Madrid 2020: el fin de un mal sueño

Fue un mal sueño, del que, por suerte, nos hemos despertado. El triunfo de Tokio para organizar los juegos olímpicos impidió que culminara la hipnosis colectiva que un conjunto de dirigentes políticos nos querían inducir con Madrid 2020. Ellos codiciaban eximirse de sus responsabilidades por la grave crisis económica y política a través de una euforia colectiva seducida por un evento deportivo que, como maná venido del exterior, todo lo tapará y de todo les salvara. Los oscuros miembros del COI, que tanto habían agasajado, les han dejado sin su caramelo y mostrado la cruda realidad de nuestro país.

El triunfalismo que vendía la candidatura de la ciudad de Madrid, sobre todo, en los últimos meses, es una muestra de cómo gran parte de nuestra clase política ha perdido el sentido de la realidad y desconoce o prefiere ignorar en su provincianismo qué opina el resto del mundo de España en estos momentos. Un mundo exterior que ve cómo hemos desaprovechado la oportunidad de construir un país sólido institucional y económicamente durante el periodo de bonanza y que se encuentra encenagado en graves casos de corrupción, conflictos institucionales que afectan incluso a su integridad territorial, un bajo nivel educativo y una profunda crisis económica que, tras cinco años, ha dejado duras consecuencias en términos de empleo y renta.

El desnortamiento y la ceguera de esos dirigentes españoles, que ha inducido a muchos ciudadanos a creer que los JJ.OO. estaban en el bolsillo y que eran lo que más nos convenía para salir de la crisis, se ha visto ayudado por la complacencia de una sociedad civil débil y un periodismo que en su mayoría se ha comportado en este asunto más como un hooligan que como un informante veraz e imparcial. Una sociedad civil más fuerte y menos influenciable hubiera exigido más transparencia y que los recursos siempre limitados se dedicaran a otros fines más esenciales: educación, sanidad y reforma de nuestras instituciones.

La prensa también ha fallado. Sea porque se haya dejado llevar por un patrioterismo mal entendido o por sus propios intereses –unos juegos podrían suponer dinero en publicidad y más audiencia- o por ambas cosas, no ha cumplido con su función. No han informando sobre la realidad del estado de realización de la candidatura, que no tenia el 80 por ciento de las infraestructuras construidas; tampoco han sabido contextualizar la actual situación española en el mundo y relatar como se ve el país desde fuera; o explicar el coste de oportunidad que la concesión de los juegos implicarían para el país, por tener que renunciar a otras políticas más provechosas. En suma, han hecho suyo acríticamente el lema de que Madrid y España necesitaba los juegos, siguiendo la juerga a un poder político que era quién realmente los necesitaba para ocultar su mala gestión del país.

Ha quedado claro que la apuesta por Madrid 2020 fue equivocada, aunque pocos fueron los que se opusieron a ella desde el principio –UPyD lo hizo con mociones e intervenciones en el Ayuntamiento y la Asamblea de Madrid-. Lo lógico hubiera sido que el año pasado, como Monti hizo con la candidatura de Roma, el presidente Rajoy hubiera obligado a la endeudada ciudad de Madrid a retirarla. Se habría evitado la decepción de muchos ciudadanos, que no se merecían otra más; someter a España de nuevo a hacer manifiesta su debilidad internacional; y gastos inútiles. Aunque hay que reconocer también que ha tenido un efecto positivo: descorrer el velo ante muchos ciudadanos de la forma en que en España se maquilla y oculta la verdad. Viendo la actuación de sus dirigentes habrán podido darse cuenta de su falta de ambición por el país y de cómo antepusieron sus intereses a corto plazo a los de los ciudadanos. Un retrato que afecta especialmente a los políticos madrileños del Partido Popular.

El momento postolímpico no pude ser sólo un rasgarse las vestiduras. Es hora de actuar responsablemente y de que los cargos públicos del Ayuntamiento y de la Comunidad de Madrid empiecen a dar cuentas del coste que han supuesto las tres candidaturas fracasadas y de la solvencia de los informes que encargaron para avalar la última. Quedan muchas preguntas por resolver. Entre ellas por qué la delegación española en Buenos Aires era con mucho la más numerosa. Un símbolo del despilfarro al que se nos tienen acostumbrado.

Pero como a veces no hay mal que por bien no venga, la ducha de realidad a la que nos han sometido quizás nos permita, por fin, centrarnos en nuestros principales problemas para mejorar la vida de los ciudadanos y tener de nuevo crédito internacional. Resolverlos no es tarea fácil: exige tesón, capacidad y verdad. Podemos afrontarlos todos juntos. Si lo hacemos, tendremos un mejor futuro.

“Vecinos por Torrelodones”: informe de la alcaldesa

Como es conocido por nuestros lectores, a los editores del blog nos ha interesado mucho  la experiencia municipal en Torrelodones (Madrid) tras las últimas elecciones, en las cuales una serie de ciudadanos del pueblo se agruparon en una plataforma  ciudadana, “Vecinos por Torrelodones”, independiente de los partidos tradicionales, y desde entonces gobiernan el municipio con maneras muy diferentes a las de estos.  A esta experiencia le dedicamos en su momento un post y hemos pedido a la alcaldesa, Elena Biurrun, que nos haga un informe de su gestión hasta ahora, para su conocimiento general, debate y cómo no, posible crítica por parte de todos los lectores. Los editores.

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“Vecinos por Torrelodones” es un partido político local formado por ciudadanos que se reunieron en 2005 para intentar parar un típico pelotazo urbanístico con el consabido campo de golf, viviendas y centro comercial. Conseguimos pararlo y hoy gobernamos en minoría el Ayuntamiento de Torrelodones (tenemos 9 de los 21 concejales del consistorio).
Nos presentamos a las últimas elecciones con un programa electoral muy sencillo: Contenía 22 compromisos que cumpliríamos en el caso de llegar a gobernar (algo inimaginable en mayo de 2011).  Tras dos años de gobierno hemos cumplido 17 y están en vías de completarse otros 3. Los vecinos pueden ir haciendo seguimiento a través de nuestros boletines informativos, buzoneados regularmente en los 7000 hogares de Torrelodones, así como en nuestra página web.
De los 9 concejales de Vecinos sólo 3 tenemos dedicación exclusiva, y los otros 6 compaginan sus responsabilidades municipales con sus actividades profesionales. Nos presentamos a las elecciones tras varios años de intenso trabajo en común, conociéndonos y sabiendo con quién compartíamos responsabilidades.

Lo primero que hicimos al llegar a la alcaldía fue bajarnos el sueldo y eliminar los cargos de confianza. La reducción en un 21% del salario de la Alcaldesa, la limitación a 3 del número de concejales con dedicación exclusiva (frente a los 6 anteriores) y la eliminación de los cargos de confianza de la alcaldía supusieron y suponen un ahorro de más de 250.000 euros anuales, casi un 50% con respecto a la legislatura anterior. De este modo, y pese a que el número de concejales pasó, por imperativo legal, de 17 a 21, el coste total de los cargos políticos es un 37% inferior al de la legislatura anteriorsin que se haya exigido ningún sacrificio económico a la oposición.
Cada uno de los concejales de Vecinos tiene experiencia profesional en las áreas que encabeza, algo fundamental para dinamizar el trabajo interno y dirigir el trabajo de equipo. No obstante, defendemos y practicamos la transversalidad de las competencias municipales, por lo que el trabajo coordinado entre concejalías y su personal es muy frecuente en Torrelodones. Desde el primer día defendimos la necesidad de aplicar criterios profesionales en la toma de decisiones, lo que exige contratar asesoramientos externos puntuales en todos aquellos temas técnicos que así lo exigen, separando claramente el papel de los políticos y el de los técnicos: los primeros definen estrategias y marcan prioridades; los segundos proponen los medios para alcanzarlas.
Precisamente una de nuestras prioridades ha sido facilitar el máximo de información a los ciudadanos como paso previo para lograr su participación en las decisiones municipales.
En la oposición buzoneamos bimensualmente 7.000 boletines, una revista trimestral,  creamos una página web, canales en Vimeo y Youtube…, y ya desde el Ayuntamiento hemos realizado un gran esfuerzo para para abrir el máximo número de canales de información y participación con los ciudadanos, tanto directos como a través de las redes sociales
Tomamos la decisión de abrir la política local y acercarla al ciudadano. Para ello trasladamos los plenos a horario de tarde y los retransmitimos vía web y radio. Asimismo permitimos a los vecinos preguntar directamente en el pleno.
Abrimos y democratizamos la política de comunicación del Ayuntamiento, abriendo espacio en la revista municipal  a los grupos municipales, que teníamos vetada la participación, así como a asociaciones y vecinos. El contenido de la revista municipal lo decide un Comité de Medios en el que el equipo de gobierno tiene uno de los 4 votos. La información en la web se actualiza diariamente, y se apuesta claramente por abrir las vías de participación vecinal a través de las redes. Facebook y Twitter se han convertido en herramientas indispensables en nuestra manera de entender la comunicación directa con los vecinos del municipio.
Hemos potenciado también los canales tradicionales creando la concejalía de Atención al Vecino, ubicada con toda la intención en las dependencias de alcaldía. El mensaje es claro: todo aquel que quiera, tiene acceso directo al equipo. La política de proximidad es pieza clave, máxime en un municipio como el nuestro, de 23.000 habitantes.
Varios de los miembros del ejecutivo tenemos también cuenta propia en twitter, lo que implica estar permanentemente abiertos a las sugerencias y quejas de los vecinos, y también a dialogar con todo aquel que se lo propone.
Paralelamente a nuestra labor de gobierno, el partido mantiene abiertas sus vías de comunicación directa con los vecinos. Hemos potenciado las herramientas de participación vecinal, creando consejos sectoriales y dotando de contenidos a los ya existentes. Tenemos claro que el futuro del municipio lo tenemos que decidir entre todos. Para ello estamos inmersos en la elaboración de un Plan Estratégico Participativo de Torrelodones, un Plan Rector de Actividad Física y Deporte, además de un Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS), que contó con una interesante participación vecinal hace un año, cuyo diagnóstico está permitiendo realizar importantes inversiones en materia de movilidad en Torrelodones.
En estos dos años hemos apostado también por dotar de transparencia y rigor a las decisiones relevantes. Por ello hemos apostado por la figura del jurado en algunos concursos importantes, invitando a participar a expertos cualificados en determinadas áreas. Así, desde la concejalía de urbanismo se apostó por contar en el Colegio de Arquitectos de Madrid para sacar adelante dos concursos clave: peatonalización del centro de Torrelodoones y mejora y adecuación de los 3 parques del pueblo. Desde la concejalía de comunicación se licitó concurso para designar la agencia de comunicación del ayuntamiento, contando para ello con un jurado externo formado por profesionales del sector publicitario; y actualmente estamos inmersos en la licitación de un espacio de coworking, para lo que hemos contado con la colaboración desinteresada de Iñaki Ortega (@InakiOrtega), director de Madrid Emprende y Joaquin Velázquez (@JoaquinBoston), subdirector de emprendimiento de la Comunidad de Madrid, entre otros.
Una apuesta clara de nuestro equipo ha sido la transparencia, sin esperar a legislaciones que parecen no llegar nunca. Hemos creado la sección Transparencia administrativa; donde se publican los presupuestos, su estado de ejecución, liquidación, los gastos realizados por cada una de las concejalías, los convenios firmados por el Ayuntamiento, el planeamiento urbanístico… Asimismo hemos realizado una auditoría del periodo 2007-2012.
Todo ello lo hemos acompañado de un claro control del gasto municipal, de forma que hemos logrado superávit presupuestario en las anualidades que hemos gobernado, hemos reducido la deuda municipal en un 25% y hemos saneado la sociedad urbanística municipal.
En realidad somos muy previsibles: estamos haciendo lo que nos comprometimos a hacer y lo estamos haciendo de la forma más sencilla que sabemos: aplicando profesionalidad y sentido común, defendiendo lo público, lo que exige eficiencia en el gasto y una clara definición de prioridades.