El día de mañana

Hoy, jornada de reflexión previa a las elecciones generales probablemente más importantes desde las de los años 1977, 1979 y 1982 por la gravísima situación en la que se encuentra España, queremos reflexionar junto con nuestros lectores y hacer un llamamiento a nuestra responsabilidad como ciudadanos. Este blog –próximo ya a cumplir su primer año de vida- nació como respuesta a la preocupación de un grupo de juristas por el alarmante deterioro del Estado de Derecho en España, y por la profunda crisis política que este deterioro reflejaba. El que la mayoría de nuestros posts lleven la etiqueta “Crisis política e institucional” no es, desgraciadamente, una casualidad.

Los editores pensamos que este blog, que tantas veces ha reflejado su preocupación por la falta de responsabilidad y de rendición de cuentas de nuestros políticos y gestores públicos,  por la inexistencia de mecanismos efectivos de control, por la falta de transparencia de nuestras instituciones, etc, etc, debe hacer también una reflexión sobre nuestra propia responsabilidad como ciudadanos de una democracia.

Porque España es hoy lo que no ha sido durante prácticamente ninguna etapa de su historia, una democracia. Es verdad que es manifiestamente mejorable (al fin y al cabo por eso existe este blog). Es cierto que resulta demasiado cerrada y opaca, que ha degenerado rápidamente en muy pocos años,  que cuenta con pocos canales de participación ciudadana más allá de las votaciones cada cuatro años, que nuestras instituciones son todavía débiles y nuestra sociedad civil incipiente. Pero es una democracia, al fin y al cabo, y eso es algo tan extraordinariamente valioso que, como españoles, no debemos nunca darlo por descontado, no sea que algún día, con todos sus defectos, vayamos a echarla de menos. Y es una democracia porque mañana los ciudadanos de toda España pueden ir a votar libremente, no sólo para ejercer un derecho, sino para asumir la responsabilidad inexcusable que les corresponde como tales. La responsabilidad de elegir a los representantes que van a tener la difícil tarea de sacar adelante a este país con la ayuda de todos nosotros. 

Pero ir a votar es sólo parte de nuestro deber como ciudadanos. Además, hay que ir a votar con la cabeza (no con el corazón ni con las tripas), pensando, más que en nuestro propio interés particular, en el del país en su conjunto. Nos dicen que la gente tiende a votar lo que votaron sus padres. Parece que las estadísticas así lo confirman con descorazonadora persistencia. Pues bien, si ha llegado una elección en la que esta inercia deba rectificarse es, sin duda, ésta. Estamos ante una situación de crisis económica, política e institucional excepcional. Es cierto que los políticos no nos lo han contado, ni antes ni durante la campaña electoral. No nos han hablado de los sacrificios que los españoles- también ellos si quieren tener legitimidad moral además de la democrática que les otorguen las urnas-, vamos a tener que hacer a partir del día de mañana.  Pero probablemente somos muchos ya, y desde luego todos los que hemos escrito y leído este blog,  los que nos hemos ido dando cuenta de la magnitud de los cambios que son necesarios. Las cosas no volverán a ser como antes.

No podemos culpar siempre a los políticos de todo. Es verdad que contamos con facultades de elección limitadas, pero tenemos las suficientes como estar forzados a admitir que lo que pase el día de mañana, y los días que le sigan, será también, fundamentalmente, responsabilidad nuestra.

Los Editores.

 

El día de mañana

Hoy, jornada de reflexión previa a las elecciones generales probablemente más importantes desde las de los años 1977, 1979 y 1982 por la gravísima situación en la que se encuentra España, queremos reflexionar junto con nuestros lectores y hacer un llamamiento a nuestra responsabilidad como ciudadanos. Este blog –próximo ya a cumplir su primer año de vida- nació como respuesta a la preocupación de un grupo de juristas por el alarmante deterioro del Estado de Derecho en España, y por la profunda crisis política que este deterioro reflejaba. El que la mayoría de nuestros posts lleven la etiqueta “Crisis política e institucional” no es, desgraciadamente, una casualidad.

Los editores pensamos que este blog, que tantas veces ha reflejado su preocupación por la falta de responsabilidad y de rendición de cuentas de nuestros políticos y gestores públicos,  por la inexistencia de mecanismos efectivos de control, por la falta de transparencia de nuestras instituciones, etc, etc, debe hacer también una reflexión sobre nuestra propia responsabilidad como ciudadanos de una democracia.

Porque España es hoy lo que no ha sido durante prácticamente ninguna etapa de su historia, una democracia. Es verdad que es manifiestamente mejorable (al fin y al cabo por eso existe este blog). Es cierto que resulta demasiado cerrada y opaca, que ha degenerado rápidamente en muy pocos años,  que cuenta con pocos canales de participación ciudadana más allá de las votaciones cada cuatro años, que nuestras instituciones son todavía débiles y nuestra sociedad civil incipiente. Pero es una democracia, al fin y al cabo, y eso es algo tan extraordinariamente valioso que, como españoles, no debemos nunca darlo por descontado, no sea que algún día, con todos sus defectos, vayamos a echarla de menos. Y es una democracia porque mañana los ciudadanos de toda España pueden ir a votar libremente, no sólo para ejercer un derecho, sino para asumir la responsabilidad inexcusable que les corresponde como tales. La responsabilidad de elegir a los representantes que van a tener la difícil tarea de sacar adelante a este país con la ayuda de todos nosotros. 

Pero ir a votar es sólo parte de nuestro deber como ciudadanos. Además, hay que ir a votar con la cabeza (no con el corazón ni con las tripas), pensando, más que en nuestro propio interés particular, en el del país en su conjunto. Nos dicen que la gente tiende a votar lo que votaron sus padres. Parece que las estadísticas así lo confirman con descorazonadora persistencia. Pues bien, si ha llegado una elección en la que esta inercia deba rectificarse es, sin duda, ésta. Estamos ante una situación de crisis económica, política e institucional excepcional. Es cierto que los políticos no nos lo han contado, ni antes ni durante la campaña electoral. No nos han hablado de los sacrificios que los españoles- también ellos si quieren tener legitimidad moral además de la democrática que les otorguen las urnas-, vamos a tener que hacer a partir del día de mañana.  Pero probablemente somos muchos ya, y desde luego todos los que hemos escrito y leído este blog,  los que nos hemos ido dando cuenta de la magnitud de los cambios que son necesarios. Las cosas no volverán a ser como antes.

No podemos culpar siempre a los políticos de todo. Es verdad que contamos con facultades de elección limitadas, pero tenemos las suficientes como estar forzados a admitir que lo que pase el día de mañana, y los días que le sigan, será también, fundamentalmente, responsabilidad nuestra.

Los Editores.