben en 2015 se celebrarán elecciones municipales y autonómicas en 13 CCAA). Y en 2014 la partida total para el programa fue de 161,1 millones, de los cuales 82 millones de euros fueron subvenciones a partidos políticos, 29,34 millones de los cuales eran subvenciones de gastos electorales (recordemos que esta año ha habido elecciones al Parlamento Europeo). Y es que en España la práctica totalidad de los gastos electorales de los partidos políticos están financiados con fondos públicos, también en las campañas de referéndum.

Según la LOREG el Estado subvenciona “los gastos ocasionados a los partidos, federaciones, coaliciones o agrupaciones de electores por su concurrencia a las elecciones al Congreso de los Diputados y al Senado, Parlamento Europeo y elecciones municipales”. En el caso de los referéndums las subvenciones para sufragar las campañas son exclusivas para los partidos con representación en el Congreso de los Disputados.

Y esta es, en mi opinión, una tercera diferencia muy importante con el caso británico, y es que la financiación pública y la cesión de espacios propagandísticos se limitan exclusivamente a los partidos con representación en el Congreso. Y esto, también en mi opinión, limita de forma muy relevante la participación de la sociedad civil en este tipo de campañas, o incluso, en un país con una tradición de financiación pública de este tipo de cuestiones como el nuestro, la excluye totalmente, y deja en una posición muy “dominante” a los partidos mayoritariamente representados en el Congreso. Será por eso que en todos los referéndums celebrados en España desde 1936, tanto nacionales como autonómicos, siempre ha vencido la opción “defendida” por el Ejecutivo, o no…

P.D: Otro tema relevante, aunque no voy a entrar en él, es el coste de la propia convocatoria y organización de los referéndums. He encontrado un análisis muy interesante, aunque lamentablemente no sé de quién es – por supuesto no es del Ministerio del Interior- y que desglosa algunos costes del referéndum de 2005. Necesitaríamos muchísimos más Excel como este, la verdad.

7 comentarios
  1. Gonzalo García Abad
    Gonzalo García Abad Dice:

    Enhorabuena por la investigación, que nos aporta luz sobre el complicado tema de la transparencia electoral. Creo que hay un papel muy importante en estos casos, que es el de los grupos de presión. Hay que tener en cuenta que los grupos de presión (unos legales, otros no; unos formalmente organizados, otros meras agrupaciones informales) tienen un papel decisivo para hacer campañas. Como muchos grupos no tienen ninguna forma jurídica es muy difícil seguir sus gastos. También es complicado saber quién puede estar interesado en hacer campaña, porque hay muchos grupos de afectados indirectos que pueden hacer campaña en uno u otro sentido, y que no son sencillos de identificar a primera vista como para hacer un cómputo general de los gastos que realizan en favor de una opción u otra.
    Un cordial saludo.

  2. O,Farrill
    O,Farrill Dice:

    Muchas veces las cosas se complican interesadamente, ya que ello da lugar a formas distintas de interpretación.
    En pura teoría los recursos públicos sólo se deberían aplicar a un sistema paritario de propaganda electoral y en la menor cuantía posible, prohibiendo los gastos de campaña de origen privado o partidario. Con eso, todos contentos y con igualdad de oportunidades en el momento de la salida. De la misma forma impedir las donaciones (cualquiera que fuera su origen y cuantía) y limitarse a la aportación regular por cuotas de los militantes. Una campaña electoral no tiene que “vender” un producto (por muy influidos que estemos con el modelo USA), sino poner a disposición de los votantes potenciales la misma información de todos los partidos, los mismos tiempos en medios públicos de comunicación, la misma edición del programa electoral y…… a esperar resultados.

  3. daniel cuadrado zuloaga
    daniel cuadrado zuloaga Dice:

    En España y a pesar de regularse la financiación privada de los partidos políticos en cuanto al tope de las aportaciones y las personas facultadas para ello, quedan fuera de dicha regulación determinados aspectos que suponen vías de escape para que ciertas formas de donación privada no sean ilegales, aunque se trate de aportaciones que claramente burlan el espíritu de la norma. Circunstancia que propicia efectos altamente nocivos al distorsionarse el sistema democrático, en la medida en que los partidos que representan los intereses de los grupos o empresas más influyentes y económicamente más poderosos de la sociedad son los que, gracias al apoyo de éstos mediante los abundantes recursos económicos, materiales y de otro tipo (política de medios informativos, entre otros ) puestos a su servicio, se reparten el poder, aplastando y marginando al resto de formaciones políticas. Y donde mejor se aprecia este hecho es precisamente en las campañas electorales, en las que los partidos no reparan en gastos, sabedores de la influencia decisiva que este período tiene para el resultado de las elecciones.
    Hecho que, a su vez, provoca una dependencia del partido político gobernante respecto de estos grupos de presión, ya que es impensable que posteriormente éstos no reclamen a aquél, en concepto de contraprestación, las correspondientes ayudas o favores. De ahí que, por este motivo, muchas veces la decisiones políticas gubernamentales no se adopten libremente sino condicionadas y bajo la presión de estos grupos, lo que determina que no se actúe en beneficio del interés general.

  4. de Lege Ferenda
    de Lege Ferenda Dice:

    ¿Y en las generales, autonómicas y municipales?
    Elegimos o trasladamos a nuestras papeletas el papelón dictado por los medios y sus captores?
    En campaña electoral SE PUEDE MENTIR. Puedo prometer y prometo, aunque no pueda.
    ¿La financiación? Se puede amañar. No pago los gastos de la campaña, sino que pagaré adjudicando contratos públicos cuando ocupe la poltrona.
    Democracia donde las haya: se puede mentir en la campaña electoral, se pueden gastar lo que no pueden legal ni financieramente, para que luego lo paguemos nosotros, de nuestro sudor trasmutado en carga tributaria. Y luego nos sorprendemos de que se pueda crear una o varias administraciones paralelas y lelos, para fagocitar la caja pública y convertirla en privada.
    Se puede colocar en el Tribunal Constitucional gentes sin más méritos que su partidismo partidario de llenar sus bolsillos a diario; los suyos con las migajas y los de sus señoritos con el pastel, sobre todo con el pastel.
    Las elecciones no sufren; valen las mentiras y las estafas. Todo vale para ganar.
    Es que es por nuestro bien …
    Todo por el pueblo pero sin el pueblo.
    ¿Se sienten vinculados por las leyes aprobadas por quienes han entrado en el Parlamento por medio de mentiras y estafas?
    Yo, desde luego, entre poco y nada.

    • O,Farrill
      O,Farrill Dice:

      Amigo De Lege: ¿este enlace también es conspiranoico o está bendecido por la verdad? Yo asistí a la asamblea de “Podemos” para conocer (como aseguras) si es un engendro pseudopolítico o no pero, tu propio comentario anterior me indica que lo que consideras “pseudopolítico” es el sistema actual. Dicho esto te puedo comentar que si criticas el “todo para el pueblo pero sin el pueblo” estás de alguna forma haciendo bueno el sistema de este nuevo movimiento u organización ciudadana que intenta salir del pueblo. Creo que es aquí donde tiene sentido tu concepto de “conspiranoico”: en el miedo absurdo a algo que ha imbuído de ilusión a gran parte de los ciudadanos (pero que debe concretarse políticamente) donde se trata de rescatar el concepto de “ciudadanía” que ya considerábamos perdido. En todo caso ha servido para poner las pilas y remover el panorama anómico de la política clásica.

    • de Lege Ferenda
      de Lege Ferenda Dice:

      Apreciado O’Farrill,
      Lo primero es aclarar que deseo estar equivocado respecto a Podemos. Lo deseo de todo corazón.
      Per, aquí, no hay ni intuición ni razón. Simple desear en lo material. No un deseo creador, como el de la metafísica de Kant, no el afán de construir la realidad a partir de la creación o alumbramiento de los objetos de mis representaciones (aunque, en verdad me es imposible renunciar por completo a ello), sino un deseo que reconozco estéril, más cercano a la esperanza como antesala del miedo, que a la libertad, que lleva a afrontar el temor.
      A veces deseo la venganza; entonces pienso en una nueva sociedad construida a partir del rencor y la violencia, y intento recogerme en mi convicción de tener un ideal irrealizable; que me acerca al observador de mi ego cuya existencia deseo y desconozco.
      Saludos.

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