URJC: el sindicato clientelar

Reproducimos a continuación el artículo publicado en eldiario.es el pasado uno de febrero por nuestro coeditor Rodrigo Tena

 

Afirmaba el Príncipe de Lampedusa que si queremos que todo siga como está, necesitamos que todo cambie. En la Universidad Rey Juan Carlos, sin embargo, las cosas son mucho más sencillas que en la legendaria Sicilia. Aquí, la sensación de impunidad es tan formidable (por otra parte con plena justificación), que para que todo siga como está no es necesario cambiar absolutamente nada. Lo demuestra el hecho de que el candidato preseleccionado para sustituir en las próximas elecciones al actual Rector, acusado de una decena de plagios, sea un hombre fiel al saliente cuyo principal merito, según parece, ha sido servir de mamporrero al gran artífice del sindicato clientelar dominante: el Sr. González-Trevijano, ex rector y actual magistrado del Tribunal Constitucional. Así resulta de la grabación  de una conversación en la que el candidato Sr. Ramos  reconoce haber ejecutado la orden de la “máxima autoridad” de ofrecer dinero del contribuyente para retirar una demanda que pretendía discutir la legitimidad de este último para continuar en el cargo, y amenazar con las penas del infierno para el caso de no hacerlo. El dato no puede sorprender a nadie, al menos a ningún iniciado. Pero quizás para los españoles que con sus impuestos sostienen esta universidad y para sus hijos cuyos títulos cada vez valen menos, convenga recordar las razones de este no-cambio.

La URJC se diseñó desde su origen como una universidad al servicio del PP. Pero no al servicio de una determinada visión ideológica de la realidad, como es frecuente en otros lares, ya sea por incidir especialmente en ciertas áreas del conocimiento o dedicar más recursos a determinadas líneas de investigación (no, aquí no somos tan sofisticados) sino al servicio particular de las personas que en cada momento ocupan los resortes de poder del partido, y también de sus familias, clientelares y naturales. El resultado final ha sido la patrimonialización (en el sentido utilizado por Fukuyama) de esta universidad supuestamente pública, tanto en lo que hace a su dirección, absolutamente controlada, como a la contratación. Por supuesto que nadie duda de que también cuenta con grandes profesores, pero su capacidad de influir para bien en la gestión de la universidad es inexistente. Aislados y desmoralizados, se centran, cada vez con menos ilusión, en su investigación y en sus clases.

Pues bien, el gran muñidor y hacedor de este extraordinario resultado fue el rector Sr. González-Trevijano. Como los dos mandatos previstos estatutariamente no le debieron permitir culminar su labor, pretendió extenderlos a un tercero, para lo que contó con el apoyo total de la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid, lógicamente del PP. El Tribunal Superior de Justicia  mantuvo otro criterio y anuló las elecciones. Pero es obvio que a un hombre con tales méritos acumulados el partido no podía dejarle en la estacada. Así que en primer lugar el Tribunal Constitucional admitió con nunca vista rapidez el recurso de amparo invocado (como si lo que estuviese en juego fuese la propia vida o la integridad física amenazada por la tortura y no un simple cargo de rector) y luego lo estimó pese a los precedentes en contra. Pero ahí no quedó la cosa, sino que finalmente fue aupado a la magistratura de ese mismo TC, a propuesta lógicamente del PP, de la que ahora disfruta.

Su hombre de confianza, el actual rector Fernando Suarez, cuenta sin duda con el mismo apoyo, en la Comunidad y en el Ministerio de Educación. No nos engañemos, por mucha autonomía universitaria que haya, si los políticos de turno quisieran forzar un verdadero cambio podrían hacerlo sin apenas dificultad.  Es verdad que su apoyo puede ser a regañadientes, porque diez plagios son muchos plagios. Sin duda hubieran preferido que dimitiese, para no comprometerles tanto y que su apoyo no fuese tan escandaloso. Pero la lógica del sindicato es implacable: si se abandonase a los fieles todo el montaje se derrumbaría en un instante. También en los sindicatos clientelares rige del principio del mérito, aunque lógicamente no sea el científico, sino el de la lealtad ciega, que a la postre es el mismo que domina en nuestros partidos políticos, de los que la Universidad pública es una mera extensión. Si estas expectativas no resultasen siempre colmadas, ningún profesor iría a sobornar o a amenazar a otro por orden de la autoridad, sino que se dedicaría a investigar y a publicar.

Por eso en la URJC no se necesita disimular con ningún cambio. Lo demostraron los que fueron a rendir pleitesía al actual rector el día de Santo Tomás de Aquino (si el Santo levantase la cabeza…) y lo demostraran próximamente los que votarán a su sucesor Sr. Ramos en las próximas elecciones.

4 comentarios
  1. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Creo que el autor lleva razón en su queja.

    Lo que es más complicado es encontrar en Europa un lugar donde, plagios conocidos aparte, no suceda algo parecido. O peor. Mucho peor.

    El corazón del problema que expone Rodrigo es el carácter clientelar de una institución concreta y el carácter No Democrático, sino Mixto, de muchos procesos decisorios. Aquí y en Europa.

    De estos, es decir, clientelares –y peores— andamos sobrados y no solo en las Universidades sino en los sistemas escolares comenzando por la Tarraconensis y las provincias del País Vasco sembradas de ideólogos profesionales que convierten a los centros escolares en lugares de adoctrinamiento obligatorio.

    Y si nos vamos a Europa ¿Qué son y qué papel desempeñan, por ejemplo, las Cátedras Monnet?
    Muy sencillo, promover una perspectiva política concreta mientras el Presidente saliente del Parlamento europeo deja una instrucción para que no se difundan los discursos de diputados como Nigel Farage que promueven políticas que no gustan a las cúpulas de la UE y pretenden taparlas recurriendo al supremo cinismo de descalificarlas como “actos de odio”. ¿Odio a quién o a qué?

    Esto está pasando y está siendo escamoteado a la opinión en la mayor parte de los medios. Dejo para otro instante el detalle de las directivas de lo que nuestros hijos deben aprender obligatoriamente desde niños.

    Estas cuestiones son clave para nuestro futuro y lo que aquí se plantea es fundamental para construir Europa con Confianza y Legitimidad Otorgada. En la URJC, en la Complutense, en la UPV, en la Pompeu Fabra y en muchas universidades inglesas. Nadie se libra.

    Construir una Europa digna de sus pretensiones (Libertad y Democracia) o seguir construyendo un lugar anodino y en declive dedicado a la Ingeniería Social, a la Regimentación y el Control paranoico de sus ciudadanos?

    Y dado que hablamos de educación, “last but nos least”, tenemos una UE dedicada también a la penalización no solo de la Libertad de Expresión en temas políticos básicos sino también de aquello que podemos o no podemos “Sentir” desde las escuelas infantiles.
    Hasta los sentimientos quieren dirigir y forzar y llegan a amenazar a los Propios Estados por incumplimiento de sus Directivas.

    Así, el 20 de Enero 2006, el Parlamento Europeo aprueba Resolución para erradicar la homofobia y promover una cultura de libertad, tolerancia e igualdad entre los ciudadanos y en la legislación, actuando a nivel de la UE así como de los Estados miembros (Considerando letra I).

    Todo muy loable y todos lo firmamos. ¿Pero cómo lo hacen? ¿Democráticamente? No, hasta ahí podíamos llegar. Una Orden a nuestros parlamentos. ¡¿?!

    Lo pretenden hacer en plan dictatorial. Se repudia a países europeos que están queriendo introducir modificaciones constitucionales para impedir la equiparación de uniones entre personas del mismo sexo (Considerando C). Se insta a la apertura de procedimientos de infracción a los Estados que no cumplan (Mandato 7). Se establecen sanciones penales a quienes no se adapten a ello (Mandato 8).

    Es decir: “se insta a los Estados y a la Comisión a “intensificar la lucha” contra sus políticas de “genero” y LGTB, etc (¿en qué consiste eso de la “fobia”?, ¿en no aplaudir? ¿en no callar?) mediante “métodos educativos” –tales como campañas escolares, en las universidades y en los medios- así como utilizando recursos administrativos (multas), judiciales y legislativos” (Mandato 5)

    ¿Esto qué es sino unas instituciones públicas al servicio de Lobbies muy concretos organizando una Dictadura?
    ¿En qué se diferencia de la Inquisición o de la condena de Galileo?

    Es triste concluir que el Continente vuelve por sus querencias.

    En estas condiciones, me temo que tenemos muchísimos problemas de una gravedad tal que lo verdaderamente difícil es entender que alguien quiera seguir en esta suerte de Gulag.

    Por tanto, encuadrando el problema de la RJC en el contexto, procede –antes de llegar la noche– una oración al Altísimo antes de que la Comisión o algún Tribunal Europeo nos ponga en la lista negra.

    Saludos.

  2. G.P.
    G.P. Dice:

    “Se repudia a países europeos que están queriendo introducir modificaciones constitucionales para impedir la equiparación de uniones entre personas del mismo sexo”

    Si en vez de repudiar a países europeos que quieren impedir la equiparación de uniones entre personas del mismo sexo fuera repudiar a países europeos que quieren impedir la equiparación de uniones de personas de distinta raza ¿le parecerían bien o mal las medidas que se tomaran contra esos países?

    ¿Cuál es la diferencia? En ambos casos (por raza o por sexo) es impedir que personas vivan su vida libremente de una forma que no interfiere en la vida de los demás, porque la unión de distintas razas o de iguales sexos NO INTERFIERE en la vida de nadie más. Es gente que vive su vida y punto. Insisto: ¿cuál es la diferencia?

  3. Cvm Privilegio
    Cvm Privilegio Dice:

    Ya ve usted, don Rodrigo, lo que interesa el tema. Dos comentarios; y aún esos para hablar de las nuevas y creativas formas de matrimonio.

    Al lector de este blog (culto, jurista, interesado en los problemas de la patria) no le importa que los profesores de universidad -responsables de la formación de las nuevas generaciones- infrinjan todos los preceptos deontológicos.

    De acuerdo, la universidad no es tan importante.

    Pero,¿tampoco importa que el creador y mantenedor del tiglado haya sido elegido y nombrado Magistrado del Tribunal Constitucional? ¿Que una persona de ese perfil tenga el superpoder de anular o modificar cualquier sentencia? Yo creo que eso sí que debería preocupar a todos.

  4. Marisol
    Marisol Dice:

    Creo que el tema sí interesa. Pero resulta anecdótico y en cierto modo menor si se compara con tantos y tantos ejemplos de caciquismo a lo largo y ancho de España y de Europa. Incluyendo los nombramientos al TC. Un tribunal que si de algo sirve es para que los partidos controlen todo con más facilidad que si esas cosas dependiesen de un Tribunal Supremo.

    El problema de fondo no es ni siquiera el adoctrinamiento que, a mi modo de ver, acertadamente menciona uno de los comentarios. Es el conjunto; que en cuanto miras con un poco de atención ves que ni siquiera se puede arreglar y cuya única trinchera de defensa es “fuera estaríais peor”. La desilusión es manifiesta porque la universidad en cuestión es una gota de agua en un pantano.

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