HD Joven: Lobbies (II): El bueno, el lobby y el malo

Decía Kennedy que los lobistas le hacían entender un problema en diez minutos, mientras que sus colaboradores tardaban tres días. Por el momento, no sabemos si a nuestro Presidente del Gobierno le ocurrirá lo mismo, pero sí que en España no existe una regulación específica sobre el lobby, aunque su ejercicio está amparado por el artículo 77 de la Constitución Española y, al igual que el resto de actividades que se ejercen en el Estado de Derecho, cuenta con los límites legales impuestos por el Código Penal en su artículo 428.

Por innegable que parezca, hay que poner en evidencia que el lobby no se corresponde con conductas tipificadas como son el tráfico de influencias, cohecho y prevaricación. Así lo respaldó el Tribunal Supremo en su Sentencia 480/2004 cuando afirmaba que “la utilización conjunta de los términos influir y prevalimiento, nos indica que no basta la mera sugerencia sino que ésta ha de ser realizada por quien ostenta una determinada situación de ascendencia y que el influjo tenga entidad suficiente para asegurar su eficiencia por la situación prevalente que ocupa quien influye”. El Tribunal Supremo expresa con claridad lo que la Carta Magna refleja. Pretender influir en la toma de decisiones públicas no es una actividad tipificada por nuestro ordenamiento, siempre y cuando se desarrolle dentro de los límites legales de nuestra Constitución.

El debate sobre la regulación de los lobbies está su punto más álgido. Uno de los trabajos más completos es el de Raj Chari y John Hogan basado en un estudio para identificar las causas de la regulación de los lobbies. Como en cualquier debate legislativo, existen argumentos a favor y en contra de su regulación.

Sus detractores exponen con frecuencia tres motivos para no regular el lobby. El primero de ellos hace alusión a la imposición de barreras, en la medida en que se crea un registro de lobbies, se está creando la posibilidad de que aquéllos que no están inscritos no se puedan reunir con políticos. En segundo lugar, se menciona la necesidad de mantener la confidencialidad, en el sentido de que si se hacen públicas las reuniones de lobistas con políticos es probable que muchos más agentes quieran intervenir, por lo que el proceso de elaboración y tramitación de las leyes sería demasiado tedioso y poco operativo. Y, en tercer lugar, hacen alusión al coste que provoca regular los lobbies: diseñar un registro, implementar su desarrollo, destinar cuerpo funcionarial para su monitorización y garantizar el cumplimiento de las leyes conlleva costes económicos y de personal que no están dispuestos a asumir algunos países.

Las voces a favor de la regulación también se están haciendo escuchar en este debate, a través de los argumentos de la transparencia y de la lucha contra la corrupción. La regulación del lobby contribuye a mejorar la transparencia, en la medida en que los ciudadanos pueden conocer cuál es el proceso de toma de decisiones en la elaboración de políticas públicas. El Parlamento Europeo tomó como punto de partida este objetivo para diseñar su estrategia regulatoria y en 2011 se aprobó un Acuerdo interinstitucional entre el Parlamento Europeo junto con la Comisión Europea que dio lugar a un Registro común para lobbies denominado Transparency Register. Su entonces presidente, Jerzy Buzek argumentó que “el registro es un importante paso adelante en nuestra lucha por una toma de decisiones transparente y responsable en la Unión Europea. Necesitamos apoyo y los grupos de presión son útiles para conocer el impacto que nuestra legislación podría tener”. Actualmente el registro no es obligatorio, si bien existe la obligación de registro de quienes deseen reunirse con los comisarios, miembros de los gabinetes o directores generales o de cualquier organización que desee intervenir en las audiencias organizadas por la Eurocámara.

El segundo argumento de peso hace alusión a que a través de la ley que regule el lobby se puede combatir la corrupción que ejercen las entidades privadas sobre los políticos. El caso más evidente es el de Chile, donde, tras numerosos escándalos por corrupción de candidatos políticos, en 2014 se reguló la actividad del lobby. La Ley de Lobby de Chile creó un registro obligatorio público de lobistas para cada organismo público. En el caso de que una persona se reúna con una autoridad o funcionario, si no está registrada quedará inmediatamente inscrita. No existe, por tanto, una regulación como tal del lobby, sino que se basa en la inscripción y su posterior publicación. En el ámbito práctico en Chile el registro se percibe con carácter punitivo. Cuando una asociación u organismo se registra crece la sospecha acerca del tipo de actividades que desarrollan. En  el ámbito práctico, cuando las compañías desean hacer lobby, lo hacen fuera de sede parlamentaria, evitando así el escrutinio de los medios, ya que la ley fue concebida bajo el paraguas de la lucha anticorrupción.

En España la actividad de lobby aún no se ha regulado. En 2013 se aprobó la Ley de Transparencia, en la que no se incluyó la regulación al respecto. En 2015, CiU presentó una resolución en el Debate del estado de la Nación en la que se instaba a regular la actividad de los lobbies. A pesar de que la resolución se aprobó, la reforma del Reglamento del Congreso de los Diputados se paralizó por falta de acuerdo entre las fuerzas políticas. En septiembre de 2016 la Mesa del Congreso admitió la Proposición de reforma del Reglamento del Congreso de los Diputados para la creación del Registro de los Grupos de Interés o Lobbies presentada por el Grupo Mixto. Se planteaba que el registro fuera obligatorio para aquellas personas que deseasen acceder a los Parlamentarios o personal adscrito a la labor parlamentaria con el objeto de representar intereses. Ciudadanos, por su parte, ha presentado una Proposición de Ley Integral de Lucha contra la Corrupción y Protección de los Denunciantes. Esta Ley pretende ser un obús a la línea de flotación de la corrupción en España. El pasado martes 21 de febrero el Congreso aprobó la tramitación parlamentaria de la ley que incluye más protección para los denunciantes, prohíbe indultos a los condenados y regula los lobbies. En los próximos días se abrirá el período de presentación de enmiendas para el debate y la votación en la comisión correspondiente.

La regulación en España es necesaria, si bien la experiencia comparada pone de manifiesto que la regulación de los lobbies no solo debe centrarse en la lucha contra la corrupción, por supuesto objetivo primordial de la misma, sino también debe centrarse en construir una herramienta de comunicación entre la esfera pública y política que permita una mejora en la democracia a través del incremento de la transparencia en la toma de decisiones públicas.

Las personas que se dedican profesionalmente a ejercer influencia son, probablemente, los más interesados en que se regule su actividad. La mayor parte del lobby que se hace en España y en el entorno de la UE se ajusta a la legalidad y tiene un alto componente profesional. Es cierto que en España hemos arrastrado durante años una actividad de influencia basada en conseguidores. Si bien, a día de hoy, tanto ciudadanos, como representantes políticos y profesionales saldrían beneficiados si se crea un marco legal que delimite el ejercicio de influencia. Se mejoraría la accountability de las instituciones y se entendería mejor el proceso de toma de decisiones.

La llegada de nuevos partidos debe actuar como fuerza impulsora en la regulación del lobby para que España avance en la defensa de la transparencia para mejorar el funcionamiento de nuestras instituciones y la toma de decisiones. No podemos seguir aplazando la toma en consideración de medidas que contribuyan a mejorar nuestra democracia. Los ciudadanos deben tener el derecho de saber con quién se están reuniendo sus representantes, del mismo modo que las empresas deben tener la posibilidad de trasladar sus inquietudes y sugerencias a aquellos que toman las decisiones. No se puede obviar una realidad: una ley que regule los grupos de interés no va a eliminar per se las malas prácticas, pero a través del fomento la accountability de las instituciones se podrá avanzar en comportamientos más democráticos.

Por el momento, sin regulación, los lobbies seguirán sin poder desarrollar su potencial como un mecanismo democratizador. Esperemos que no por mucho tiempo.

17 comentarios
  1. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Antes de entrar en materia, algunos datos.

    Un registro de visitantes relativamente reciente a la UE (Comisión) muestra esta actividad e implicados.

    1. Business Europe (Confederación de Patronales Europeas)…99 Reuniones
    2. Google……………………………………………….. ……………76
    3. Bureau Européen des Unions de Consommateurs……………62
    4. European agri-cooperatives………………………………………53
    5. Airbus Group N.V………………………. …………………………52
    6. Digital Europe 50 (lista encabezada por Google)……………..52
    7. WWF European Policy Programme………………………. ……50
    8. European Federation for Transport and Environment…………44
    9. Greenpeace European Unit………………………………………49
    10. Microsoft Corporation…………………………………. ………..49
    11. American Chamber of Commerce to the European Union…..44

    Además de la conveniencia de leer la lista varias veces –y despacio–, es abrumadora la evidencia de que estamos en Regímenes Mixtos donde conviven elecciones periódicas –bastante irrelevantes– con procesos oligopólicos y aristocráticos en sentido estricto que sí son importantes. No me parece mal y tiene cierto sentido.

    Lo que es grave error es utilizar un significante vacío y sacralizado (“democracia”) para referirnos a nuestro sistema de decisión y gestión.

    Cometiendo este tipo de fallo cognoscitivo no debe sorprender que vivamos desconectados de la realidad en la creencia de que lo marginal es relevante.

    Saludos

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    • antonio
      antonio Dice:

      ”estamos en Regímenes Mixtos donde conviven elecciones periódicas –bastante irrelevantes– con procesos oligopólicos y aristocráticos en sentido estricto que sí son importantes. No me parece mal y tiene cierto sentido”.
      ¡¿Cierto sentido?¡ ¿Cual sentido y cual efecto benigno admisible?, si es tan amable….

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      • Manu Oquendo
        Manu Oquendo Dice:

        Es sencillo, Antonio.

        Reconocer la realidad siempre es positivo.
        Si reconocemos la realidad podemos tratar de entender cómo hemos llegado hasta aquí y procurar cambiarla…………….a mejor.
        Si ni siquiera la reconocemos lo llevamos crudo.

        Y si, además de no reconocerla, la sacralizamos –como hemos hecho con un significante vacío–………… corremos el peligro de caer en las manos de la demagogia de los golfos más avispados.

        Saludos

  2. O'farrill
    O'farrill Dice:

    Admitir la existencia de sectores sociales que puedan “influir” en el Estado ya es un mal principio pero, al parecer, se acepta como “normal” (por eso se pide su regulación). Mal vamos y seguiremos peor. La regulación es un simple disfraz porque, como es lógico, los “lobbistas” influirán también en tal regulación para defender sus intereses. Como señala Manu estamos bajo “gobiernos” ilegítimos que influyen en los que se consideran con cierta legitimidad. Y nosotros tan tranquilos…. Sería puro maquillaje jurídico su “regulación” y, por supuesto “patente de corso”…. Un saludo.

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    • Alejandro
      Alejandro Dice:

      No es que se acepte o se normalice, simplemente se reclama la realización de un derecho consagrado en el artículo 9.2 de la Constitución.

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  3. G.P.
    G.P. Dice:

    Que poderes económicos manejan el poder político y se impone sobre la voluntad de los ciudadanos es algo que ya sabemos todos. Todos de acuerdo. Bien. ¿Qué hacer?

    Yo solo veo que se proponen dos salidas: la que propone el neoliberalismo, y la que propone la “lotocracia”.

    El neoliberalismo, un lobo con piel de cordero, propone que si el poder político es manipulado por el poder económico para imponerse sobre la sociedad, debilitemos hasta hacer casi desaparecer el poder político y nos habremos liberado del poderoso poder económico. Absurdo: propone que lo único que podemos hacer los débiles (que somos mayoría) contra los poderosos (una minoría), ORGANIZARNOS en un estado que decida lo que es Ley, desaparezca. Nos deja en la intemperie ante los poderosos.

    Cuarenta años en esa dirección “liberalizadora” nos ha dejado varias crisis económicas sistémicas, nivel de vida a la baja, desempleo crónico en casi todo Occidente (mejor o peor disfrazado según países) y la aparición generalizada de movimientos pseudocomunistas y/o pseudofascistas apoyados por los que han quedado en la cuneta o tienen miedo de quedar. ¿Futuro? Negro.

    Mi “lotocracia” propone todo lo contrario. Consiste en fortalecer el estado expulsando de él al agente que utiliza el poder económico para manipularlo: la política profesional. Quiero un órgano de ciudadanos elegidos al azar. Un órgano amplio para que represente fidedignamente a la sociedad. Y que decida lo que es Ley. ¿Acertará siempre? Supongo que no. ¿Se equivocará siempre? Supongo que tampoco. ¿Se hará lo que quiera la mayoría siempre? Mira, eso sí, y… ¿no era eso la democracia?

    Ahora bien, si a alguien se le ocurre algo más, que lo diga, por favor: ideas no sobran.

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    • antonio
      antonio Dice:

      Lotocracia + Propiedad y dominio de los ciudadanos sobre ese Estado . Sin esa propiedad los electos al azar SE APROPIARAN DEL ESTADO PARA SI MISMOS. No de derecho pero si de facto, y serán corrompibles. Corrompibles por los socios con más poder económico. Como ahora vaya, pero más simulado, al azar, y oculto. Después, seguro,tendrá que solucionar la corrupción de los socios económicos grandes sobre los pequeños y así llegaríamos a ….

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      • G.P.
        G.P. Dice:

        Normalmente lo suelo aclarar, pero esta vez se me olvidó: la asamblea de ciudadanos elegidos al azar debe ser muy amplia y, sobre todo, renovada con asiduidad. Cada dos años por ejemplo. De esa forma se evita que el poder económico pueda “comprar” las voluntades suficientes (y durante suficiente tiempo) como para manipular las votaciones de la asamblea.

      • antonio
        antonio Dice:

        ¿Los poderes económicos tienen un defecto- oculto hasta ahora- de lentitud de reacción, elefantisco diríase, y no podrán llevar a cabo sus corruptelas si se reducen los mandatos de los electos a 2 años (o 2 semanas)?. Vaya,.. estás élites nuestras no paran de darnos sorpresas

      • G.P.
        G.P. Dice:

        Puesto que los electos son personas desconocidas entre sí y no pertenecen a una organización (no tienen “jefe”), ya me explicará usted cómo se compra la voluntad de unos cuantos cientos de personas, una a una, sin que ninguno de ellos denuncie el intento de compra y se desbarate la operación.

  4. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Buenos días:

    No podemos estar de acuerdo con la tesis marxiana de que las Infraestructuras –Relaciones de Producción, etc.– determinan las Superestructuras donde residen, por ejemplo, los sistemas políticos, culturales, jurídicos, etc.
    Es el Poder quien siempre y en todas las sociedades determina las estructuras y relaciones. Las de producción y todas las demás. Las políticas, las culturales, las jurídicas, las coactivas etc.

    Precisamente esto es la gran añagaza de Marx y de todos sus sucesores para sin tener que entrar a estudiar las relaciones de Poder tratar de llegar a “É”l y quedárselo todo para ejercerlo de modo absoluto. Religiosamente. De modo Totalitario.

    La realidad es al contrario. El Poder, desde sus orígenes divinos –estrictamente religiosos y luego encarnación y mandato divino– ejerce lo que se denominaba la Plenitudo Potestatis –Marsilio–.
    Hoy, en lo esencial, se sigue ejerciendo del mismo modo en todas las esferas de la vida de Importancia Crítica para su supervivencia y crecimiento. Antiguamente en función de mitos y hoy en función de una mitificada “Representación sin Representación” que usufructúa el barbarismo de la regla de las “mayorías representadas” de individuos sin más derechos que los otorgados formalmente por el poder. Es decir, individuos sin Naturaleza ni Derechos previos al Poder.

    La genial ocurrencia perdura pero no pasa de un truco de los que Hegel prodigaba para pasarse un buen rato intelectual mientras algunos avispados lo aprovechaban para su negocio. Su Business. En este caso “The Business”, “Das Geschaft”

    Los “cuarenta años” no son de “liberalismo”. Sino de progresiva implantación de una forma de Poder –que no distingue de “Istmos”. Los “ismos” solo son “infraestructura”, medios, ideologías instrumentales para ser usadas en función de las necesidades del Poder.
    Y su esencia hoy es de Gasto Público creciente –y Fiscalidad y Deuda crecientes– para pagar los Fundamentos mismos del Poder. Sus Instrumentos.

    Ese gasto público creció con Reagan, creció con Thatcher –bajaron impuestos pero no bajaron gastos y en ambos casos por la misma razón– y creció absolutamente con todos los que han tenido que acceder y sostener el Poder Social en esos años.

    El relato social vigente no se sostiene porque pretende dejar el Poder Incólume para cuando a otro aspirante toque el turno.

    El gran, el grave, problema que tenemos es que la ciudadanía hasta hoy ha sido incapaz de reconocer tal paradoja y sigue persiguiendo el mito de un Poder Absoluto, Salvífico y Reparador. Las mismas ideologías que niegan a Dios lo reinventan en la forma de Leviatán cuando ellas lo ejercen.

    Así perduran el Poder …………..y Ciudadanías Infantiles en busca del Salvador Terrenal. Ciudadanías que creen ser el “Soberano” y son meros Instrumentos de su Concepto de Poder.

    O se muere este concepto de Poder, –limitándolo en las zonas que le son vitales–, o la cosa no se arregla y va derechita a su límite.

    Lo bueno de estos tiempos es que millones están viéndolo de primera mano y por ello la tesis de que los electos deben serlo por sorteo va en la buena dirección. No resuelve pero apunta el camino.

    Por esta los procesos electivos de órdenes religiosas milenarias excluyen, en sus Constituciones, a quienes “Quieren Ser” poder. Es decir, no es nada nuevo.

    Saludos y gracias por la oportunidad de “ponerlo junto”

    Responder
    • antonio
      antonio Dice:

      En un par de meses, después de mucha dedicación y estudio, y cuando al fin entienda (¡espero¡¡) su argumento, procuraré responderle, sin duda. Corrijo, si hay algo que ya inferi: a juzgar por su inicial ”No podemos”, se saca que el comentario procede de algún colectivo.. ¿o es de alguna conocida deidad soberana?. Un saludo festivo y cordial

      Responder
    • G.P.
      G.P. Dice:

      “la tesis de que los electos deben serlo por sorteo va en la buena dirección”

      Efectivamente, don Manu. Y luego será esa auténtica representación nuestra, o sea, de la auténtica voluntad de la mayoría, quien decidirá si tomamos decisiones hiper-liberales, ultra-comunistas o anarco-mediopensionistas. Podremos debatirlo. Y podremos votarlo. Y votaremos las decisiones una a una, y no en un ridículo “pack” ideológico-económico (que, para más inri, no se cumple nunca). Ah, si nos equivocamos y/o pensamos que vamos en mala dirección, podremos cambiar.

      Y a la hora de buscar cargos para las instituciones, lo mismo. Se cogen los nombres de todas las personas aptas para ese cargo, se meten al bombo, se sacan unos pocos nombres, y durante un breve periodo de tiempo se encargan ellos. Pasado el tiempo, se vuelve a empezar.

      No, si los atenienses de antes tontos no eran (los de ahora…).

      Un saludo.

      Responder
    • Irene
      Irene Dice:

      Y su esencia hoy es de Gasto Público creciente –y Fiscalidad y Deuda crecientes– para pagar los Fundamentos mismos del Poder. Sus Instrumentos.

      El poder no está centrado en una sola persona….. es un grupo de personas que están dentro del sistema.

      Responder
    • antonio
      antonio Dice:

      ”La realidad es al contrario. El Poder, desde sus orígenes divinos –estrictamente religiosos”
      Asique los primeros recolectores y cazadores tenían un Poder de origen divino porque, llegada la noche, rezaban en su cueva a sus dioses (alguna estella más luminosa, quizás). Tenían el poder aunque estuviesen muertos de hambre y frio, necesidades que si tenían cubiertas sus congéneres más hábiles o afortunados que si capturaban y monopolizaban zonas productivas de pesca, caza, y recolección, pero que , misteriosamente, obedecían mansamente a sus religiosos hambrientos. Vaya,¡¡ El mundo al revés (y erróneo), cierto.

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