Artículo en EM de los coeditores Elisa de la Nuez e Ignacio Gomá: ¿La cuestión catalana o la cuestión española?

En estas mismas páginas el prestigioso regeneracionista Luis Garicano, catedrático de la LSE y autor del imprescindible libro “El dilema de España” defendía en su artículo titulado “los cisnes negros y la tarea de Rajoy” la necesidad de nuevas concesiones competenciales y “simbólicas” al Gobierno de la Generalitat para evitar un mal mayor: una declaración de independencia unilateral tras unas elecciones plebiscitarias con los consiguientes riesgos para la convivencia de todos los ciudadanos, catalanes y no catalanes.

Por el contrario, nosotros consideramos que a estas alturas esta opción ya no es viable, no solo en el corto plazo sino sobre todo en el medio y largo plazo para resolver el “problema catalán” en toda su compleja dimensión. Intentaremos explicar las causas.

Lo primero que hay que decir es que superado -por ahora- el problema jurídico inmediato de la consulta sigue intacto el problema político. O para ser más exactos se ha agravado todavía un poco más. Pero para abordar este asunto conviene tener en cuenta que la resolución de todas las cuestiones políticas requieren itinerarios jurídicos, y que esos itinerarios no pueden estar vinculados o modificarse -en un Estado de Derecho digno de tal nombre- según lo que digan las encuestas o menos todavía supeditados a la amenazas explícitas o implícitas de vulnerar el ordenamiento jurídico vigente. Por tanto, la posibilidad del incumplimiento de la ley no puede ser un elemento determinante, del mismo modo que un socio no puede exigir la disolución de la empresa pistola en mano, por muchas tropelías que la dirección de la empresa pueda haber cometido. Al que lleve la pistola se aplicará lo que determine la ley penal y para la disolución de la sociedad se aplicará la legislación mercantil, sin que una cosa pueda influir en la otra, por lo menos desde un punto de vista jurídico, porque está claro que psicológicamente es otro cantar. En fin, con esto lo que queremos decir es que debemos evitar soluciones de  “bazar jurídico” de pasillo, del tipo “te cambio una consulta ilegal por dos competencias exclusivas del Estado”, a la que por otra parte tan aficionada es nuestra clase política.

Pero desde luego a estas alturas parece complicado negar que exista una “cuestión catalana” (y vasca) que no es de ahora precisamente. Ya Ortega decía que era algo “que no se puede resolver, que sólo se puede conllevar”; otros autores como Cesar Molinas piensan que es un tipo de enfermedad que pasa por fases agudas de vez en cuando, como sucede ahora mismo. Sea lo que sea, quizá en algún momento habría que dejar de procrastinar y plantearse el problema de una vez por todas. Y a nuestro juicio, hacer ciertos reconocimientos y otorgar más competencias, como defiende Luis Garicano, sería sencillamente procrastinar una vez más, dado que este modelo ha fracasado. Así lo acreditan fehacientemente 30 años de un goteo sucesivo de concesiones para aplacar las ansias independentistas (que eran, por cierto, muy minoritarias en su origen) con el resultado que estamos viendo. Así que de acuerdo con el sistema de prueba-error lo que procedería es cambiar de estrategia.

Pues bien, en nuestra opinión la estrategia no puede ser otra que de plantear una reforma constitucional en la que todos los ciudadanos, partiendo de la actual soberanía del pueblo español, se pronuncien sobre el particularmente ineficiente Título VIII y acuerden como quieren organizarse territorialmente para los próximos treinta o cuarenta años. Es cierto que una cierta pedagogía política no vendría mal antes de hablar con tanta soltura de federalismo asimétrico, federalismo clásico, centralismo de nuevo cuño o estados asociados. En ese contexto también cabría preguntarse hasta qué punto algunas de estas alternativas son compatibles con un estado mínimamente funcional. En definitiva, habría que debatir también sobre los requisitos para que un Estado sea lo suficientemente eficaz y eficiente no solo en la defensa de los derechos de los ciudadanos y del Estado de Derecho sino también como garante del Estado del bienestar.

A nuestro juicio, si las preferencias de los españoles –una vez convenientemente informados- resultasen contrarias a un Estado funcional, por no ser compatible con ese anhelo de autogobierno exacerbado que algunos ciudadanos tienen, no resultando posible –en la realidad, no sobre el papel- mantener ese mínimo común denominador con una distribución de competencias clara y no negociable habría que plantearse alguna “cláusula de salida”. En resumen si el precio de mantener unida España es tener que resignarnos a un Estado disfuncional, muy caro, ineficaz e ineficiente, incapaz de mantener la igualdad entre los ciudadanos de las diversas regiones y con ella tantas otras cosas (educación, sanidad, políticas sociales) de garantizar sus derechos y de poner límites al Poder, en particular al más cercano y opresor quizá haya que plantearse si no sería mejor otras alternativas, incluida la independencia. Porque si la vamos a tener “de facto” y por la puerta trasera, parece más razonable que sea “de iure” y con luz y taquígrafos.

Ahora bien, esta solución no es posible sin dos requisitos imprescindibles: primero una votación de todos los españoles para establecer el marco normativo para una posible separación –en el marco de una reforma constitucional más amplia- y en segundo lugar una votación de los aspirantes a la secesión pero con unas condiciones claras para la celebración de la consulta (calendario, preguntas no ambiguas, procedimientos garantistas, fórmula de financiación, mayorías reforzadas, etc, etc). Nada de fiestas populares ni de folklore nacionalista y menos pagado con el dinero de los contribuyentes no nacionalistas. El modelo en nuestra opinión es el de la famosa ley de la claridad canadiense de 2000, que se ha revelado muy útil para centrar los problemas y buscar soluciones sensatas y prácticas.  Se trata de iniciar un proceso que permita establecer un contexto para debatir más racionalmente y reducir la tensión emocional. En definitiva, descontando casi 30 años de intoxicación educativa y de ocupación nacionalista de la sociedad y de muchos medios de comunicación catalanes se trataría de favorecer la creación de unas condiciones de verdadera igualdad entre los ciudadanos catalanes –o de otras regiones-  todos ellos bien informados de las consecuencias de su decisión, incluida la posibilidad de que los límites geográficos del nuevo Estado no coincidan con la actual Comunidad Autónoma.

Lo que ocurre es que a nuestro juicio en este momento la cuestión catalana es sólo un síntoma, quizá el más grave, de la “cuestión española”. Estamos de acuerdo con el profesor Garicano en que los problemas políticos no se solucionan solo con la aplicación de las disposiciones legales vigentes. En Cataluña, o para ser más exactos, en España tenemos un problema político de primera magnitud. No solo por la amenaza de la secesión catalana sino por la amenaza de la secesión ciudadana. Dicho de otra forma, los ciudadanos, y no solo los ciudadanos catalanes, no estamos “cómodos” en nuestra democracia por múltiples motivos: crisis económica, crisis política e institucional, crisis moral, falta de proyecto nacional ilusionante de futuro. Esto no se arregla con leyes desde luego, aunque hay que ser consciente de que cualquier solución política necesitará de un itinerario jurídico

Pero insistimos en que este problema político no se puede resolver a fuerza de más de lo mismo. No caben más Cupos ni Conciertos (al contrario, habría que suprimir los que hay) no caben más cesiones de competencias, simbólicas y no simbólicas, no caben más particularismos, más ocupación de todos los espacios públicos y privados por élites extractivas o más cambalaches en reservados porque entonces el Estado español puede devenir inviable. Y si principios básicos como la igualdad de los ciudadanos, el sometimiento de todos los Poderes Públicos a la Ley o la separación de poderes se convierten en meros enunciados formales, carentes de contenido y de significado, cabe plantearse si existe un proyecto común de futuro.

La realidad es que si se reordenan las competencias territoriales –lo que sin duda es muy necesario- lo que debería primarse serían los principios de racionalidad, eficacia y eficiencia en la prestación de los servicios públicos a los ciudadanos. Además, puestos a reformar, habría que hacer otras muchas: reducir la discrecionalidad administrativa, tantas veces convertida en pura y simple arbitrariedad, limitar o suprimir la hiperregulación evitando leyes absurdas y contradictorias, impedir la ocupación sistemática de las instituciones y organismos públicos por los partidos y su clientela eliminando los que son superfluos o funcionen como agencias de colocación, incrementar la responsabilidad fiscal de las CCAA, reformar los partidos políticos, modificar el sistema electoral, garantizar la transparencia y la rendición de cuentas, etc,etc.

De no emprenderse estas reformas, que suponen una auténtica regeneración de la democracia, corremos el riesgo de engañarnos a nosotros mismos. Podremos tener la ilusión de seguir compartiendo un proyecto común mucho tiempo después de que, en la práctica, hayan desaparecido los mecanismos para permitirlo.  También sabemos que estos problemas no se solucionan con leyes, sino que es necesario un verdadero proyecto nacional ilusionante, pero recordemos que ese proyecto no puede triunfar sin esos instrumentos. Más vale afrontar la realidad y cuanto antes mejor. Modifiquemos la Constitución no solo para que los catalanes puedan “estar cómodos” sino para que podamos estarlo también todos los ciudadanos.

 

25 comentarios
  1. Gonzalo García Abad
    Gonzalo García Abad Dice:

    Una reflexión que me parece muy bien orientada. A estas alturas queda cada vez más claro que el Estado de las Autonomías ha fracasado. Una de las razones más importantes es que la existencia de normas básicas estatales en la mayoría de los aspectos no ha funcionado como un sistema de garantía de la igualdad, sino de la uniformidad. Si no se permite a las comunidades diferenciarse, ¿realmente tienen autonomía? En segundo lugar ha faltado un sentido de lealtad. La imposición de frenos a la diferenciación ha sido un ejercicio de deslealtad por parte del Estado, pero ha habido muchos casos sangrantes de falta de lealtad de las propias autonomías, el caso más evidente ha sido el intento de volar el sistema constitucional a través de una reforma estatutaria en Cataluña. Los procedimientos son muy importantes, cualquier reforma debe respetarlos. También ha faltado coordinación. Tener diferentes niveles administrativos exige una coordinación entre ellos. ¿Cuántos acuerdos entre CCAA ha habido en estos años para prestar mejor sus servicios?,¿cuántos entre el Estado y alguna de las CCAA? Más bien pocos. Otra cosa que ha fallado ha sido que las CCAA se han convertido en muros frente a la movilidad de capitales, trabajadores, información, servicios y, en menor medida, de bienes. En los países descentralizados más funcionales, el nivel central se encarga de garantizar que esa movilidad sea posible. De este modo los ciudadanos pueden “votar con los pies”, de modo que cambiar de autonomía puede ser la solución a unas políticas que no le convencen. Han fallado los mecanismos de solidaridad entre territorios. Necesitamos redistribución, pero también convergencia. No se trata de redistribuir menos, sino mejor. La convergencia en el nivel de renta por persona exige una mejora en la eficiencia económica de los territorios más rezagados. Si se mejoran las instituciones, se pueden hacer más cosas con los mismos recursos.

    Estoy convencido de que muchos catalanes son independentistas porque creen que las instituciones no funcionan, y que están dispuestos a dar una oportunidad al reformismo español.

    Un cordial saludo.

  2. misnotas
    misnotas Dice:

    Resulta muy complicado mantener la serenidad ante la guerrita que desde Cataluña se plantea. La mezquindad del victimismo justificador, lo vampirico de las abusivas aspiraciones. El hartazgo es mayusculo. Ya desde los 90 zappeaba y abandonaba la emisora Radio/TV cada vez que se hablaba de Euzkadi. Desde hace 8 años hago lo propio cada vez que se menta Catalunya. Voy a echar de menos el fantástico salchichón de Vic pero estoy jarto.
    QUIERO QUE ME PREGUNTEN EN REFERENDUM SI QUIERO QUE ESPAÑA SE INDEPENDICE DE CATALUÑA PARA DECIR QUE SÍ.

  3. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Ante el órdago de la casta que gobierna Cataluña….calma. Mucha calma.
    No nos pongamos nerviosos porque todo puede empeorar.
    Por ejemplo, si la misma casta que nos ha traído hasta aquí nos hace otra constitución aprovechando el río revuelto del desastre que han causado los unos y otros mientras nos robaban a manos llenas.

    En primer lugar la Sociedad Civil (sin influencia alguna de la Partitocracia) debe mostrar que es capaz de algo, por ejemplo de organizarse y de llegar a acuerdos básicos sobre muchos asuntos.

    Poe ejemplo
    ¿Debe la educación ser competencia estatal o de cada autoctonía? ¿Qué nos conviene a nosotros, los ciudadanos?
    Lo mismo con la Sanidad y lo mismo con las barreras artificiales entre autonomías que nos han destrozado el primer mercado único que hemos tenido en nuestra historia.

    En otra palabras.

    ¿Es de recibo que en el Siglo XXI se pongan trabas lingüísticas o de lo que sea a que un nacido en Ayamonte sea, en igualdad de condiciones, Juez, Notario, Interventor, Médico, Enfermero o Secretario municipal, Fresador, Odontólogo o Carpintero en Figueras, Azcoitia o en La Guardia? Yo creo que no. De ninguna manera y Tampoco viceversa.

    Son cuestiones muy básicas las que nos afectan a los ciudadanos y son Diferentes de los intereses de quienes hoy manejan los hilos.

    Por otra parte el asunto del nacionalismo es complejo, está creciendo en toda Europa (ayer veíamos el mismo proceso con más fuerza en el Véneto, lo más rico de Italia) y hay que…… entender por qué.

    Hoy el poder no está en los Estados, está en la UE y en el “Hegemón”. ¿Qué estarán haciendo estos poderes reales que todo el mundo busca el Independentismo?

    En lo importante los estados ya no legislan, “transcriben legislación de nivel superior”.
    Siendo así
    ¿Qué sentido tienen los estados y qué ofrecen a quienes viven en ellos?
    ¿No son un estorbo que, además, nos está empobreciendo?

    Estas cuestiones deben ser analizadas con mucha tranquilidad para discernir bien, porque es un momento histórico absolutamente revuelto. Esta mañana se hablaba de lo mismo en otro blog amigo y es asunto mucho más complejo de lo que quisieran nuestros nacionalismos periféricos.

    http://www.otraspoliticas.com/politica/el-nacionalismo-vende#comment-37103

    Un saludo cordial

  4. Deus ex Machina
    Deus ex Machina Dice:

    Varios puntos:

    LLeído el artículo creonque subyace la idea de que el federalismo no es una opción viable. Pese a que al principio se hace una llamada a la calma y a informarse posteriormente ya deja entrever que la solución del federalismo no es no aconsejable.

    Segundo y al hilo de lo anteior, no se puede pedir responsabilidad fiscal así, como un grito al mundo. La responsabilidad fiscal solo tiene una única posibilidad, que la administración que gasta sea la que recauda, no hay más. Claro que esto no es impedimento para que una administración que recaude administre mal, pero si la gasta y no recauda el único resultado es el de la irresponsabilidad fiscal. Esto debe quedar claro, da igual que se hagan leyes o mecanismos para implementar la responsabilidad fiscal, el único método es el que gaste que recaude. A partir de ahi ya podemos hablar de si queremos federalismo asimétrico o simétrico, o centralismo o municipalismo, lo qie sea.

    Y por último, la idea de reforma de la Constitución y una ley a la canadiense está muy bien pero veo dos errores graves. El primero, ni PP ni PSOE quieren una reforma que llegue a ese resultado. El PP ni siquiera quiere reforma. Y segundo, en el caso imaginario de que se llevase a cabo la reforma es muy aventurado decir que el resto de españoles quieran una solución que deje la puerta abierta a la independencia de una parte del país, no hace falta más que hablar cona gente de la calle. Por ejemplo, la tal ley canadiense fue aprobada por el Parlamemto pero sin intervención directa de la población (seguramente porque no era necesaria una reforma constitucional). Eso evita muchos problemas. ¿Qué pasaría si la gente decidiese que no hubiese esa posibilidad de independencia? Aquí se insinúa que casi es un requisito indispensable de la reforma, pero ¿si la gente opina diferente? ¿qué hacemos con los miles de personas que podrían seguir queriendo la independencia? ¿se les ‘obliga’ a ser libres en España?

  5. Ramón García
    Ramón García Dice:

    Yo estoy más con Luis Garicano.

    Entiendo el enfado que provoca que a los nacionalistas se les da cada vez más pero siempre es poco. Pero hay una solución eficaz: un estado federal, donde las regiones a la vez que libres sean responsables. Así, si cometen desmanes, estos se volverán enseguida contra sí mismos. Por ejemplo, impuestos. Eliminar toda la financiación autonómica. En vez de ello, cada región decide qué IVA quiere y qué IRPF quiere. Hacienda cobra para ellas el total de su parte y de la parte estatal, y les entrega su parte. Así, si montan estructuras clientelares de costoso mantenimiento, estas dolerán al bolsillo de sus contribuyentes, que también son votantes, y ya les pedirán cuentas.

    Además, un poder cercano, con los incentivos adecuados, tiene ventajas. Los organismos que mejor funcionan son los que tienen autonomía y responsablidad. Y esto vale tanto para comunidades autónomas, como para universidades, empresas o sucursales bancarias.

    Un ejemplo es notaría de don Ignacio Gomá Lanzón. También es un poder “más cercano y opresor”. Excepto que, si llena su notaría de inútiles, perderá dinero.

    En España no necesitamos menos libertad, sino más responsabilidad.

  6. O,Farrill
    O,Farrill Dice:

    Volvemos a más de lo mismo: Cataluña y su pulso al resto de España. Quiero hacer hincapié en esto porque no se trata de Cataluña (como si fuera un estado) contra el Estado Español, ya que es una contradicción palmaria. La Generalitat y demás instituciones de Cataluña, incluyendo su Estatuto son consecuencia del Estado Español y lo representan en ese territorio. Lo que pasa es que, interesadamente o no, el lenguaje no es inocente y menos aún los sistemas de comunicación política. Si nos acostumbramos a repetir lo que nos dicen de una forma sesgada, acabaremos por repetirlo exactamente igual. Hoy por hoy, el Sr. Mas debe su cargo a una Constitución Española, funciona con unas estructuras administrativas pagadas con presupuestos españoles, ERC se constituyó como partido y funciona como tal en base a la legislación española…..¿hace falta seguir para señalar el despropósito? Tanto unos como otros no han renunciado a lo que el Estado Español ha puesto en sus manos y utilizan “contra el Estado Español”. Insisto, han hecho de aprendices de mago y serán las primeras víctimas de sus experimentos.
    Dicho esto, que debería resultar obvio, también es cierto que la organización política y administrativa del estado corresponde al conjunto de los ciudadanos españoles. La consulta debería llevar a algo mucho más simple que el federalismo, las leyes canadienses (?) , etc. sino a algo que es lo que más afecta al ciudadano: ¿cuanto le cuesta el sistema autonómico,- via impuestos- y cuanto le costaría un sistema centralizado o federal? Poca gente se plantea al recibir unos servicios públicos cual es el membrete institucional que los proporciona, sino si son eficaces y baratos. Precisamente el “gancho” para el separatismo es pensar que pueden funcionar con menos impuestos o con mejores servicios públicos, pero muy pocos lo están por las raíces históricas del territorio catalán (que además les traen sin cuidado). Es mucho más importante actualizar o reformar la C.E. en lo que pueda tener de obsoleto de cara a la sociedad actual, limpiar el corpus legislativo de excrecencias, cambiar el sistema electoral y, desde luego, reforzar la independencia de controles públicos.

  7. ramón José Vázquez
    ramón José Vázquez Dice:

    Lo que propone el Sr. Garicano- aceptando el lenguaje y dialéctica secesionistas- es, nada menos,que el Estado pacte con el gobierno de una comunidad autónoma dando por buena la situación de hecho que ésta última ha impuesto contraviniendo la más mínima lealtad constitucional, y se la remunere con el programa de intereses que, a su vez presente.
    Ni tan siquiera es imaginable que el gobierno de esta CA llegue a hacer alguna concesión, por nimia que ésta sea, y validar así toda una trayectoria que se remonta treinta años en el tiempo.
    Esta “garicanada” no es novedosa, se asemeja a la “patada a seguir” del rugby y es práctica habitual en los escritos del Dr. Rdguez. y Herrero de Miñón, así como del recientemente unido a este coro tutelador de los intereses secesionistas, el Prof. Dr. Santiago Muñoz Machado.
    Lo que proponen los sres. de la Nuez y Gomá Lanzón es más coherente con un principio básico de todo estado democrático: no puede haber desigualdades esenciales entre ciudadanos y, mucho menos, consagración de privilegios obtenidos por el chantaje político de los que desprecian el cumplimiento de la ley. Esta es la lamentable política que viene lustros emanando del gobierno de la comunidad autónoma a la que se refiere el post.

  8. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Quienes han hecho el servicio militar en cualquiera de sus escalas, recordarán aquella película en blanco y negro que explicaba en minucioso detalle cómo la batalla crucial se había perdido mucho tiempo antes del día D porque el herrero de un regimiento se había olvidado de poner bien uno de los clavos de la herradura del caballo de un correo que….etc, etc, etc.

    Es evidente que estamos pagando un precio por haber eliminado el servicio militar.

    La herradura y el clavo de aquel ejemplo es hoy el sistema educativo entregado a gente que gusta de manosear niños ajenos para formarlos a su imagen y semejanza.

    Quien no ha vivido esto de cerca (y no se ha vivido en la mayor parte de España) no tiene la vivencia imprescindible para entender de qué estamos hablando cuando se habla de “pactar” con esta gente.

    Esto ha sido tolerado por el Estado. Se aceptó una monstruosidad (poner en manos nacionalistas la educación de ciudadanos) y hoy tenemos lo que tenemos.

    1. Un Estado en Colapso
    2. Una masa de Ciudadanos bajo el síndrome de Estocolmo porque nadie les ha protegido.

    Así que ¿Qué hay que pactar?

    Lo que hay que hacer es muy sencillo: Tomar en manos del Estado la Competencia educativa para formar CIUDADANOS. Los Nacionalistas y todos los Totalitarios solo quieren formar PUEBLO.

    Esto es lo que buscan los Pastores.

  9. ENNECERUS
    ENNECERUS Dice:

    Estoy de acuerdo en que hay que responsabilizar a las CC.AA. y en general a todos los entes públicos a que sean “responsables”.
    Sin embargo, ¿es posible que sean responsables en una sociedad de “ciudadanos irresponsables”? Entiéndase en el sentido de ciudadanos adultos en estado mental y anímico de adolescencia educados y convencidos de la idea de que tenemos derecho a que el estado nos proporcione todo tipo de bienes y derechos “gratis”.

  10. Anónimo XXL
    Anónimo XXL Dice:

    El artículo empieza de modo prometedor para caer de nuevo en los prejuicios de siempre en lo relativo al “caso catalán”. El diagnóstico general de la situación española me parece muy acertado, pero no puedo dejar pasar por alto dos afirmaciones bastante lamentables:
    1) “Nada de fiestas populares ni de folklore nacionalista y menos pagado con el dinero de los contribuyentes no nacionalistas”. Ah sí, que el único nacionalismo válido es el español. Que por cierto, para justificarse a sí mismo ha perseguido a los otros nacionalismos todo lo que ha podido. Baste comprobar lo que ha sucedido en Canarias con la persecución a sus líderes (como el intento de asesinato a Cubillo) y la política de asimilación cultural. Con ello no justifico acciones terroristas, aviso.
    2) “En definitiva, descontando casi 30 años de intoxicación educativa y de ocupación nacionalista de la sociedad y de muchos medios de comunicación catalanes”. Ningún poder político tiene el derecho de conformar la identidad de los ciudadanos. Pero lo que sorprende es que, de hecho y en general, las democracias liberales “modelan” o intentan modelar ciertos -o muchos- aspectos de la identidad personal y colectiva (se puede leer a Charles Taylor en su famoso ensayo sobre “Multiculturalismo y política del reconocimiento). Esto a la postre es muy sencillo de hacer o por lo menos de intentarlo con resultados más o menos aceptables para quien lo promueve, pues implica tan sólo la existencia de “medios nacionales” ante “medios extranjeros”, con asuntos de interés nacional ante asuntos de interés internacional (se trata de un proceso de dualidad, básicamente). En el consumo de información, en los valores, en la socialización está presente el elemento vertebrador del Estado. Como mínimo se trata de un parafascimo por no insultar, y lo practican los medios españoles y los catalanes, mal que nos pese, todos de manera intensiva, controladora y manipuladora, desgraciadamente. La ÚNICA ventaja que a este respecto tenemos es que podemos acceder y contrastar más información, yo consulto habitualmente ElMundo, ElPais, NacionDigital o VilaWeb. De entrada, parece que los catalanes podemos contrastar algo más, dentro de esta política de medios de las democracias parlamentarias dignas de escenarios de cualquier terrible distopía. Yo no escapo a esa influencia, pero un nacionalista español TAMPOCO.
    Se demuestra por enésima vez que no se entiende absolutamente nada del proceso catalán.

    • Paseante
      Paseante Dice:

      Lamentablamente eres ejemplo de lo que perfectamente analiza el post. Mezclas churras con merinas y lías el ejemplo con lo sustancial.

    • Anónimo XXL
      Anónimo XXL Dice:

      He querido resaltar dos aspectos tan sólo. No mezclo nada. Los que no entiendéis sois otros. Digo que el artículo es interesante y tiene buenos planteamientos, pero cuando se lanza a cosas concretas el autor no puede huir del prejuicio, de nuevo. Todo lo que no sea españolismo no os gusta en este blog, tan sencillo como eso.
      Ferranrequejo.cat
      Cotarelo.blogspot.com
      Vnavarro.org

      Yo ya he leído a tipos como Santos Juliá, animaros vosotros también a ir a otras fuentes.

  11. Enric Brancós
    Enric Brancós Dice:

    Este es un blog con gente de nivel. Vamos a ver si somos capaces de iniciar un debate desapasionado: para empezar propongo al grupo elaborar una lista con las ventajas de la unidad.

  12. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Hola, Enric:

    Desde la perspectiva utilitaria y pragmática la unidad es, esencialmente,

    1. Un requisito para un bajo coste de transacción.
    2. Condición necesaria de acceso a la “escala”.

    Es decir, son esenciales para la prosperidad económica y una de las bases más críticas de dicha prosperidad: La capacidad industrial.

    No es casual que dos pilares industriales de España, Vascongadas y Cataluña, hayan perdido industria a mansalva. Y la sigan perdiendo, by the way. Basta darse un breve paseo desde Azpeitia a Azcoitia para palparlo.

    Lo han hecho por tres motivos todos ellos relacionados directa e indirectamente con el debilitamiento de la Unidad.

    1. La integración en Europa y la pérdida de nuestra soberanía monetaria.
    2. La fractura reglamentaria que ha supuesto el Estado Autonómico generando más de 100,000 páginas de contenido económico en los Boletines Regionales con, por ejemplo, diferentes normas para las antenas de Radiofrecuencia de telefonía móvil. Somos el hazmerreir del orbe.
    3. La fractura lingüística forzada artificialmente que actúa como fuerte barrera a la movilidad de los factores productivos reduciendo así sus su valor.

    El diferencial de Paro de España está íntimamente ligado a nuestra forma de Estado que parece hecho por el Enemigo para llevarnos a la ruina y eliminarnos como contendiente.

    No me meto en factores emocionales porque no los percibo.

    La proporción de mis vecinos en San Sebastián con los que no iría ni a cobrar un billete de lotería es igual de alta que entre mis también vecinos de Cambrils o Pals en primavera y de Torrelodones en Invierno.

    O viceversa porque el porcentaje de gente agradable es muy semejante en los tres casos.
    Las personas son muy iguales en todo el mundo y frecuentemente es más sencillo llevarse bien con una esposa/o o un socio/a de Shanghái o de Milán que con su equivalente de Astigarraga, Mondoñedo o Figueras.

    Si esto es así y los números lo avalan ¿Qué nos están contando estos cenutrios de políticos que medran sembrando insidias y diferencias donde las personas encontramos armonía y oportunidad?

    Lo de la “unidad” emocional, el deseo de “Vivir Juntos” sobre el cual los “Pastores” edifican patrimonio, más bien cualifica como Cuento Chino.
    A mi me suena incluso peor que aquello de la “Unidad de Destino”, era más etéreo y “espiritual”

    Por lo tanto mejor No Cambiar cosas sin el Acuerdo Reflexivo de Todos los Involucrados.

    Si cambiamos, Cambiemos a Mejor. No a peor que es lo que están haciendo estos ideólogos del pasado a los que los procesos de corrupción les han metido unas prisas enormes por ser los Amos de su Agencia Tributaria y de Su Sistema Judicial.

    Saludos

  13. Ricardo
    Ricardo Dice:

    Una ventaja para empezar: mayor dificultad para la captura del poder por ideologías que practican la dictadura del demos en lugar de la democracia.

  14. Paseante
    Paseante Dice:

    Magnífica entrada. Dentro de un excelente blog este post sobresale. Rara (ninguna) vez he leído un análisis tan claro, directo y sustancial como este. Toca muchos aspectos aunque sea brevísimamente y dibuja una panorama general muy muy certero.
    Enhorabuena!

  15. Enric Brancós
    Enric Brancós Dice:

    Yo me refería a argumentos exentos de juicios de valor. El juicio de valor siempre es subjetivo.
    Por otra parte, el planteamiento de Manu Oquendo nos llevaría a renunciar a la nacionalidad española para integrarnos en una única nacionalidad europea. Única regulación, único idioma, único soberanía monetaria, mayores economías de escala ….¿estamos dispuestos a ello?

    • Manu Oquendo
      Manu Oquendo Dice:

      Estimado Enric.

      Al adentrarse en el proceloso mundo del análisis del valor de un juicio es posible que esté usted haciendo un juicio de valor. En estos casos uno no está exento de caer en la disonancia cognitiva.

      Pero creo que no es su caso y que usted usa el término en su acepción marxiana.
      Aquella que en la jerarquía de Scheler otorga el grado inferior a los valores de lo agradable/desagradable y los grados superiores a lo justo/injusto propio de esferas de conocimiento a posteriori.
      El marxismo “científico” usaba ese “descalificativo” para evitar meterse en jardines problemáticos.

      En cualquier caso, los juicios que aparecen en mi respuesta a su post me parece que son de naturaleza sintética (predicado no incluido en el sujeto) y a posteriori (basados en datos y experiencias que son bien conocidos) y estarían por tanto bastante lejanos de los primeros niveles de la jerarquía del citado Scheler.

      Además se podría llegar a concluir que la “Unión es Buena” es también un juicio a priori porque en determinadas esferas — creo que no en todas– se puede llegar a dicha conclusión por el simple ejercicio de la razón.

      Dicho lo cual me resulta obligado cualificar su afirmación de que para integrarnos en Europa es necesario renunciar a la nacionalidad española.

      Supongo que lo que quiere decir es que habría que renunciar a cualquier nacionalidad, española, burgalesa, padana, veneciana, bretona, escocesa o aranesa.

      No lo había pensado pero es muy posible que tenga usted buena parte de razón. Al menos en las circunstancias del mundo de hoy. Un mundo que en absoluto está destruyendo sus estados nación, al contrario. Esto lo hace sólo Europa al añadir nacioncitas para pillar mercadillo eliminando obstáculos para la nueva casta Bruselensis.

      La Europa que se está construyendo avanza por esquemas que garantizan ya su ruptura de la cual hay señales sobradas. Porque se está construyendo mal y mucha gente no quiere estar en ella.

      Desde luego si yo fuera Nacionalista Periférico haría lo posible por quedarme fuera que es donde más interesante resulta estar en estos momentos.
      Europa compra territorios de mano de obra barata y los pagamos a crédito nosotros. A la casta le conviene a la gente no. El plato de lentejas tiene poco recorrido.

      Mis amigos abertzales lo tienen clarísimo, una cosa es lo que se dice en público y otra lo que se busca.
      ¿Un nacionalista saltando de la sartén para caer en el fuego?

      Europa es el único bloque global que no está reforzando su “Estado Nación”. Está creando una babel de ciudadanos incapaces de comunicarse entre ellos y está fomentando planes de educación destructivos de sus lenguas comunes (el latín lo fue hasta hace muy poco).

      Y esta Europa, Demografía Incluida, es impulsada por políticas de la Casta.

      Ya tenemos una estructural incomunicación entre ciudadanos fomentada desde los presupuestos públicos.

      ¿Qué se puede construir de esta forma?

      Saludos

  16. Anónimo XXL
    Anónimo XXL Dice:

    Vaya tu por donde que un Catedrático de Ciencias Políticas defiende lo mismo que yo (evidentemente, él con un nivel intelectual bastante superior, una claridad de ideas ejemplar y una prosa amena, ágil y entendible):

    “(…)

    El concepto moderno de ciudadanía se instaló, así, en el corazón mismo de la legitimidad política de los sistemas liberal-democráticos. Por otro lado, el nacionalismo surgió en paralelo al concepto de ciudadanía. Las revoluciones francesa y americana consolidaron la “nación de ciudadanos”. La expresión “We the people” refiere usualmente a ciudadanos de estados concretos. De hecho, los estados no han dejado de ser agencias nacionalistas durante toda la época contemporánea. Todos los estados son nacionalistas. Un hecho que arrastra luces y sombras en términos de emancipación cuando las sociedades son mucho más plurales que lo que presuponen las concepciones liberales, democráticas y socialistas tradicionales.

    (…)”

    Ferran Requejo, catedrático de Ciencias Políticas de la Universidad Pompeu Fabra

    Fuente: http://www.ferranrequejo.cat/Blocdenotes/tabid/704/articleType/ArticleView/articleId/188/language/es-ES/Default.aspx

    Creo que no está disponible en castellano, pero apostaría que es entendible perfectamente para un castellano parlante que no sepa catalán.

    • Manu Oquendo
      Manu Oquendo Dice:

      He leído el artículo que cita de Fernando Requejo y no encuentro el motivo para el entusiasmo sobre su nivel académico.

      Como el profesor Requejo ofrece su CV he ido a ver sus publicaciones académicas y me he encontrado con un estudioso obsesivo del secesionismo marxista con énfasis en el caso catalán. También con algún que otro cartel de Esquerra.

      Es decir un separatista de izquierdas o lo que es lo mismo una contradicción andante. Alguien como un católico secesionista. ¿Qué tenemos? pues está claro: Un Sabino Arana.

      Llama la atención por otra parte que su descripción de la Ilustración ofrece una visión parcial, sectaria y arcaica de dicho periodo histórico.

      Me refiero a que también es el movimiento que impulsó las grandes sombras de la Europa Continental: Los Nacionalismos y los Totalitarismos y no solamente con la parte Jacobina de las Asambleas Francesas sino con toda la caterva de pensadores desde Herder y Vico hasta Hegel y Fichte que, en último análisis, establecieron las bases de las grandes guerras y de la irrelevancia de las personas en el devenir de lo “Importante”: El Poder y los Mitos que lo sostienen.

      No menciona, por ejemplo, el hecho de que la lenta salida de las monarquías hereditarias se hace construyendo precisamente el mito nacional y lo hace porque la idea del ser humano que emerge de dicha Ilustración es la de alguien destinado a ser dominado por el estado y sin existencia autónoma relevante ni fines plausibles de no ser como citoplasma entusiasta del mismo. El Leviatán Paternal que todos los nacionalistas exacerbados propugnaron porque era su modus vivendi.
      Es decir, las bases de otras Religiones de Sustitución que posibilitasen el Dominio.
      Ha durado 200 años, tuvo su papel y está llegando a su fin.

      Desde mi punto de vista es un militante de una ideología demostradamente destructiva y retrógrada actuando desde la Academia y la Enseñanza. Una forma clásica de destrucción social.

      De esta tipología de Militantes Políticos metidos a Docente está plagado el sistema educativo Catalán. Un sistema de Adoctrinamiento Público y Privado. Esto no es banal porque si estamos financiando a los partidos políticos y estos invaden las universidades estamos aviados y ellos cobran dos veces.
      ¿Dónde empieza y termina la Corrupción?
      ¿En qué lugares del mundo pueden tener pretensión intelectual y capacidad docente estas sectas?

      Saludos

  17. Enric Brancós
    Enric Brancós Dice:

    Debo reconocer que el único juicio de valor que admito es que los juicios de valor no funcionan.
    En cuanto a experiencias contrastadas:
    – La entrada en el euro no fue nociva de por sí, fue una oportunidad. Lo letal fue no saber administrarse dentro de su entorno.
    – La fractura lingüística no cuadra cuando se observa como se desenvuelven de bien Dinamarca, Finlandia, o Holanda. ¿Cómo explicar que Cataluña aporta el 40% de las exportaciones españolas pese a la fractura lingüística?
    – ¿Debe reforzarse Europa como Estado nación imponiendo una sola lengua en sustitución del latín? Cual va a ser: ¿Inglés, por ser el de los negocios? ¿Alemán por ser la más hablada en el continente?

    En cualquier caso no es este el nivel de diálogo que pretendía al proponer una lista de ventajas de la unidad a debatir sino una labor científica apoyada en datos estadísticos debidamente contrastados entre todos. Calificativos abstenerse.

    • Manu Oquendo
      Manu Oquendo Dice:

      Creo que va a ser mucho más sencillo, e interesante, que escriba usted esa lista de la que habla apoyando la desunión.
      Saludos

  18. O,Farrill
    O,Farrill Dice:

    Me ha parecido oportuno retomar el tema de Cataluña una vez conocidos los resultados de la consulta que, al parecer, vienen a demostrar lo que ya sabíamos: a una gran mayoría de ciudadanos de esa comunidad autónoma le tiene sin cuidado su independencia. Los votos favorables a la misma se sitúan en el mismo porcentaje que suman en las elecciones los partidos CUP, ERC y CiU: alrededor de un 35% sobre el censo. Si esto unimos la falta de control en el recuento donde parece que se han colado “votantes” un tanto peculiares, así como se han duplicado o triplicado los votos de una misma persona, tal como aparece en las redes sociales, no parece un resultado adecuado al exagerado número de recursos y medios de todo tipo que, desde hace dos años, vienen utilizándose a favor de la independencia. Ahora la situación se complica con la asunción de responsabilidades totales por parte del gobierno de Cataluña explicitadas por el propio presidente así como por lo que supone de quiebra del ya muy quebrantado Estado de Derecho. Si se asume el derecho de “consultar” a los ciudadanos como normal yo quiero expresarme sobre otras cuestiones políticas y públicas, desde si un gobierno apoyado solo por un 35% de población puede imponer al 65% restante sus criterios o intereses, hasta si estoy de acuerdo con seguir generando deuda para pagar los muchos chiringuitos o excrecencias administrativas y a sus ocupantes; si estoy de acuerdo con el diseño de la Sanidad o la Educación, si estoy de acuerdo con la intervención en el conflicto bélico de Oriente Próximo, si quiero pertenecer a la OTAN o prefiero hacer un pacto de no agresión internacional….etc.

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