“¿Hay Derecho?”, el libro de los editores del blog

El próximo día 5 de junio sale a la venta el libro “¿Hay Derecho? La quiebra del Estado de Derecho y de las instituciones en España”, escrito por los cinco editores fundadores de este blog, Elisa de la Nuez, Fernando Gomá, Ignacio Gomá, Fernando Rodríguez Prieto y Rodrigo Tena.

El subtítulo del libro es muy revelador de su contenido. En España se ha producido en la última década un enorme deterioro del Estado de Derecho, base fundamental de cualquier democracia, por causas perfectamente identificables y que han sido tratadas reiteradamente a lo largo de los más de tres años de existencia de este blog: un sistema partitocrático esclerotizado que ha ido colonizando todas y cada una de las instituciones, que ha desactivado los mecanismos de control, ha ocupado y desprofesionalizado las Administraciones Públicas, que está asaltando la última trinchera del Poder Judicial, que deja a sus anchas a los poderes fácticos y da alas al capitalismo de amiguetes o capitalismo castizo, una legislación torrencial, de pésima calidad y que se incumple cuando no interesa al que manda, un Estado hipertrofiado y un sistema autonómico insostenible, etc, etc. Todo con el consentimiento, la pasividad o la resignación de muchos ciudadanos y de muchos juristas, no lo olvidemos.

El libro es el resultado de las reflexiones conjuntas de sus autores a lo largo de los post publicados en estos tres últimos años, pero no es ni mucho menos un recopilatorio de posts ya escritos. Se trata de un texto nuevo,  en el que los autores hemos hecho un esfuerzo para acercarnos a un público más amplio en un estilo ameno y divulgativo (o eso hemos intentado) básicamente porque creemos que es esencial que todos los ciudadanos sean conscientes de que sin Estado de Derecho y sin instituciones  no hay democracia ni es posible un crecimiento económico sano y sostenido. Sea cual sea su profesión creemos que es un libro para todo ciudadano que esté preocupado por la actual situación en España (que en principio deberíamos ser todos salvo los que viven en o de la burbuja política)

No es un libro que se agote en el diagnóstico:: hay que cambiar urgentemente el actual estado de cosas si no queremos acabar como Argentina, y eso no va ocurrir si la sociedad civil no se implica más y mejor en esta tarea. La sociedad civil somos todos. Pensar que los han provocado esta degradación política e institucional y/o son sus principales beneficiaros van a ser los que voluntariamente emprenderán la vía de las reformas o de la regeneración, más allá de los cambios estéticos o propagandísticos, es de una ingenuidad que no nos podemos permitir. Lo que está pasando en España, además de ser muy grave y marcar un punto de inflexión en nuestra historia reciente es  un problema político, institucional, o económico de enorme magnitud, pero también es,  ante todo, un problema individual, de cada uno de nosotros. Con nuestras decisiones individuales y por supuesto con nuestras decisiones colectivas podemos cambiar las cosas y que esta enorme crisis se convierta en una gran oportunidad. La primera la tenemos a la vuelta de la esquina; hay unas elecciones donde podemos dar a nuestra clase política un mensaje muy claro. Pero hay oportunidades todos los días.

Para firmar este libro de forma conjunta hemos elegido el pseudónimo del bachiller Sansón Carrasco, el amigo de Don Quijote que se disfraza de caballero andante para llevarlo de vuelta a casa vencido con sus propias armas. «Era el bachiller, aunque se llamaba Sansón, no muy grande de cuerpo, aunque muy gran socarrón, de color macilenta, pero de muy buen entendimiento; tendría hasta veinte y cuatro años, carirredondo, de nariz chata y de boca grande, señales todas de ser de condición maliciosa y amigo de donaires y de burlas como lo mostró en viendo a don Quijote […].» Aunque esta no es la descripción física de ninguno de los editores, justamente lo que pretendía Sansón con Don Quijote es lo que pretendemos nosotros: colaborar a devolver el Derecho a su sitio usando las propias armas del Estado. Estas son las razones para escribir este libro… Y esperamos que sean suficientes para que los habituales del blog, pero también sus amigos y familiares más alejados de estas preocupaciones se decidan a leerlo. Creemos que es importante.  Y no porque si nos lee mucha gente nos vayamos a hacer ricos (los beneficios, de haberlos, serán para el blog y la Asociación de los editores) sino porque si nos lee mucha gente quizá podríamos dejar a nuestros hijos y nietos un país mucho mejor.

Queremos agradecer a la editorial Península, y en especial a su responsable, Ramón Perelló, su apoyo y su receptividad para con nuestro trabajo

 

Indice del libro

 Algunas razones para escribir un libro

Introducción: Por qué no hay democracia posible sin Estado de derecho

1. ¿Qué ha pasado?

2. Nuestra Constitución necesita un repaso

3. Cien mil leyes nos regulan, y la mayoría son autonómicas

4. La ley del deseo: causas y efectos de la mala calidad de las leyes

5. Las leyes son para los otros

6. La administración desencadenada

7. O es independiente, o la justicia no es justicia

8. Aunque sea independiente, ¿es justicia si es arbitraria y llega tarde?

9. Otra forma de abordar los conflictos jurídicos

10. Autonomías centrífugas: un modelo territorial en crisis

11. El capitalismo castizo

12. (Des)controla como puedas

13. Todos somos iguales ante la ley, pero la ley no es igual para todos

14. El discreto encanto de recibir subvenciones

15. La ley de la calle

16. El derecho en su sitio y la democracia también

Epílogo: La historia (inacabada) de una caja española

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Ciudadanos o máquinas de consumir?

El derecho a la salud es, o debería ser, la prioridad de cualquier gobierno. Y no sólo por la idealista visión de que la salud es un componente fundamental de la calidad de vida, del bienestar y de la felicidad, si no porque, egoístamente la salud de cada uno de nosotros repercute directamente en las arcas del Estado y por ende en cada uno de nosotros.
Es eso están de acuerdo tanto la O.M.S ( Organización Mundial de la Salud) como el Banco Mundial, que aún más prosaico calcula impacto de diversas patologías y problemas de Salud Pública y los traduce en AVISA, años de vida saludable perdidos (en las traducciones oficiales de la OMS y del Banco Mundial, el término empleado es Años de vida perdidos ajustados por discapacidad AVAD-). La Constitución Española de 1978,  en su artículo 43, reconoce el derecho a la protección de la salud, encomendando a los poderes públicos organizar y tutelar la salud pública a través de medidas preventivas y de las prestaciones y servicios necesarios.
A priori parece una labor ardua y difícil.  ¿Cómo proteger a los ciudadanos de las causas de enfermedad? Pues es muy sencillo, las enfermedades infectocontagiosas están controladas en este mundo occidental en el que vivimos, ahora, las principales causas de enfermedad y muerte están asociadas a diabetes, hipertensión, accidentes cardiovasculares y accidentes cerebrovasculares, y estos cuatro jinetes del Apocalipsis, a su vez tiene su origen en tres hábitos fundamentales: la alimentación, el sedentarismo y el consumo de tóxicos (legales e ilegales).
Se preguntarán ustedes que relación tiene esto con un blog jurídico. Mucha. Estos malos hábitos nutricionales se resumen en unos pequeños puntos: El fomento de estereotipos insanos, la obsesión por la delgadez alimentada por los medios de comunicación y los anuncios y la epidemia de alimentos con “trampa” que bajo alegaciones de salud esconden bombas nutricionales, verdades a medias y mentiras completas. Y esto es competencia del Derecho del Consumo.
En España, el control de la publicidad es competencia de Autocontrol, en el año 2009, mientras el ASA ( su homologo británico) sancionaba 444 anuncios, en España se resolvían cuatro tristes y solitarias reclamaciones, a pesar de que Muela y Perelló (1) en un estudio sobre productos alimentario y cosméticos realizado en la radio española, hallaban 1179 ilícitos en 430 anuncios.
Según la Constitución además de a la salud también tenemos derecho a que no se nos mienta. Artículo 20.1 : Se reconocen y protegen los derechos: (…) d) A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión.
Vamos a hablar de estas leyes de las que tan poco sabe el ciudadano medio, la Ley de Competencia Desleal, que fue parcialmente modificada al incorporarse a ella las Directivas 2005/29/CE y 2006/114/CE y la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios. Estos cambios también afectaron a la Ley General de Publicidad que fue refundida con la Ley 29/2009, de 30 de diciembre
Ley 3/1991, de 10 de enero, de Competencia Desleal, Artículo 5.1 : Se considera desleal por engañosa cualquier conducta que contenga información falsa o información que, aun siendo veraz, por su contenido o presentación induzca o pueda inducir a error a los destinatarios, siendo susceptible de alterar su comportamiento económico (…).
Real Decreto 1334/1999, de 31 de julio, por el que se aprueba la Norma general de etiquetado, presentación y publicidad de los productos alimenticios, artículo 4 : El etiquetado y las modalidades de realizarlo no deberán, ser de tal naturaleza que induzcan a error al comprador (…) Estas prohibiciones se aplicarán igualmente a la presentación de los productos alimenticios  y a la publicidad.
¿Podríamos decir que engañar, ocultar información o utilizar medias verdades con el fin de que cada consumidor gaste más dinero del que debería es perjudicar su interés económico? Yo creo que sí.
Y si al mirar un envase en el que pone “0% de grasas y enriquecido con Vitaminas A, D y E” nos confiamos y no miramos la etiqueta nutricional, diminuta, ininteligible y escondida en el rincón más recóndito del mensaje en el que pone 30 gramos de azúcar ¿no estaría repercutiendo además en nuestra salud? (Para más INRI, no pone 36 gramos de azúcar, porque en la etiqueta señalan la cantidad de 100 mililitros, pone sólo 10 gr, pero es que el brick individual tiene 330 ml. Calculen. Además no ponen calorías si no energía. Y tampoco lo ponen en kilocalorías si no en kilojulios. Como ven estoy hablando de un ejemplo real. De un zumo para más señas).
Posiblemente las empresas alimentarias alegarán “que ellos no son responsables de lo que la gente entiende o desconoce”.Ya. Obvio. Para eso el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas acuñó el concepto de “consumidor medio”  definiéndolo como: “La reacción típica del consumidor normalmente informado, razonablemente atento y perspicaz, teniendo en cuenta los factores sociales, culturales y lingüísticos.”
¿Alguno de ustedes saben lo que son los FOS? ¿Y la glicobiología? ¿Para que sirven las sirtuinas? ¿Les ha contado alguien que según la E.F.S.A (Agencia Europea de seguridad alimentaría) los bifidus no sirven para nada?
Independientemente de la veracidad de las afirmaciones que realizan muchos productos, hay que ser licenciado en Bioquímica o Medicina para poder comprender el significado de los reclamos publicitarios que vemos, oímos o leemos. Y los tribunales hablan de la capacidad para poder tomar decisiones en base a la información emitida, yo me estoy refiriendo a algo mucho más básico: entender lo que nos están diciendo.
La Ley prohíbe expresamente la publicidad engañosa y la describe como: “se considera desleal por engañosa cualquier conducta que contenga información falsa o información que, aun siendo veraz, por su contenido o presentación induzca o pueda inducir a error a los destinatarios, siendo susceptible de alterar su comportamiento económico”
En muchos anuncios el ilícito es más sutil, y por lo tanto más difícil de demostrar. El elemento decisivo para que una publicidad se considere engañosa es que induzca o pueda inducir a error a sus destinatarios. También es engañosa la publicidad que, aunque considerada en abstracto pueda ser exacta, los consumidores interpreten erróneamente. Como ven, no abarca solamente lo que literalmente diga el anuncio, si no también las interpretaciones erróneas que los consumidores puedan hacer. Y aquí se abre un mundo, ya que muchas veces el mensaje no está en la palabra dicha o escrita, sino en la imagen o en otros recursos aún más subliminales.
La prohibición se extiende, por tanto, a toda forma de comunicación que pueda calificarse como publicidad económica o comercial, con independencia de la modalidad de difusión del mensaje publicitario y de los medios o soportes que se utilicen. Les sorprendería saber cuantas mentiras y engaños escuchan y ven a lo largo del día. Y aún más cuantos productos inútiles e incrementados de precio habitan en sus despensas y frigorificos.
Un paso más allá de la publicidad está en el control del “gato por liebre” .Hace unos meses se hablaba de que el Gobierno pretendía prohibir los estudios independientes que analizan irregularidades en los alimentos, generalmente estos estudios están promovidos por Asociaciones de Consumidores y no en pocas ocasiones han servido para sacar a la luz fraudes y engaños en productos alimenticios.
En Inglaterra el primer estudio de ADN del ‘arroz basmati’, realizado por la Food Standards Agency (FSA) en 2002, llegó a una sorprendente conclusión: sólo el 54% de los envases etiquetados como ‘arroz basmati’ contenía verdaderamente dicho producto. El resto había sido mezclado con algunas variedades de calidad inferior en más de un 60%. El cálculo de ganancia de este fraude en un solo año, se estimó en 5 millones de libras.
Aquí en el año 2012, un estudio comparativo de la OCU fue acusado por las empresas del ramo de “tener muy mala leche”, acusación tremendamente certera dado que esa era precisamente la conclusión a la que llegaba el estudio. La calidad de un número importante de las marcas comercializadas era tan mala que, desaconsejaban directamente su compra.
Entre los resultados del informe, destacaban que, muchas de las 47 marcas de leches analizadas, no aportaban el contenido mínimo de grasa, eran más pobres en calcio que hace 20 años, habían sufrido tratamientos térmicos muy agresivos, que podían llegar a degradar las vitaminas y las proteínas, y algunas, incluso, habían usado leches demasiado viejas.
Pero a pesar de que estemos en un mundo en el que aparece carne de caballo donde pone de vaca, de rata cuando debería ser de cordero y es evidente que nos intentan vender gato por liebre, la mayoría de los engaños no vienen por ahí, proceden más bien de que nos vendan productos a precio de oro, con el camelo de que nuestra salud se verá beneficiada sin ningún tipo de estudio científico que lo avale. O huevos ecológicos por los que yo estoy pagando mucho más cuando de ecológicos tienen más bien poco. O nada.
Bien. Tenemos acuerdos, códigos de autorregulación, normativas españolas y europeas, recomendaciones de la O.M.S (Organización Mundial de la Salud)… ¿Y para qué sirven, visto lo visto? No quiero pensar que se crearon para quedar bien ante los consumidores y justificar unos sueldos y unos despachos para después ser convenientemente arrinconadas en un cajón cogiendo polvo. Es paradójico que, en una sociedad en la que te multan por jugar a la pelota en las plazas, llevar el perro sin correa fuera de las horas marcadas, ir en patinete por las calles, salga tan barato, en muchos casos gratis, lucrarse engañando y manipulando.
Por otro lado, lo de los Códigos de Autoregulación, parece que en este país no funciona, como han podido ver, da la impresión de que actúan como niños que prometen portarse bien y en cuanto se dan la vuelta los responsables, aprovechan para hacer trastadas, sólo que en este caso, no son precisamente inocentes travesuras, sino argucias para torear la ley y aumentar sus ventas. Si por mi fuera, el hecho de haber firmado un compromiso ético debería ser agravante en las condenas judiciales.
Y más allá del etiquetado, los envases y la publicidad, exigir  el control, de facto, sobre la calidad de los alimentos que consumimos. Después de todo nuestra alimentación debe ser uno de los factores garantes de nuestra salud y el responsabilidad de los gobiernos supervisar, regular y castigar aquellos productos y practicas comerciales que puedan suponer un riesgo, una mentira o un timo.
 
Este post está escrito con párrafos extraídos del libro “Consume y calla”, de la autora del post Ana Isabel Gutiérrez Salegui.
 
(1) Clara Muela Molina, Salvador Perelló Oliver. “La publicidad con pretendida finalidad sanitaria en la radio española. Un análisis empírico por tipo de emisora”. Comunicación y Sociedad, XXIV (2): 371-410, 2011.