Los temas que no están en el debate electoral y deberían (I): la energía.

 

En los momentos actuales que nos encontramos en plena campaña electoral y los líderes políticos no se cansan de prometernos medidas de todo tipo para mejorar nuestras condiciones de vida, conscientes de que si llegan al gobierno no van a poder aplicarlas debido a la grave situación económica en que nos ha dejado el actual Presidente del Gobierno, se echan en falta debates sobre problemas más serios que viene arrastrando España desde hace años. Uno de ellos es la situación energética, clave para el posible relanzamiento económico si es que se produce.

Evidentemente se trata de un tema delicado y comprometido que puede restar votos al candidato que lo plantee, pues rápidamente el opositor le da un sesgo demagógico y saca a relucir la protección del medio ambiente, el peligro radioactivo, el cambio climático, etc.

En mi opinión personal hay dos puntos importantes que deberían tratarse en esta campaña para que los ciudadanos conociésemos la posición de cada partido político al respecto.

En primer lugar, estaría la existencia de un Plan Energético Nacional, posibilista, apolítico y con un horizonte temporal de 25 años, revisando sus objetivos a partir del décimo año si el contexto internacional lo aconsejara. Este Plan debería ser el resultado final de un estudio serio y detallado de nuestra situación en el que hubieran participado todos los sectores implicados.

En segundo término, la refundación de la Comisión Nacional de Energía, partiendo de cero y dotándola de una base legal estable, sólida e independiente de los vaivenes políticos.

Para entender la gravedad del problema incluyo, a continuación, los datos del año 2009 facilitados por el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, en lo concerniente al consumo y a la producción nacional de energía, expresados en Kilotoneladas equivalentes de petróleo (Ktep).

 

Tipo de energía            Consumo           %                    Producción nacional               %

Carbón                          10.353             7,9                              3.778                        12,6

Petróleo                        63.673           48,9                                 107                         0,4

Gas natural                   31.104           23,8                                 12                         0,0

Nuclear                            13.750           10,5                            13.750                    45,9

Renovables                   12.325            9,4                            12.325                       41,1

Total                  130.508        100,0                            29.972                    100,0

 

A la vista de estas cifras reales considero se pueden extraer las primeras conclusiones que no admiten posible discusión política.

1ª.- España es un país muy deficitario en energía ya que solamente produce el 22% de sus necesidades.

2ª.- Nuestra dependencia del petróleo es excesiva pues se acerca al 50% del total de la energía consumida.

3ª.- Las posibilidades de mejora en el campo de las energías fósiles (carbón, petróleo y gas natural) son muy limitadas al carecer nuestro país de la materia prima necesaria.

4ª.- Esta situación es insostenible y retrasará la posible y deseada recuperación económica, al ser extremadamente vulnerables a las oscilaciones del precio del crudo.

 

A partir de aquí, ya entraríamos en el terreno del debate y cada ciudadano puede proponer las actuaciones más adecuadas desde su punto de vista ideológico.

A este respecto, me permito proponer los siguientes puntos como base de partida para su discusión:

 

a) La capacidad de actuación para aumentar nuestra producción energética se centra fundamentalmente en las energías: nuclear y renovables, con los problemas que ambas representan, la nuclear con su gran carga política y las renovables por su mayor coste económico, si exceptuamos la hidráulica. No obstante deberíamos seguir la Comunicación de la Comisión Europea que propone un incremento de la energía renovable hasta que su aportación represente un 20% de la energía total consumida.

b) Se debería equilibrar la contribución del gas natural con la del petróleo, sobre todo teniendo en cuenta que los países productores de petróleo son políticamente inestables lo que motiva que sus precios varíen de forma imprevisible y probablemente al alza en los próximos años.

c) Potenciar el consumo de carbón, aprovechando las ventajas de las nuevas tecnologías de esta materia prima (biocarbón, captura y secuestro del CO2, etc.) mediante importaciones de los países europeos cuyos precios permanecen más estables.

d) Favorecer la liberalización del sector eléctrico en el seno de la Unión Europea previsto para el año 2014 eliminando las políticas intervencionistas, como las que aplica el actual gobierno que han dado lugar a la apertura de un expediente sancionador contra España por parte de la Comisión Europea.

e) No aumentar el déficit tarifario mediante la aprobación de tarifas ficticias, de tinte electoralista, que van en detrimento de la renovación del sector. Sirva de ejemplo que en el periodo 2009-2011, la capitalización bursátil de las empresas eléctricas en España ha caído un 21% mientras que en EE.UU en ese mismo periodo se han revalorizado un 13%.

f) Teniendo en cuenta que el Transporte, la Industria y los Servicios son los sectores destinatarios, a partes iguales, de la energía consumida, incidir sobre ellos para conseguir un uso más racional de la energía ahorrando un 20% de la energía consumida en los próximos diez años, que es otro de los puntos de la Comunicación de la Comisión Europea, potenciando el transporte público, incentivando la industria para mejorar sus procesos productivos y concienciando a los ciudadanos sobre este problema.

 

El otro asunto a debatir es el referente a la Comisión Nacional de Energía cuya situación actual es bastante cuestionable por su excesiva dependencia del Gobierno.

La Comisión Nacional de Energía (CNE) es el ente regulador de los sistemas energéticos, creada por la Ley 34/1998, de 7 de octubre y desarrollada por el R.D. 1339/1999, de 31 de julio. Adscrita al Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, sus funciones vienen determinadas en las citadas disposiciones legales.

El problema actual radica en que con la llegada al poder del partido socialista los nombramientos del Presidente y de los Consejeros han recaído en personas afines al Gobierno pero de dudosa valía técnica, con lo que se han convertido en cadenas de transmisión del Ejecutivo provocando la consiguiente pérdida de independencia en sus decisiones.

Por ello considero necesaria la refundación de este Organismo, dotándole de mayor poder decisorio y protegiendo a los puestos directivos de los gobiernos de turno.

En la elección de los Consejeros, incluido el Presidente, deberían participar todos los sectores afectados e implicados en la producción y consumo de la energía que mediante el procedimiento que se determinase podrían proponer una terna al Parlamento que tendría la última palabra. La duración de su mandato tendría que ser superior a la duración de una legislatura para potenciar su estabilidad.

Igualmente sus decisiones, tomadas por consenso o por mayoría cualificada deberían ser vinculantes para el Gobierno.

Comprendo que no es nada fácil plasmar en unas líneas el nuevo planteamiento de la CNE y el proceso a seguir para realizar estos nombramientos, pero lo que si está claro es que cuestiones tan importantes como, por ejemplo, el cierre o no de una central nuclear no debe quedar en manos de los políticos que únicamente pensarán en la rentabilidad electoral de su decisión, dejando al margen el daño que se pueda producir a la economía del país.

Estos serían a grandes rasgos los temas principales a debatir entre los partidos políticos que, vuelvo a repetir, pueden tener una influencia decisiva en el futuro económico de nuestro país y que en mi modesta opinión han arrinconado para no perder votos en las próximas elecciones. Tremendo error, uno más, de la clase política que nos gobierna.