¿Por qué sobreviven las malas instituciones? De los gremios medievales a los actuales : las gasolineras sin personal

Sobre gremios medievales…       

El 14 de diciembre Elisa de la Nuez y yo mismo asistimos a la interesantísima conferencia en la Fundación Areces de la catedrática de Historia Económica de la Universidad de Cambridge Sheilagh Ogilvie que se titulaba “¿Por qué sobreviven las malas instituciones? Lecciones de la historia europea”, patrocinada por el Instituto Figuerola. El título ya de por sí prometía para una Fundación como la nuestra que deposita gran confianza en que del buen funcionamiento de las instituciones depende el crecimiento económico y el desarrollo de los países (aquí y aquí pueden ver algunas obras suyas al respecto).

La ponente eligió como modelo para desarrollar su tesis una institución concreta: los gremios. Los gremios eran asociaciones que compartían ciertos intereses profesionales y perseguían objetivos comunes. Existieron desde el año 1000 hasta aproximadamente 1880, aunque desde 1500 en algunos países se debilitaron (Inglaterra) y en otros se reforzaron (como, precisamente, en España). Y una buena teoría de las instituciones debería explicar por qué se produjo esta distinta evolución.

Los gremios disfrutaban de privilegios legales, atribuyendo a sus miembros el derecho exclusivo a desarrollar una actividad en un determinado lugar: un monopolio para producir determinados bienes y servicios y un monopsonio para adquirir y usar determinados suministros (mercado en el que hay un solo comprador o demandante). Para ejecutar estos privilegios, el gremio disfrutaba de ciertos poderes: limitación de entrada, restricción de los bienes o servicios producidos (en algunos casos históricos, reducían la producción a una tercera parte), establecimiento de precios por encima del nivel competitivo y sueldos por debajo de este nivel.

Ahora bien, la conferenciante se preguntaba si los gremios, en conjunto, y sopesando ventajas e inconvenientes, fueron eficientes en algunas cuestiones porque, por ejemplo, garantizaran la calidad y protegieran a los consumidores, porque fomentaran la inversión en capital humano o porque incentivaran la innovación. Ogilvie va desgranando todos esos aspectos para concluir que no era así: exigían una cierta calidad sí, pero impedían los precios bajos; excluían del trabajo a muchos sectores (mujeres, judíos, bastardos) pero otros entraban a dedo, sin aprendizaje; y bloqueaban la innovación porque perjudicaba a algunos de sus miembros menos dinámicos. La autora comentó un curioso caso de la invención española de un  telar que producía muchísimo más de lo normal y que fue boicoteado por los gremios, simplemente negando su existencia real “porque tal cosa no era posible”.

En definitiva, los gremios, como institución, eran poco eficientes: reducían el pastel de todos y dañaban a consumidores, empleados y miembros más débiles de la sociedad.

Pero, entonces, ¿cómo instituciones tan dañosas sobrevivieron tanto tiempo? Básicamente porque proporcionaban importantes beneficios a los empresarios y elites políticas, permitiendo a estos dos grupos cooperar para capturar recursos para ellos mismos a costa de la economía. Los gremios proporcionaban mecanismos para que los empresarios negociaran con las elites políticas privilegios, obteniendo beneficios de monopolio. A su vez, los empresarios usaban los gremios para redirigir una parte de estos beneficios a las elites políticas como retorno por su apoyo: pagos en dinero, participar en las rentas, recaudación de impuestos, apoyo militar, apoyo político. El instrumento para este sistema eran las ordenanzas. En cuanto los gremios emergían pedían a las ciudades y reguladores ordenanzas que les dieran el derecho de limitar la entrada y el conseguir el monopolio.

Sólo cuando, a partir de 1500, los parlamentos empiezan a regular la imposición y la generalizan, se desarrollan los mercados financieros y la competencia entre ciudades, perdiendo poder las elites políticas y económicas, los gremios empiezan a decaer; y sólo en algunos países, porque en España pervivieron al pervivir esas elites.

En definitiva, ¿qué podemos aprender de los gremios en relación a la teoría de las instituciones? Pues que la eficiencia económica no explica por qué sobrevivieron los gremios. Los gremios beneficiaban a los empresarios y a las élites políticas que abiertamente colaboraban para establecer privilegios gremiales y mucho de ello dependía del sistema político.

….y gasolineras desatendidas

Pues bien, resulta sorprendente cómo algunas de estas tendencias perduran a través de los siglos, quizá porque el nepotismo y el amiguismo y el capitalismo clientelar están ínsitos dentro de la naturaleza humana. Me gustaría centrarme como ejemplo en un caso en el que se dan algunos de estos interesantes elementos: las gasolineras desatendidas.

Se trata de establecimientos que funcionan de una manera muy simple: el conductor llega a la estación de servicio y reposta él mismo, paga con su tarjeta en unas máquinas automáticas y sigue tranquilamente su ruta. Son cerca de 500 en toda España (algo menos del 5% del total, frente al más del 50% de Dinamarca o el 20% de Bélgica y Francia) y ofrecen el litro de gasolina y gasóleo entre un 10% y un 15% más barato que las convencionales, por sus menores costes.

Las gasolineras low cost tienen su origen regulatorio en el RD 1523/1999, de 1 de octubre de 1999, que en su Anexo II da su concepto; y vienen a ser permitidas por la Ley 25/2009, de 22 de diciembre, de modificación de diversas leyes para su adaptación a la Ley sobre el libre acceso a las actividades de servicios; y la ley 11/2013 de apoyo al emprendedor, modificando de la Ley de Hidrocarburos.

Pero esta “innovación” choca con las reivindicaciones que desde hace tiempo sindicatos y empresarios de las gasolineras, o sea, los gremios”, que afirman que las low cost suponen un peligro porque no hay nadie que supervise la manipulación de la gasolina, eliminan puestos de trabajo, no son accesibles para los minusválidos y hacen imposible cualquier reclamación porque no hay nadie en el lugar.

Y de hecho, el ‘boom’ de las ‘gasolineras desatendidas o low cost puede estar en peligro porque varias Comunidades Autónomas –Navarra, Andalucía, Castilla La Mancha y Aragón- han legislado contra este tipo de gasolineras, exigiendo que al frente de las mismas haya siempre una persona debidamente formada y estableciendo otros requisitos de seguridad y a favor de los discapacitados. O sea, han emitido algunas “ordenanzas” que, curiosamente, coinciden con los intereses de los gremios y, previsiblemente, han sido instadas por estos.

Porque la realidad no es, muy probablemente, que los “gremios” y las “elites” estén muy preocupados por la seguridad o los minusválidos (como ya hemos dicho, en Europa el porcentaje es de implantación es de un 50% y no pasa nada), sino, como en tantas ocasiones, de intereses, comprensibles, pero particulares. Hagamos unas cuentas, que me pasa un pajarito:

Coste de personal: Una gasolinera tradicional que abra todos los días necesita 5 personas, o sea, aproximadamente 125.000€ por año. Una gasolinera automática necesita media persona, o sea, 12.500€. Si sus ventas son medianas o grandes puede necesitar una o dos personas. En todo caso, la diferencia entre unas y otras, oscila entre 3 y 6 céntimos por litro.

Coste de las instalaciones: No hay mucha diferencia en cuanto a la maquinaria, pero sí la hay en coste de solar y coste de la tienda.  Si la tienda va muy bien se gana bastante dinero, pero con la crisis los usuarios tienen a comprar lo menos posible, por lo que puede resultar poco rentable. Por otra parte los gasolineros tradicionales antiguamente hicieron subir el precio de los suelos en sus ofertas al ver que los márgenes estaban garantizados, pagando cantidades astronómicas en compra o alquiler que hoy en día son difíciles de amortizar. Por ejemplo, una gasolinera automática requiere menos superficie y viene alquilando entre 2000 y 4000€/mes, mientras que muchas tradicionales pagan 8000€/mes.  Esto para una venta de 3Mlitros/año supone otros 2 céntimos de euro.

Por lo tanto, en un caso frecuente, la diferencia en coste es de 5 a 8 céntimos/litro. Si tuvieran que bajar el precio esas cantidades tendrían un lucro cesante de entre 150.000 Y 240.000€/año. Si el propietario de la gasolinera automática decide trabajar con menos margen la gasolinera tradicional puede entrar en pérdidas y tener que cerrar salvo que renegocie sus contratos de alquiler, automatice sus instalaciones (lo no puede hacer porque tiene tienda abierta) o busque nuevas fórmulas para ingresar (por ejemplo confundir al usuario sobre la calidad del producto). Y aun así, tendrá que soportar los costes incurridos, los pasivos laborales, y la tienda.

En definitiva, tal y como ocurría en el caso del telar al que me refería antes, el problema no son los discapacitados o la metrología, sino la supervivencia de un sistema obsoleto frente al desarrollo de otro más eficiente y que beneficia a los consumidores que pagarán menos por la gasolina. La mismo que ocurría con los gremios.

La diferencia entre el mundo de los gremios y el actual es que, aunque intenten  conseguir “ordenanzas” que les protejan, el mundo es más abierto, hay más información y existen otras instituciones que velan para que el capitalismo clientelar no triunfe. Merece la pena mencionar, en este sentido, el informe de la CNMC sobre la cuestión (ver aquí) que ha puesto de manifiesto que las condiciones impuestas por esas normas autonómicas relativas a presencia física, controles metrológicos, discapacitados, etc, van más allá de la regulación estatal, rechazando los argumentos esgrimidos en defensa de la regulación restrictiva (ver aquí blog), entendiendo que esta no está justificada porque no responde a los principios de la regulación económica eficiente, que se conecta, por un lado, con el principio de necesidad (detección de un fallo en el mercado); el principio de proporcionalidad y de no discriminación.

Aunque no tiene carácter vinculante, la influencia del informe es grande y debe ser complementado con otros argumentos legales relativos a la desnaturalización del concepto de “gasolinera automática”, ya aceptado por la ley estatal, y el principio de unidad de mercado de la ley 20/2013, de 9 de diciembre.

No soy un talibán de la competencia, entiendo los costes sociales y de otro tipo que la innovación puede suponer y estoy convencido de que una de las funciones de los poderes públicos es garantizar que los cambios se hagan sin excesivos daños colaterales. Pero también lo estoy de las gasolineras automáticas se van a extender- y que deben extenderse- y que no se pueden poner puertas al campo.

 

11 comentarios
  1. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    De comprar en gasolineras entiendo algo porque me suelen salir por encima de 60,000 km. año.
    Entre Madrid y mis destinos habituales por la península, solo conozco una automática. Está en Európolis al lado del concesionario de uno de los coches de la familia. A menos de un kilómetro, al lado de Leroy Merlin en Las Rozas, hay otra de “marca blanca” y con personal dispensador que sale por el mismo precio céntimo arriba o abajo.

    ¿Por qué? Lo mejor para entenderlo es preguntar a un dueño de gasolinera y algunos de mis amigos son del “Gremio”. La respuesta está en el resto de productos que se venden en las gasolineras. En los productos y en sus precios, claro.

    Venden, por ejemplo, medias de señora. De esas que se rompen apenas con mirarlas y te das cuenta a diez km de casa y sin tiempo para volver. Los profesionales del Marketing de consumo lo llaman “Convenience Buying” y, claro, esto tiene su precio.

    Así es la vida. Montas la gasolinera, aparecen competidores casi sin personal (la automática de Európolis tiene un vigilante y cierra por la noche) tienes que buscar cosas que te permitan competir con ellos, las encuentras. Luego viene el coche eléctrico que cargas en casa y se te oscurece el horizonte, luego el de hidrógeno o el de células fotovoltaicas (su friendly Agencia Tributaria ya está pensando en como hacer frente a esta “amenaza”). Vivimos en un sin vivir. Un susto diario y encima mala prensa y el Podemismo arruinando el tráfico y multando en plan Cacería del caudillo en el Pardo o en Sierra Morena.

    Por cierto los de la “brecha energética” son unos cara duras que ya se van preparando la “brecha de coche eléctrico”.
    Va a haber que hacer algo con el Gorroneo Estructural que sustenta esta forma de Estado porque ya no resulta sostenible la fiscalidad.
    ¿Sería posible saber cuánto nos gastamos en subvenciones y a quién? ¿No es público?

    El caso es que sigo comprando gasolina en las que tienen empleados, me cuestan casi lo mismo (gracias a las medias de repuesto) y nos ahorramos parados que nos salen por un ojo de la cara.

    Dicho lo cual me parece que Ignacio trae un tema que se va a poner de actualidad, los “gremios”. No los de Dickens sino los modernos. Desde Greenpeace a WWF pasando por Google. Activísimos los tres en la UE según registro de reuniones.

    Lo digo por lo siguiente.

    Hace unos meses tuve que preparar una charla sobre “grupos de interés” (los “gremios” o los “colegios” lo son, todos formamos parte de varios) y entre los textos me encontré uno de Princeton “Affluence and Influence” de Martin Gilens. 2012 que en la página 124 capítulo 5 decía literalmente:. ……”These findings suggest that representational inequality cannot be blamed on the power of organized interests” es decir; “Nuestros datos sugieren que la desigualdad de representación no puede ser atribuida al poder de los grupos de interés organizados”.

    Hay toda una escuela de autores que sostienen que es más legítima y eficaz la representación a través de grupos privados organizados que la “no representación” que proporcionan las democracias representativas a través de partidos y con la prohibición de mandato imperativo grabada a fuego en la Constitución.

    Los autores son, entre otros: Commons, Truman, Bentley, Latham y hasta en algún caso Mancur Olson se suma al argumento.

    Buenos días

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  2. golpedefecto
    golpedefecto Dice:

    El caso de las gasolineras desatendidas es un ejemplo más de manipulación de la realidad en beneficio de un sector determinado. Es un contrasentido justificar un perjuicio al consumidor cuando implica una rebaja de precios. Y en el caso de suponer una menor calidad, ya que el consumidor juzgará, y si esa es la realidad no consumirán allí y desaparecerán este tipo de gasolineras.
    Pero la legislación lo que pretende es evitar la capacidad de decidir del consumidor limitando su capacidad de decidir, es decir, los legisladores conocen mejor que el consumidor lo que le conviene a la consumidor.
    Además, si bien las gasolineras atendidas ofrecen puestos de trabajo, si estos no son necesarios, dan lugar a un incremento de coste y reducción de la capacidad de compra del consumidor, es una subvención encubierta. Cuando además, si estos puestos de trabajo no son necesarios, este mismo personal podría estar realizando una labor alternativa que realmente enriqueciese a la sociedad, es decir, supone también un coste de oportunidad.

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  3. deletereo
    deletereo Dice:

    A veces merece la pena pagar un poco más si se ofrece un serivcio transparente. En la salida de Roma hacia el sur hay toda una ristra de gasolineras teóricamente “desatendidas”, pero ahora atendidas por emprendedores autónomos que hacen de intermediarios entre las máquinas y los clientes. Imagino que los residentes locales sepan como lidiar con estos pioneros en lo de poner puertas al campo, pero para los visitantes resulta una experiencia amenazante.

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    • José Jarauta
      José Jarauta Dice:

      Interesante problema de “skills allocation”. Parece que el futuro está llegando deprisa.

      Habrá que “recalibrar” algunos modelos. Pero así es como avanza la ciencia. Cultura, instituciones, identidades, necesidades económicas y trilemas, todo influye. Habrá que esperar a voluntarios que se enfrenten al “nudo gordiano”, que me avisen antes, por favor.

      “Labor market imperfections: The framework proposed here crucially depends on
      competitive labor markets, where each worker is paid the value of his or her marginal
      product. In reality, many frictions—some related to information and search and others
      resulting from collective bargaining, social norms, firing costs and minimum wage
      legislation—create a wedge between wages and marginal products. The allocation of
      skills to tasks is more complex in the presence of such labor market imperfections.
      Moreover, some of these imperfections might directly affect the choice of threshold tasks.
      The implications of different types of technical change are potentially quite different in
      the presence of labor market imperfections, and may in particular depend on the exact
      form of these frictions. Further work tractably integrating various forms of labor market
      imperfections within a framework that incorporates the endogenous allocation of skills
      to tasks appears to be another fruitful area for research.”

      http://economics.mit.edu/files/5571

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  4. Valles
    Valles Dice:

    La regulación se contradice a sí misma en algunos puntos: Las nuevas normas se basan (o eso dicen) “en los riesgos para la seguridad de los usuarios, en el caso de que se produzca un accidente; o la discriminación de quienes padecen problemas de movilidad, que hasta ahora contaban con la asistencia del operario.”
    Sin embargo permiten que en horario nocturno no haya operarios, ¿acaso no hay riesgo de accidentes por la noche? Y los minusválidos, ¿sólo tienen sus derechos por el día?

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  5. Colapso2015
    Colapso2015 Dice:

    “luego el de hidrógeno o el de células fotovoltaicas (su friendly Agencia Tributaria ya está pensando en como hacer frente a esta “amenaza”)”

    Me comentaba recientemente un “propietario” que el notario le cobró cerca de ⅓ de valor esperable del bien. Los notarios gozan de un -monopolio público- de explotación privada; tal cual los bancos con el dinero-crédito. En teoría favorece la competencia,…, en la práctica…
    Me resulta difícil asimilar, un paso forzoso (por monopolio de la violencia) no es desarrollado por un funcionario público en sentido estricto. O, las labores no son troceadas para abrir el sector a varias disciplinas de orden estrictamente privado,… O innovar algo reestructurando legalmente las formas de poseer “algo”. ¿A dónde debemos mirar?,…,Capitalis. Esto es el Capitalis-mo. Flujo de frontera…

    En el asunto de las gasolineras, ¿alguien se cree que lo peor de las gasolinas son los céntimos arriba o abajo del personal? Cuando tienen un 55% a 58% de impuestos. Cuando la competencia entre las suministradoras es muy dudosa, podemos añadir también el sector eléctrico, …, etc. El fuego del Homo Erectus.

    Por otra parte debemos recordar la dificultad de lidiar con máquinas autónomas, sean gasolineras o automóviles autónomos. ¿Quién es el responsable y dónde está? Un ejemplo simple para el primero hojas de reclamaciones y para el segundo un atropello (¿auxilio por quién?).

    El Capitalis-mo es antagónico al mercado, …
    No obstante, el mercado ha utilizado la escala que proporciona el Capitalis (imperio/emporio) para crecer y expandirse, a través de los beneficios de la escala. Esta escala ha convertido en frágil la sociedad (“supercapa” del mercado) tanto en lo relativo al Poder (fácilmente capturable) y la supervivencia (redundancia).
    En ello, el apunte de Oquendo es de puntería, pues la asignatura pendiente “del progreso” (a través de la producción, civilización) es deshacer esa fragilidad. Algo a lo cual el Capitalis(-mo) posiblemente no quiera renunciar.
    Recordemos el impuesto al sol, impuesto a la tierra, impuesto al agua, impuesto al fuego (energía), impuesto al metal (civilización), impuesto a la madera y ahora impuesto al aire.
    Podemos seguir con impuesto al trabajo, impuesto a la felicidad (espirituosas), impuesto a la movilidad, ahora impuesto a lo dulce, …

    Mientras el –supuesto– constituyente (pueblo) esté capturado no hay nada que hacer, el ágora (mercado) está intimidada ,…,

    Responder
  6. José Jarauta
    José Jarauta Dice:

    Los “gremios” (entendidos en sentido amplio), cuerpos para defender intereses sectoriales, han existido siempre. El paso del tiempo acaba con unos y dá paso a otros.

    Los más importantes hoy son los trans-estatales (globales), que tienen su propia agenda, aunque estén atravesando una crisis.

    ….

    “So rich world governments, in say the US and Western Europe, failed to “mop up” globalization’s mess, and then discontent with the global system rose? What could they have done to clean up the mess?

    Perhaps it is easy to say it with hindsight, but they could have argued for trade pacts that would pay more attention to workers’ standards rather than to the protection of intellectual property rights and patents. The skewed nature of these treaties obviously reflected domestic, and even global, power relationship between capital and labor. In other words, we should have had more ILO and less MIGA and WTO. Rich countries, and especially the US, could have paid more attention to the quality of education and tried to not only equalize access to the best schools but make public schools’ quality similar to the quality of private schools. You may say that it is a generally desirable policy that has little to do with globalization: I agree, but I also think that it would have reduced the number of “losers” because it would have enabled larger swaths of the population to successfully complete globally.”


    http://glineq.blogspot.com.es/2016/12/full-text-of-my-new-republic-interview.html

    “III. Towards an Empire of Capital for the 21st Century?

    It is illuminating analytically and thus not inappropriate, even if one-sided and
    incomplete, to analyze BITS and the ISDS as a project of empire. In the postcolonial
    context of the second half of the 20th century investment protection regimes could be
    described as continuation of western imperialism under modern conditions: the
    protection of investments was claimed to serve justice or development aims (the 20th
    century capitalist version of the late 19th century racialist “white man’s burden”) while
    much of the actual practice amounted to collusion between western corporate interests
    and authoritarian and/or despotic kleptocratic national regimes for the benefit of western
    interests. What is new in the 1990s after the end of the Cold War is that the empire is
    no longer geographically circumscribed. Since NAFTA and the European Energy
    Charter, further expanded by CETA and TTIP, the privileges of foreign investors can
    increasingly be invoked against western developed liberal constitutional democracies.
    Investors are immunized not only from the vagaries of underdeveloped and corrupt
    national legal processes of the empires underdeveloped provinces, but also from the
    laws and democratic processes of the traditional metropolitan heartlands. Investors and
    the professional class of those that serve them increasingly create for themselves a
    special law that insulates them from the ordinary conditions of democratic politics.

    There is a striking parallel between ISDS regimes and a well-known institution from the
    tradition of colonialism: “Extraterritoriality” or “consular jurisdiction”. Even though the
    details varied across time and colonial context, the basic idea of consular jurisdiction –
    specified in unequal bilateral treaties – was that certain nationals were exempted from
    the legal processes of the host country in favor of trial by officials more attuned to their
    interests.”

    http://www.esil-sedi.eu/sites/default/files/ESIL%20Reflection%20KUMM%20final_0.pdf

    Los procesos de sustitución “gremiales” son un campo de estudio sin duda apasionante.

    Responder
  7. viernes
    viernes Dice:

    Hablando de riesgos para los usuarios, lo mejor del autoabastecimiento es que puedes aprovechar para colocarte con efluvios y aromas de materias combustibles y tóxicas. Por lo visto hay mucho usuario inmune a jaquecas y cánceres inopinados!!

    Uno de los primeros hitos en el camino a las gasolineras desatendidas fue suprimir el gatillo automático del boquerel, porque decían que era peligroso en manos inexpertas. Claro que eso pasó después de que decidieran recluir al personal especializado dentro del confort de un badulaque, dedicados a otros menesteres extra muy distintos y distantes al de supervisar repostajes.

    Y en esas seguimos, acrecentando “deteriorados márgenes” empresariales, ahora a costa de la seguridad y la salud de personal no cualificado.

    Responder
  8. Pedro L. Egea
    Pedro L. Egea Dice:

    ¿Por qué los registros de la propiedad y mercantil, otros no, están vedados a la inscripción de contratos privados?, Es más, ¿por qué los registros de la propiedad y mercantil están sometidos a “numerus clausus” y hay que someterse al “omnímodo” criterio de un gremialista?
    Y quiero hacer constar que no estoy en contra de ellos, pero los argumentos me parecen fuera de lugar porque para fomentar las gasolineras sin empleados no hace falta retrotraerse a las Cántigas de Santa María, basta con dejar que sigan aumentando por la mera Uberización en la que estamos inmersos

    Responder
    • Sigerico
      Sigerico Dice:

      Muy sencillo, Pedro: no se inscriben los documentos privados porque los efectos sustantivos que produce la inscripción (privando a otros de sus derechos, en su caso) exigen la total seguridad de que el negocio se ha producido sus términos. No tanto en el de asociaciones u otros. En cuanto al criterio gremialista de los registradores, es cierto que se dulcificaría metiéndoles en poco de competencia.

      Responder
  9. Colapso2015
    Colapso2015 Dice:

    El ser humano actúa acorde a una ficción, limitada esta por la capacidad técnica para desligarse de lo feral (la civilización). En principio parece incorrecto dada la mística presente en los pueblos poco civilizados, pero el grado de simbolismo cotidiano es muy superior en las sociedades institucionalizadas frente a otras meramente funcionales. ¿Conveniencia?

    En ese orden simbólico, el español promociona un concepto de uso cotidiano “La Justicia” y lo justo, los cuales principalmente se refieren al ámbito filosófico/humano y no a la justicia legal. Por lo justo se suele aludir a Justicia Divina, Justicia Feral (natural), …, justicia humana, etc. Rara vez, se refiere a justicia legal; los tribunales.

    Esa Justicia infiere al orden de El Derecho, plasmado en costumbres y usos cotidianos no mediados.
    Actualmente en la vorágine de Estado Moderno Total (de los últimos siglos) se obvia tal percepción civil y se sustituye Derecho por -poder de derecho-, instaurado sobre el poder de hecho supremo (el Estado).

    En la ficción, los idioteses (comúnmente ciudadanos) participan a través de una representación ideológica (algo imposible) cada cuatro años. Eligiendo partidos estatales para regular la acción del Estado. ¿Tiene algún sentido?
    Ello implica, no hay ningún tipo de cauce efectivo o poder formal de participación ciudadana. Y el Estado se establece ante el individuo sin ningún tipo de interprete político, como podría ser una junta vecinal de un municipio. Ello conlleva, el Estado (corp-oración) se erija como generador, interprete y ejecutor de un código legal. Es decir, El Derecho se desvincula de la acción del Estado. Aunque sea un perfecto Estado de Derecho (que no Imperio de la Ley).

    Fracaso de El Derecho justamente cuando se requiere una intermediación (apoyada por el monopolio de la violencia) de alguien, sea un registrador de X o un banco Y (limitación del efectivo).

    Casi todas las acciones en las cuales media el Estado se constituyen como fallos de El Derecho.
    Y la principal tendencia de un burócrata es que “un burócrata” medie en todo; es decir inducir un pleno fallo de El Derecho.

    Tecnologías como el Blockchain permiten el registro público de contratos.
    Un sistema de concatenación de bloques (“minados”) mediante búsqueda bruta de cadenas (prueba de trabajo); básicamente buscar un número menor que una dificultad regulada por un algoritmo de control tiempo-potencia de la red. No obstante, la mayoría de los sistemas legales son incompatibles con un funcionamiento industrial/laboral sobre órdenes simbólicos como la propiedad.

    El enorme daño que está provocando la fricción burocrática en las tierras es enorme. Y en esencia y desde mi punto de vista es una forma –legal– de robo que en ningún caso responde al Derecho.
    Sólo se requiere tener una calculadora y aplicar una fricción superior a ⅓ del valor sobre todos los activos, para saber el rango del latrocinio…

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