Artículo en El Mundo de Francisco Sosa Wagner y Mercedes Fuertes: Reforma constitucional y Senado

El jueves 8 de diciembre nuestros colaboradores Francisco Sosa y Mercedes Fuertes publicaron en El Mundo un artículo sobre la reforma constitucional que, por su interés, reproducimos a continuación:

Con la nueva legislatura dando sus primeros y tambaleantes pasos se nos vienen a la memoria los versos de Heinrich Heine cuando cantaba “con tristeza miro a lo alto / donde hacen guiños miles de astros / sin embargo, mi propia estrella / no la diviso en parte alguna”.

Todo parece indicar que esa estrella llamada a iluminar esta España, siempre naciente, siempre encadenada a buscar su ser como una condena bíblica, es la reforma constitucional. De ella se han de derramar los mejores dones y ha de disipar las peores pesadillas que nos angustian.

Por ello se amontonan las declaraciones de los “primates” políticos (como se decía en el siglo XIX), se anuncia la constitución de comisiones, subcomisiones y ponencias, se afilan las plumas de los expertos, se convocan decenas de foros y conferencias … Todo eso está muy bien porque contribuye a enriquecer el debate ciudadano y a discurrir en términos un poco más serios y complejos que los habituales mantenidos en las redes sociales, esas tabernas sin vino, sin tacos de jamón, sin jarana y sin gracia que la modernidad nos obliga a padecer.

Ahora bien, el empeño no es precisamente fácil. Y no lo es porque mientras unos hablan -comedidamente- de reformar contados artículos o algunos capítulos del texto de 1978, otros ponen en circulación ya sin ambages la apertura de un “proceso constituyente” que nos llevaría a discutirlo todo, incluida la forma de Estado. Y ahí nos veríamos enfrentados otra vez los españoles, como en un episodio nacional galdosiano: los monárquicos, de un lado; los republicanos de otro. Trabados en una discusión que debería ser más ociosa que una luminaria consumida porque, según entendemos, la monarquía actual y las personas que, desde el último tercio del siglo XX, las están encarnando rinden un óptimo servicio a España. Y, además, la experiencia histórica nos enseña que es inútil prescindir de los Borbones porque siempre vuelven.

Pero ese debate extenuante, que nadie se equivoque, estaría en las manifestaciones callejeras, en las banderolas, en los globitos morados de la nostalgia bobalicona y en otras manifestaciones que contribuirían a enfrentarnos y a lanzarnos argumentos más gastados que guijarros de río pero no por ello menos cortantes.

Dicho esto, nos importa enfatizar que reputamos conveniente una reforma de algunos preceptos constitucionales -no muchos- y que podría hacerse por la vía del artículo 167 siempre que se consiguiera atraer hacia esa reforma a todas o a la inmensa mayoría de las fuerzas políticas representadas en el Parlamento.

Esta exigencia es fundamental porque, si así no fuera, es decir, si acamparan extramuros de la misma las formaciones políticas que mantienen posiciones nacionalistas / independentistas o las que giran en torno a Podemos estaríamos enterrando el espíritu del 78 que consistió cabalmente en hacer una Constitución para todos, una Constitución de la que solo quedaron excluidos el PNV y pequeños grupos marginales. Dicho de otra forma: es fundamental no volver al “trágala” que marcó el proceso constituyente inacabable del siglo XIX y de parte del XX.

Hay algo más que a menudo se olvida y es que ese artículo 167 prevé en su párrafo tercero que el diez por ciento de diputados o de senadores pueden obligar a convocar un referéndum para dar validez a la reforma. Estamos hablando tan solo de 35 diputados o de 27 senadores y se comprenderá que los partidos que gustan de dar el gato de la democracia representativa por el gatuperio de la demagogia, difícilmente se van a privar de un bocado tan exquisito como el de alentar nada menos que un referéndum con el que crearían un clima donde todas las simplificaciones germinarían y donde todos los excesos tendrían su asiento.

II

Nosotros creemos pues en una pequeña y limitada reforma constitucional. Por eso  avanzamos algo que constituiría un paso importante y que sería, de acuerdo con lo expuesto por el actual Gobierno y alentado por una fuerza política (Ciudadanos), la resurrección de la Conferencia de Presidentes, una creación de José Luis R. Zapatero importada desde Alemania y que allí reúne a los ministros-presidentes de los Länder. En España, sin embargo, durante estos años, ha vagado como alma en pena por los espacios institucionales tal como le ocurrió al fantasma de Oscar Wilde pues ha languidecido en un catafalco, víctima de las burlas a que era sometida por los habitantes del castillo de las Comunidades autónomas.

Más allá del Rín es un organismo vivo que sesiona, al menos, cuatro veces al año.

III

Realzar esta Conferencia de Presidentes nos parece un progreso plausible porque se trata de una institución típicamente federal al ser lugar de encuentro igualitario entre quienes protagonizan la política en los territorios españoles. Personas que han de tener perspectivas diferenciadas pero obligadas a entenderse en la búsqueda común del interés general. ¿Es necesario recordar asuntos tan conflictivos como la planificación hidrológica y los trasvases, la distribución de fondos y dineros, la incidencia de las grandes obras públicas …?

Pues bien, esta Conferencia de Presidentes podría ser el ensayo para una reforma del Senado.

Frente a quienes patrocinan sin más su supresión, inadecuada cuando de un Estado descentralizado se trata, proponemos sustituir a los senadores, cuyo número es excesivo (alrededor de 270), por un colegio reducido. Hay que añadir que el actual Senado, elegido en las añoradas listas abiertas y desbloqueadas, no han producido jamás beneficios apreciables en el sistema partitocrático español.

Ese colegio reducido bien podría ser el compuesto por los Presidentes de las Comunidades autónomas y las dos ciudades de Ceuta y Melilla que conformarían el  Pleno de este órgano y dispondrían de un voto ponderado en función de la población. Por su parte, sus Comisiones estarían formadas por los Consejeros competentes por razón de la materia (economía, transportes, protección ambiental etc).

Ostentaría unas competencias definidas como segunda cámara legislativa y se centrarían en la aprobación: a) de los presupuestos generales del Estado; b) de las leyes que afecten al sistema general de financiación de las Comunidades autónomas; c) de la distribución de fondos y dineros públicos; d) de la planificación de grandes infraestructuras y obras públicas.

El lector perspicaz habrá notado que, al fin y al cabo, no estamos sino evocando el Consejo de Ministros de las instituciones europeas que funciona como cámara donde se dan cita y están representados los intereses nacionales y que tiene atribuido el ejercicio de la potestad legislativa junto al Parlamento Europeo, elegido de forma directa por casi quinientos millones de ciudadanos.

La vida -también la política- es a veces la narración de algo que ya ha pasado o pasa exactamente a nuestro alrededor. Solo basta observar. Sin legañas, con la mirada vasta.

12 comentarios
  1. Josean Díaz
    Josean Díaz Dice:

    Qué sesudo argumento: el debate Monarquía-República, es inútil porque los Borbones siempre vuelven. Además, las personas que las encarnan desde el último tercio del siglo XX rinden un óptimo servicio a España. Sí vale, me he equivocado no volverá a ocurrir y los compi yoguis, son lo más, así que para qué vamos a iniciar un enfrenteamiento galdosiano entre monárquicos y republicanos, con lo bien que lo hacen estos chicos. No, nada de discutir, es mejor hacer como hizo Suárez: el dabate sobre la Monarquía lo zanjamos metiéndolo en la Constitución. ¡Que listo! Un señor de altos vuelos. No me extraña que el aeropuerto de Barajas lleve ahora su nombre.

    Vale, vale, lo que mola es una reformita de la Constitución, no mucho, el artículo 167 para reformar el Senado. Y para eso tanto, una reforma de la Constitución la hace la Merkel con solo enviar un wassap:“Oye Rajoy, que me cambies el artículo 167, que queda mas mono una Conferencia de Presidentes”.

    Rajoy no tiene más que llamar a Susanita la Fantástica y ya tenemos un cambio constitucional.

    Bueno y lo guay que quedan todos los presidentes autonómicos como si fueran, presidentes de un Estado federal. Ahora eso si,, la Monarquía ni tocarla, aunque no nos importe fingir que estamos en un Estado federal. Solo hace falta quitarse las legañas para ver claro.

    Menos mal que no estamos en un Parlamento elegido por 500 millones de personas cuyos miembros no sirven mas que para llenar el búcaro del Consejo Europeo. Aquí tenemos separación de poderes y esas cosas se respetan, sobre todo si convertimos al Senado en una Conferencia de Presidentes.

    Una cosa buena le veo a esta propuesta: habrá menos sitio donde colocar corruptos.

  2. O'farrill
    O'farrill Dice:

    La propuesta que hacen los autores no es novedosa y desde luego bastante “lampedusiana” (cambiar algo para que todo siga igual).
    Con todo el respeto que me merecen ambos, creo que se equivocan. Lo dice alguien que conoce un poco la gestación de la C.E., su “utilidad” reconciliadora entonces y su “inutilidad” actual por las muchas modificaciones realizadas por vía legislativa (partidaria) o por vía de hechos consumados. La prueba es que el TC se las ve y se las desea para intentar sacar algo de “luz” donde casi todo son tinieblas. Además, desde el punto de vista jurídico, es un verdadero dislate en la mayor parte de su texto.
    Intentar “sacralizar” la Carta Magna parece esconder más la intención de seguir “interpretándola” a conveniencia (por eso defienden su mantenimiento los principales partidos PP y PSOE, además de los nacionalistas), es convertirla en “estatua de sal” mirando al pasado y olvidando el presente o, lo que es más importante: el futuro. Hora es ya de defenderla de verdad con su actualización en muchos asuntos, temas y cuestiones de una nueva sociedad. Incluso con una redacción más correcta (no hay más que ver el texto del artº 135 modificado, como simple ejemplo, para darnos cuenta de ello).
    No se trata sólo de “monarquía o república”, sino de la Jefatura del Estado y sus funciones, con independencia de que quien la ostente pertenezca o tenga algún título adicional. Lo importante es que es el primer ciudadano del Estado y, como tal, no puede quedar al margen de la Ley ni ostentar privilegios discriminatorios. Los ciudadanos no son “monárquicos” o “republicanos” como parece simplificares el asunto. Son cada vez más conscientes de que TODAS las instituciones están para servirles, no para convertirlos en súbditos y la Jefatura del Estado es una de ellas.
    No se trata de que el “referéndum” sea una práctica democrática según quien y cómo. No se trata de que la organización del Estado se limite a un consejo de presidentes autonómicos integrado en el Senado (no es un descubrimiento) o de que éste sea una verdadera cámara territorial, sino repensar el sistema autonómico donde sitúa un economista, buen amigo del autor, los mayores despilfarros públicos. No se trata de mantener modelos y patrones anacrónicos institucionales para después burlarlos a mansalva con las empresas públicas convertidas en SS.AA. No se trata de que los “poderes” del estado en la práctica sea uno solo, sino de la recuperación y reparto de responsabilidades en cada uno de ellos. No se trata de que haya desaparecido el viejo concepto de estado-nación, sino que las “nacionalidades” (por nacimiento) ahora son otras (chinos, árabes, armenios, hispanos, etc.etc.). No se trata de que la soberanía popular y su representación esté en la práctica pervertida por la representación partidaria (que no ideológica)….. En fin, hay tantas mitos y burbujas que van explotando con respecto a los muchos “cuentos” con que nos han mecido que, como es lógico, ya no cuela “el gatopardo”.
    Un saludo.

    • Colapso2015
      Colapso2015 Dice:

      En gran medida comparto su comentario. Si bien la “representación ideológica” es ontológica mente imposible.
      Al igual que la “representación partidaria”.
      Perciba que el partido puede cambiar su orientación ideológica; la cual no votaron los ” electores”. Si bien un sistema fiel de -dominación- ideológica puede establecerse en sistemas de partido único.
      Pero es necesariamente totalitario pues no es posible encauzar la diversidad humana en un conjunto parcial de ideas (ideología), sin violencia.
      Por ello, sólo personas pueden representar personas(grupo), siempre y cuando exista un vínculo y sistema que coordine -forzosamente- ambos.
      Saludos.

  3. Colapso2015
    Colapso2015 Dice:

    ¿Qué es demagogia?
    ¿Qué es demagogia? –dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul o roja.
    ¿Qué es demagogia? ¿Y tú me lo preguntas? Demagogia… eres tú.

    Esta adaptación de un libro que tengo por aquí perdido y que mejor habría hecho si lo quemara. Al igual que el de la “Constitución” “Europea”, algún día lo quemaré en un ritual,…

    Nos recuerda que las letras, las palabras, las frases unidas en un papel o en un conjunto de bits también pueden ser pragmática basura.
    Pero por alguna tara intelectual, algo me impulsa a leer de todo, escuchar a todos,…,con cierta fortuna pues,…, aún puedo evaluar ciertos contenidos potencialmente perniciosos.

    Tal es, de un texto que he leído hace unos minutos, donde se expone un país ahogado en un vaso de demagogia. Por lo cual, no puede entrar a discutir la forma de Estado, la chusma* no estatal debe vivir a golpe de bastón de mando pues no entiende lo que vota y por lo tanto preguntar es demagogia. No vaya ser, se “cree un conflicto”,…
    ¡Vean!¡pasen señores al circo! A la democracia se le llama “conflicto”, menos mal no es “un barullo” como diría el amigo “de cual”.

    Dado una persona que no esté en la “corp-oración“ estatal puede emplear 43 años, sí 43 años de trabajo pagando impuestos** incluida formación. Y esos mismos impuestos que paga sirven para alimentar la bestia, el Estado, lleno de chusma* partidista, –que lo somete (a palos)– cada vez más con “escatotextos” que llaman leyes. Y aún por encima dicen, como no es especialista, no sabe o no entiende sólo le queda ¿qué pagar? Y sobre todo y ante todo respetar el ordenamiento jurídico, el cual no hace falta ser adivino para saber de dónde sale y su finalidad. Dados los cientos de miles de millones (años de vida y “tripalium”) que son capturados anualmente, o “extra-ordinariamente” (deuda pública para mantener excitados a “los amigos de juegos”; la excusa “crisis”) para mantener -un flujo- que da cuerpo y sentido a “tripalium”. Siervos/esclavos del aparato burocrático y allegados. Los del “Capitalis”,…

    Cabria puntualizar, si un texto constitucional no lo entiende uno de esos paganos, no constituye nada socialmente útil.

    *: obedece el ‘canto acompasado del REMERO JEFE para dirigir el movimiento de los remos’.
    **:http://www.civismo.org/es/investigaciones/informes/dia-de-la-liberacion-fiscal-2016

  4. Victor Chavarri
    Victor Chavarri Dice:

    La verdad es que no voy a escribir mucho porque esto de internet luego se queda grabado.

    Y es que siempre llego a la misma conclusión:

    No, no hay derecho…..

    Cómo se cargaron a UpyD y cómo la “stooled pidgeon” cargó contra Sosa. Menos mal que Roma no paga traidores o a todo cerdo le llega su San Martín….

    Ya hicieron una reforma… de la noche a la mañana y hay mucha gente que lo desconoce. En esta situación prefiero lo malo conocido que lo peor por conocer.

  5. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    El Sr. Sosa me cae bien y entiendo que el artículo contiene dosis de sabiduría importantes. En él esto es normal.

    Por otra parte como dice el Mr. O’Farrill –que se lo ha trabajado artículo a artículo–, esta Constitución tiene gravísimos defectos.
    Pero está destinada a durar (y quizás a empeorar) porque conviene a la casta política que con ella encontró su “gran expansión y crecimiento” a costa de todo lo demás.

    Por mucho que se oculte, el destrozo que nos ha causado –reconocido privadamente por casi todo el mundo que la hizo– es enorme y va a continuar salvo una “ruptura del marco”. Una ruptura que, en mi opinión, hoy es afortunadamente imposible desde dentro de España.

    Pero va a durar porque conviene a los únicos que pueden cambiarla (los Partidos y sus direcciones exteriores) –A nosotros, los ciudadanos, nos está prohibido ni tan siquiera proponer su modificación–.

    Hasta ahora la gente,……….cumplía aquello de “votará lo que se le diga”, pero ya no. La frase de Tocqueville ha sido cierta hasta hace muy poco y todavía no se sabe bien por qué ha cambiado salvo por la compresión temporal de redes de información no controladas.

    Estoy leyendo muy despacio un trabajo de nuestro colega Sr. O’Farrill sobre la Constitución vigente. Demoledor y contrastado por los hechos. Pero va a durar y mejor que dure.

    Hasta que emerja un nuevo consenso menos manipulado desde fuera.

    Esta es la tarea: trabajar, desvinculados de lo orgánicamente funesto, en crear dicho consenso. Utópico, ciertamente, pero el fin de ciclo se va a producir y si no se está en el Mapa no existimos.

    En parte esto se está produciendo ya ante nuestros ojos y toda Europa corre el riesgo de quedarse otra vez colgada de la Brocha: El destino de los Cipayos.

    A quien no sabe a dónde quiere ir, ningún viento es favorable.

    Buenos días

    • Colapso2015
      Colapso2015 Dice:

      Si hay una representación fiel el constituyente (pueblo) está activo en todo momento. Comprenda las dificultades que ello puede acarrear de cara a mitificar un texto L-a C-o-n-s-t-i-t-u-c-i-ó-n como elemento sagrado sólo interpretable por los “hechiceros” (el interprete/tribunal de la constitución).
      Frente al otro diseño en el cual el “Supremo” crea por interpretación un nuevo comportamiento de la acción del Estado y el constituyente (representado) se ve forzado a enmendar el ordenamiento.

      Lo de: “los ciudadanos nos está prohibido”.
      La cosa aquí es que “polités” se traduce como “ciudadano”, lo cual sería equiparar Polis (política, plaza pública, incluye núcleo urbano y rural) y Civitas (social, población, ius civile). Esto nos entronca con la distinción entre moral (latina moradores) y la ética (griega). En el aspecto político, sería más adecuado utilizar “idiotés” para referirse a ambos, aquellos de los pueblos (rural, campo) y de las ciudades (urbano, ciudad).

      • Manu Oquendo
        Manu Oquendo Dice:

        Por favor, estimado D. Colapso.

        ¿Representación fiel con Partidos Políticos, listas cerradas, sin relación biunívoca representante/electores por demarcación electoral, con prohibición de mandato imperativo y penalidad por no obedecer al Partido, sin iniciativa legislativa popular, sin….capacidad de retirada de la confianza de los electores?

        Me temo que en esta ocasión no he captado su probado talento para la ironía docente.

        Un saludo

        PS. Si se leen todas juntas las deficiencias democráticas del actual sistema de representación vigente en Europa continental lo que emerge es una filigrana que convierte a estas Democracias “representativas” en mecanismos idóneos para su captura desde fuera y desde dentro. Vaya, vaya.
        Ahora se entiende a Juncker diciendo: “No les preguntemos más que se nos largan todos”

  6. Isaac Ibáñez García
    Isaac Ibáñez García Dice:

    Los que desconocemos la identidad real del Sr. O’Farrill no podemos leer ese trabajo suyo sobre la Constitución.

    • Manu Oquendo
      Manu Oquendo Dice:

      Tiene usted razón, Sr. Ibáñez.
      El trabajo citado está en la situación procesal de “original previo a los trabajos de edición”. Sujeto a revisión de autor y editores. Mi comentario es sobre un borrador al que he tenido acceso por razones profesionales y que voy leyendo de madrugada con preocupación creciente.
      Un saludo cordial

  7. Josean Díaz
    Josean Díaz Dice:

    La Transición popularizó la idea de la negociación. Es decir, convirtió la política en negocio El consenso servía de árbitro en el juego político, ponía orden en la jerarquía de intereses y facilitaba el reparto de las ganancias. Allí donde hay consenso siempre hay reparto.

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