En contra de la responsabilidad ilimitada del heredero

Como sabe todo estudiante de Derecho, y como la crisis ha enseñado a golpes a muchísimos que no lo son, el heredero que acepta pura y simplemente la herencia responde de las deudas de su causante no solo con el patrimonio heredado, sino con sus propios bienes, hasta la ruina, si es necesario.

Para evitar este terrible efecto, el heredero tiene a su disposición la aceptación a beneficio de inventario, efectivamente. No obstante, y pese a haber sido simplificada por la reciente Ley de Jurisdicción Voluntaria, esta modalidad de aceptación conlleva un trámite complejo y delicado que la convierte en algo poco frecuente. Para acogerse a ella debe concurrir el incentivo de la certeza o sospecha fundada de deudas importantes. Si tal cosa no concurre, lo normal es aceptar sin más, desencadenando así la regla del art. 1003 del CC:

Por la aceptación pura y simple, o sin beneficio de inventario, quedará el heredero responsable de todas las cargas de la herencia, no sólo con los bienes de ésta, sino también con los suyos propios.

Pero el que no haya sospecha no significa que no existan deudas. Los avales en beneficio de terceros (familiares, empresas) constituyen un riesgo escondido pero evidente, así como también las actuaciones generadoras de responsabilidad contractual o extracontractual, especialmente en el ámbito societario, susceptibles de fundar reclamaciones de importe estratosférico.  Una aceptación imprudente, a veces simplemente tácita, por dejar pasar el tiempo, por no hacer nada o casi nada, y todo mi patrimonio construido con tanto esfuerzo puede evaporarse de la noche a la mañana…

¿¿POR QUÉ??

Buena pregunta, de dificilísima respuesta. Yo recuerdo habérmela planteado durante mi época de estudiante, tanto en la Facultad como en la oposición, pero nunca encontré la más mínima explicación al margen de la referencia a su origen histórico (el Derecho Romano) y falto de tiempo para indagar más, pues no lo hice y me lo estudié sin darle más vueltas.

Por eso, tras algunos casos dramáticos que incluso han saltado a las páginas de los periódicos, les propongo hacerlo ahora. ¿Cuál es el motivo de tan curioso efecto? Planteándolo de una manera todavía más clara: ¿Por qué la muerte del deudor debe proporcionar a sus acreedores una situación mucho mejor de la que tenían cuando aquél vivía?

Efectivamente, si el deudor vive, el acreedor tiene su garantía limitada a su patrimonio, pero si muere con uno o varios herederos que inadvertidamente aceptan, multiplica su garantía por tantas veces como herederos haya…

Incomprensible. Al menos así se lo pareció a los juristas medievales alemanes (a decir de Buch y Siesse), lo que encontró reflejo en el Espejo de Sajonia, que consagró claramente la limitación. Pero en los países latinos la influencia del Derecho Romano se ha hecho sentir hasta la actualidad, lo que lleva a preguntarnos: ¿Y por qué los romanos consagraban la responsabilidad ilimitada del heredero?

Una de las explicaciones más difundidas ha sido la de Bonfante. Según este autor la causa remota proviene de la Roma primitiva, cuando el heredero sucedía al jefe del clan o de la casa, que más que propietario material era soberano político. El heredero pisaba entonces el lugar del soberano, como un monarca sucede a otro, en todas sus relaciones activas y pasivas. Suceder, como dice Bonfante, no era un derecho, era una carga que colocaba al heredero en una determinada posición (ius), exactamente igual que aceptar un cargo público (aditio).

Sin embargo, para Schulz esta tesis es muy alambicada y no explica en absoluto cómo la responsabilidad ilimitada pudo mantenerse durante toda la historia del Derecho Romano, apenas sin excepciones. Según él, todo es mucho más sencillo. La explicación descansa simplemente en que el Derecho Romano permitía la ejecución en la persona del deudor. Es decir, esa idea moderna de que el acreedor tiene como garantía en vida del deudor solo su patrimonio, no existía en Roma. Si el deudor debía 100 y solo tenía 70, el acreedor ejecutaba por 70 y luego se llevaba al deudor a su casa y le custodiaba allí hasta que el pobre ejecutado se las arreglaba para saldar la diferencia, con trabajo o como fuese. Por eso, si al morir el deudor se permitiese al heredero responder solo con 70 (responsabilidad limitada a la herencia) la posición del acreedor empeoraba.

Gran paradoja, la solución romana que pretendía que para el acreedor todo fuese igual (ni mejor ni peor), ahora que no hay ejecución personal, beneficia exponencialmente a los acreedores.

En cualquier caso, tenga razón Bonfante o la tenga Schulz, lo que está claro es que la responsabilidad ilimitada ha perdido hoy su fundamento (seguramente desde hace milenio y medio, como intuyeron los alemanes). Ni soberano político ni ejecución personal. Por eso, hoy el deudor no debería responder como regla de principio con su patrimonio de las deudas del causante, y así se consagra desde antiguo en el Derecho aragonés (art. 355, por su tradicional inspiración germánica)  y en el Derecho navarro (ley 318, porque les dio la gana, pese a la influencia romanista).

Claro, se nos podría decir (y esta era la única explicación que me venía a la mente cuando era estudiante), si no hubiese responsabilidad ilimitada el heredero podría tener la tentación de “escamotear” bienes en perjuicio de sus acreedores o “confundirlos” con su propio patrimonio. Pero obviamente esta defensa carece de cualquier fundamento: también puede hacerlo con los propios; puede sancionarse específicamente esta conducta con la ilimitación (como ocurre en Aragón); los bienes son hoy perfectamente identificables gracias a bancos, notarías y registros; puede concederse al acreedor un derecho a exigir un inventario (con antecedentes en el Derecho histórico español); también el acreedor puede defraudar ocultando su crédito y haciendo así “picar” a una aceptación simple al incauto heredero, etc .

Desengañémonos: todavía estamos a tiempo de evitar muchos de los estragos de la crisis. Para ello propongo, o acoger directamente la solución aragonesa, o limitar la formación de inventario con la actual regulación del beneficio a que así sea requerido por, al menos, un acreedor.

 

7 comentarios
  1. Javier Serra
    Javier Serra Dice:

    Excelente comentario, Rodrigo. Se me ocurre un argumento adicional: que la responsabilidad ilimitada del heredero perjudica a sus propios acreedores, los cuales le dieron crédito sobre la base de un estudio de su solvencia (activos – pasivos) y de la noche a la mañana se encuentran con que tienen que competir contra n un batallón de nuevos acreedores… Lo que pasa es que, si vamos a la responsabilidad limitada por las deudas de la herencia sobre los bienes del caudal transmitido, entonces también habría que prohibir a los acreedores del heredero que ataquen los bienes heredados… ¿Cómo resuelven este tema las Compilaciones Aragón esa y Navarra? Otro tema es si tiene sentido mantener una responsabilidad sobre bienes específicos. Tendría más sentido limitar la responsabilidad del heredero a un importe, como en las escisiones (si recuerdo bien…), si bien esto exigiría una valoración (¿cabría aprovechar la fiscal?).

  2. ENNECERUS
    ENNECERUS Dice:

    Comparto con Rodrigo su estupendo análisis. Añadir que el art. 21 de la Ley del Derecho Civil Vasco también establece el principio de limitación de responsabilidad del heredero, siendo la exigencia de formación de inventario una carga de los acreedores.
    En la práctica casi nunca se hace otro inventario que no sea el fiscal.

  3. ENNECERUS
    ENNECERUS Dice:

    Javier Serra. No se prohibe que los acreedores del heredero ataquen los bienes heredados, pero sobre esos bienes tienen preferencia los acreedores del causante.

  4. Matilde Cuena Casas
    Matilde Cuena Casas Dice:

    Buen post Rodrigo. Totalmente de acuerdo. Este es uno de esos temas que sorprenden y mucho a los alumnos, sencillamente porque es una solución contraria al sentido común. Si estando vivo el deudor, la garantía del acreedor es su patrimonio presente y futuro, no tiene mucho sentido que esté en “mejor posición” si muere el deudor y un heredero solvente acepta (expresa o tácitamente) la herencia. El pensamiento romano de que el heredero no adquiere, sino que “subentra” en la posición del fallecido, lleva a esta consecuencia lamentable de la confusión de patrimonios y la “extralimitación” de la responsabilidad por deudas (y también legados) al patrimonio del heredero. Yo creo que esto hay que cambiarlo y que la regla sea la limitación de responsabilidad, algo que ya le pasa al Estado cuando sucede a alguien sin parientes en el ámbito de la sucesión abintestato: se entiende aceptada a beneficio de inventario, sin necesidad de declaración alguna (art. 957 CC).
    En cuanto a lo de la confusión de patrimonios, parece que, gracias a la famosa tesis de Peña, la misma no puede perjudicar a los acreedores del deudor fallecido, teniendo éstos preferencia sobre los bienes hereditarios. Pero vamos, que el Código Civil es todo menos claro en este punto.
    Desde luego hay que darle una vuelta al Derecho de sucesiones contenido en el Código Civil, adaptándolo a la realidad actual y sobre todo, simplificando las reglas. Este tema de la responsabilidad del heredero y el de las legítimas requiere un cambio profundo.

    • Vp
      Vp Dice:

      Totalmente de acuerdo en su comentario y, además, aunque ustedes no lo puedan comprender, la firma de un testamento de todo para todos esta haciendo que, el que verdaderamente herede, a poco que sea perverso y retorcido y los hay, es el abogado que lleva los tramites para liquidar la herencia. Si no es así ¿por qué hay tantas empresas que compran este tipo de herencias a precio de saldillo? . No hay tantos padres malos como recursos sobre herencias, más bien están desinformados o mal informados y, desgraciadamente, no hay segunda oportunidad cuando se abre el testanento

  5. Francisco Rodríguez Boix
    Francisco Rodríguez Boix Dice:

    Desengáñate Matilde,la necesaria modificación del derecho sucesorio contenido en el Código Civil, no vende y ,por tanto, habrá que contentarse con el hecho de que el Supremo , a través del Catedrático de Civil Orduña Moreno, siga jugando a legislador (consideración del mal trato psicológico como justa causa de desheredacion o sucesión del primer causante , y no del transmitente, en la sucesión “iure transmisionis”).

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  1. […] renuncias a las herencias aumentan por la existencia de deudas del causante. Conviene recordar que la aceptación pura y simple de una herencia conlleva que también se hereden las deudas, y hay que hacer frente a las mismas incluso con el patrimonio propio. Algo que en Aragón y País […]

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