HD Joven: Cataluña (I): Contra la mordaza independentista en la Universidad (UAB)

(Ilustración: Javier Ramos)

En una de las obras de Elisabeth Noelle-Neumann, quien fue politóloga alemana experta sobre la percepción de la opinión pública, encontramos un pasaje que dice así: “Poco antes de las elecciones al Parlamento Federal de septiembre de 1976, aparecieron en las encuestas de Allensbach (Alemania) dos preguntas del siguiente tipo. Una decía «Aquí tiene un dibujo de un coche con la rueda pinchada. En la ventanilla trasera derecha hay una pegatina de un partido político, pero usted no puede leer de qué partido se trata. ¿Con pegatinas de qué partido cree que se corre un riesgo mayor de que a uno le pinchen las ruedas?» Los que respondieron distinguieron tajantemente, afirmando que sería el partido cristianodemócrata quien sufría mayor peligro por llevar el adhesivo”. Para entonces, en la encuesta, se perseguía un objetivo muy concreto a la vez que complejo: determinar si los ciudadanos podían percibir la opinión pública y lograr averiguar qué puntos de vista e ideologías aislaban a las personas, implementando, de este modo, una espiral de silencio.

Temor a ruedas pinchadas, carteles arrancados, banderas rajadas y quemadas, estudiantes coaccionados, carpas boicoteadas, etc. es el precio a pagar en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) por tratar de discrepar públicamente (aquí). Pero si esto sucede, se articula con un claro objetivo, aunque tiene múltiples causas. El fin último de los violentos es el de avivar la espiral del silencio con tal de enmudecer las voces críticas que intentan exponer alternativas a la opinión pública. Sin embargo, esta acción tiene muchos riesgos. Exponerse a este ejercicio demuestra que se pueden sufrir incomodidades, peligros y grandes amenazas cuando el clima de opinión está en contra de las ideas que en el colectivo de Joves de Societat Civil Catalana (JSCC) tratamos de introducir.

El jurista alemán Rudolph Von Lhering en su ensayo La finalidad en el Derecho expuso que la desaprobación que castigaba a alguien que se apartaba de la opinión mayoritaria no tenía el carácter racional de la desaprobación debido a una conclusión lógicamente incorrecta. Más bien se manifestaba como la reacción práctica de la comunidad, consciente o inconsciente, ante la lesión de sus intereses, una defensa para la propia protección. Este es el motivo por el cual la opinión pública es tan sumamente relevante y poderosa, y esta es la causa por la que los violentos de la Universidad Autónoma de Barcelona tratan de hacerse con el juicio de los estudiantes.

Permítanme que diga que hablo con conocimiento de causa. Muchos son los colectivos universitarios en la UAB que han intentado, a lo largo del tiempo, hacer lo que nosotros, desde JSCC, estamos haciendo. Ellos, tristemente, no han tenido éxito. Cuando alguien lo ha intentado lo ha hecho bajo su cuenta y riesgo, con lo que ha acabado siendo absorbido por el remolino de violencia y desaprobación que existe en esta Universidad. Ha sido enmudecido por la mordaza pública. Los mecanismos de la espiral del silencio son implacables si no se tiene un apoyo exterior como el que nosotros, desde JSCC, sí tenemos.

De esto que les estoy explicando sabe mucho Teresa Freixes, Catedrática de Derecho Constitucional. La profesora Freixes fue la encargada de instruir lamentables sucesos protagonizados por los radicales en la primera década de los 2000. En dichos estudios se recogían, incluso, testimonios de trabajadores de la Plaza Cívica de la UAB que habían sido coaccionados por los radicales separatistas con tal de que sucumbieran a sus intereses. Poco después, en 2006, se fundaría el agresivo SEPC (Sindicato de Estudiantes de los Países Catalanes). De esto nadie habla. ¿Y de las palizas a Rectores de la UAB? Nadie se acuerda ya.

Si bien es verdad que el campus de la UAB no se puede analizar como un lugar apartado de influencias exteriores, también lo es que en esta Universidad se dan unas características que propician un ambiente perfecto para que la comunidad se exprese lo justo y necesario, y siempre obedeciendo a la opinión aparentemente mayoritaria. Nadie se atreverá a cuestionar que el parecer general del ciudadano medio (en Cataluña) respecto a la independencia es el de que los separatistas son una mayoría, socialmente aceptados y defensores de una causa llena de connotaciones positivas. Por otro lado, a los no independentistas se nos atribuyen todo tipo de adjetivos negativos, siendo el más usado el de facha y siempre asociándonos a una causa rancia y poco democrática. En Cataluña se ha moldeado la opinión pública al son de los dirigentes e intereses nacionalistas de la Generalitat, y los recursos invertidos para lograr que jóvenes y mayores aceptaran los postulados separatistas han sido descomunales. El adoctrinamiento en las escuelas, la tergiversación de cuestiones históricas o el uso partidista de los medios y de los espacios públicos, son solo algunos ejemplos.

Pero si digo que en la UAB existe un ambiente perfecto para implementar la espiral del silencio es porque se acumulan más factores, todavía, que favorecen el amordazamiento de parte de la comunidad. Si a las tesis inoculadas por la Generalitat le sumamos la violencia de los separatistas radicales y agresivos del campus, la complicidad de la rectora y el silencio de los que simpatizan con el régimen, tendremos, como resultado, una persecución continua y sin límites de los pocos estudiantes libres y valientes que se atreven a discrepar de la opinión aparentemente mayoritaria. ¿Por qué este modus operandi? La respuesta la encontramos en palabras de John Locke. Según el pensador “no hay uno entre diez mil lo suficientemente firme e insensible como para soportar el desagrado y la censura constante de su propio entorno”. Por eso las personas nos acabamos adhiriendo a la opinión pública incluso contra nuestra voluntad.

Sin embargo, si he creído conveniente escribir todo lo anterior ha sido para poder introducir, con sentido, una ejemplificación de Descartes. El filosofo sabía cómo mejorar su propia fama al tiempo que debilitar la de sus rivales. En 1640 envió su obra, Meditaciones metafísicas, a los más sabios e ilustres: el decano y los doctores de la sagrada facultad de teología de París. En una carta les pidió que, teniendo en cuenta el gran respeto público del que disfrutaban, dieran “testimonio público” en apoyo a sus ideas. Este hecho provocaría que el resto de hombres de conocimiento aprobaran el juicio del decano y doctores. Su autoridad forzaría a los intelectuales a superar su espíritu de contradicción o, simplemente, esos postulados se entenderían como algo adecuado y respetable por todos, influyendo así en la opinión pública de los sabios y de la comunidad.

En nuestra Universidad quien ocupa ese puesto de rigor y autoridad es la rectora, Margarita Arboix, y su equipo de gobierno. A ella, colocándome humildemente en la piel de Descartes, le pido que establezca, ante la opinión pública, un relato claro y sin ambages. Le exijo que distinga, con precisión milimétrica, entre víctimas y verdugos y que clame, sin miedo y a los cuatro vientos, en favor de la libertad de expresión con tal de desacreditar a los violentos y acabar con la terrible espiral del silencio que trata de amordazar a los estudiantes libres y acalla a otros. Es su responsabilidad ser la autoridad y finiquitar un “tribunal público de plaza de pueblo” que nos ha venido juzgando desde la constitución de Joves de Societat Civil Catalana-UAB. Es su responsabilidad evitar que nos amordacen.

12 comentarios
  1. Hermes
    Hermes Dice:

    Efectivamente, dentro de la Barcelona europea, vanguardista y progresista, y en la mismísima Universidad Autónoma, hay una dictadura light contra todo el que cuestione la verdad oficial del nacionalismo, esa que se ha repetido miles de veces en la TV y escuelas hasta convertirse en la verdad oficial. Es más, para darle más verosimilitud, se formula como un derecho, el derecho a decidir del pueblo que el pueblo enemigo no nos quiere reconocer. Y a eso se le denomina el “conflicto”. Todo ello en la Europa del siglo XXI. Vivir para ver.

  2. GM
    GM Dice:

    Buenos días:

    Felicidades a Josep por su post, con el que me siento muy identificado porque en su día, hace más tiempo del que yo quisiera, yo también fui universitario en Cataluña. También viví momentos de tensión por el tema de marras, sobre todo cuando los erasmus extranjeros pedían (con razón y sin la maldad que algunos ineptos les atribuían) que las clases fueran en español porque no entendían el catalán, aunque entonces el sentido común solía imponerse casi siempre.
    En cuanto a su llamamiento a la rectora, me temo que nunca será atendido, y ojalá me equivoque. Gente como ella viven de este tema y de su mediocridad, y no tienen ningún interés en que el sentido común se imponga, aunque la situación actual nos pueda llevar a grandes disgustos por culpa de esa violencia que el autor menciona y de la que doy fe, si bien a día de hor por suerte no es la tónica habitual.

    Saludos cordiales y buen fin de semana.

  3. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    No hay mal que cien años dure. Pero que no haya duda de que el Nacionalismo Exacerbado es un Mal.
    Su fracaso lo sentirán en la indiferencia de sus propios hijos que conocerán íntimamente su mal ejemplo devastador y lo rechazarán ignorándolo.
    Está comenzando a pasar.

    Pero si alguien quiere acelerar el proceso combatiendo la injusticia que recuerde que de esto no es la primera vez que sucede. Ni aquí ni en otros lugares.

    “In times of Tiranny and Injustice, when Law oppresses the People…………….the Outlaw takes his place in History”

    Parts of Iberia, at the turn of the 21st century, were such places.

    Buenas noches y gracias por el artículo.

    • GM
      GM Dice:

      Estimado Manu Oquendo:

      Felicidades por sus comentarios, y por su referencia a Solomon Asch y a su afortunado experimento. Una forma de vivir en primera persona este tipo de experiencias es ir a un restaurante para una comida a ciegas. Es cuando uno se da cuenta de que, a pesar de que uno no tiene nada claro que lo que dice la mayoría es lo que realmente está comiendo al final acaba dejándose influir en su opinión. Lo recomiendo encarecidamente.
      Me alegro de que el fenómeno que comenta sobre los hijos de los nacionalistas esté comenzando a pasar. Supongo que será en Euskadi, porque me temo que en Cataluña eso no está pasando (los hijos de los nacionalistas exacerbados están saliendo iguales o peores) y aún queda mucho camino por recorrer. Quizás en Euskadi mucha gente joven vea ahora con rechazo el nacionalismo exacerbado porque ahí hay una banda terrorista que hasta hace muy poco mataba. En Cataluña lo de “Terra Lliure” afortunadamente no tuvo tanta incidencia.
      Sea como sea, ojalá no haya que esperar cien años para que el nacionalismo exacerbado desaparezca de España (o al menos vuelva a ser algo residual). Porque es cierto que “no hay mal que cien años dure… ni bicho que lo resista”.

      Saludos cordiales

  4. Rafael
    Rafael Dice:

    ¿Dónde están la policía y los jueces? ¿Dónde los dirigentes políticos encargados de mantener el orden? ¿Dónde estaba el responsable de la seguridad, el ministro barcelonés Fernández Díaz? Con su inacción y su silencio estaban apoyando a los agresores.

    Hay que buscar el fondo del problema, mucho más arriba de los matones contratados. “La Generalitat no hace nada sin contar con Fainé”, Antoni Serra Ramoneda, ex presidente de Caixa Cataluña. Fernández Díaz es del mismo grupo “religioso” de Fainé, que lidera en España el nieto del inventor del separatismo, Prat de la Riba, y lleva cincuenta años en el poder.

  5. Segismundo Alvarez Royo-Villanova
    Segismundo Alvarez Royo-Villanova Dice:

    Muchas gracias. Estoy leyendo “Patria”, de Fernando Aramburu, y lo más llamativo de la novela es la idea central del artículo: como las personas son incapaces de enfrentarse a la desaprobación de la mayoría, aunque la razón, los sentimientos de amistad o la justicia les indiquen claramente que lo deben hacer. En Cataluña ahora, mañana en cualquier lado.
    Enhorabuena por desmentir esa regla.

    • Andrés Recalde
      Andrés Recalde Dice:

      Querido Segismundo. Eres algo condescendiente. En la novela también hay una crítica mucho más feroz a la podredumbre moral de esa “mayoría”, que no desaprueba porque comparte, al falseamiento de la historia del “pueblo vasco” (esa Miren que estaba triste cuando murió Franco y luego ya se ve cómo acaba).
      Sólo un matiz: ese ambiente opresivo que tan bien refleja Fernando Aramburu es, sobre todo, el de los pueblos. En las ciudades (incluso en la de Fernando y mía) se vivía la opresión, pero bastante más atenuada y uno podía convivir con gentes que no compartían el pensamiento dominante ¿Habéis visto en la novela cómo los protagonistas buenos se “salvan” saliendo o huyendo (a Rentería, a Zaragoza, a Bilbao; en el caso de Aramburu a Alemania)?
      Por lo demás, no tengo ninguna duda de que esos mismos rasgos, aunque sin muertos, se viven ahora también en Cataluña. El “mal” está en los nacionalismos: vasco, catalán, español, británico o francés.
      Por eso, el más malo de la novela de Aramburu es el cura. Como lo fue Setién, o Arzallus cuando hizo aquellas horribles declaraciones contra la madre de Joseba Pagazaurtundua, a las horas de su asesinato.

  6. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Sobre la tendencia humana a plegarse al criterio dominante en el grupo.

    Asch lo explicó en 1051 y mucho antes que él, en 1916, Wilfred Trotter en su “The instinct of the herd in peace and in war”. El libro de Trotter no existe en edición reciente pero la Wiki describe bien el experimento de Asch.

    https://es.wikipedia.org/wiki/Experimento_de_Asch

    Esto quiere decir que las formas de enfrentamiento a la violencia física, psicológica o grupal deben partir de la comprensión profunda del fenómeno que arranca en un instinto gregario que es muy fuerte en los humanos. Por mucho que creamos habernos librado de él seguimos su poderosa influencia.

    Gran libro el citado por Segismundo Álvarez. “Patria” de Fernando Aramburu.

    Este es el perfil psicológico típico de una audiencia abertzale.

    Rekondo, el autor del artículo, es de los más moderados y de hecho ha tenido actitudes valientes para con las víctimas.
    Esto es lo que hay entre el Batzoki y la Herriko.

    https://aberriberri.com/2017/01/02/vichy-vasco/

  7. G.P.
    G.P. Dice:

    Dice don Manu: “Pero que no haya duda de que el Nacionalismo Exacerbado es un Mal.”

    Efectivamente. No puedo estar más de acuerdo.

    Por ello pido al nacionalismo español que, por favor, deje de lado su intransigencia producto de su nacionalismo exacerbado y permita un referendum en Cataluña como se ha hecho en Escocia o en Quebec, para que sean sus propios habitantes (nacionalistas o no, de un bando, de otro, o de ninguno) quienes decidan su propio futuro de forma democrática. Tomemos ejemplo de nacionalismos no-exacerbados como el de Canadá o Gran Bretaña, y sigamos su civilizador ejemplo.

    Gracias.

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