Por qué oposité

Quizá sea un post poco novedoso, ya que se ha tratado en múltiples ocasiones en distintos foros, pero se trata de analizar una cuestión o, más bien, problema, que late en nuestro sistema universitario: los aspectos a mejorar en la Universidad pública española si se quiere conseguir un sistema justo y competitivo. Este post lo escribo desde una perspectiva personal y llena de sufrimiento al ver como un marco fundamental, como es la Universidad pública española, expulsa a mentes inquietas con ganas de mejorar y evolucionar, en lugar de atraerlas a quedarse y hacer carrera en ella. Al ser un post personal, empezaré identificándome: de 2005 a 2009 estudié la carrera de Derecho en la Universidad Complutense de Madrid donde obtuve el premio extraordinario. Al acabar empecé con el doctorado compatibilizándolo con el trabajo de abogada. Siempre he pensado que el Derecho debe servir para resolver problemas reales. De ahí dicha compatibilización, lo que algunos calificaron como excesiva ambición. La tesis doctoral la leí en enero de 2013 con premio extraordinario (lo de los premios no lo digo por presunción sino para que se aprecie el compromiso con la universidad, por lo que se dirá luego). Los años de doctorado y ciertas conversaciones me permitieron darme cuenta de los obstáculos que iba a tener si quería hacer carrera universitaria, pese a haber obtenido el título de doctor, esencial para progresar en la escala universitaria, del que, por cierto, algunos de los de allí carecen. Por ello, el 1 de febrero de 2014 decidí lanzarme al mundo de las oposiciones para intentar ganar el título de Notario que siempre había deseado y en lo que por circunstancias varias no me embarqué nada más acabar la carrera. Justo dos años más tarde, en febrero de 2016, puedo decir que lo he conseguido: ¡he ganado la oposición!

A partir de lo expuesto quiero apuntar algunos de los mayores problemas que, a mi juicio, presenta la Universidad y que no parecen difíciles de corregir… si existe voluntad, claro está. Con observar el sistema de oposiciones que, pese a la injusta crítica de muchos, atrae a los mejores expedientes, y aplicar sus principios de objetividad e imparcialidad, muchos de los problemas se superarían. Y digo que la crítica a la oposición es injusta porque aunque el sistema tiene cosas que se pueden mejorar como por ejemplo el esfuerzo memorístico que, podría pensarse, es excesivo, tiene algo que compensa lo negativo: la objetividad y la transparencia. A mi juicio,  lo compensa y con creces. No olvidemos que tal esfuerzo memorístico va acompañado de la comprensión y la capacidad de relación, por lo que los opositores no somos loros como algunos dicen. Paso ya a exponer los principales problemas del sistema de acceso a la docencia en la Universidad.

El primero es el de la incertidumbre. Durante la oposición se sufre una gran incertidumbre porque no sabes si la vas a sacar o no. Este año para 100 plazas de notario (10 reservadas para personas con discapacidad) nos presentábamos 831 personas. Por tanto tienes incertidumbre sobre si vas a ser uno de los 100 que van a conseguir ganar el título de notario en esta convocatoria o vas a tener que aguantar esa incertidumbre otra/s convocatoria/s más, si el ánimo y la fuerza lo permiten. Lo que sí sabes con certeza es cuál es el temario, que tienes que cantar bien los temas en los dos orales, hacer un dictamen en condiciones y también una escritura y matemática financiera correcta. Sin eso no hay manera de aprobar, porque existen muchas personas, también dedicadas a tiempo completo, que tienen tantas ganas como tú de ganar la oposición. Personas que tienen un atributo básico para el éxito como es la constancia en el estudio y que en muchos casos han destacado por su trayectoria académica. En la Universidad es una incertidumbre distinta. No sabes cuál es el criterio objetivo de selección, si es que existe, ni quién lo pone, ni si se mira con los mismos ojos a todos, ni cuándo vas a poder tener oportunidad de optar a una plaza… En definitiva, una incertidumbre que te supera.

El segundo problema, relacionado con lo anterior, la falta de objetividad. A modo de ejemplo, ¿tiene sentido que quiénes van a evaluar la tesis doctoral sean propuestos por el doctorando? Es decir, ¿tiene sentido que el juzgador sea designado por el juzgado? Aunque el nombramiento efectivo lo hace el órgano correspondiente de la Universidad, la realidad es que éste depende de ciertos criterios con los que el doctorando puede jugar. Vamos, que está en sus manos la decisión de quien compondrá su tribunal. Se podrá rebatir esta crítica diciendo que el trabajo del doctorando está ya hecho y que su mérito está ya reconocido por la preparación de la tesis. Pero el opositor también tiene hecho ese trabajo durísimo y, pese a ello, tiene que ser capaz de exponer los temas ante  un tribunal que le evalúa con absoluta objetividad. No importa quién eres, ni qué edad tienes, ni de quién procedes… Solo importa cómo expongas los temas. En definitiva, un único criterio para la selección: el mérito. Esto es lo que hace que la oposición atraiga a tantas personas: la seguridad de que si das la talla ganarás la oposición. Lo difícil es conseguir dar la talla haciéndote con el programa. Si en la Universidad rigiese ese mismo criterio del mérito estoy segura de que muchos buenos estudiantes se animarían a quedarse en ella.

Otro punto positivo de la oposición es que el tribunal está integrado por miembros de distintos cuerpos de élite. En Notarías, que es la que más conozco, cuenta con tres notarios, un registrador de la propiedad o mercantil, un abogado del Estado, un magistrado y un catedrático o titular de Universidad. El tribunal de tesis, por el contrario, está integrado exclusivamente por “doctores con experiencia investigadora acreditada y reciente” (así lo dicen las normas de la UCM, disponibles en la web). La diversidad me parece un valor añadido de la oposición que se podría trasladar a la Universidad. Seguramente para el doctorando, si desea publicar su tesis, le resultará interesante tener distintos puntos de vista. La valiosa opinión doctrinal del catedrático puede verse complementada con una más práctica del magistrado, aunque no sea doctor…

Otro problema es el ambiente. Algo que a mí me ha enriquecido en la oposición y que me ha ayudado mucho para preparar el tercer examen –el temido dictamen- ha sido comentar los problemas y dudas con otros compañeros opositores que estaban en mi misma situación. A pesar de ser una “competición” mucho más real porque eran 45 plazas para los más de 400 que se examinaban en mi tribunal el trato con mis compañeros ha sido excelente. Pese a que en la Universidad la competencia no debería existir, la realidad es que existen varias “escuelas” y en una de ellas te encuadran. El ambiente podría mejorar si unas escuelas se complementaran con otras y, sobre todo, si los docentes tuvieran motivación por lo que hacen y ganas de investigar, de lo que muchos carecen…por supuesto, que la culpa no la tienen ellos, sino el sistema, que como he dicho antes no premia el mérito y el esfuerzo lo que, sin duda, desmoraliza.

Existe también una pirámide demasiado escalonada y con escalones muy altos y separados entre ellos. El trato entre los escalones más bajos y los más altos es algo distante y con un marcado carácter reverencial que también, creo, está fuera de lugar –y de tiempo-. A Dios gracias eso yo no lo he sufrido pues el trato con los catedráticos más cercanos ha sido siempre excelente. En la oposición mis preparadores de orales y de dictamen me han tratado siempre de igual a igual, con gran cariño y consideración, quizá siendo conscientes de lo dura que es la oposición y lo mucho que puede perjudicar a un opositor un comentario poco afortunado.

Esta es mi opinión sobre los problemas de la Universidad que me duele destacar pero que creo que debo hacer, pues debería ser un foro en el que permanecieran los mejores estudiantes para crear un cuerpo de élite y reconocido. Y me duele especialmente porque creo que son problemas fáciles de corregir y si no se corrigen es por falta de voluntad. Podría discutirse si hoy en día el método de la oposición es el mejor sistema de selección o existen otros mejores donde se respeten dos puntos clave: el mérito y la objetividad. Yo me manifiesto una defensora del sistema de oposición.

Y ya para terminar: espero que no se me malinterprete y que nadie entienda estas palabras como una manifestación de resentimiento. No me duele en prenda reconocer la gran valía de muchos profesores universitarios y del esfuerzo que hacen día a día.

35 comentarios
  1. PATRICIA SUAREZ
    PATRICIA SUAREZ Dice:

    Estando bastante de acuerdo en todo lo que se dice aquí, me gustaría dejar 2 apreciaciones: 1) en la Universidad, la acreditación al menos ha supuesto un filtro. Antes era incluso peor, teníamos titulares o catedráticos sin apenas publicaciones o méritos contrastables, por ser hijos de o de la escuela de…. y 2) ninguno de los dos métodos tiene un sistema que ayude a aquellos que no tienen recursos para pagarse un formador (en el caso de las oposiciones) o esperar a tener una beca/sueldo razonable (en el caso de la Universidad), no sólo se expulsa del sistema a los más brillantes, tambien, en muchas ocasiones, a los que no pueden permitirse la espera. Esto último lo digo desde mi propia experiencia personal: también fui Premio Extraordinario de Licenciatura (Filología alemana, UCM, 1999) y no obtuve una beca ni el primero, ni el segundo año, había que esperar al menos al tercero o cuarto para conseguirlo. Dejé la Universidad y me puse a trabajar en el 'mundo normal'.

  2. Francisco Rodríguez Boix
    Francisco Rodríguez Boix Dice:

    Suscribo el post punto por punto.En el año 76 termine derecho en Sevilla.El maestro Olivencia me propuso entrar en el departamento de Derecho Mercantil,al tiempo que me ofrecía una beca para hacer la tesis en Bolonia.Pese a mi gran afición por el mercantil,por todas las circunstancias que se indican en el post,decline la oferta y me puso a preparar notarías,oposición que obtuve en el 79.Toda la vida he lamentado profundamente haberle dicho que no a Don Manuel.Me he dedicado a una profesión que no me gusta,que me ha producido escasas satisfacciones y que me ha tenido sumamente estresado, habida cuenta mi carácter excesivamente obsesivo compulsivo.Pienso que hubiera sido infinitamente más feliz como profesor universitario,profesión de la que,en mi caso,el sistema me expulsó.

  3. Álvaro Delgado
    Álvaro Delgado Dice:

    Magnífico post. Enhorabuena Blanca y bienvenida al cuerpo. Sólo me gustaría apuntar algo respecto a la segunda apreciación hecha por Patricia Suárez en su comentario, por lo demás también muy atinado. Yo he sido durante muchos años preparador de oposiciones a notarías y nunca cobré un euro por ello, como la casi totalidad de los preparadores de toda España. Y las Academias de preparación de los diferentes Colegios Notariales a veces cobran una pequeña cuota para sufragar los servicios que proporcionan (aulas, temas, etc.) pero tienen casi todas organizado un sistema de becas por el cual la gente sin recursos no paga nada y algunos cobran una cantidad para su manutención, siempre que demuestren su aprovechamiento. Todo esto es poco conocido, pero conviene que alguna vez se diga. Creo estar en condiciones de afirmar que nadie en España que valga para ello deja de ser notario por no poderse pagar un preparador.

  4. David
    David Dice:

    Nunca he entendido como en el ambito de la doncencia, mientras el que quiere ejercer de docente en primaria, secundaria o en bachilerato, tiene que pasar por unas oposiciones , en la universidad esta regla no se cumple..

    • elena
      elena Dice:

      Lo de las oposiciones y la dura selección de los catedráticos no se cumple ahora, pero antes de que la Universidad tuviera la tan ansiada autonomía, cuando la plaza de catedrático era de verdad una oposición nacional, sí se cumplía… Los catedráticos "de antes" eran otra cosa, y desde luego ganaban oposiciones durísimas. Nada que ver los catedráticos de más de 70 años que conocí en la complutense con la mayoría de los profesores universitarios de ahora. La impresión que me produjo cómo funcionaban los departamentos, las tesis, etc… en lo que conocí "desde dentro" en la primera mitad de los ochenta fue penosa: me pareció el reino del nepotismo y el reino del servilismo. A titular se llegaba por dos medios: el bien relacionado -normalmente hijo de catedrático- llegaba jovencísimo; el que no lo estaba, por años de servicios serviles prestados a los profesores con influencia de la pirámide de la jerarquía (y a ese, tras muchos años de ayudante, pnn o similar, plegándose a las directrices del "grupo de influencia" en el departamento al que perteneciera, llegaba el momento en que "le tocaba" SU plaza -tan suya, que si algún otro candidato se presentaba, el osado excluido "socialmente" de la comunidad académica, y que desde el tribunal supuestamente de oposición se le filtraba el tema que se le iba a preguntar-. Al extraordinariamente preparado que no fuera servil simplemente se le sacaba del sistema por muchos y variados medios, directos o indirectos (y había tanto mediocre que muchos catedráticos no querían ayudantes preparados que pudieran hacerles sombra – qué tiempos aquellos, los de la cátedra de D. Federico de Castro, a quien no conocí pero sí a muchos de sus discípulos, en el que de verdad la influencia del grupo de profesores era por su autoritas intelectual y de conocimiento-). Y los que controlaban los hilos del poder en la facultad no eran, precisamente, los mejores profesores ni los intelectualmente más preparados. Los profesores de verdad, los profesores serios, formados, esos pocos que cuando abrían la boca eran un caudal inagotable de razonamiento, conocimiento y reflexión -esos que sabían tanto que rara vez lograban ajustarse al tiempo de clase, y que nunca cansaba escuchar- no eran precisamente los que se dedicaban "a la política" universitaria, y por desgracia rara vez (aunque a veces sí) los que tenían peso y fuerza en los departamentos. Yo también me lo plantee y abandoné la idea ya haciendo los cursos de doctorado: mi carácter no habría aguantado varios años de servilismo y genuflexiones, y ya ví claro que ese era el camino que tendría que atravesar. A veces me arrepiento porque también creo que me hubiera encantado dedicarme a la docencia universitaria, pero nunca he tenido muy claro que compensara el coste, la incertidumbre y la dependencia de las subjetivas decisiones de los grupos de influencia y poder interdepartamentales -y sus relaciones e influencia recíproca con los departamentos equivalentes de otras universidades, que también resultaba decisiva para los "empujones" que permitieran avanzar en tan singular carrera profesional-.

  5. Olavarrieta
    Olavarrieta Dice:

    Enhorabuena por tan atinado post Blanca. Y gracias por compartir tu experiencia personal. Suscribo el comentario de Álvaro sobre las ayudas que las Academias suelen ofrecer a quienes la necesiten.

  6. Carlos Pérez Ramos
    Carlos Pérez Ramos Dice:

    Enhorabuena Blanca.
    Es un privilegio para el Notariado que acceda a nuestra profesión gente tan formada y con un curriculum tan impresionante como Blanca. No sólo es savia nueva sino además “savia doctorada” por lo que nos puede proporcionar también la visión de la Universidad.
    Tendría que haber más “notarios doctores” porque el doctorado da una gran formación y profundidad al doctorando.
    Por otro lado también hay muchos que tenemos una vocación docente y hemos querido acceder a la Universidad. Por supuesto que el peso de la formación debe recaer en los especialistas que son los profesores universitarios pero creo que los “profesionales del derecho vivido” también podríamos aportar cosas útiles para los alumnos.
    Finalmente reiterar que las distintas Academias de Preparación tienen becas, incluso llegando a sostener económicamente a alumnos para que puedan opositar.
    Creo sinceramente que es la oposición más barata, y tradicionalmente el Notariado se enorgullece que puedan acceder a nuestro cuerpo cualquier persona, sea cual sea su origen social o sus recursos económicos.
    PD: Me entristece las palabras de F. Rodríguez Boix al que debo agradecer que “se equivocar” optando por ser Notario. Es un profesional de gran prestigio, cuyos temas de oposiciones ayudaron a muchos opositores porque en una época en que era muy difícil encontrar temas nos proporcionaba un magnífico punto de partida.

  7. ENEF
    ENEF Dice:

    Enhorabuena por tu post Blanca. Totalmente de acuerdo con todo lo que dices. Alvaro hace una apreciación correctisima.

  8. Juan Luis Redondo
    Juan Luis Redondo Dice:

    Me atrevo a discrepar en alguno de los puntos que se plantean en el post. Entendiendo y estando de acuerdo con el planteamiento general, sigo pensando que uno de los mayores y graves problemas de la universidad española es la endogamia. El modelo americano lo tuvo claro hace muchos años. Ninguna universidad de prestigio admite que un doctorado en una universidad pueda iniciar el tenure track para optar a un puesto de profesor en esa misma universidad. Sin esa cultura, todo está demasiado sujeto al control de catedráticos, y a la habitual y normal tendencia a crear las plazas para aquellos que han trabajado durante muchos años en el departamento tras haber realizado la tesis en él. Eso también hace que permanezca ese trato reverencial y algo arcaico de doctorandos a catedráticos, dado que todo depende de él y de su voluntad, en un modelo con reminiscencias feudales. Algo más debe cambiar.

  9. Blanca villanueva
    Blanca villanueva Dice:

    Muchas gracias por los comentarios. Yo tampoco creo que el tema económico impida a alguien preparar la oposición de notarías, como ya se ha explicado más arriba. En la universidad también sé que hay becas, pero no conozco los criterios de concesión. En cuanto al comentario de Francisco, la verdad es que también me entristece…yo no creo encontrarme en esa situación porque lo que siempre había querido era ser Notario. Hoy, incluso, me reafirmo. Y ya, por último, completamente de acuerdo con el comentario de Juan Luis. Creo que lo has dicho mucho más claro que yo…

    • Jorge
      Jorge Dice:

      La mayoria de los españoles que salen de la universidad con 22 años no pueden permitirse tirarse 2 años mas sin trabajar y, ademas, con la incertidumbre inevitable en cualquier oposicion.

      Pero nada, sigamos despreciando a los que han tenido menos suerte que nosotros. Si son pobres, algo habran hecho.

      Disculpen la ausencia de tildes, uso un teclado extranjero.

    • Blanca villanueva
      Blanca villanueva Dice:

      Gracias, Jesús! No sé que te habrá parecido el post…espero contar con tu visto bueno

  10. Francisco Calderón
    Francisco Calderón Dice:

    Me alegra que en el post se toquen dos temas tan importantes. Las oposiciones y la Universidad.

    Voy a centrarme en las oposiciones. En mi opinión, las oposiciones en efecto son un sistema objetivo de acceso a la función pública (al menos en principio) pero tal y como están concebidas en España están repletas de problemas:

    1) Excesiva memorización.

    No basta con saber y comprender los temas. Hay que memorizarlos de "p a pa". Y una vez memorizados hay que memorizar la práctica y dinámica para soltarlos de un modo que permita aprobar, no que acredite tener más conocimientos, habilidades o capacidad de razonamiento.

    Creo que este sistema va contra todas las evidencias científicas existentes en el ámbito de la psicología y la pedagogía acerca de cómo evaluar conocimientos y habilidades. Los sistemas de evaluación condicionan cómo se estudia. Por ello se estudia distinto en la Complutense que en Oxford (siempre y cuando se pretenda aprobar). Y las oposiciones "a la española" evalúan que en x tiempo se inserten x contenidos. Y al competir con otros, el objeto del estudio no sólo es saber sino saber decir (1) más rápido y (2) controlando muy bien el tiempo.

    Estos 2 últimos puntos exigen trabajo, esfuerzo y preparación. Parte del tiempo de la oposición se dedica no a saber más, sino a saber decir más rápido sin dudar y a controlar bien los tiempos. Probablemente un Catedrático divagador nunca sería considerado como alguien con conocimientos en su área conforme a la oposición "a la española".

    2) Pérdida de tiempo para el capital humano de España.

    A las oposiciones se presentan personas valiosísimas, como no me cabe duda que es el caso de Blanca. Me parece tremendamente ineficiente hacer perder años a gente con talento en perfeccionar el "decir rápido", "en tiempo x" y de memoria. Veo que en el caso de Blanca ha sido breve su paso por la memoria (solo 2 años, mi más sincera enhorabuena) pero no siempre es así.

    3) Años tirados para quien no las saca.

    Cuando hay 10 plazas para juez. El que queda el 11 tras 4 años de estudio, ¿es que realmente no vale? ¿No puede hacer nada con su resultado? Se suele decir que se lleva los conocimientos. Cierto. El problema es que los conocimientos los tenía al año y medio. El resto del tiempo ha sido preparar cómo "decir rápido y en tiempo x".

    En definitiva, sistema objetivo de acceso sí, pero este no.

    ¿Y un sistema similar al MIR? Sacas nota en un examen tipo test o de desarrollo y guardas esa nota. Cuando haya necesidad de funcionarios se tira de la lista ordenada según la nota del examen. Y el que quiera sacar más nota se vuelve a presentar. Y se guarda la nota x tiempo (pongamos que 3 años).

    Sería objetivo e independiente. Y se centraría en saber, no en saber decir. Y además no haría perder años a la gente, porque tras el examen sabría en qué puesto de la lista queda y se guardaría su nota.

    Bueno, es solo una propuesta.

  11. José Manuel Calabrús de los Ríos
    José Manuel Calabrús de los Ríos Dice:

    Enhorabuena Blanca tanto por el post como con el aprobado.
    Mis comentarios se referirán exclusivamente al mundo del Derecho, que es el que conozco.
    Disfruto con el ejercicio práctico pero también me gusta la docencia y la investigación y, como tú, opino que lo deseable es que ambas facetas se complementen.
    En mi caso, tras terminar la carrera de forma brillante, mi maestro me animó a que solicitara la única de las becas que en aquel año se iban a conceder, para, a continuación y algo de suerte, hacer el doctorado residiendo en el Real Colegio de España en Bolonia.
    Tremenda encrucijada para un joven licenciado con las ideas entonces no demasiado claras. Solicitar la beca implicaba cerrar la entrada de la Universidad a un buen amigo (y hoy brillante profesor universitario) con peor expediente pero clara vocación. Más me pudo conocer ya en esa época los males que padece nuestra Universidad (endogamia, adscripción a determinada escuela y consecuencias de ello, …) que ya han sido comentados. Por eso me enfrasqué en el estudio de la oposición (de las otras), pero eso es ya otra historia.
    Es evidente que en la actualidad hay demasiados docentes universitarios que únicamente son teóricos del Derecho. Peor aún es su papel preponderante en la impartición de algunos de los Másteres de Acceso a la Abogacía.
    Para el común de los mortales, que vive el ejercicio práctico del Derecho como abogado, notario, registrador o lo que sea y que tiene vocación docente e investigadora, a Dios gracias que todavía quedan nichos como las Escuelas de Práctica Jurídica o los referidos Másteres para llevar a cabo esa labor. Las puertas de la Universidad son inaccesibles y a día de hoy a lo mejor poco satisfactorias

    • elena
      elena Dice:

      Qué suerte que eráis hombres tú y tu amigo. Yo empecé como tonta a estudiar italiano en segundo de carrera pensando en Bolonia (y creyéndome lo del artículo 14 CE recién estudiado) cuando un pnn amigo me aclaró que me olvidara del asunto, que era mujer y no admitían mujeres en el Real Colegio "de España" en Bolonia (que debería llamarse de "media España", al parecer). Tengo entendido que así sigue siendo, aunque desde hace décadas los mejores expedientes académicos de Derecho son de mujeres. Y dada la relación entre dicho Colegio y las facultades de Derecho Españolas, quizá haya influido también con el techo de cristal que durante muchos años ha existido en las facultades en las que normalmente eran hombres los que alcanzaban las cátedras.

  12. Matilde Cuena Casas
    Matilde Cuena Casas Dice:

    Querida Blanca:
    Lo primero de todo ¡enhorabuena! Eres una máquina.
    Yo como universitaria, solo puedo lamentar que no seamos compañeras. La Universidad española necesita muchos cambios, necesita resetearse….En este blog ya hemos hablado mucho del tema y no me quiero repetir.
    Yo no tiraría la toalla. Son muchos los profesionales que compatibilizan su trabajo con las tareas docentes. Yo te pido que lo intentes. Sería un placer contar contigo y los alumnos a buen seguro lo agradecerían. Ya sabes que soy poco partidaria de salir corriendo, prefiero pelear…. Un abrazo fuerte!

  13. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Felicitar a la autora por una trayectoria realmente envidiable y desearle éxito profesional y humano. Las élites intelectuales existen y deberíamos fomentarlas y propiciarlas mucho más. Cuantas más personas tengamos como ellas, mejor nos irá a todos.

    Hoy, el diseño vigente nos lleva a hundirnos en un mar de Mediocridad creciente. Además, las personas dotadas que existen, huyen de la vida pública como quedó patente el otro día en el Congreso.

    El otro gran problema es la Universidad en casi todas las disciplinas pero realmente aterradora en "Humanidades".
    No quiero entrar en el Debate entre Oposiciones-No Oposiciones pero estoy cansado de ver profesores (en España, Inglaterra, Francia y USA) cuyo contrato "también depende" de su Adhesión a alguna de las Ortodoxias Aceptadas por el sistema. Así no hay sociedad que resista.

    Por otra parte la Memoria es un recurso fundamental. Individual y socialmente. No entiendo cómo se puede dinamitar esa capacidad deliberadamente. Cuando deberíamos estar desarrollándola.

    ¿Cómo viviríamos sin una buena memoria que es uno de nuestros dones más preciados? ¿En manos de un Ipad y el Wiki-manipulador de turno?

    ¿A quién Interesa el Descrédito de la Memoria?
    La desmemoria es la antesala de la Dependencia.

    Saludos

    • Teilhard
      Teilhard Dice:

      Si hubiese un "test de Turing" para oposiciones, no seria difícil en la actualidad desarrollar la maquina que las superase sin dificultad. Por ello muchas de las funciones que se pueden ejercer por haber superado una oposición, será realizadas en breve por ordenadores

      La función más insustituiblemente humana será esforzarse en hallar la verdad, pero como queda patente día a día en esta sociedad nuestra tan funcionarial, esas funciones se ejercen con independencia de la verdad. Solo así hemos podido llegar a este punto.

  14. De Lege Ferenda
    De Lege Ferenda Dice:

    Enhorabuena, Blanca. Me ha gustado este post. Y no es el primero.
    Gracias.
    Y, por favor, no te olvides de vivir, la formación no acaba en las bibliotecas.

  15. Sufridor de opositores
    Sufridor de opositores Dice:

    Me parece muy bien que se oposite pero, como todo en esta vida, debe tener un límite temporal. Un año o dos estudiando o una vida laboral en el mundo real y no en los mundos de yuppie donde vive el funcionario de este país. Creo que la memoria a veces no va paralela con la inteligencia ni con la integridad.

    Por otra parte, es evidente que el sistema de oposición es un problema de salud de orden público, porque la situación mental de muchos opositores deja mucho que desear…. y sí, la mayoría de profesores y academias cobran…

    El sistema de oposición es como las hipotecas a 40 o 50 años o la norma de esclavitud de la que tanto os descojonáis (el fiador y la responsabilidad con bienes futuros). Con el mercado hipotecario, gracias a ambos instrumentos los notarios os habéis forrado sin que hayáis dicho esta boca es mía.

    Que la Universidad sea un nido de corrupción no quita para que vuestro auto-bombo sea patético.

    • Blanca villanueva
      Blanca villanueva Dice:

      Gracias por su comentario! Por su nombre, supongo que ha tenido mucha relación con opositores y que ha podido constatar esa situación mental de la que habla. Yo, por el contrario, no he tenido esa experiencia. Todos mis compañeros, aprobados o no, están perfectamente cuerdos y su situación mental es absolutamente normal… Quizá estemos algo obsesionados con el tiempo, pero es algo que cuando terminas la oposición desaparece. No creo que deba preocuparse por la salud de orden público…

  16. José Luis
    José Luis Dice:

    Enhorabuena Blanca, pero preséntate a registradora de la propiedad si quieres vivir bien y sin estrés.
    Yo estoy con Francisco Rodíguez Boix, y tú lo verás.

  17. Sufridor de opositores
    Sufridor de opositores Dice:

    Los registradores son una especie en vías de extinción. Muy poco habláis de la "realidad extraregistral" fuera del mundo de juppie.

    ¿No os habéis enterado que las garantías hipotecarias se movilizan mediante títulos valor?. ¿O no queréis enteraros? ¿O también queréis el machito de los registros contables y libros especiales?

    Por cierto, a ver si le decís a la DGRN que publique sus resoluciones con puntos y aparte y no todoseguidosinpuntosnicomasnienumeraciones…….. Menuda banda. Se creen que así no les lee nadie.

    Probablemente uno de los negocios más lucrativos sea demandar a las aseguradoras de los registradores.

  18. Teilhard
    Teilhard Dice:

    La memoria es un arma de dos filos, por eso la evolución nos ha enseñado a olvidar, porque donde hay exceso de memoria no se produce novedad y por ello tampoco evolución.Por esto también la ciencia del derecho está tan lastrada.

  19. Victor Manuel García Melgar
    Victor Manuel García Melgar Dice:

    Sobre las críticas al sistema de la Universidad, son de todos conocidas, e incluso podría amplairlas, pero lo que me ha chirriado han sido sus comentarios al método obletivo de selección del tribunal de oposición. La famosa discreccionalidad técnica permite verdaderos abusos. Si antes de hacer el examen de oposición se hiciera un test psicológico estoy persuadido que el resultado sería otro, y sí sería objetivo. Se intentó con los jueces y fue abortado. El sesgo del tribunal es por todos conocido. Se llama cooptación. Si en vez de exigir esos largos años de preparación memorística, se exigieran otro tipo de habilidades y capacidades, estoy persuadido que el perfil de los notarios sería otro. Y no necesariamente peor.

  20. Francisco Calderón Álvarez
    Francisco Calderón Álvarez Dice:

    Enhorabuena Blanca, me alegro mucho de tu éxito y te felicito también por tus comentarios sobre el sistema de oposiciones, que comparto plenamente. Por eso me identifico con nombre y dos apellidos, a los que añado mi condición actual de Registrador y el de Notario excedente, para diferenciarme de la persona que con el nombre de Francisco Calderón (ignoro su segundo apellido, aunque me imagino que no será Álvarez), ha escrito en este mismo blog emitiendo unas opiniones sobre el sistema de oposiciones que no comparto en absoluto.

  21. Faco
    Faco Dice:

    Estimada Blanca, vaya da antemano mi enhorabuena por su oposición pero, discrepo en muchos puntos del contenido del post.
    Empezando por las supuestas virtudes del sistema de oposición lo cierto es que, dependiendo de qué oposición sea, no ofrece una oportunidad igualitaria para todo el mundo. La inmensa mayoría de la población no tiene recursos suficientes (que casi siempre provienen de la familia) para dedicar varios años a preparar una plaza que luego puede no sacar. Esto acaba produciendo que la práctica totalidad de los opositores sean de familias acomodadas. Puede que su caso sea una excepción, pero seguro que conoce otros muchos que no lo son. Otro comentario más arriba señalaba también los problemas de la memorización pura y dura tal y como es en las oposiciones a los cuerpos de derecho ahora mismo. Pero no es ese ámbito en el que me interesa ahondar, sino en su, a mi juicio, errada percepción de la universidad.
    Gracias a una beca de investigación estoy terminando mi doctorado en otra área que nada tiene que ver con el derecho. Tiene usted toda la razón en lo referente a los tribunales de tesis: son una farsa. A la vista están los datos de que en torno al 90% de las tesis que se defienden obtienen la calificación de cum laude. Pero precisamente por eso la nota que uno recibe en la tesis prácticamente no cuenta nada en los procesos de selección por los que se han de pasar para alcanzar una plaza. Actualmente, y es necesaria esta puntualización ya que como bien ha mencionado hay mucha gente que entró a la universidad en otras épocas con criterios mucho más dudosos, la evaluación de un investigador-docente se hace fundamentalmente en base a sus publicaciones. Cuentan también estancias en centros extranjeros, clases, conferencias y un largo etcétera, pero lo fundamental son las publicaciones, sobre todo de artículos en revistas prestigiosas (hay rankings internacionales) que son sometidos a una revisión ciega por pares. Es decir, que se evalúa al investigador por todo aquello que hace además de la tesis y no por la tesis en sí.
    El sistema tiene igualmente fallos, el primero de ellos es que deja prácticamente sin opciones a cualquiera que no disponga de una beca de investigación y deba compatibilizar la tesis con otras actividades, como fue su caso. Mencionaba también el compañerismo que se da entre opositores, que no estoy seguro de que sea positivo ya que de ahí procede luego el corporativismo de ciertos sectores. Pues eso también se da en la universidad. Entre los becarios claro. La exigencia de realizar estancias de investigación en centros internacionales para tener un currículum competitivo hace que encuentres compañeros en ese recorrido. Por citarle uno que conozco bien y por el que he pasado: el Colegio de España de París acoge en torno a 150 investigadores de todos los campos que van rotando, siendo la gran mayoría becarios. Se puede imaginar el rico entorno que se genera.
    Por último, y aunque esto me va a generar un aluvión de críticas, mi percepción desde dentro de la universidad es que las áreas de derecho, son de las más afectadas por el clientelismo. La existencia de oposiciones y abundantes salidas laborales para los mejores alumnos hacen que la investigación, que ya es laboralmente poco interesante, lo sea aún menos (su caso es un buen ejemplo) y los departamentos queden a merced de quienes entraron en épocas pasadas. En áreas como física por ejemplo no hay otras salidas y la competencia que se establece es brutal y con unos resultados excelentes en la producción científica.
    Un saludo.

  22. Olavarrieta
    Olavarrieta Dice:

    Discrepo con Flaco, aunque respeto su opinión, como no podía ser de otro modo, dado que él mismo se dirige con respeto en su comentario. Es el respeto y la educación un elemento esencial en las relaciones humanas y más en estos medios tan impersonales, pero parece que, a veces, se falta a esta simple norma de la naturaleza: el respeto (reitero, no lo digo por usted Flaco).

    Soy compañero de Blanca, lo fui como opositor y tengo la dicha de serlo también como notario "electo". Por tanto discurriré únicamente sobre lo que conozco bien, la oposición.

    ¿Es el sistema de oposiciones infalible? ya sabemos que nada es infalible. En la oposición se nos prepara para tener un conocimiento muy cualificado del Derecho o, al menos, del Derecho privado, enfocado naturalmente a una futura práctica, con una utilidad social. Yo no veo otra manera de dominar ciencia tan antigua, díscola y amplía (y hoy día más) que estudiando un programa brutal que es exactamente igual para todos. Yo no lo sé, aunque puede haberla. Esto me lleva a pensar que, si bien no está exento de mácula, es objetivo, por el simple hecho de que el programa no discrimina; los artículos de los textos legales no discriminan; el tiempo no discrimina. Es igual para todos. Igual.

    Ahora bien, cierto es que los temas son iguales para todos, pero que el tribunal, lo mismo que otros, está compuesto de personas; y sí, puede haber un día mejor o peor, tener el oído más o menos afinado y mil variables más. En fin, le queda a uno el deseo, o al menos el anhelo de certeza de que los miembros del tribunal son lo más objetivo posible, dado que, nada tienen que ganar ni que perder y, en cambio, saben muy bien que el opositor se lo juega todo. Lo saben bien, porque ellos pasaron por lo mismo en su día.

    ¿Que no todo el mundo puede opositar? Seguramente no. Da pena pensar que hay alguien que no ha podido conseguir su sueño por un aspecto puramente económico, pero acaso no imagino un sistema que nos iguale a todos absolutamente en este aspecto. Ya se comenta por arriba que normalmente las Academias tienen una relación de becas para que eso no ocurra. Se intenta que no pase, pero seguro que pasará. Pero por intentar que no quede. Pero no puedo entender cómo esto es culpa del sistema de oposiciones. ¿Cómo conjugar el mérito y un aspecto tan esencial como la estabilidad económica? desde luego estoy sujeto a sugerencias, imagino que todos los que rondamos por aquí lo estamos.

    Pues bien, lo que no entiendo es la crítica al que la oposición solo cría en su seno a papagayos que no saben más que repetir y repetir una ciencia sin profundidad ni entendimiento. En esta oposición como en otras se intenta que esto no pase. En nuestro caso es un dictamen. Es una prueba que se le presenta al opositor para que la resuelva el solo con los textos legales sin comentarios ni jurisprudencia, sin libros de apoyo y desde luego sin internet de por medio. La única forma de pasar esta prueba es aplicando correctamente esos conocimientos aprehendidos. Como se verá, para resolver hay que entender, y un loro no comprende. Este dictamen tiene una puntuación exactamente del doble que los orales, por lo que un loro se verá sin alas si no hace un dictamen correcto cuando menos. Por lo que "pura" memoria no puede ser. Pero, incluso así, ¿puede darse el caso de que alguien hubiere pasado la oposición exclusivamente con la memoria? puede, porque el sistema, como decía, no es perfecto. Pero lo que se intenta es que esto no sea norma sino excepción. Y a mí me parece que la situación de igualdad objetiva en que la oposición nos pone a todos asegura que la mayoría de los opositores sepan de que están hablando.

    El sistema es mejorable, sin duda. Una mayor carga de derecho fiscal, nuevas tecnologías, examen tipo test.,¿una escuela de prácticas notariales o similar? . Todo esto se ha discutido y se sigue discutiendo. Y todos estamos muy interesados en que aquellos que lleguen a prestar esta función pública sean los mejores y los más preparados.

    Un saludo a todos.

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