Violencia contra la mujer: menos castigar y más educar

Creo que, en materia de violencia contra la mujer, se ha llegado a un punto de inflexión en el que es necesario corregir algunas disfunciones si queremos tener éxito en esta lucha. Paso a exponer las mismas y a apuntar algunas soluciones.

1) Denunciar no es el remedio, en contra de lo que se vende. La solución a cualquier problema no pasa por llevarlo a la vía penal, pues ésta es el último recurso al que acudir cuando todo lo demás falla; de hecho, sólo se pone en marcha una vez ya se ha producido el problema. Sin embargo, en este país parece la panacea de todo y se ha colocado en primer lugar de las medidas de violencia contra la mujer, hasta el punto de que muchas ayudas dependen de la denuncia o del resultado de ésta. En consecuencia, el mensaje institucional por excelencia es “si te maltrata, denuncia”, lo cual fue muy bueno en un momento inicial para visualizar el problema, señalar su importancia y hacer consciente a la sociedad de que el maltrato es un delito, así que no te calles, no os calléis, pero hoy es claramente insuficiente e, incluso equivocado, mantener la prioridad en ello.

2) Y es que este modo de proceder olvida que el fin del proceso penal no es otro que castigar al culpable, no arreglar un problema o marginar una conducta, si eso es lo que queremos. Es cierto que la ley penal cumple un primer papel esencial, ya que con ella la sociedad define cuáles son las conductas más reprobables y enseña a sus individuos las consecuencias de su realización, animándoles a no llevarlas a cabo. Pero el proceso en el que se aplica esa ley penal tiene como fin, ante todo, castigar al que comete delito, por eso su puesta en marcha (denuncia) es síntoma de que algo ha ido mal: el delito ya se ha cometido. El proceso penal no sirve entonces más que para castigar. Y por eso a quién menos le sirve el proceso penal suele ser a la víctima, porque para ella el mal ya está hecho. A la mujer maltratada la supuesta “solución” llega tarde, y denunciar “sólo” le sirve para que castiguen (o no) al maltratador, para que le den cierto nivel de protección (o no) y para poner en marcha las ayudas (depende). No es poco, claro, pero a ella no le han evitado sufrir maltrato, y ni siquiera hay seguridad en alcanzar esos resultados enunciados de castigo, protección y ayudas. Es más, denunciar no va a evitar que otras mujeres sufran maltrato.

3) Pero es que incluso he visto cómo a veces la denuncia se ha convertido en todo lo contrario a una solución al problema que pretendía atajar la mujer que, alentada por el mensaje institucional, se presenta ante la policía para denunciar, elevando el nivel de conflictividad de una pareja que, independientemente del maltrato que en su caso haya existido y que habrá que castigar, requería de otras soluciones más adecuadas a la complejidad del problema. Sin duda, una parte del alto número de denunciantes que retiran la denuncia[1] obedece a la insatisfacción que la vía penal les causa: no es eso lo que querían. Pero es que claro, tampoco se le habían indicado otras vías, como puede ser la mediación. De hecho, aquí se inserta el despropósito hasta tal punto que la mediación está expresamente prohibida por Ley en materia de violencia contra la mujer[2], cuando precisamente la mediación es el mecanismo ideal para procurar la satisfacción de la víctima. En materia de violencia contra la mujer, pues, al insistir en el remedio judicial (penal) como el principal, se sigue poniendo el acento en el maltratador, al que hay que castigar, en vez de en la víctima y su reparación.

4) Insistir en la solución judicial (penal) como la principal no está llevando al éxito. No lo digo yo, sino que basta mirar las estadísticas de malos tratos (homicidios incluidos) que cada año se suceden para comprobar que las cifras son muy parecidas año tras año desde la publicación de la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Protección Integral contra la Violencia de Género. Incluso con algún aumento puntual[3]. Es decir, no es ya que no disminuyan, es que van a peor. Evidentemente algo falla. Y ello a pesar de que hoy nadie duda de que España es uno de los países dónde más concienciados estamos con esta lacra, al menos desde un punto de vista público-institucional.

5) La inmediata consecuencia de este fracaso es que se buscan culpables, y los primeros en esta lista son los jueces y policías. Es decir, al estar la pelota en el tejado del edificio judicial, son estos colectivos, directamente responsables de la marcha del proceso penal, los que están cargando con las culpas de cualquier mensaje de fracaso o disfunción que sale a la luz. Entiendo que con ello se desvía la atención del principal culpable del maltrato a una mujer: el maltratador, al que en ocasiones (medios de comunicación mediante), y al contrario de lo que pasa con otros delincuentes, parece que se le da la condición de fenómeno natural inevitable, y con el dedo acusador se señala, no a él, sino a aquéllos que no lo han podido atar a tiempo. Pero sobre todo, al apuntar a jueces y policías, se desvía la atención de quiénes sí tienen en su mano diseñar las estrategias y objetivos para combatir el maltrato, de a quiénes sí corresponde la función de crear los instrumentos legales indispensables para ello, y de quiénes sí deciden cuánta inversión y a qué se dedica.

6) Poco a poco esto último va calando, y ya se alzan voces que, más allá del reproche al autor del delito, y ante la evidencia de que algo no se está haciendo bien en esta materia, reclaman soluciones a las fuerzas políticas, conscientes de que jueces y policías, encorsetados en los estrechos cauces de la ley penal, poco o nada pueden hacer para dar un vuelco a la situación. Reclaman así un pacto de Estado, sin darse cuenta, sin embargo, que pocas veces en democracia una ley contó con mayor consenso político que la citada Ley de Protección Integral contra la Violencia de Género[4]. La solución no puede venir, por tanto, de una actuación conjunta de los partidos políticos, sino de la definición clara y precisa de hacia dónde debe dirigirse esa actuación conjunta. Y que luego se pongan los medios económicos necesarios para lograrlo, claro, porque la indicada Ley se ha quedado en muchos puntos en agua de borrajas por una insuficiente inversión, lo cual también es causa del fracaso analizado.

7) La principal herramienta para la lucha contra el maltrato es y debe ser la educación, ni más ni menos. Es ahí donde hay que poner el acento y los medios. Es ahí donde hay que dirigir el esfuerzo institucional y dónde deben tener puestas sus miras los políticos. Sin olvidar la denuncia para que el delincuente sea castigado y pueda arbitrarse alguna medida de protección judicial, por supuesto. Pero el mensaje prioritario no debe ser “si te maltrata, denuncia”, sino “si te maltrata, déjale”. Así de simple. Es cierto que ya se puede apreciar un giro en ese sentido y que ya se ven algunos notables esfuerzos en esta dirección, pero a mí entender hay que hacer muchos más, perseverar en la que creo que es la única solución para atajar la violencia contra la mujer y reducirla a cifras testimoniales: educar a la sociedad, convencer a ellos, como potenciales maltratadores, pero también a ellas de que en una relación sentimental la violencia no tiene cabida, que amor y maltrato no pueden ir de la mano, que la mujer no es un ser inferior al hombre y que todos somos iguales cualquiera que sea nuestro sexo. Educar en igualdad. Y ello, insisto, sin abandonar la vía penal, porque hay que seguir castigando al que maltrata. Pero dejando la misma como lo que es por su naturaleza y para lo que, de hecho, funciona para el resto de delitos: como el último recurso al que se acude y con el fin de castigar al delincuente. Una sociedad avanzada y moderna no lo es por castigar más a los delincuentes, sino porque sus ciudadanos delinquen menos.

8) Educar también al legislador y a las autoridades e instituciones implicadas, reconsiderando el papel de la mujer, a la que deben dejar de tratar como un ser indefenso y débil al que hay que proteger incluso de ella misma, no vaya a ser que vuelva con el maltratador, y empezar a verla como lo que es en pleno siglo XXI: un ser humano plenamente capaz y maduro. Habrá quién necesite ser protegida en ese sentido tutelar, porque precisamente una de las consecuencias de un maltrato continuado es la anulación de la propia personalidad de la víctima. Pero hay que abandonar el presupuesto de que siempre es así en todo maltrato, porque no lo es, en absoluto. La presunción debe ser la contraria, so pena de caer en postulados machistas que, como los que sostienen la prohibición de la mediación en esta materia, contemplan a la mujer como un ser disminuido e inferior que el Estado debe proteger. No lo es.

9) Y para terminar de encauzar todo debidamente, debe volverse al sentido común y dejar de lado la utópica creencia de que podemos acabar con la violencia contra la mujer. Falso. Y contraproducente, porque lanza mensajes equívocos y eleva la sensación de fracaso ante la imposibilidad de alcanzar esa meta. Como sociedad avanzada podemos aspirar a reducirla, a rebajar sus cifras hasta niveles adecuados al grado de civilización que se supone que tenemos, como así ha ocurrido con las violaciones, con los secuestros, con las agresiones físicas, con las estafas, con los robos, etc., los cuales han ido disminuyendo con el paso de los siglos (el vivir en una sociedad como la nuestra, que goza de las ventajas del primer mundo, reconocimiento de derechos fundamentales incluido, lo que ha producido ha sido un aumento de nuestra sensibilidad a determinadas conductas reprobables, y por eso a veces nos parece que hay más delitos, cuando en verdad nuestra sociedad es mucho más segura que hace años). Pero disminuir no significa “acabar con”. Llevamos esos mismos siglos de avance social, humano y tecnológico luchando contra tales conductas delictivas (incluso a veces castigándolas con penas de muerte) y, sin embargo, las mismas siguen existiendo; sigue habiendo robos y estafas porque siempre habrá alguien que quiera tener algo que no es suyo a costa de su dueño; y siempre habrá malnacidos que agredan a una mujer para imponer su voluntad, por frustración, o simplemente porque se creen mejores. El éxito vendrá cuando el porcentaje de estas conductas sea reducido a niveles mínimos, y para eso la educación se revela como el único instrumento válido. Y por eso mismo debemos dejar de aumentar la sensación de fracaso (el nivel de frustración) apuntando a objetivos imposibles. Repito, una sociedad avanzada y moderna lo es porque sus ciudadanos delinquen menos, pero realmente no existe una sociedad en la que no se delinca nada.

10) Por último, un apunte: tanto esfuerzo se ha puesto y se está poniendo en esta lucha, que se ha desviado la atención y los recursos de otros malos tratos, tanto o más deleznables que los causados a una mujer. Son los malos tratos que también tienen lugar en el ámbito doméstico pero de los que son víctimas los mayores, los niños y otras personas con capacidades disminuidas, y donde ya la autoría no es exclusiva del hombre, sino que la comparten hombres y mujeres[5]. El olvido institucional de estos malos tratos[6], y de los malos tratos que sufren de sus parejas las mujeres homosexuales, por contraposición con los que sufren las mujeres heterosexuales, también ha dado lugar a una sensación de fracaso que se ha ido infiltrando en no pocos sectores sociales, y que es necesario atajar mediante una adecuada política que, primero, permita la visualización del problema (reconocimiento social e institucional de su importancia y determinación de su grado real de incidencia) y, con ello, la imprescindible captación de recursos; y, segundo, haga posible su reducción mediante lo mismo, educación.

En definitiva y a mi entender, cuando se asuma esto, cuando se priorice el tema educativo sobre el punitivo, cuando se desplacen definitivamente los medios económicos de la justicia a otros sectores más productivos de soluciones reales, con el indispensable aumento los mismos, podremos decir que estamos en el camino correcto.

Quede claro que éstas que no son sino mis opiniones personales y que, como es evidente, puedo estar equivocado en algo, en mucho o en todo. Pero esto lo digo tras haber trabajado muchos años como juez y visto cómo funciona el sistema desde dentro, y estas “conclusiones” son producto y resultado de una profunda y seria reflexión. Así que el que quiera rebatirlas que se valga de argumentos que permitan reducir la fuerza de los míos y construir un debate. Pero que no descienda ni a mi sexo ni a cualquier otra condición de mi persona que, sin conocerme, crea deducir de estas líneas, evitando así la demagogia que a veces se da cuando se habla de violencia contra la mujer, donde muchas veces las razones se miden en función de quién las expone, y no por su contenido.

[1] Aproximadamente, un 12 % de las victimas retiran la denuncia antes de llegar al juicio, lo que no incluye a las que, ya en juicio, no asisten al mismo o se acogen a su derecho a no declarar (fuente: web del CGPJ, http://www.poderjudicial.es/cgpj/es/Temas/Violencia-domestica-y-de-genero/Actividad-del-Observatorio/Datos-estadisticos)

[2] Art. 44 de Ley Orgánica 1/2004, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, que adiciona el 87 ter en la Ley Orgánica 6/1985, de 1 de julio, del Poder Judicial

[3] Merece la pena bucear un poco en los datos oficiales:

http://www.poderjudicial.es/cgpj/es/Temas/Violencia-domestica-y-de-genero/Actividad-del-Observatorio/Datos-estadisticos

http://www.violenciagenero.msssi.gob.es/violenciaEnCifras/home.htm

Y también en los datos no oficiales:

http://www.feminicidio.net/menu-feminicidio-informes-y-cifras

http://ibasque.com/mujeres-muertas-en-espana-por-violencia-machista/

http://www.elmundo.es/sociedad/2015/12/31/56852bc6268e3ebf238b456d.html

http://www.antena3.com/noticias/tolerancia-cero/noticias/que-2016-mujeres-asesinadas-son-doble-que-mismo-periodo-2015_2016022200270.html

[4] http://elpais.com/diario/2004/10/08/sociedad/1097186401_850215.html

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2004/12/22/actualidad/1103670001_850215.html

[5] Según nota de prensa del CGPJ de 4 de julio de 2016, las mujeres ejercen esta violencia familiar en el mismo porcentaje que los hombres (http://www.poderjudicial.es/cgpj/es/Poder-Judicial/En-Portada/El-Observatorio-contra-la-Violencia-Domestica-y-de-Genero-analiza-por-primera-vez-los-casos-de-menores-muertos-a-manos-de-sus-progenitores, página 73 del documento pdf enlazado)

[6] El Gobierno sólo maneja estadísticas de menores asesinados desde el año 2013, http://www.violenciagenero.msssi.gob.es/violenciaEnCifras/victimasMortales/fichaMenores/home.htm

 

17 comentarios
  1. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Felicitar al autor. Sin más. Y sin menos.

    Conviene recordar que España es (y lo era mucho más) el país de Europa con menor índice de muertes de mujeres por millón (entre dos y cuatro veces menos que Finlandia, por ejemplo). Sin embargo se están distribuyendo cientos y cientos de millones (es decir, de “incentivos”) en una estructura clientelar de la que viven desde activistas a observatorios y, por cierto, un estupendo segmento letrado que ha hecho el agosto a lomo de la “pasión por la denuncia y la ocultación de su archivo”.

    Medio millón de denuncias en cuatro o cinco años reportó el CGPJ la última vez que se atrevió a hacerlo mencionando unos porcentajes de archivo escandalosos. Únicos en la historia penal del mundo.
    Nota 1.

    Mucho menos se entiende que, en vez de ocuparse el Estado por la Violencia Doméstica, se haya optado, directamente, por incentivar la presunción de culpabilidad de la mitad de la población (criminalizada sistémicamente) y la recuperación del delito de autor.

    Hasta el punto de que las muertes de hombres en similares circunstancias –que las hay y no excepcionales– ni siquiera se monitorizan, ni se reportan, ni se “Observan”.

    El colmo de esta situación se refleja en un dato.

    Cada semana muere 1 mujer asesinada en su casa.
    Se suelen ocultar las nacionalidades y las circunstancias personales de víctima y victimario. Pero es bien sabido que estos dos factores apuntan a un factor de riesgo en determinados segmentos sociales que es 12 veces superior al de la población nativa tradicional.

    Pues bien, cada semana se suicidan 70 personas. Y no hay ni un solo titular, mucho menos observatorios, ni discursos políticos, ni nada.

    El clamoroso descrédito del sistema político español (suspendido con un 1.9 sobre 10) y del sistema legal (3.1 sobre 10) reportado por Eurostat está sobrado de razones.

    Saludos y, de nuevo, gracias al autor y a HD por no contribuir a tapar estos temas tan tremendos que deberían estar en primera línea de la actuación de quienes defienden el Estado de Derecho, el Equilibrio y la Justicia en los Sistemas Legales.

    Nota 1.
    En el informe del CGPJ del año 2009 que en su día reflejó la prensa, encontrarán estos datos.
    Unas 480,000 denuncias en 4 o 5 años.
    9% de Condenas.
    35% de Absoluciones.
    40% de Archivos.
    El resto, un 16%, estaba pendiente de resolución en diversos puntos del proceso desde comisarías a sentencia.
    Luego se encrespó el “lobby-poder fáctico” y no se volvió a reportar tan clarito.

    Imaginen lo que ha sucedido, para siempre, en esos cientos de miles de hogares rotos.

  2. jose luis del moral barilari
    jose luis del moral barilari Dice:

    Enhorabuena por tus reflexiones. Para mí el CP y el TCO dieron un patinazo importante en este tema. El tipo penal básico no puede integrarse por proposiciones (que no intenciones pues la intención busca el resultado y la proposición su consecuencia) de su autor. Del mismo modo que la xenofobia se configura como un agravante y no existe un tipo penal distinto por concurrir tal proposición, lo mismo debe ocurrir con otro propósito (sub-yugación en lugar de con-yugación). Sino, estaríamos configurando tantos tipos penales como proposiciones se haga el delincuente. El problema es que defender a un colectivo grande, que represente casi la mitad de los votos, es un caramelo y, como la sociedad no termina de ver el “agravio comparativo” del anciano al que se pega, el niño al que se pega, etc, pues no pasa nada. Pero que no lo vea la sociedad lega en Derecho, todavía tiene un pase. Es como si a un helado en cucurucho (lesiones, coacciones,…) se le pusiera de serie virutas de chocolate (diferencia de sexos). Alucinante. Por cierto, el género es humano, no distingue sexos. Para eso está el sexo (del latín secare: cortar). En fin, que enhorabuena por tus reflexiones y un abrazo.

  3. Carlos
    Carlos Dice:

    Más allá de las cifras escandalosas que nos ha recordado Manu, quería hacer una pequeña reflexión aquí, foro en el que todavía podemos discutir custiones sin que a uno le crucfique la policía política. Y es que al margen del problema de la educación está el mantra que se nos repite machaconamente que es la idea de que es un problema de machismo. Aclarar por si hiciera falta que no estoy defendiendo el machismo.
    Violencia machista la llaman, sin embargo, países mucho menos machistas y mucho más igualitarios informan de índices de muertes mucho mayores. ¿Cómo vamos a atajar las muertes si ni siquiera tenemos bien identificado el problema?¿Cómo lo vamos a hacer si cuando se plantea esto abiertamente te llegan a acusar de maltratador? Hace unos días sugerí con unos amigos que posiblemente la violencia no tenía causa machista y se me echaron todos encima, imaginaos intentarlo en la prensa.
    Creo que hay que empezar por aquí, hacer combate ideológico y zafarnos del dogma de género, dejar de llamarlo machista y llamarlo violencia doméstica, e indagar de verdad en sus causas que las habrá muy variadas y complejas.
    Un saludo

    • Jose A Perez Adelmar
      Jose A Perez Adelmar Dice:

      Realmente, articulo meditado y reflexivo, q se agradece. Puntos de debate: Si de las leyes penales se ha hecho ideología politica para no mejorar el problema, sino generar rédito electoral, sobre la educación, está ocurriendo lo mismo. Y es q a mis hijos les enseñan en la asignatura de Valores q los chicos son potencialmente peligrosos, con un histórico de miles de años detrás, y las chicas deben denunciar si algo no se presta a sus deseos, cualquiera q estos sean… en resumen, la educación mal aplicada, generará malos resultados, al tiempo.

  4. O,farrill
    O,farrill Dice:

    Hace unos días, en otro artículo de Ignacio Gomá, hice algunas reflexiones sobre el mundo del “matrimonio” considerado un “pilar básico de la sociedad”, sin darnos cuenta de su “trastienda” emocional. El sólo hecho de “obligar” a unas personas a estar juntas “hasta que la muerte las separe”, supone una maldición, pues las lleva a un callejón sin otra salida, desgraciadamente, que la violencia. Mientras en esa educación (que acertadamente propone el autor) no se contemple el matrimonio como una mera sociedad civil con posibilidades de disolución en cualquier momento, seguiremos persistiendo en el error de considerar su permanencia vitalicia y, por ello, con la única salida a veces de la muerte (hay suicidios también por esta causa). Otra cosa es que el Estado proteja a los hijos e intervenga para garantizar sus derechos, pero resulta imposible legislar y menos aún aplicar esa legislación con garantías de justicia en cuestiones tan subjetivas como los sentimientos humanos. Un saludo.

  5. alfredo Herranz
    alfredo Herranz Dice:

    Un post valiente y necesario. Mi enhorabuena por la valentía en estos tiempos donde expresas se tipo de reflexiones sensatas conlleva el riesgo de recibir todo tipo de varapalos. Comparto plenamente que el mensaje institucional de la denuncia incluso alentando a terceros a denunciar cuando no quiere la víctima genera más problemas que soluciones

  6. Joan
    Joan Dice:

    1- Entiendo , en mi ignorancia de la teoría y la práctica judicial , que las soluciones a problemas sociales no puede ser el derecho penal. Todas sus críticas son razonables.
    2- Ciertamente hay una ideología , de la que beben y viven determinados colectivos , que utilizan la falacia de los universales para explicar , y de paso culpabilizar a todo un colectivo. Por suerte el empirismo y el nominalismo hace más de dos siglos que nos dieron los instrumentos intelectuales para hacer frente a esta “causa general”.
    3- Pero confiar en la educación como remedio es una ingenuidad. A nadie se le ocurre pensar que la educación pueda ser la solución a las guerras , la corrupción , las desigualdades sociales…
    No hay que ser bienpensante.
    Desconozco las soluciones , pero la educación es un brindis al sol.

    • Chusky
      Chusky Dice:

      En absoluto es un error creer que con la educación se puede solucionar el problema. El único problema que tiene esta solución es que es una solución a largo plazo.
      Ya decía un autor, cuyo nombre no recuerdo, algo así como «quien tiene las escuelas, tiene el poder». Es totalmente cierto. Si desde pequeños nos enseñan que hombres y mujeres somos iguales y que todos podemos hacer todo, no habrá distinciones discriminatorias en un futuro. Por ejemplo, por decir algo muy simple, si desde pequeños nos enseñan que los hombres pueden jugar a las cocinitas y que eso es normal, y que las mujeres pueden jugar a ser “padres de familia” y que eso es normal; en un futuro, cuando esos niños sean mayores, no tendrán ninguno tipo de prejuicio, ni malestar, al ver que su mujer es la que gana el sueldo de la casa y “tira hacia delante” a la familia. Actualmente, hay una cantidad elevada de hombres que no está de acuerdo con lo anterior e incluso no soportan ese tipo de situaciones. Esta situación tan simple puede extrapolarse a otras situaciones más complejas, con el mismo resultado. Véase, así, las situaciones de violencia doméstica.

      Por otro lado, en otros países, donde también existía importantes diferencias discriminatorias por razón de sexo, se aplicó la solución de la educación y ahora son de los mejores países en este tema. Véase, por ejemplo, Suecia.

      En definitiva, desde mi punto de vista, la solución sí pasa por la educación. Enhorabuena al autor del artículo.

      • Una que pasaba
        Una que pasaba Dice:

        Me temo que el dato que da sobre Suecia no es demasiado exacto: los países nórdicos, a la cabeza de Europa en educación, están también a la cabeza en denuncias por violencia hacia las mujeres. La explicación que dan los expertos al fenómeno es que precisamente por esa educación más igualitaria las mujeres tienen más conciencia de sus derechos y denuncian antes.
        Por otro lado, la educación es importantísima en este aspecto y en muchos más, pero pretender una situación de cero violencia es simplemente utópico. Hay factores de los que no se suele hablar porque cuando se hace se toma como una “disculpa” hacia los maltratadores, sin serlo ni mucho menos, pero que cualquiera que trabaje en estos temas verá habitualmente: la presencia en muchos casos de alcohol y drogas (que no están necesariamente relacionados con bajas tasas de educación, véase de nuevo el caso de Finlandia) y la existencia entre la población de psicópatas que carecen de cualquier rastro de empatía (y no hablo de malos “de película” tipo Hannibal Lecter, sino de personas que están entre nosotros y contra las que la educación no sirve de nada).

  7. Santi González
    Santi González Dice:

    Estoy de acuerdo. La educación es fundamental. Y también liberarse de prejuicios ideológicos que hacen ver todos los tipos de violencia familiar menos la violencia de pareja que sufren los hombres por parte de sus mujeres. Como si no existiera, como si no importara, como si no influyera en muchos casos en alimentar una espiral de violencia. Por favor, infórmense bien. Según muestran los estudios científicos una y otra vez en diferentes partes del Mundo incluyendo España, hombres y mujeres son víctimas y agresores en proporción similar. En esta web se puede acceder a un listado de estudios http://escorrecto.org/

  8. Séneca
    Séneca Dice:

    Noticia esclarecedora en este contexto:
    Piden la dimisión de la responsable laborista de violencia doméstica por maltratar a su marido.
    La ministra británica «en la sombra» para la prevención de violencia doméstica reconoció este fin de semana que había pasado la noche en una celda, tras una discusión marital sobre un cuadro de la casa.
    http://www.abc.es/internacional/abci-piden-dimision-responsable-laborista-violencia-domestica-maltratar-marido-201609270207_noticia.html

  9. Cristina
    Cristina Dice:

    Hola Fernando :

    Te felicito por el artículo.No es fácil decir en voz alta lo que muchos pensamos.

    Solo doy un dato : la estadística del observatorio de violencia se presenta intencionadamente de forma que no se pueda conocer el dato real de sentencias absolutorias dictadas en el juzgado de lo penal ( donde van a parar la casi totalidad de los asuntos de violencia contra la mujer ).

    Quien quiera conocerlo tiene ir a la estadística que presenta la fiscalía especializada en violencia contra la mujer. El porcentaje de absoluciones es superior al de condenas en aproximadamente un punto, algo que ,como es lógico, no ocurre ni remotamente en el resto de delitos.

    El tema da para mucho pero solo por esta pequeña ventana que ha abierto Fernando entra mucha luz.

  10. Cristina
    Cristina Dice:

    Hola otra vez :

    Por error he deslizado un dato inexacto. La estadística ahora SI contiene los datos de sentencias absolutorias y condenatorias separadas por órganos jurisdiccionales. Aunque la presentación de datos es abrumadora, en esto se ha mejorado.

    La conclusion, sin embargo, es la misma. Es necesario reflexionar sobre el elevado porcentaje de sentencias absolutorias en este tipo de delitos.

  11. Colapso2015
    Colapso2015 Dice:

    “Profesor: ¿Qué pone aquí? Niños: Yihad
    Profesor: ¿Y qué es la yihad? Niños: (silencio)
    Profesor: Tenemos que imponer la religión de Alá en todo el mundo. Alá dice que hagamos la yihad hasta que la intriga, la idolatría y la infidelidad hayan desaparecido del mundo. “

    Vistos el artículo y comentarios, no me aclara. ¿qué es eso de la educación?
    Dicen hombres y mujeres son iguales, sin embargo, la mujer vive 5 años y medio más que el hombre. Querrán decir ante la ley, pero tampoco Código penal 22.4. “…razones de género…”.
    ¿Recordamos “la mili” masculina? Y, la consecuente “emancipación” de la mujer -en el Estado- (monopolio violencia).

    “Masculus”, parte del [“pater + monium” + “mater + monium”]. Propiedad, riqueza, sexo, procreación, violencia , poder, dominación…

    Todos quieren coger la panacea del -adoctrinamiento juvenil-. No recuerda por motivación los “amigos de la verdad”. Ahora la única verdad está en el Estado.

    En EE.UU. un “ciudadano” tiene –55 veces– más posibilidades de morir por un tiro de un policía (con “solidus” incluso más de 100.000 dólares anuales) que por un terrorista. Pero el problema es el terrorismo,…

    ¿Resultados?
    http://www.ine.es/jaxi/Datos.htm?path=/t00/mujeres_hombres/tablas_2/l0/&file=V2G1.px&type=pcaxis
    ¿Iguales?
    http://www.youtube.com/watch?v=3rQkyBMtToY

    Hay una ceguera cultural clara a ciertos tipos de violencia estructural.
    Muertos en accidentes laborales (2015) son 557 hombres y 51 mujeres. Es decir, más del 91% son hombres. Sin techo, sobre el 82% son hombres. Suicidios del 2014 (3910) más de un 75% hombres, etc.
    ¿Avances?
    ec.europa.eu/health/dyna/echi/datatool/index.cfm?indlist=40a

    O, “una de las conclusiones más escalofriantes era que la esperanza de vida del hijo de un profesional liberal es siete años mayor que la del hijo de un trabajador manual no cualificado” John J. Macionis & Ken Plummer -Sociología.

    Educación, formación, “socio-formación” o “cliente-formación”, …, ¿quién sigue?¿quién conoce?, ¿quién sabe?,¿quién cree?,¿quién piensa?,¿qué?

  12. Miguel_1960
    Miguel_1960 Dice:

    Sí, otro derecho penal de autor que su ponente -el señor López Aguilar- al ver que a él le podían aplicar las medidas preventivas que la norma establece se quedó en Bruselas bien aforado ante el Tribunal Supremo y nada de que le pillaran en un juzgado de violencia de género de provincias. O aquel Pere Navarro, impulsor de otro derecho penal del enemigo en materia de circulación, que en su coche oficial el chófer no cumplía los límites de velocidad y, además, tampoco estaba nada claro que el citado señor Navarro tuviera el carnet de conducir.

    Ninguno dimitío de sus cargos.

  13. Lourdes espinel
    Lourdes espinel Dice:

    Me quedo con el artículo 30 años de convivencia mujer no casada me siento maltratada

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