¿Huelga de deberes?

Me han pedido que escriba unas líneas sobre el asunto de los deberes escolares que atrae tanta atención estos últimos días. Antes de comenzar, me gustaría saber lo que se me pregunta. Si la cuestión es “¿Deberes sí o no?”, responderé “depende”.

Si lo que se desea saber es lo que opino sobre la llamada “huelga de deberes” entonces diría que es un horror y un error.

¿Deberes sí o no?

En mi humilde opinión enfocar así el debate no aporta gran cosa a la solución de los conflictos con los que se encuentran algunos alumnos y padres.

Factores como la acumulación, los medios, las prioridades y sobre todo el tipo de deberes y la edad del niño o niña que los realiza, hacen que el asunto sea complejo.

Parece existir cierto consenso en que los menores de 9 años no deberían realizar tareas escolares específicas tras salir del aula más allá de leer, y de que les lean, cuentos. A partir de ahí las opiniones van siendo más variadas pero parece que hasta los más partidarios de los deberes se inclinan porque estos no superen la hora y media diaria de dedicación.

Hay opiniones mezcladas y cambiantes en función de las prioridades educativas de los padres, del tipo de centro al que acuden, del nivel socioeconómico, de la importancia que se le dé la conciliación familiar e incluso de la ideología.

En definitiva, son muchos y muy variados los factores que influyen en la opinión que unos padres tengan acerca de la idoneidad de realizar tareas escolares en casa.

Personalmente considero que hay malos deberes, deberes excesivos, deberes aburridos e inútiles, deberes desmotivadores, incluso, y esto es más preocupante, los hay que fomentan la desigualdad al requerir ayuda/medios externos para poder realizarse. Estos últimos me parecen los peores y me he topado alguna vez con ellos.

Pero también hay tareas estimulantes, proporcionadas, que ayudan a crear buenos hábitos o que permiten a los padres, si así lo desean, acompañar el proceso del aprendizaje de sus hijos. Hay deberes que ayudan a consolidar conceptos aprendidos y otros que invitan a ir más allá. Son los que dejan al niño con ganas de seguir haciendo lo que fuera que estuviera haciendo. Estos últimos me parecen los mejores y, sí, también me he encontrado con ellos.

Mis hijas no tienen muchos deberes. Yo se los pongo. ¿Hago mal? No lo creo.

Hacemos mates a través de plataformas on line gratuitas y trasteamos con programación, en inglés y español. Nos ponemos unos tiempos de referencia semanales flexibles y les dejo que se organicen. Cuanto más pequeña, más supervisión, cuanto más madura, más libertad para gestionar sus actividades.

Cuando dejo en el colegio cada mañana a mi hija de 8 años, lo hago porque tengo plena confianza en la cualificación de las personas que estarán con ella. Cuando pongo en sus manos una parte tan importante de mi vida lo hago porque confío ciegamente en su profesionalidad. Cuando veo deberes que no me parecen interesantes, doy un voto de confianza a esos mismos profesionales. Si tengo dudas acudo a ellos; pregunto y me responden. Siempre he sentido que lo mejor para mis hijas era interés compartido entre ellos y yo.

¿Deberes? Pues depende y si hay problemas la comunicación padres-docentes es la manera más rápida y eficaz de detectarlos y para solucionarlos.

¿Huelga de deberes?

No puedo encontrar una sola razón por la que esta iniciativa pueda considerarse una buena idea.

Veamos:

  • Visibilizar un problema.

La iniciativas colectivas muchas veces no pretenden encontrar solución a un problema concreto, sino que buscan “ponerlo en la agenda”. En ese sentido aceptamos hacer cosas un tanto singulares porque los beneficios de la discusión pública que provocan superan los costes de hacerlas.

Si es eso lo que se busca, la huelga me parece un fracaso total.

La visibilización ha centrado el debate en deberes sí/no y ha llegado a conocimiento de los niños. Aquellos que, por las circunstancias que sea, se mantenían al margen, ahora observan a sus compañeros y profesores. Ha puesto bajo sospecha a gran parte del profesorado, sí también a aquellos que hacen muy bien su trabajo, y aumenta la presión sobre profesores que proponen deberes estupendos y que ahora puede que dejen de hacerlo por motivos que nada tienen que ver con cuestiones pedagógicas.

  • Cambiar la actitud de los docentes.

No. Una acción de este tipo, lejos de cambiar la perspectiva de los docentes que ponen deberes irracionales, esos “malos docentes” a los que no se accede por la vía del diálogo y la racionalidad, esos docentes que no escuchan en una tutoría, esos docentes (¿cuántos son?), no creo que se dejen convencer por una acción de este tipo. Muy al contrario, verán reafirmado su convencimiento de que los padres están completamente equivocados en sus apreciaciones. En los que sí puede calar esta actitud es en los alumnos que, lejos de ver una conexión entre sus figuras de referencia, puedan percibir un conflicto importante y que afecte a su seguridad, autoestima y a su percepción de la autoridad. Esa posibilidad es la que me da verdadero vértigo.

  • Mostrar unidad e implicación de las familias en la escuela.

Sin datos sobre efectividad de la medida apostaría 10 contra 1 que no será seguida. Lo que sí creo que se pondrá de manifiesto será una grieta entre dos partes que deberían ser una: padres que apoyan a asociaciones y padres que apoyan a profesores.

No sé si nos damos cuenta del fracaso que supone que dicha división se produzca.

Mal, mal, rematadamente mal. Como muestra un botón del modelo de carta que pueden entregar los padres a los docentes que desoigan su petición de no poner deberes a sus hijos los fines de semana:

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No puedo compartir ni apoyar una iniciativa que dice a mis hijas #NoalosDeberes ¡Quiero tener una educación integral! ¡No quiero que malgasten mi vida!

No, aunque solo fuera porque anticipo que será un aprendizaje que utilizarán cuando les pida que recojan su ropa del suelo o hagan su cama.

DISCLAIMER

Y ¿quién soy yo para opinar?, se preguntarán. Pues para empezar soy madre de dos en edad escolar, he tratado con profesores, sindicatos de profesores, padres y asociaciones de padres. También he indagado en las distintas leyes educativas, he participado en mi antiguo centro escolar (privado) apoyando la iniciativa de mi hija para lograr igualdad en el uso del uniforme, he leído y leo estudios sobre mejoras educativas con asiduidad y hace poco he trasladado a mis hijas a un centro escolar organizado como cooperativa porque su educación y la de sus pares es algo fascinante para mi y la cooperativa me permite un alto grado de participación.

Lo primero que pregunté cuando me interesé por esta forma de organización fue: ¿quién decide el proyecto pedagógico?

La respuesta fue: vosotros sois imprescindibles en la toma de decisiones y la implantación, vuestras ideas y sugerencias son estudiadas muy seriamente, pero el desarrollo pedagógico lo determina el cuerpo docente.

Y luego ya dejé que me explicaran el resto. Dejo así claro que el profesorado siempre tendrá a priori mi respeto y confianza. Ellos son los expertos.

9 comentarios
  1. G.P.
    G.P. Dice:

    “el profesorado siempre tendrá a priori mi respeto y confianza. Ellos son los expertos.”

    Conozco a muchos educadores personalmente. La mayoría solo son expertos en cobrar a fin de mes. Algún día habrá que estudiar seriamente la responsabilidad del profesorado en el fracaso escolar español Misteriosamente, ese día nunca llega. Es una casta intocable.

    • SMartin
      SMartin Dice:

      Un principio básico: la escuela sirve para enseñar, la familia para educar. Si tenemos esto claro, confianza plena en el experto (profesor) en lo referente a enseñar. Si no la tenemos, la solución no es suplantar al enseñante. Es cambiar de profesor y/o de colegio. Ya sé que esto puede ser difícil o imposible para muchos por motivos económicos pero, por muy malo que nos parezca el enseñante, siempre será mejor que nosotros, los padres, en su tarea. Salvo que seamos profesores, claro.

  2. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Decía Mancur Olson que la Clase Media es un “Espacio Latente”. Es decir, es incapaz de organizarse y de actuar política y socialmente como tal. Propende-mos a “votar”, a “creer en las instituciones que nos hemos dado” y nos sorprende-mos de que no funcionen. Es decir: Esperamos que “me lo hagan”.

    Mancur lo explicaba recurriendo a la definición de “bien público” o colectivo y al utilitarismo que regula nuestra conducta.

    Su razonamiento era más o menos así: “Como no se puede excluir a nadie del uso y disfrute de un bien colectivo –porque lo recibo de cualquier modo–, ¿por qué he de esforzarme en que exista y se mantenga?”

    Esta es la explicación de la existencia de lo que los anglosajones llaman “free riding” y los castizos el “gorroneo”.

    Por lo tanto, antes de juzgar severamente a los progenitores que están en contra de los Deberes –mi primera reacción es tildarlos de padres y madres nefastos– convendría pensar si encajan en las dinámicas que el vigente sistema de Poder Social emplea y promociona activamente.

    Si lo hacemos vemos que su actitud es Sistémica, Lógica y Normal.

    Es incluso muy probable que su programa de acción esté siendo incentivado vía subvenciones de todo tipo por algún organismo estatal, partido político, ONG etc. Mucho ruido y mucho medio de mesas dando “voz”.

    Pero su conducta es enteramente Ortodoxa y Racional. Me explico:

    En primer lugar, el filósofo más respetado por la Social Democracia , John Rawls, sostiene que el mérito es fruto injusto del azar y sus frutos y causas son propiedad comunitaria expropiable. La defensa del “merito” por tanto es moralmente mala y socialmente peligrosa.

    En segundo lugar, es bien sabido que el contribuyente medio es un mileurista en neto. Sueldo bruto de 27,000 euros y una fiscalidad total –entre explícita e implícita– cercana al 60% según la calculadora fiscal de Civismo.org.

    En tercer lugar, el horizonte que el sistema presenta es cuesta abajo. Desde hace décadas.

    Conclusión racional: Los Deberes son un hándicap porque lo más útil en este momento histórico es posicionar a los niños para acceder al sistema de incentivos públicos y para ello hay que cualificarse lo más rápidamente posible. Los Deberes son una enorme piedra en el camino, una rueda de molino al cuello. RBU a la puerta de la esquina y ya hay cola en las primeras versiones.

    En este camino vital , los deberes, si los haces bien, solo te posicionan como:

    1. Clase media Contribuyente, es decir mileurista estructural.
    2. Persona a ser Excluida de la cadena de subvenciones y rentas garantizadas.
    3. Posible elemento portador de cierta peligrosidad social. Al menos sospechoso.

    Mi impresión es que estos padres han leído a Mancur Olson –y sus jefes a Gramsci–.

    El mundo nuevo exige la acelerada y metódica deconstrucción de los valores del viejo.

    ¿Solución?

    Pasa por demostrar que esa clase social es capaz de organizarse y defenderse. Hoy es carne de cañón.

    Hace un par de años que murió Gary Becker que había recibido el Nobel por explicar que las Conductas Perversas suelen tener incentivos utilitarios. Siempre.

    Buenos días y muchas gracias a la autora que evidentemente no muestra la pasividad proverbial de las clases medias.

    Saludos

      • G.P.
        G.P. Dice:

        No te puedes defender si no tienes ningún poder. El ciudadano corriente y moliente de hoy no tiene ninguno y parece que por fin se va enterando. Pero nadie le dice la verdad: que la Democracia no es esto, que a la Democracia le robaron el nombre.

        Te dicen que la democracia (el gobierno del pueblo) es votar. Votas y los elegidos te toman el pelo. Como se supone que el gobierno del pueblo es votar, ahora votas al que dice que a los que has votado antes te estaban tomando el pelo. Y te toma el pelo también. Una y otra vez.

        ¿Como es posible si gobierna el pueblo? Pues porque esto NO es el gobierno del pueblo. Esto no es lo que se hacía en la antigua Atenas democrática, donde sí gobernaban los ciudadanos. A veces parece absurdo tener que decir lo obvio, pero hay que decirlo: votar al que gobierna NO es gobernar. El gobierno del pueblo (gobernar) es decidir UNO A UNO (y por mayoría) sobre los asuntos públicos, y nosotros, los ciudadanos actuales, no decidimos nunca nada.

        Nuestro sistema se llama realmente “Gobierno Representativo” y se inventó para evitar la verdadera Democracia (que es el gobierno de los ciudadanos) porque los que inventaron el Gobierno Representativo lo que querían era gobernar ellos. Para legitimarse se sacaron de la manga esta tomadura de pelo de las elecciones de representantes mediante el voto. Y el engaño lleva funcionando más de 200 años, aunque mostrando ya las costuras que todos vemos.

        Votar representantes (eso que nos dicen que es la “gran fiesta” de la democracia) es la base del engaño. Es la “gran fiesta” de los timadores. Es el día de las estampitas de colores.

        Elegir al que manda no es mandar.

        https://sistemaencrisis.es/2016/02/13/no-vivimos-en-democracia/

    • G.P.
      G.P. Dice:

      A ver si lo entiendo: hay un contubernio socialdemócrata para que los niños, tras largas jornadas escolares, no hagan deberes en su casa y tengan así más tiempo de estudiar idiomas, piano, kárate, y hacer el indio en el parque.
      Qué malvada es la socialdemocracia.
      A ver si el neoliberalismo triunfa un día de estos para liberar a los pobres niños de las garras socialdemócratas.

  3. Otraspoliticas
    Otraspoliticas Dice:

    Junto con “tengo que hacer la compra o la cena”, “tengo que pasear al perro”, “tengo que hacer la declaración de la Renta”, “tengo que llamar a mi madre”, “tengo que colocar mi habitación” y otros similares, el “tengo que hacer los deberes” es un componente más de esa retahíla de tareas, intenciones y responsabilidades no cumplidas que ocupa buena parte de nuestro pensamiento.

    Un peso, en definitiva. Un ruido que nos acompaña toda la vida, en el que se mezcla lo que uno debe hacer, sin que haga falta que se lo digan, con las obligaciones que a uno le imponen; de modo que vivimos en una confusión en la que resulta difícil distinguir cuáles de estas deudas son propias e intransferibles y cuáles son ajenas. Y gran parte de la dificultad reside en que la exigencia de comportamientos que espontáneamente no tendríamos forma parte, ya desde sus inicios, del proceso educativo.

    Porque la educación tiene mucho de condicionamiento, de conseguir que, ante ciertos estímulos, otros actúen o piensen de una determinada manera. Y ello incluye el convencimiento de que estos comportamientos se nos demandan por nuestro bien, o por el bien común, cuando muchos de ellos responden a los intereses de otros.

    http://www.otraspoliticas.com/educacion/los-deberes

  4. Antonia Fuentes
    Antonia Fuentes Dice:

    Soy madre de un hijo adolescente en 2º de bachillerato y tengo dos reflexiones sobre el tema:
    1º-¿Que ejemplo estamos dando a nuestros hijos si los progenitores les animamos a una huelga de deberes cuestionándose la autoridad de los profesores? Lo más seguro es que esta noche cuando le mande poner la mesa para la cena me conteste que está en huelga de los deberes domésticos cuestionándose mi autoridad por darle una orden “tan injusta”.

    2º-Por otro lado el 90% de los alumnos de bachillerato tienen “refuerzo” despues de la jornada escolar: matematicas, física e inglés mayormente. ¿Que esta pasando? Esto es un fracaso del sistema educativo, si en clase no les da tiempo a dar todo el programa, si el profesor tiene que explicar a toda mecha para dar todos los contenidos y si no hay tiempo para asimilar los conocimientos y tenemos que buscar refuerzos…algo va mal, muy mal.
    Por último la inseguridad del sistema educativo que cambia con cada legislatura provocando la diarrea normativa a la que estamos acostumbrados, tampoco favorece una situación pacifica.

    “Lo que no se evalúa. se devalúa”, decia el Ministro Wert, pero lo que se evalua mal se deteriora.

  5. Miguel Rivas
    Miguel Rivas Dice:

    ¿Alguien podría explicarme por qué en la zona de España en la que vivo las estadísticas educativas oficiales son similares a las de varias de las más importantes ciudades del norte de Europa y, sin embargo, todo el mundo manifiesta y asume que tenemos los mismos problemas que las zonas de España cuyos resultados son muy inferiores? ¿Por qué se cree que el sistema educativo español debe intentar alcanzar al de los países del norte y no que las comunidades con peores resultados deben alcanzar a las comunidades que los obtienen mejores? Sean parámetros sociales, económicos, culturales, climáticos, políticos… los responsables de la desigualdad entre españoles, por favor, no nombremos “reyes del fracaso escolar” a todas las comunidades educativas españolas. La generalización, en este caso, puede ocultar el hecho de que la solución a estos problemas no está tan lejana.

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