Un año de prisión y siete de inhabilitación para Cassandra: ¿Hay Derecho?

Lo cierto es que la Audiencia Nacional no ha tenido dudas al respecto, castigando de esta manera una serie de mensajes en Twitter en los que la acusada se mofaba de la manera en la que el Presidente del Gobierno de Franco, Sr. Carrero Blanco, fue asesinado el 20 de diciembre de 1973. Por ejemplo:

“Película: ‘A tres metros sobre el cielo’. Producción: ETA films. Director: Argala. Protagonista: Carrero Blanco. Género: Carrera espacial”.

Ha considerado para ello aplicable el tipo previsto en el art. 578 del CP, cuyo tenor es el siguiente:

“1. El enaltecimiento o la justificación públicos de los delitos comprendidos en los artículos 572 a 577 o de quienes hayan participado en su ejecución, o la realización de actos que entrañen descrédito, menosprecio o humillación de las víctimas de los delitos terroristas o de sus familiares, se castigará con la pena de prisión de uno a tres años y multa de doce a dieciocho meses. El juez también podrá acordar en la sentencia, durante el período de tiempo que él mismo señale, alguna o algunas de las prohibiciones previstas en el artículo 57.”

Concretamente, ha considerado aplicable el subtipo subrayado en negrita, el de menosprecio a las víctimas. Sin embargo, pese a lo criticable que la conducta enjuiciada pueda parecer desde el punto de vista moral, o simplemente estético, la citada condena me parece claramente improcedente por los argumentos que paso a detallar a continuación. Advirtiendo, en cualquier caso, que no voy a hacer ningún juicio de política legislativa sobre la oportunidad de estos tipos penales tan abiertos o sobre el claro proceso de deterioro de la libertad de expresión en nuestro país (que seguramente viene de antaño, quizás de la mismísima sentencia del Tribunal Constitucional 101/1990 en el caso Friedman contra el ex nazi Degrelle).

Ciñéndonos simplemente al Derecho vigente, como debe hacerse cuando se critica una decisión judicial, cabe alegar lo siguiente:

1.- El subtipo menosprecio a las víctimas debe vincularse claramente al subtipo enaltecimiento del terrorismo, no en cuanto a que sea lo mismo, sino a que ambos cumplen la misma finalidad de combatir con el Código Penal la lacra terrorista y sus complicidades manifiestas. De lo contrario no tendría sentido que se penase humillar a este tipo de víctimas y no a otras, merecedoras igualmente de respeto y compasión. Si se hace especialmente con estas, no es porque sus vidas valgan más, sino por el medio concreto a través del cual han sido sacrificadas. Por eso el menosprecio debe tener un contenido especialmente grave y severo, destinado a justificar la violencia terrorista pasada, pero con la potencialidad de hacerlo también con la futura, cosa que no parece concurrir en este caso. Recordemos que una democracia liberal, según defendían los clásicos desde tiempos de Stuart Mill, los límites a la libertad de expresión solo se justifican si buscan combatir la incitación a la violencia.

2.- En base a esa finalidad del tipo, no solo las particularidades del caso, sino también el contexto social en el que se produce, deben pesar a la hora de enjuiciar estas conductas. No es lo mismo escribir este tipo de mensajes en plena oleada terrorista, que cuando la banda en cuestión ha sido derrotada política y policialmente. No es lo mismo menospreciar a las víctimas de esa oleada, que a una concreta asesinada hace más de cuarenta años. En el caso del acusado, el mensaje se produce cuando la banda terrorista está derrotada y está referido a una víctima asesinada en 1973, antes de iniciarse el periodo democrático.

3.- La Audiencia Nacional es consciente de este argumento y quiere salir expresamente a su paso al indicar lo siguiente: “Entender que las consecuencias de aquél atentado del 20-12-1973 no merecen la protección penal a los efectos enjuiciados crearía una situación injusta, con consiguiente existencia de víctimas de ETA de diversas categorías.”

Este razonamiento constituye un claro sofisma (de entrada porque ese tipo penal parte de la existencia de distintos tipos de víctimas de la violencia, terrorista y no terrorista) que mezcla, como resulta tan habitual en los tiempos que corren, cuestiones morales y jurídicas. Desde el punto de vista moral cada uno tendrá su opinión -yo desde luego sí creo que todas las víctimas son de la misma categoría- pero que jurídicamente no es así resulta del todo evidente.

Para comprobarlo pensemos simplemente en la Ley de Amnistía de 1977 (imprescindible este artículo de Santos Juliá). En base a ella se decidió que no se iba a perseguir y a sancionar a los terroristas de ETA (entre otros) que realizaron actos asesinos antes del 15 de diciembre de 1976. A mí me parece que con eso se coloca a esas víctimas en otra categoría jurídica, sin ninguna duda (que no moral, no me canso de repetirlo). De hecho, es que no me ocurre otra distinción de categorías más drástica.

¿Y por qué se hizo? No creo que venga ahora al caso recordarlo, pero lo que se defendía entonces, como reseña Santos Juliá en el artículo indicado, “es perdonar y olvidar a los que mataron al presidente Companys y al presidente Carrero” (Julio Jáuregui) con la finalidad de apuntalar la reconciliación democrática.

Luego si jurídicamente el asesino de Carrero no podría ser hoy perseguido, por considerarse que ese crimen se produjo en un contexto anterior al régimen democrático que justificaba su perdón (jurídico), me parece muy cuestionable que su actual menosprecio pueda ser tratado con más rigor (jurídico).

Otra cosa es su rechazo moral, que yo desde luego comparto. Pero la principal labor del juez, supremo garante de la libertad, es distinguir sabiamente entre ambos aspectos.

 

13 comentarios
  1. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    ¿Se debe criminalizar la expresión del pensamiento que es lo que en este y en muchos otros casos se está haciendo en Europa? ¿Mientras el Estado adoctrina a nuestros hijos (su material experimental) en las Escuelas negando libertad de enseñanza y de cátedra?

    Leyes como la citada existen en toda Europa derivadas inicialmente de la obligación impuesta tras el Juicio de Núremberg de no poder cuestionar ni hechos ni datos que aquella sentencia hubiera establecido. El tema no suscita discrepancia por el horror de aquellos crímenes pero a su sombra se va instalando una siniestra dictadura ideológica que, Retórica aparte, ya ha corroído el sueño Europeo.

    A partir de entonces la dictadura se fue extendiendo a otra casuística. El resultado es una sociedad amordazada y adoctrinada en determinados aspectos en mayor medida incluso que lo estuvo Galileo.

    Sin la menor duda y sentencia a sentencia (TEDH absolviendo a Francia contra Garaudy en 2003, Austria contra Irving, 2006, etc).

    “Er ist vieder da” (Ha vuelto) fue hace un par de años la novela de éxito en Alemania. Una parodia de un Hitler que se despierta hoy día y ve su sueño realizado. Solo aquí, en España, se sigue aplaudiendo cualquier cosa que venga de Europa y sin ruborizarnos.

    El sistema político europeo y su sistema legal van camino de tener una valoración ciudadana asintótica con el cero. De hecho ya informó Eurostat de que, el primero suspende con un 3.5 y el segundo con un 4.6 en 28 países.

    El artículo se centra en una sentencia concreta con un caso controvertido, pero donde realmente hay un campo inmenso de queja legítima es en toda la legislación que desde el Parlamento Europeo (2006) viene negando tanto la libertad de Cátedra como la de Pensamiento y Expresión en temas ligados a la Ideología de género y a los intereses de los poderosos Lobbies relacionados con algunas opciones sexuales.

    Estas leyes campan por sus respetos (agravadas incluso) en nuestras CCAA –al menos 9 CCAA de todos los partidos que en esto obedecen a ciegas la voz de sus verdaderos amos—

    Tenemos ideologías sectarias convertidas en ciencia oficial y obligatoria desde la edad escolar. ¿Y hablamos de libertad? Me temo que el suspenso ciudadano va por delante del papel de las élites intelectuales. Tan cautivas ellas que da pena oírlas.

    Buenos días

    PS.
    1. Gustavo Bueno en “El fundamentalismo democrático”, Temas de Hoy, Madrid, 2010.

    2. El artículo 607,2 del CP 1995 (PSOE) castiga con prisión de uno a dos años “la difusión por cualquier medio de ideas o doctrinas que nieguen…los delitos tipificados en el apartado anterior (genocidio) o pretendan la rehabilitación de regímenes…”.

    La STC 235/2007 de 7 noviembre declaró inconstitucional el castigo del acto de “negar”.

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  2. Jorge
    Jorge Dice:

    Lamento discrepar, con el debido respeto. El tipo penal dice lo q dice. No habla de esa gravedad q mencionas. Además decir q como se aplica la ley de amnistía al asesinato de Carrero no se puede condenar a nadie por ello no es lógico. Conductas anteriores a la ley de amnistía ok pero las posteriores deben ser enjuiciadas conforme a derecho vigente. Lo contrario daría lugar al absurdo: una víctima a la q le hayan amputado un miembro antes de la amnistía y ahora se mofaran de ella, no debería ser sancionada según ese argumento. Por último, lo q se pretende con el tipo es proteger a las victimas. No evitar solo el analtecimiento del terrorismo. Indep ndientemente de q banalizando el terrorismo se naturaliza y se ve como algo normal. Si la ley de amnistia fue un sacrificio para ellas y sus familiares, con mayor motivo y celo deberíamos protegerlas de malnacidos q buscan hacerse famosos a base de hacer daño los demás. En cualquier caso gracias por este magnífico blog

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    • Lole
      Lole Dice:

      Si las víctimas están muertas entiendo entonces que según su criterio que hay que proteger a los familiares de las víctimas.

      ¿Cuántas generaciones?

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  3. izaskun
    izaskun Dice:

    Decir “el franquismo solo fusiló a 23.000, y no por capricho” no es delito.
    Claro, no era terrorismo, y sus víctimas no son víctimas del terrorismo.
    Todo muy legal (y democrático).

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  4. Colapso2015
    Colapso2015 Dice:

    Por miedo intenso, camino de muy intenso, al dictado duro del Estado no diré nada a este respecto.
    Usted haga como yo y no se meta en política.

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  5. Lucía de las Heras
    Lucía de las Heras Dice:

    Parecería más lógico que las penas fueran pecuniarias (más responsabilidad civil por daño moral) y el delito perseguible sólo a instancias del perjudicado (víctima del terrorismo o, si ha fallecido, sus familiares), con posibilidad de perdón del ofendido como causa de exclusión de la punibilidad.

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  6. Carlos
    Carlos Dice:

    Soy lego en derecho pero me hago las siguientes preguntas:
    Cuando el autor dice “El subtipo menosprecio a las víctimas debe vincularse claramente al subtipo enaltecimiento del terrorismo…” en base a qué lo asegura. Ya que el artículo del código es bien claro, ¿dónde está escrito que haya que fallar en virtud de esa vinculación?
    El segundo punto (contexto social) lo entiendo aún menos, porque abre paso a todo tipo de arbitrariedades ya que el juez no sólo tiene que interpretar el código si no, nada más y nada menos que interpretar el contexto social?! De nuevo, ¿dónde está estipulado que haya que obrar así? A mí eso me recuerda a cuando, en la era de Zapatero, había una tregua y parece ser que negociaciones, algunos amigos me decían que los fiscales jueces e incluso la policía debía actuar en materia de antiterrorismo “teniendo en cuenta la situación actual” , lo que a mí me parecía un terrible error, porque creía que los mismos hechos no debían ser juzgados o perseguidos de otra forma en función de la voluntad de los terroristas.
    Debe ser que me equivocaba…

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  7. ENNECERUS
    ENNECERUS Dice:

    Si hay algo que repudio es el doblevarismo, el estado de derecho por el cual los ciudadanos nos sometemos por nuestro bien a la ley del embudo.

    Libertad de expresión, sí, pero sólo para algunos. Me he hartado de defender que la libertad de expresión es el derecho de los demás a decir las cosas que me repugnan.

    El enaltecimiento del terrorismo es necesario que esté tipificado como delito, así como el menosprecio de las víctimas. Pero hay víctimas de primera y de segunda. Rodrigo tiene escritos en este blog en el que diferencia claramente entre la justicia material y las necesidades políticas exigidas para la superación de un determinado escenario de violencia, en el que todo el mundo tiene que mirar para otro lado. Claramente en este caso se posiciona en la segunda tesis.

    Quizás el problema de fondo es que en España no sabemos honrar a nuestras víctimas. Enterradas algunas con nocturnidad y alevosía. Condenadas al ostracismo y aún del desprecio social. Olvidadas por el estado y la nación por la cual fueron asesinadas o malheridas. Despreciadas por sus hiperlegitimados verdugos o los recogedores de nueces… hasta que cayó bajo las balas “uno de los nuestros”.

    ¿Dónde está el perdón? ¿Dónde el reconocimiento social? Algunas cosas se hicieron, en el período del denostado Ánsar. Pero ahora es una hartura hablar de estas cosas. ¿El 11-M? ¿300 asesinatos de ETA sin esclarecer? No molestes niño, que los mayores estamos hablando de cosas serias. Toma esta reforma del Código Penal y calla, que ahora toca mancharse las togas con el polvo del camino

    Así y todo, en la democratiquísima Gran Bretaña estaba prohibido hablar siquiera de las organizaciones terroristas (IRA), con gravísimas sanciones penales. Ahora a nadie en su sano juicio se le ocurre ir provocando con chinitas, chorraditas o chistecitos. Y si lo hace, cae sobre él el peso de la ley, sea unionista o republicano. Porque encender una vela por la noche puede ser un acto romántico o una temeridad (en un polvorín o en caso de guerra).

    ¿Doblevarismo?

    – Rita Maestre, absuelta de los delitos por el que fue procesada, invadiendo la capilla de la Complutense en la que se estaba celebrando una misa y desnudándose parcialmente en mitad de la celebración. ¿Habría sido la sentencia la misma si el hecho se hubiera producido (hipótesis inverosímil) en la mezquita de la M-30?
    – Absolución de tuits ofensivos y amenazas a colectivos que no están especialmente protegidos: “Arderéis como en el 36” se ha convertido en un simpático eslogan. ¿Como caben 6 millones de judíos en un 600? En el maletero. Los repuestos que Irene Villa va a buscar al cementerio de las niñas de Alcácer y tantos otros.
    – Grupos de rock con letras manifiestamente proterroristas, habitualmente contratados por ayuntamientos.
    – Censura pública, incluidas la municipales con prohibición de circular y de exhibir carteles en los autobuses de Hazte Oir en los que se dice que los niños tienen pene y las niñas tienen vulva.
    – Condena al Reino de España por parte del TEDH por la condena injusta al periodista Federico Jiménez Losantos. Unanimidad de los jueces, con la excepción del español, que voto a favor de España e inaceptables presiones al juez andorrano para que se uniera al español.
    – Presión política y judicial contra una organización de extrema derecha que está montando una red asistencial sólo para españoles.
    – ¿Escraches? Sólo si eres de la extrema izquierda.

    He puesto casos en los que no estoy de acuerdo con ninguna de las conductas pero en la que la respuesta judicial, política y mediática ha sido totalmente sesgada.

    O todos o ninguno. Yo soy partidario de todos. Y totalmente contrario a la libertad de expresión sólo para algunos y dentro de la dictadura de lo políticamente correcto.

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  8. jarpia
    jarpia Dice:

    El problema es hacer delictivas la estupidez y la mala educación, que es a lo que expresan sobre su autora los chistecitos de marras. Y da miedo que la estulticia y la falta de modales subsuman un tipo penal que está peligrosamente cerca de ser un “delito de pensamiento”.

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  9. O'farrill
    O'farrill Dice:

    El atentado a Carrero Blanco parece que produjo una frase: “No hay mal que por bien no venga” muy de acuerdo con la doblez moral en que transcurre la política en casi todo el mundo (operaciones de falsa bandera). El traer a colación un simple gesto de mala educación de quien ni siquiera había nacido por entonces, resulta ciertamente sorprendente. Hay que tener en cuenta que el “relato” políticamente correcto surgía entre personas que desconocen por completo no sólo el régimen anterior, sino que su ignorancia y cultura repetitiva de lo oído en sus entornos, hace que las meteduras de pata estén al orden del día. Además es el exhibicionismo del “famoseo” mediático en las redes lo que, como ocurrió con Zapata, hagan que salgan enredados en ellas.
    Detrás de todo ello está esa libertad de expresión que “o es, o no es” como se indica en comentarios anteriores. Si prevalece constitucionalmente, ninguna norma puede ir contra ella porque modificaría su sentido y su intención, pero….. es en lo que estamos.

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  10. Elcensor
    Elcensor Dice:

    “…el ejercicio de la libertad ideológica o de la libertad de expresión, no obstante su reconocimiento como derechos fundamentales (artículo 20.1 a ) de la Constitución), no puede servir de cobertura a la impune realización de actos o exteriorización de expresiones que contengan un manifiesto desprecio a las victimas del terrorismo, en tal grado que conlleve su humillación”

    Como sabrán Maximilien de Robespierre, juez de lo penal,
    es uno de los principales artífices inaugurales del Terrorismo de Estado, ejercido por el Estado Moderno tras la caída de los estamentos. Establece la violencia del Estado como una virtud a través de una justicia implacable.

    Robespierre, pasa a formar parte del “Comité de Salvación Pública” donde se utiliza con fruición la guillotina contra aquellos de ideología no revolucionaria; supuestamente antisocial. De los más de 17000 muertos, que no victimas* del terrorismo estatal, el 70% eran trabajadores que no comulgaban con el ideario revolucionario, mediante sus actos pasivos o activos.

    La razón principal de ello, era el Comité Penal quien establecía la realidad de las cosas (una interpretación del sentido de realidad) sin límite alguno. De esta forma, lo percibido como una burla, en esa re-definición del contexto social a un mundo imaginario, podía ser enarbolado como un peligro de “salud” pública para la revolución.

    El clímax de la sentencia, revolotea en el simple hecho de que son los jueces quien establecen lo que socialmente se entiende por humillación, y a su vez, una novedad importante, establecen como posible la capacidad de los vivos de humillar a los muertos.
    Es claro, un hecho de sacralización sobre los muertos interfiere en el juicio, no sólo material. La neo-lengua, la primacía de derechos de unos u otros, vivos o muertos simplemente por el origen de su muerte se asienta en lo políticamente correcto de un discurso totalitario. De ahí, el desprecio a la libertad de expresión y creación artística. Lo cual enraíza más hondo extirpando la libertad de pensamiento, pues cualquier reflexión que involucre una “víctima”, aunque sea de forma tangencial, es susceptible de la interpretación del tribunal como humillación o desprecio. Es el mismo tribunal, a su vez, quien establece el dolo de los pensamientos de la persona; no existiendo acción pública distinta del pensamiento (hablar con uno mismo, aunque se haga de forma pública) que pueda establecer certeza al respecto.

    Se establece pues una arbitrariedad, neo-lengua judicial que es justamente lo que caracteriza al terror. Reintepretar la cultura en pro de unos ideales sagrados, no realistas.
    Y en ello utilizar la violencia bien sea estatal o grupal para coartar la libertad de las personas. Por ejemplo para hablar en público, y como es obvio, con publicidad.

    “El terror no es otra cosa que la justicia rápida, severa e inflexible; es, pues, una expresión de la virtud;” Robespierre en la Convención (1793)

    Robespierre participó en la elaboración de la “Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789” donde la palabra más repetida es Ley,…

    *: victima se refiere al vencido, sacrificado a los dioses. De hecho referirse a alguien como victima y no muerto, incluye algún tipo de sacralización. Resulta curioso, por ejemplo, la expresión: víctimas de un terremoto.

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    • Carlos
      Carlos Dice:

      Sin ironías te diré que todo lo que has dicho me parece muy interesante pero, y hay un gran pero, la libertad de expresión como cualquier otro derecho no puede ser ilimitado. Es muy sencillo de entender pero evidentemente es muy complejo interpretar esos límites, o siquiera colocarlos, y en última instancia, es un juez el que decide. Sí, alguien tiene que decidir. Es una faena, lo sé, pero nunca podremos dimitir de la responsabilidad de marcar continuamente dónde están los límites razonables para la convivencia.
      Una entrada muy interesante sobre el tema:
      http://cultura.elpais.com/cultura/2017/03/03/actualidad/1488542648_817011.html

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  11. antonio
    antonio Dice:

    No parece que el humor deba estar libre de las limitaciones que una mayoría de ciudadanos se imponga en su derecho la libertad de expresión, vía legislación. Por otro lado, no es tanto el hecho de la función critica en si misma (necesaria como medio de mejora) a sujetos y sus acciones por medio de política, economía, artes, etc.. sino el propio objeto de la crítica y el grado de critica (a la totalidad o parcial) lo que se limita en una sociedad . Por ejemplo , si la sociedad defiende nítidamente y sin fisuras un modelo social democrático, aceptará y apoyara cualquier critica, también la humorística, a personajes (Carrero)y regímenes (Franquismo) dictatoriales, pero no lo permitira a sujetos, acciones y valores que si estima valiosos (existen valores mil protegidos hoy: partidos, instituciones, propiedad privada, fe, familia, etc..). A juzgar por el castigo judicial, se nota también en los comentarios de este blog, de Cassandra y su humor, no parece que la sociedad española sea precisamente un modelo de defensa democrática a día de hoy. Y empeora cada día.

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