La difusión (gratuita y en tiempo real) del conocimiento jurídico.

Debemos congratularnos de que este blog esté adquiriendo el reconocimiento debido. Como señaló el profesor Juan Sánchez-Calero Guilarte en el post de su propio blog, de 1 de septiembre de 2011 (“De vuelta”. http://jsanchezcalero.blogspot.com/), “la abundancia de blogs de calidad que tratan sobre problemas mercantiles españoles tiene un significado evidente: se consolida una forma distinta de escribir, leer y opinar sobre nuestra materia. Una tendencia que tiene en el ámbito académico su principal expresión. Algunos (pocos) ya se han dado cuenta de éstos, mientras que otros …”. Podríamos citar otros blogs de contenido similar, como los del profesor Jesús Alfaro Aguila-Real (http://derechomercantilespana.blogspot.com/), o, por citar otro de Derecho Administrativo, el de José Ramón Chaves, “Sevach” (http://contencioso.es/). En cuanto al Derecho en general, puede verse el blog para abogados legaltoday (http://www.legaltoday.com/). Un blog te lleva a otros.

 

La blogosfera es una fuente inagotable de conocimientos, en este caso jurídicos y, por tanto, debemos congratularnos, de que los más doctos nos ofrezcan, de forma gratuita y en tiempo real, sus opiniones y experiencias.

 

Esperemos que todos se den cuenta de que se puede compatibilizar perfectamente la transmisión de conocimientos a través de este medio (la blogosfera, bien mediante blogs individuales, bien colectivos) y la de la transmisión en publicaciones convencionales.

 

Estos blogs son un instrumento en tiempo real que sirven de avanzadilla para adelantar ideas sobre temas candentes, para realizar comentarios de urgencia sobre nuevas normas, sobre todos las más polémicas. Se echa en falta, a mi juicio, una valoración de urgencia sobre normas tan injustas como la reciente ley de medidas de agilización procesal, que diseña, especialmente en lo contencioso-administrativo, una justicia para ricos. La abogacía parece guardar silencio sobre la misma, mientras que la institución del Defensor del Pueblo,  en el Resumen del Informe a las Cortes Generales correspondiente al año2010, haindicado lo siguiente:

 

“Esta Institución debe llamar la atención sobre un riesgo añadido al que se enfrentan las medidas de reforma en marcha o proyectadas. Ante la evidente disminución de los recursos públicos disponibles para cubrir los gastos de la administración judicial, resultaría una equivocación acudir para la solución de todos los problemas a reformas legales, como las mencionadas tendentes a la agilización procesal, que inevitablemente pueden incluir alguna limitación en el conjunto de garantías de las que son titulares las personas o colectivos que comparecen ante la justicia. Es decir, debiera evitarse avanzar hacia un escenario en el que, sin haber resuelto los problemas de cobertura de las necesidades materiales del sistema judicial, se hubiera al mismo tiempo minorado el número de recursos jurídicos de los que hoy dispone la ciudadanía”.

 

 

La difusión (gratuita y en tiempo real) del conocimiento jurídico.

Debemos congratularnos de que este blog esté adquiriendo el reconocimiento debido. Como señaló el profesor Juan Sánchez-Calero Guilarte en el post de su propio blog, de 1 de septiembre de 2011 (“De vuelta”. http://jsanchezcalero.blogspot.com/), “la abundancia de blogs de calidad que tratan sobre problemas mercantiles españoles tiene un significado evidente: se consolida una forma distinta de escribir, leer y opinar sobre nuestra materia. Una tendencia que tiene en el ámbito académico su principal expresión. Algunos (pocos) ya se han dado cuenta de éstos, mientras que otros …”. Podríamos citar otros blogs de contenido similar, como los del profesor Jesús Alfaro Aguila-Real (http://derechomercantilespana.blogspot.com/), o, por citar otro de Derecho Administrativo, el de José Ramón Chaves, “Sevach” (http://contencioso.es/). En cuanto al Derecho en general, puede verse el blog para abogados legaltoday (http://www.legaltoday.com/). Un blog te lleva a otros.

 

La blogosfera es una fuente inagotable de conocimientos, en este caso jurídicos y, por tanto, debemos congratularnos, de que los más doctos nos ofrezcan, de forma gratuita y en tiempo real, sus opiniones y experiencias.

 

Esperemos que todos se den cuenta de que se puede compatibilizar perfectamente la transmisión de conocimientos a través de este medio (la blogosfera, bien mediante blogs individuales, bien colectivos) y la de la transmisión en publicaciones convencionales.

 

Estos blogs son un instrumento en tiempo real que sirven de avanzadilla para adelantar ideas sobre temas candentes, para realizar comentarios de urgencia sobre nuevas normas, sobre todos las más polémicas. Se echa en falta, a mi juicio, una valoración de urgencia sobre normas tan injustas como la reciente ley de medidas de agilización procesal, que diseña, especialmente en lo contencioso-administrativo, una justicia para ricos. La abogacía parece guardar silencio sobre la misma, mientras que la institución del Defensor del Pueblo,  en el Resumen del Informe a las Cortes Generales correspondiente al año2010, haindicado lo siguiente:

 

“Esta Institución debe llamar la atención sobre un riesgo añadido al que se enfrentan las medidas de reforma en marcha o proyectadas. Ante la evidente disminución de los recursos públicos disponibles para cubrir los gastos de la administración judicial, resultaría una equivocación acudir para la solución de todos los problemas a reformas legales, como las mencionadas tendentes a la agilización procesal, que inevitablemente pueden incluir alguna limitación en el conjunto de garantías de las que son titulares las personas o colectivos que comparecen ante la justicia. Es decir, debiera evitarse avanzar hacia un escenario en el que, sin haber resuelto los problemas de cobertura de las necesidades materiales del sistema judicial, se hubiera al mismo tiempo minorado el número de recursos jurídicos de los que hoy dispone la ciudadanía”.

 

 

¿Por qué no existen líderes en España?

 

¿O tal vez un mero desiderátum cuando no un imposible categórico? ¿Por qué no existen líderes en nuestro país? Líderes en lo social, en lo económico, en lo cultural, en lo intelectual, en valores, y como no, en la política. Desde hace semanas asistimos a la liturgia enmascarada de una anodina precampaña electoral sin ideas, sin proclamas, sin seriedad. Todo es cálculo, estrategia miope de cara a ganar y gobernar. Se dice por activa y por pasiva que no hay programa, también que ya no se vota a los programas porque se sabe que no se cumplen y que el  ciudadano vota con las vísceras. Se vota como se vota y a quién se vota, a veces también contra.

Hoy más que nunca, en medio de la ciénaga de cuatro años de crisis y cuando no se avizora en el horizonte inmediato una salida clara y pronta, falta la energía de la acción, el coraje de la decisión, la valentía y arrogancia de atreverse a reformar lo que no funciona, es inoperativo e incluso insostenible.  Los dos grandes partidos se lanzan a la diatriba mediática, el minuto de gloria televisivo, la radio y alguna declaración en los periódicos, pero poco más. Se enfangan en videos absurdos e incluso insultantes para la inteligencia media, o que como tal había que considerar.  En la estulticia de la idiocia consentida para un electorado abúlico y sin demasiadas convicciones claras.

Esperpéntico y soez el espectáculo que la clase política está dando a propósito del anuncio de ETA. Hasta hace sólo unos días, el presidente del gobierno, Rajoy, Rubalcaba, Urkullu y muchos más, decían que el único anuncio que esperaban de ETA era el que anunciaba su disolución y entrega de armas. No ha hecho  ni lo uno ni lo otro y se lanzan en una carrera desenfrenada de hipocresía, medallas y cortejo a los abertzales henchidos estos  de soberbia y chulería. El mundo al revés, lágrimas en el atril público, fotos y reuniones no institucionales sino de una mesa de partidos que nada tiene que decidir y sí los gobiernos vascos y central y los parlamentos.  Hay prisa por todo y no hay ni la pausa de la conciencia, la dignidad, el recuerdo y el ir con la cautela y prudencia necesarias.  Incluso el lenguaje de los hasta ahora asesinos es unívoco y claro, cese definitivo de la violencia armada. Armada, no de otro tipo, pero en fin. No hay más ciego ni sordo que el que ve y oye y se empeña en no hacer ni lo uno ni lo otro.  Al menos la sensatez como casi siempre se queda en las palabras y discurso de Basagoiti.

Seguimos en la zozobra de la indiferencia y la espera sin hacer nada. Cruzados de brazos, de ánimos y de pensamiento. Desidia y cobardía moral. Esquizofrenia de ideas y ocurrencias propagandísticas sin seriedad ni rigor. No se puede engañar tanto tiempo a tantos, pero lo consentimos. Algunos hace mucho que hablaban de un ERE a la clase político. No se lo tomen a broma. Son un problema, así se perciben por la inmensa mayoría de la sociedad hartos de sus políticos, o al menos de una gran mayoría de ellos, profesionales del cargo y de la política. Políticos profesionales pero donde las aristas de la responsabilidad se pulen y disimulan. Hoy más que nunca hace falta liderazgo, público y político, privado y persona. Difícil, extremadamente difícil en este ruego ibérico desarbolado e inconsciente.

Somos una sociedad vacía, vaporosa en medio de una crisis de todo y total. Las sociedades de hoy se han relajado, somos simples peones de ajedrez de una partida marcada. Marcadas las cartas, marcados los tiempos, los discursos, las modas y los pensamientos, eso sí, cuando se piensa, se despierta y se critica. De lo contrario, pasividad y silencio. Relajamiento y autocomplacencia, ciega y espuria. El otro sólo me importa mientras lo necesito o mientras no me molesta. La capacidad de abstracción individual y social no tiene límites. Lo colectivo, lo común se relativiza, así nos lo hacen creer. No hay un rumbo cierto y seguro. Hay miedo al compromiso, a la búsqueda de la verdad, la simple y desnuda verdad. Nos asusta.

Hay una clara disociación entre lo privado y lo público, lo individual y lo institucional. Y la sociedad rehúye de jugar el papel al que está llamada ensimismada en su propia dejadez. ¿Quién la ha desmoralizado, quién marca las pautas? La política ha sido superada por el partidismo, también por la demagogia, el sectarismo y cierta radicalidad. Han hecho que no sea compatible ética y comportamiento político. La política es prisionera de sus dilemas inapetentes, su falta de hondura y rigor intelectual, de firmeza prudente, ayuna de reflexión, huérfana de ideas. Muertas las ideologías, derecha e izquierda, o más bien esta derecha a medio camino del autoacomplejamiento y el centro reformista o tal vez liberal y una izquierda disfrazada e irreconocible, no hacen más que huir de la moderación, de la pulcritud, del decoro y la responsabilidad. Es la sociedad postmoderna sin ideologías ni principios, o el hombre masa que se desvertebra asimismo. Y el espejo no es sino el mismo reflejo de la política en la sociedad indolente, pasiva, líquida y a la vez vaporosa de valores. ¡Los valores! Nadie alza su voz. ¿Para qué pensar libremente? Cuántas paradojas, las paradojas de la libertad del amigo y politólogo Pendás. ¿Dónde está el liderazgo? O tal vez ¿por qué buscarlo si nadie lo exige?

 

 

¿Por qué no existen líderes en España?

 

¿O tal vez un mero desiderátum cuando no un imposible categórico? ¿Por qué no existen líderes en nuestro país? Líderes en lo social, en lo económico, en lo cultural, en lo intelectual, en valores, y como no, en la política. Desde hace semanas asistimos a la liturgia enmascarada de una anodina precampaña electoral sin ideas, sin proclamas, sin seriedad. Todo es cálculo, estrategia miope de cara a ganar y gobernar. Se dice por activa y por pasiva que no hay programa, también que ya no se vota a los programas porque se sabe que no se cumplen y que el  ciudadano vota con las vísceras. Se vota como se vota y a quién se vota, a veces también contra.

Hoy más que nunca, en medio de la ciénaga de cuatro años de crisis y cuando no se avizora en el horizonte inmediato una salida clara y pronta, falta la energía de la acción, el coraje de la decisión, la valentía y arrogancia de atreverse a reformar lo que no funciona, es inoperativo e incluso insostenible.  Los dos grandes partidos se lanzan a la diatriba mediática, el minuto de gloria televisivo, la radio y alguna declaración en los periódicos, pero poco más. Se enfangan en videos absurdos e incluso insultantes para la inteligencia media, o que como tal había que considerar.  En la estulticia de la idiocia consentida para un electorado abúlico y sin demasiadas convicciones claras.

Esperpéntico y soez el espectáculo que la clase política está dando a propósito del anuncio de ETA. Hasta hace sólo unos días, el presidente del gobierno, Rajoy, Rubalcaba, Urkullu y muchos más, decían que el único anuncio que esperaban de ETA era el que anunciaba su disolución y entrega de armas. No ha hecho  ni lo uno ni lo otro y se lanzan en una carrera desenfrenada de hipocresía, medallas y cortejo a los abertzales henchidos estos  de soberbia y chulería. El mundo al revés, lágrimas en el atril público, fotos y reuniones no institucionales sino de una mesa de partidos que nada tiene que decidir y sí los gobiernos vascos y central y los parlamentos.  Hay prisa por todo y no hay ni la pausa de la conciencia, la dignidad, el recuerdo y el ir con la cautela y prudencia necesarias.  Incluso el lenguaje de los hasta ahora asesinos es unívoco y claro, cese definitivo de la violencia armada. Armada, no de otro tipo, pero en fin. No hay más ciego ni sordo que el que ve y oye y se empeña en no hacer ni lo uno ni lo otro.  Al menos la sensatez como casi siempre se queda en las palabras y discurso de Basagoiti.

Seguimos en la zozobra de la indiferencia y la espera sin hacer nada. Cruzados de brazos, de ánimos y de pensamiento. Desidia y cobardía moral. Esquizofrenia de ideas y ocurrencias propagandísticas sin seriedad ni rigor. No se puede engañar tanto tiempo a tantos, pero lo consentimos. Algunos hace mucho que hablaban de un ERE a la clase político. No se lo tomen a broma. Son un problema, así se perciben por la inmensa mayoría de la sociedad hartos de sus políticos, o al menos de una gran mayoría de ellos, profesionales del cargo y de la política. Políticos profesionales pero donde las aristas de la responsabilidad se pulen y disimulan. Hoy más que nunca hace falta liderazgo, público y político, privado y persona. Difícil, extremadamente difícil en este ruego ibérico desarbolado e inconsciente.

Somos una sociedad vacía, vaporosa en medio de una crisis de todo y total. Las sociedades de hoy se han relajado, somos simples peones de ajedrez de una partida marcada. Marcadas las cartas, marcados los tiempos, los discursos, las modas y los pensamientos, eso sí, cuando se piensa, se despierta y se critica. De lo contrario, pasividad y silencio. Relajamiento y autocomplacencia, ciega y espuria. El otro sólo me importa mientras lo necesito o mientras no me molesta. La capacidad de abstracción individual y social no tiene límites. Lo colectivo, lo común se relativiza, así nos lo hacen creer. No hay un rumbo cierto y seguro. Hay miedo al compromiso, a la búsqueda de la verdad, la simple y desnuda verdad. Nos asusta.

Hay una clara disociación entre lo privado y lo público, lo individual y lo institucional. Y la sociedad rehúye de jugar el papel al que está llamada ensimismada en su propia dejadez. ¿Quién la ha desmoralizado, quién marca las pautas? La política ha sido superada por el partidismo, también por la demagogia, el sectarismo y cierta radicalidad. Han hecho que no sea compatible ética y comportamiento político. La política es prisionera de sus dilemas inapetentes, su falta de hondura y rigor intelectual, de firmeza prudente, ayuna de reflexión, huérfana de ideas. Muertas las ideologías, derecha e izquierda, o más bien esta derecha a medio camino del autoacomplejamiento y el centro reformista o tal vez liberal y una izquierda disfrazada e irreconocible, no hacen más que huir de la moderación, de la pulcritud, del decoro y la responsabilidad. Es la sociedad postmoderna sin ideologías ni principios, o el hombre masa que se desvertebra asimismo. Y el espejo no es sino el mismo reflejo de la política en la sociedad indolente, pasiva, líquida y a la vez vaporosa de valores. ¡Los valores! Nadie alza su voz. ¿Para qué pensar libremente? Cuántas paradojas, las paradojas de la libertad del amigo y politólogo Pendás. ¿Dónde está el liderazgo? O tal vez ¿por qué buscarlo si nadie lo exige?