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¿Es el feminismo un asunto de todos?

Es bien sabido que la historia es un asidero de significación común que siempre se cuenta desde una posición de poder y su interpretación está sujeta a intereses. Sus  narradores se aferran a la idea de la transcendencia porque tienen una elevada idea de sí mismos y de paso se arrogan conducirnos hacia lo que consideran mejor, como un padre salvador que conduce a su prole de pequeños, a los que nunca confesará que desconoce el camino. En sus márgenes se cuentan las biografías pequeñas, ya que estamos tan necesitados de explicar, como de ser explicados para reconocernos. Las mujeres no tenemos historia, nuestras biografías de supervivencia o excelencia están subsumidas en la historia general de los hombres que nos llevan de la mano como menores de edad. Y mientras mantenemos limpio el hogar, ellos dirigen la familia.

Una de las historias más antiguas y más veces contada es la que impone la naturalización de la desigualdad. Una constatación de diferencias biológicas que sirve para legitimar una desigualdad en los derechos. Dicha desigualdad se transmite generacionalmente desde la experiencia íntima de un arrullo, un pequeño gesto que nos prende un pendiente de la oreja, la elección amorosa de un nombre,  un color…  Rituales cotidianos de ocupación del espacio y de la vida nos transmiten la responsabilidad de mantenerla, a ésta, aseada y en orden, sin molestar. Nos recuerda incansablemente que hombres y mujeres tenemos una naturaleza tan distinta como nuestro destino. Las mujeres ya hace mucho que planteamos las dudas sobre una biología tan olvidadiza que necesita del constante refuerzo cultural para realizar su cometido. Y sobre la idea recalcitrante de que la naturaleza ha hecho a los hombres y las mujeres distintos con un sabio objetivo; ellos dotados de virtudes superiores para decidir y dirigir nuestro destino, el de todos; nosotras apenas capacitadas, para hacer la vida a cada rato y construir el mundo afanosamente cada día, desde el ámbito privado.

Pero, los narradores (de la historia) han tejido toda una argumentación de la naturalización de la desigualdad como la mejor justificación de sus privilegios, a los que no quieren renunciar. Sus argumentos son los mismos que imponen a cualquier grupo poblacional desde su lógica dominadora; que han nacido para ocupar un lugar inferior porque no están dotados de su excelencia. Es un discurso tan antiguo que se pierde en el tiempo y con una enorme capacidad de adaptación a cada momento.

Es la lógica del patriarcado, un sistema de dominación que debe su pervivencia a la incorporación sutil como costumbre, cuya prueba argumental irrefutable es que  ha sido así, desde siempre. Son argumentos marcados a fuego por una cultura que legitima la supremacía masculina tomando el sexo como medida de todas las cosas y que han dejado una huella profunda y autocomplaciente con los intereses masculinos en todos los saberes, en ciencias y humanidades. A las mujeres nos ha dejado el silencio, no por falta de hechos importantes, contribuciones a la historia común o palabras para la narración, sino por falta de reconocimiento. Algo que un sistema injusto no puede permitirse sin desacreditarse.

En palabras de la catedrática Yadira Calvo, en su premiada obra La aritmética del patriarcado: “El peso de la autoridad que nos descalifica desde hace por lo menos 2.500 años en Occidente sigue teniendo impacto. Revestidos durante siglos de religión, ciencia, de filosofía, los prejuicios se han sedimentado, pasan por verdades inapelables y contribuyen a determinar nuestros gustos, nuestras actitudes, preferencias, expectativas, posibilidades y oportunidades.

En tanto no desmantelemos el viejo y resistente edificio patriarcal, nos va a ser muy difícil cambiar las cosas.”

Explicar en qué consiste el feminismo a alguien ajeno a su causa y no motivado por la conciencia, requiere una actitud de escucha dispuesta a la aceptación del cuestionamiento de las jerarquías, teniendo en cuenta que la superioridad masculina es la única entre todas que nunca ha sido cuestionada. Y requiere también, la aceptación de un marco explicativo propio desde la cultura occidental sine qua non encuentra la posibilidad de expresarse; ya que es fruto del movimiento ilustrado y por ende sus cuestionamientos parten de la tradición política de la Modernidad y sus ideas de igualdad y democracia. En el feminismo y su ideal humanista para la consecución de la igualdad, el sexo no puede tener consecuencias sobre el individuo y no puede ser un determinante de sus derechos. Parte de un humanismo total que incluye a todos los seres humanos por el simple hecho de serlo.

El feminismo solo es posible a partir del marco de ideas del racionalismo dieciochesco y su mundo de ideas sociales, políticas y morales que siguen organizando nuestras vidas y nos permiten el análisis argumental, la revisión, la autocrítica y crítica de la realidad. Surge para revisar un “olvido”, en mi libre interpretación, y en palabras de Amelia Valcárcel como un hijo no deseado de la Ilustración, aludiendo a la controversia generada por sus planteamientos no esperados.

Encontramos pensamientos cuestionadores del papel de la mujer desde la Baja Edad Media. Pero será a partir de la Déclaration des Droits de le Femme et de la Citoyenne en 1791 redactada por Olympe de Gouges, que corrige el “olvido” de la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789, lo que nos permite hablar de feminismo ilustrado.  Éste será su primer momento y sus preocupaciones se centran en la emancipación para elegir estado civil y la igualdad para acceder a la educación y la alfabetización. El segundo momento feminista se prolonga hasta bien acabada la Segunda Guerra Mundial, marcando por la acción sufragista y la consecución de los derechos políticos. Sus hitos son muchos, pero me resulta imprescindible destacar un documento declarativo sobre los derechos “humanos” básicos, liderado por una mujer y a cuya insistencia debemos la Declaración Universal de los Derechos Humanos  de 1948 que han regulado el marco ético de nuestra convivencia democrática. Gracias a Anna Eleanor Roosevelt  y su pragmatismo, hemos podido imaginar que hay algo a lo que podemos aspirar como ideal en nuestra común humanidad y a ella debemos que al connotarlos como “humanos” las mujeres no quedáramos de nuevo invisibilizadas.

Siempre nos referimos a los momentos feministas como olas, un simbolismo evocador quizás porque en su vaivén traen logros nuevos y revisiones y aunque alertan de su posible retroceso por momentos, sabemos de lo imparable de su regreso como un ideal de justicia que moviliza el progreso civilizatorio.

La que sería la tercera ola, es el feminismo en la actualidad, el cual conseguidos los derechos anteriores tiene entre sus retos  no solo mantener su vigencia y vigilar su compromiso, sino instalarse con naturalidad en aquellos sistemas que lo posibilitan y contribuir a su fortaleza. Y de todos, es la democracia pese a sus imperfecciones, su mejor aliado. Cualquier totalitarismo o dictadura religiosa o social abrirían la puerta a un retroceso por su marcada tendencia a la derogación de los derechos adquiridos. La libertad de una sociedad se mide en la libertad de la que pueden disponer sus mujeres, en palabras de Montesquieu. Los derechos y la expansión de sus principios serían sus grandes temas, que necesitan ser tejidos con constancia y tenacidad por un entramado de multitud de logros y retos pendientes que den paso a un modelo de humanidad que considere a las mujeres ciudadanas del mundo.

Hasta aquí lo que sería una aproximación a una historia exprés del feminismo equiparable a una mota de polvo sobre una página, porque supongo que lo anterior deja entrever que unos siglos tienen suficiente densidad en acontecimientos, datos y nombres, imposibles de incluir en unas líneas, aun cuando sus protagonistas sean mujeres. Solo puedo invitar a la indagación y disfrute de la extensa bibliografía de cientos de autoras y autores que abordan el tema y aportan luz suficiente para su conocimiento, comprensión y acicate en la difusión de sus ideales.

Ahora bien, a la escucha que demandaba en párrafos anteriores le debo una explicación de bolsillo, de aquellas que te apañan una emergencia. Dado que en un momento, el actual, en el que la mentira luce aparente como quincalla de feria, admirada por su impertinencia sin complejos y la verdad tiene que justificarse con largas peroratas, mención de autores y referencias, cualquiera puede decirse feminista. Incluso puede jugar a redefinir y retorcer conceptualmente los principios de una filosofía política de más de dos siglos de tradición con la tranquilidad que dan la ignorancia y la indiferencia hacia el movimiento más demonizado, ante el cual la misoginia no repara en juntar los principios con los sujetos incluyéndolos por igual en el totum revolutum de sus desprecios.

La acusación habitual más reprobatoria  es sobre el feminismo como contrario al machismo. El machismo es la actitud exigente de relegar a la mujer a una posición de inferioridad con respecto al hombre. Arrojar la acusación sobre el feminismo es no tenerlas todas consigo a la hora de argumentar exigencias. Feminismo y machismo no tienen nada que ver. Pero por supuesto, el feminismo es contrario al machismo y a cualquier “ismo” como actitud o ideología excluyente siempre contrarias a sus principios humanistas.

El feminismo es una filosofía política, una teoría crítica de la sociedad, sistematizada y metódica. Supone adquirir una red conceptual y una nueva mirada sobre los hechos. En palabras de autoras como Gemma Lienas o Célia Amorós es dotarse de unas “gafas violetas” que nos permiten reconocer las contradicciones en los discursos instalados, pero sobre todo plantear otro tipo de interrogantes, cuya importancia radica en que son las buenas preguntas las que nos llevan a la comprensión y el conocimiento.

Es una práctica social plasmada como movimiento militante con pretensiones de incidir en la realidad, es acción y motor de cambio de las relaciones entre las mujeres y los hombres y su impacto afecta a todas las esferas vitales. No es un partido político pero siempre será un movimiento social.

Es una forma de entender y vivir la vida que implica la necesidad de afrontar un proceso personal de cuestionamiento y descubrimiento, dudas, miedos y, necesarias y a veces difíciles coherencias. No se nace feminista y el hecho de ser mujer no lo garantiza. Se es feminsta a partir de la conciencia, como una epifanía que de pronto muestra toda la crudeza de una realidad injusta y negada.

El feminismo es básicamente un motor de cambio social y moral que afecta a toda la sociedad, y sus debates, todos, le competen. Deberíamos reconocer que cada vez que una mujer se enfrenta a la tradición impuesta, sus logros tienen una repercusión moral que incide en las costumbres pero también en la vida civil y política y su tendencia es expansiva porque afecta a la mitad de la población. En comentarios de Amelia Valcárcel sobre la agenda global, “la mayor parte de las cuestiones que producen debates vivos en la esfera global siguen teniendo que ver con lo que se considera adecuado para las mujeres”.

Los retos del feminismo recorren en este momento todas las geografías, en todas ellas las mujeres están en movimiento, las tecnologías y la globalización han sido un aliado del movimiento. Si bien hay que reconocer que en un mundo hipercomunicado las situaciones no son idénticas y la democracia que tanto le favorece, es un bien escaso.

Las urgencias deben plantearse desde lo más básico, que es la conservación de la propia vida. La violencia hacia las mujeres alcanza cifras terribles de feminicidio cuando se suman guerras, esclavitud, tráfico, violaciones, violencia intrafamiliar, violencias rituales (como pueden ser mutilaciones, matrimonios infantiles, exclusión y abandono…) si a ello se le unen las cifras de pobreza y que determinadas convicciones sexistas las releguen a un segundo plano para acceder a la salud, la educación, los bienes y servicios, hacen que la abordabilidad parezca por momentos una tarea gigante e imposible. Las mujeres son un pilar fundamental de las comunidades, a pesar de lo cual prácticas sociales duras, amparadas en la tradición, atentan contra su supervivencia.

Es urgente el debate sobre la cosificación y banalización sobre el uso de sus cuerpos; tanto en la industria de la imagen, como en la del sexo, y ya ahora, en la de la maternidad de alquiler. El cuerpo de las mujeres es en muchos casos el único bien del que disponen para poder sobrellevar la imposición de la pobreza, siendo en las situaciones más extremas un bien que es de pertencia familiar.

Estos debates están imbricados con los modelos culturales y sociales pero sus consecuencias se dejan sentir sobre todo en lo económico, sin autonomía económica la libertad no se aguanta. Abordar el tema del empleo y sus condiciones no en exclusiva salariales, sino organizacionales ( jornadas, cuotas, paridad…son temas recurrentes) el cambio en los modelos de actividad económica, el cuestionamiento de los mercados como entes al margen de la sociedad, las rentas y su distribución, el papel del Estado como empleador o impulsor de políticas, los sectores de actividad de servicios, de atención a las personas y cuidados de proximidad… todos estos debates y otros, que cuestionan los modelos hasta ahora “tradicionales” necesariamente tienen que revisarse bajo los nuevos conceptos de la economía feminista y, no por estar dirigidos en exclusiva a las mujeres, sino porque están destinados a cambiar la concepción del trabajo, de aquello que es y qué no es, en una sociedad abocada al cambio que de verdad, necesita ser incluyente. Y las políticas de género y de formación de liderazgo para las mujeres pasarán a ser algo común para el apoyo de los procesos personales de integración.

Todos estos retos no son en exclusiva del feminismo, son retos que el movimiento plantea a toda la sociedad. Porque estamos en un momento de cambio y de temido retroceso. Frenar la caída es una tarea ingente a la que todos, hombres y mujeres,  estamos invitados. El feminismo abre sus puertas y necesita la implicación de las mujeres, pero también la alianza y la colaboración de los hombres. La historia nos avisa de que no nos quedan muchas revoluciones de las que echar mano y nos informa de que quizás, si otras revoluciones fracasaron fue debido a que no se puede cambiar el mundo sin contar con más de la mitad de sus habitantes, ya que entre las muchas responsabilidades que a las mujeres se les han impuesto está la de  llevar consigo, cual apéndice, a toda la humanidad dependiente. Con esto expreso mi firme convencimiento de que el feminismo es en estos momentos el último ideal universalista, un faro de luz para el camino.

Y a pesar de mi marcado optimismo, quiero ser realista y acabar con el hecho reiterado obstinadamente en cada uno de nuestros días de que el feminismo sea desacreditado con un simple insulto. Pero su explicación y defensa requieren tiempo y voluntad de escucha, tesón y resistencia al agravio, incluso al agravio comparativo. Cuando abrimos nuestras puertas a las alianzas, comprobamos con cansancio que cada vez que un hombre tiene un alumbramiento y descubre el feminismo, se le alaba y jalea el mérito como algo propio. Cuando una mujer hace gala de su feminismo es tildada de radical.

Pero insisto, el feminismo es en estos momentos el último ideal universalista, un faro de luz para el camino.

 

24 comentarios
  1. Colapso2015
    Colapso2015 Dice:

    Ayer mismo estaba viendo un reportaje sobre “vírgenes juramentadas”. Es decir, hembras que renuncian a su papel de madre (féminas: que amamantan) para adquirir el rol de hombre y dejar de ser mujer (blando, enclenque). Como parte del proceso no deben tener relaciones sexuales con hombres ni mujeres (de forma socialmente reconocible), deben cortarse el pelo, portar armas y asumir los trabajos de los hombres,…, y, en ese momento -la comunidad las/los reconoce como hombres-.

    “las mujeres ciudadanas del mundo.”
    “Si crees que eres ciudadano del mundo, eres ciudadano de ninguna parte” Theresa May.

    Leyendo este artículo cualquiera diría que los machos humanos, los hombres, han tenido un acceso al voto, o a la participación política desde el origen de los tiempos. No es cierto y los porcentajes de la población masculina con derecho a participación política han variado sustancialmente. Por ejemplo en España, el acceso al voto masculino fue definitivo en 1890 y el femenino 1931. Es decir, 41 años de diferencia que en términos históricos es nada,…

    Actualmente hay más de 800000 mujeres que hombres en España y el sistema de sufragio es universal. Por otra parte hay más funcionarios mujer (+5%) que hombre.

    “es la democracia pese a sus imperfecciones, su mejor aliado.”
    Aliado,…, ahí está la clave. Actualmente la religión dominante es el Estatismo, de la cual se nutren todo tipo de ideologías. El “hembrismo” que podemos detectar en frases como las de la señora Barbro Sörman “Swedish men rape by choice, migrants rape by ignorance”, es una forma de dominación del macho a través del Estado.

    Pero lo llamativo del asunto, es que el Estado es un poder de hecho principalmente -viril- (fuerza), tal y como denotan las “burneshas”. Que recurre a las aptitudes del hombre para imponer un orden, usualmente se denomina “derecho”, poder de derecho. Esa violencia del Estado toma un halo de bondad en las filosofías estatistas, los estat-ismos

    Se cita como pecado capital de los -hombres vivos-, incluso el propio antagonismo de los griegos con las amazonas. Como si los hombres actuales tuvieran algo que ver con como viven los Mosuo, o si la mujer (blando) no es apta para el combate. Que no lo es,…, pues ha de renunciar a su feminidad para ello (embrazo y amamantar).

    “La violencia hacia las mujeres alcanza cifras terribles de feminicidio cuando se suman guerras…”
    Simplemente es parcial, falso, típico de una dimensión absurda de “Las mujeres no tenemos historia”, como si se pudiera entender una sociedad, la historia, sin hombres y mujeres, hembras y machos. Por citar un ejemplo, en la guerra civil Española de los muertos en Galicia 5561 fueron hombres y 90 mujeres.

    • Cruz Leal Rodríguez
      Cruz Leal Rodríguez Dice:

      Bien Colapso, creo que se fue usted un poco por las ramas…pero bien, es usted entusiasta.A fuerza de empeño quizás algún día lleguemos a entendernos. Agradezco su comentario.

  2. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Que en el momento actual el feminismo ha dejado de ser la virtud que fue para convertirse en instrumento de manipulación en manos de diversos poderes fácticos se evidencia por la semántica instaurada para referirse a la virtud del otro sexo: el “virismo”. Esto, que es lo que correspondería, no se usa.

    Se usa una ordinariez ofensiva y deforme para referirse a formas de comportamiento hiperbolizadas y deformadas para dividir, romper y enfrentar. No se construye. Se destruye.

    Feminismo y Virismo, mujer/mujer, hombre/hombre, molestan y se trata de alterar el arquetipo deformándolos para convertirlos
    en el esperpento semántico y agresor que corresponde a “machismo” y “hembrismo”.

    Hacemos el breve camino juntos, realmente solo somos humanos si vamos juntos y nadie desea el mal del hermano peregrino y mucho menos del hermano que nos completa y ayuda a cada paso.

    Cómo se va a desear el mal de quien camina de nuestra mano, de nuestros hijos e hijas.

    No permitan intromisiones de ideologías zafias para romper lo que nos hace fuertes y libres.

    Buenos días

    • Cruz Leal Rodríguez
      Cruz Leal Rodríguez Dice:

      Agradezco tu comentario Manu, pero el feminismo y el machismo no tienen nada que ver, tal y como explico en el post. Y en cuanto a las ideologías cada cual tiene una, no considero que el feminismo sea zafio, hay cosas peores. Y la libertad es un anhelo que viendo como está el patio, puede que estemos dispuestos a revisar a favor de la seguridad y la convivencia.

  3. Susana González
    Susana González Dice:

    Hoy en día el feminismo no lucha por la igualdad en derechos sino que pretende que todas las mujeres llevemos pantalones, no tengamos hijos o no los amamantemos, pues son parece que les falta o los hijos no la eliges libremente sino que son imposiciones de los.hombres. Y pobre de la que decida aparcar si carrera profesional para cuidar a sus hijos, a esa el marido la ha lavado el cerebro o la maltrata psicológicamente para que lo haga. Llegamos a situaciones ridículas donde quieren imponer que las niñas lleven uniforme con pantalones en vez de las faldas que ellas mismas se suben en cuanto no las ven sus madres. O a imponer las cuotas en los trabajos para que todos pienen que la mujet directiva lo es por cuota no por si misma. Lo que deberían hacer es luchar porque los hombres estén obligados a coger permiso de paternidad o tengan días de asuntos propios obligatorios para ir a la función del cole o al médico. Pero eso a lo mejor acababa con su movimiento y todas sus subvenciones.

    • Cruz Leal Rodríguez
      Cruz Leal Rodríguez Dice:

      Querida Susana agradezco tus comentarios y sí, también luchamos por esos temas que te preocupan de los permisos paternales, en estas cosas fundamentamos la igualdad. Y creeme el tema subvenciones nunca fue gran cosa y ahora es simplemente nada, vamos que ni un euro…si yo te contara.Un abrazo y gracias.

  4. Javier
    Javier Dice:

    Es tan cansado leer siempre los mismos comentarios machistas. Son estilo Marhuenda: “Las feministas quieren matar hombres, blablabla”. Son l@s mismos que hace años estaban en contra del voto de las mujeres, del divorcio, del matrimonio homosexual, etc. Y algunos no lo saben.

    • misael
      misael Dice:

      Si igual de cansados que escuchar los comentarios emanados de la progrez.

      Cosas de la igualdad

    • Cruz Leal Rodríguez
      Cruz Leal Rodríguez Dice:

      Estimado Javier, agradezco tu comentario. La causa feminista no solo está abierta a los hombres, sino que además necesita de su compañía. La convivencia solo es posible si contamos contamos con vosotros, para lo cual es imprescindible que seáis capaces de liderar vuestra propia revolución y estéis dispuestos a revisar los viejos valores inculcados. Somos conscientes de que muchos lo estáis intentando. Un abrazo y no ceses en el empeño.

  5. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Tengo un ratito y lo he aprovechado releyendo a Dña. Cruz que escribe muy bien a pesar de que los contenidos del texto conducen a un callejón de dudoso realismo y problemáticos horizontes vitales.
    Traigo al final un video de una mujer actual, relevante, no acomplejada, atractiva, amable, con responsabilidades y talento, segura de sí, capaz de convencer.

    Estas mujeres son de las que no aparecen en la narrativa feminista actual. Sus esposos e hijos tampoco. Son invisibles pero seguro que todos conocemos unas cuantas. Hay muchas.
    Normal, ellas no son el objetivo.
    El objetivo es cargarse al patriarca como explica nuestra autora.
    Un objetivo tan batasuno, tan de “cuanto peor, mejor” que ya solo falta la estética herriko de la peluquería polícroma y la chupa unisex. Lo siento, el patriarca ya se fue. No existe.

    Y todo ello en un momento histórico en el cual lo más notable de Occidente, lo más grave que está pasando, es la acelerada degradación de las capacidades y cualidades de los hombres o mujeres que se postulan a dirigir la “cosa pública”. ¿Casualidad?

    Basta hablar con líderes de otras sociedades, en cualquier continente, para darse cuenta de que hasta en este aspecto de la renovación de liderazgos, estamos nosotros en una cultura rota, decadente. Rota desde dentro, cual sueño Gramsciano, porque los ejemplos externos no son como para copiar y nos parecen funestos.

    Cuando vengan los forenses a hacer la autopsia ya veremos si son capaces de diagnosticar.

    El mundo ya no escucha ideologías de división, de fragmentación o de confrontación.
    Llevamos en Europa desde Simone de Beauvoir escuchando el mismo tema y el mismo victimismo. Mientras tanto brilla por su ausencia escénica la longeva Evelyne Sullerot, una grandísima académica feminista y humanista. Como desaparece en la bruma la obra de Jeanne Danos, “La poupée, mythe vivant”. Estas últimas ni se oyen.

    Y ojo, el 80% de la narrativa que se vende en librerías es Compra Directa Femenina. La mujer es el principal comprador/influenciador de compra. Ellas dirigen el Marketing y la Publicidad.

    O sea que algo pasa porque las clientas no compran y no es posible culpar a un hombre de ello. Se acabó el chollo y queda el desierto.

    Vemos a nuestro alrededor los resultados. Las que primero los ven son las propias madres y las abuelas ya al final de sus vidas.
    Es en este núcleo social, el más nutrido y el más experimentado, donde se encuentran los grandes reproches al feminismo y a su derivada el “generismo”, el hijo totalitario que preside el momento y maquina para meter a su oposición en el Código Penal por Opinar en Público. El delito de opinión hace tiempo que está aquí.
    En Europa Continental tenemos callo de intentos de forzar el silencio a través de la cárcel y la multa. Es nuestra marca registrada desde Galileo.

    El rechazo, por tanto, se apoya en lo empírico: Se produce por sus resultados estériles y por sus horizontes, totalitarios, intrascendentes y en flagrante contradicción con lo más elemental y compartido de cualquier ser humano.

    Es tiempo de pensar en horizontes positivos. Talento no falta.

    Saludos.
    Aquí Theresa May. El Brexit going forward en gran detalle.

    • Colapso2015
      Colapso2015 Dice:

      Cuidado con el “cut&paste” de los textos clásicos. No vaya ser difusión de una apología.
      Hay formas menos escandalosas de quemar libros, una de ellas es atacar la libertad de pensamiento,…, a través del miedo, el aislamiento socio-económico. Principalmente a través de la arbitrariedad del Poder (estatal).
      Cualquier día prohíben decir que esto no es una democracia…

    • Cruz Leal Rodríguez
      Cruz Leal Rodríguez Dice:

      Sea usted optimista, por dios…ya ve, está su admirada Theresa, es una mujer, algo tenemos que aportar, digo yo. Un abrazo.

  6. Carlota
    Carlota Dice:

    Enhorabuena Cruz por el post, tristemente aún tan necesario.
    Debo decir que me han apenado profundamente los comentarios previos, solo demuestran cuánta razón tienes al decir que hace falta mucha pedagogía.

    • Cruz Leal Rodríguez
      Cruz Leal Rodríguez Dice:

      Estimada Carlota, agradezco tu comentario. Comparto tu preocupación, es realista ya que es nuestro futuro el que está en juego. Pero soy optimista y estoy-estamos preparadas para continuar porque contamos con el apoyo de personas como tú y sabemos que somos muchas. Nuestra revolución deja huellas evidentes en toda la sociedad aunque no se nos reconozca el mérito. Es cuestión de tiempo, insistencia y como tú bien dices pedagogía. Un fuerte abrazo y gracias por el ánimo.

  7. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    El feminismo fue cosa de todos. Sin duda. Pero…. ¡han pasado tantos años y tantas cosas!
    Tantos que el entorno ha cambiado hasta este punto:
    “Los europeos viven todavía demasiado bien y van a necesitar prepararse para un largo ajuste a las condiciones de vida de la inmensa mayoría de la población mundial”
    Esta es la conclusión de Davos este año.
    Es decir, todo puede empeorar. Perdón, según Davos “todo debe empeorar”
    No es de extrañar que los periódicos lo escondan.
    Este es el calibre de la situación que tenemos por delante según se ve desde la cumbre. Y desde la cumbre se ve mejor.

    En apenas un año los más listos de la clase lo han visto claro y han saltado del barco.

    En primer lugar la Señora May que va a liderar la operación del Brexit y la presenta con indudable atractivo moral. Especialmente para países como España, con un espacio vital, un Lebensraum global, de las dimensiones del británico o mayor si sumamos Portugal.

    Therese May ofrece un horizonte plausible y alternativo: un viaje de apertura hacia las raíces de la Gran Bretaña por todo el orbe. Para abrirse hay que estar fuera de la prisión, recobrar libertad incluso si dentro y a corto plazo se está mucho más cómodo que fuera.

    En segundo lugar el tapado de la Casta Global, Mr. Trump, ha comenzado a desmontar las ataduras para que cada palo aguante su vela. ¿Quieres “mutualización”? Toma “mutualización”………….y………. las facturas que me debes.

    A la UE nos quedan los refugiados de las guerras que atizamos como dóciles cipayos entusiastas, felices de serlo. Eso y nuestras peleas internas de siempre.

    Reflejos, lo que se dice reflejos, no tenemos muchos.

    Seguimos circulando por los viejos carriles, movidos por ideas espectrales, incapaces de mirar fuera del tablero obligado y ver la gran pradera. Alma de prisión funeral con incineradora incluida para que ni memoria quede que turbe la quietud de la nada. Versión postmoderna del Gran Gulag de Kolymá o de Solovetsky con foto y sonrisa de Gorki, sin trabajo suficiente y con deuda a borbotones.
    Incapaces de pensar horizontes y centrados en el mantenimiento de rieles que nos llevan a vías muertas.

    Este continente, empeñado en su pequeñez, tiene un problema, un pecado original y un castigo que recuerda al de la mujer de Lot mirando, literalmente, a una Sodoma terminal en vez de hacia el horizonte.

    Un continente sumiso por propio diseño. En estas circunstancias, por muy a cámara lenta que veamos la realidad, no se yo si la gente está para pensar en detalles menores. Con la que está cayendo.

    Por ejemplo: Los transportes públicos parisinos tienen conductores de ambos sexos y varias religiones. La yihad ha tomado el control y hace pinitos con la Sharia. Normal y tolerado desde hace años. Lo último es negarse a conducir un autobús que haya sido conducido por una mujer sin pasar por cocheras.

    Estas noticias, que son el pan nuestro de cada día en esta Europa islamizada por nuestras propias élites, no hacen grandes titulares ni en los medios feministas.

    Lo llevamos claro porque el objetivo es “nuestro patriarca”, no el Islam.
    Peut-être……..Il est dejá trop tard.

    Buenos días

    • Javier
      Javier Dice:

      Gracias, Manu Oquendo, me has abierto los ojos. Yo pienso lo mismo de los movimientos antiracistas: ven patriarcas blancos que les oprimen por todos lados, cuando todas las ayudas del Estado se las llevan ellos.
      Y qué me dices de los colectivos LGTB? Quieren que nuestros hijos sean gais, igual que las feministas quieren que los hombres estén encerrados.
      Lo que hay que leer hasta en blogs serios.

    • misael
      misael Dice:

      No puedo estar sino muy de acuerdo con vd. Aquí andamos a la demogresca de quítame tu esas pajas de heteropatriarcado, o ahora te vas a enterar como te invado una iglesia, que no son sino cortes televisivos preparados para consumo de las propias huestes y creación de corrientes de opinión.

      En cambio, no interesa ver cómo el REAL y GRANDE machismo, que es el islámico, ese !! digo, ese no se mira.

      Más allá podríamos hablar de como la lucha feminista ahora está centrada en que la mujeres abandonen su naturaleza porque la ideología que vocifera no al heteropatriarcado, así lo dice.

  8. G.P.
    G.P. Dice:

    He sido feminista y he dejado de serlo sin ni siquiera cambiar de ideas.

    El feminismo de tercera ola no es más que un sistema típicamente izquierdista de captura de subvenciones con sus habituales círculos de tontos útiles que no sacan nada de ello. Ideológicamente hablando no tiene media bofetada pues se basa en negar los hechos y confiar en que acosando al que exponga la realidad acabe por callarse. En pocas palabras: pasta, mentiras y enfrentamiento. Tiene concentrado lo peor de la política.

    Por ejemplo:
    Feminismo 3ª ola: las mujeres cobran menos que los hombres por el mismo trabajo.
    Realidad:
    https://evolucionyneurociencias.blogspot.com.es/2016/12/las-mujeres-no-cobran-menos-que-los.html#comment-form

    Si hasta la Iglesia ha aceptado, muy a su pesar, la evolución por medio de la selección natural ¿no va siendo hora de que la acepten los izquierdistos y las izquierdistas?

    http://www.utilitarian.net/singer/by/1999—-02.htm

    • Cruz Leal Rodríguez
      Cruz Leal Rodríguez Dice:

      Creame ser feminista no es fácil y una vez se toma conciencia es difícil abandonarla y le aseguro que se pueden ser cosas peores. Lamento que no le haya gustado el post pero agradezco el comentario.

  9. O'farrill
    O'farrill Dice:

    Coincido en buena parte con el comentario de GP y sería saludable distinguir las “causas justas” de su manipulación interesada por grupos determinados. Parece que siempre hay alguien espabilado para sacar rendimiento de las mismas. A veces se las llama “economía social” y se sustentan de las aportaciones ( públicas y privadas) y “donativos” (particulares) recibidos; en otros casos son un tentáculo más para la “orientación pública”. Al final lo que sale perjudicado es el sentido verdadero de “humanidad”.
    Ya sólo nos faltaba el léxico sobreactuado del lenguaje político. Eso de “miembros” y “miembras” o los llamaos “cupos” supone de entrada una discriminación que, lejos de ser positiva (nunca las discriminaciones lo son) sigue nutriendo la paranoia de los géneros y su “necesario” enfrentamiento.
    Hay un buen trabajo doctoral editado sobre la “construcción de la masculinidad” a través de la Historia realizado por la Dra. Rosado Millán que ilustra perfectamente el recorrido de ese artificio.
    Hace unos años, cuando se producía la muerte del gran escritor Benedetti y los medios se prodigaban en exaltar su figura, nadie se enteró de que unos meses antes había muerto otra gran escritora uruguaya Idea Vilariño. Mujeres olvidadas por un mundo de hombres, pero tampoco resucitadas por los llamados “movimientos feministas”.

    • Cruz Leal Rodríguez
      Cruz Leal Rodríguez Dice:

      Nos cuesta mucho resucitar a los muertos, pero le aseguro que cada vez que hacemos un planteamiento, reivindicación o comentario estamos más cerca de conseguirlo. No es nuestra intención, pero tratándose de mujeres intentaremos honrar su memoria. Le agradezco su comentario. Un abrazo.

  10. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    No están muertos, Hermana Cruz, se han ido y nos hemos quedado atrás.

    Hace una hora que terminó el Oficio de Laudes.

    En una hora más podré bajar desde la biblioteca al refectorio y hablaré un rato con la Madre Superiora. Una bella, ascética y espartana mujer que recuerda vagamente a las Bene Gesserit de Dune y, a través de ellas, a nuestra estirpe matriarcal.

    Estamos en el fluir del remolino, en el agua de la vida eterna. Mínimas gotas del espíritu.

    Por ti madrugo, Abba, para contemplar tu fuerza y tu gloria. Al alba.

    http://www.bing.com/videos/search?q=gregoriano&&view=detail&mid=490E9428BDC5AC58ACF1490E9428BDC5AC58ACF1&rvsmid=14DB9EECE1C2655DC65B14DB9EECE1C2655DC65B&fsscr=0&FORM=VDFSRV

    • Cruz Leal Rodríguez
      Cruz Leal Rodríguez Dice:

      Apreciado Manu, porque ya casi empezamos a ser asiduos, agradezco este arrebato de inspiración poético-místico y yo también disfruto con lo gregoriano aunque me gusta más a palo seco, sin mixt (eso tan moderno) Y para qué te voy a engañar, antes siempre me quedo con Billie Holiday. A lo que iba, mi verdadero interés se centra en poder saber cómo ha hecho usted para colarse en un convento de monjas. Y no me expliques historias de matriarcados de los que no hay constancia alguna, fue el bulo mejor contado por el primer antropólogo machista y romántico. Al grano ¿cómo se coló usted? y no me explique su historia con la superiora. Le dejo porque en mi condición humilde de trabajadora no dispongo de tiempo ocioso y mis maitines empiezan a las cinco de la mañana. Y sí yo también sueño con Abba y espero que lo disfrute con la superiora

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  1. […] Es bien sabido que la historia es un asidero de significación común que siempre se cuenta desde un… […]

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