El factor demográfico como elemento decisivo en la sostenibilidad de nuestro modelo de sociedad

El desarrollo del sistema español de protección social y de redistribución de rentas, gracias a una serie de circunstancias demográficas, económicas y políticas que coincidieron en el segundo tercio del siglo XX, ha alcanzado en nuestro tiempo tal extensión e intensidad que se ha convertido en un conjunto de instituciones de diverso tipo (jurídico, económico y organizativo), tan beneficiosas para la sociedad como difícil de abarcar de una manera unívoca. De hecho, podría afirmarse, que este entramado de solidaridades reciprocas, incluso a pesar de las tensiones a las que se ha visto sometido durante la crisis, es el que en estos momentos nos define como sociedad.

Sin embargo, ahora nos encontramos ante el reto de conseguir mantenerlo vigente en medio de un escenario distinto de aquel que favoreció su creación y fortalecimiento. Circunstancias que, en cualquier caso, son complejas y permiten diversas lecturas. Dar o no con la visión acertada determinará la supervivencia del modelo a medio y largo plazo.

Podría decirse que nos encontramos ante una enorme y pesada construcción que se asienta sobre cuatro grandes pilares – el demográfico, el político/social, el económico-financiero y, por supuesto, el jurídico-  que garantizan su sostenibilidad pero que deben estar equilibrados y conectados entre sí, pues en caso contrario se corre el riesgo de que el edificio pierda el equilibrio y termine derrumbándose. Al primero de esos elementos nos vamos a referir ahora.

En España, estamos a punto de pasar del declive al derrumbe demográfico. Efectivamente, las previsiones realizadas en los años noventa, y que fueron las tenidas en cuenta para adoptar las reformas en el modelo de seguridad social acordadas en los Pactos de Toledo, preveían un incremento de la fecundidad esperada para el periodo desde 2010 a 2050 de 1,8 hijos por mujer, sin embargo, la fecundidad por mujer, tras un breve incremento durante los primeros años del siglo XXI no ha dejado de disminuir desde el año 2009, hasta situar en la cifra de 1,27 hijos por mujer en el año 2013. Sobre esta base, las nuevas predicciones hasta el año 2052, no prevén una fecundidad esperada superior a 1,56 hijos por mujer. Casi un 25% menos de lo previsto hace veinte años.

El envejecimiento de la población como realidad sociológica tiene importantes consecuencias y su incidencia en la protección social a causa del sobre-envejecimiento que incrementa el porcentaje de población dependiente y la disminución de la base sobre la que en lo financiero descansa el sistema, no son las menores. Su incidencia en el crecimiento económico también tiene un signo incierto pues, mientras pueden aparecer elementos de signo negativo (como, por ejemplo, la tardía incorporación al mercado de trabajo de las nuevas cohortes de trabajadores), también surgen elementos de signo positivo, como pueden ser el mayor nivel del capital humano debido a un mayor periodo formativo de estas nuevas cohortes.

Son muchos los factores que inciden en la actual decadencia demográfica, algunos de ellos ya mensurados por los sociólogos, que sin ánimo de ser exhaustivo, podríamos resumir en los siguientes:

  1. a) factores sociales: como la consecución de la igualdad hombre-mujer en muy diversos planos pero sin que se alcancen las mismas cotas de participación del hombre en las labores domésticas; la extensión al ámbito rural de los países occidentales de muchos de los usos y costumbres anteriormente reservados a las áreas urbanas, el más fácil acceso al ocio y el mayor tiempo dedicado por las personas a este tipo de actividades (incluyendo la TV o internet);
  2. b) factores económicos: la incorporación de la mujer al mercado de trabajo y la dificultad de simultanear una carrera profesional plena con la crianza; el aseguramiento de la vejez y otras situaciones de necesidad a través de mecanismos externos a la familia lo que hace que ésta pierda parte su importancia; el incremento del coste para el mantenimiento de cada hijo, así como la más tardía incorporación de los jóvenes al mercado de trabajo y a la consiguiente independencia económica. En este sentido, la disminución de las rentas familiares derivada de la crisis actual tiende a incidir en estos factores depresores de la fecundidad;
  3. c) factores psicológicos, como la desaparición de la equiparación entre actividad sexual y procreación, así como cierto sentido de culpa por la superpoblación mundial influido en las sociedades occidentales desde sectores neomalthusianos y ecologistas;
  4. d) factores tecnológicos que permiten el control de la natalidad mediante abortos cínicamente seguros y técnicas anticonceptivas avanzadas;
  5. e) y por último, factores culturales, como la despenalización del aborto –o incluso su consideración por algún sector de la sociedad como un derecho-; el cambio en la percepción de la homosexualidad que ha producido un incremento en el número de parejas de este tipo a quienes resulta más complejo y costoso tanto concebir como adoptar; la generalización de una cultura con un fuerte componente hedonista en donde existe un cierto rechazo a la asunción de la responsabilidad personal que supone la crianza, al menos durante un periodo de la juventud tardía que coincide precisamente con una parte relevante de la edad fértil femenina.

Las intervenciones públicas y privadas favoreciendo o influyendo en estas tendencias han generado -a veces como un involuntario “efecto mariposa”- un cambio de mentalidad en las personas que incide a la hora de tomar la decisión de tener o no tener hijos. Es más, sea por una motivación ideológica, económica o, meramente electoral, las vigentes políticas públicas (fiscales, de protección social, en materia de igualdad) siguen inspiradas por criterios que penalizan modelos de familia favorecedores de la fecundidad femenina y siguen influyendo en que el número de nacimientos disminuya. Por otra parte, hasta ahora, las propuestas a favorables a la natalidad tienen un marcado carácter conservador y cierto sesgo religioso que dificultan alcanzar un generalizado consenso social sobre las mismas.

Así, es inevitable reconocer la existencia de un conflicto ideológico que nos ha llevado a la parálisis en esta materia, al intentar mantener un Estado de bienestar pensado para un modelo “familiar” como el existente en la primera mitad del siglo XX, en un entorno postmoderno en el que la incorporación de la mujer al mercado de trabajo y la equiparación de roles entre los miembros de ambos sexos, constituyen avances irrenunciables para la amplia mayoría de la sociedad. De este modo, las posibles presiones ideológicas tendentes a recuperar el papel reproductor y cuidador de la mujer cuestionando avances en materia de igualdad de derechos han encontrado la resistencia  de los sectores más feministas que ha llegado a defender que “el envejecimiento demográfico debe ser aceptado como un rasgo más de la modernidad”.

¿Debemos limitarnos a aceptar este aparente dilema insuperable entre crecimiento demográfico e igualdad hombre mujer? Parece preciso encontrar la fórmula con la que, sin renunciar a las conquistas alcanzadas en lo que se refiere a la igualdad entre sexos, podamos conseguir un crecimiento demográfico crítico que mantenga la vitalidad de nuestra sociedad y, por ende, el sostenimiento de nuestro modelo de seguridad social.

Tener hijos comporta un coste para sus progenitores, que hasta ahora se consideraba como un coste monetario fijo, pero también puede comportar un coste fijo en términos de tiempo. Cuando deciden tener un hijo, los progenitores deben dedicarle tiempo y por ello podrán ofrecer menos horas en el mercado laboral. Una forma alternativa de interpretar este coste consiste en suponer que los padres continúan trabajando la jornada completa, pero pagan a una tercera persona o institución para que se haga cargo de los hijos. El coste que esto representa más el propio coste de mantener a los hijos -alimentación, ropa, etc.- equivale a la parte del salario que dejarían de cobrar si lo hicieran ellos mismos.

Pero desde un punto de vista social o colectivo, el que las familias dejen de tener hijos también supone un coste que se traduce en pérdida de capital humano. Cómo hemos visto, hasta cierto límite la calidad de capital humano generado compensa, en términos de  generación de riqueza, la disminución cuantitativa, pero a partir de determinado nivel el desequilibrio es peligroso para la continuidad de la propia sociedad y recurrir en exceso a la inmigración para compensar las carencias de capital humano propio de una  determinada nación puede afectar a la propia identidad cultural, además de consistir en contingentes de población cuya presencia va a ser meramente coyuntural.

En periodos de crecimiento económico, los efectos del envejecimiento vegetativo de la población autóctona puede ser parcialmente compensado con la llegada de trabajadores llegados allende las fronteras que, en muchos casos, se asimilan a nuestra cultura y se consolidan como población nacional estable. Sin embargo, esta circunstancia coyuntural que ha desincentivado el que se haga frente al problema no puede asumirse como una constante. Al contrario,  a lo largo del tiempo fácilmente puede verse compensada con la emigración de población autóctona en edad fértil durante fases de crisis económica como la presente. Por otra parte, tampoco pueden descartarse que a lo largo del tiempo puedan aparecer epidemias, catástrofes naturales, conflictos armados u otras causas exógenas parcialmente imprevisibles que pudieran agudizar la presente decadencia demográfica.

Parece pues necesario intentar al menos revertir la tendencia actual intentando abordar el problema desde un doble enfoque economicista –actuando sobre los costes que supone la crianza de los hijos- , sociológico –actuando de manera acorde con los diferentes modelos de familia que ahora coexisten con el tradicional sin que existan discriminaciones en función del proyecto de vida libremente elegido por las parejas- y cultural –revalorizando el papel de la crianza en nuestra sociedad y en la importancia de que sea asumido por los miembros de las parejas con independencia de su sexo desde la infancia a través de la educación-. En otro post intentaremos profundizar en estas ideas.

13 comentarios
  1. EB
    EB Dice:

    El primer párrafo termina diciendo que la seguridad social basada en una redistribución de rentas define a España como sociedad. Por favor, España está hoy marcada por la falta de oportunidades para los menores 40 años (sí, 40) consecuencia de la educación horrible y de la imposibilidad de invertir en actividades productivas. Hoy los parásitos definen a España.

    • Jose Mª Pérez
      Jose Mª Pérez Dice:

      A veces los árboles (o los prejuicios) no nos dejan ver el bosque. En estos momentos, según las estadísticas oficiales, en España, al menos uno de cada cuatro habitantes percibe algún tipo de pensión, subsidio o ayuda pública: más de 8.400.000 personas son beneficiarias de una pensión del sistema de seguridad social, cotributiva o no contributiva, casi 2.500.00 perciben algún tipo de subsidio contibutivo o no contributivo relacionado con el desempleo y más de 700.000 perciben ayudas o servicios vinculados al sistema de atención a la dependencia. En total más de 11 millones y medio de españoles son beneficiarios del sistema. Si a esto añadimos que el estado de bienestar genera más de 2.500.000 de empleos públicos, creo que alcanzar la conclusión de que por activa y por pasiva la redistribución de rentas define a nuestro modelo de sociedad cae por su propio peso.

    • EB
      EB Dice:

      Sr. Pérez,

      La falsa solidaridad de los políticos y sus cómplices no define una sociedad porque en algún momento su falsedad se hace evidente. Yo lo he vivido desde 1951, cuando en mi Argentina, las reservas se acabaron y los problemas empezaron y lo observo hoy en varios países latinoamericanos donde las promesas de los políticos y sus cómplices ya no se pueden cumplir fácilmente por la nueva situación que estos países enfrentan (le escribo desde Chile que es uno de esos países). Lea la columna del mexicano Castañeda hoy en El País y verá que habla de corrupción, y aunque él no lo dice esa corrupción que hoy se denuncia es consecuencia directa de esa nueva situación económica. Los políticos necesitan fingir solidaridad y otras cosas para ganar elecciones y no nos sorprendamos si luego no pueden cumplir sus promesas y peor que las intenten cumplir imponiendo costos enormes en términos de crecimiento económico. Argentina fue pionera en todas las políticas que hoy se observan en Europa (España llegó última a este cuento) y le sugiero que aproveche esa larga experiencia argentina para entender por qué esas políticas están condenadas al fracaso (nota pie página: mi impresión es que en comparación a cualquier otro país del mundo–y le aseguro que conozco muchos países–Argentina es el país que tuvo las mejores condiciones iniciales, en 1945-50, para que esas políticas tuvieran éxito).

      Aunque reconozco la importancia de los cambios demográficos en el desarrollo de la economía global, considero que esos cambios eran y siguen siendo impredecibles porque poco sabemos sobre sus causas últimas. Esta ignorancia me hace dudar de cualquier intento de política pública para conseguir resultados (he vivido lo suficiente en China para saber que su política de un único hijo ha tenido consecuencias previstas pero también muchas imprevistas y que la evaluación de sus beneficios y costos está lejos de haberse hecho o de hacerse).

    • José Jarauta
      José Jarauta Dice:

      Estimado EB:

      Dice que las condiciones de Argentina en torno a los años 1945-1951 eran especialmente prometedoras, me gustaría saber si es capaz de precisar algo más acerca de esas condiciones.

      "Path-Dependent Import-Substitution Policies: The Case of Argentina in the 20th Century". Sebastian Galiani and Paulo Somaini. September 2010.

      Ver sobre el modelo de Giuliani y Somaini la influencia de factores exógenos epígrafe 4,2: Globalization Backlash; así como endógenos en 4.3, 4.4.

      http://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=1681757

      Sobre la posibilidad del mantenimiento del modelo en ausencia de hipotéticos cambios "if":

      "Argentina y el mercado mundial de sus productos, 1920-1976". Lucas Llach. Agosto 2006.

      http://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/4861/S0600553_es.pdf

      Para el contexto político electoral se puede consultar, pp 1-102.

      http://mininterior.gov.ar/asuntospoliticos/pdf/HistoriaElectoralArgentina.pdf

      Es también destacable el enorme peso del Gran Buenos Aires en la población total argentina, que ya en 1947 ya rondaba el 30%del total con más de 4.500.000 habitantes. En un caso claro de macrocefalia en un país eminentemente agrícola, lo que para mí es significativo y tiene implicaciones políticas claras, o al menos allí las ha tenido.

  2. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Creo que lo que ambos, EB y José Mª, dicen es cierto.
    Por un lado el número de Dependientes del Estado es dramático.
    Por otro no se vislumbra que haya oportunidades de creación de riqueza suficientes para pagarlos…………salvo si alguien nos presta el dinero.
    Es decir, camino de miseria porque endeudarse para gasto corriente es la forma más rápida de arruinarnos llevándonos por delante al prestamista.

    La semántica.

    Por ejemplo la palabra "trabajo" está hoy cargada de falsedad porque no es en absoluto sinónimo de creación de riqueza. Hoy hay mucho trabajo (remunerado) que destruye riqueza a raudales.

    Es decir, convendría hasta volver a fijar la semántica con definiciones claras. Incluso el tan sobado término de Estado de Bienestar no deja de ser una´deprimente traducción de Well——Fare State. Y que yo sepa, "Estar" no tiene nada que ver con "Fare". Tanto que entre nosotros Estado de Bienestar es ya equivalente a To Dodge the Fare….."esquivar el Pago".

    Algo parecido sucede con Trabajo que de consistir en el esfuerzo humano con el resultado de creación de Riqueza (bien positivo) se ha convertido en "actividad remunerada sometida a fiscalidad".

    Hay mucho trabajo Remunerado que Destruye Riqueza: Es cierto.

    Repasen la fórmula física del Trabajo (Fuerza por coseno de alfa).

    Seguro que también recuerdan que el Coseno es una función que Oscila ente 1 y -1. Por tanto el Trabajo solo es Positivo si el Coseno de la Dirección en la cual actúa es Positivo y sus valores máximos son los cercanos a 1.

    Esto no es una curiosidad trigonométrica, es lo que sucede en la realidad con muchos empleos remunerados: Que destruyen o imposibilitan el Trabajo productivo de otros. La consecuencia es el empobrecimiento colectivo.

    Una vez restablecido el significado de las palabras es cuando se puede buscar la luz en el análisis de los hechos.

    Comenzamos perdiendo el sentido de las palabras y a seguir, nos perdemos nosotros mismos.

    En temas espinosos quizás deberíamos plantearnos algún grupo estable para –off and on-line– profundizar en estos asuntos que son cruciales sin perdernos en la semántica. Hacerlo de vez en cuando off line tiene la ventaja de que dejamos de estar limitados por la necesaria corrección política o por el tributo exigido por la Ortodoxia.

    Y este es un tema muy Espinoso porque fue el que llevó a Miguel Sebastián a decir aquella frase, –Burbujera y tremenda donde las Haya—, de "Aquí cabemos…………..66 millones".

    http://www.elmundo.es/suplementos/nuevaeconomia/2006/347/1163890805.html

    ¡Toma paliativo! por no querer o poder identificar los problemas de fondo.
    Saludos

  3. O,Farrill
    O,Farrill Dice:

    Gracias al autor por poner encima de la mesa un debate de gran interés pero que, como dice Manu, no puede o debe quedarse en las simples redes. Hay muchas caras en este asunto como para poder comentarlas con el sosiego y el tiempo que necesitan. Una cosa es el descenso demográfico de una nación como España y otra no entender que ya no existen las "naciones" individuales y que, en un ejercicio natural de equilibrios, otros países, culturas y pueblos, compensan por exceso el déficit supuesto. La gran realidad es que el crecimiento demográfico es otra cuestión globalizada, que la explotación de los recursos tiene fecha de caducidad, que la riqueza sigue acumulándose en unas pocas manos mientras la miseria, el hambre y el dolor se multiplican…. Entonces ¿qué mas da el descenso de unas décimas en el cómputo nacional demográfico si suenan trompetas bélicas para -entre otras cosas- reducir a la población mundial?

    • EB
      EB Dice:

      Estoy de acuerdo con usted en que los cambios demográficos son globales, aunque siempre queda pendiente el problema de la distribución espacial de la población mundial.

      No estoy acuerdo con usted y le agradeceré explique por qué piensa que (a) los recursos tienen fecha de caducidad, y (b) la riqueza se ha ido concentrando y la miseria aumentando.

  4. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    He leído por segunda vez el artículo de José Mª Pérez y, como suele suceder, aparecen perspectivas más nítidas que las derivadas de la primera lectura.

    Es lógico porque el autor aborda un tema de gran peso que demanda mucho más de todo, espacio, tiempo, lectura, reflexión y conversación.

    Creo que debo hacer las siguientes observaciones.

    1. La relación de factores que según el artículo han producido esta situación –de dudosa sostenibilidad del "Estado de no Pagar"– no ha sido accidental.
    Ha sido promovida con denuedo por el Poder Político con todos los medios a su disposición.

    Por lo tanto la forma de relatarlo como un "Act of God" sobrevenido –tan propia de los Historiadores Oficiales de la Social-Democracia (básicamente PP-PSOE-CIU-PNV en España y sus Jefes Foráneos desde el Exterior)– es un intento de esconder su papel en los resultados hoy palpables.

    Desde la sociedad civil no es muy lógico aceptarla ciegamente y mucho menos replicarla como si fuera verdad revelada. Tampoco deberíamos seguir olvidando que la Soberanía más relevante ya no está en España.

    2. Me ha encantado la frase del punto 4 que dice literalmente:
    "factores tecnológicos que permiten el control de la natalidad mediante abortos….. cínicamente seguros y técnicas anticonceptivas avanzadas" (los puntos suspensivos son míos).

    En serio ¿Cómo podemos decir impávidos que "ha bajado la natalidad" si innecesariamente se ha promovido el aborto desde el Poder al ritmo de 120,000 al año —un Bernabéu a rebosar– dando más derechos al Revolcón que a la Vida o a la Sostenibilidad?

    No me extraña que el autor haya usado el término……….."cínicamente". La palabra brota inevitablemente ante los hechos.

    3. En ningún lado aparece el Anormal coste de nuestro sistema de Fragmentación Político-Territorial: el "Estado Autoctónico".

    Es un factor, de dos o tres, que Explica buena parte de la situación. Esta estructura tampoco ha sido un "Act of God". Ha sido intencional y en beneficio de la Hipertrofia de Políticos y Burócratas que son, a fin de cuentas, la Pata Operativa del Poder.
    La decisión consciente más destructiva y empobrecedora de los últimos 500 años.

    4. Las alusiones a "nuevos" modelos de familia y papeles sexuales en ascenso. Estos temas son espinosos y muy específicos de esta Etapa Decadente del mundo occidental (menos del 10% de la humanidad).

    La pregunta que brota espontánea es si resulta casual el empeño de los poderes políticos de Occidente en proponer y forzar jurídica y culturalmente como "arquetipos", modelos de comportamiento que no lo son.

    El resultado, vean la publicidad. es una sociedad de hombrecitos depilados y mujeres "Bildu".

    ¿Es esto también casual? ¿O resulta que viene bien para manejar el colapso?

    En fin, que el artículo daría hasta para recordar los casi 250,000 millones de Superávits de Contribuciones a la Seguridad Social que La Clase Política ha extraído de la Caja de la SS para fines distintos de las Pensiones, que no están registrados en contabilidad alguna y sobre los que todos callan mientras hablan de "Sostenibilidad".

    Me temo que lo que no es Sostenible es nuestro Sistema Político.
    Se puede tener una democracia mucho mejor y más barata.

    Saludos

    • EB
      EB Dice:

      Hola Manu,

      Los puntos que usted hace (y otros más que afectan el desarrollo demográfico de la humanidad estos días) merecerían un largo análisis que escapa a este blog. Hay un punto que usted hace y que va mucho más allá de cuestiones demográficas. Me refiero a lo que yo llamo hipocresía de los políticos y sus cómplices, esto es, a su disposición a fingir cualidades y sentimientos que no tienen con el claro propósito de sacar un beneficio personal. Esta hipocresía se refleja en casi todo lo que hacen los políticos y sus cómplices, en particular las políticas públicas. Peor, su hipocresía es algo tan común que muchos ciudadanos creen que efectivamente los políticos y sus cómplices pueden cambiar radicalmente algo para beneficio de la masa. Entre los cómplices de los políticos yo incluyo a todos aquellos que, con mayor o menor intensidad, proponen públicamente una mayor intervención de los políticos en las vidas de sus ciudadanos.

      Usted lee, como yo, diariamente el blog NeG. Muchos posts de ese blog (y también de HayDerecho) proponen nuevas intervenciones de políticos como si los políticos fueran íntegros y capaces de hacer algo por el bien común de la masa. Todas esas propuestas prefieren ignorar la evidencia histórica (desde los orígenes de la humanidad hasta hoy mismo) sobre la necesidad y la urgencia de límites claros a esas intervenciones. Digo que prefieren porque saben que la evidencia existe pero la ignoran para poder alegar que su intervención será diferente, que no implicará consecuencias negativas imprevistas, cuando bien saben que no pueden hacer semejante promesa. Uno podría cuestionar cada intento de intervención, pero lo importante es cuestionar el fundamento de esa intervención cualquiera el asunto que se trate.

  5. O,Farrill
    O,Farrill Dice:

    Estimado EB: Como Vd. mismo reconoce son temas que requieren un análisis y debate más profundo por lo que es muy difícil limitarlo a estos breves comentarios. No obstante hemos visto como la explotación y consumo abusivo de recursos naturales no sólo está produciendo su pérdida progresiva, sino su repercusión en la industria y en las economías reales. Naturalmente podrían -en algunos casos- ser sustituídos por otros (lo hemos visto con los plásticos) pero eso no deja de ser otra explotación con consecuencias quizá peores. En cuanto a la concentración de riqueza nacida de la concentración de oligopolios industriales y financieros principalmente, es algo tan obvio que no merece la pena explicarse. Por cierto le brindo una noticia de hoy: "Los bancos no devolverán todo lo cobrado de más por las cláusulas suelo. El Tribunal Supremo apela al trastorno económico de la medida para las entidades financieras". Hay comentarios…..

  6. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    La tercera lectura del artículo me recuerda que tengo que dar gracias a José Mª porque –al margen de reflexiones semánticas y las lógicas diferencias de enfoque entre los muchos posibles– el "problema" demográfico está ahí. Un problema derivado de otros problemas más incómodos.

    El Sistema hace mucho tiempo que es consciente de ello.

    Sabe que con sus valores actuales no puede resolverlo de forma endógena y trata de compensarlo de otras formas, por ejemplo, vendiendo como Progreso la Inmigración masiva.

    USA tiene desde tiempo inmemorial una política migratoria que es la más pensada y meditada del globo.

    Hace ya treinta años un número de Foreign Affairs la resumía, más o menos, diciendo que dado que los emigrantes representaban lo mejor del "Pool Genético" (sic) de sus países (por iniciativa, arrojo, ambición y rebeldía–sic), su incorporación ordenada a la Sociedad Americana garantizaría "over time" la superioridad de ésta sociedad sobre otras y reforzaría por tanto su papel preeminente en la dirección y supervisión de los destinos globales. Su birth mark.

    Han pasado más de 30 años. USA ha cambiado muchísimo y hoy ya no es una sociedad "tan modélica" para el resto del mundo.

    Su índice Gini está al nivel de China con una diferencia, el de China está mejorando y el de USA empeorando.

    Esto del Gini no es solo un número, se refleja por ejemplo en la distribución física de vivienda con miles de barrios y urbanizaciones "segregándose" de las zonas más pobres de las ciudades y núcleos de población. Esto garantiza que municipalmente los impuestos de real estate, nuestro IBI, y de vehículos dejan de redistribuirse.

    Y todo ello en el ejercicio estricto de una democracia que formalmente es bastante superior a lo que en Europa Continental tenemos por democracia que cada día se la ve más escuálida.

    Pero es el caso que sus resultados no acompañan a todos los ciudadanos de un modo razonable o aceptable y esto se nota en un nerviosismo de dimensiones continentales cuyas repercusiones nos alcanzan. El 99% de Stiglitz va a peor y se nota desde Las Malvinas a Vladivostok pasando por Mariupol.

    Unas de las fotos que más me han impresionado sobre este asunto se ven aquí.

    http://www.obamaworld.es/2011/12/04/como-ha-cambiado-el-mundo-arabe-desde-1959-en-cuatro-fotos/

    Lo que "vendía" ha dejado de hacerlo y el nerviosismo lleva a usar la fuerza.

    Mala cosa. El Soft Power para funcionar exige Hard Values. Y hoy se fomentan Sotf values. "Softy, softy".

    Algo ha pasado en los Valores sociales que el mundo veía no hace tanto.

    Lo que con el ejemplo ha demostrado USA y el resto de un Occidente subordinado y átono –que ha copiado hasta sus esquemas educativos– es que nuestra sociedad ha tirado tantos valores por la borda que copiarnos es suicida.

    Es para reflexionar en ello porque algo habrá pasado.
    Todo está relacionado con todo.

    Saludos

    • José Mª Pérez
      José Mª Pérez Dice:

      Efectivamente, coincido en que la cuestión es tremendamente compleja y la decadencia demográfica una consecuencia de una evolución no solo económica sino cultural y social. Son muchos los factores que nos han llevado a este punto, en muchos casos sin que este fuera el objetivo previsto, pero eso es irrelevante a estos efectos. Pienso que deberia hacerse algo para cambiar la tendencia. Mi intención es remitir nuevos artículos sobre este particular desarrollando un poco mis ideas al respecto.

      Gracias a todos por vuestros comentarios

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