¿El clientelismo partitocrático es un problema institucional o cultural?

Nadie duda de que España padece la enfermedad clientelar, principal granero de corrupción. Quizás no de forma tan grave como Grecia o Italia, pero tampoco les va mucho a la zaga. Ahora bien, como ocurre con toda enfermedad no nos podemos quedar solo en los síntomas. Si queremos curarnos tenemos que diagnosticar la causa, y en eso los científicos sociales no se ponen muy de acuerdo. ¿La causa es institucional (un mal diseño normativo que genera incentivos perversos), cultural (las normas no importan tanto como la educación y la disposición que tenemos para con ellas) o una mezcla de ambas? Y si es una mezcla, como parece razonable, ¿en qué proporción, o con qué relación de causalidad?

Como saben nuestros lectores, este blog se apunta prioritariamente a la respuesta institucional. No despreciamos los valores culturales, en absoluto, pero les damos una importancia subordinada. Si no lo pensásemos así no llevaríamos a estas alturas 1.726 post. De hecho, no habríamos publicado más que uno; concretamente, el interesantísimo post que nos escribió Ignacio Sánchez-Cuenca y que pueden refrescar aquí. Porque aunque compartimos la línea institucional nos importa mucho debatir con quienes no lo hacen, y en ese post, Ignacio, para defender su tesis “culturalista” (o de capital social, para decirlo de una manera un poco más técnica) sacaba a colación el famoso trabajo de Robert Putman (Making Democracy Work, 1993) analizando el caso italiano y las grandes diferencias entre el Norte y el Sur del país que todos conocemos. Resumo brevemente su tesis, utilizando sus mismas palabras: Siendo el sistema institucional idéntico, las causas de estas variaciones no podían residir en las reglas, sino en la sociedad. Putnam encontró la clave en lo que llamó “capital social”, formado por reglas cooperativas de reciprocidad y redes de confianza interpersonal. En las regiones con mayores dotaciones de capital social, la política funcionaba mejor, y viceversa. La conclusión, entonces, es que la corrupción es uno de esos fenómenos que depende de forma esencial de características sociales. Pensar que mediante meros cambios institucionales se pueda conseguir erradicar este vicio político parece puro voluntarismo.

Este mismo ejemplo italiano lo analiza Francis Fukuyama en el segundo tomo de su interesantísimo estudio sobre el orden político, publicado en 2014 y titulado Political Order and Political Decay (por cierto, al también apasionante pero lleno de lagunas primer tomo, The Origins of the Political Order, le dedicaremos en el futuro algún post). Y creo que su análisis al respecto bien merece un comentario.

Según la tesis de Putman, las diferencias culturales o de capital social se explicarían porque el Norte estuvo poblado históricamente por ciudades-estado (Génova, Florencia, Venecia…) que desde la Edad Media supieron conservar los valores republicanos de sacrificio público, lealtad y confianza en las instituciones; mientras que el Sur (Nápoles, Sicilia…) estuvo dominado por grandes imperios (normando, español…) centralizados y autocráticos, donde dominaba la desconfianza a la legalidad “oficial” y cuyo modo de organización era de carácter clientelar. De esta manera Putman reconocía que el origen de la diferencia era indudablemente institucional (ciudades autónomas vs. imperios) pero que ese originario efecto institucional creó hábitos y comportamientos culturales que se perpetuaron en el tiempo y que resultaron inmunes al cambio institucional cuando éste se produjo en el siglo XX.

Fukuyama, por su parte, reconoce la perniciosa influencia normanda en el Sur, pero apunta el hecho incuestionable de que en esa época toda Europa se regía por sistemas políticos semejantes, cuando no peores (por cierto, nada “autocráticos”, aunque sí clientelares). De hecho, Inglaterra y Dinamarca, por citar dos países que no pueden ser más “del Norte”, estaban francamente peor. Lo que ocurre es que las instituciones de estos países cambiaron, y las de Sur de Italia, pese a las apariencias, no cambiaron de verdad o, al menos, no lo suficiente.

En realidad, el problema no arranca de la Edad media, sino de la unificación italiana, y su núcleo no es cultural sino claramente institucional. Esto ya lo intuyó certeramente Antonio Gramsci cuando calificó al pacto de unificación entre la burguesía del Norte y la oligarquía local del Sur de blocco storico o “alianza histórica”. El hecho es que el Piamonte, el motor de la unificación, no tenía fuerza suficiente –como si la tuvo Prusia en el caso de Alemania- para imponer en ese momento en el Sur una revolución burocrática e institucional. Si quería que la unificación llegase a buen puerto debía pactar con las élites locales, que estaban dispuestas –parafraseando al Gatopardo- a que algo cambiase para que todo siguiese igual… En definitiva, a cambio de manos libres en las Administraciones locales, el Sur estaba dispuesto a apoyar cualquier mayoría parlamentaria en el Norte con independencia de su programa. Otra manifestación del blocco fue el pacto tarifario que protegía la industria del Norte y el deficiente latifundio del Sur. Los emprendedores del Sur no disponían de incentivos para entrar en  el sector industrial; así que su única posibilidad de prosperar consistía en comprar tierra y unirse a la oligarquía local. Del mismo modo, la Mafia, por mucha retórica que hayamos oído sobre sus raíces medievales y premodernas, nace propiamente en el siglo XIX, como reacción frente a un poder público corrupto e ineficiente.

La Democracia Cristiana italiana supo aprovecharse de este pacto de buena convivencia durante toda la segunda mitad del siglo XX. Uno de los leitmotiv del libro de Fukuyama es que si se introduce la democracia de masas sin previamente haber construido un Estado fuerte, el único resultado posible es el clientelismo (como ocurrió precisamente en Grecia, pionero en Europa a la hora de introducir el sufragio universal masculino en 1864 y, por supuesto, en EEUU, durante la época del spoils system). Esto es lo que ocurre en el Sur de Italia después de la Segunda Guerra Mundial en beneficio de la DC. Para movilizar el electorado del Sur el partido no tenía más remedio que aliarse con las élites locales, y no tuvo ningún problema en hacerlo, canalizando adecuadamente las inversiones públicas (y sus contratos) a cambio de votos. Obviamente, los incentivos a la corrupción eran omnipresentes.

Hasta aquí Fukuyama. La conclusión que yo saco de todo esto es muy evidente: las normas y las instituciones del Norte y del Sur podían ser las mismas a finales del siglo XX (al menos formalmente) pero no funcionaban igual. No tenían por qué. Y si no funcionaban igual no era por motivos culturales, sino institucionales. Sencillamente, porque los incentivos políticos, sociales y económicos que prevalecían en el Sur exigían, o bien medidas puntuales de choque capaces de modificar esos incentivos para que esas mismas instituciones del Norte funcionasen, o bien unas instituciones diferentes. Por eso, para arreglar el problema no se necesita esperar décadas de cambios culturales (que además por si solos no se van a producir) sino pensar en la reforma institucional adecuada que pueda facilitar el imprescindible cambio de incentivos.

La cultura cuenta, por supuesto (especialmente porque la cultura cívica ayuda a tomar conciencia de la importancia de las instituciones y de la necesaria exigencia de responsabilidad propia y ajena) pero la cultura también la crean las instituciones, como reconoce el propio Putman, y las instituciones son capaces de cambiarla a una velocidad muchísimo mayor de lo que se cree. Los países nórdicos son un ejemplo claro de ello, pero el de EEUU no es menor. Países totalmente corruptos a mediados y finales del siglo XIX figuran hoy en día en los primeros puestos de transparencia y eficacia institucional. Explicar cómo lo hizo EEUU merecería otro post, pero mejor léanse el libro que venimos comentando. Y en cuanto a qué lecciones sacamos para España… pues 1727 post, una Fundación, y sumando. Aunque, para terminar, me gustaría reproducir un párrafo de Fukuyama:[1]

“… el clientelismo no debe ser considerado una aberración o una desviación de una práctica democrática “normal”, sino más bien un efecto natural de una democracia recién implantada en un país relativamente poco desarrollado. Ningún país, ni siquiera los EEUU, ha transitado jamás a un sistema político moderno en un solo salto.”

Por favor, demos el segundo sin necesidad de volver a la casilla de salida.

 



[1] Pág. 143. La traducción es mía.

29 comentarios
  1. aldelgadog
    aldelgadog Dice:

    ¿Otra vez el trabajo de Putnam? ¡Si está desacreditado?
    Por lo menos se ha citado bien el Gatopardo (aunque también es ala señal sobre estos tiempos que eso sea motivo de alivio y satisfacción).

  2. Gonzalo García Abad
    Gonzalo García Abad Dice:

    Excelente artículo. Probablemente haya un elemento de cultura jurídica, de herencia del Derecho. El Derecho de cada país bebe tiene una determinada raíz histórica. Lo que sí parece es que en España, en los países de habla hispana y en otros países culturalmente más próximos ha habido una tendencia a que el clientelismo se manifieste en forma de caquismo; mientras que, por ejemplo, en los países anglosajones hay mayor tendencia a canalizar el clientelismo en forma de favorecimiento a grupos de presión.

    Un cordial saludo.

  3. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Me parece muy correcta la postura de Rodrigo de una cierta apertura hacia los factores “culturales” vs los “institucionales”. Todo el mundo sabe que la constitución Federal de México se parece muchísimo a la de USA y sin embargo “la cosa real” no es ni parecida.

    Por no extenderme en citas quisiera introducir dos factores que pocas veces comentamos porque nos entretenemos observando la segmentación “Instituciones”/”Cultura” que es, posiblemente, menos útil de lo que quisiéramos.

    La idea tras ella es que si reproducimos Instituciones resolvemos el problema. Algo que comprobamos que no es verdad simplemente con alzar la vista y pasearla por el entorno.

    Hay otros dos factores que tener en cuenta.

    1. La visión Braudeliana de la Realidad Histórica. Los Estados hoy, como ayer, están sometidos a Imperios. Nos negamos a reconocerlo analíticamente pero es un error bastante grave que lleva a la melancolía o a la disonancia cognoscitiva.

    2. No se puede analizar ni entender el entramado social, cultural e institucional desvinculado de la capacidad Industrial de un Estado. Las Sociedades se organizan para Hacer algo. Este algo es “Crucial”. It makes a Big difference.

    El entramado social de Alemania, Japón, China o Emilia Romagna (por citar la región más Industrializada de Europa) no se parecen en nada al de Francia, España, Andalucía o USA. La cultura Industrial exige una red de interrelaciones sociales y de confianza que es Muy Especial e inexistente en sociedades sin apenas Industria.

    No interesa al Poder vigente ni a sus Delegaciones locales que estas dos perspectivas, –que son Cruciales–, se analicen seriamente.

    Pero si no se hace es imposible entender o mejorar nada.

    Saludos

  4. KC
    KC Dice:

    Muy bien, Rodrigo, tan sólo te ha faltado explicar por qué ese fue el caldo de cultivo perfecto para que la mafia italiana en todas sus facciones fuera apareciendo (Cosa Nostra, Camorra, Ndraghetta). Por qué no pensará nadie que fue por casualidad, ¿no? Pues los mecanismos de la mafia institucional son exactamente los mismos a la “paleta” (porque a pesar de que El Padrino de Puzzo parecía decir lo contrario, la mafia italiana siempre fue muy de pueblo -entiéndase-, muy palurda, incluso la que emigró a EEUU) sólo que la mafia institucional (también rebosante de palurdos) no necesita de armas ni acciones sangrientas. Puede hacer lo mismo sin llamar la atención. Y de hecho lo ha ido haciendo en estos países que todos sabemos porque, como ya se ha dicho, y sino lo repito, su ADN cultural es ese y no otro por muchos y muy variados motivos (espero que no salga el tonto típico a decirnos que los países no tienen ácido desoxirribonucleico), sobre los cuales han apuntado aquí muy ligeramente.

  5. Elena Escudero
    Elena Escudero Dice:

    Sin ánimo de parecer prosaica, me resulta “pelín” cómico el debate o la disquisición permanente que existe entre intelectuales y/o profesionales de talla, como los que se dan en esta muy interesante web, sobre las posibles causas que ensancharon las diferencias culturales, económicas, sociales y cómo no, gastronómicas, entre el Norte y el Sur.

    En cierta ocasión, el premio Nobel de Literatura 1994, Kenzaburo Oé, me dió la pista. Ante una pregunta tan complicada como la que le formuló un periodista: “¿Por qué asegura usted que en Japón no hay democracia?”, el ya octogenario escritor meditó quince segundos y respondió: “Por cómo se ríe el primer ministro”.

    No soy Premio Nobel, qué rabia, pero acogièndome a la ironía del nipón, les digo que aquellas y estas diferencias abismales entre el Norte y el Sur se deben a que mientras en Edimburgo, París, Oslo, Copenhague o Leningrado, Boston, Washington o Reykjavic hace un frío de muerte, en Sao Paulo, La Habana, Caracas, Kingston, Dakar o Las Palmas el calor es tan insoportable que sólo apetece tumbarse en una hamaca con un abanico en una mano y en la otra un daiquirí.

    Y así no hay sociedad que prospere.

    • Dan Evans
      Dan Evans Dice:

      Ese punto de vista siempre me ha parecido interesante pero ¿cómo se explica que las grandes civilizaciones de la antigüedad se hayan desarrollado precisamente (y únicamente creo) en lugares tan cálidos?

      Yo creo que el clima ha influido mucho pero quizás generando determinadas interacciones sociales idóneas para el desarrollo en cada época.

      Es una “teoría casera”.

      Un saludo

  6. Jesús Casas
    Jesús Casas Dice:

    Aún a riesgo de repetir nuestros comentarios al post de junio: dada una cultura A en la vida e se implantan instituciones beta como las de una cultura B, los efectos de tales instituciones serán amortiguados por las costumbres, mientras que unas instituciones peores, alfa, en la sociedad B o serán rechazadas o no funcionarán tan mal como en A. Ahora bien, dada una sociedad A en la que se implantan unas instituciones beta seguidas de educación, educación y más educación tal vez consigan algo a medio plazo. Tal vez el Sr. Tena tenga la amabilidad de darnos ejemplos concretos de sociedades en las que en una década un cambio institucional sin cambio social previo haya dado un resultado como el que se predica. España no es el caso.Italia no es el caso. Singapur? Creo que no vale, pero bueno. Los países nórdicos no son el caso, pues Finlandia tardó 50 años en salir de la situación anterior, la población es pequeña y homogénea y las instituciones culturales y religiosas ya existían. Prometo analizar lo que proponga y regresar con comentarios.

    • Rodrigo Tena Arregui
      Rodrigo Tena Arregui Dice:

      ¿En una década un cambio institucional sin cambio social previo? No entiendo lo de cambio social previo, porque cuando un sector de la población se queja de las instituciones que soporta ya hay cambio social. Antes no se enteraba y ahora se entera o antes eran pocos y ahora son mas.
      Con esa matización: Inglaterra.

  7. Jesús Casas
    Jesús Casas Dice:

    Sí, tal vez no es muy claro, pero “cambio social previo” se refiere al sustrato cultural en vez de al institucional, que son las dos cuestiones en liza en este debate, si es que lo he entendido. Protestar o quejarse es un deporte muy típico de ciertas sociedades, pero eso no cambia el sustrato social o cultural preexistente, o no alcanzo a verlo. Estudio lo de Inglaterra, aunque necesitaría entender la época a la que se refiere, D. Rodrigo. De memoria no sé si hablamos de el Reino Unido tras las dos Guerras Mundiales, si hablamos de la Inglaterra de la Guerra de Las Dos Rosas, o antes, con las invasiones sajonas, de época Isabelina, o de la Victoriana o del presente. Así que a repasar Historia…en todo caso recuerdo mi postura en este debate: el cambio institucional puede funcionar acompañado de un cambio educativo, si no…salvo que se aplique la tesis de Dña. Elena Escudero, que tal vez sea la más acertada. Cita de una persona de Caracas hace unos 21 años: “Dr., si nevase un sólo día al año, todo cambiaría en Venezuela”. Pero en los Andes nieva y no se sabe que haya menos corrupción que en Maracaibo o Puerto La Cruz…

  8. Ramón García
    Ramón García Dice:

    Les propongo unificar la explicación social e institucional.

    La sociedad también es una institución. Sé que parece una estupidez, pero aguántenme un poco. La sociedad, en la medida en que premia y castiga conductas, actúa como una institución. Por ejemplo, la constumbre de hacer regalos importantes en una boda es equivalente a un mecanismo de redistribución fiscal a favor de una nueva familia. Su cumplimiento no lo exige un inspector de Hacienda, sino el entorno, haciendo que ciertas conductas estén bien vistas y otras no.

    Además, la existencia de un sustrato cultural no es un impedimento. Sino que, para cambiar, hay que tener claro que la forma de lograrlo es premiar y castigar conductas. Centrémonos en eso. Cuando cambian las conductas, cambia la ideología dominante de la sociedad. Por ejemplo, la prudencia al volante cuando se implantó el carnet por puntos. Por ejemplo, un sistema judicial excesivamente lento premia a los caraduras, que por tanto tienen más posibilidades de triunfar en la sociedad y de estar bien vistos. Si, por el contrario, nos aseguramos de que los que aprovechados fracasen la mayoría de las veces, la idea de que esa conducta no tienen éxito entrará en nuestra cultura.

    • Jesús Casas
      Jesús Casas Dice:

      Muy interesante, Sr. García. Carnet por puntos: decisión normativa- institucional, causa efectos temporales. Educación vial desde la escuela: decisión social, hace que la gente sea responsable al volante a largo plazo, pero combinada con los puntos es más eficaz. La combinación de ambas es lo que trataba yo de proponer. Tal vez no es un debate de qué, sino de cómo. No es incompatible, en efecto, pero ahora me tengo que empollar lo que dice el Sr. Tena…eso me pasa por meterme a glosador.

  9. Alcides Bergamota
    Alcides Bergamota Dice:

    Excelente artículo, sereno, poderado, claro, sin derrotismos sentimentales, enmiendas a la totalidad, tábulas rasas, ni expresiones como “este país” y demás. Enhorabuena. Es evidente que en la actualidad la sociedad española está en líneas generales por encima de la calidad de sus instituciones y también que la educación es fundamental. No hay determinismo cultural ni racial. También es parece que nos enseña que cuando las instituciones se gripan, se vacían de contenido, se falsean, por el uso torticero que de ellas hace una clase política irresponsable, la vieja política da lugar al nuevo populismo. Es decir de PP/PSOE a Podemos, como en los años veinte… Enhorabuena por el artículo de nuevo.

  10. eduardo sanjulián
    eduardo sanjulián Dice:

    Muy interesante post.

    Creo que el enfoque institucional y el social son complementarios.

    No es posible abandonar el marasmo de las sociedades preindustriales sin un mínimo institucional coherente, pero tampoco lo es sin tener un sustrato social mínimo que lo permita. En cierta ocasión pedí a un amigo alemán que me definiera en tres palabras a los alemanes y contestó: aseados, ordenados y puntuales. Si no hay un consenso social mínimo sobre cuestiones TAN básicas como esas (y lo cierto es que en España no lo hay al día de hoy) es imposible progresar.

    Esto dicho, claro que el diseño institucional es absolutamente esencial. Y aquí el sistema español tiene auténticos “agujeros negros” que son auténticos focos de estímulo para la corrupción. El más evidente es el urbanismo: sólo desde la mala fe o desde un absoluto desconocimiento de la realidad española pudo entregarse constitucionalmente el desarrollo urbanístico a las entidades locales en lugar de centralizarlo (en las CCAA o en el Estado) y establecer un cuerpo de funcionarios especializados bien pagados, responsables y controlables. Ningún cuerpo policial puede buscar y encontrar la totalidad de la infinita corrupción en los actos urbanísticos dictados por más de 8000 ayuntamientos y donde prima no el do ut des, sino el “ab abscondere abscondito”, haciendo que el cambio político no sirva para desterrar malas prácticas (concepto este, el de mala práctica, que es mucho más relevante que el aspecto jurídico penal de la corrupción).

    Otro inmenso agujero negro en España es la Justicia, que tiene unos medios tercermundistas, un sistema de selección aterrador (cómo es posible que se pongan a juzgar y ejecutar lo juzgado gentes que jamás han trabajado fuera de la administración pública o que proceden en su totalidad de los estériles despachos universitarios). Desde el régimen del 78, España ha experimentado un cambio brutal en muchos ámbitos, pero no en Justicia, donde ni siquiera llegamos al nivel relativo de inversión pública que había en el 76 (invertir en justicia no da votos, a diferencia de los aves vacíos) obviando que la justicia es una de las infraestructuras más importantes que existen en cualquier Estado. Pero lo cierto es que el nuestro, en ese nivel, se parece más a Turquía que a Alemania, Bélgica u Holanda.

    Por cierto, que en California, Florida, Texas, Arizona y Nuevo México hace un calor insoportable y eso no impide que tengan una renta per capita muy superior a la fría Lleida. Bien es verdad que en todos esos territorios se produjo un “desplazamiento” de la población hispana existente a mediados del XIX (la palabra correcta sería genocidio) lo cual invalida la comparación y habla a favor del aspecto “social”

  11. eduardo sanjulián
    eduardo sanjulián Dice:

    El caso es que los ingleses, al establecer sus colonias, tenían muy clara su política: “we shall not fall”.

    Su principal preocupación fue evitar que el contacto con los salvajes hiciera decaer los logros alcanzados por la civilización británica, y por ello lo primero que hacían al fundar una ciudad era construir una valla y tener a los indios fuera. Esa política, aplicada con una rigidez extrema, es considerada por los propios británicos como la clave de bóveda de su éxito en la expansión colonial, y al día de hoy sigue siendo un auténtico estereotipo cultural en los USA y en la propia Inglaterra, donde se cree a pies juntillas que el mayor error cometido por los españoles fue tratar de integrar en su sociedad a la inmensa masa de “salvajes” de muy distinta condición que poblaban sus territorios americanos, lo cual hizo decaer el nivel español hasta hacerlo irreconocible.

    Y el hecho es que los españoles del XVIII no eran ajenos a esta concepción, como lo prueba la prohibición de que nacidos en América ostentasen cargos en la administración colonial, en un intento muy serio de combatir la corrupción (al final, la reserva de cargos a favor de los peninsulares fue una de las causas determinantes de la emancipación americana)

    Todo eso, en fin, no quita para que el diseño institucional no sea determinante en el devenir del país.

    • KC
      KC Dice:

      y al día de hoy sigue siendo un auténtico estereotipo cultural en los USA y en la propia Inglaterra,donde se cree a pies juntillas que el mayor error cometido por los españoles fue tratar de integrar en su sociedad a la inmensa masa de “salvajes” de muy distinta condición que poblaban sus territorios americanos, lo cual hizo decaer el nivel español hasta hacerlo irreconocible.

      ?¿¿??¿?¿????

      ¿Usted ha visto NY? ¿Ha estado viviendo en Londres o cualquier otra ciudad medianamente poblada de Inglaterra? ¿De qué estereotipo cultural está hablando? Usted es un escupidor de tópicos y poco más, oiga. Precisamente, en muchas áreas de UK y USA la diversidad ha sido clave para el desarrollo. Lo que ha hecho España, precisamente, ha sido usar a esos “salvajes” hasta que no ha podido exprimirlos más y además echarles las culpas de buena parte de sus desgracias (como si ellos tuvieran el poder de los “otros” de hacer y deshacer), así que no sé de qué está usted hablando.
      Cuando uno entra en un blog a escribir un comentario, lo primero que debe de hacer es dejar la botella de chinchón a un lado. Beber y escribir, al igual que conducir, no son buenas mezclas. Si me pongo yo a filosofar con causalidades sociológicas podría bien decir que en los blogs jurídicos la tasa de alcohol por comentario es superior al de blogs de otras temáticas.

      Y el hecho es que los españoles del XVIII no eran ajenos a esta concepción, como lo prueba la prohibición de que nacidos en América ostentasen cargos en la administración colonial, en un intento muy serio de combatir la corrupción

      ¿De verdad usted piensa que esa prohibición era un intento para combatir la corrupción? Usted no es más tonto porque no se puede, así de claro. Usted es poco más que un lemming, siento tener que informarle. Y le rogaría al administrador que no censurara mi comentario porque no tiene una finalidad de insulto, sino meramente descriptiva. Este señor es tonto del culo.

  12. eduardo sanjulián
    eduardo sanjulián Dice:

    Querido señor KC:

    La verdad es que me pierdo cuando se discute la política colonial en la américa de los siglos XVII y XVIII con argumentos del tipo ¿ha estado vd en Londres? porque, sinceramente, no alcanzo a ver en qué forma se relaciona eso con las muy diferentes políticas coloniales británica y española.

    La reserva de cargos administrativos a favor de peninsulares fue una medida adoptada en las reformas borbónicas para detener la terrible corrupción en la administración imperial, (corrupción que no fue precisamente a mejor después de la independencia)

    En cuanto a los estereotipos culturales, le recomiendo pulsar la opinión del estadounidense medio sobre las gentes de la américa al sur del rio grande. Quizá se sorprenda.

    Si se siente vd. agredido porque mi opinión contradice sus creencias, intente por favor contrastarla con hechos (por ejemplo, dando una explicación mejor de la reserva de cargos a favor de peninsulares) pero cuando alguien recurre al insulto suele ser porque no tiene otra cosa mejor que decir. ¿Es este su caso?

  13. KC
    KC Dice:

    En cierta ocasión pedí a un amigo alemán que me definiera en tres palabras a los alemanes y contestó: aseados, ordenados y puntuales. Si no hay un consenso social mínimo sobre cuestiones TAN básicas como esas (y lo cierto es que en España no lo hay al día de hoy) es imposible progresar.

    Qué manía tienen algunos de decir que un sustantivo es un insulto. También puede ser una descripción y el DRAE da licencia de uso. A mí las cuestiones de interpretación social me la refanfinflan. Si usted lo prefiere le describo como intérprete miope. No tengo por qué llamarle blanco al negro, como usted comprenderá. Cuestiones lingüísticas aparte, la anterior perla también la ha soltado usted en una intervención anterior y déjeme decirle que es otra chorrada de cuidado que imagino que tendrá como Sociología de primera calidad.
    Lo que no se puede es venir a contarnos el cuento de que la segregación fue el pilar del progreso de ninguna civilización cuando resulta que esa misma civilización, con los años, es un ejemplo mundial de integración de todo tipo de culturas. Tanto NY como Londres son paradigmas, ya que no serían lo que son sin esa mezcla de culturas, razas e ideologías que fueron asimilando (vamos, ya le digo yo que muchos de los que ayudaron a construir esas ciudades no eran precisamente descendientes de los colonos que ponían las vallas que usted comenta). Lo que es un insulto es esto:
    Esa política, aplicada con una rigidez extrema, es considerada por los propios británicos como la clave de bóveda de su éxito en la expansión colonial, y al día de hoy sigue siendo un auténtico estereotipo cultural en los USA y en la propia Inglaterra, donde se cree a pies juntillas que el mayor error cometido por los españoles fue tratar de integrar en su sociedad a la inmensa masa de “salvajes” de muy distinta condición que poblaban sus territorios americanos, lo cual hizo decaer el nivel español hasta hacerlo irreconocible.
    Esto sí que es un insulto para alguien que sepa de lo que está hablando. Yo no conozco un solo británico, a excepción de aquellos que no han leído mucho, que “crean” que el gran triunfo de la expansión inglesa con respecto a la española fuera lo que usted está insinuando. Y aunque así hubiera sido, es cuanto menos sorprendente que usted, en 2015 saque a relucir esa cuestión histórica sabiendo que tanto EEUU como Inglaterra tienen una tasa de ingleses (y no ingleses) de diferente raza a la caucásica que generan una riqueza en muy distintas áreas.
    En cuanto a la reserva de cargos, véndale la moto a otro, que tontos no le van a faltar. Pero ni intentos de atajar la corrupción ni leches. Obviamente eso es lo que le va a decir el “político”, pero a estas alturas ya debería Ud. saber de qué es capaz un charlatán. La reserva de cargos se dio por muy diversas cuestiones que más tuvieron que ver con favores y reserva de poderes que otra cosa.

  14. KC
    KC Dice:

    Es más, si esa reserva de cargos hubiera estado más equilibrada, es muy posible que los criollos no se hubieran sentido dependientes de los próximos al poder institucionalizado y que la Historia hubiera sido muy, pero que muy distinta (independientemente de que paradójicamente hubiera peninsulares en el bando de los “independentistas”). Pero vamos, que esa reserva no fue por arreglar ningún desaguisado de corrupción (que desde luego queda muy bien en su película), sino por mantener una serie de privilegios desde la distancia, los cuales sirvieron, como se hace hoy día, para repartirse todo tipo de poderes con respecto a “otros”. Esa insinuación de que una reserva como esa fuera para mejorar el tema político y la corrupción “imperial” (como si los borbónicos hubieran sido vírgenes inmaculadas) es el cuento de toda la vida, que hoy día sería como el del salvapatrias que autodenomina antisistema a otros cuando él está expoliando dinero patrio hacia otros Estados.
    En cuanto a los británicos, le puedo asegurar que ellos son más de pensar que de creer, así que igual es por ahí por dónde debería Ud comenzar a ver una causalidad con respecto a la situación del “mundo” anglosajón y del hispánico de los siglos posteriores, y no en vallas y definiciones tópicas sobre los alemanes.

  15. KC
    KC Dice:

    Por cierto, Eduardo, es increíblemente curioso que en su aventurada teoría no haya indicado que los indígenas que se encontraron los ingleses y los que se encontraron los españoles eran absolutamente distintos y que mientras los españoles tuvieron la suerte de encontrarse con civilizaciones “avanzadas”, los ingleses se toparon con tribus nómadas que se resistieron efusivamente a cualquier tipo de colaboración o evangelización. Pero parece ser que usted lo atribuye a que los ingleses directamente llegaron para poner vallas y segregar a cualquiera que no fuera inglés, lo cual es una falacia como una catedral. Tampoco comenta usted la aculturación que supuso el encuentro español con los indígenas del sur, mucho más avanzados que los del norte y que se tradujo en todo tipo de cuestiones (por ejemplo las arquitectónicas).
    Pero vamos, que si los ingleses no se mezclaron tanto con los indígenas no fue porque llegaran pensando en “reservar” la raza o cultura, sino porque los indígeneas de las praderas del norte fueron mucho más reacios a colaborar con civilizaciones externas. Vamos, que no tendieron precisamente la mano al inglés colonizador, como sí hicieron los del sur. Inglaterra se mezcló menos por una cuestión puramente casual, no porque fuera más o menos segregacionista (que es la conclusión que Ud. parece insinuar y que es una falacia catedralicia de intérprete miope).
    Eso por no hablar de la diferencia entre la expansión comercial inglesa y la explotación caciquil española, que imagino que no querrá usted entrar en detalles, ¿o sí?

  16. Eduardo Sanjulián
    Eduardo Sanjulián Dice:

    Bien, parece que si, que es su caso, querido señor KC.

    En todo caso, lo que quería decir es que la propia historia colonial de América, sobre todo los primeros pasos en el tratamiento de la cuestión india, contiene lecciones muy valiosas sobre la pregunta esencial del post.

    Recomiendo al respecto la lectura del magnífico “empires of the atlantic world”, de Sir John Elliott, magna obra muy alejada de la historia patriótica inglesa o española. Pueden encontrar las reseñas del libro aqui: http://yalepress.yale.edu/reviews.asp?isbn=9780300114317

    En cuanto a los estereotipos culturales que los -todavía- mayoritarios “non-hispanic-whites” tienen sobre los habitantes de la América de habla española, pues que quieren que les diga. Look at them! (señalando a unos inmigrantes de claro origen nativo sudamericano) and those people were once (the tone) “the mighty conquerors” ? For God shake! La frase literal pertenece a una serie de televisión, pero cualquiera que conozca suficientemente la sociedad estadounidense sabe que este es un chiste común entre las gentes de la calle y que puede oírlo sin mucho esfuerzo en diferentes variantes y situaciones. Para ellos, la abismales diferencias en civismo, respeto a la palabra dada, seriedad en las relaciones personales y fiabilidad que existen entre el norte y el sur de la frontera con Méjico se resumen en un sólo aspecto (la lengua) y los spanish speakers no están precisamente en el lado bueno.

    Sobre la corrupción en la américa hispana bajo la administracion colonial: las “memorias secretas” de Jorge Juan y Antonio de Ulloa, documento base de las reformas borbónicas, contiene una descripcion precisa de la corrupción de la administración imperial en américa. También es muy ilustrativa la biografia de don José de Gálvez, creador del Archivo de Indias e implementador de las reformas borbónicas. Como mero ejemplo, tuvo que destituir (por corrupción) a la mayoria de los “alcaldes mayores” y los sustituyó por el sistema de intendencias… sólo para reconocer, apenas cinco años más tarde, que sólo habia logrado sustituir una red de corrupción por otra.

    • KC
      KC Dice:

      Eduardo, tanto Ud como yo sabemos que John Elliot es un inglés al que le caen muy bien los españoles y que ha recibido varios “premios” de distintas universidades españolas, aún siendo sir. Desde luego que Elliot es lo que se dice un tipo muy elegante, un “bienqueda” que dicen los modernos. En ese sentido, tiene una frase muy “graciosa” con respecto a la diferencia entre los dos tipos de colonización. Ahora bien, esto es lo que dice en España en Europa: Estudios de Historia Comparada:
      […]Lo que estaba naciendo era precisamente una frontera que seguía el modelo de la empalizada irlandesa, aunque en la práctica, como resultó con la empalizada, iba a resultar más porosa de lo que normalmente se piensa[…}
      Eso por un lado, sigamos:
      ¿Era esta frontera de exclusión lo que los ingleses querían y esperabn establecer , o sencillamente fue lo que surgió como resultado del carácter de la población indígena y de las condiciones locales? Las evidencias parecen señalar en ambas direcciones
      Bueno, lo de “ambas direcciones” es muy relativo. Para usted, Eduardo, ya sabemos cuál es la respuesta, la cual es absolutamente sesgada y miope, pero no porque se lo diga yo por capricho, es que se los está diciendo el mismo Elliot cuando hace referencia en “ambas direcciones” (tomando muy en cuenta lo que se encontraron los ingleses). ¿Se habría dado una situación distinta en caso de haberse encontrado la colonia inglesa el tipo de indígena del colonizador español? SÍ. ¿Qué significa eso pues? Que su interpretación es una chapuza (porque la finalidad de la “valla” no venía desde la partida de Inglaterra, sino que fue un elemento circunstancial; y por supuesto ningún inglés recuerda ni “cree a pie puntillas” lo que Ud comenta). Y si sigue leyendo entenderá por qué. No es que los ingleses llegaran pensando “oh, indígenas, vamos a poner unas vallitas para “evitar que decaiga nuestro nivel inglés” (que es lo que usted concluye torticeramente en sus comentarios), sino que se dieron unas circunstancias puramente aleatorias para que eso sucediera así. Dicho esto, repase los textos que le copié y si no ve una barbaridad en ellos es que Ud ve la Historia de una forma muy peculiar. En cuanto a la corrupción, se ve claramente el elemento cultural de unos y otros en cuanto a la finalidad española e inglesa de la misma colonización, que convendrá conmigo que no tenían nada que ver… Mucho mejor hubiera ido de haberse dado unos poderes a los criollos en equilibrio con los peninsulares, pero obviamente la Corona/Imperio español de equilibrios sabe lo justo y de ahí desciende la chapucera forma de entender la política que tienen los españoles, que está pero que muy implantada en su código “genético” cultural. https://books.google.es/books?id=h-rlHXgCnAIC&pg=PA250&lpg=PA250&dq=fronteras+de+exclusi%C3%B3n+colonizacion+inglesa&source=bl&ots=VocD74C_uP&sig=x6bxRyhd5316b6LPe-Bcmf3g4jY&hl=es&sa=X&ei=Rq3aVLjQDI2PaISSgagM&ved=0CCEQ6AEwAA,

  17. Eduardo Sanjulián
    Eduardo Sanjulián Dice:

    Y, a riesgo de abusar de la paciencia de los editores del blog, me gustaria plantear una reflexión institucional sobre algo que, en mi opinion, constituye la mayor deficiencia de nuestro sistema: la transferencia de rentas entre entidades políticamente autónomas viola el principio “no taxation whitout representation” (principio tan esencial que inspiró la revolución americana) y que traducido a términos prácticos viene a decir “si quieres mi dinero yo tengo que poder votar en tus elecciones”. En la España de hoy, este problema es muy real y se encuentra en la base de al menos parte de las tensiones políticas en Cataluña y también en el actualísimo problema griego (espero que la reunión del Eurogrupo prevista para hoy no sea el inicio de una “movida” global y que las aguas vuelvan a su cauce)

    Volviendo a España, resulta que el sistema autonómico abierto de la CE78 tiene un diseño tan flojo que dió lugar a dos consecuencias indeseables: la creación de entidades políticas totalmente artificiales, sin una sociedad civil que las sustente (permitan que no ponga ejemplos, no deseo herir susceptibilidades, pero creo que todo el mundo entiende) y que la mayoría de esas entidades generan como problema añadido la violación sistemática del citado “no taxation….”

    Ese pésimo diseño institucional ha funcionado en la práctica como un freno al desarrollo en importantísimos territorios pero, además, genera incentivos políticos más que perversos que pueden ser calificados de auténtica corrupción institucional . En USA, sería absolutamente impensable que los ciudadanos de NM voten alegremente para decidir cómo se gasta su gobierno el dinero que aportan los de California (no confundir con los gastos del gobierno federal, votado en todos los estados), pero en España es algo que sucede cada día. Hasta que esto no cambie, es decir, hasta que los gobernantes no tengan que rendir cuentas directas frente a quienes aportan el dinero, será muy difícil que desparezcan las practicas de malgasto (y tambien las tensiones territoriales)

    • KC
      KC Dice:

      Eduardo, no se complique tanto la vida, hombre, que el único problema de las comunidades no es el que usted se refiere, sino que haya todo tipo de estafadores nacionalistas, que tienen exactamente el mismo patrón que aquellos de los que reniegan. Son el mismo corte de ladrón de guante blanco que ha dominado la Historia, pero en “naciones” que aspiran a ser Estados para, como no, hacer y deshacer a su antojo. Decir que una comunidad histórica (lengua y costumbres distintas o no unitarias) es una “entidad política artificial” es cuanto menos contradictorio. De no haber tenido Galicia, País Vasco o Cataluña elementos históricos propios, no tendríamos este problema ni usted estaría denominándolas “entidades artificiales”. Por cierto, ¿tiene usted alguna obsesión traumática con Nuevo México? A mí me pasa un poco con Texas. ¿Qué le parece Texas, esa cuna de brillantes genios del arte vacuno?

      Hasta que esto no cambie, es decir, hasta que los gobernantes no tengan que rendir cuentas directas frente a quienes aportan el dinero, será muy difícil que desparezcan las practicas de malgasto (y tambien las tensiones territoriales)
      Esto es lo único medianamente serio que ha escrito en todas sus intervenciones, pero es que en España no se lleva lo de rendir cuentas. Pero ni ahora, ni antes, ni nunca. ¿Le recuerdo las cuentas que se rindieron en el desastre de Annual?

  18. O,Farrill
    O,Farrill Dice:

    Amigo Rodrigo: El clientelismo no es problema institucional ni cultural, sino social. Se favorece a la “familia” ese icono hipócrita de nuestra sociedad donde a los nuestros todo, a los demás “ni agua”. ¿Porqué precisamente las organizaciones mafiosas se basan en la “familia”? Porque se supone que está compuesta por personas de confianza a las que se les da para que te sean fieles. El caso de Andalucía es paradigmático (para no remontarnos al medievo) de como se compra un voto fiel a costa de los presupuestos públicos: los Per, los cursos de formación y todas las tramas que están empezando a salir es sólo una muestra de cómo cuidamos a “los nuestros”. En otros sitios Valencia, Madrid, Cataluña… “los nuestros” son de otro tipo social quizá, pero en el fondo tan dispuestos a ser comprados como los de cualquier otro sitio. En definitiva: cómo mantener el poder a costa del erario público.

  19. O,Farrill
    O,Farrill Dice:

    Estimado KC: creo que una de las cuestiones esenciales de este blog es no caer en el insulto o la descalificación. Cada comentario es una aportación que deberíamos respetar aunque no estemos de acuerdo con ello. Aquí no estamos dirimiendo quien es más listo…. los más listos son los que todos sabemos. Un cordial saludo.

  20. eduardo sanjulián
    eduardo sanjulián Dice:

    Querido señor KC:

    Siento desilusionarle, pero la interpretación histórica que vd. tan generosamente me imputa sobre el “we shall not fall” y la deliberada política británica de mantener los indios “fuera de la empalizada” no es mía, sino del propio Elliot (en el magnus opum antes enlazado) Naturalmente, no parecen ser fruto del consumo etílico, sino de una investigación más que seria, como acostumbra a hacer el autor.

    Del mismo modo, sus valoraciones sobre “mi” interpretación de la política de la empalizada debe aplicarlas a Sir John, no a mi.

    No se preocupe por no conocer esto, a fin de cuentas sólo lleva publicado nueve años, sin que ni un sólo historiador anglosajón -o de otro origen- se haya atrevido a cuestionar ninguna de sus tesis y el libro no haya recibido más que elogios entre los fellowships. Esos nueve años, en una persona como vd, con aparente dificultad para entender la tremenda distancia que separa los siglos XVII y XX, no resultan especialmente graves.

    Mientras se pone al día, quizá podría vd aprovechar para googlear algunos términos muy sencillos que no tienen nada que ver con Elliott y que probablemente cambien -para mejor- su estereotipada comprensión del mundo:

    Significado y origen del ThanksGiving Day

    Política de “All México” en los años del destino manifiesto. Razón de su abandono.

    Derechos políticos de los habitantes hispanos en el tratado de Guadalupe-Hidalgo.

    Californios.

    Indian Wars.

    Trail of tears.

    The White´s Man Burden

    Proporción de nativos americanos en USA.

    Colonización USA en Filipinas (intente encontrar si puede la cifra relativa de muertos en la represión de las revueltas en relación con el total de la población)

    Consecuencias demográficas de la desmembración del imperio británico

    Melting Pot (fenómeno del S. XX)

    Si es vd capaz de encontrar un hilo conductor y una evolución, enhorabuena.

    En lo demás, querido señor KC, no creo que tenga vd. en esta discusión más objetivo que el de defender su personal sistema de creencias, cosa perfectamente legítima, pero que a mí no me interesa lo más mínimo, menos aún cuando esa defensa se basa en la descalificación personal del interlocutor -resulta muy pesado intentar encontrar un significado coherente entre la ristra de insultos- y tópicos más que manidos (la lectura de sus comentarios no me ha aportado literalmente ni un sólo dato que no conociera de antes)

    Por ello, me despido definitivamente de Vd deseándole una larga y provechosa vida y mucho éxito en su aparentemente largo camino hacia una mejor comprensión del mundo.

    • KC
      KC Dice:

      Le vuelvo a repetir que las conclusiones que usted alegremente escribió y yo me limité a transcribir sobre una supuesta creencia británica y un supuesto rasgo cultural relacionado es una barbaridad torticera que sólo usted sabrá a qué es debida (y yo me puedo imaginar). Usted tiene mucho de estadounidense y poco de británico. Si después de ese párrafo sobre la porosidad de la supuesta “empalizada” y la más que dudosa susceptibilidad de exclusión de los ingleses a su llegada al Nuevo Mundo (que el mismo Elliot pone en duda como se desprende del párrafo), le sigue pareciendo que los ingleses fueron pensando en no mezclarse con los nativos por “mantener el nivel inglés y que no sucediera lo que a los españoles”, yo más no puedo hacer. Allá usted con su interpretación. Esto sí que es un insulto y no que yo le llame “miope”. Los únicos que pueden creer algo así son los ´”miopes” que actualmente pueden votar al UKIP en las próximas elecciones, que posiblemente estén tan desinformados como usted de cómo funciona el mundo. Por cierto, lo que nos diferencia a Ud y a mí es que yo no tengo “sistema de creencias”. Que le vaya bien y tenga muchos éxitos.

  21. de Lege Ferenda
    de Lege Ferenda Dice:

    La “victoria” de Syriza se basa en la electricidad. No, no es física cuántica; es economía del voto, nueva ciencia política.
    En Grecia la población con derecho a voto no alcanza los 10.000.000. Syriza prometió electricidad gratis a 300.000 familias. Que, a ojo de buen cubero, supone más de 1.000.000 de votantes que pueden vender su voto a cambio de no pagar la electricidad que consuman los próximos años.
    Lo que no dice nadie es que lo que estos votantes eléctricos no paguen lo pagarán los demás …
    Podemos ha tomado nota. Y Gusana Díaz.
    Cambio mi voto por apartamento en la playa.

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