La manipulación del LIBOR o el Porky feroz

Las noticias aparecidas en la prensa sobre la manipulación del Libor no han salido en primera plana, como parecería que les corresponde, y considero que la cosa es de tal magnitud que merece al menos un minipost informativo.

 

Parece ser que no solo los PIGS cuecen habas y que hay en los países del norte algún que otro Porky feroz, menos tierno pero más malicioso. La noticia, del  miércoles de la semana pasada, es que el Barclays reveló que iba a pagar el equivalente de 290 millones de libras (360 millones de euros) para zanjar de manera amistosa la investigación de los reguladores británicos y estadounidenses en un caso de manipulación de las tasas interbancarias británica Líbor y europea Euríbor entre 2005 y 2009. Ver aquí.

 

La cosa se complica porque existe un documento interno de la entidad del 2008 en el que se señalaba que un alto ejecutivo había dado a entender que el Banco de Inglaterra y el Gobierno podrían aprobar que Barclays diera estimaciones artificialmente bajas de sus costos para pedir dinero prestado, en el punto más álgido de la crisis bancaria, para evitar dar la impresión de que las entidades financieras británicas estaban en problemas. Esas estimaciones son usadas para establecer la London Interbank Offered Rate, o tasa Libor, un referente global que respalda transacciones financieras valoradas en unos 360 billones de dólares. Fuentes financieras indican que este tipo de manipulación con el Libor era conocida en mercado. Este tipo interbancario, calculado mediante criterios fijados por 16 aportantes como máximo, se ha visto manipulado en función de los intereses de las entidades, todas del mismo sesgo. Cuando querían tomar dinero lo rebajaban, para financiarse barato y cuando querían prestar lo elevaban, para ganar más. Esta homogeneidad no ocurre con el Euribor, donde hay 44 entidades de países como Austria, Finlandia, Italia, Holanda o España. Ver aquí.

 

Ahora, eso sí, los Porkys son más diligentes que nosotros porque de momento ya se han producido unas cuantas dimisiones (presidente del banco, consejero delegado y director de operaciones). Especialmente interesante es la del consejero delegado, Bob Diamond (el mismo que hace un año dijo desafiante que “debía terminar el periodo de remordimiento y contrición de los bancos”), que, el pobre, se ha enterado hace solo un mes de todo este escándalo (culpa a los traders), pero que ha dimitido por su bondad y dignidad intrínseca. Sin duda por ello Moody’s ha rebajado la calificación del banco “ante la creciente preocupación por las dimisiones de varios directivos”, según dice la prensa. Es que son imprescindibles, ya saben, y eso las agencias de calificación lo notan enseguida.

 

Además, parece que los diputados británicos deben pronunciarse el jueves (hoy) sobre una moción presentada por la oposición laborista para crear una comisión de investigación presidida por un juez similar a la llamada ‘comisión Leveson’ sobre las prácticas de la prensa a raíz del escándalo de las escuchas telefónicas en el desaparecido News of the World. Y esto aquí no hemos sido capaces de hacerlo con el caso Bankia.

 

Bueno, me parece muy bien la multa, las dimisiones y las comisiones, allá los Porkys con sus problemas. Pero la verdad es que se te pone la mosca detrás de la oreja sobre si esto no nos afectará también a nosotros, y así me lo ha hecho ver un tuitero en mi twitter personal (@ignaciogoma): ¿cómo se calcula el euribor? ¿ha variado la forma de cálculo respecto al mibor? ¿En este escándalo está implicado también el euribor? La OCU, siempre al quite (no sé si con mucho criterio), ya se ha adelantado.

 

Pero sí será interesante saber si con estas manipulaciones hemos pagado de más en muestras hipotecas y préstamos y estos anglosajones tan cumplidores están dispuestos a devolvernos la diferencia.

 

That’s all, folks.

 

La manipulación del LIBOR o el Porky feroz

Las noticias aparecidas en la prensa sobre la manipulación del Libor no han salido en primera plana, como parecería que les corresponde, y considero que la cosa es de tal magnitud que merece al menos un minipost informativo.

 

Parece ser que no solo los PIGS cuecen habas y que hay en los países del norte algún que otro Porky feroz, menos tierno pero más malicioso. La noticia, del  miércoles de la semana pasada, es que el Barclays reveló que iba a pagar el equivalente de 290 millones de libras (360 millones de euros) para zanjar de manera amistosa la investigación de los reguladores británicos y estadounidenses en un caso de manipulación de las tasas interbancarias británica Líbor y europea Euríbor entre 2005 y 2009. Ver aquí.

 

La cosa se complica porque existe un documento interno de la entidad del 2008 en el que se señalaba que un alto ejecutivo había dado a entender que el Banco de Inglaterra y el Gobierno podrían aprobar que Barclays diera estimaciones artificialmente bajas de sus costos para pedir dinero prestado, en el punto más álgido de la crisis bancaria, para evitar dar la impresión de que las entidades financieras británicas estaban en problemas. Esas estimaciones son usadas para establecer la London Interbank Offered Rate, o tasa Libor, un referente global que respalda transacciones financieras valoradas en unos 360 billones de dólares. Fuentes financieras indican que este tipo de manipulación con el Libor era conocida en mercado. Este tipo interbancario, calculado mediante criterios fijados por 16 aportantes como máximo, se ha visto manipulado en función de los intereses de las entidades, todas del mismo sesgo. Cuando querían tomar dinero lo rebajaban, para financiarse barato y cuando querían prestar lo elevaban, para ganar más. Esta homogeneidad no ocurre con el Euribor, donde hay 44 entidades de países como Austria, Finlandia, Italia, Holanda o España. Ver aquí.

 

Ahora, eso sí, los Porkys son más diligentes que nosotros porque de momento ya se han producido unas cuantas dimisiones (presidente del banco, consejero delegado y director de operaciones). Especialmente interesante es la del consejero delegado, Bob Diamond (el mismo que hace un año dijo desafiante que “debía terminar el periodo de remordimiento y contrición de los bancos”), que, el pobre, se ha enterado hace solo un mes de todo este escándalo (culpa a los traders), pero que ha dimitido por su bondad y dignidad intrínseca. Sin duda por ello Moody’s ha rebajado la calificación del banco “ante la creciente preocupación por las dimisiones de varios directivos”, según dice la prensa. Es que son imprescindibles, ya saben, y eso las agencias de calificación lo notan enseguida.

 

Además, parece que los diputados británicos deben pronunciarse el jueves (hoy) sobre una moción presentada por la oposición laborista para crear una comisión de investigación presidida por un juez similar a la llamada ‘comisión Leveson’ sobre las prácticas de la prensa a raíz del escándalo de las escuchas telefónicas en el desaparecido News of the World. Y esto aquí no hemos sido capaces de hacerlo con el caso Bankia.

 

Bueno, me parece muy bien la multa, las dimisiones y las comisiones, allá los Porkys con sus problemas. Pero la verdad es que se te pone la mosca detrás de la oreja sobre si esto no nos afectará también a nosotros, y así me lo ha hecho ver un tuitero en mi twitter personal (@ignaciogoma): ¿cómo se calcula el euribor? ¿ha variado la forma de cálculo respecto al mibor? ¿En este escándalo está implicado también el euribor? La OCU, siempre al quite (no sé si con mucho criterio), ya se ha adelantado.

 

Pero sí será interesante saber si con estas manipulaciones hemos pagado de más en muestras hipotecas y préstamos y estos anglosajones tan cumplidores están dispuestos a devolvernos la diferencia.

 

That’s all, folks.

 

La Carta Abierta al Presidente del Gobierno por la Reconversión del Estado.

En este blog han sido innumerables los llamamientos que muy diversos autores han hecho para una mayor madurez y la consiguiente participación de la sociedad civil en los asuntos públicos. Como dijo Napoleón respecto a la guerra y los generales, las cuestiones de interés general son demasiado importantes para dejarlas totalmente en manos de los políticos. Esta regla general se hace especialmente necesaria en momentos críticos de profunda crisis económica e institucional, como le ocurre ahora a España. Máxime cuando la clase política se está configurando como una oligarquía demasiadas veces más atenta a sus propios intereses que a los de la nación, y por ello renuente a cualquier reforma que pudiera cuestionar su estatus dentro del sistema.

 

Este mismo domingo, Elisa de la Nuez, recogiendo también ideas de Alberto Gil, nos daba algunas pistas sobre iniciativas que se podrían desarrollar, y los instrumentos a utilizar. Una iniciativa de ese tipo es la que está desde hace pocos días en la red, la carta abierta al Presidente del Gobierno para una Reconversión del Estado (www.reconversion.es), promovida por  varias importantes personalidades de muy diferentes ideologías, y para la que se solicitan adhesiones individuales.

 

Se puede o no estar de acuerdo con el contenido. Pero lo que no es de recibo es ese manto de silencio que, a pesar de la relevancia de los promotores, la mayoría de los medios de comunicación han echado sobre esta iniciativa.

 

Que una clase política partitocrática con tendencia al autismo y a una miope defensa de su condición haya recibido la iniciativa con hostilidad, incluso a veces sobreactuada  puede ser comprensible. Pero que además se ejerzan presiones sobre los medios para que ejerzan esa especie de censura  consistente es el ostracismo informativo resulta intolerable.

 

Esta misma semana Ramón Marcos nos hablaba de la excesiva dependencia entre Administración y empresas, y cómo ganarse apoyos políticos era una práctica habitual para hacer negocios. No queremos pensar que esto les esté ocurriendo también a algunos medios que están pasando apuros económicos, máxime con tanto banco nacionalizado al que se puede acudir en busca de crédito.

 

Tales presiones, sin embargo, no van a ser suficientes. Si en otros tiempos las diversas formas de censura se burlaban con publicaciones clandestinas, ahora este bloqueo se va a eludir con esas potentes armas que las nuevas tecnologías han puesto al alcance casi de cualquiera. Efectivamente, parece que contra viento y marea las adhesiones al manifiesto, gracias a internet y a las redes sociales, continúan de forma creciente.

 

Hoy, no sin advertir que, aunque no he tenido nada que ver con su génesis, yo sí he expresado mi adhesión, me voy a permitir el invitarles a leer el manifiesto. Y, si y solo si están conformes con su exposición y objetivos, les pido también que se adhieran. E incluso, aunque no estuvieran de acuerdo, y como forma de rebeldía social frente a este intento de manipulación del poder político y de los medios a él sumisos, les voy además a sugerir que lo difundan.

 

No falta quien manifiesta reservas por antipatías personales con alguno de los promotores. Frente a ese argumento, creo que lo importante es el contenido y los fines declarados. Otros han aludido al hecho de que entre los promotores hay personas que han formado parte de ese establishment que tan a la defensiva está reaccionando. Pero yo creo que es precisamente la existencia de tales disidentes la mejor prueba de la necesidad de las reformas que se proponen. Sin duda ese elemento “quintacolumnista” puede ser determinante para el éxito de la iniciativa.

 

Como nos ha recordado esta semana Fernando Savater  citando a Paolo Flores d’Arcais, “la ciudadanía no es un derecho adquirido en el que reposar, sino una permanente exigencia de militancia… lo cual contraviene nuestros tiempos abúlicos, en los que muchos despotrican pero pocos están dispuestos a sacrificar algo de su comodidad en informarse a fondo y reunirse con otros para reivindicar los cambios necesarios”.

 

Es preciso que la decepción e incluso la legítima indignación de tantos ciudadanos no les lleve a un fatalismo resignado, sino que pueda traducirse en acciones colectivas, como la referida en este post, que tengan una posibilidad de influir de verdad. Como decía el artículo de Francisco Sosa Wagner publicado también esta semana en El Mundo, que los pocos solistas que hoy tararean se conviertan en un coro que inunde el escenario.

La Carta Abierta al Presidente del Gobierno por la Reconversión del Estado.

En este blog han sido innumerables los llamamientos que muy diversos autores han hecho para una mayor madurez y la consiguiente participación de la sociedad civil en los asuntos públicos. Como dijo Napoleón respecto a la guerra y los generales, las cuestiones de interés general son demasiado importantes para dejarlas totalmente en manos de los políticos. Esta regla general se hace especialmente necesaria en momentos críticos de profunda crisis económica e institucional, como le ocurre ahora a España. Máxime cuando la clase política se está configurando como una oligarquía demasiadas veces más atenta a sus propios intereses que a los de la nación, y por ello renuente a cualquier reforma que pudiera cuestionar su estatus dentro del sistema.

 

Este mismo domingo, Elisa de la Nuez, recogiendo también ideas de Alberto Gil, nos daba algunas pistas sobre iniciativas que se podrían desarrollar, y los instrumentos a utilizar. Una iniciativa de ese tipo es la que está desde hace pocos días en la red, la carta abierta al Presidente del Gobierno para una Reconversión del Estado (www.reconversion.es), promovida por  varias importantes personalidades de muy diferentes ideologías, y para la que se solicitan adhesiones individuales.

 

Se puede o no estar de acuerdo con el contenido. Pero lo que no es de recibo es ese manto de silencio que, a pesar de la relevancia de los promotores, la mayoría de los medios de comunicación han echado sobre esta iniciativa.

 

Que una clase política partitocrática con tendencia al autismo y a una miope defensa de su condición haya recibido la iniciativa con hostilidad, incluso a veces sobreactuada  puede ser comprensible. Pero que además se ejerzan presiones sobre los medios para que ejerzan esa especie de censura  consistente es el ostracismo informativo resulta intolerable.

 

Esta misma semana Ramón Marcos nos hablaba de la excesiva dependencia entre Administración y empresas, y cómo ganarse apoyos políticos era una práctica habitual para hacer negocios. No queremos pensar que esto les esté ocurriendo también a algunos medios que están pasando apuros económicos, máxime con tanto banco nacionalizado al que se puede acudir en busca de crédito.

 

Tales presiones, sin embargo, no van a ser suficientes. Si en otros tiempos las diversas formas de censura se burlaban con publicaciones clandestinas, ahora este bloqueo se va a eludir con esas potentes armas que las nuevas tecnologías han puesto al alcance casi de cualquiera. Efectivamente, parece que contra viento y marea las adhesiones al manifiesto, gracias a internet y a las redes sociales, continúan de forma creciente.

 

Hoy, no sin advertir que, aunque no he tenido nada que ver con su génesis, yo sí he expresado mi adhesión, me voy a permitir el invitarles a leer el manifiesto. Y, si y solo si están conformes con su exposición y objetivos, les pido también que se adhieran. E incluso, aunque no estuvieran de acuerdo, y como forma de rebeldía social frente a este intento de manipulación del poder político y de los medios a él sumisos, les voy además a sugerir que lo difundan.

 

No falta quien manifiesta reservas por antipatías personales con alguno de los promotores. Frente a ese argumento, creo que lo importante es el contenido y los fines declarados. Otros han aludido al hecho de que entre los promotores hay personas que han formado parte de ese establishment que tan a la defensiva está reaccionando. Pero yo creo que es precisamente la existencia de tales disidentes la mejor prueba de la necesidad de las reformas que se proponen. Sin duda ese elemento “quintacolumnista” puede ser determinante para el éxito de la iniciativa.

 

Como nos ha recordado esta semana Fernando Savater  citando a Paolo Flores d’Arcais, “la ciudadanía no es un derecho adquirido en el que reposar, sino una permanente exigencia de militancia… lo cual contraviene nuestros tiempos abúlicos, en los que muchos despotrican pero pocos están dispuestos a sacrificar algo de su comodidad en informarse a fondo y reunirse con otros para reivindicar los cambios necesarios”.

 

Es preciso que la decepción e incluso la legítima indignación de tantos ciudadanos no les lleve a un fatalismo resignado, sino que pueda traducirse en acciones colectivas, como la referida en este post, que tengan una posibilidad de influir de verdad. Como decía el artículo de Francisco Sosa Wagner publicado también esta semana en El Mundo, que los pocos solistas que hoy tararean se conviertan en un coro que inunde el escenario.