barcelona-11-septiembre

El nuevo clima (político) en Cataluña

No es sólo una metáfora. La realidad es que, no se si por eso del cambio climático o por el efecto del “niño”, estamos disfrutando en la cuenca mediterránea nororiental una especie de primavera que llena las terrazas de todas las ciudades y pueblos costeros, especialmente las de la muy turística Barcelona. El clima navideño es este año cálido y, si a esto se suma que la situación económica resulta algo más alegre, al menos para una buena parte de los ciudadanos, el resultado es que se presentan unas fiestas más distendidas que las de otros años. Personalmente echo en falta algo más de Navidad en estos días, o sea que además de luces, árboles y flores, se conmemore, también, el nacimiento del cristianismo, la religión a la que nos sentimos vinculados desde su nacimiento hace algo más de dos mil años, unos mil millones de personas.

Y ha cambiado, así mismo, perceptiblemente el clima político en Cataluña. Se venía repitiendo de forma insistente desde hacía años. Si el gobierno modificaba su prepotente actitud, tendrían que cambiar los desafíos y arrebatos de las instituciones catalanas. Con el nuevo gobierno y la política de pactos -PP/Ciudadanos y PP/PSOE- en materia económica y educacional, se ha inaugurado un nuevo modelo de relaciones entre el Estado y el Estado autónomo catalán. No nos engañemos; el problema más serio que tiene España, y como consecuencia de ello Cataluña, es como incardinar en una leal colaboración económica y constitucional, las instituciones catalanas en las de España. De momento los gestos del presidente Rajoy, de la vicepresidenta Sáenz de Santamaría y del delegado del Gobierno, Enric Millo, van por el camino adecuado. Y las prudentes respuestas de los gobernantes catalanes, también. Los gestos son ahora muy importantes.

El efecto Urcullu se ha dejado sentir en Cataluña y La Vanguardia, un diario que configura y encuadra a buena parte de la política catalana de cualquier tendencia, tanto trasversal como verticalmente, lo ha aireado conveniente y convincentemente. La independencia de un territorio de España, por ejemplo el País Vasco, no es posible, viene a decir Urcullu, en el actual escenario político internacional, y mucho menos si lo circunscribimos al europeo. Y lo mismo puede decirse de un territorio aunque cuatro veces y media mayor, como Cataluña, que depende de España y de Europa casi al cien por cien. ¿Con quién se aliaría una Cataluña independiente? ¿Con Rusia? No se puede negar que el sentimiento independentista está bastante arraigado en unos dos millones de habitantes de los siete que tiene el territorio catalán. Pero la política no es asunto de sentimientos sino de realidades.

Rajoy ha expresado que de los 46 puntos reivindicativos que le plantearon, todos son negociables, excepto uno: el referéndum. Y en esto somos muchos los catalanes que coincidimos con el presidente, aunque lo que nos cuesta comprender, y se lo advirtieron por todas partes y desde todos los ángulos políticos en Cataluña, es el porqué de la inacción y la estrategia judicial que se ha seguido todos estos años, si se sabía de antemano que por esa vía no se iba a ningún lado. Bien al contrario, el efecto inmediato ha sido el enrarecimiento del clima político, la crispación en las relaciones personales, el enfrentamiento en suma. O sea nada bueno.  Ahora va a ser difícil, mas posible, corregir el rumbo.

En La Vanguardia de hace unos días, su antiguo director y asiduo colaborador, Lluis Foix, recordaba una conferencia que este año había pronunciado uno de los padres de la Constitución, Miguel Herrero de Miñón, sobre su vigencia y escenarios de modificación. Está claro que los cambios radicales, como el que hace poco fracasó estrepitosamente en Italia, tienen mala presentación. Herrero proponía, de momento y para tratar de encauzar las reivindicaciones catalanas, una sola enmienda que posibilitase que Cataluña gozase de un sistema de financiación similar al de los vascos y navarros. Es decir, una enmienda que se añadiría como “Disposición Adicional Quinta”, para lo cual y de acuerdo con el artículo 167 de la Constitución, ni siquiera sería necesario someter la reforma a referéndum. Lo que sí precisaría es un amplio acuerdo. Ahora, quizás como en pocos momentos a lo largo de estos cuarenta años de historia constitucional, tenemos la posibilidad de llegar a consensos de este tipo y volver a caminar juntos por la senda constitucional.

8 comentarios
  1. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    El problema autonómico demuestra la escasa comprensión que de la realidad proyecta un sistema cultural (Prensa, TV, y Educación en todo sus ciclos) construido fundamentalmente para apoyar al Poder Imperial en todos los niveles.

    Nuestro sistema autonómico……………….

    1. Solamente en ineficiencias relacionadas por pérdida de acceso a la escala nos cuesta entre 25,000 y 35,000 millones al año.

    2. El conjunto de su coste sin afectar a la funcionalidad para el ciudadano oscila, incluyendo lo anterior, entre 80,000 (Buesa) y 100,000 millones año (Centeno).

    3. Es la principal barrera a la igualdad y la libertad de los ciudadanos en todos los servicios que estos reciben del Estado y en todas las fiscalidades que les gravan.

    4. Ha dado origen a una casta política y tecnocrática que va corroyendo todo lo que se oponga a su crecimiento y a su poder.
    Exactamente igual que un tumor en metástasis. Un tumor que alcanza también a algunos cerebros a través de sus emociones.

    5. Si se extrapola supone llevar a Europa un cuerpo enfermo terminal –cargado de huevecillos Alien ya maduros– basado en principios plenamente coherentes con el Nacional-Socialismo caníbal y que contradice la esencia de cualquier Unión superior porque la prioridad del sistema está en el Cantón-Alien lo cual, fuera de los directamente beneficiados, es inaceptable en cualquier cuerpo social.

    6. Esta estructura ha sido fomentada por las Instituciones del Orden de la Postguerra establecido por el Imperio y tiene como objeto Mantener la Debilidad del los “Estados Vasallos” tal y como establece y documenta en su obra Zbigniew Brzezinski.

    Es la lucha destructiva del poder territorial cantonal que va a resistir cualquier cambio que comprometa lo más mínimo de su poder.

    De momento la UE ha fomentado este estado de cosas porque debilitaba a los viejos estados nación y por lo tanto también es responsable.

    Veremos qué sucede ahora que la mayoría de la población ciudadana ha comenzado a tomar nota de lo que han estado haciendo los Poderes Cipayos que hemos tenido.

    Ni la Izquierda ni la Derecha están en condiciones de plantar cara con seriedad en este momento: Porque llevan décadas actuando a las Órdenes del Imperio. Como los Mandos de Cipayos que han venido siendo y ya no saben qué más hacer si no reciben dirección de sus jefes. Los mismos jefes que les dieron el visto bueno para entrar en la arena política y eventualmente llegar al gobierno.

    En otro momento más

    Saludos.

  2. JoanLC
    JoanLC Dice:

    I vostè creu que amb això ni haurà prou ? L’abast depredador d’alguns polítics nouvinguts remou massa l’estabilitat que fins ara hi havia. De tant en tant algun capcineix, però res important. A on es vol arribar ? A una mena de revolució emulant alguns dels països protagonistes d’avui i d’arreu, que només portant maldecaps ? Au vinga, ja n’hi ha pou !!!!

  3. Batistuta
    Batistuta Dice:

    Pues no sé, creo que sería bonito escribir el apellido del señor Urkullu como toca. Por el mismo motivo por el que nadie llamará “Jordi” al autor de esta entrada.

  4. JP GUARDIA
    JP GUARDIA Dice:

    Buenas tardes: Me encanta lo de la Disposición Adicional equivalente a una enmienda, justo lo que yo quería para nuestra Constitución. Ahora no hay excusa que valga, saludos, JP

  5. O'farrill
    O'farrill Dice:

    No sé si hay realmente un nuevo clima para Cataluña. Lo que sí parece cierto es que las “imputaciones” (antes) o “investigaciones” (ahora) de algunos cargos y representantes públicos, se olvidan de que hay un texto constitucional que, si cada uno lo interpreta según le conviene, va a ser retorcido y modificado por vía de hecho.
    Seguimos sin entender que Cataluña es una parte de España (hoy) y, por lo tanto, no se puede hablar de relaciones “de igual a igual” entre dos estados, sino entre una parte del Estado Español (Cataluña) y dicho Estado en su totalidad. Si no es así ¿qué significa la presencia institucional y representativa de las formaciones políticas catalanas en las Cortes Generales? Dicho esto, hay que reconocer la enorme dificultad de conciliar cuestiones como la libertad de expresión y opinión “por cualquier medio”, con la aplicación de la Ley de Seguridad Ciudadana y lo que ésta puede entender como “incitación al odio” en lugar de simple desacato (falta de respeto a los superiores R.A.E. donde habría que entender lo que se entiende cómo superiores en un régimen político donde “la soberanía reside en el pueblo”) ) u otra figura jurídica similar en el caso de las fotos quemadas. También resulta complejo el deslindar las funciones de la presidencia de un órgano parlamentario que deben estar al servicio de los representantes de tal soberanía (a menos que no creamos en ello) y las que se le exigen de impedir la actividad de tales representantes. Todo ello con la Constitución en la mano y el correspondiente Estatuto de Autonomía aprobado por las Cortes Generales (la representación política del estado).
    Desgraciadamente no parece fácil que el clima “mejore”, salvo que sea a costa de contrapartidas que se hurten al Parlamento nacional. Es un callejón con un ligero margen de salida: la reforma constitucional en profundidad (no sólo en lo que afecta a las CC.AA y su estructura orgánica, institucional y competencial) sino en otros muchos aspectos que precisan de una visión más actual de la sociedad. No olvidemos que todo el entramado político tiene una sola función: servir a los ciudadanos, no actuar contra ellos. Un saludo

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