El reto legal que nos lanza el Reino Unido (III). Una propuesta para España

En los artículos anteriores, aquí y aquí, describía los avances que se están produciendo en el sector legal en Reino Unido. Es muy importante que desde España seamos conscientes de cómo van evolucionando otros países, particularmente aquellos que, como Reino Unido, suelen ir un paso por delante. En este sentido, el objeto de este artículo es plantear distintas propuestas sobre como considero que se debe promover el cambio en España.

En primer lugar, debemos recordar que, desde hace algún tiempo, las instituciones internacionales vienen recomendando a nuestro país una reforma profunda de la regulación de los servicios profesionales como vía para garantizar el incremento de la competitividad y del crecimiento. En mi opinión, debemos aprovechar la reforma legal pendiente para liberalizar el sector, partiendo de la necesidad de garantizar y potenciar la calidad de los servicios profesionales, reforzar la protección y seguridad de los consumidores, y asegurar nuestra competitividad en los mercados interior y global.

Así, debemos ser conscientes de que no solo competimos con el resto de abogados y firmas españolas, sino que competimos a nivel mundial y también con otras disciplinas. Un ejemplo de esto último son las firmas de auditoría que vienen prestando servicios legales desde hace años. Sin duda, la liberalización del sector irá abriendo paso a nuevos competidores, como en el caso de Reino Unido con la “Tesco Law”.

Lo cierto es que, en un mundo cada vez más globalizado y tecnológico, la liberalización del sector legal a nivel global, con el desarrollo de modelos innovadores, nos va a afectar tanto si realizamos esta reforma a nivel interno como si no, ya que la movilidad de los clientes es total y no dudarán en optar por servicios legales de la misma calidad y más baratos. Por ello, cuanto antes encaremos el reto mejor preparados estaremos para poder competir.

En este sentido, no existe un modelo único o más acertado para tener éxito. En efecto, se trata de que cada negocio tenga claro cuál es su ventaja competitiva y, partiendo de las habilidades de su equipo, estudie cual puede ser la mejor opción para ser líder en el ámbito de que se trate.

Por otro lado, es cierto que casos tan innovadores como Riverview Law o Radiant Law han partido de cero. El problema de los despachos tradicionales es que parten de una estructura dada y, lo que es peor, rígida. Ello no quiere decir que no puedan adaptarse, pero difícilmente llegarán a tener una estructura tan flexible.

Por ello, en el caso de estos despachos hay que estudiar nuevas opciones. Por ejemplo, como veíamos, las firmas tradicionales podrían plantearse desmembrar partes de su negocio más enfocadas en procesos o en volumen y venderlas a fondos o subcontratarlas a empresas que reduzcan costes a través de economías de escala. De esta forma, se podrían enfocar en aquellos servicios en los que ofrecen valor añadido y en los que basen su ventaja competitiva. En efecto, la ventaja de introducir avances tecnológicos es precisamente que se consigue que las actividades más rutinarias sean más eficientes.

En este sentido, la externalización y la deslocalización –outsourcing and offshoring– se han abierto paso en el sector legal. Estas firmas no se limitan a realizar solamente las actividades más rutinarias sino que realizan cualquier actividad exceptuando las que requieren la presencia o el contacto directo –lo que tampoco tardará en cambiar–, como las negociaciones face-to-face o la representación ante los tribunales. Entre sus ventajas destacaría el hecho de que la deslocalización permite aprovechar las diferencias horarias de tal forma que la actividad se pueda desarrollar las 24 horas del día.

También podrían establecerse alianzas y fusiones entre despachos con una alta especialización, con el fin de complementar sus servicios y ofrecer nuevas alternativas al cliente. Y ello tanto nivel nacional como internacional.

Asimismo, las firmas tradicionales deberían considerar instaurar políticas de precios alternativas (Alternative Fee Arrangements o AFAs), como la figura del precio fijo, ya que ello supondría una mayor transparencia y seguridad para el cliente.

Por otro lado, parece fundamental que en los despachos se empiece a trabajar en equipos multidisciplinares y se desarrollen estructuras horizontales, ya que la diversidad impulsa la innovación y permite un alto grado de especialización. En este sentido, un modelo muy interesante, y que considero que va a generalizarse, es el de la creación de equipos en base a proyectos. Así, el equipo seleccionado para un determinado proyecto trabaja directamente en las oficinas del cliente o desde casa. Me parece muy acertado ya que es muy flexible y ofrece ventajas tanto para el cliente como para los trabajadores.

Así, la especialización va a devenir fundamental, particularmente cuando los robots y ordenadores van a irrumpir de golpe. Entonces, el valor añadido por los abogados dependerá de su especialización, de sus habilidades estratégicas y de negociación, su intuición y capacidad de encontrar, con medios alternativos, la mejor solución en interés del cliente. Esto se demuestra también porque, como comentaba, la actividad de los despachos– y de las empresas en general– se va a ir enfocando cada vez más en aquello en lo que aportan valor.

En definitiva, los despachos tienen que diseñar una estrategia de cambio y considero que hacer partícipes del mismo a los trabajadores es crucial. En primer lugar, porque es la forma de conseguir que el cambio sea real y, en segundo lugar, porque conocen el funcionamiento del negocio y seguro que en muchos casos están deseando proponer ideas innovadoras. Son una pieza fundamental del negocio y sin su colaboración no será posible.

Por mi parte, imagino un futuro en el que la especialización será la clave, formaremos equipos multidisciplinares que tendrán una movilidad absoluta –siendo destinados constantemente a proyectos en distintos países–, desarrollando alianzas globales y aprovechando las diferencias horarias.

10 comentarios
  1. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Felicitar a la autora por la serie de breves sobre una profesión compleja y a veces muy dura, un mercado fragmentado y unos clientes en la misma situación todos ellos en un mundo que cambia con rapidez.

    Quisiera hacer un breve comentario sobre la afirmación de que la especialización será clave.

    Es cierto, pero también lo es que las especializaciones suelen tener muy corta vida en un mundo que está cambiando a gran velocidad. Uno puede especializarse en M&A y encontrarse con que se termina el ciclo y vienen 20 años de sequía y debe reciclarse de peluquero de señoras (conozco un caso que además está encantado).

    Esto sucede en todas las ramas del saber, teóricas y prácticas, y plantea un serio dilema para quienes tienen que decidir cómo se van a formar y para los padres que lo tienen que pagar.
    Elegir entre, en sentido lato, “generalistas” o “especialistas”.

    Es un problema eterno y uno de mis profesores lo planteó así el primer día de clase.

    “Miren, –dijo–, un especialista es un señor que sabe casi todo de casi nada y un generalista es quien sabe casi nada de casi todo.
    Ustedes deberán elegir, especialmente si esperan tener carreras directivas porque los especialistas viven más tranquilos pero no abundan entre los niveles altos de las organizaciones”

    Fue uno de nuestros mejores profesores de una materia muy técnica y esa frase se nos quedó a todos. De hecho yo empecé ilusionadísimo en una rama de lo más técnico y afortunadamente recordé este mensaje y pude escapar a tiempo.

    Hay especialidades de cortísima vida que de modo imprevisible devienen obsoletas.

    Por ello hay que tener muy buena base generalista para re-especializarse y re-diseñarse varias veces en una vida.

    Además hay una Especialización-Generalista –y Transversal– de la que nadie habla, sobre la que nadie enseña en condiciones y que es crucial en todas las profesiones: La Venta.
    Es como si estuviese mal vista. Craso error.

    Es función principal de la cual todo depende. Es dura, es difícil y la que mejores y más amplios conocimientos requiere. Y es de las más gratificantes.

    Saludos y enhorabuena.

    • KC
      KC Dice:

      Qué buen profesor tuvo usted, Oquendo. Yo, en cambio, tuve uno -catedrático y alto cargo institucional- que afirmaba que una de las cosas más importantes de los futuros juristas era saber venderse. Así, textual, ni pongo ni quito: “Ustedes tienen que aprender a saber venderse o lo llevan crudo”. También recuerdo que el mismo personaje obligaba a todos sus alumnos a hacer exámenes orales y luego se quejaba de que algunos recitaran muy lentamente. Ese día me di cuenta de que un imbécil catedralicio también puede ser catedrático y, por supuesto, al revés. Unos cuantos años después observo la economía española desde fuera de España me acuerdo mucho del catedrático. Así va España, claro, donde muchos se han vendido de muy diversas formas y dónde el sistema es precisamente una compraventa de voluntades, un tejemaneje de favoritismos y una amplia panda de palurdos y gañanes cotidianos que además gobiernan maquillando todo tipo de historias y con procederes muy cercanos al despotismo (por supuesto no ilustrado). España tiene lo que es, ni más, ni menos. Comenzando por según qué tonterías jurídicas a las que algunos llaman “inyecciones de equidad”, que es la mayor idiotez que he leído en años, como si lo justo no tuviera nada que ver con la Justicia y más que ver con la autonomía de la voluntad. Vamos, una auténtica perla de cafre.
      En cuanto a la articulista, no va mal encaminada, pero peca de inocente. No tiene nada que ver lo jurídico con la real esencia del problema que trae a colación, que es precisamente un tema extrajurídico y extraeconómicos sobre los cuales los juristas y los economistas no es que no tengan la menor idea, sino que cada vez que intentar filosofar con ello generan el mayor de los bochornos a los que sí saben de qué va el tema. Como he dicho muchas veces, no es lo mismo un torneo profesionalizado de cartas, con sus árbitros, sus afinadas reglas y su competitiva estructura, que una timba a medianoche con la persiana a medio bajar con naipes bajo las mangas y todo tipo de colusiones. Si no tenemos esto claro, pueden ustedes (o los de blogs económicos) escribir toda clase de teorías volátiles, que se quedarán en lo que viene siendo la economía española desde hace años: humo, maquillaje y poco más que palabras.

    • O,Farrill
      O,Farrill Dice:

      Estimado Manu: Comparto tu comentario y recupero la frase de tu profesor de forma diferente pero con el mismo fondo.: “un experto es alguien que sabe mucho de una sola cosa, un sabio es el que sabe poco de todo”. Al final hay que elegir. Una de las cuestiones que se debaten en evolución es si la especialización excesiva lleva al nicho biológico y la extinción, mientras que la mayor cantidad de respuestas en la adaptación al medio produciría la progresión evolutiva. Metáfora arqueológica: en una excavación ¿quien tiene una mejor información del conjunto del yacimiento, el que conoce lo que se produce en cada cuadrícula o el que sólo conoce lo de la cuadrícula en que trabaja?

  2. Jesús Casas
    Jesús Casas Dice:

    La verdad, he leído estos tres posts con notable perplejidad. Primero, porque son razonados y aportan novedades. Segundo porque no veo una sola palabra de Derecho en ellos sino de “mercado legal”, lo que me lleva a desconsolarme con un nuevo “¿cómo hemos llegado hasta aquí?”, “¿hemos sido siempre esto?”, “¿es esto lo que queremos y debemos ser?”. Albergo la esperanza de que siga habiendo abogados que trabajan a solas hasta altas horas, con sentido de la justicia y de la equidad, sabiendo que nunca llegarán a saber ni entender casi nada de lo mas misterioso del Derecho. En fin, yo espero no ser parte de esto que se avecina y me avergüenzo bastante de ser parte de lo que somos ahora. La ciencia jurídica no admite especialidad si no es sobre una base humanística. Véase la definición de “Ivrisprudentia” como la dimos en este mismo lugar.

    • O,Farrill
      O,Farrill Dice:

      Estimado Jesús: es que el modelo que se nos trata de imponer (como tantos otros que se nos han impuesto) sólo entiende de “mercado” (dinero) frente a las posiciones más humanistas de quienes consideramos que todo debe estar al servicio del hombre.

    • de Lege Ferenda
      de Lege Ferenda Dice:

      Los hay, estimado Don Jesús. ¿Cuantos? Pocos, sin duda.
      Algunos aceptamos asuntos sin mirar la parte económica, sino la justicia de las situaciones producidas. Y por aquí seguimos.
      Seguimos avanzando con paso firme hacia el precipicio. El Derecho en tres sesiones de “técnicas de venta”.
      Saludos.

  3. JJGF
    JJGF Dice:

    Eres un idealista, Jesús.

    Me viene a la memoria aquella bonita frase de Guasp: el Derecho es como una rica heredera a la que todos quieren por su dinero -el mercado, del que hablabas- y casi ninguno por su corazón.

    Por eso, las profesiones jurídicas que más prestigio tienen entre el pueblo español son, velis nolis, las que más dinero ganan. En otros países no sucede eso y se tiene mucho mas respeto a un magistrado del Tribunal Supremo o un gran profesor de Derecho que a un notario o a un registrador o a un socio de Allen&Overy.

  4. KC
    KC Dice:

    Jesús, insisto en lo que te dije la última vez: UK no es USA. Los primeros tienen unas bases históricas y un criterio bastante sano (aunque es una pena que el populismo y la poca previsión europea de la generación anterior se vayan a cargar parte de esto). USA es un país de zánganos, maquillaje puro, ladrones y estafadores legales por todas partes con cotas de regulaciones chapuceras que llegan a cotas surrealistas (vamos, lo más parecido a la Europa del Sur que hay en América a excepción de los descendientes españoles, que son otro ejemplo de países de ladrones por todos lados, comenzando por México). Tanto USA como UK bordan la misma tasa de desempleo (menor al 6,5%), sin embargo los derechos sociales generales en UK son muchísimo mejores y la horizontalidad, como bien pregona la articulista, es bastante típica en muchas empresas. ¿Por qué? Obviamente por causas históricas, que son las que van escribiendo el ahora de cada país. No me voy a poner a escribir ahora sobre esto, pero vamos, que todo tiene una relación causal bastante clara. Pero que si te refieres a la mercantilización del Derecho, no se puede comparar la previsión y el uso estadounidense con el británico. Y desde luego la ciencia jurídica, y la cultura en general, que pueda tener USA no es comparable con la que tiene UK ni mucho menos con países del sur de Europa. El Western hizo mucho daño y sigue haciéndolo…

  5. maría Nicieza
    maría Nicieza Dice:

    Qué grato es ver jövenes con ilusión de ver más alla de nuestras fronteras, de nuestras certezas, con ganas de construir su futuro sin miedo al cambio de lo que ahora es. Por más que nos aferremos a nuestros miedos, el futuro vendrá, es de ellos, de jóvenes como ella con ganas de comerse el mundo, que se arriesgan a reinventar nuestra profesión, tan desprestigiada ahora mismo. Somos picapleitos, frente a las nuevas corrientes de jóvenes que quieren aportar soluciones, colaborar en la ejecución de proyectos, contribuir a la justicia räpida y efectiva sin fronteras.Enhorabuena!

  6. maría Nicieza
    maría Nicieza Dice:

    No deberìamos alarmarnos de ver jóvenes así, con tanto que aportar y sin miedo a que los juzguemos.dispuestos a innovar, sin miedo, en un mundo cada vez más globalizado y dificil, con una competencia feroz.Ellos escribirán nuestro porvenir. Ojalä no les retrasemos con nuestros prejuicios de una era agotada. No somos lo mejor, admitámoslo. Necesitamos jovenes abiertos, con principios, colaborativos, negociadores..No máquinas insensibles.

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