Ni apolíticos, ni antipolíticos: sólo políticos

En este blog hemos tratado desde el principio cuestiones jurídicas puras y también jurídico-políticas, o sea, políticas pero desde la perspectiva del Derecho y, más concretamente, desde el Estado de Derecho, pues lo que básicamente propugnamos es que el juego de la política debe realizarse siempre dentro de las normas y que el poder, el gran Leviatán, ha de someterse a las mismas reglas que nos impone a los demás y debe estar permanentemente controlado para evitar que se desmande, algo a lo que por naturaleza es bastante propenso, como lamentablemente nos han demostrado los gobernantes de nuestra partitocracia, aunque formalmente no se les caiga de la boca el Estado de Derecho. Lo malo es que las estrellas rampantes de la política ya no se molestan en disimular y así Pablo Iglesias en su libro “Disputar la democracia (el bloguero responsable ha de leer de todo) afirma paladinamente –parafraseando a Joaquín Abellán- que él defiende “el poder de la política sobre las leyes y las instituciones en oposición a la idea de ciudad o república como gobierno de la ley”. Ya saben lo que eso significa, amigos. Y está negro sobre blanco en un libro de 2014.

Pero volviendo al hilo principal, lo que quiero decir es que en el blog hemos hablado básicamente de las reglas del juego, pero no del juego mismo. Hemos defendido que el árbitro no esté comprado, las normas sean claras y se apliquen y que quienes las elaboren lo hagan sujetándose a los procedimientos y de una manera democrática. Pero no nos hemos metido demasiado en políticas concretas, ni hemos preguntado por ellas a quienes editan o colaboran, porque lo fundamental en este blog ha sido defender el marco donde esas ideas (o incluso intereses porque, como dice Savater, hay intereses perfectamente legítimos e ideales abominables) luchan y se desarrollan. Algo, en definitiva, prepolítico y no partidista.

Quizá ello ha sido así porque en una buena parte somos juristas y entendemos que estas cuestiones de organización son básicas, pero también que, por su grado de abstracción, son relativamente difíciles de transmitir al ciudadano porque no afectan de una manera aparente -sólo aparente- al día a día del ciudadano. Por eso precisamente se monta este blog y la Fundación: para dar a conocer la importancia que estas cuestiones tienen en nuestras vidas. Pero, dicho eso, lo que sí me sorprende es el relativamente poco relevante debate que hay en el espacio público nacional acerca de las ideas, de los intereses o de las políticas concretas, dejando de lado, claro, mareas blancas, acampadas de indignados, uves o Vias catalanas, tertulias de la Sexta y otros canales generalistas, ni tampoco aprecio un verdadero interés en los partidos por hacernos razonar acerca de lo que más nos conviene en un asunto u otro, más allá de comulgar con las ruedas de molino habituales. Faltan foros de discusión, libros blancos, reflexión sobre proyectos que han de durar más de los cuatro años de una legislatura política. Y puedo entender que la gente no se interese demasiado por el Reglamento de la Federación Española de Fútbol o las vicisitudes del Comité de Competición, pero me extraña que la gente se despreocupe del fútbol.

 ¿Estoy en lo cierto? En este caso, ¿a qué se debe eso? He robado al respecto un par de ideas muy interesantes. Dice Savater (esta cita y la anterior son de ¡No te prives!) que antes de la crisis la gente no se interesaba por la política y después de su estallido muchos salieron para proclamar las fechorías de los políticos. O sea, antes, políticos, después antipolíticos, pero ciudadanos políticos (es decir, auténticos ciudadanos), que son los que hacen falta, eso por lo visto es más difícil de conseguir en número suficiente. Y los Politikon, en La Urna Rota, destacan que los españoles no estamos familiarizados con los aburridos pormenores del trabajo asociativo a medio y largo plazo y somos inconstantes en el compromiso con las causas y nos cuesta salir de la “zona de confort” mental eligiendo opciones distintas de las que estamos acostumbrados. Además, preferimos la reacción a la anticipación y al trabajo proactivo. Somos un pueblo capaz de movilizarse puntualmente, sobre todo contra algo, pero poco orientada al compromiso y el trabajo organizado, a medio y largo plazo sobre fines bien delimitados. Eso lleva a una cierta tendencia a difuminar los objetivos en discursos ideológicos generales y a menudo grandilocuentes y a plantear los debates en términos morales, lo que dificulta muchas veces cualquier compromiso.

Pero parece que nada incita a hacer una reflexión mínimamente seria sobre el mundo que nos rodea y la situación en que nos encontramos, cuando cada vez esto es más necesario habida cuenta de que progreso democrático ha ido haciendo al Estado cada vez más abstracto y por tanto más necesitado de comprensión reflexiva y educación. De hecho, cabe decir –como he hecho en otro post- que es cierto que fórmulas antiguas no nos valen porque a muchos nos pasa como al filósofo polaco Kolakowski: que se sienten progresistas en algunas cuestiones sociales, conservadores en otras porque mantendrían ciertas tradiciones y liberales en aquellas en que importa el mérito y la competencia. Las ideologías omnicomprensivas y solucionalotodo se encuentran en decadencia y cada vez más se necesitan remedios a medida; y de hecho, los tradicionales partidos de masas que representan intereses de clase e ideológicos, conscientes de ello, han dado paso a los partidos que Politikon llama “atrapatodo”, catch-all parties, porque abandonan los objetivos máximos y se centran en mejoras incrementales y en temas concretos, buscan el centro y se basan en el liderazgo y en la profesionalización de sus líderes, incurriendo  demasiado frecuentemente en el olvido de los principios y en la búsqueda en los propios intereses, que es lo que probablemente quería decir Pablo Iglesias cuando hablaba de que lo de izquierdas y derechas es un juego de trileros.

Y  lo malo es que quizá tenga alguna razón. Es evidente que el tradicional debate entre liberales y comunitaristas sigue ahí, en el ámbito intelectual, quizá ahora reflejado en el pensamiento de Piketty sobre la riqueza del capital y las recetas liberales, pero lo que parece evidente es que los partidos, tanto de derechas como de izquierdas, son bastante incapaces de explicar ese debate y tomar una verdadera posición que permita orientarse en el marasmo vital en el que estamos y que no esté en contra de su actuación concreta una vez que se encuentran en el gobierno. De hecho, para mí, una de las causas de la debacle socialista y popular se encuentra no sólo en la corrupción sino también en las constantes incoherencias entre lo dicho y lo hecho, la presunta ideología y los intereses y acciones a corto plazo que han mantenido los partidos predominantes los últimos tiempos. No se puede ser español e independentista al mismo tiempo, liberal y subir los impuestos disfrutando, antiabortista y cabrear a los antiabortistas, etc, etc.

Evidentemente, el debate es ahora más complejo y no vamos simplemente a adscribirnos a un pack completo de ideas sin discusión pues, como decía al principio, cabe que cada problema precise una dosis diferente de liberalismo o de comunitarismo (no es una cuestión de dogmas, sino de dosis, me gusta decir). Pero ello no debe hurtar un debate sereno, objetivo, y basado en evidencias y en resultados –y no sobre emociones y prejuicios- sobre la Sanidad (privada-pública), sobre la Enseñanza (modelos de futuro estables), sobre Fiscalidad (presión fiscal admisible, directa o indirecta), o sobre otras cuestiones más amplias, como por ejemplo hasta qué punto la desregulación y el liberalismo que ha imperado desde los años ochenta no ha tenido nada que ver con la situación de crisis en la que hoy nos encontramos. Michael Sandel, al que cité profusamente aquí, se pregunta en “Lo que el dinero no puede comprar”, cómo puede ser que la crisis financiera no haya incitado a una reconsideración fundamental del papel de los mercados, respondiéndose que quizá los ciudadanos se sienten frustrados por un sistema político que es incapaz de actuar por el bien público o de tratar las cuestiones que más importan y ese lamentable estado del discurso público impide poner límites al mercado o de tomar otras decisiones trascendentales,

Pero, entonces, si la sociedad civil no funciona, los partidos no trasladan las inquietudes y el sistema político no da soluciones válidas ¿qué salida tenemos? ¿Hemos de resignarnos a optar entre las propuestas simplistas, reactivas y antisistema de los partidos populistas y las consignas vacuas de los partidos tradicionales? Creo que no. Aparte de que hay otras opciones diferentes en el “mercado”, hemos de confiar en que la crisis produzca una concienciación de la necesidad de ser ciudadano, no apolítico o antipolítico, sino ciudadano político concernido por las reglas del juego que defendemos en este blog y en la Fundación ¿Hay Derecho? pero también por las políticas concretas que permitan un sociedad más justa y avanzada. Por supuesto, puede considerarse mi confianza una propuesta ilusa o voluntarista ante la magnitud de las fuerzas económicas o sociales que están en juego. Pero también se ha visto que muchas veces -no siempre- el ser humano se apercibe de las circunstancias y aprende de la Historia. Veremos.

20 comentarios
  1. Teilhard
    Teilhard Dice:

    Precisamente Sr Gomá, el instrumento PODEMOS anima al ciudadano a “empoderarse”: Para hacer política y no “para que se la hagan” como suelen repetir. Ya ve que su pensamiento es coincidente. Es en ese sentido en que sitúa P. I. a la política por encima de las leyes. Son las leyes para el bien de los ciudadanos y no al revés como está ocurriendo. La ley no ha de ser un instrumento para repartir el dolor como dijo Rajoy, sino de potenciación y alegría del ciudadano. El estado no es él leviatán Hobbesiano, sino la prolongación de nuestra naturaleza en comunidad.

    • JJGF
      JJGF Dice:

      Antes de Podemos, y con un matiz distinto, nuestro gran sociólogo Victor Pérez Díaz se refirió a la necesidad de cultivar y potenciar la “competencia cívica”, que no es la competencia en algaradas ni en espectáculos populistas, utópicos o demagógicos sino que parte del principio de realidad y del esfuerzo por estudiar y conocer en serio las dinámicas sociales y económicas. (“El comienzo y la autoridad. Sociedad civil, ciudadanía y liderazgo político”, 1998, entre otros trabajos en los que se refiere a ese concepto).

  2. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Buenos días.

    Entrada muy densa la de Ignacio de hoy y con temas importantes que necesitarían casi un curso académico para ser debidamente desbrozados.

    Por ejemplo:

    1. Asimetría Jurídica Estado/Ciudadanos.

    2. Espacio Público Ciudadano:

    Inaceptable la primera e Inexistente la segunda que incluye ríos de normas para que no exista fuera de los cauces que marca la Partitocracia continental. Al final terminará por reventar porque ni es lógico ni es operativa ni moralmente aceptable.

    Es un fenómeno Pan Europeo que hace décadas que genera protestas porque hasta el Urbanismo Residencial está diseñado para dificultar los espacios de reunión y debate. Ver E. Todd en “Après la Democratie”

    Para este sistema lo no dirigido, monitorizado y controlado no debe existir. Se les ha escapado Internet pero ya se están ocupando de ello.

    Personalmente creo que no es de extrañar que una ciudadanía que no pasa de la servidumbre instrumental en este modelo social-demócrata-narcisista –que se mira al espejo y sólo ve lo que quiere ver– se aleje a toda velocidad. Es una reacción gregaria lógica porque sabe que no conviene.

    Un par de notas sobre la Asimetría Jurídica en la relación Estado/Ciudadano que fue instrumental –por ejemplo– la Explosión de la Corrupción y casi ni se trata.

    Ley de SA de 1951. Estableció que los Administradores son Responsables ante la Sociedad, los Accionistas y Terceros. Cuatro años con ciertos requisitos formales
    En paralelo –no completo y durante un año–, la Ley de R.J. de la Administración del Estado dispuso que Autoridades y Funcionarios eran responsables de los daños que causaran a particulares.
    Se trataba de aplicar al Sector Público la misma lógica que al Privado.

    Desde 1983 ¿Qué sucede?

    1. Se dispara el régimen legal de responsabilidades del administrador privado. Ley SA 1989, Ley GT de 1985, Ley de D e Intervención de las entidades de Crédito 1988, CP de 1995, etc.

    2. Ninguno de los muy importantes agravamientos de Responsabilidad de estos Administradores se ha Extendido a los Gestores del Sector Público y a efectos prácticos se desmantela el resto.

    Esto no fue azar, fue premeditado y son evidentes numerosas maniobras jurídicas y legislativas —que deben ser muy bien conocidas por varios cuerpos profesionales de la Administración— y que equivalen a una Toma del Poder Impune desde Dentro del Estado haciéndolo inatacable y sin que haya el menor paralelismo entre la capacidad de exigir responsabilidades dicho ámbito y lo que sucede en el privado.

    La mentalidad dominante encuentra normal lo que en la práctica es una Regresión……¡Desde el Franquismo que ya es decir!. Las fechas y las Leyes cantan.
    Toda una bomba ideológica destructiva desde el Congreso sin que nadie lo denuncie como se merece.

    Buenos días

  3. Gonzalo García Abad
    Gonzalo García Abad Dice:

    Un gran artículo. Yo soy optimista. Creo que, a pesar de todo, se están abriendo muchos foros de debate sereno de los problemas reales. ¿Hay derecho? es una buena prueba de lo que digo.

    En lo que no puedo coincidir es en que debamos someter al poder a las mismas reglas que a los demás. Precisamente esa es una de las raíces del problema. Para cualquier ciudadano la libertad de actuación es la regla y los límites están marcados por la ley. Para el poder, para quien toma las decisiones de alguna actuación del Estado, no existe tal libertad, perdón no tendría que existir. La Administración tiene importantes privilegios, como la autotutela de la que carece cualquier ciudadano, pero debería actuar con pleno sometimiento a la ley y el Derecho. El poder para poder actuar debería apoyarse en la ley, expresión de la soberanía popular. ¿Cuál es la perversión que se puede producir? Precisamente cuando el político actúa al margen de la ley, actuando libremente y sin cortapisas, actuando conforme a un poder de hecho. La Administración es un agente económico importante, con un importante poder de influencia. El corrupto lo que hace es desentenderse de la ley y aplicar ese poder a su beneficio personal o a beneficio de terceros, actúa con la libertad de un particular y con los poderes de la Administración.

    Un cordial saludo.

    • Manu Oquendo
      Manu Oquendo Dice:

      Hola, Gonzalo, buenas tardes.

      Me ha parecido entender que apuntas que el Poder debe tener asimetría con el Resto de Agentes. No te digo que en determinadas ramas del Derecho no tenga sentido alguna “asimetría” menor. Pero ¿tanta como tenemos? Me gustaría entender por qué. No consigo hallar argumentos aceptables al respecto. Tampoco encuentro criterios de justicia de cualquier tipo y si se trata de una cierta igualdad de armas, pues qué decir.

      Si esta situación proviniese de un contrato social, quien lo firmó no estaba muy en sus cabales.

      Sin embargo me consta que lo que señalas es un criterio bastante extendido pero también hay mucha gente que no comparte ese punto de vista y puede documentar minuciosamente la Aceleración de la para ellos muy indignante Asimetría,– casi toda ella durante la etapa del PSOE— como una maniobra deliberada y lenta para imponer a toda la sociedad una visión sectaria de las cosas y de paso abrir la espita del saqueo.

      Los lodos de hoy también vienen de aquellos polvos. La desaparición práctica de la responsabilidad por los actos administrativos es un capítulo de vario y hay otro análogo para los actos patrimoniales.

      Por Dios, si se les llena la boca pidiendo que se les pida Responsabilidad-………Política, pero no de la otra y está colando.

      Esto ha sucedido a base de desmantelar muchas leyes y salvaguardas concretas y entre ellas los tímidos intentos de hacer que las Autoridades fueran, desde finales de los 50 y 60, jurídicamente un poco más responsables de sus actos Administrativos, Patrimoniales y de los daños culpables debidos a sus decisiones.

      Ando a la búsqueda, –ya con escaso ánimo–, de algún Administrativista que pueda acreditar alguna sentencia firme a su favor –y si es posible ejecutada en vida del litigante. O de sus nietos.

      En cualquier caso es un punto importante porque todo el proceso de manipulación de la sociedad en su conjunto y con ella de cada uno de nosotros– tiene lugar a través de 3 claves:

      1. La fuerza del instinto gregario en sus tipologías más primitivas.
      2. El fomento de la dependencia emocional —como opuesta a la racionalidad que presumimos elemento crucial del ser humano pero pertinazmente oculta.
      3. La destrucción paulatina de ámbitos de autonomía y capacidad de actuar sin tutelas. Es decir, la destrucción de la libertad real del ciudadano de base que hoy es claramente menor que en momento alguno de mi vida.

      La Sacralización del Poder que reflejan nuestros códigos actuales –y ratifican algunos tribunales con sus sentencias y porcentajes de admisión a trámite (3% el TC, por ejemplo) es señal de una sociedad infantilizada y acostumbrada a ser dominada.

      No es de extrañar que se vaya a pedir justicia fuera en cosas importantes que aquí nunca tuvieron la menor oportunidad

      Desde luego nuestra situación solo confirma que de “soberanos”…. nada de nada. Meros sometidos.
      No estamos como estamos por casualidad.

      Saludos cordiales

  4. Teilhard
    Teilhard Dice:

    ¿QUE SALIDA TENEMOS? pregunta D. Ignacio. Una cita: “No sabemos lo que puede un cuerpo colectivo. Este es el punto de partida de una política emancipatoria, que lleva el nombre de democracia, si la entendemos como algo más que como pura vigencia de la ley y de los procedimientos (sin duda imprescindibles), si la concebimos también… como continua irrupción de derechos que provienen de un fondo irrepresentable y no previsto por las formas institucionales dadas” En definitiva, demos espacio a la novedad.

  5. Fvazquez
    Fvazquez Dice:

    Que el sistema está en decadencia es una obviedad, y para expresión de ello nuestro sistema de partidos. Los partidos tradicionales, encabezados por el binomio PP/PSOE son incapaces de dar la debida respuesta a un partido joven, lleno de impulso y de cabezas pensantes (hay que reconocerlo) que han sabido abrir una brecha y herir de muerte a nuestro sistema constitucional del 78.

    Lo malo no es el surgimiento de un desafío constitucional serio en la arena estrictamente político, sino que los contendientes (PP/PSOE), fruto de la decadencia en la que se han situado, no están a la altura y no son capaces de dar una respuesta adecuada. No se ve, ni se le espera, a la inteligencia entre sus filas. Solo van a apelar al voto del miedo.

    A lo dicho hay que sumar el borregamiento de los ciudadanos, escasos de pensamiento crítico y a merced de los medios de comunicación (internet y televisión) adoctrinadores. Tanto, que les es indiferente que aquellos que se dicen llamados a revolucionar el sistema son defraudadores de impuestos, enchufados universitarios y sacerdotes de una doctrina vacía y fracasada.

    Sin embargo, hay algo de este enorme post que no entiendo estimado Ignacio, ¿qué se propone exactamente? ¿iniciar un debate sobre políticas?¿ampliar la gama de temas a tratar en el foro?¿o que pasemos todos a la política, a la acción, el oficio de la virtud?

  6. ENNECERUS
    ENNECERUS Dice:

    En realidad nadie debate sobre el liberalismo y sus recetas. Más que nada porque en casi ningún país del mundo se están aplicando recetas liberales (quizás Australia, Nueva Zelanda y Hong Kong, Singapur, aunque con graves carencias democráticas en estos dos últimos casos). Y en lo económico, con estados cada vez más grandes, con una economía en manos del sector público en más de un 50% y el resto intervenido de forma cada vez más creciente, menos.
    Jamás el estado ha tenido tanto poder como ahora. Al menos fuera de las dictaduras totalitarias. Si hubiéramos de definir la forma política dominante sería la de la democracia totalitaria donde todos opinan, muy pocos deciden y los que se oponen no aspiran a cambiar el sistema sino a usufructuarlo y a sustituir a una casta por otra.
    Con el asentimiento borreguil y miedoso de la inmensa mayoría, se diga lo que se diga.

  7. Colapso2015
    Colapso2015 Dice:

    Sinceramente creo confunde los términos.
    “El leviatán” no debe someterse a las mismas leyes que los demás (ciudadanos), dado su naturaleza es distinta. La dinámica de grupos con poder, deben someterse a la política (constituyente) y lo creado por esta, lo político (constituyente), de tal forma que la tendencia sea al balanceo (un poder sólo lo para otro poder). Pretender que “la ley” garantice el propio control de quien la crea es absurdo. De hecho, incluso un estado totalitario es un Estado de Derecho.
    Y el “gobierno de la ley” es perfectamente factible en una dictadura (no lo es en una tiranía).

    Es decir, la validez del juego está en la previa discusión -abstracta- de las reglas, las normas, por la población o representantes fieles electos para tal propósito. Dónde se decide qué y cómo gobernará la ley.

    Como en España tal cosa nunca ha sucedido (recordemos nunca hubo cortes constituyentes) nunca ha habido democracia. Las reglas posteriores, son las reglas del Estado de Partidos, una forma moderna de oligarquía.

  8. Gonzalo García Abad
    Gonzalo García Abad Dice:

    Efectivamente, Manu. Creo que hay que reforzar la asimetría entre el Estado y los agentes privados en un doble sentido. Por un lado, el Estado debe estar dotado de armas propias con las que nadie más cuenta para desarrollar su labor. Las potestades administrativas o la autotutela son ejemplos claros de ello.
    Por otro lado, la exigencia debe ser mucho mayor. Los problemas de la corrupción están muy ligados a una confusión de la voluntad del corrupto con la voluntad del Estado. En la mayor parte de casos de corrupción el corrupto “contrata” con su corruptor como si fuesen dos particulares, como si la voluntad particular del político fuese la voluntad del Estado, y para ello retuerce procedimientos y controles. El corrupto pervierte tanto el sistema que es como si existiese una especie de autonomía de la voluntad, la voluntad del corruptor que sustituye a la voluntad popular expresada en la ley.

    Un cordial saludo.

  9. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Creo que entiendo lo que quieres decir, Gonzalo.

    Con todo, como recordarás, la cuestión no era de Facultades sino de Responsabilidades en situaciones de conflicto o daño y dentro del ámbito de lo Administrativo y de lo Patrimonial que es donde operaban los ejemplos de las leyes antes citadas y que fueron derogadas por los Gobiernos de Felipe González.

    Concretamente, las responsabilidades de todo tipo que hoy caen implacables sobre los hombros de los administradores de una empresa de cualquier tamaño
    ¿Por qué no son iguales para un administrador público de alto nivel?
    ¿Tienen estructuralmente que estar protegidos mientras el resto están a su disposición inermes? ¿Por qué?

    ¿Por la teoría del origen divino del Poder?
    No hay otra, o esa o su versión Hegeliana que en el fondo es un resabio de cuando el buen hombre era seminarista y que le resultó muy conveniente en la época de Federico Guillermo de Prusia que era quien le pagaba el sueldo.

    Esto, me temo que no hay filosofía política que pueda explicarlo con un sentido de progreso desde que Marsilio de Padua acuñó aquello de Plenitudo Potestatis mientras se devanaba los sesos para no tener problemas con el Papado ni con los Reyes.
    De momento en España estamos consiguiendo que mucha gente se esté pensando llevar sus compañías a países menos especiales y con un derecho más equilibrado y justo.

    Otra cosa es que el Poder Público tenga Instrumentos. Esto creo no está en discusión ni significa que porque el Estado tenga fuerzas armadas, la Telefónica deba tenerlas igualmente. En absoluto.
    Si tiene la función tendrá que tenerlos. Telefónica no tiene la función.

    Pero nada justifica que sean impunes (como ya hoy son, por ejemplo, los cargos del BCE) o sin una responsabilidad análoga a la de los administradores privados por sus actos.

    Este me parece asunto de calado al que regresaremos con frecuencia porque define, en general, la filosofía de una Sociedad Hormiguero –tan del gusto de algún ministro del nuevo gobierno griego– en vez de Sociedad como “lugar geométrico” para la realización integral del ser humano.

    Uno espera que el siglo XXI nos permita avanzar hacia un lugar más atractivo que un hormiguero.

    Un saludo cordial.

  10. ENNECERUS
    ENNECERUS Dice:

    Estoy muy de acuerdo con el brillante artículo pero discrepo en una afirmación que aunque obiter dicta, se cuela como si fuera un hecho incontrovertible, cuando es todo lo contrario. En efecto, afirma que “como por ejemplo hasta qué punto la desregulación y el liberalismo que ha imperado desde los años ochenta no ha tenido nada que ver con la situación de crisis en la que hoy nos encontramos.”
    Desde los años 80 y desde luego desde los 90, la regulación no ha parado de crecer en todas partes. Y lo ha hecho acentuando el monopolio estatal de producción del derecho (legal o jurisprudencial), cegando la costumbre y los principios generales del derecho como expresiones del sentir jurídico espontáneo y tradicional en su sentido pleno, de la sociedad.
    Si acaso donde se ha producido una desregulación total ha sido en las normas reguladoras de la responsabilidad de los gestores públicos o que garantizaban la independencia de las instituciones, penetradas sin pudor y aun con violencia por la política, esa que reivindica Pablo Iglesias II, que parece que hubiera inventado algo. La ley el embudo que finamente llamamos “asimetría normativa”. Llamando neoliberalismo al mercantilismo (en su sentido originario) de toda la vida.
    No se dictan ingentes cantidades de normas para liberalizar nada. No se dictan disposiciones que en la dictadura franquista habrían sido propias de un estado de excepción para reforzar el estado de derecho. El poder del Leviatán ha roto desde hace tiempo todas sus ataduras y sus únicos límites actuales son lo políticamente correcto, debidamente impuesto por las terminales mediáticas y la inevitabilidad de las leyes económicas, que actúan aunque se desconozcan (incluso con mayor rigor en tal caso).
    La tesis oficial es que la crisis la ha producido el rescate bancario. Se omite de forma sonrojante que todas las entidades rescatadas en España(con la única oposición de cuatro economistas liberales), sin excepción, eran públicas y estaban gestionadas por políticos. Se omite de forma ignominiosa el nombre de algunas de las rescatadas, sin que se mencione ni por error a su dirigente desde tiempo inmemorial (Catalunya Caixa, Narcís Serra), frente a otras y otros que están siempre en los medios (Bankia, Rodrigo Rato), aunque esta última vaya a devolver todo y la primera nada. Se omite que el sector financiero es el más intervenido de toda la economía y que el enorme crecimiento de los derivados era la única salida para financiar la fiesta. Parece que la culpa de la crisis griega la tiene Merkel. Que deban a la semiarruinada España 27.800 millones de euros (lo que nos costará el rescate bancario) carece de importancia. O no,dependiendo de las necesidades electorales de Rajoy.
    Qué fácil es echar la culpa al mejor amigo del hombre que en feliz frase de Carlos Rodríguez Braun no es el perro, sino el chivo expiatorio.

  11. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Cuando decimos que es esta Crisis sistémica es porque, necesariamente, la produce el sistema, es decir, los agentes, sus relaciones entre si mismos y de todo ello con su entorno.

    Este enfoque se sale de los esfuerzos analíticos al uso que suelen ir por especialidades académicas, Economía, Derecho, Política, Psicología, etc.

    Analizamos parcelas porque en eso consiste la esencia de la actividad “analizar”. Pero siempre hay que cerrar el proceso de discernimiento y pasar del análisis a la síntesis y de ella a la elaboración de conclusiones que, si son sólidas, tendrán alguna capacidad predictiva en el comportamiento del conjunto superior.

    Nos centramos en la parcela económica y en alguna de sus otras parcelas menores como la financiera y fragmentamos esta actividad para entender cosas como las reservas fraccionarias o el flujo circular, pero todo está relacionado y de todo emergen causas primarias coherentes.

    Pero, a propósito del comentario de Ennecerus de anoche, me gustaría añadir dos cosas –o tres– sobre lo del chivo expiatorio con lo que estoy totalmente de acuerdo.

    El desarme regulatorio en dos etapas lo hace Clinton (Social Demócrata estilo USA) en el 94 (decisión de no regular Credit Default Swaps) y en el 99 (Derogación final de la Glass Steagall act).

    Sabido esto, lo procedente sería preguntarse ¿Por qué lo hace?

    Esta pregunta es elemental pero casi todo el mundo corre un tupido velo y se queda en “desreguladores malos” sin profundizar ni a nivel USA ni los efectos globales de ambas decisiones. Tampoco se analizan los papeles de cada agente en sistema financiero global.

    2. Hace ya dos o tres años un banco global pasa su “monthly investors letter” a sus clientes. En ella advierte de que cuando Lehman quiebra tenía un apalancamiento de 1/70, y que por entonces, es decir, antes del QE, la FED tenía uno de 1/100 y que el del BCE era de 1/400 (También antes de comenzar la tan esperada lluvia de papelitos).
    Hablo de la relación entre su Capital desembolsado y el valor de sus “Cuentas a Cobrar” (para que se entienda clarito) De esto nadie habla porque equivale a decir que Madoff era un bendito y los Estados están irremediablemente quebrados. Esto no es una hipótesis. Es.

    3. El liberalismo no opera porque está fuera de juego desde principios del siglo XX.
    Analicemos en serio a ver dónde opera. Si precisamente funciona en las Zonas Económicas Especiales (Desde Shanghái a Fonseca en Honduras) porque el territorio Estatal ahíto de leyes ya no sirve para crear.
    Deberíamos explorar el mundo de las ZES para entender el conjunto.

    El liberalismo hace de chivo expiatorio y no hay fuerzas enfrentadas en lo fundamental en la cúpula del sistema. En esto conviene no engañarse aunque solo sea para entender. El sistema tiene recursos para amansar a cualquier fiera.

    Por otra parte el liberalismo creo que se queda corto en lo esencial: generación de empleo de calidad. Porque el problema no es económico. Sino de Poder.

    Saludos cordiales

  12. Fvazquez
    Fvazquez Dice:

    Estimado Ignacio, por supuesto que por enorme quiero decir grandioso, a la altura del blog!ahora veo lo de la Fundación y un abrazo desde Granada

  13. O,Farrill
    O,Farrill Dice:

    Estimado Ignacio: Gracias por el post que vuelve a poner el dedo en la llaga: la falta de compromiso y responsabilidad que, como ciudadanos políticos que somos, nos corresponde. Es como la comunidad de propietarios. Todos están obligados a hacerse cargo de su gestión por sistema rotatorio, pero en unos casos el personal se escaquea con todo tipo de justificaciones, circunstancia que se aprovecha por otros para asumir la gestión y -a veces- sacar tajada con ello. Si queremos que los demás decidan por nosotros es para eludir las responsabilidades propias y dedicarnos a lo que nos pone: criticar lo que hacen. Esa es la imagen de esa sociedad civil desnortada, anémica y, sobre todo, COMODA que prefiere las tutelas ajenas y además las profesionaliza.

  14. Ignacio Gomá Lanzón
    Ignacio Gomá Lanzón Dice:

    Como dice Álvaro Delgado en comentarios del post de hoy, los vuestros hacen interesante el post. Perdón por no contestar antes, pero no siempre puede uno.
    Como dice Manu Oquendo, es un post denso con muchas cosas, y como dice FJVazquez, quizá “enorme” pero en el mal sentido (no en el que el amablemente me atribuye), y también ambivalente, pues no sé si hay demasiados mensajes. En relación a la cuestión planteada de si el poder debe someterse a las mismas reglas que los demás ciudadanos, quiero aclarar que no pretendía hacer un tratado de Derecho político o administrativo; simplemente, quería decir que el Estado debe sujetarse también al Derecho él mismo crea, o sea Estado de Derecho. Claro que no es eso suficiente, porque, para estar en una verdadera democracia, además se precisan elecciones libres y respeto de los derechos fundamentales. Uno sin lo otro es algo cojo, o un engendro.
    Ahora, ya que se plantea la cuestión de si son las mismas reglas o no las que se aplican al poder o al ciudadano, es evidente que no son las mismas: unas se llaman derecho civil o mercantil y otras el administrativo o constitucional. Pero me parece muy interesante la reflexión de Manu Oquendo acerca de la evolución de unas y otras, hacia una mayor opresión del ciudadano y menor responsabilidad del administrador público. Los privilegios administrativos, el ius variandi de los contratos y tantas ventajas de la Administración propios del Derecho Administrativo clásico han de ser repensados. Hoy no somos todos contra uno, sino un monstruo contra el individuo indefenso.
    Y por supuesto, tal y como dice O,Farrill, hablo de sociedad civil, reflexión, contraste de pareceres. Quizá es un poco voluntarista pero, que lo voy a hacer. Es lo que hacemos en este blog, valga o no valga.
    Y en relación a lo que dicen Enneccerus y FVazquez, quizá ciertamente haya que ampliar nuestro espectro de cuestiones y una de las que me parece básicas es precisamente el del papel de la desregulación en este punto. No quiero presentarlo en absoluto como un hecho incontrovertible, pero sí me parece que ha de ser una cuestión sobre la que debatir. Si quisiera dejar claro que una cosa es la desregulación y otra el número de leyes. No son cuestiones incompatibles, como trato de razonar en el trabajo mío que enlazo. Si me parece bastante claro que la eliminación de controles en el ámbito financiero desde los años 80 hasta la crisis ha sido sin duda uno de los ingredientes principales de ésta, lo que no significa que ese soft law y esos códigos de buena conducta en el ámbito mercantil hayan afectado al ciudadano normal.

  15. Cruz
    Cruz Dice:

    Es cierto que el artículo contiene muchos mensajes, pero da claves muy importantes (Bravo, Ignacio) que ha dado pie a comentarios que comparto totalmente. La limitación de espacio para responder me obliga a sintetizar, así que intentaré no resultar simplista.
    La desafección de los ciudadanos hacia la política existe en gran medida, la misma que de “la Política” hacia los ciudadanos, desde el momento que priman los intereses personalistas y partidistas, conformándose “el pueblo” como la excusa o el objetivo en vez de como el mandante, pese a los denodados esfuerzos de los partidos por aparentar lo contrario. Pero es que, además, ha quedado patente que las ideologías tradicionales han fracasado totalmente y que las necesidades actuales de los ciudadanos no se pueden medir en términos de derecha o izquierda y por tanto, tampoco las soluciones. Hace falta un análisis lo más objetivo posible y para ello hay múltiples herramientas.

    En cuanto a la asimetría de las relaciones entre Administración y administrado, basta comprobar los procedimientos (tanto en vía administrativa como en la judicial posterior, o en cualquiera donde la administración sea parte) para hacerse una idea de la diferencia de trato en materia de plazos: Sanción al administrado, impunidad a la Administración. Y no se ve que las diferentes leyes procesales establezcan excepciones en función de que se apliquen a uno u otro. Como dice Gonzalo, la exigencia de cumplimiento de las normas (absolutamente todas) por la Administración debería ser , para esta, la misma que para el ciudadano, como mínimo, máxime si hay que aceptar una cierta asimetría (Por cierto, Manu: Una compañera me ha dicho que tiene una sentencia como la que buscas).

    Hay una cuestión con la que se debe tener cuidado al hacer cualquier tipo de análisis y es el pensamiento colectivizador o colectivista que agrupa y etiqueta, estandarizando, datos diferentes y diluyendo responsabilidades o realidades individuales. “La Administración”, “las instituciones” están formadas por personas, con sus nombres y apellidos, cuyas decisiones particulares conforman la marcha del sistema. No podemos obviar el hecho de que su organización, estructura y funcionamiento viene dado por normas de distinta índole (igual que ocurre en los “mercados financieros”) y no es lo mismo examinar la cuestión partiendo de la premisa “Hay desregulación” o “inexistencia de controles” que “¿Hay desregulación?””¿Existen controles?”.
    (Sigue)

  16. Cruz
    Cruz Dice:

    En el primer caso, la solución es clara y simple: Se regula y se establecen controles. Pero así no se soluciona el problema a medio y largo plazo. Entre otras cosas porque es lo que se ha venido haciendo los últimos 30 años con un resultado que salta a la vista.
    En el segundo, sería necesario definir qué es desregulación: Pérdida de eficacia de las normas, normas autodictadas, normas programáticas, incoherentes o absurdas… Ver si el problema de los controles está en su inexistencia o existencia defectuosa, en la definición o aplicación….Para este tipo de análisis puede ser apropiado el llamado “Árbol de decisiones”, una herramienta predictiva usada, sobre todo, en inteligencia artificial y gerencia que, adaptada al ámbito del Derecho, puede convertirse en la plasmación gráfica del sistema (con sus subsistemas y relaciones con otros sistemas ) usando el método socrático. Eso sí, partiendo del principio “solo se que no se nada” para evitar sesgos ideológicos que puedan dirigir los resultados llevando a conclusiones erróneas o soluciones inadecuadas.

    ¿Qué podemos hacer? Ponernos en marcha.

    Saludos cordiales

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