Gestación comercial: deseos y derechos

(El presente post es una versión reducida, a instancias de los editores, de un artículo publicado por la autora en la revista El Notario del Siglo XXI, que puede leerse aquí)

La Ley 14/2006 de 26 de mayo sobre Técnicas de Reproducción Humana Asistida prohíbe, en su artículo 10, la gestación subrogada o comercial. Pese a ello, se estima que anualmente en nuestro país cerca de mil criaturas son adquiridas mediante esta práctica, hasta el momento, sin demasiada dificultad (como así lo corrobora la existencia de mediáticos y conocidos casos). Sin embargo, la ilegalidad de la práctica en los países de procedencia de las y los clientes, está planteando reiterados conflictos a la hora de inscribir al nacido/a en los registros civiles nacionales. Por ello, algunos países donde la práctica es legal están empezando a exigir que la gestación comercial cuente con el beneplácito de las disposiciones normativas en país de destino, y de ahí la urgencia de su legalización.

En defensa de la legalización se esgrimen argumentos varios: que es la única forma que tienen algunas personas para ser madre o padre y su prohibición vulnera un supuesto derecho a serlo, que es un contrato válido en la medida que opera la libre elección entre las partes, que limitar la decisión de las mujeres sobre su cuerpo es un acto de paternalismo, la teoría del “mal menor”, según la cual dado que es una práctica existente es mejor contemplarla y legalizarla para garantizar ciertos derechos o incluso la posibilidad de su desmercantilización mediante la regulación de la gestación altruista.

En primer lugar, la maternidad o paternidad no es un derecho ni es la única forma que tienen algunas personas de acceder a la paternidad o maternidad (habida cuenta de las miles de criaturas pendientes de ser adoptadas o acogidas). Eso sí, es la única vía posible para seleccionar una, dos o ilimitadas criaturas a la carta: eligiendo sexo, carga genética y con derecho a revocación del acuerdo. Un proceso que se ajusta a las pretensiones del cliente en lo que se niega a los y las menores la tutela institucional de la que gozarían si fuera una adopción internacional.

A su vez, el manido argumento del libre consentimiento precisa que éste sea un acto libre e informado. El ejercicio de dicha libertad requiere que no está mediada por la supervivencia o la subordinación. En un contexto globalizado de feminización de la pobreza y rearme del neoliberalismo patriarcal, el consentimiento está viciado porque no se dan los requisitos exigibles a un contrato libre entre iguales. La supuesta libertad del acuerdo operaría, además y en el mejor de los casos, solo para aceptar el contrato. Suscrito el mismo, la gestante pierde toda capacidad para interrumpir el embarazo, cambiar de opinión y revocar el consentimiento. Pero también exige que sea un acto informado, que se conozcan todas las consecuencias de la decisión. Como ocurre con la falsa premisa de la libertad del acuerdo, la información no es tal porque es imposible que las gestantes conozcan con anterioridad los lazos afectivos que desarrollarán con sus criaturas durante o después del embarazo y, no en vano, este es el principal argumento al que apelan las gestantes arrepentidas.

En tercer lugar, impedir la explotación reproductiva de las mujeres no equivale a limitar su libertad ni a un ejercicio de paternalismo, como se pretende defender. Como no lo es respecto a las trabajadoras y trabajadores prohibir jornadas laborales de 20 horas diarias, o trabajar con grilletes y cadenas. Quizás conviene recordar -como señalaba recientemente la filósofa Amelia Valcárcel- que “mi cuerpo es mío” es un eslogan, no un argumento, que vindica la autonomía de las mujeres respecto a los mandatos patriarcales, pero también respecto al mercado. No equivale a considerar el cuerpo como una propiedad privada que puedo vender apelando al slogan “mi riñón es mío” o “mi cornea es mía”. Nada más lejos del conocido eslogan que defender la explotación a la carta del cuerpo de las mujeres según se precise un rato de sexo, un par de óvulos o un útero.

La cuarta línea argumental es que frente al “mal mayor” que supone su no regulación, adoptar un marco jurídico permitiría garantizar los derechos de criaturas, gestantes y clientela. Conviene advertir que en nuestro país la gestación por sustitución ya está regulada: está prohibida. Como lo está la trata de personas con fines de explotación sexual, el tráfico de órganos, de drogas o de armas y nadie apela a su legalización para garantizar los derechos de las y los consumidores o asegurar la calidad del producto. El mensaje suele ser el contrario: fortalecer su persecución y penalización.

Por último, no debiéramos terminar sin abordar el falso o ingenuo debate que rodea a la gestación altruista. En la medida que las propuestas legislativas que contemplan dicha modalidad prevén una compensación económica por las “molestias” ocasionadas, el altruismo no es tal y cabe pronosticar un escenario similar al de la venta de óvulos (comúnmente denominada “donación”). Nuestras universidades están repletas de carteles que invitan a nuestras jóvenes a sacarse un “dinerillo” para sus estudios hiper-hormonándose y vendiendo sus óvulos, sin que exista un control sanitario público que vele e informe de los riesgos que conlleva para su salud. Quizás conviene  preguntarnos si el altruismo, de ser tal, se aceptaría en la donación de órganos entre donantes vivos sin control alguno por parte del sistema de salud pública y sin derecho a que la persona donante se retracte u obligándole, en su caso, a pagar una cuantiosa indemnización por ello.

No es difícil empatizar con aquellas personas que tienen el anhelo de tener hijos/as. Que ante las fotos de pequeñas criaturas sonrosadas que ilustran las páginas webs y los carteles de las empresas comercializadoras de los vientres de alquiler sintamos una espontánea oleada de ternura. Sin embargo, el apresurado debate al que asistimos evita, deliberadamente, contextualizar las condiciones de las posibles gestantes y revisar los requisitos o el procedimiento de un sistema de adopciones internacional no lucrativo en el que -a diferencia de la gestación comercial- prima el interés del menor y no el deseo o la capacidad económica de la clientela.

El debate sobre la legalización de la gestación comercial no se puede abordar solo desde la libertad individual o los deseos de cada cual. Hay responsabilidades estatales indelegables, una de ellas es la tutela de unas y unos menores que no pueden quedar al albur de chequeras, ilusiones o deseos personales. El derecho a la dignidad y a la integridad física y moral de las mujeres o el derecho de los menores a contar con tutela (paterna, materna o estatal) son valores intrínsecos de una democracia, bienes comunes reconocidos en nuestro ordenamiento jurídico. Por el contrario, no existe el derecho a ser padre o madre, por mucho que se desee; como no lo existe respecto a la compra de órganos por mucho que se desee vivir. Legalizar la gestación comercial tiene serias implicaciones éticas, entre otras, permitir que cualquier persona con capacidad económica suficiente pueda adquirir un ser humano, derivar hacia las mujeres más vulnerables las secuelas físicas y psicológicas que comporta un embarazo y establecer una ciudadanía censitaria, según la cual, solo las personas con recursos pueden garantizar que el libre mercado les provea de criaturas a demanda.

10 comentarios
  1. Segismundo
    Segismundo Dice:

    Muy de acuerdo con la autora. Hay muchas veces que los discursos suenan bien, pero hay que ir un poco más allá de la frase hecha. Lo del derecho a ser padre o madre es un caso paradigmático. Es evidente que hay que ir un poco más allá del slogan..

  2. Cvm Privilegio
    Cvm Privilegio Dice:

    Me encanta este cartel. Sirve para aclarar de qué estamos hablando.

    http://www.getafecapital.com/wp-content/uploads/2017/05/feriagestacionsubrogada-1024×455.jpg

    (Y si el cartel es fake, no solo me han engañado a mí, sino también a su target, así que tan fake no será: http://shangay.com/deseando-ser-papas-esta-puede-ser-vuestra-gran-oportunidadxxxx )

    No se esfuerce usted demasiado, sra. Nuño. Los vientres de alquiler se acabarán aceptando porque se ajustan a dos poderosos principios de la presente Zeitgeist:

    1) Si algo puede hacerse según la tecnología, la ética no lo debe impedir.

    2) SI algo es apoyado por ciertos lobbies -cuya solo mención está prohibida en blogs como este- entonces es justo y necesario.

  3. victor diaz
    victor diaz Dice:

    Ante todo indicar que comentaré este post como científico y como ciudadano y no esencialmente desde el punto de vista legal. Y en este sentido permítame decirle que su post me parece un despropósito, aunque mi comentario seguro que levanta muchas críticas por ser socialmente incorrecto.
    Creo que en ningún caso el tema tratado es comparable a tráfico de armas, órganos o drogas como se pretende indicar, ni incluso a tráfico de personas. Para ello me voy a referir a otro cuestión importante que muchos pueden considerar no relacionada pero que si lo está. En los supuestos mencionados se hace referencia a impedir traer una vida al mundo, pero el aborto da lugar a que, bajo el pretexto del deseo de la mujer embarazada, pueda dar fin a una vida futura. Cuando existen múltiples medios para evitar dicha situación y también, en último caso, darlo en adopción.
    En este sentido, no sé de donde ha salido el posible derecho de una embarazada para actuar sobre un ser distinto del suyo. Se que hay gente que indica que todavía no es un ser humano. Científicamente que me expliquen de donde sale esa hipótesis. Incluso para algunos ciudadanos este hecho podría ser interpretado como asesinato.
    Sin embargo, el aborto está permitido, y el resultado es mucho peor, acabar con una vida, no darla. Que dirían muchos, si pudieran, si les hubieran abortado a ellos.
    En otro aspecto, es cierto que se puede científicamente elegir sexo o evitar la transmisión de enfermedades hereditarias, pero la selección de carga genética todavía es una quimera, aunque todo se andará. En cualquier caso, para ello está la legislación, para limitar efectos indeseables sobre la sociedad en su conjunto, de la misma forma que el aborto, que si es legal.
    En cuanto a que se trate de un contrato, será como todos los que se llevan a cabo, con libertad para aceptarlo o no, velando la ley por esa libertad y por el derecho de información de las mujeres, impidiendo cualquier tipo de explotación. Y es lógico que el incumplimiento exija una restitución, o simplemente que implicase que el acuerdo fuese declarado nulo como mal menor. Y en caso contrario ¿dónde queda el estado de derecho al incumplirse los contratos?.
    En lo único que parcialmente podría darle la razón es en la utilización de las mujeres aprovechándose de su situación económica. Pero hay que considerar también que alomejor esos ingresos le permiten una calidad de vida mejor a su familia. Esto no debería ocurrir, ya que lo ideal sería que todos tuviéramos salarios dignos, pero la realidad es la que es, y la situación social actual es derivada de las malas políticas económicas llevadas a cabo en nuestro país. Pero esto es otra historia.

    • ana reyes
      ana reyes Dice:

      Mire señor, el aborto es tan sencillo de entender que 1 embrión no es un niño si no un tejido celular incapaz de desarrollarse, pensar, o sentir algo por si mismo, es decir, es equivalente a un trozo de piel, por muy humana que sea, no es un ser humano completo. Las leyes de plazos dictaminan cuando se considera un niño 14 semanas. Al contrario que los vientres de alquiler que contemplan un embrión como un ser completo ya que reclaman dicha propiedad como si ésto fuera un niño. Quien está a favor de los vientres de alquiler estaría en contra del aborto, ya que el embrión de un día lo trata como un niño.
      Por más que quieran buscarle recovecos par ver como quitar un niño a una mujer, el embarazo le pertenece a la mujer y solo es ella y solo ella que tras 6 semanas si quiere puede darlo en adopción y serán sus nuevos padres quienes cumplan los criterios que garanticen el bienestar del niño .El derecho a famialia es para los niños, derecho que pretenden adultos también apropiase, porque esto solo se trata de apropiarse de la vida de otros seres humanos distintos de su persona, y las leyes nunca deben servir para usurpar la vida de otros.
      Ni las mujeres son probetas ni técnicas , ni los bebes se adquieren, se adoptan. y para eso ya hay leyes garantistas. Que haya que mejorar los procesos de adopciones es una realidad, pero ustedes no luchan por eso, luchan por tener una criada reproductora…y eso no va a ser.

      • Manu Oquendo
        Manu Oquendo Dice:

        Estimada Sra. Reyes.

        Supongo que es consciente de que acaba de establecer que, entre los mamíferos sexuados, solo la especie humana está fuera de la regla universal de que tras la fecundación, el embrión es, un ser nuevo y distinto de sus progenitores.
        Esto que es una verdad científica para todas las especies –y que en algunos casos extiende protección penal a dicho embrión animal– en el caso de los humanos resulta ser territorio cinegético libre.

        Igualmente –y en el mismo párrafo– recupera usted la vieja controversia romana que, dado que el “infans” carecía de uso de la razón y de la palabra, defendía que los progenitores tenían el derecho humano al infanticidio.
        Debate este que ocupó al menos dos siglos de la Roma imperial hace ahora unos 1900 años. Estamos a punto de completar el círculo.

        Ambas cuestiones ayudan a entender el significado y el valor del término “Postverdad” gracias al cual la mera voluntad configura una realidad “social” merecedora de ser legislada, impuesta y en ocasiones obligada vía código penal.

        Nos lo explica Scruton con bastante ecuanimidad y desde una perspectiva más amplia referida ala subasta electoral de neo-derechos y a la emergencia de la moral plebiscitaria.

        https://www.youtube.com/watch?v=cltwApOVzd8

        Con lo cual comprobamos que el progreso humano admite fases regresivas y por tanto no está garantizado.

        Un saludo

      • victor diaz
        victor diaz Dice:

        Mire señora. Un embrión puede no ser un individuo en el momento de la concepción, pero lo será en un futuro, y ustedes impiden que lo sea, es decir, impiden el desarrollo de una vida futura. Además, las leyes ni quien las promulga no son nadie para determinar cuando un embrión es persona. La ciencia no se regula por decreto.
        Además, el embarazo no pertenece a la mujer ya que es un ser distinto de ella y por lo tanto la mujer no debe limitar el derecho del no nacido. Por otra parte, los vientres de alquiler se utilizan cuando los padres son incapaces biológicamente de engendrar un hijo suyo, brindándoles este sistema una alternativa que ustedes les impiden. Por tanto, ustedes están limitando el derecho de los demás, tanto en el aborto como en el caso de los vientres de alquiler, lo que frecuentemente les preocupa es organizar la vida de los demás limitando su libertad. Un ejemplo para no seguir.

  4. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Por muchas vueltas que le demos es difícil encontrar una mujer normal, autónoma e independiente que esté dispuesta a firmar y cumplir este tipo de contrato. Es necesario rebuscar en vidas bastante degradadas para caer en estas cosas que instrumentalizan y retratan a todos los que en ello participan. La cosa recuerda bastante al contrato matrimonial por horas que en algunos países musulmanes usan “in lieu of” nuestras alternativas “prostituyentes”.
    Además, –como dice otro comentario al considerar los 100,000 abortos largos que oficialmente se ejecutan en España cada año–, tengo la sensación de que los criterios morales de nuestras sociedades están bastante arrastrados por el polvo del camino.
    Vas sumando una cosa tras otra y al final aquí se va a quedar quien no tenga otras opciones.

  5. Iacobus
    Iacobus Dice:

    Puestos a desarrollar el tráfico sobre bienes que hasta ahora eran extra comercio, la gestación subrogada es poco creativa. Mira mucho por el adoptante y poco por la gestante.

    Mucho más interesante que el “alquiler” seria la prenda del vientre. Permitiría a cualquier joven obtener una solvencia extra. Y solo habría que estar en los casos de morosidad, que serían inferiores al 5% (en línea con la morosidad hipotecaria de primera vivienda).

    El desarrollo institucional ya lo tenemos: bastaría con admitir en el nuevo Registro civil asientos de gravamen como en los Registros de bienes.

    Ello equivaldría, como se puede apreciar, a una recuperación de la responsabilidad personal por deudas (nexum), a derogar el 1911CC y la lex poetelia papiria de la que trae causa.

    Pero es que admitirlo solo como alquiler equivale a reestablecer la esclavitud y a que las pobres gesten para las ricas (ej. novias de CR7)

  6. jarpia
    jarpia Dice:

    “…se estima que anualmente en nuestro país cerca de mil criaturas son adquiridas mediante esta práctica.”
    Esta es la realidad de la gestación subrogada.

  7. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Tengo sobre la mesilla un libro de filósofos jóvenes publicado por el Centro Ushiro de la Universidad de Oxford. El editor es David Edmons. Son artículos sobre casos concretos, del estilo de las conferencias de Michael Sandel en Harvard, pero sin llegar al nivel académico profesor Sandel. Leo alguno de ellos de vez en cuando.

    El último que leí viene a cuento sobre la cuestión y también por el comentario de Cum Privilegio acerca del poder acumulado por algunos lobbies casi innombrables.

    El caso es que en el año 2011 le fue denegada por la autoridad competente a un matrimonio la solicitud de ser hogar de acogida (Foster parenting). Sucedió en Inglaterra y el matrimonio recurrió la decisión en los tribunales, perdió y apeló. Tras la apelación volvió a perder.

    El argumento de ambas sentencias denegatorias se basaba en que al ser el matrimonio cristiano practicante, (se les definía como cristianos conservadores) sus creencias podrían plantear un conflicto al posible niño de acogida dado que si éste en su desarrollo humano, en algún momento, sintiese interés o inclinación por el mundo homosexual, caía dentro de lo “probablemente posible” que sus padres de acogida tratasen de sugerirle vías de actuación alternativas para reconducir al acogido.

    El artículo –del joven filósofo Simon Rippon– está en desacuerdo con ambas sentencias y procede a explicar sus razones.

    Pero no voy a entrar en ellas sino en el raciocinio de los dos tribunales que resolvieron la cuestión.

    Ambos siguen una lógica según la cual el paso siguiente debería ser, –en concordancia con sus principios, leyes y jurisprudencia—, plantearnos seriamente si se debe conceder la autorización a la crianza y formación de los propios hijos a cualquier matrimonio cuyas creencias morales en cuestiones de Sexo y Género, discrepen de las leyes que se han ido incrustando en toda la Unión Europea sin prácticamente ruido mediático y en algunos casos bajo la amenaza latente de castigo penal o administrativo al discrepante.

    Esto está pasando y quizás merezca algo más de atención que tratar de promocionar los intereses de ideologías que en este momento parecen resultar extraordinariamente afines y convenientes al Poder.

    Saludos cordiales.

    Texto citado.
    “Philosophers take on the world”. Pages 89-92.
    Oxford University Press. 2016

Los comentarios están desactivados.