Los daneses también quiebran

Si desvelásemos que, en un indeterminado país, la tercera compañía por capitalización del índice bursátil, que comenzó a cotizar en marzo de este mismo año 2014, se ha disuelto en noviembre como un azucarillo en una quiebra de aproximadamente 1.000.000.000 de dólares es probable que Uds. piensen que hablamos de España u otro malhadado “PIIGS” (Portugal, Ireland, Italy, Greece and Spain), en expresión acuñada en mercados anglófonos,  ya que tales PIIGS son países en los que las instituciones no funcionan y los guardametas (goalkepeers) miran para otro lado. ¡Otro escándalo en el MAB o en el MARF o cualquiera de esos otros bolsines modernos! Pero verán Uds. como nos hemos equivocado al dejarnos llevar de nuestro pensamiento intuitivo.

Sitúense Uds. en la idílica, aunque seguramente fría, ciudad de Aalborg, en el muy verde y ordenado Reino de Dinamarca que se describe a sí mismo en lengua española como Uds. pueden ver aquí, de modo bastante idílico. Uno casi quisiera ser tataranieto de esos bárbaros vikings (Borges abominaba de la palabra “vikingos”) en vez de una confusa mezcla de íberos, celtas, romanos, griegos, fenicios, visigodos, árabes y judíos. Aalborg es una ciudad del tamaño de León, con una historia menor, pero con un índice de desempleo y desigualdad menor.

Los daneses, como buenos vikings, siempre han sigo extraordinarios navegantes. Groenlandia es una Provincia Autónoma de Dinamarca por mérito de sus navegantes que, además, no viven de glorias del pasado, ya que la mayor naviera de Europa y una de las mayores del mundo es danesa (aquí). Los drakares navegaban movidos por el valor de sus tripulaciones y por la energía del viento, pero la mayoría de los buques modernos, incluidos los de citada naviera danesa navegan movidos por la energía del lucro mercantil y de los combustibles derivados del petróleo.

Aunque la palabra “bunker” a Uds. les suene a casamata o, a los más talluditos, a aquella parte del régimen de Franco que no quería la transición a la democracia (también llamados inmovilistas, pero no porque desconocieran a Galileo y Newton), en el mundo de la navegación marítima “hacer bunker” no es sinónimo de enrocarse, sino tomar combustible y el “bunkering” es todo un complejo subsector internacional porque llenar el depósito (tanques) de un barco es algo que no se hace ni con una tarjeta “Black”. Los lectores que tienen una embarcación de recreo, no digo ya los que tienen un yate o lo alquilan, sabrían de qué hablamos. Esa materia viscosa que es el fuelóleo o la mas fluida que es el gasóleo y que se consumen convirtiéndose en energía (más impuestos especiales sobre hidrocarburos) no son precisamente baratas y si Ud. comercia con ellas más vale que se cubra las espaldas en el mercado de futuros, no sea que en unos meses baje de 100 a 60 dólares por barril.

Pues bien, en nuestra idílica aunque fría ciudad de Aalborg nació en 1980 lo que hasta 2014 ha sido el grupo de empresas OW BUNKER que en 2007 pasó a ser controlado por fondos de capital riesgo y ya operaba en 29 países, declaraba tener más 600 empleados en todas sus filiales (incluidas dos en España), y armar más de 30 navíos propios y tenía 2.900 clientes en 130 países. Vamos, un grupo global, como explican sus cuentas de 2013 (antes de salir a bolsa) , con crecimientos por encima del 30%, unas ventas de casi 17.000 millones de dólares y un activo y pasivo por encima de 1.500 millones de dólares.

En marzo de 2014  OW BUNKER lanzó su “IPO” (initial public offering) y captó más de 520 millones de $ de capital nuevo que se han volatilizado – como hemos dicho – desde el 6 de noviembre de 2014 en una quiebra multinacional abierta en Aalborg, Connecticut, Singapur, Dubai, Londres, y en otras ciudades y naciones, que, en cuestión de días se ha convertido en una pugna entre acreedores privilegiados terrestres (los bancos financiadores, con sus hipotecas de máximo de ingresos futuros – receivables – en cuentas corrientes) y marítimos (los suministradores efectivos de combustibles marinos a buques, con sus “privilegios marítimos”), ya que OW BUNKER no suministraba directamente a todos sus clientes, sino que actuaba como intermediario (ya sea trader o broker).

Aquí encontrarán Uds. la peculiaridad de esta quiebra: los armadores de los buques suministrados contractualmente por filiales de OW BUNKER eran suministrados efectivamente por otras compañías, amparadas por una hipoteca legal tácita (en ello consiste el privilegio) dependiendo del lugar del suministro.

Ello es así porque algunos Convenios Internacionales sobre hipotecas navales y privilegios marítimos (1952) y normas nacionales (Estados Unidos, por ejemplo) reconocen una de las singularidades del Derecho marítimo consistente en la existencia de créditos legalmente privilegiados y reipersecutorios (frente al buque, incluso aunque se venda), por plazo limitado (generalmente un año), para que los acreedores de una empresa marítima puedan hacer frente a la limitación de responsabilidad (doble) de otros convenios marítimos internacionales (fortune de mer) y la típica del Derecho societario (fortune de terre).

Tales privilegios, que suponen nada menos que la posibilidad de embargar y vender en subasta judicial un buque, podrían verse obstaculizados por las normas reguladoras de suspensiones de pagos y quiebras, pero éstas, a su vez, contienen normas específicas, como el art.76.3 de nuestra Ley Concursal, que ratifican el derecho de ejecución separada reconocido en los convenios y leyes marítimas.

Sin embargo, en nuestra Ley 14/2014, de 24 de julio de Navegación Marítima de este mismo año, que comentamos aquí los suministradores de bienes y servicios en puertos españoles a buques extranjeros quedan desamparados en situaciones como la quiebra de la mercantil danesa que aquí comentamos, pues ni el Convenio ratificado por España (1993) reconoce privilegio a los prestadores de servicios a buques ni la citada ley nacional ha incluido un privilegio nacional, como permite éste Convenio.  

Por tanto, los acreedores españoles, tendría que hacer valer sus derechos o en los concursos de las filiales españolas de OW BUNKER, o, donde tengan garantía de la matriz, personándose en la quiebra en Dinamarca, Estado Miembro que mantiene sus peculiaridades dentro del espacio judicial europeo, incluso con reservas a los Reglamentos sobre jurisdicción y competencia o sobre reconocimiento y ejecución de resoluciones judiciales.

La Ley de Quiebras danesa, que data de 1997,  no parece tener tantas y tan extensas novelas como la nuestra de 2003, pero no se encuentra totalmente adaptada a la Ley Modelo de UNCITRAL/CNUDMI . Para interesados en Derecho concursal, en esta página de la Unión Europea pueden encontrar información ordenada y completa sobre el derecho concursal danesa en lengua inglesa.

Pasando de lo particular a lo general, esta compleja quiebra internacional que no es de una pequeña ciudad provinciana carpetovetónica y de la que en España no se habla apenas nada, salvo en círculos estrictamente profesionales, nos permite algunas consideraciones jurídicas.. Las numeraré, al estilo de mi antiguo profesor D. Santiago Álvarez de Mon o de algún editor de este “blog” en alguno de sus posts:

1.-  Incluso las sociedades de los países nórdicos pueden quebrar y, de hecho, quiebran.

No sólo las sociedades de los Estados “periféricos” son mal administradas o tienen un mal control de riesgos, aunque en el folleto de la salida a bolsa vendan exactamente lo contrario. Por tanto, ¿afectan los prejuicios (“sesgos cognitivos”, si Uds. lo prefieren) a nuestra percepción general del mundo de un modo tal que cambien las percepciones políticas? ¿Por qué – hablando de quitas y esperas – no se ha hablado tanto de Irlanda en estos años de intervención como del resto de los PIIGS? ¿Por qué cuando se habla de Grecia nadie explica que desde la fecha de independencia de Turquía las potencias europeas han tenido en sus manos la deuda pública – desde la financiación de la batalla de Navarino – de esa nación a la que Gran Bretaña llegó a designar un rey – fíjense qué pequeña es Europa – precisamente danés (Jorge I de Grecia)? Parece que afectan y no hace falta leer a Kahneman para saberlo, sólo aplicar el menos común de los sentidos.

2.- No obstante, la Reina de Dinamarca y el resto de las instituciones danesas no parecen (prima facie) culpables.

Por tanto, la Constitución danesa no tiene que renegociarse, afortunadamente, tampoco porque la Primera Ministra reciba el afecto visual del Presidente de los Estados Unidos de América. ¿Afectan estos prejuicios o antejucicios a nuestra vida política cotidiana? Aunque Uds. como quien suscribe, tengan una visión bastante idílica pero poco documentada de los Países Nórdicos y una visión más fundamentada pero menos idealizada de nuestra España, es posible que convengan conmigo en que el mal funcionamiento práctico no implica necesariamente la convulsión de todo el sistema institucional. ,

Tampoco es necesario, sin estudiarlo a fondo, pedir que modifiquen la legislación concursal danesa. Posiblemente, a la luz de la experiencia de OW BUNKER, sea metódica y ordenadamente modificada por su Parlamento, pero en realidad modificar una decena de veces la ley concursal no cambia la economía ni la práctica en los concursos y quiebras.  Esto es, para modificar la práctica basta con aprender de la misma, sin necesidad de modificar una y otra vez un texto normativo y, mucho menos, de remover los cimientos jurídicos de la convivencia.

3.- Los acreedores (también los daneses y los no daneses) tienen derechos.

Aunque sea remar – como los vikings – contra corriente, si las tendencias en boga del Derecho concursal se basan en el favorecimiento de un nuevo comienzo (“fresh start”, como ahora se dice, también en este blog), reduciendo las mayorías necesarias para aprobar un Convenio y situando en el punto de mira al acreedor que quiere cobrar, entonces, ¿quién querría y podría ser un acreedor ordinario? Desde que los pretores limitaron o prohibieron las ejecuciones singulares de bienes del deudor llamando a todos los acreedores al cobro en igualdad de condiciones (par conditio creditorum) en el “concursus causarum”, lo correcto es liquidar el patrimonio del concursado que no haya sido ejecutado separadamente (estate, también en la ley de quiebras danesa) pagando primero a los acreedores privilegiados sin derecho de separación y luego a los quirografarios, en proporción a sus créditos. Es una regla bien sencilla y no requiere ni meses ni años de incidentes concursales para ser aplicada.

4.- No estamos preparados para quiebras globales, aunque tenemos cada vez más empresas globales.

En un mundo con grupos de empresas con decenas de filiales y de negocios sometidos a distintos ordenamientos jurídicos bajo un mismo caparazón financiero (garantías cruzadas, cash-poolings, fiscalidades diversas), pero no hay un solo concurso mundial, entonces el concurso pierde el principio de universalidad, sin que por ello escapen las filiales saludables, que se verán arrastradas por un error de la matriz o de otra filial con la que no tenían ni una sola cuenta cruzada.  Puesto que la regla “too big to fail” (demasiado grande para quebrar) se conoce que ni es una regla jurídica ni una máxima de la razón y puesto que toda empresa puede quebrar, incluso una empresa danesa de provincias, y causar un problema mundial (“global” si les gusta más a Uds. el anglicismo) sería conveniente que tanto el Derecho de sociedades como el concursal comiencen a establecer reglas tan mundiales como los grupos de compañías a los que se aplica. Los tribunales y los acreedores de los grandes conglomerados están inermes – llevan siglos inermes, en realidad – mientras que el tamaño de las empresas crece y crece.

Si hay un Tribunal Internacional de Justicia en La Haya y un Tribunal Internacional de Derecho del Mar en Hamburgo y hasta una Corte Penal Internacional, ¿no sería bueno que hubiera una legislación y una jurisdicción internacional para compañías globales?

5.- Al final siempre gana alguien.

Un amigo (no danés) me comenta que su rabino tiene una máxima: “Cuando hay un problema grave, sólo se sabe de cierto una cosa: algún abogado va a ganar dinero”. Es un triste adagio, pero así son los chistes de rabinos y de abogados. En efecto, la destrucción de riqueza que para los accionistas, trabajadores, acreedores terrestres y marítimos, el fisco danés y hasta el español (los créditos impagados, se provisional o directamente se dotan, claro), supone la repentina quiebra del OW BUNKER, tiene al menos la compensación de que crea otra en los Despachos daneses y de las demás partes del globo terráqueo por el que siguen surcando los buques y siguen tomando combustible, como si nada hubiera pasado.

William Shakespeare, aunque fuera Inglés, no hubiera podido nombrar como la Reina Victoria y su Gobierno (en su calidad de máximos acreedores de a nueva Nación Helénica), un rey danés para Grecia, pero hubiera podido escribir un bonito drama danés al hilo de la quiebra aquí comentada, si estuviera vivo en este año de la Era de 2014, con un estilo tan brillante como el de “Hamlet” (en la traducción de Leandro Fernández de Moratín):

           Guillermo: ¿En prisión decís?

            Hamlet: Sí, Dinamarca es una cárcel.

           Ricardo: También el mundo lo será.

           Hamlet: Y muy grande: con muchas guardas, encierros y calabozos, y Dinamarca es uno de los peores.

           Ricardo: Nosotros no éramos de esa opinión.”

            Acaso Dinamarca no sea ni una cárcel ni un paraíso. Acaso España no sea ni un edén ni una mazmorra; acaso especialmente a los aprendices de juristas les venga bien pensar despacio y sin ataduras después de haber pensado deprisa con la intuición propia de su arte y de su oficio, para comprender los entresijos de este complicado, interconectado y acelerado mundo en el que nos ha tocado vivir y encontrar soluciones jurídicas viables a pesar de la complejidad. Acaso los nórdicos no son siempre perfectos y los latinos no somos siempre caóticos.

            (P.S.: Med venlig hilsen a todas la buenas gentes de Dinamarca,).

 

9 comentarios
  1. Pedro Ramos
    Pedro Ramos Dice:

    De acuerdo, me ha convencido. Ni es verdad que *todo* en España funcione mal, ni que *todas* las empresas allá por el norte funcionen bien. Brillante conclusión …

  2. Jesús Casas
    Jesús Casas Dice:

    Esa no es la conclusión, D. Pedro. Así que veo que no le he convencido. Por lo demás, lejos del ánimo del autor cum-vincere, que lleva en su etimología “vencer”. Sólo exponer. Un café con riscón, panettone, tostada o cruasán al que dé con la clave. Hasta la noche.

  3. Jesús Casas
    Jesús Casas Dice:

    No sé si esto se puede considerar la noche, pero me voy al 4/5 cine + 1/5 iva!, de modo que parece que no ha ganado nadie un café con “roscón” o lo que fuere, una pena, pero un ahorro (-10% iva!). La conclusión de este post es que las empresas son globales incluso cuando nacen en lugares recónditos y presuntamente pacíficos, por lo que no estamos preparados. Creo que es un profesor de Derecho romano, D. Rafael Domingo Oslé, quien escribe sobre “Derecho global” e incluso dirige una colección de libros y una cátedra al respecto. Aalborg y León, los buques y sus combustibles, Shakespeare y Grecia ilustran esa cuestión. Las notas sobre el pensamiento intuitivo y analítico en referencia a Kahneman, tratan de subrayar la diferencia entre lo que parece y lo que es. ¿Tenemos los instrumentos jurídicos adecuados para un Derecho mercantil mundial ya que mundial es el comercio? Esa es la cuestión (pregunta es la traducción correcta,¿no?), como decía Hamlet, o hay que dar un salto en el vacío, como decía Kierkegaard.

  4. O,Farrill
    O,Farrill Dice:

    Con independencia de la “clave” que contenga el post, es un buen artículo de alguien que conoce de cerca el mundo del derecho marítimo. Al menos, me lo parece. Para mí, la cuestión básica es cómo la economía se ha basado en modelos “a corto plazo”, en lugar de proyectos sólidos y fundamentados que permanecen. Lo vemos todos los días. En unos meses o en un par de años como máximo, los negocios (que no empresas) cambian de manos con el único propósito de rentabilizarlos mientras se pueda. Luego se coge el dinero y…¡ a correr! Todo dentro de la legalidad vigente pero como retrato de una sociedad “civilizada”. Nadie cree en nada que no sea inmediato y por eso se crean burbujas de apariencia glamourosa pero vacías en su interior. La intermediación de la intermediación, la subcontratación de la subcontratación, esa es nuestra economía. Y claro todos se apuntan. Es tan cómodo ese trabajo…. No se trata pues de que “sólo” ocurran cosas en determinados países o zonas geográficas. Com ya he apuntado en otro comentario, sólo hay un dios en la llamada civilización: el dinero y obtenerlo por cualquier vía posible. ¿Los demás? Unos “`pringaos”. Así nos va.

    • Jesús Casas
      Jesús Casas Dice:

      Mr. O,Farrill, no puedo estar más de acuerdo con su comentario. Al margen del sector y de los intríngulis de Derecho marítimo y los créditos preferentes y ordinarios, el derecho de separación, el combate entre acreedores de un rango y de otro con derecho de ejecución separada, la cuestión fundamental es que desde una pequeña ciudad de cualquier rincón del mundo de puede generar un problema global para el que el Derecho no está preparado. Siento responderle 20 días tarde, estaba leyendo el post del día de los Inocentes y he visto estos comentarios.

  5. Jose
    Jose Dice:

    Todo el mundo puede quebrar y aunque efectivamente es una cuestión de cultura de país, al final lo que cuenta es el caso concreto, sea o no danés o español.
    Ud no dice la causa de la quiebra. ¿Ha sido la cotización al alza del petróleo y la posterior caída del precio? Se compra a futuros, y la caída del precio del petróleo tiene que haber hecho mucho daño
    Ud sugiere lo contrario: son los armadores de los bancos los que no han pagado (por eso se tendrá que ejecutar su hipoteca), no la sociedad OW BUNKER, pero eso supondría un impago en masa, lo cual no parece lógico: no hay una crisis económica mundial que paralice el comercio.

    Parece ser que esta sociedad era intermediaria en la provisión de combustible, por lo que no tendría que sufrir tanto.
    Es extraño que tenga esa deuda.
    Lo digo pensando en ENRON.
    ¿Cómo una empresa de “utilities” en un país maduro (no hay oportunidades de mercado y no aporta ninguna técnica especial que le ponga a la cabeza de sus competidoras) puede pagar esos salarios y tener esa cotización en Bolsa?
    Respuesta: falsificando las cuentas, hasta que todo estalló.
    Aquí es lo mismo. ¿Que aporta esta compañía para tener esa capitalización (y esa deuda)?
    Parece que algo que otros pueden replicar –y con ello perder su negocio-
    Singapur, Hong Kong, Inglaterra, Panamá, China…pueden hacerse con la idea y el negocio.
    El que tanta gente invierta a ciegas en cosas como ENRON, es que están desesperados por la falta de oportunidades para ganar dinero en Bolsa y por que esán cegados por la codicia. Tal vez éste es el caso.
    Si yo estoy bien encaminado, son los inversores los únicos responsables de la pérdida de su dinero.

    • Jesús Casas
      Jesús Casas Dice:

      D. José, la causa de la/s quiebra/s de la matriz danesa y de diversas filiales mundiales (Estados Unidos, Dubai, Singapur, concursos en España, etc,.), siempre conforme a los gestores de a compañía, la explico en el “post” colateralmente al decir que no se han controlado los riesgos de bajada del petróleo en la filial de Singapur de este grupo danés, donde no han perdido dinero en operaciones reales, pero sí en las virtuales, esto es en el mercado de futuros (“hedging”) de sus operaciones. O sea, que serían unos damnificados de la bajada del precio del barril, pero eso ya lo dirán los jueces. Parece ser que al salir a bolsa uno de los apartados del folleto subrayaba el magnífico control de riesgos del grupo OW. No es un problema de impago de los armadores de los barcos a OW, y no hay hipotecas navales sobre dichos buques, sino créditos privilegiados marítimos que, dependiendo de la legislación nacional y convenio aplicable a cada suministro (por aplicación directa o por sumisión contractual), el suministrador efectivo que a su vez ha suministrado a OW bunker (suministrador contractual) podría ejercitar. Esta complejidad se subraya para dar a entender que contratar o no de buena fe con un tercero supuestamente solvente (basta ver la contabilidad y las calificaciones días antes de la quiebra) no garantiza nada. Pudiera ser que los inversores sean los principales responsables. Imagine Ud. que son – como así es – fondos daneses y que un ciudadano cualquiera ha comprado en 2014 una participación en ese fondo y que un 5% de ese fondo estaba en acciones de OW, ¿sabía el inversor lo que compraba? ¿O compraba seriedad de Dinamarca?¿Cómo va a quebrar la tercera empresa danesa por capitalización bursátil?se dirá ese particular que, confiando en su banco, puso dinero en ese fondo. Lo que trato de destacar es la globalización del riesgo sin normas a la altura. Como diría nuestro “astropólogo” de cabecera, Mr. KC, no nos enteramos y llegamos tarde. Reitero mis disculpas por los tres días de retraso en la respuesta.

  6. Jose
    Jose Dice:

    Problema de las compañías españolas:
    poco activas, herencia del proteccionismo y de la cultura de la subvención, en una sociedad, la española, que es muy poco activa.
    poco profesional (son familiares: el jefe y los ejecutivos no son los mejores, sino el dueño y sus hijos) (en vez de ganar dinero con su actividad, intentan ganarlo o no pagando a Hacienda o a través de sus relaciones con los políticos (por lo que la calidad no importa)
    Son pequeñas, por lo que no pueden competir con las extranjeras (operaciones de marketing, acceso a la financiación, salidas al mercado exterior -tampoco hablan inglés, así que da lo mismo-, no pueden dedicar dinero a I+D…
    El Estado les quita a los mejores para hacerles funcionarios y los pasiviza (la evolución Darwiniana, pero para atrás, como los cangrejos).
    Por que son pequeñas y hay poco dinamismo comercial, no se retiene al personal (contratos temporales), con lo que pierden el valor añadido que pueda venir de la práctica y desmotiva al personal.
    Falta cultura del “comerciante”, que sí teníamos antes de la Transición, que es no solo calcular el fracaso posible, sino una cultura de honestidad por conveniencia (si no cumples a lo que te obligas, tarde o temprano el mercado te echa de él). (beautiful people de la Transición. Los héroes de estos años han sido Mario Conde, De La Rosa -y Pujol con Banca Catalana-)
    Falta calidad (seguimos siendo el país de la chapuza, pero como estamos en el euro, es cara).
    Tal vez la legislación española ha propiciado esto, incluida la concursal.
    En Inglaterra solo importa la práctica real, no los títulos universitarios o los másteres. No consideran práctica el tiempo menor a dos años. Se aprende en el trabajo y con el trabajo, no con libros y haciendo exámenes con quinielas –especialidad española-.
    Una última reflexión: ¿En qué país del mundo los Abogados del Estado gobiernan empresas? No estoy hablando de Aranzadi o Civitas.

    • Jesús Casas
      Jesús Casas Dice:

      D. José, sé que su comentario es general, pero en este caso, las dos filiales españolas de este grupo son solventes si se leen sus cuentas y pagan sus deudores (los armadores a los que se ha suministrado combustible contractualmente por OW y físicamente por quien fuere). De modo que podrían pagar a sus acreedoras españolas (para limitarlo) siempre y cuando los ingresos que pagan los armadores llegaran a sus cuentas, ahora bien, Ud. vende a la filial española de OW pero resulta que el armador ha comprado a la filial alemana (sin que nadie haya visto un contrato entre ambas filiales), y que todos los ingresos en todas las cuentas de todas las filiales eran barridos en cash-pooling en cuentas de un sindicato de bancos con hipoteca (de máximo, diríamos nosotros) sobre los saldos…de modo que se quedan con el dinero legalmente. En cuanto a sus consideraciones generales sobre las empresas españolas, creo que son merecedoras de un post por un especialista de NeG. Ayer noche, mientras trotaba yo por estos barrios desafiando al viento, pensaba: si en España hay 3 millones de funcionarios y 1 millón de empresas, siendo de ellas el 80% medianas y pequeñas, ¿no sería razonable que en vez de todo el lío impuestos-subvenciones-reglamentaciones inoperantes (pida Ud. una licencia “integrada” y verá lo que tardan) hubiera un enfoque de gestión? Ud. va a pedir un crédito FIEX para financiar un proyecto internacional y, le cobran un potosí, le ponen al mando a unos sres. con mentalidad de funcionarios de Larra, si consigue desbloquearlo tras meses hablando con el Presidente, luego le cuesta más que un crédito comercial, etc. Es que las estadísticas dicen que en España todo el mundo quiere más Estado porque aquí vamos del socialismo franquista al otro socialismo, pero de libertad individual e iniciativa privada de verdad, poco. Por eso, los empresarios que en España lo son de verdad (mal mirados por amplias capas sociales e identificados con algunos de los que Ud. dice) merecen especial respeto. Ayer, sin ir más lejos, en los fallecimientos del año en TVE (Informe Semanal) omitieron al Sr. Botín, como si no hubiera creado más riqueza para España que la Duquesa de Alba. “Marca España”, pues ya sabe, bailaores en el road-show….

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