Endogamia, omertá y corrupción en la Universidad

Mi buen amigo Rodrigo Tena comenzaba su entrada del pasado día 9 de diciembre afirmando que “en este blog no hemos conseguido nunca que un profesor de una universidad pública española escriba, con su nombre y apellidos, sobre cómo se contrata –de verdad, no sobre el papel- al profesorado y también, de paso, al personal administrativo o personal auxiliar de servicios, más conocido como PAS.” Inmediatamente me hice la pregunta que nos hacemos, al menos, los prudentes: ¿se lo digo o no se lo digo? ¿Me vuelvo a tirar a la piscina? La duda me duró poco. Así nació esta entrada. Sí, soy culpable, he publicado un artículo, no en este blog (lo que ahora corrijo), exponiendo un caso concreto, el que a mí me sucedió, sobre el cómo se proveen las plazas de profesores en las Universidades españolas. Mi caso combina lo normal con lo anormal; lo normal, entendido como lo más frecuente, que se convoque una cátedra para que gane el candidato local, el de casa, el dueño de la plaza. Y lo anormal, lo poco frecuente, que “el de fuera”, el “usurpador”, se presente a realizar las pruebas. Una vez te comunican, como fue mi caso, quién va a ser el ganador, el dueño de la plaza, la certeza del resultado hace que muchos decidan no presentarse a realizar las pruebas. Te evitas participar en un espectáculo grotesco, pero cruel, de destrucción y denigración del ladrón. Azuzado por el público entregado que pide sangre y jalea, aplaude y vitorea. En mi caso, rompí esta regla. Muchas razones me empujaron. Una, la más importante, fue la del hartazgo frente a la arbitrariedad más descarnada, sostenida por la mediocridad y la inmoralidad convertida en parámetros para la selección y contratación del profesorado. Me presté al espectáculo. Al circo. Los gritos y los aplausos siguen resonando como el sonido de la miseria. El tiempo transcurrido no apacigua la indignidad.

La incursión de este blog y de otros medios en el mundo universitario viene propiciada por un cambio general que se está produciendo en España de rechazo a la corrupción. En el último Barómetro del CIS, noviembre de 2014, la corrupción ha escalado al segundo problema grave de la situación de España, así considerado por el 63 por 100 de los encuestados. Las Universidades no son ajenas a este mal. Los medios de comunicación se están haciendo eco. Así, merece destacarse, la serie de artículos que está publicando el diario El País. He leído algunos y las columnas de opinión publicadas. Se ha abierto la veda. La denuncia de los escándalos se suceden. El último, por ahora, el de las tarjetas black de alguna Universidad. Y, más cosas que deberían salir. Muchísimas más. La Universidad desarrolla sus funciones de servicio público, el de la educación superior, en régimen de autonomía; la que, incluso, el Tribunal Constitucional, integrado mayoritariamente por catedráticos, ha considerado como un derecho fundamental (art. 27 CE). La autonomía sin control sólo puede tender al exceso y a la arbitrariedad. Forma parte de la naturaleza de las cosas, como la ley de la gravedad. La autonomía con el dinero ajeno aún más. Se es autónomo para gastar y para interpretar cuáles son exigencias económicas que se necesitan para dar satisfacción al servicio público de la educación superior encomendada. Autonomía para gastar y para pedir, sin control. Sin racionalidad. No nos puede extrañar los casos de nepotismo denunciados en alguna Universidad, como se ha hecho eco este blog. Me temo que no es una excepción. No hay racionalidad, sólo poder sin control. Y arbitrariedad.

La afirmación de Rodrigo hizo despertar los viejos fantasmas que habitan en mí. En noviembre de 2012 publiqué un artículo en la revista El Cronista en el que comentaba lo que me había sucedido con ocasión de mi participación en el concurso para la provisión de la plaza de catedrático de Derecho administrativo convocado por la Universidad Carlos III de Madrid en septiembre de 2009 y cuyas pruebas se celebraron el día 14 de diciembre del mismo año. El resultado ya me lo habían anunciado unas semanas antes: la plaza será para el candidato local. Aún así, participé. Y el resultado fue el anunciado. Mi experiencia la conté en el artículo [ver aquí]. Me atreví a romper el silencio. La endogamia se beneficia, como señala Rodrigo, de la “omertá”. Todo el mundo calla. En primer lugar, los más directamente afectados; coaccionados por un ambiente en el que el crítico corre el riesgo de ser calificado de loco, de chalado, cuando todo el mundo decide callar; el silencio cómplice. España no es una nación cómoda para el disidente. Al contrario. Es acomodaticia: “por qué me voy a molestar”; “se lo habrá buscado”. En mi caso, claro que me lo busqué. Tuve la osadía de concursar. El resultado ya estaba anunciado. Me lo habían advertido. Advertido. Sí.

Es el silencio del medio; el temor a los castigos. No es mi caso. Soy catedrático desde hace más de 11 años y cuando concurrí ya lo era desde hacía 6 años. Disfruto de una situación que me permite denunciar lo sucedido sin temor a que las represalias no pasan de una mera molestia o, incluso, chistosa, como las que me han aplicado. Entiendo que cualquier otro, en otra situación, no podría hacerlo. Se enfrenta al sistema y tiene el temor de que nunca será catedrático. Estás muerto. No es mi caso.

La endogamia se mantiene porque, dentro del sistema universitario, es más el número de los beneficiados que los perjudicados. Tiene una lista muy pequeña de perjudicados y otra inmensa de beneficiados. Todos aquéllos que saben que, con tiempo, serán catedráticos en la Universidad en la que comenzaron sus estudios. La virtud a cultivar es la de la paciencia. La de la competencia es el mayor de los pecados. El sistema los empuja y, poco a poco, lo conseguirán. La endogamia está pensada para contentar al mayor número de personas al asegurarles que, más tarde o más temprano, serán catedráticos de “su” Universidad. La Universidad para quién se la trabaja. La finca universitaria para “sus” trabajadores que tienen el legítimo derecho a que se les premie por su dedicación … a la gestión. La investigación es proporcionalmente secundaria. Hay que hacer mucha gestión. Sobreponderada en los sistema de acreditación.

Para qué cambiar un sistema que beneficia a tantos y perjudica a unos pocos. Para qué. No hay interés. Y menos, desde el Gobierno. No hay nada que ganar y mucho, muchísimo que perder. ¿Hay algún ministro de educación que quiera soportar las protestas de los universitarios “progresistas” denunciando la reforma “autoritaria” dirigida a promocionar la competitividad? Se afirmará que se quiere privatizar la Universidad. Claro. El mérito y capacidad son privados. Son lo único que tenemos todos los ciudadanos. El único patrimonio. El que pueden disfrutar, incluso los pobres, para prosperar en la vida. El mérito y la capacidad no son populares. No pueden serlo. Para qué. Competir con otros buscando la excelencia. Esto no da votos. Puede dar “botos”, pero no votos. Nadie lo hará. Hay demasiados beneficiados. Que perjudica al interés general de España y de los españoles, ¡que se fastidien!.

En definitiva, soy el raro espécimen que concursé a cátedra cuando no era “mía”, sino del candidato local, y así lo denuncié en el artículo que enlazo. Mi buena amiga Lourdes, que también sufrió un episodio como el aquí contado, me recuerda que yo ahora, cinco años después, formo parte del “sistema”. En efecto, formo parte de la Comisión de acreditación de catedráticos de Ciencias Sociales y Jurídicas de la ANECA. Algún comentarista, como Francesc de Carreras, publicaba un artículo en El País, dentro de la serie que comento, en el que incluía el procedimiento de acreditación entre los males del sistema universitario. Desde esta perspectiva, no sólo formo parte del “sistema”, sino de sus males. Confieso que cuando me propusieron formar parte de la Comisión dudé si aceptar. Y ante la duda, lo mejor es informarse y estudiar los asuntos. La acreditación certifica que los que aspiran a ocupar una plaza de catedrático o de profesor titular reúnen un mínimo de calidad (en investigación, docencia y gestión) que los califica como adecuados para participar en los procedimientos dirigidos a seleccionar a aquél que ha de ocupar la plaza correspondiente. El gran error de los que escriben sin conocer bien el asunto es que confunden acreditación con provisión de la plaza. La acreditación sólo valora las cualidades mínimas para participar en los procedimientos de selección para ocupar las plazas. No provee plazas. Es como lo que sucede con el permiso de conducir. Para manejar un vehículo, necesitamos un permiso de conducir y un coche. La acreditación es la que facilita el permiso de conducir, pero será cada Universidad la que deberá convocar la plaza, o sea, seleccionar quién de los que tienen la acreditación es el mejor para manejar el coche (la plaza) de la Universidad. Así planteado, el procedimiento de acreditación introduce un control añadido y de ámbito nacional por unas Comisiones integradas, en mi caso, por 10 miembros, todos Catedráticos de distintas áreas de conocimiento y Universidades, asistidas por expertos de cada especialidad que elaboran los informes individuales de cada solicitante. La falta de rigor llega hasta el extremo de afirmarse, para alimentar a los conspiranóicos, que somos nombrados por el Ministerio de Educación, cuando lo somos, tras un sorteo, por el Consejo de Universidades integrado por los rectores. No está libre de defectos, algunos muy graves, como el de la conexión con el procedimiento de evaluación de la calidad de la investigación (los conocidos sexenios) que premia, incluso a los malos o muy malos investigadores pero que han conseguido los cuatro sexenios, con una vía rápida para acceder a la acreditación.

La endogamia se produce en la provisión de la plaza, o sea, la selección de quién ocupará la plaza convocada. Está completamente en manos de las Universidades. Y la utilizan para premiar a su candidato. Aquí vale todo, desde elegir a los amigos, incluso aquéllos que no forman parte del ámbito científico de la plaza, por ejemplo, catedráticos de Geografía que participan en una comisión de Derecho, hasta introducir perfiles a la plaza como el título de la tesis doctoral del candidato local. Cualquier sistema vale para cerrar el paso a la competencia. Al concurso para la provisión de la plaza pueden participar todos los que ya son catedráticos (porque ya ocupan una plaza en otros Universidad española) y los que han obtenido la acreditación por parte de la ANECA (la Comisión de la que formo parte). Si el procedimiento fuese limpio, abierto, competitivo, riguroso y no arbitrario, haría posible que la selección del mejor por parte de Comisiones independientes, elegidas por sorteo, resultaría de la competencia entre un amplio elenco de candidatos. Como los rectores tienen que beneficiar a su clientela, invierten el sistema para cerrarlo al máximo, para que, como la fruta madura, sólo caiga del lado de su postulante, el que ha controlado todo el proceso desde el primer minuto, incluidas las bases y los miembros del Tribunal. Cuando leía el Auto del Magistrado Ruz, en el asunto de la Gürtel y cómo describía la mecánica de la corrupción, me sorprendí preguntándome qué pensaría si conociera que lo mismo que él califica como delictivo es la práctica habitual en la provisión de las plazas. El candidato local influye decisivamente en todo el procedimiento sobre “su” plaza. Es corrupción cuando se trata de un contrato de 10.000 euros para organizar un evento en el que asiste la Presidenta de la Comunidad, pero cuando se trata de la adjudicación de una plaza de catedrático es … endogamia.

En definitiva, la endogamia es el fruto de una regulación que entrega a la autonomía universitaria el procedimiento de provisión de las plazas de profesores, lo que permite que personajes como los que comento pueden campar a sus anchas haciendo realidad la arbitrariedad más absoluta. Si fueran políticos diríamos que se trata de prácticas corruptas. En el mundo universitario, todo es más sutil, más delicado, más intelectual. Lo que para los políticos es corrupción, para los universitarios es discrecionalidad técnica. Que no haya ninguna Universidad española entre las 200 del mundo, es un daño colateral. Insignificante. Ridículo. Así nos va.

36 comentarios
  1. Joaquin L.M.
    Joaquin L.M. Dice:

    Gracias por la honestidad de reconocerlo y por la valentía de publicarlo.
    Saludos.

  2. dgpastor
    dgpastor Dice:

    Enhorabuena por el artículo y por la denuncia. Dice el autor que el auto de un juez le recordó la provisión de plazas, y a mi este artículo mucho a las organizaciones de los partidos políticos (todos). Ascender a los serviles (la lealtad es otra cosa), a los que sólo cultivan la paciencia, a los que echan muchas más horas en pasillos y despachos, proponer serviles en puestos orgánicos de control (aun contraviniendo las normas aprobadas), desacreditar al disidente, montarle un circo en público, levantar sospechas en torno al que se presenta a primarias (porque una cosa es decir que las convocas y otra que ‘el aparato’ se mantenga imparcial), acusar incluso al que se va de que algo habrá tramado (cuando no de ‘corrupto o pre-corrupto’). Todo síntomas del peor sectarismo que empobrece y mata las organizaciones. Y esto sirve tanto para la universidad, una empresa, un partido político o el club de fans de Justin Bieber. Acaban en la mediocridad y en la irrelevancia (y por cierto, ahí están los ranking internacionales de universidades públicas).

    • Andrés Betancor
      Andrés Betancor Dice:

      Muchas gracias. Y, como Ud. señala, lamentablemente, son vicios extendidos en muchos ámbitos. En los ámbitos del poder sin control. Allí anida la arbitrariedad, el abuso y la corrupción.

  3. Jesús Casas
    Jesús Casas Dice:

    Claro como el agua y real como la vida misma. Entonces, vamos a ver, ¿cómo se eligen los órganos de la ANECA y por qué existe esta Fundación Estatal?¿Por concurso-oposición? Porque de ella han formado o forman parte algunos personajes cuyo CV asciende meteóricamente a base de endogamia y no necesariamente de mérito y capacidad, pero es que desde la Ley de Reforma Universitaria, de claro signo ideológico, la creación de Universidades y Facultades como setas en un otoño lluvioso, para cumplir el fin social de la Universidad “moderna”, que no es otro que entretener a los jóvenes unos años para que tengan una excusa de nivel para ir de botellón con sus “pares” jueves, viernes y sábados, y luego tengan acceso a un puesto de trabajo supuestamente mejor pagado, aunque no sepan hacer la “o” con un canuto, vamos, aunque no sepan que dice y por qué el 1902 CC (hablando de lo nuestro), o bien puedan hacer un master para aprender algo de lo que debían saber de la carrera. ¿Estudiar?¿Aprender?¿Esforzarse? ¿Para qué? Eso es de “frikies”, esos diez alumnos de los cien de cada curso que realmente se quieren alimentar de saber y esforzarse. La mayoría lo que quieren saber es qué entra en el examen. Aunque se lo digas, suspende un 50%, porque saber no importa, importa el título. ¿Para qué se necesitan profesores de nivel en una Universidad que no es Alma Mater porque cualquier idea de excelencia le es ajena? Esto es un tinglado basado en la morigeración y la acomodación de nuestras costumbres. Luego, la familia siempre puede tener un contacto en una empresa o, mejor aún, una corporación pública. “Las Universidades no son ajenas a este mal”, dice el Sr. Betancor, ¿Y las federaciones de fútbol, el tribunal de cuentas, los colegios profesionales, las empresas públicas? A los españoles les preocupa la corrupción de los políticos, pero las elecciones locales y autonómicas las ganan los partidos que tienen una buena clientela. ¿Y qué hacemos? ¿Contratación libre del profesorado para atraer el talento?¿Pero Uds. han visto lo que cobran los profesores de la Universidad Pública y de las Privadas?¿Uds. saben por qué se creo la Carlos III que se cita en el artículo o, la Rey Juan Carlos?¿Uds. han visto qué personajes son rectores “magníficos” de algunas Universidades privadas? ¿Uds. han visto quiénes y qué méritos tienen los supuestos “profesores” de Podemos? (ver a Félix de Azúa el 1/12/14 en “El País”, v.gr.). La Universidad no es sino otro reflejo de lo que no queremos ver: nuestros defectos como sociedad. Como quijotes queremos cambiar el mundo pero con la barriga llena (“…pero qué bien se come en España”) como sanchos y desde el sillón, viendo el fútbol, pero cambiarnos a nosotros mismos…!qué difícil! Cuando España quiera cambiar su Universidad, lo tiene fácil: comienza por la educación primaria, secundaria y bachillerato, partiendo de un modelo nacional consensuado de educación para lo que queda de siglo XXI, luego esos chicos irán subiendo el nivel.

    • Andrés Betancor
      Andrés Betancor Dice:

      Cierto. Lamentablemente es un mal muy extendido. La solución, a mi juicio, control, control y control. No hay otro. No se puede seguir permitiendo en el ámbito universitario lo que en otros es puramente un delito. Si los Tribunales no se deciden a entrar a desplegar un control efectivo de la denominada discrecionalidad técnica seguirán sucediendo lo que denuncio. Si los rectores siguen eligiendo, según las indicaciones del candidato local, el perfil de la plaza y la composición de los tribunales, seguirá reproduciéndose el mal que comento.

  4. Paquete
    Paquete Dice:

    Muchas gracias por la entrada

    No comparto con el autor aquello que dice de que “Tiene una lista muy pequeña de perjudicados y otra inmensa de beneficiados..” puesto que, bajo mi humilde opinión, hay más de cuarenta millones de perjudicados que son los ciudadanos de este querido país por no hablar del derroche de talento y coste de oportunidad.

    No son pocos lo que se ven perjudicados por, en palabras del autor: “que no haya ninguna Universidad española entre las 200 del mundo”.

    • Andrés Betancor
      Andrés Betancor Dice:

      Cierto. Es una licencia retórica. Quiero decir que en el pequeño mundo universitario hay muchos beneficiados. En cambio, como Ud. dice, fuera, hay muchísimos más. Es el coste que soportamos todos los españoles por tener Universidades que tienen el prestigio que retratan los rankings internacionales.

  5. carmen
    carmen Dice:

    Como dijo Galdós, “una sociedad indiferente al mérito es una sociedad salvaje”

    • Andrés Betancor
      Andrés Betancor Dice:

      Totalmente de acuerdo. Además, no puede ser más oportuna la cita tratándose de un ilustre canario y canarión.

  6. Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado
    Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado Dice:

    Interesantisima y valiente reflexión enhorabuena. Efectivamente podemos preguntarnos qué diferencia hay -jurídica y moralmente- entre amañar un contrato administrativo y amañar una selección de catedrático de Universidad. Y sinceramente, no hay mucha. Y efectivamente, la autonomía sin control alguno y sin rendición de cuentas acaba inevitablemente en arbitrariedad pura y dura.

    • Andrés Betancor
      Andrés Betancor Dice:

      Muchísimas gracias. Y gracias por el apoyo que ofrecen iniciativas como la vuestra. La omertá sólo puede quebrarse cuando hay medios y ámbitos como el vuestro que se ofrecen para hacerse eco de la denuncia. El problema de la Universidad no sólo es fruto de la actitud de los universitarios sino que éstos han conseguido contagiar a la sociedad el convencimiento de que es un mundo incomprensible y que no tiene solución. Véase la no-política del Gobierno. La reforma universitaria es un campo de minas en la que no hay ninguna urgencia para entrar. Y no la hay porque la sociedad no quiere que cambie. No es prioritario. Al contrario.

  7. Fernando Zunzunegui
    Fernando Zunzunegui Dice:

    Valiente denuncia. Buena entrada. Tan sólo un matiz. En la endogamia como en la corrupción no hay beneficiarios. Hay aprovechados y víctimas. Los aprovechados son los que ocupan las plazas sin tener méritos. Las víctimas todos los demás. No todos los que están se lo merecen ni están todos los que se lo merecen.

    • Andrés Betancor
      Andrés Betancor Dice:

      Muchas gracias. Cierto. Los aprovechados son los que obtienen un beneficio de la arbitrariedad. Esta es la clave. Y el sistema ha creado incentivos por los que muchos se pueden aprovechar de la arbitrariedad. Esto es lo terrible. No es un problema de personas. Es un problema de estructuras de las que se benefician personas. Y lo pueden hacer porque no existe ningún mecanismo de control. Sabemos qué es lo que sucede cuando los Tribunales son “invitados” a controlar la discrecionalidad técnica. Salen corriendo por el camino más corto y más fácil.

  8. Francisco Sosa Wagner
    Francisco Sosa Wagner Dice:

    Me alegra que se suscite ahora este asunto, hace años denuncié la engañifa que supone la autonomía universitaria en mi libro (tres ediciones) El mito de la autonomía universitaria (Civitas). Un servicio público capturado por quienes son sus servidores. Lamentable.

    • Andrés Betancor
      Andrés Betancor Dice:

      Querido Paco, esta entrada recoge mi experiencia vivida hace algunos años y que en su momento ya publiqué en El Cronista. Ahora vuelve a aparecer ante la opinión pública la crítica a la endogamia universitaria. Una vez más. Ya son tantas que casa. Y como el Guadiana, volverá a desaparecer el interés. El poder arbitrario, como el que denuncio, tiene el beneficio de la inercia y de la ausencia de control. Esperará agazapado a que pase el chaparrón y volverá a hacer de las suyas. Ahora, como no hay plazas que convocar, no pasa nada. Cuando se vuelvan a convocar, volverá a actuar cómo lo viene haciendo desde hace tiempo. La estructura de poder, la autonomía universitaria que tu tan bien has estudiado, les ayuda. Se ha entendido que sólo produce beneficios, para los universitarios, pero que no hay contrapartidas. Y al no haberlas, sabemos qué es lo que ha sucedido: la arbitrariedad se ha multiplicado exponencialmente. Sólo habrá solución cuando los ciudadanos asuman la pobreza que le supone una Universidad capturada por sus servidores, como tu expones.

  9. de Lege Ferenda
    de Lege Ferenda Dice:

    Recuerdo cuando Alicia legó al restaurante donde comíamos con su marido, Catdrático, y unos clientes. Se sentó y declamó ¡he alcanzado el máximo nivel de incompetencia; no me pueden echar y no puedo ascender!
    Todos lo entendimos: había ganado la cátedra.
    En realidad, lo de no poder ascender era un chiste. Siguió escalando direcciones de Institutos universitarios, pero se negó a a-saltar a la política.
    Mi caso también me escandaliza ahora, mirando hacia atrás. Me contrataron en varias Universidades como Profesor de Derecho Ambiental. Porque no había más donde elegir. Era el inicio de los 90′. Me sentí -no puedo negarlo- como un pavo real. Pero esa frase fue todo el proceso de selección.
    Algo, sin embargo, se estremecía en mi interior. Por eso, cuando me contrataron del INAP, con Jaime Rodríguez Arana al frente del crucifijo, me negué a cobrar las 15.000 del ala por hora. Y eso supuso un problema irresoluble. Dejé de dar clases. En el INAP y en las demás “casas”.
    En el periplo, me enteré de como se las gastan en la lucha por el derecho … al máximo nivel de incompetencia. Es exactamente como relata el autor. Y hablamos de la misma materia; Derecho Administrativo. Aunque no era solo la ventaja del “local”, sino la del bando mayoritario en la composición del tribunal.
    Cohecho implica dádiva.Y dádiva no es solo dinero. Lo saben bien los Magistrados del Tribunal In-Constitucional.
    Brillante artículo. Gracias

  10. albert
    albert Dice:

    De acuerdo, pero la misma sospecha podemos tener sobre su acceso primero a Titular y luego a Catedrático; y cuando concurrió a la plaza que cita, acaso el otro tenía más méritos que usted. Generalizar y particularizar nunca son reflejo de lo habitual. Ello no quiere decir que yo niegue el problema y la necesidad de mejorar el sistema; pero para ello hay que partir de datos reales que nadie aporta.

  11. Rubén Osuna
    Rubén Osuna Dice:

    Esto de la engomada hay que analizarlo en su conjunto. Es lógico que los profesores de una universidad puedan promocionar dentro de su universidad si se acreditan. Dentro del conjunto de reglas en el que funcionamos, no hay alternativa. Un sistema competitivo de provisión de plazas solo tiene sentido con sueldos mucho más elevados, con universidades que no dependen de 17 poderes políticos, con varios idiomas y con serias dificultades para la movilidad. Tenemos una universidad barata, nada más. Yo no me muevo por el premio de una plaza de funcionario, que me importa nada, ganando lo mismo (una miseria). Me movería por dinero, por mucho más dinero (salario y recursos para investigar). Se supone que somos profesionales altamente cualificados que tienen derecho a rentabilidad su formación, su capacidad. Pero eso es imposible en la universidad española. Si queremos movilidad y meritocracia hay que ir al modelo anglosajón y acabar con los profesores funcionarios. Este artículo es muy perceptivo:

    http://blog.enguita.info/2014/12/de-la-servidumbre-personal-la.html?spref=tw

    R.

    • Andrés Betancor
      Andrés Betancor Dice:

      El modelo norteamericano, en concreto, tiene unas enormes ventajas para aquellos que nos dedicamos a la academia y que investigamos-publicamos. Los méritos son evaluados por comisiones independientes integradas por reputados especialistas, no elegidos, además, por el candidato local. Y, además, las Universidades están gobernadas por un Rector que es un profesional. Hay Universidades con rectores más políticos pero hay un grupo de profesionales especializados en la gestión universitaria. El criterio de la gestión es la rentabilidad, entendida en sentido amplio, o sea, que no cueste dinero a los presupuestos universitarios. Si algo no funciona se elimina. Por último existe un mercado de profesores que se mueven por todo US. No tengo ningún inconveniente en la supresión del sistema funcionarial si se introduce la garantía del mercado. Confío más en el mercado en relación a la valoración de mis méritos que la que pueda hacer una comisión elegida por el candidato local.

  12. de Lege Ferenda
    de Lege Ferenda Dice:

    Reitero el comentario al artículo de Dª Elisa sobre la “meritocracia”:
    “(Pablo) Iglesias ingresó en 2013 un total de 19.604,08 euros como ‘empleado’, lo que correspondería a su trabajo como profesor interino a tiempo parcial en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid, puesto que desempeñaba desde octubre de 2008 y que dejó en junio de 2014 tras ser nombrado eurodiputado de Podemos” (El Diario.es – Pascual Serrano).
    Pero le siguen llamando Profesor Titular e incluso Catedrático.
    A mi me interesaría saber COMO se produjo su contratación … porque no creo que tuviese méritos para ello. A la vista de que no le citan ni sus amigos.
    ¿Sería contratación modelo Errejón?

    • Andrés Betancor
      Andrés Betancor Dice:

      Desconozco los pormenores del caso que cuenta. En el mundo universitario es posible lo que Ud dice y más. Es el mundo donde lo imposible (ilegal) es posible. No me extraña lo que Ud. comenta.

  13. Harto de Mediocridad
    Harto de Mediocridad Dice:

    Felicitaciones al Sr. Betancor en su artículo. Ahora que puede, dice lo que quiere y nadie le tose. Hay muchos en su situación que podrían hacer lo mismo, pero no lo hacen porque se descubrirían todas sus miserias, lo corruptos ya amorales que han sido (y son) en su vida académica. Hay una cosa en lo que no estoy de acuerdo y es en lo referido a que “hay muchos beneficiados y pocos perjudicados”. Creo que no es cierto, porque el silencio de muchos perjudicados es de otra versión de la “omertá”. Muchos de los damnificados de la endogamia sencillamente tiran por otro camino y dejan a un lado los lodazales en que muchos casos se han convertido los departamentos universitarios, que generan un ambiente malsano, de conspiración, de oscurantismo, de banderías, de auténtico acoso al que no comulga con el sistema (el “friky”). Ambiente que, por otro lado, perjudica seriamente la salud, como el paso del tiempo me demuestra. Muchos de estos damnificados se van a la enseñanza secundaria, hacia las Administraciones Públicas, hacia la empresa privada. Su talento queda así desaprovechado para la tarea de formar nuevas generaciones de titulados superiores, función que queda en manos de muchos personajes mediocres, serviles y conocedores del deseo infinito de adulación y de las debilidades humanas que tienen muchos “caciques” de la vida académica española. No todo el profesorado es así, ni mucho menos, pero los que conocemos bien la vida universitaria sabemos que es una especie ubicua y muy abundante en todos los hábitats de la enseñanza superior.

    • Andrés Betancor
      Andrés Betancor Dice:

      Cierto. Tiene razón. En el fondo, todos coincidimos en que la Universidad española tiene el “reconocimiento internacional” que tiene porque se ha empeñado en alcanzarlo; es fruto de nuestros errores. La sociedad no comprende el empobrecimiento que supone. Los millones gastados en una institución que no presta la función social que le corresponde. El talento desperdiciado como Ud. cuenta. Es una riqueza desperdiciada. Hemos elevado la mediocridad a criterio de selección. Es una pérdida de recursos que no nos lo podemos permitir. Una sociedad no puede prosperar con una Universidad capturada por sus servidores, como bien explica mi colega F. Sosa Wagner. Y tiene toda la razón.

  14. Isidro Elhabi
    Isidro Elhabi Dice:

    Enhorabuena, excelente y valiente artículo. Poco queda más que añadir, simplemente decir que si el problema de la educación viene desde el colegio, el de la Universidad se extiende hasta las becas del alumnado para trabajar en los departamentos. No sólo hay nepotismo en las plazas de profesorado, y de catedráticos, también en las evaluaciones de becas de colaboración y de iniciación a la investigación. Hace años, mi caso fue querer solicitar una beca de colaboración mientras cursaba la carrera. Lo hice en tres departamentos, hablé con tres profesores míos y dos de ellos me animaron. En otro, me daba clases un catedrático de una asignatura y un profesor de una optativa y lo consulté con ambos. El catedrático me prestó toda su ayuda, aunque avisándome de las complicaciones, el profesor me dijo que como me apreciaba ni me molestara. Si iba con ese catedrático no conseguiría la beca porque estaba enfrentado con el otro que dominaba el departamento. Al apreciarme, su recomendación fue que me fuera a otro departamento, que ese era un infierno y estaban enfrentados por ideologías políticas, aún cuando esa materia era la que me gustaba más. No le hice caso y presenté el proyecto. En la entrevista el catedrático y otro profesor que le acompañaba fueron a machacar a un chaval de 22 años, uno que no es tonto y había entregado los otros proyectos y llevaba ya en ese momento algunos tiros pegados se zafo como pudo. Además me dí cuenta que ese ilustre catedrático quería hacer fraude de ley, lo que me ofrecía era colaborar en algún capítulo de alguna publicación sin ni siquiera poner mi nombre. Eso es otra historia, se llama beca de iniciación a la investigación y tiene otra dotación económica y otros fines. No sé si pretendía que hiciera el trabajo de dos becarios y quedarse con una de las dotaciones o como pretendía hacerlo, pero lo que me pedía no era normal. Conseguí la máxima nota en dos de los tres proyectos, en el tercero por lo visto estaba dada, además de esos enfrentamientos mencionados. Me presenté en el despacho del catedrático y le dije: “He conseguido la nota más alta en todos los proyectos de colaboración que he presentado, y lo que usted me ofreció era hacer un trabajo distinto al de la beca de colaboración. Debería denunciarle”. Se puso blanco, cogí y me fui. Ya desde alumnos quien quiere ser profesor sabe por dónde tiene qué pasar, y lo que tiene que hacer, o simplemente se hacen profesores quiénes tienen los lazos sanguíneos y relaciones para conseguirlo. Así tenemos departamentos enteros llenos de familias y amigos. Yo decidí que eso no era lo mío y opositar.

    • Andrés Betancor
      Andrés Betancor Dice:

      Es lamentable lo que cuenta. Estas situaciones se repiten en todos los ámbitos donde no hay ningún control que sea efectivo y con plenas garantías para los denunciantes. La aplicación del principio de legalidad en el mundo universitario es deficiente o muy deficiente. Además, los Tribunales no quieren controlar la denominada discrecionalidad técnica. La consecuencia es imaginable: la arbitrariedad y la corrupción. Al menos Ud. encontró su camino. No cayó en el desaliento. Esto es lo realmente importante.

  15. Jose
    Jose Dice:

    Es un escándalo que viene siendo denunciado desde que se empezó a aplicar este sistema.
    Pero no es solo un problema universitario: Está científicamente probado que hay una relación real y directa entre la Universidad y el progreso económico de la región en que ésta está situada.
    Con el país desindustrializado, las fronteras abiertas, una moneda que no tiene nada que ver con nuestra economía y millones de parados, tenemos una obligación moral de mandar a la mierda a esta casta universitaria (incluidos los que se ganan tan bien la vida haciendo estudios a medida que no valen para nada sobre “la vivienda en Andalucía”): Son parásitos que están viviendo a costa del Pueblo ya que lastran nuestro progreso y no nos permiten competir.
    Todo empezó con la reforma de Felipe Gonzalez para meter en las cátedras a sus penenes. De aquellos polvos tenemos estos lodos: una Universidad parásita y profesores desmotivados.
    ¿Tendríamos que contratar a profesores de Harvard o Dons de Oxbridge?
    Al menos la selección ya estaría hecha con los criterios de Universidades que figuran en los primeros puestos de las listas de excelencia mundiales. Total, nos costaría lo mismo que con profesores “de la casa” que figuran en los últimos puestos de las listas académicas del mundo occidental.
    Desde 1982 hemos instaurado un sistema de políticas -en todo- en lo que se prima son la demagogia y no los resultados. Se sabe que se hacen las cosas mal y se sigue con los mismo.
    Todavía nos echamos las manos a la cabeza por los aeropuertos sin aviones, la corrupción masiva a escala institucional o el 50% de la población juvenil en paro y sin perspectivas.
    Y ahora nos enteramos qué es lo que está pasando en la Complutense y, en concreto, en Políticas.
    Parece que hemos reinventado el concepto de las canonjías, los abades comendaticios y los beneficios, pero no eclesiásticos, que ya no hay, sino universitarios, y de “investigación”.
    Como el que paga es el Pueblo, que tiene la bolsa llena, pues a tirar millas….
    Necesitamos soluciones.
    Necesitamos que los que están enterados del problema, como el que aquí lo denuncia, propongan soluciones. Pero soluciones contrastadas con lo que se está haciendo en las mejores Universidades de los países con los que estamos compitiendo.
    Yo propongo hacer público los méritos objetivos (incluidas las publicaciones y las citaciones) de los que trabajan en la Universidad, junto con quién les ha aprobado-contratado. Y, crucialmente, si son” de la casa” o si son de fuera.
    Es la técnica del “name & shame”.

    • Andrés Betancor
      Andrés Betancor Dice:

      Cierto. Muy cierto. Cualquier solución, la que sea, debe reunir un único requisito: competencia. Pero no la de los Tribunales amañados. No. Esta no es la competencia. Es una gran mentira. Mientras no haya competencia, y lo que supone, transparencia, objetividad, neutralidad, mérito y capacidad, no se solucionará este problema.

  16. Antoine
    Antoine Dice:

    No nos cuenta nada que no pase en cualquier administración pública o privada. Eso explica que haya sagas familiares enteras en medicina, derecho,… que siempre son jefes de servicio del hospital de turno porque su padre lo fue, su abuelo también,… en notarías, registros, judicaturas… más de lo mismo. En los cuerpos de policía, bomberos,… lo mismo. En el ámbito privado (léase también universidades privadas) no se habla de endogamia, porque se da por hecho que quien paga manda y contrata a quien quiere (hijos, esposas, sobrinos,…), pero los inútiles abundan por igual. La vida es así y como bien dice Andrés, cuando la mayoría se beneficia nada invita a cambiar el sistema. Lo que falta en España es una clasificación de universidades con criterios racionales (no por número de premios Nobel) que luego tenga consecuencias en el mercado laboral, como sucede en otros países. Eso haría una selección natural entre los estudiantes, puesto que nadie querría estudiar en la peor universidad de España, sabiendo que no va a encontrar empleo después.
    Respecto a la investigación también convendría tener en cuenta el uso de terceras personas (becarios, doctorandos, ayudantes,…) para hacer el trabajo “sucio” y luego firmar los artículos los cuerpos docentes. De eso no hablan los que protestan por la endogamia, porque se les acabarían los argumentos. Hay una producción mínima exigible a todo el mundo cada año, pero hay curriculas que no se los cree nadie por el exceso de producción o al menos de veces que aparece el mismo nombre en distintos artículos, libros, congresos,… Ni suponiendo una jornada laboral de 16 horas, soltero y solo en la vida, se puede llegar a producir por uno mismo tal cantidad de artículos.
    Reflexionemos también sobre esto, porque igual resulta que la producción media del universitario español no es tan baja ni tan mala y no olviden que la calidad no depende de la revista en que se publique, sino del contenido.

  17. María
    María Dice:

    Estoy de acuerdo con el contenido del artículo y agradezco que alguien escriba con claridad sobre lo que padecen algunos profesores con vocación de docencia e investigación, pero sin padrinos porque son más gente de biblioteca que de hacer pasillo lamiendo posaderas. Estos profesores no pueden hablar más allá de lo que escriben al interponer un recurso, y aún así sufren a los que los pretenden arrinconar porque no son mediocres ni serviles. Es difícil denunciar lo que ocurre en algunos Departamentos cuando eres un miembro de éstos (uno "de la casa"). En la Universidad de Sevilla algunos funcionan como Cortijos y la comunidad universitaria calla y mira para otro lado, será quizá porque los cabecillas son luego los que eligen al Rector, ya que en Sevilla no hay sufragio universal. Ciertamente, la Constitución española del 78 aún no ha entrado en la Universidad pública. Conozco la situación de dos compañeros que han optado por una cátedra en la Universidad de Sevilla. En vez de un concurso transparente y en concurrencia competitiva, con un baremo claro o al menos que posibilite la valoración objetiva ( de lo que se trata es de medir méritos y poder acceder a la función pública el de mayor curriculum) todo se resolvió a favor de un asesor de Francisco Triguero, Secretario General de Universidades de la Junta de Andalucía, imputado como se puede comprobar:
    http://www.infouma.uma.es/joomla/index2.php?option=com_docman&task=doc_view&gid=5850&Itemid=43

    Con estos mimbres, el que quiere promocionar sólo le queda el irse, ya que el acceso a una plaza de cátedra es realmente un puesto de libre designación, y en el siglo XXI lo es con el beneplácito de los jueces, que sólo escuchar las palabras "discrecionalidad técnica" cierran de un carpetazo el asunto a enjuiciar. Esa es la fuerza de los grupos de poder en la Universidad. Quizá denunciando estas prácticas corruptas el sistema cambie, pero lo dudo ya que nada ha cambiado desde Ramón y Cajal y su cátedra de Granada.

  18. Vicente
    Vicente Dice:

    Estimable amigo, por experiencia reiterada he sufrido eso y más de lo que relata. Me presenté ocho veces a titular de universidad, con varios doctorados, premio extraordinario y tal, y los confabulados siempre dieron la plaza a quien consideraban que era para él, tuviera o no méritos. Se presentaron recursos contenciosos y siempre el tribunal sentenció que, en virtud de la discrecionalidad técnica los tribunales tenían competencia para conceder la plaza a quien consideraran merecedor, sin llegar a baremar mérito alegado alguno de los que impugnaron. En definitiva daba igual, porque por ley, los tribunales de justicia que ven estos recursos no tienen facultad mas que para declarar la no provisión de las plazas. Nunca a quien las hubiera merecido en justicia. En fin…En este pais vivimos…

  19. Lourdes Lorenzo
    Lourdes Lorenzo Dice:

    Me encantó tu artículo. Soy profesora de la Universidad de Vigo y he sido testigo impotente de muchos comportamientos semejantes a los que cuentas. Es cierto que el que seas ya catedrático (y de hace años) te da libertad para hacer lo que muchos, por temor, no hacemos. Un valiente. El Braveheart del sistema universitario. Sigue así. Un abrazo. Lourdes.

  20. Paula
    Paula Dice:

    Maravilloso, Andrés. Algunos de los que en estas mismas páginas se escandalizan practican exactamente lo mismo que tú denuncias. Candide ou l'education sentimental. Las soluciones son muy fáciles, pero nadie, nadie y nadie quiere oír ni nombrarlas en este país resabiado, retorcido y hastiado de sí mismo. Soy pesimista al respecto. La corrupción es marca de la casa.

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