¡Ay, Derecho! El verdadero discurso de la CNMC

Hace unos días tuvimos noticia de que el presidente de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), José María Marín Quemada, habría asistido como invitado a una reunión del Consejo Empresarial para la Competitividad, una agrupación de grandes empresas presidida por César Alierta y de la que forman parte compañías como Iberdrola, Mapfre, Repsol, etc. El encuentro, de carácter confidencial, se habría desenvuelto en un ambiente afable y no se habría oído ningún reproche por parte de ningún directivo de esas empresas.

Uno podría pensar que es muy rara tanta afabilidad y buen rollo en un encuentro entre el máximo responsable de la autoridad española de la competencia y las grandes empresas a las que tiene que vigilar y, en su caso, sancionar (imponiendo en ocasiones multas millonarias). Pero el caso es que los medios de comunicación han recogido el encuentro de Marín Quemada con este lobby empresarial subrayando el tono cordial y de guante blanco que lo habría presidido.

Por fortuna, ¿Hay Derecho? ha tenido acceso al discurso efectivamente pronunciado por el presidente de la CNMC y ha decido, para evitar más equívocos y suspicacias, publicarlo íntegramente por el interés que suponemos tiene para nuestros lectores:

“Estimado Presidente,

Estimados miembros del Consejo Empresarial para la Competitividad,

Tengo que empezar mi intervención confesándoles mis dudas sobre si debía aceptar la invitación que han tenido la amabilidad de cursarme. Como sabe cualquier persona que conozca aunque sea mínimamente qué es la defensa de la competencia, desde Adam Smith las reuniones a puerta cerrada con los empresarios provocan cierta prevención en las autoridades de competencia. Seguramente merece la pena recordar la famosa frase del autor de La Riqueza de las Naciones: los comerciantes del mismo gremio rara vez se reúnen, siquiera para pasar un buen rato, sin que terminen conspirando contra el público o acordando alguna subida de precios“.

En segundo lugar, provocaba mis dudas el hecho de que se trate de una reunión con contenido confidencial. En el proceso de regeneración que está viviendo nuestra sociedad es importante que también los Gobiernos, los grupos de presión, los lobbies, las asociaciones y las empresas actúen con transparencia. No sé si después de mí alguien dirá algo que merezca ser conservado en secreto: de lo que sí estoy seguro es de que nada de lo que yo pueda decir aquí no se pudiera decir en público y a plena luz del día.

Es cierto que la transparencia, cuándo es asimétrica, puede hacer nuestro trabajo mucho más difícil. Pero nuestro deber de transparencia ha de entenderse sin recovecos, en servicio y beneficio de los ciudadanos que reciben el impacto de nuestras decisiones y para los que trabajamos.

Pero sobre todo, en la CNMC no tenemos nada que ocultar, podemos ser transparentes porque nuestra actuación está guiada por una serie de principios, entre los que destaca por encima de todos la defensa de los intereses de los consumidores, beneficiarios últimos de la política de defensa de la competencia.

Me impone, por último, tengo que confesarlo, el lugar en el que estamos: impone el genius loci, el reunirnos en la sede del antiguo monopolista de las telecomunicaciones, en una empresa que, como Telefónica, ha sido tantas veces sancionada por las autoridades de competencia españolas y comunitarias…

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Veo entre los presentes a representantes de algunas de las empresas que han sido sancionadas en el pasado, algunas en reiteradas ocasiones, por conductas contrarias a la competencia, tanto en el ámbito de los acuerdos prohibidos entre empresas como por abusos de posición de dominio en el mercado.

La defensa de la competencia es un oficio difícil: en él, es difícil hacer amigos. La Ley nos obliga a imponer multas, que pueden llegar a ser muy cuantiosas a las empresas que realicen conductas anticompetitivas. Pero debo ser aquí meridianamente claro: no habrá ninguna condescendencia con este tipo de prácticas: seremos todo lo contundentes que nos permita la Ley para disuadir y erradicar estas conductas, tan deletéreas para los consumidores y para el conjunto de la economía.

Pero el perjuicio para la economía nacional derivado de las restricciones de la competencia no se limita a estas prácticas ilegales. Muchas veces las empresas encuentran una vía más segura para restringir la competencia: el Boletín Oficial del Estado.  La CNMC debe ser firme también en la exigencia a los poderes públicos para que eliminen las barreras a la competencia que existen en numerosos sectores de la economía española. Y, desde luego, también debe tratar de evitar que impongan nuevas trabas al ejercicio de la libre competencia.

Quiero ser completamente franco con ustedes hoy. El grupo que forman las empresas a las que ustedes representan lleva el nombre de consejo “para la competitividad”. Quizá no para todo el mundo es evidente la contradicción de ese objetivo de ganar competitividad en el conjunto de la compañía, con la pertenencia al grupo de algunas de las empresas que más han contribuido a restringir la competencia en sectores clave como las telecomunicaciones, la energía, la banca, etc., etc.

En la medida en que los distintos sectores de nuestra economía se hallan interrelacionados, la existencia de sectores injustamente excluidos de la competencia perjudica a otros sectores que deben soportar el sobrecoste artificial de los productos o servicios provenientes de aquellos sectores protegidos de la competencia, como la electricidad, las telecomunicaciones o los carburantes.

Desde este punto de vista, es irrelevante que las restricciones a la competencia vengan dadas por una empresa (que pueda abusar de su posición de dominio), un grupo de empresas (que formen por ejemplo un cártel) o por una regulación incorrecta sancionada y permitida por las Administraciones Públicas. En cualquiera de estos casos, estaremos ante unos operadores económicos que se benefician de una posición privilegiada, que limita la competencia a costa de la renta de los consumidores o de los recursos de otras empresas que operan en mercados sin este injusto tratamiento de favor.

Pero es que, además, no en todos los sectores es igual de fácil excluir la existencia de una competencia efectiva: sectores más atomizados o más oligopólicos, con mayores o menores barreras de entrada, con mayor o menor facilidad para articular los intereses y lograr de las Administraciones Públicas una regulación protectora. Lo importante es que los sectores con menor competencia efectiva suponen una carga que tiene que soportar el resto de sectores y un lastre para su competitividad nacional e internacional.

Me interesa destacar aquí, por último, que los efectos de esas restricciones impuestas por la normativa sectorial son muy parecidos a los efectos negativos de los cárteles. Es posible que estas regulaciones, por la estabilidad que otorgan a las restricciones a la competencia, sean todavía más nocivas.

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Voy concluyendo. En febrero de 1902, J.P. Morgan, el banquero J.P. Morgan acudió a la Casa Blanca para mantener una reunión con el presidente Theodore Roosevelt y el fiscal general Philander Knox. El gobierno norteamericano acababa de anunciar una demanda judicial contra Northern Securities, el monopolio de los ferrocarriles que acababa de crear Morgan. Como pueden imaginar, la reunión fue muy tensa: el banquero Morgan insistió en los beneficios que supondría su empresa para la prosperidad y la competitividad de la economía de los Estados Unidos. Morgan insistía en llegar a un acuerdo y dijo al presidente: “si hemos hecho algo incorrecto, mande a sus hombres a hablar con mi gente y ellos llegarán a un acuerdo…”. Sin embargo, Roosevelt se mantuvo firme: “no hay nada que hacer”, dijo. Y el fiscal Knox apuntilló: “No queremos llegar a  ningún acuerdo: queremos pararlo”.

Esta es, creo yo, la posición que deben tener los órganos reguladores y supervisores frente las empresas reguladas y supervisadas. Es muy fácil, más fácil de lo que parece caer en lo que los anglosajones llaman la “captura del regulador”. Y creo sinceramente que de puertas giratorias y reguladores capturados la sociedad española ya ha tenido bastante.

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Termino. No hay otro camino para la renovación de la economía española que la introducción de mayores dosis de competencia en un gran número de mercados: es una necesidad si de verdad queremos aumentar la competitividad de nuestras empresas. En el largo plazo es una posición ganadora para  todos.

En sus manos está liderar este proceso o intentar retrasarlo. Yo estoy convencido en cualquier caso de que la sociedad demanda cada vez más competencia y de que es un proceso que no tiene freno.

Muchas gracias.”

Nota de los editores: el Critilo que figura como autor en este post es el seudónimo oficial de este blog desde antiguo, por lo que no le son imputables comentarios que con el mismo nombre se han hecho en otros post sobre la temática del CNMC en Nada es Gratis.

15 comentarios
    • Clemente
      Clemente Dice:

      A mí lo que me sorprende más es que un infiltrado haya pasado el discurso…¿Habrá sido la propia CNMC?. ¿Uno del Consejo de Competitividad?. Huele a alguien que quiere acudir o ha acudido ya al programa de Clemencia…… quizás esté ya presentando los papeles.

      http://www.cnmc.es/es-es/competencia/programadeclemencia.aspx

      Esto estará lleno de abogados… ¡quizás sería mejor que recomienden a los clientes anticiparse!. El interés general (y sus clientes) se lo agradeceran.

      Por cierto: ¿para cuando los premios a los que denuncian un cartel como en la AEAT?

  1. Teilhard
    Teilhard Dice:

    La CNMC nace de un acto de un gobierno de un pais donde no existe división de poderes y por tanto no existe constitución.(Montesquieu). Como “estado de frontera” y “nación tardía”, viene secularmente gobernada por unos pocos, por lo que poco es el derecho que todos tenemos, ya que como dijo Spinoza “cuanto más número de individuos se ponen de acuerdo, tanto mayor es el derecho que todos tienen” Por ello la CNMC se reúne solo con unos pocos, pese a que reconocer explícitamente que no debería hacerlo. Será que no puede evitarlo.

  2. Ignacio Gomá Lanzón
    Ignacio Gomá Lanzón Dice:

    Me temo, Jorge, que quizá tengas razón, aunque de antiguo viene lo de “reunión de pastores, oveja muerta”

    Pero conviene ir haciendo pedagogía con estas cosas, explicar claramente que no deben admitirse cierto tipo de compadreos.

  3. teofiloserrano
    teofiloserrano Dice:

    Dudo que haya un solo alto cargo en este país que se atreva a hacer un discurso semejante. Al menos en mi sector, la Obra pública, no los hay

  4. RC
    RC Dice:

    Me parece que muchas de esas grandes empresas tienen, ante la libre competencia, la misma actitud que el joven y todavía poco santo Agustín de Hipona tenía ante la castidad: “Señor, dame libre competencia, pero no ahora…”

  5. carmen
    carmen Dice:

    ¡Excelente discurso! aunque no creo que los señores del Consejo para la Competitividad hayan aplaudido a raudales, porque ese Consejo, de “competitividad” tiene solo el nombre. Allí se congregan los mayores perceptores de ayudas estatales y de renta regulatoria, los llamados “rent seekers”.

    Para España sería bueno que esta situación cambie y mucho me temo que la CNMC, pese a las buenas intenciones de su Presidente, no puede hacer sola este proceso.

    Aunque ahora que en el Consejo para la Competitividad se está produciendo un “relevo generacional” quién sabe…

  6. O,Farrill
    O,Farrill Dice:

    Aplaudo sin reservas el discurso con todo su contenido. Es una bofetada cariñosa en el rostro de quienes desde hace muchos años viven en la España del “pelotazo” y de las amistades peligrosas. El “felipismo” fue el motor de arranque para lo que se conocía como “gente guapa”, asiduos a la “bodeguilla” del presidente y su camarilla. No hace falta recordar nombres pero sí es interesante saber si pagaron por los desmanes de las privatizaciones y las operaciones financieras especulativas. Quizá todavía se esté a tiempo. Aquellos “comisionistas” mezclados con los políticos, los banqueros y los tiburones financieros… las fusiones obligadas y recompensadas, los sueldos obscenos de sus directivos… Se han cargado la economía real española basada en la productividad y en la industria para sustituirla por productos tóxicos de todo tipo…. Todavía con Zapatero aparecían en el contubernio donde se confunde la empresa con el negocio. La primera es importante y crea empleo, el segundo sólo rinde beneficio personal. Estoy de acuerdo con esa propuesta de “Bien, ustedes seguirán ganado dinero, pero menos…”

    • Perlasca
      Perlasca Dice:

      Qué bien que la CNMC y su presidente como máxima autoridad del regulador esté encontrando su discurso.
      Parece que no es el primero en el que avisa que las multas deben ser disuasorias:(http://www.cnmc.es/Portals/0/Ficheros/cnmc/actividad_institucional/2014/20140930_IIICongresoCompetencia_Madrid.pdf).
      También sería importante que las multas además de ponerse se paguen, ¿no?. A ver cuándo se publica las que se imponen y las que realmente se recaudan. Sería interesante. Parece que las que ponen en la CNMC no se recaudan muy rápido, hace poco pusieron una a Telefónica de más de 20 millones de euros. No sé si en la CNC se ingresaban o no. A ver si alguien del Foro lo sabe ¿Se atrevieron en la CNC alguna vez con telefónica?. Lo de las gasolinas no tiene nombre y mucho estudio, mucho estudio, pero la CNC allí no hizo nada.
      También estaría bien saber para quién es el dinero que se recauda ¿Ese dinero es para España, para la UE?.

  7. Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado
    Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado Dice:

    Como ya se habrán imaginado el discurso es de Critilo. En cuanto al discurso del actual Presidente de la CNMC, quizá vaya cambiando si publicamos más posts como éste..:-) En todo caso, es interesante que no venga en su agenda esta reunión, como apunta MIguel Antxo, aunque sí viene “Telefónica” y otras citas interesantes, como Luis Garicano…En fin, aquí es que esto de la transparencia no se acaba de entender en qué consiste, y esto del regulador independiente todavía menos. Desde HD seguiremos insistiendo en este tema porque nos va mucho en ello. En cuanto al destino de las multas y qué pasa con las sanciones trasladamos a nuestro amigo Critilo las cuestiones planteadas por si tiene a bien responderlas, dado que ha decidido proteger su identidad.

    • CLARA GUZMÁN
      CLARA GUZMÁN Dice:

      Respondo al comentario de Perlasca y de Elisa de la Nuez.
      Las multas SÍ se pagan y su importe va directamente a las arcas del Estado a la correspondiente cuenta del Tesoro Público. Con el debido retraso, naturalmente, puesto que se trata de sanciones administrativas que pueden (y son casi siempre) ser recurridas primero ante la Audiencia Nacional y luego ante el Tribunal Supremo. Y estos procesos llevan, como todos sabemos, años. Y esta información SÍ que se publicaba por la CNC cada año, y supongo que de ahora en adelante lo hará la CNMC (no ha tenido ocasión en el nuevo organismo de publicar aún su primera Memoria de actividades, ya que lleva un año escaso de funcionamiento). Recomiendo para más información sobre multas impuestas y efectivamente cobradas consultar directamente la última Memoria que publicó la CNC 2012-2013: (http://www.cnmc.es/Portals/0/Ficheros/cnmc/normativa/MEMORIA%202012_2013.pdf).
      Resumo: se pasó de recaudar 4,1 Millones de Euros en 2008 a 26,5M en 2012 y 60,6M en 2013. Siempre naturalmente corresponden estos ingresos por multas a sanciones impuestas varios años antes, por el desfase que comentaba al principio.

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