Lecciones del caso Sáenz: qué difícil es todo en España

La dimisión de Alfredo Sáenz como consejero delegado del Banco de Santander cierra (con casi total seguridad) uno de los episodios más rocambolescos y lamentables acaecidos en los últimos años en nuestro país. El caso ha sido tratado extensamente en este blog y lo conocen ustedes a la perfección, así que no creo que sea necesario recordarlo de nuevo. Según cuenta la prensa, ante la filtración de que el Banco de España no iba a tener más remedio que declarar la falta de concurrencia del requisito de honorabilidad para ejercer el cargo, obligándole a cesar, el Sr. Sáenz ha preferido jubilarse a los 70 con una pensión de 88 millones de euros. Con ello se pone fin a un asombroso e interminable periplo del que, creo, podemos extraer una serie de lecciones muy provechosas, al menos para adquirir una adecuada conciencia de la situación que atravesamos hoy en nuestro país.

 

La primera es, parafraseando a Adolfo Suárez, lo difícil que es todavía en España, más de treinta y cinco años después, “elevar a la categoría política de normal lo que a nivel de calle es plenamente normal”. A nivel de calle y en cualquier otro lado, claro. Pongamos un sencillo ejemplo: El 27 de junio de 2012 se hace público que Barclays ha sido multado por manipular el índice Libor (tema tratado en el blog aquí y aquí): El 2 de julio dimite el presidente de la entidad, y el día siguiente el consejero delegado, obedeciendo a las indicaciones del Gobernador del Banco de Inglaterra y del Director de la FSA. Cuando el día 4 el escándalo salta a la prensa con toda su virulencia estos dos señores ya no están en sus puestos. No ha pasado ni una semana.

 

Pues bien, en el caso Sáenz, entre la sentencia condenatoria firme y la dimisión han transcurrido dos años y dos meses; un largo periodo de tiempo en el que se ha mantenido artificialmente, bajo respiración asistida por el Gobierno, una situación insostenible, con grave descrédito para nuestro sistema financiero e institucional. Y todo, simplemente, como consecuencia de los intereses personales del presidente de la entidad, Sr. Botín, pues la salida del Sr. Saénz antes del momento programado le colocaba en una situación incómoda, ya sea en relación a su propio futuro o en el de sus familiares más próximos. Que ese fuese su deseo es hasta normal -tampoco el presidente de Barclays quería que dimitiese Bob Diamond, el CEO de la entidad- pero que los políticos y las instituciones españolas se lo hayan puesto tan fácil durante más de dos años -y por eso viene a cuento la frase de Suárez- es lo que no tiene fácil explicación.

 

O quizá sí la tiene, si nos fijamos un poco en el detalle del caso, pues los políticos han actuado en todo momento como resulta tan habitual en España: huyendo de la propia responsabilidad por la vía fácil. En primer lugar el Sr. Zapatero, indultándole después de perder las elecciones y unos días antes de cesar (total, a él ya qué le importa); un poco antes de eso el Sr. Fernández Ordóñez, mirando hacia otro lado a la vista de su inminente sustitución (nunca se sabe lo que nos deparará el futuro); más tarde el Sr. Rajoy, cambiando rápidamente la normativa para trasladar la patata caliente al Banco de España; y claro, cuando esta entidad mira para atrás y ya no ve absolutamente a nadie al que pasar la pelota y tiene que optar entre incomodar un poco al Sr. Botín o hacer el papelón del siglo, pues va a ser que la pelota deja de rodar. Si lo hubiera hechos dos años antes habría que felicitarles, pero a estas alturas ya es imposible.

 

La segunda lección, que se deriva de la primera, es que sin mejorar nuestro sistema de exigencia de responsabilidades a nivel político e institucional no hay regeneración que valga. Y lo cierto es que con independencia del marco legal, que además siempre tiene sus limitaciones, no existe medio más efectivo para ello que los medios de comunicación social. Siempre, pero especialmente en tiempos de crisis, resultan imprescindibles para marcar al poder (político y financiero) y denunciar sus arbitrariedades y sus abusos. Por eso resulta tan triste el mediocre papel que han hecho en todos y cada uno de los escandalosos hitos de este caso (salvando algunas loables excepciones, como casi siempre) y que se ha visto confirmado ahora por el general panegírico a la labor bancaria del Sr. Saénz, en algún supuesto sin ni siquiera mencionar la razón por la que dimitía (ver aquí). Como ocurre con la lección anterior, las loas llegan dos años y dos meses a destiempo. Que se lleve los 88 millones, siendo reprochable, puede ser inevitable, pero ya es demasiado tarde para que se vaya honorablemente, por mucho esfuerzo que hagan algunos en ese sentido.

 

Por eso, la tercera lección de este caso es que, ante la debilidad de los medios tradicionales, la función de control del poder está llamada a recaer hoy en una galaxia poco coordinada de pequeños medios digitales, redes sociales, webs y blogs de todo tipo, gestionados en muchos casos por profesionales de otros sectores en sus ratos libres. Siendo previsible que esa coordinación vaya a más en un futuro no muy lejano, y con ello su general incidencia, hay que reconocer que en este momento, al menos en España, no son capaces de sustituir a los grandes medios en esa función. Su incidencia en las tendencias del gran electorado es aún muy limitada. Todavía hoy una página en un diario nacional de gran difusión -no digamos treinta segundos de televisión- tienen más impacto que toda la galaxia bloguera. Sin embargo, ya hay estudios que demuestran la creciente desconfianza de los lectores frente a los medios tradicionales. Por eso, lo que está meridianamente claro es que si esos medios siguen escamoteando su responsabilidad frente a los lectores, pensando siempre en el ardiente corto plazo, la transición puede ser mucho más rápida de lo que ellos esperan (y desean).

Hoy, primero de mayo

Los secretarios generales de CCOO, Ignacio Férnandez Toxo, y de UGT, Cándido Méndez han reclamado hoy un gran acuerdo nacional, social, económico y político para sacar a España de la recesión, y a continuación se ha desarrollado una gran manifestación contra la austeridad.
Bien está que la gente se manifieste, pero la verdad es que, aunque se nos acuse de tener espíritu de contradicción, a nosotros lo que nos viene a la mente es un post del pasado año de nuestro colaborador Jose María Pérez, sobre financiación de los sindicatos, que eso si que es fruto de un pacto y no para la austeridad, y que nos parece no ha perdido actualidad. Véanlo aquí.
 

Hoy, primero de mayo

Los secretarios generales de CCOO, Ignacio Férnandez Toxo, y de UGT, Cándido Méndez han reclamado hoy un gran acuerdo nacional, social, económico y político para sacar a España de la recesión, y a continuación se ha desarrollado una gran manifestación contra la austeridad.

Bien está que la gente se manifieste, pero la verdad es que, aunque se nos acuse de tener espíritu de contradicción, a nosotros lo que nos viene a la mente es un post del pasado año de nuestro colaborador Jose María Pérez, sobre financiación de los sindicatos, que eso si que es fruto de un pacto y no para la austeridad, y que nos parece no ha perdido actualidad. Véanlo aquí.

 

Petición de la “Plataforma Cívica por la Independencia Judicial” de retirada del Proyecto de reforma del CGPJ

La Plataforma Cívica por la Independencia Judicial, de la que hemos hablado en varias ocasiones (aquí), ha creado una campaña en change.org  en la que solicita la retirada del proyecto de reforma del CGPJ, y denuncia las graves intromisiones que sigue verificando el poder político en el ámbito de la Justicia.
 
Como saben bien los lectores, la independencia del Poder Judicial es uno de los asuntos que hemos tratado varias veces en este blog (aquí y aquí).  En concreto,  hemos hablado sobre el modelo que sería deseable para el Consejo General del Poder Judicial. y sobre la propuesta que ha puesto encima de la mesa el PP, que como han destacado los medios de comunicación, se parece como un huevo a una castaña a la que recogían en el programa electoral. Claro que a estas alturas ya nadie se sorprenderá de esta falta de coincidencia, ya saben,  la realidad obliga a estos cambios (suponemos que en este caso es la realidad de la trama Gurtel y otras tramas de corrupción similares que afectan a políticos en activo) y aconseja tener atado y bien atado al carro de la partitocracia al órgano de gobierno de los Jueces.
 
En fin, que desde aquí queremos recordar lectura del texto y el apoyo a la campaña, a través de este enlace.
 
Torres más altas han caído. Y nos jugamos mucho.