El sangre, sudor y lágrimas del sr. Rajoy o la partitocracia sin alma.

De nuevo, el sr. Presidente del Gobierno ha anunciado más recortes inmediatos para los ciudadanos, en forma de subida de impuestos  para todos indiscriminadamente  (subida de IVA) y más recortes de gasto público también con efecto inmediatos para los ciudadanos, ya se trate de recorte de salarios de funcionarios (en especie, reducción de “moscosos”, o en dinero,  eliminación de la paga extra de Navidad), recortes de prestaciones de desempleo o recortes de las cantidades asignadas a los cuidadores de personas dependientes. De nuevo, hablamos de recortes lineales, el famoso café para todos, aunque cada vez hay menos café, y el todos sean los de siempre. De nuevo, nada de cambios estructurales, o como mucho, se anuncian para el futuro lo que él considera que son reformas estructurales, como suprimir concejales, dentro de unos años, o rebajar sueldos a los Alcaldes en las entidades locales, con suerte dentro de unos meses. Nada de Decretos-leyes con medidas inmediatas de reformas estructurales que supongan rebaja del gasto público y que no afecten a los ciudadanos. Eso va a su pasito, a través de la modificación de la legislación correspondiente Nada de fusiones de municipios, nada de supresión de diputaciones, nada de tocar las estructuras sobredimensionadas de las CCAA, nada de bajada de sueldos de los políticos más allá de un pequeño gesto para la galería, nada de reducción de cargos y asesores de confianza, nada de supresión de empresas públicas (bueno, parece que se han suprimido dos). Todo lo contrario, se refuerzan las diputaciones, total ahí tenemos ejemplos señeros de buena utilización de los recursos públicos, como en el caso de la Diputación de Ourense donde reina desde hace décadas la dinastía del cacique local Balza. 

 

Y pr supuesto, nada de tocar organismos como el CGPJ pese al espectáculo penoso que nos dan un día sí y otro también -los pobres si no les dicen previamente a quien tienen que elegir no se apañan, normal no tienen costumbre- y al increíble descontrol sobre un presupuesto importante. Nada del Tribunal Constitucional, cuyos últimos candidatos han sido examinados en un hemiciclo vacío y con preguntas de parvulario, en un paripé que ha denunciado, con razón, la sra Diez. Nada del Tribunal de Cuentas. Nada de las principales instituciones de este país hoy tristemente desmanteladas.

 

Así, que, otra vez, muchos más recortes inmediatos y reales desde hoy para los sufridos ciudadanos que todavía trabajan y pagan sus impuestos, y para las empresas que todavía dan de trabajar y pagan sus impuestos, que son cada vez menos. No soy economista, pero por sentido común no creo que se pueda seguir mucho tiempo así, subvencionando al improductivo y gravando al productivo. El mensaje que se da, a acreedores, socios y sobre todo a los sufridos españoles es terrible.  De nuevo, ningún sacrificio  para la clase política, porque sacrificio no es pedirle a la Mesa del Congreso (libérrimamente eso sí) que apruebe que sus Señorías reciban su paga de Navidad extra. Ya saben, debe de ser por aquello de la famosa división de poderes entre el Ejecutivo y el Legislativo, que solo funciona en una dirección (para lo que le viene bien a la clase política) y no en otra (para que el Legislativo controle al Ejecutivo que lleva legislando una temporadita larga vía Decretos-leyes, por ejemplo). Y, eso sí, muchos recortes anunciados “de futuro” para tranquilizar mercados y acreedores y demostrar buena disposición para que no nos corten el grifo. En definitiva, seguimos con la asignatura pendiente de siempre, desmontar un Estado que es ya un sonoro fracaso como demuestra su inviabilidad y la corrupción y clientelismo generalizado que ha generado, especialmente a nivel autonómico y local, por no hablar de las tendencias secesionistas de parte de él, eso sí, siempre con la voluntad de conseguir lo mejor de los dos mundos, la independencia subvencionada, vamos. Y ninguna responsabilidad de la clase política que nos ha traído hasta aquí, casualmente los mismos señores que se sientan en el hemiciclo, dado que la mayoría llevan una temporada larga en política.

 

Pero más allá del análisis del impacto económico de las medidas adoptadas ayer (que no parecen a primera vista que hayan convencido ni a los especialistas ni a los mercados)  el análisis político de lo ocurrido esta semana es demoledor. Gracias, además, a los aplausos de los señores diputados del PP (aunque para ser justos podían haber sido los del PSOE si el líder de los recortes  hubiera sido el suyo) hemos podido comprobar que la partitocracia no tiene alma. El sangre, sudor y lágrimas que el sr. Rajoy nos intenta colocar es de mentirijillas para la partitocracia española, que ni asume su  fracaso político ni su enorme responsabilidad en esta crisis, de ahí que ante el escándalo ciudadano –por eso ha sido “trending topic” en twitter-  los diputados del PP puedan aplaudir con la conciencia tranquila. Me hubiera gustado ver si le aplaudían igual si de verdad les hubieran tocado los sacrificios, a sus clientelas regionales, a sus consejerías, a sus Ayuntamientos, a sus empresas y fundaciones, a sus diputaciones, sus autonomías, sus teles y hasta a sus amistades imputadas, cada vez más numerosas, por cierto. Es decir, si les hubiera tocado algún sacrificio de verdad a ellos. O, ya puestos, si se les hubieran exigido responsabilidades por la catástrofe.

 

Eso sí, nos intentan colar que este es el tipo de discurso “a lo Churchill” que hace grandes a los líderes en época de dificultades supremas. Pues no, señores, no sabe que no basta con copiarle a Churchill las frases,el airecillo  y el puro para que la cosa salga bien. Churchill no solo era una persona extraordinaria, es que era un político de verdad. Por eso Churchill llegó a Premier del Reino Unido en 1940, en unas circunstancias dramáticas, y no precisamente después de haber calentado la silla como líder de la oposición durante casi ocho años a ver si le caía el Gobierno como fruta madura. Como es sabido,  Churchill pasó muchos años en el ostracismo político relegado por su propio partido, dado que hasta sus colegas estaban muy hartos de él. Su popularidad había caído bajo mínimos, y aunque estuvo presente en el Parlamento se dedicó a hacer otras muchas cosas que también hacía muy bien, básicamente, escribir, porque nadie le hacía ni caso. Entre otras cosas porque a lo largo de la década de los treinta advirtió reiteradamente de la amenaza nazi a unos compatriotas que no la querían ver, más que nada porque afrontar a realidad suponía tomar decisiones muy difíciles que la gente no quería. Fue solo después de los oprobiosos acuerdos de Munich cuando la gente empezó a darse cuenta de que Winston tenía razón sobre la Alemania nazi, y de que siempre la había tenido. Así que al  entrar el ejército nazi en Polonia, Churchill fue llamado para desempeñar su antiguo cargo en el Almirantazgo británico. Por último, nombrado primer ministro el 10 de mayo de 1940, Churchill pronunció su famoso discurso de “sangre, sudor y lágrimas” en inglés.   Blood, toil, tears and sweat. Igualito que el sr. Rajoy, vamos.

 

El discurso lo pueden escuchar aquí.

http://youtu.be/xjuiMuvHojQ

 

Al sr. Rajoy anunciando recortes lo pueden ver aquí, por comparar:

 

En España, el sr. Presidente del Gobierno y el líder de la oposición, además de no ser personas extraordinarias desde ningún punto de vista –conste que esto no es imprescindible, afortunadamente no estamos en guerra con Hitler- son políticos de salón, genuinos productos de la partitocracia y del oportunismo político, que, en mi modesta opinión, está reñido con la Política con mayúsculas, que es lo que está pidiendo a gritos una situación como la que vivimos en este momento en España. Y también, por qué no decirlo, está reñido en muchas ocasiones con la mínima decencia y sensibilidad que aconseja no aplaudir como locos unas medidas que van a hacer  que mucha gente lo pase pero que muy mal. Pero la partitocracia no tiene alma, y sus representantes más notorios por no tener  no tienen ni educación, véase el caso de la reacción al discurso del sr. Rajoy de la  hija del cacique Fabra (dueño y señor durante muchos años de la Diputación de Castellón  una de las que ahora se refuerzan)  cuyo ejemplar cv pueden consultar aquí

 

Por eso, al sr. Presidente del Gobierno le sale el discurso que le sale Por eso sus discursos, además de leídos, son tan de de cartón y piedra, aunque se inspiren en otros que no lo eran, y sus apelaciones a un sacrificio que no están dispuestos a compartir suenan tan vacías, y son tan teatralmente aplaudidos por una claque  también de mentirijillas. Cierto es que sus variantes nacionalistas o regionalistas son todavía peores, como productos que son de la partitocracia agravada a nivel regional con importantes dosis de oligarquía o simple caciquismo regional, con intereses personales y patrimoniales, debida a la interesada confusión entre Nación (o “país”) y partido son todavía mucho menos discernibles de los intereses generales, pero convendrán conmigo en que eso no es ningún consuelo, aunque nos obsequie con episodios tan chuscos como el de nacionalista metido a contrabandista.

 

¿Que nos queda? Pues nos queda poca cosa. Nos quedan los partidos minoritarios y “antisistema” como UPYD (es muy clarificador que así los llamen los grandes partidos con enojo, dado que perciben que no forman parte del Sistema todavía con más nitidez que los ciudadanos) que son todavía muy pequeños. Y luego tenemos a la izquierda con el partido más grande como IU con el alma dividida entre el discurso mágico y su pertenencia plena a la partitocracia. Y ciudadanos, muchos ciudadanos desorientados, plataformas ciudadanas, vecinos gestionando Ayuntamientos, Movimiento 15M, desorden y –como no- en el horizonte un Salvador expulsado del Sistema como gran solución. En fin, un panorama poco alentador en un momento tan grave

 

No obstante, alguna esperanza hay. Además del famoso caso de “Vecinos por Majadahonda”  me gustaría que viesen este video de uno de los colaboradores de este blog y diputado regional de UPYD en la Asamblea Regional de Madrid, Ramón Marcos Allo.  Para que vean que claro que se puede hacer y contar las cosas de forma distinta, con modestia y con honestidad.  Claro que a Ramón no le aplaude nadie. Todo lo contrario, le abuchean, y vean ustedes con qué elegancia le responden todos los partidos de la oposición cuando habla de rebajar los increíbles sueldos que tan alegremente se han autoconcedido alcaldes y concejales y que él propone racionalizar. Tengan paciencia porque merece la pena.

 

 

 

Por no hablar del diputado de UPYD, Toni Cantó, que dice verdades como templos precisamente porque es un señor que antes de diputado era actor, vamos, un outsider total (un payaso, dicen los de dentro). Pues hay que ver que bien se le entiende cuando diagnostica las cosas que no funcionan en España.

 

 

Bueno dirán ustedes ¿y qué va a pasar ahora? Pues yo creo que este nuevo recorte no va a servir para nada  y sobre todo que va a  acabar de deslegitimar a la ya muy deslegitimada clase política española que no es capaz de hilvanar un discurso serio sobre el modelo de Estado que quiere, el tipo de Administración, el tipo de partidos políticos, el tipo de democracia, el tipo de futuro que nos ofrece, porque han vendido su alma al diablo. Y lo más curioso es que a medida que el fracaso y la desorientación de la de la clase política se hace más patente, los ciudadanos españoles tienen cada vez más claro que es lo que hay que hacer. No parece tan difícil, después de todo. Un Estado viable,  una Administración profesional, solvente y transparente, unos organismos constitucionales que no produzcan sonrojo, unos partidos y sindicatos democráticos, transparentes y financiados por sus afiliados, unas CCAA reconducidas a lo que es razonable y sostenible, lo que probablemente exija la supresión o fusión de unas cuantas, una fusión y reducción de municipios como se ha hecho en tantos sitios, la supresión de las diputaciones, una estructura local pequeña y eficiente,la eliminación de cargos de confianza y asesores con sueldos imposibles y ninguna función, una educación en condiciones, un mercado único, una ejemplaridad en los que asumen cargos y funciones públicas en servicio de todos. Y por encima de todo exigencia de responsabilidades, rendición de cuentas y máxima transparencia.

 

¿Qué este Gobierno no lo puede o no lo sabe hacer? Pues que deje el paso a otro. Democráticamente por supuesto. No nos vayan a acusar de hacer terrorismo de salón como a nuestros pobres amigos de NeG por pedir algo tan de sentido común como pedir un Gobierno capaz de hacer las cosas que tienen tan claras los ciudadanos españoles que hay que hacer y que, por cierto, venían en su programa electoral.

El sangre, sudor y lágrimas del sr. Rajoy o la partitocracia sin alma.

De nuevo, el sr. Presidente del Gobierno ha anunciado más recortes inmediatos para los ciudadanos, en forma de subida de impuestos  para todos indiscriminadamente  (subida de IVA) y más recortes de gasto público también con efecto inmediatos para los ciudadanos, ya se trate de recorte de salarios de funcionarios (en especie, reducción de “moscosos”, o en dinero,  eliminación de la paga extra de Navidad), recortes de prestaciones de desempleo o recortes de las cantidades asignadas a los cuidadores de personas dependientes. De nuevo, hablamos de recortes lineales, el famoso café para todos, aunque cada vez hay menos café, y el todos sean los de siempre. De nuevo, nada de cambios estructurales, o como mucho, se anuncian para el futuro lo que él considera que son reformas estructurales, como suprimir concejales, dentro de unos años, o rebajar sueldos a los Alcaldes en las entidades locales, con suerte dentro de unos meses. Nada de Decretos-leyes con medidas inmediatas de reformas estructurales que supongan rebaja del gasto público y que no afecten a los ciudadanos. Eso va a su pasito, a través de la modificación de la legislación correspondiente Nada de fusiones de municipios, nada de supresión de diputaciones, nada de tocar las estructuras sobredimensionadas de las CCAA, nada de bajada de sueldos de los políticos más allá de un pequeño gesto para la galería, nada de reducción de cargos y asesores de confianza, nada de supresión de empresas públicas (bueno, parece que se han suprimido dos). Todo lo contrario, se refuerzan las diputaciones, total ahí tenemos ejemplos señeros de buena utilización de los recursos públicos, como en el caso de la Diputación de Ourense donde reina desde hace décadas la dinastía del cacique local Balza. 

 

Y pr supuesto, nada de tocar organismos como el CGPJ pese al espectáculo penoso que nos dan un día sí y otro también -los pobres si no les dicen previamente a quien tienen que elegir no se apañan, normal no tienen costumbre- y al increíble descontrol sobre un presupuesto importante. Nada del Tribunal Constitucional, cuyos últimos candidatos han sido examinados en un hemiciclo vacío y con preguntas de parvulario, en un paripé que ha denunciado, con razón, la sra Diez. Nada del Tribunal de Cuentas. Nada de las principales instituciones de este país hoy tristemente desmanteladas.

 

Así, que, otra vez, muchos más recortes inmediatos y reales desde hoy para los sufridos ciudadanos que todavía trabajan y pagan sus impuestos, y para las empresas que todavía dan de trabajar y pagan sus impuestos, que son cada vez menos. No soy economista, pero por sentido común no creo que se pueda seguir mucho tiempo así, subvencionando al improductivo y gravando al productivo. El mensaje que se da, a acreedores, socios y sobre todo a los sufridos españoles es terrible.  De nuevo, ningún sacrificio  para la clase política, porque sacrificio no es pedirle a la Mesa del Congreso (libérrimamente eso sí) que apruebe que sus Señorías reciban su paga de Navidad extra. Ya saben, debe de ser por aquello de la famosa división de poderes entre el Ejecutivo y el Legislativo, que solo funciona en una dirección (para lo que le viene bien a la clase política) y no en otra (para que el Legislativo controle al Ejecutivo que lleva legislando una temporadita larga vía Decretos-leyes, por ejemplo). Y, eso sí, muchos recortes anunciados “de futuro” para tranquilizar mercados y acreedores y demostrar buena disposición para que no nos corten el grifo. En definitiva, seguimos con la asignatura pendiente de siempre, desmontar un Estado que es ya un sonoro fracaso como demuestra su inviabilidad y la corrupción y clientelismo generalizado que ha generado, especialmente a nivel autonómico y local, por no hablar de las tendencias secesionistas de parte de él, eso sí, siempre con la voluntad de conseguir lo mejor de los dos mundos, la independencia subvencionada, vamos. Y ninguna responsabilidad de la clase política que nos ha traído hasta aquí, casualmente los mismos señores que se sientan en el hemiciclo, dado que la mayoría llevan una temporada larga en política.

 

Pero más allá del análisis del impacto económico de las medidas adoptadas ayer (que no parecen a primera vista que hayan convencido ni a los especialistas ni a los mercados)  el análisis político de lo ocurrido esta semana es demoledor. Gracias, además, a los aplausos de los señores diputados del PP (aunque para ser justos podían haber sido los del PSOE si el líder de los recortes  hubiera sido el suyo) hemos podido comprobar que la partitocracia no tiene alma. El sangre, sudor y lágrimas que el sr. Rajoy nos intenta colocar es de mentirijillas para la partitocracia española, que ni asume su  fracaso político ni su enorme responsabilidad en esta crisis, de ahí que ante el escándalo ciudadano –por eso ha sido “trending topic” en twitter-  los diputados del PP puedan aplaudir con la conciencia tranquila. Me hubiera gustado ver si le aplaudían igual si de verdad les hubieran tocado los sacrificios, a sus clientelas regionales, a sus consejerías, a sus Ayuntamientos, a sus empresas y fundaciones, a sus diputaciones, sus autonomías, sus teles y hasta a sus amistades imputadas, cada vez más numerosas, por cierto. Es decir, si les hubiera tocado algún sacrificio de verdad a ellos. O, ya puestos, si se les hubieran exigido responsabilidades por la catástrofe.

 

Eso sí, nos intentan colar que este es el tipo de discurso “a lo Churchill” que hace grandes a los líderes en época de dificultades supremas. Pues no, señores, no sabe que no basta con copiarle a Churchill las frases,el airecillo  y el puro para que la cosa salga bien. Churchill no solo era una persona extraordinaria, es que era un político de verdad. Por eso Churchill llegó a Premier del Reino Unido en 1940, en unas circunstancias dramáticas, y no precisamente después de haber calentado la silla como líder de la oposición durante casi ocho años a ver si le caía el Gobierno como fruta madura. Como es sabido,  Churchill pasó muchos años en el ostracismo político relegado por su propio partido, dado que hasta sus colegas estaban muy hartos de él. Su popularidad había caído bajo mínimos, y aunque estuvo presente en el Parlamento se dedicó a hacer otras muchas cosas que también hacía muy bien, básicamente, escribir, porque nadie le hacía ni caso. Entre otras cosas porque a lo largo de la década de los treinta advirtió reiteradamente de la amenaza nazi a unos compatriotas que no la querían ver, más que nada porque afrontar a realidad suponía tomar decisiones muy difíciles que la gente no quería. Fue solo después de los oprobiosos acuerdos de Munich cuando la gente empezó a darse cuenta de que Winston tenía razón sobre la Alemania nazi, y de que siempre la había tenido. Así que al  entrar el ejército nazi en Polonia, Churchill fue llamado para desempeñar su antiguo cargo en el Almirantazgo británico. Por último, nombrado primer ministro el 10 de mayo de 1940, Churchill pronunció su famoso discurso de “sangre, sudor y lágrimas” en inglés.   Blood, toil, tears and sweat. Igualito que el sr. Rajoy, vamos.

 

El discurso lo pueden escuchar aquí.

http://youtu.be/xjuiMuvHojQ

 

Al sr. Rajoy anunciando recortes lo pueden ver aquí, por comparar:

 

En España, el sr. Presidente del Gobierno y el líder de la oposición, además de no ser personas extraordinarias desde ningún punto de vista –conste que esto no es imprescindible, afortunadamente no estamos en guerra con Hitler- son políticos de salón, genuinos productos de la partitocracia y del oportunismo político, que, en mi modesta opinión, está reñido con la Política con mayúsculas, que es lo que está pidiendo a gritos una situación como la que vivimos en este momento en España. Y también, por qué no decirlo, está reñido en muchas ocasiones con la mínima decencia y sensibilidad que aconseja no aplaudir como locos unas medidas que van a hacer  que mucha gente lo pase pero que muy mal. Pero la partitocracia no tiene alma, y sus representantes más notorios por no tener  no tienen ni educación, véase el caso de la reacción al discurso del sr. Rajoy de la  hija del cacique Fabra (dueño y señor durante muchos años de la Diputación de Castellón  una de las que ahora se refuerzan)  cuyo ejemplar cv pueden consultar aquí

 

Por eso, al sr. Presidente del Gobierno le sale el discurso que le sale Por eso sus discursos, además de leídos, son tan de de cartón y piedra, aunque se inspiren en otros que no lo eran, y sus apelaciones a un sacrificio que no están dispuestos a compartir suenan tan vacías, y son tan teatralmente aplaudidos por una claque  también de mentirijillas. Cierto es que sus variantes nacionalistas o regionalistas son todavía peores, como productos que son de la partitocracia agravada a nivel regional con importantes dosis de oligarquía o simple caciquismo regional, con intereses personales y patrimoniales, debida a la interesada confusión entre Nación (o “país”) y partido son todavía mucho menos discernibles de los intereses generales, pero convendrán conmigo en que eso no es ningún consuelo, aunque nos obsequie con episodios tan chuscos como el de nacionalista metido a contrabandista.

 

¿Que nos queda? Pues nos queda poca cosa. Nos quedan los partidos minoritarios y “antisistema” como UPYD (es muy clarificador que así los llamen los grandes partidos con enojo, dado que perciben que no forman parte del Sistema todavía con más nitidez que los ciudadanos) que son todavía muy pequeños. Y luego tenemos a la izquierda con el partido más grande como IU con el alma dividida entre el discurso mágico y su pertenencia plena a la partitocracia. Y ciudadanos, muchos ciudadanos desorientados, plataformas ciudadanas, vecinos gestionando Ayuntamientos, Movimiento 15M, desorden y –como no- en el horizonte un Salvador expulsado del Sistema como gran solución. En fin, un panorama poco alentador en un momento tan grave

 

No obstante, alguna esperanza hay. Además del famoso caso de “Vecinos por Majadahonda”  me gustaría que viesen este video de uno de los colaboradores de este blog y diputado regional de UPYD en la Asamblea Regional de Madrid, Ramón Marcos Allo.  Para que vean que claro que se puede hacer y contar las cosas de forma distinta, con modestia y con honestidad.  Claro que a Ramón no le aplaude nadie. Todo lo contrario, le abuchean, y vean ustedes con qué elegancia le responden todos los partidos de la oposición cuando habla de rebajar los increíbles sueldos que tan alegremente se han autoconcedido alcaldes y concejales y que él propone racionalizar. Tengan paciencia porque merece la pena.

 

 

 

Por no hablar del diputado de UPYD, Toni Cantó, que dice verdades como templos precisamente porque es un señor que antes de diputado era actor, vamos, un outsider total (un payaso, dicen los de dentro). Pues hay que ver que bien se le entiende cuando diagnostica las cosas que no funcionan en España.

 

 

Bueno dirán ustedes ¿y qué va a pasar ahora? Pues yo creo que este nuevo recorte no va a servir para nada  y sobre todo que va a  acabar de deslegitimar a la ya muy deslegitimada clase política española que no es capaz de hilvanar un discurso serio sobre el modelo de Estado que quiere, el tipo de Administración, el tipo de partidos políticos, el tipo de democracia, el tipo de futuro que nos ofrece, porque han vendido su alma al diablo. Y lo más curioso es que a medida que el fracaso y la desorientación de la de la clase política se hace más patente, los ciudadanos españoles tienen cada vez más claro que es lo que hay que hacer. No parece tan difícil, después de todo. Un Estado viable,  una Administración profesional, solvente y transparente, unos organismos constitucionales que no produzcan sonrojo, unos partidos y sindicatos democráticos, transparentes y financiados por sus afiliados, unas CCAA reconducidas a lo que es razonable y sostenible, lo que probablemente exija la supresión o fusión de unas cuantas, una fusión y reducción de municipios como se ha hecho en tantos sitios, la supresión de las diputaciones, una estructura local pequeña y eficiente,la eliminación de cargos de confianza y asesores con sueldos imposibles y ninguna función, una educación en condiciones, un mercado único, una ejemplaridad en los que asumen cargos y funciones públicas en servicio de todos. Y por encima de todo exigencia de responsabilidades, rendición de cuentas y máxima transparencia.

 

¿Qué este Gobierno no lo puede o no lo sabe hacer? Pues que deje el paso a otro. Democráticamente por supuesto. No nos vayan a acusar de hacer terrorismo de salón como a nuestros pobres amigos de NeG por pedir algo tan de sentido común como pedir un Gobierno capaz de hacer las cosas que tienen tan claras los ciudadanos españoles que hay que hacer y que, por cierto, venían en su programa electoral.

¿Licencias express o Real Decreto express?

 

Hace unas semanas el Gobierno aprobó el Real Decreto-ley 19/2012 de  medidas urgentes de liberalización del comercio. En él se establece la inexigibilidad de las licencias urbanísticas para el comienzo de casi todas las actividades comerciales. En los medios de comunicación la noticia apareció mayoritariamente bajo titulares  que expresaban el nacimiento de la “licencia express”.  Los representantes gubernamentales presentaron la modificación legal  como la solución al problema del larguísimo tiempo necesario para obtener las licencias de actividad que permiten abrir un comercio.

 

Es cierto que este problema ha existido tradicionalmente en España, pero no lo es menos que la situación ha cambiado sustancialmente en muchos municipios desde hace unos pocos años. En mi opinión, el nuevo marco legal puede provocar situaciones indeseadas, y sobre todo me cuesta entender la razón por la que no se ha procedido a tomar los modelos que funcionaban con éxito en algunos Ayuntamientos como norma general que obligara al conjunto de la administración local.

 

Los cambios a los que me he referido se han producido tras la aparición de la  Ley 25/2009 que introdujo el concepto de la declaración responsable para las licencias, y  la Ley 27/2011 que añadió la inexigibilidad de licencia de actividad para todos los casos en los que no hubiera afección al medio ambiente, al patrimonio histórico artístico y a la seguridad y salud públicas. Estos cambios legales permitieron en los casos más sencillos iniciar las actividades sin esperar a concesión de licencia.

 

Sin embargo la novedad que produjo el cambio más sustancial, en lo que a ahorro de tiempo en obtención de licencias se refiere,  fue la aparición de las entidades privadas colaboradoras con el municipio en la elaboración de los informes facultativos para el inicio de las obras y de las actividades. En el caso de  Madrid puedo dar testimonio directo de la transformación que la aparición de estas entidades ha supuesto.  Con anterioridad los plazos eran dilatadísimos, y  en la práctica en muchos casos, los propietarios de los futuros negocios optaban por la ejecución de las obras y por iniciar  la actividad en situación irregular, sin  licencia o simplemente habiéndola solicitado. Esta situación además de irregular fue la causa de supuestos casos de corrupción, como el de la “Operación Guateque”; que por cierto y hablando de plazos dilatados, sigue tras varios años, a la espera de juicio. Con la puesta en marcha de estas entidades colaboradoras privadas que informan, por delegación municipal, de  la adecuación a normativa de la solicitud y la documentación técnica, los plazos se han reconducido a lo razonable, entre 15 días y 2 meses, según la complejidad del caso a evaluar.

 

El nuevo Real Decreto, no recoge las experiencias exitosas realizadas sobre la base tradicional del control previo municipal a la documentación presentada sino que suprime para casi todos los casos este control previo, y generaliza el derecho a la realización de obras y al inicio de la actividad con la presentación de la documentación, siendo el control municipal posterior a las obras  y a la apertura del establecimiento.

 

Las licencias de actividad tienen su fundamento en la adecuación a normativa de la actividad a realizar, y por tanto en hacer compatible el derecho a ejercer en un local un negocio de la manera que el ejerciente mejor entienda, con los derechos de terceros: usuarios, vecinos… en cuestiones como la seguridad física, el ruido, la contaminación… Parece lógico pensar que un control previo garantiza mejor los derechos de terceros que un control posterior, fundamentalmente porque éstos pueden ser menoscabados al menos durante el plazo transcurrido entre apertura y control posterior, y a la vez el control previo supone para el solicitante de la licencia una mayor seguridad jurídica, al contar con ésa antes  de hacer las obras, y no tener que esperar la llegada de un informe que pudiera ser negativo y que en consecuencia le  obligara a costosas modificaciones en lo ya ejecutado.

 

Tras la publicación de este Real Decreto-ley,  pueden ser los Ayuntamientos los que enmienden lo peor de la nueva norma:   en sus ordenanzas de  tramitación de licencias, pueden ofrecer al solicitante la opción de que acompañe voluntariamente su solicitud con un informe municipal de adecuación a normativa. Además si los municipios practican  el control posterior con celeridad, disminuirán  los posibles daños ya comentados y que se pueden dar tanto en ejercientes de la actividad como en terceros.

 

La pregunta es por qué si ya había experiencias que  daban respuesta  adecuada al derecho al comienzo de una actividad haciéndolo compatible con el cumplimiento completo de la normativa, se  ha optado por otra dirección, la del control exclusivamente posterior;  camino que puede traer consecuencias poco deseables: inseguridad jurídica para ejercientes de la actividad y merma de derechos para terceros. Más que un Real Decreto sobre licencias express parece un poco un Real Decreto express.

 

 

¿Licencias express o Real Decreto express?

 

Hace unas semanas el Gobierno aprobó el Real Decreto-ley 19/2012 de  medidas urgentes de liberalización del comercio. En él se establece la inexigibilidad de las licencias urbanísticas para el comienzo de casi todas las actividades comerciales. En los medios de comunicación la noticia apareció mayoritariamente bajo titulares  que expresaban el nacimiento de la “licencia express”.  Los representantes gubernamentales presentaron la modificación legal  como la solución al problema del larguísimo tiempo necesario para obtener las licencias de actividad que permiten abrir un comercio.

 

Es cierto que este problema ha existido tradicionalmente en España, pero no lo es menos que la situación ha cambiado sustancialmente en muchos municipios desde hace unos pocos años. En mi opinión, el nuevo marco legal puede provocar situaciones indeseadas, y sobre todo me cuesta entender la razón por la que no se ha procedido a tomar los modelos que funcionaban con éxito en algunos Ayuntamientos como norma general que obligara al conjunto de la administración local.

 

Los cambios a los que me he referido se han producido tras la aparición de la  Ley 25/2009 que introdujo el concepto de la declaración responsable para las licencias, y  la Ley 27/2011 que añadió la inexigibilidad de licencia de actividad para todos los casos en los que no hubiera afección al medio ambiente, al patrimonio histórico artístico y a la seguridad y salud públicas. Estos cambios legales permitieron en los casos más sencillos iniciar las actividades sin esperar a concesión de licencia.

 

Sin embargo la novedad que produjo el cambio más sustancial, en lo que a ahorro de tiempo en obtención de licencias se refiere,  fue la aparición de las entidades privadas colaboradoras con el municipio en la elaboración de los informes facultativos para el inicio de las obras y de las actividades. En el caso de  Madrid puedo dar testimonio directo de la transformación que la aparición de estas entidades ha supuesto.  Con anterioridad los plazos eran dilatadísimos, y  en la práctica en muchos casos, los propietarios de los futuros negocios optaban por la ejecución de las obras y por iniciar  la actividad en situación irregular, sin  licencia o simplemente habiéndola solicitado. Esta situación además de irregular fue la causa de supuestos casos de corrupción, como el de la “Operación Guateque”; que por cierto y hablando de plazos dilatados, sigue tras varios años, a la espera de juicio. Con la puesta en marcha de estas entidades colaboradoras privadas que informan, por delegación municipal, de  la adecuación a normativa de la solicitud y la documentación técnica, los plazos se han reconducido a lo razonable, entre 15 días y 2 meses, según la complejidad del caso a evaluar.

 

El nuevo Real Decreto, no recoge las experiencias exitosas realizadas sobre la base tradicional del control previo municipal a la documentación presentada sino que suprime para casi todos los casos este control previo, y generaliza el derecho a la realización de obras y al inicio de la actividad con la presentación de la documentación, siendo el control municipal posterior a las obras  y a la apertura del establecimiento.

 

Las licencias de actividad tienen su fundamento en la adecuación a normativa de la actividad a realizar, y por tanto en hacer compatible el derecho a ejercer en un local un negocio de la manera que el ejerciente mejor entienda, con los derechos de terceros: usuarios, vecinos… en cuestiones como la seguridad física, el ruido, la contaminación… Parece lógico pensar que un control previo garantiza mejor los derechos de terceros que un control posterior, fundamentalmente porque éstos pueden ser menoscabados al menos durante el plazo transcurrido entre apertura y control posterior, y a la vez el control previo supone para el solicitante de la licencia una mayor seguridad jurídica, al contar con ésa antes  de hacer las obras, y no tener que esperar la llegada de un informe que pudiera ser negativo y que en consecuencia le  obligara a costosas modificaciones en lo ya ejecutado.

 

Tras la publicación de este Real Decreto-ley,  pueden ser los Ayuntamientos los que enmienden lo peor de la nueva norma:   en sus ordenanzas de  tramitación de licencias, pueden ofrecer al solicitante la opción de que acompañe voluntariamente su solicitud con un informe municipal de adecuación a normativa. Además si los municipios practican  el control posterior con celeridad, disminuirán  los posibles daños ya comentados y que se pueden dar tanto en ejercientes de la actividad como en terceros.

 

La pregunta es por qué si ya había experiencias que  daban respuesta  adecuada al derecho al comienzo de una actividad haciéndolo compatible con el cumplimiento completo de la normativa, se  ha optado por otra dirección, la del control exclusivamente posterior;  camino que puede traer consecuencias poco deseables: inseguridad jurídica para ejercientes de la actividad y merma de derechos para terceros. Más que un Real Decreto sobre licencias express parece un poco un Real Decreto express.