Nuevo número de la Revista El Notario del Siglo XXI

Los editores les informamos de que ya se ha publicado el número 41, correspondiente a enero-febrero, de la revista “El Notario del Siglo XXI. Les acompañamos el sumario con los links correspondientes.

EDITORIALES

La respuesta a la crisis también debe ser jurídica.

  TRIBUNA DE ACTUALIDAD

  Rodrigo Tena Arregui: “El derecho de acceso del ciudadano a las bases de datos registrales”.

LA OPINIÓN

Juan Pérez Hereza: “Propuestas para la protección del deudor hipotecario”.Antonio Fernández de Buján: “La jurisdicción voluntaria en el plató”.

La reforma concursal a examen

La reforma concursal a examen.

Emilio Beltran: “Los problemas del derecho concursal español”.

Juana Pulgar: “Reforma concursal, satisfacción de acreedores y reestructuración de empresas en crisis”.

José María Fernández Seijo: “La reforma concursal y las incógnitas sobre su eficacia”.

Alfonso Madridejos Fernández: “Un registro del Siglo XXI”.

Rafael Morales-Arce: “Las bolsas ante las incertidumbres de 2012”.

Joaquín Estefanía: “El desequilibrio creciente entre democracia y mercado”.

José Antonio Martín Pallín: “Los jurados ante la inevitable presión de los medios”.

Fernando Rodríguez Prieto: “Víctimas y delincuentes: la mediación como instrumento para un nuevo derecho penal”.

Francisco Mochón: “La ejecución hipotecaria y la dación en pago”.

Antonio-Enrique Pérez Luño: “El derecho ante las nuevas tecnologías”.

LEGISLACIÓN Y JURISPRUDENCIA

Legislación Comunitaria.

Legislación Estatal.

Legislación Fiscal.

Legislación Autonómica.

Sentencias del Tribunal Constitucional.

Sentencias del Tribunal Supremo.

Resoluciones del TEAC.

RESOLUCIONES DE LA DGRN

Resoluciones de la DGRN.

ACADEMIA MATRITENSE DEL NOTARIADO

Manuel González-Meneses: “La función notarial en el medio electrónico”.

PRÁCTICA JURÍDICA

Jorge Sáez-Santurtún Prieto: “Dación en pago en el concurso de acreedores”.

Almudena Zamora: “Son válidas las notificaciones telemáticas de los registradores a los notarios”.

María Jesús López Frías: “La sustitución ejemplar: inconvenientes y ventajas de la tesis amplia y estricta”.

Javier Gómez Taboada: “Algunas tribulaciones fiscales de las Comunidades de Bienes (CBs)”.

INFORMACIÓN CORPORATIVA

Soraya Dipp: “Catastro-Registro: El Catastro General y Único”.

María de los Reyes Sánchez Moreno: “El ‘kadaster’ holandés”.

Creación del Registro Central de Ultimas Voluntades en Berlín.

Tomás González Cueto: “La legitimación o falta de legitimación de los registradores”.

Relevo en la Dirección General de los Registros y del Notariado.

Constitución de la Fundación Notarial Signum.

Mutualidad Notarial.

Curso de Mediación.

Conclusiones de una experiencia práctica de titulación y saneamiento legal en Perú.

Deontología notarial

Deontología Notarial.

Jesús María Silva Sánchez: “¿Pueden los notarios pagar comisiones para captar clientes?”.

José Francisco González de Rivera Rodríguez: “¿Disciplina o Impunidad?”.

Las notas de Juvenal.

Bromas de Ayer.

LOS LIBROS

José Aristónico García: “Ciudades sagradas / Clásicos de siempre”.

LA PERSPECTIVA

Miguel Ángel Aguilar: “El periodismo y la administración de la notoriedad”.

 

 

 

Nuevo número de la Revista El Notario del Siglo XXI

Los editores les informamos de que ya se ha publicado el número 41, correspondiente a enero-febrero, de la revista “El Notario del Siglo XXI. Les acompañamos el sumario con los links correspondientes.

EDITORIALES

La respuesta a la crisis también debe ser jurídica.

  TRIBUNA DE ACTUALIDAD

  Rodrigo Tena Arregui: “El derecho de acceso del ciudadano a las bases de datos registrales”.

LA OPINIÓN

Juan Pérez Hereza: “Propuestas para la protección del deudor hipotecario”.Antonio Fernández de Buján: “La jurisdicción voluntaria en el plató”.

La reforma concursal a examen

La reforma concursal a examen.

Emilio Beltran: “Los problemas del derecho concursal español”.

Juana Pulgar: “Reforma concursal, satisfacción de acreedores y reestructuración de empresas en crisis”.

José María Fernández Seijo: “La reforma concursal y las incógnitas sobre su eficacia”.

Alfonso Madridejos Fernández: “Un registro del Siglo XXI”.

Rafael Morales-Arce: “Las bolsas ante las incertidumbres de 2012”.

Joaquín Estefanía: “El desequilibrio creciente entre democracia y mercado”.

José Antonio Martín Pallín: “Los jurados ante la inevitable presión de los medios”.

Fernando Rodríguez Prieto: “Víctimas y delincuentes: la mediación como instrumento para un nuevo derecho penal”.

Francisco Mochón: “La ejecución hipotecaria y la dación en pago”.

Antonio-Enrique Pérez Luño: “El derecho ante las nuevas tecnologías”.

LEGISLACIÓN Y JURISPRUDENCIA

Legislación Comunitaria.

Legislación Estatal.

Legislación Fiscal.

Legislación Autonómica.

Sentencias del Tribunal Constitucional.

Sentencias del Tribunal Supremo.

Resoluciones del TEAC.

RESOLUCIONES DE LA DGRN

Resoluciones de la DGRN.

ACADEMIA MATRITENSE DEL NOTARIADO

Manuel González-Meneses: “La función notarial en el medio electrónico”.

PRÁCTICA JURÍDICA

Jorge Sáez-Santurtún Prieto: “Dación en pago en el concurso de acreedores”.

Almudena Zamora: “Son válidas las notificaciones telemáticas de los registradores a los notarios”.

María Jesús López Frías: “La sustitución ejemplar: inconvenientes y ventajas de la tesis amplia y estricta”.

Javier Gómez Taboada: “Algunas tribulaciones fiscales de las Comunidades de Bienes (CBs)”.

INFORMACIÓN CORPORATIVA

Soraya Dipp: “Catastro-Registro: El Catastro General y Único”.

María de los Reyes Sánchez Moreno: “El ‘kadaster’ holandés”.

Creación del Registro Central de Ultimas Voluntades en Berlín.

Tomás González Cueto: “La legitimación o falta de legitimación de los registradores”.

Relevo en la Dirección General de los Registros y del Notariado.

Constitución de la Fundación Notarial Signum.

Mutualidad Notarial.

Curso de Mediación.

Conclusiones de una experiencia práctica de titulación y saneamiento legal en Perú.

Deontología notarial

Deontología Notarial.

Jesús María Silva Sánchez: “¿Pueden los notarios pagar comisiones para captar clientes?”.

José Francisco González de Rivera Rodríguez: “¿Disciplina o Impunidad?”.

Las notas de Juvenal.

Bromas de Ayer.

LOS LIBROS

José Aristónico García: “Ciudades sagradas / Clásicos de siempre”.

LA PERSPECTIVA

Miguel Ángel Aguilar: “El periodismo y la administración de la notoriedad”.

 

 

 

Otra vez Garzón, pero pensando en elefantes

Estos días aparece otra vez Garzón en los medios de comunicación y con tanta fuerza que, aunque ya traté de ello en otro post que luego mencionaré, se me ha ocurrido volver a tratarlo a raíz de un libro de George Lakoff,  ideólogo de Zapatero (véase aquí y aquí) que he leído recientemente (aunque el fracaso de su asesorado mermaba claramente sus credenciales) y que se llama “No pienses en un elefante”.

Viene a decir este autor, neurolinguista, que todos nos movemos por marcos de referencia. Los marcos son estructuras mentales que conforman nuestra forma de ver el mundo, nuestras metas y planes, y que pertenecen al inconsciente cognitivo. Dice Lakoff que el primer ejercicio que pone a sus alumnos es decirles que no piensen en un elefante: al parecer ninguno lo ha conseguido, incluso aunque se lo prohiban, por la fuerza evocadora del marco (animal grande con orejas y trompa). Por ello dice que cuando se discute con un adversario hay que  intentar no pensar en un elefante, es decir, no utilizar su lenguaje, porque ello implica aludir a su marco, no al propio, y por tanto jugar en campo contrario (que es lo que le pasó a Nixon cuando salió en los medios de comunicación diciendo: “no soy un chorizo”). Por el contrario, el enmarcado consiste en elegir el lenguaje que encaja con tu visión del mundo para transmitir adecuadamente tu mensaje. Cuando Bush en un discurso dice que no necesita “permiso ni un justificante de un permiso” para invadir Irak usa un marco en el que él aparece como el profesor y las demás naciones como niños. Todos los conservadores lo entendieron perfectamente. Porque, para Lakoff, las visiones o marcos principales, que se basan en el modelo familiar, son básicamente dos:

– el modelo de familia de padre estricto (conservador): Según este modelo, el mundo es peligroso, siempre habrá ganadores y perdedores. Los niños nacen malos,  por lo que se necesita un padre estricto que les enseñe la diferencia entre el bien y el mal, incluso con el castigo. La búsqueda del propio interés garantiza la prosperidad y por tanto es moralmente bueno y hay que premiar a los buenos, recortándoles los impuestos y evitar programas sociales, que distorsionan el sistema favoreciendo a los no triunfadores.

– el modelo de la familia del padre protector (progresista): El padre y la madre son igualmente responsables; los niños son buenos, pero pueden mejorar, mediante empatía y responsabilidad. Empatía implica protección (de crimen y drogas, de tabaco y accidentes de tráfico, de contaminación y aditivos tóxicos). Los padres tienen la responsabilidad de enseñar a ser feliz. Otros valores asociados son la libertad, oportunidades y prosperidad, honestidad, comunicación bidireccional, comunidad (servicio, cooperación).

Y, bueno, me dirán ustedes ¿y qué tiene todo esto que ver con Garzón? Pues mucho, porque la polarización política que ha generado su caso son expresión clarísima de los marcos lakoffianos. Por un lado, Chacón declara que “algo falla cuando se juzga a un juez por investigar un caso de corrupción”, lo que implica usar el “marco” progresista –“protección”, “honestidad”, “lucha contra la corrupción”- lanzando el mensaje de que ha sido el PP el que finalmente ha conseguido empitonar al juez porque éste se había metido con ellos en el caso Gürtel. Del otro lado ideológico, la mención de la supuesta prevaricación de Garzón y su condición de juez estrella poco respetuoso con la norma, hace poner la atención en otro punto diferente de la trama de corrupción de Gürtel, y al mismo tiempo refuerza su posición de “defensores de la ley”: se usan marcos como “sanción por incumplimiento de la ley”. Los periodistas posicionados tampoco andan mancos: véase un buen resumen aquí. Pero incluso en el extranjero el marco “progresista” parece haber calado porque, contra todo pronóstico, en su editorial del día 4 de febrero, el New York Times viene a decir que el procesamiento de Garzón se debe a que ha intentado investigar los crímenes del franquismo y que debe ser absuelto.

¿Es aceptable el enmarcado de una cuestión jurídica? Desde el punto de vista político, para Lakoff no hay duda dado que entiende que no basta con contar la verdad para que la gente se dé cuenta: si la verdad que contamos no encaja en un determinado marco, rebota. Pero, claro, eso presupone que ya estamos en posesión de la verdad y que por eso es justo usar los marcos para conseguir nuestros objetivos. Sin embargo, para una cuestión técnica que se produce en un Estado de Derecho articulado con un sistema jurídico de tipo continental, esto es demasiado decir. En efecto, las cuestiones clave en este caso no son si Garzón es un gran defensor de los derechos humanos, perseguido por tramas corruptas y fascistas, o un prevaricador defendido por políticos sin escrúpulos para atacar a otros políticos, estos honrados, sino otras cosas muy diferentes:

Por un lado, las cuestiones técnicas concretas sujetas a examen de los jueces, que no es la vida entera de Garzón, sino si ha violado el derecho a la defensa interviniendo las comunicaciones de los abogados con los presos, si asumió indebidamente la competencia en el caso de la memoria histórica en el siguiente de los supuestos o si cobró determinadas cantidades que no debió cobrar. Por ejemplo, en el primero de los supuestos, será preciso estudiar el artículo 51.2 Ley General Penitenciaria, que dispone la no intervención de las comunicaciones abogado-interno, salvo “orden de la autoridad judicial y en los supuestos de terrorismo”. La cuestión será si estos dos últimos requisitos de excepción son cumulativos o alternativos (véase este artículo), y valorar jurisprudencia (la STC 183/1994 de 20 de junio, la STC 58/1998 de 16 de marzo, y la STS 245/2995 de 6 de marzo (RJ 1995/1808), que se han inclinado más bien por su carácter cumulativo. Es decir, en todo caso, lo que se debate es una cuestión muy concreta en la que habrá que valorar la letra de la ley, su espíritu, si la intención de Garzón era evitar el blanqueo de dinero y se excedió o no en la interpretación de la norma; si lo que quería era enterarse de las estrategias de los abogados y se saltó la norma….

Y estas cuestiones, en las que me he extendido un poco a propósito, las deberán resolver la Justicia con independencia de los “marcos” que puedan tener los jueces, porque en nuestro sistema, y esta es la cuestión clave, es al legislador al que le corresponde plasmar los marcos sociales vigentes en normas, que los jueces aplicarán sin extralimitarse del marco, esta vez legal, que le han fijado, cuestión que he tratado en mi post “La vinculación de los jueces a la ley”, y que creo procede recordar aquí.

Por otro lado, si alguno de estos procedimientos contra Garzón da lugar a alguna condena, habrá que preguntarse cómo puede ser que haya que llegar a una querella criminal para que se pare a un juez que, según las acusaciones, es bien claro que se estaba excediendo de su cometido. Si son ciertos los hechos relatados por Muñoz Machado y comentados por mí en este mismo blog (véase aquí) hace mucho tiempo que deberían haber saltado las alarmas del sistema, por mucho “marco” que le pusiéramos a la cuestión.

No quiero terminar sin traer aquí a colación un interesante artículo de nuestro coeditor Rodrigo Tena, La falsa discordia civil, publicada en Claves de Razón Práctica, número 203, junio 2010 (véase aquí la referencia). Rodrigo Tena nos recuerda que Solón, el famoso legislador griego, para evitar que nadie fuese indiferente a la cosa pública, estableció penas para quien, estando la ciudad en conflicto, no tomase partido por uno u otro bando. Pero el problema, nos dice, es que hoy tenemos constantes y ruidosas discordias, artificialmente creadas, que desvían la atención de lo que importa. La falsa discordia se plantea en términos muy simples, no entra en complejidades, y es muy emocional, por lo que causa un grave daño a la ciudadanía a la que se le esconden los verdaderos problemas que, en un Estado de Derecho, suelen ser complejos, generando además dudas sobre las instituciones. En cambio, estas falsas discordias interesan a los grandes grupos políticos o sociales porque cohesionan filas y desvían atenciones. Y cita el caso Garzón precisamente como uno de los supuestos claros de falsa discordia civil.