La conspiración de los votantes

En este tiempo de cambios quizá uno de los fenómenos que llamen mas la atención, por lo menos de los ciudadanos sinceramente regeneracionistas, sea la súbita implosión del partido que hasta hace pocos meses mejor encarnaba esa necesidad de renovación de nuestra democracia: UPYD. Las explicaciones creo que son bastante más sencillas que las que manejan sus actuales dirigentes y que, en realidad, podrían resumirse en una sola: España no esta preparada para votarles. Digo España porque bajo ese paraguas se cobijan los medios del establishment, las clases extractivas, los poderes facticos y hasta el partido que se esta quedando con su espacio electoral; o que ya se lo ha quedado si consideramos que lo ocurrido en Andalucía es perfectamente extrapolable a otras CCAA y probablemente a muchos ayuntamientos. En cualquier caso lo que parece claro es que, como le ocurre al PSOE o al PP, la marca ya no vende.

A mi juicio ya no vende porque mucha gente no se cree que la regeneración pueda venir de la mano de un partido que ha sido incapaz de regenerarse a si mismo y que ha demostrado tener los mismos tics de los viejos partidos. Liderazgo concentrado en una persona y en sus fieles, listas confeccionadas desde arriba -las primarias son solo para el cabeza de lista- utilización de expedientes disciplinarios por motivos mas bien ideológicos, control del orden del día en congresos y reuniones de los órganos de gobierno del partido, cooptación para elegir a los miembros de todos ellos ( aunque sean ratificados luego por los afiliados) y, en fin, falta de asunción de responsabilidades políticas en caso de desastre electoral. Nada nuevo bajo el sol dado que la gran asignatura pendiente de nuestra democracia es precisamente el mal funcionamiento de los partidos políticos. Si a esto le añadimos el empecinamiento en no darle a los electores lo que estos pedían a voces, es decir, una coalición con Ciudadanos, y la edad y el perfil de Rosa Diez, ya tenemos una explicación mas sencilla que la rocambolesca coalición de las fuerzas del mal.

Dicho eso es indudable que el partido en estos años ha realizado una labor extraordinaria sin la cual hoy no estaríamos hablando de la caída del bipartidismo y de un nuevo tiempo político. El trabajo realizado ahí esta y no creo que ese legado vaya a desaparecer fácilmente, no solo porque lo hayan recogido otros partidos -una señal de éxito indudable pese a las fastidiosas acusaciones de plagio- sino porque los ciudadanos han entendido como funcionan las cosas. Claro que por eso muchos no renunciarán a votar a políticos populistas o corruptos ni al mantenimiento del régimen clientelar en que se basa nuestro sistema político. Hay mucha gente a la que le va muy bien con él. Pero por lo menos va a ser muy difícil engañarse y mantener una buena opinión de uno mismo mientras se vota al partido de la Gürtel o de los ERES.

En ese sentido recuerdo la conversación con un alto directivo de una entidad financiera que me intentaba convencer de que la ya famosa querella de UPYD en el caso Bankia era demagogia pura. Bendita sea una demagogia que tiene por objetivo defender el Estado de Derecho cuando las instituciones responsables no lo hacen o peor aun, defienden a los que lo quebrantan. Otra lección impagable de este pequeño partido ha sido la de no cambiar apoyos políticos por cargos, el abc de nuestros pactos politicos hasta hace media hora. Si ahora oímos decir a nuevos partidos que los votos se prestan para apoyar a programas o a concretas actuaciones a ellos se lo debemos. Como también el haber recuperado la ética del servicio a los intereses generales y la dignidad de la política

Como pueden ver, un legado impresionante que, entre todos los que pensamos que este país tiene solución, habría que ayudar a mantener y a difundir con o sin UPYD. Resulta paradójico que el mismo tesón que le ha permitido hacer tanto en tan poco tiempo imposibilite la flexibilidad imprescindible para sobrevivir en el mundo de la Política con mayúsculas. Los votantes regeneracionistas han pensado que el partido se había quedado demasiado anquilosado para hacerlo, que necesitaba una renovación y unos pactos que no se han hecho y, de buena o mala gana, han preferido y van a preferir otras opciones que a día de hoy parecen mas ilusionantes y, sobre todo, posibles.

Pero, en cualquier caso, conviene no engañarse demasiado: como decía el Casio de Julio Cesar la causa de nuestros errores no esta en las estrellas, sino en nosotros mismos.

10 comentarios
  1. aldelgadog
    aldelgadog Dice:

    Alfonso Guerra también se equivocó al decir "Los españoles se han equivocado" en 1979.
    No es que España no esté preparada para votar a UPyD, es que la mayoría de los españoles (que son los que individualmente votan, no un sujeto "España/Pueblo/Ciudadanía" que reparta escaños) no comparten con UPyD intereses, prioridades, ilusiones, rechazos, etcétera.
    Es decir, UPyD representa lo que ha conseguido en votos: una minoría minoritaria de ciudadanos.
    Así se lo tuiteé a Martín de la Herranz cuando despotricaba de que el Parlamento de Andalucía desechara la ILP que presentó y decía que representaba un clamor mayoritario: su respaldo era el de las firmas conseguidas, un porcentaje minúsculo de los electores andaluces, y ese porcentaje es el que ha conseguido.
    Nadie se ha llevado su queso (votos), es que sólo tenían una porción de El Caserío.

  2. EB
    EB Dice:

    Gracias por su obituario de UPYD. Sí, ha muerto. No debe sorprender porque la inmortalidad de las organizaciones humanas, algo posible, exige capacidades y esfuerzos extraordinarios para adaptarse a circunstancias cambiantes y a menudo faltan. En el caso de los partidos políticos, y en general de todo organización o grupo formado para acceder al poder coactivo del Estado-nación, la supervivencia siempre ha sido y será un gran desafío para sus líderes porque la competencia es fuerte, y más importante no está sujeta a reglas de juego como las competencias en otras actividades, lo que hace que la violencia sea más probable. Para peor, el éxito de un partido político en acceder a una cuota de poder requiere capacidades y esfuerzos distintos para mantenerla y aumentarla, y cuanto mayor ese éxito inicial, mayor ese desafío. Los partidos que logran mantenerse continuamente en el poder por décadas son partidos totalitarios por lo menos en cuanto a eliminar toda competencia política, en particular cerrando la entrada de cualquier competidor potencial. Sí, eso es lo que hacen los dictadores a título personal y montando estructuras que parecen o son partidos políticos, dependiendo de las circunstancias.

    UPYD hizo ruido pero no tuvo éxito en acceder al poder. Su cuota fue suficiente sólo para sentarse en algunas mesas de poca importancia. Quizás su líder subestimó los recursos financieros para competir por el poder coactivo, o quizás no pudo conseguir socios que aportaran esos recursos. Y cuando llegó un grupo nuevo, pequeño pero con acceso a recursos financieros, que quiso apropiarse de UPYD, su líder exigió un precio alto para venderlo y la negociación fracasó. Nada nuevo. En otras actividades muchos intentos fracasan todos los días. La Sra. Díez jugó su mano y perdió porque en las nuevas circunstancias de España los partidos políticos deben motivar a los jóvenes a votar por ellos.

    Sí, como en toda actividad humana, la transformación de la política en el tiempo depende de las nuevas generaciones. Y está claro que el discurso para motivar a los jóvenes requiere poco, muy poco, como Obama con sus limitaciones y sus falsedades lo ha demostrado en EEUU. Hoy, en una columna en El País, Rivera presenta una versión resumida de su discurso y por supuesto a cualquier adulto con un dedo de frente debe parecerle por lo menos insuficiente para motivarlo, y quizás patética porque no pasa de un collage malo de palabras sueltas. Imagino la indignación de la Sra. Díez al leer esa columna. Pero alguien debe haber convencido a Rivera de que ese collage es suficiente para que su juventud despierte reacciones emotivas positivas entre jóvenes y quizás tenga razón. La competencia política no se gana con argumentos razonables, se gana con mucha disposición a presentarse como la mejor opción entre candidatos que prometen un futuro mejor y toda la presentación se centra en probar que el candidato merece la confianza de una mayoría de votantes. Para las ciencias sociales una de las preguntas críticas es cómo las personas ganan la confianza de otros en distintos contextos y las respuestas todavía están lejos de ser satisfactorias.

    • Nathan Jessep
      Nathan Jessep Dice:

      No seré yo quien defienda a Rivera y a sus argumentos, pero como en el chiste del leon y las zapatillas, lo importante no es si tus argumentos sirven para convencer o no. Lo importante es si son más convincentes que los del vecino.

      Tampoco creo que tenga que ver con una juventud desmotivada. Cuantísimo votante del PP, no precisamente joven, sino ya de mediana edad y de clase media (la que más ha sufrido esta crisis, está claro) ha visto que hay un partido que habla de ese liberalismo "limpio" que le cuesta practicar al PP. Ya veremos si Ciudadanos luego lo lleva a cabo, pero el mensaje conecta mucho más que el de Mariano.

    • EB
      EB Dice:

      Nathan Jessep,

      El primer párrafo de su respuesta indica que usted interpretó mal lo que yo dije. Por mala que me parezca la columna de Rivera, digo que no es una cuestión de argumentación lógica sino de apelación emotiva para conseguir votos en competencia con otros candidatos (como vivo bien lejos de España, la elección no me afecta en nada y sólo me interesa entender qué pasa en España).

      El segundo párrafo requiere una explicación adicional a lo que dije en el comentario inicial. Las elecciones las deciden los votantes marginales, esto es, aquellos que en cada una de las elecciones deciden primero ir a votar y segundo elegir el mejor en esa elección específica (los otros son votantes duros que regularmente participan y votan por el mismo partido). Supongo que hoy en España, luego del debate público precipitado por la crisis, los menores de 40 años aumentarán su participación en la próxima elección general y que en ese grupo la probabilidad de votantes marginales es mucho mayor que en el resto de la población. Pero el aumento absoluto y sobretodo relativo de votantes marginales no garantiza un cambio en el estatus quo. La reciente elección de Andalucía muestra que una facción de políticos corruptos (¿los peores de España?) puede seguir gozando del poder como lo ha hecho desde 1982 (le recuerdo la fuerte pobreza relativa de Andalucía en España y Europa), y eso gracias a dos fuertes campañas muy bien financiadas, una en contra de Podemos y otra a favor de Ciudadanos. Contrariamente a todas los falsos pronósticos de encuestas manipuladas que presentan los medios alineados contra el PP, el resultado de la próxima elección general sigue siendo tan impredecible como siempre y eso gracias a los votantes marginales.

  3. Alfonso
    Alfonso Dice:

    Comparto la valoración de la actuación de UPyD en los años que ha tenido representación parlamentaria. También lamento que se pueda perder el trabajo de toda la gente que en su momento se subió al carro de UPyD y que han estado poniendo su energía y su ilusión en el proyecto. Y es un lamento profundo, porque UPyD consiguió atraer a gente preparada, con voluntad de cambiar las cosas y en general con unos estándares de ética por encima del lamentable nivel de la escena política bipartidista. Y que como dice el artículo, tienen una hoja de servicios muy destacable para el tiempo que han tenido.

    Pero ese lamento profundo por la gente no lo puedo extender al partido en sí: UPyD va a desaparecer por el empeño de su liderazgo en gestionar un partido que, paradójicamente, queriendo cambiar la vida pública española, se comporta como si fuera un partido de los de antes. Y por eso precisamente, no puede subsistir.

  4. O,Farrill
    O,Farrill Dice:

    El caso UPyD, que ya ha sido analizado en este mismo blog en distintas aportaciones, fue- como el de "Podemos" o "Ciudadanos" actualmente-, el primer intento de ruptura del bipartidismo que ahogaba a los ciudadanos y de reacción contra los primeros casos de corrupción que empezaban a aflorar tanto en el PP como en el PSOE. No era cuestión de mérito propio que, por otra parte resultaba inédito (igual que "Podemos" y "Ciudadanos"), sino consecuencia del demérito que las instituciones en general y la política iban cosechando. Ese supuesto mérito derivó en el gran pecado del poder: la soberbia, el sentirse los mejores y, sobre todo, su líder aupada -no nos olvidemos- por sus apariciones mediáticas en Telemadrid bajo la batuta entonces de Dña. Esperanza. Es lo que tienen los "medios": popularizar y acercar al "famoseo" artificioso a todo tipo de personajes con independencia de su importancia real. Tanto las apariciones mediáticas de Pablo Iglesias, como las más actuales de Albert Rivera son del mismo tipo: la imagen televisiva. Lo demás no importa porque, ni se conoce, ni se analiza, ni influye en el voto (como dijo Tierno "los programas no son para cumplirse"). No existe un voto racional o razonable en la mayor parte de los casos, sino un voto influído por la imagen mediática del supuesto líder. ¿Quien tiene la culpa de eso? Ahora es el turno de trabajar para los nuevos. En gran parte son hijos del 15 M indignado, pero ahora toca trocar la indignación en propuestas serias y rigurosas de administración pública. Sólo hay que esperar.

  5. RC
    RC Dice:

    Aunque a mí me parece que la acción judicial de UPyD es admirable en si, no me parece que sea una tarea que corresponda a un partido político. Tarde o temprano, un partido político, al menos uno que aspire a pesar en los poderes legislativo y ejecutivo, tiene que hacer compromisos, coaliciones y componendas, algo difícilmente compatible con una labor de vigilancia de esos mismos poderes. Sería la acción judicial de UPyD tan agresiva contra un socio de gobierno, no digamos ya uno de sus propios miembros? Incluso si lograse mantenerse imparcial, no lograría evitar acusaciones interesadas de parcialidad.

    La sociedad civil española necesita una fuerza regeneracionista que continúe esa labor de vigilancia, que siga incordiando a los poderosos y llevando los abusos a los tribunales y a las tribunas públicas, sean los denunciados del partido que sean. A mi parecer, lo mejor que podría hacer UPyD, en las circunstancias actuales, es refundarse como organización independiente de cualquier partido y sin aspiraciones a gobernar, pero que actúe como Pepito Grillo de TODOS los partidos políticos.

  6. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Pues a un servidor le gustaría que los que se queden en UPyD aprovechen esta travesía del desierto –con la cual han sido avisados por el Sistema– para hacer un ejercicio de Introspección y salgan del arenal con un conjunto de Ideas que, si hoy las tienen, no se les han notado en la calle.

    También les deseo que cuando salgan del desierto lo hagan con instrumentos de comunicación propios capaces de neutralizar a mass-media capturados estructuralmente.

    La acción política ciudadana hoy no puede permitirse carecer de Ideas Conocidas y de Formas de Comunicación Propias.

    Construir ambas cosas está por delante de construir "partidos".

    ¿Por qué?
    Por lo que estamos viendo.

    Ahora mismo no hay un solo partido que cuente que no tenga el visto bueno del Sistema.

    Por lo tanto a nadie debe sorprender que ninguno de ellos contemple ni siquiera la posibilidad de abordar los problemas más importantes de la Ciudadanía. El Empleo y la Paz, por ejemplo. Nos comen los muertos y ahogados a causa de guerras comenzadas por nosotros y solo se oye el silencio. Cada vez somos más pobres y los medios nos dicen que el PIB (que no mide riqueza) crece.

    Como muestra un botón: Podemos Pactando con la "Cieguecita Andazula" y Rivera –que no ha movido un dedo contra la Corrupción como sí ha hecho Rosa Díez– ambos impulsados por bien conocidos agentes del sistema nacional y global.

    O propuestas económicas consistentes en no terminar el AVE (cosa que encanta en CIU para seguir el estruje logístico de España) o seguir apoyando la Inmersión Lingüística obligada.

    Menudo viaje nos espera.

    Saludos

  7. Carlos
    Carlos Dice:

    Que queréis que os diga, estoy hasta las narices de ese "clamor de los votantes que querían un pacto". Eso es indemostrable e incuantificable, es simplemente un rumor que se ha extendido de forma viral. Es espectacular porque las narraciones, a base de insistir en ellas, no sólo acaban porque creerse sino que incluso ¡llegan a hacerse realidad!
    Yo me quedo más con lo de que España no está todavía preparada para votarlos, y no creo que lo esté nunca. Tenemos lo que merecemos, porque nosotros los electores, el "el electorado" incentiva cosas muy distintas al trabajo serio en parlamento nacional y otros, a la transparencia y a la coherencia con tu propio discurso. Lo que premiamos en España es la juventud y salir guapete en la tele, y no ser demasiado radicales a la hora de proponer medidad regenerativas.
    El electorado se equivoca, ya lo creo que sí. Ese ente "electorado" parece ser una vaca sagrada en nuestra religión de lo políticamente correcto, pero no debemos tener miedo a decir que mete la pata. Por ello la utilidad de que salgan otras opciones que intenten convencer al "electorado" para que "voten mejor".
    Pero a UPyD no le perdonan nada. A la firmeza y coherencia lo llaman inflexibilidad. UPyD iba a desaparecer sí o sí, además nunca tuvo la proyección que tiene ciudadanos ahora. Tenía dos opciones, o desaparecer siendo otra cosa con el pacto con C's o desaparecer como lo está haciendo ahora.
    Me da pena, pero más pena da España que no tiene nada nuevo que votar, ni quiere.
    Un saludo

  8. Jose
    Jose Dice:

    Yo creo que el problema de UPyD ha sido que no ha sabido dar respuestas reales a los problemas reales de los ciudadanos. Empezando por el desempleo.
    Tampoco ha sabido hacer llegar sus ideas de una manera profesional y efectiva a sus votantes objetivos, cosa que sí ha hecho Ciudadanos y PODEMOS (de hecho, algunas de las propuestas de éstos son copias de las de UPyD ha estado promoviendo desde su creación).
    Su disgregación viene también por la falta de éxito -lo cual debilita el liderazgo,como es natural- y por ser un partido joven.
    Lo mismo puede pasar a Ciudadanos y PODEMOS, que realmente son un agregado de gentes diversas en torno a uno o varios líderes y que han nacido fruto de una situación socio económica muy determinada.
    Si hay una cosa muy grave para la democracia: UPyD, por su negativa a ir a las elecciones con Ciudadanos, ha sido apartado de la vista política por los medios de comunicación que, no dudo que con muy buenas razones, promueven un partido de clase media que defienda la unidad de España (operación ROCA 2)
    Finalmente, su misma fortaleza le ha traicionado: su modo de crecimiento orgánico, necesariamente lento por que tiene que formar un partido coherente, unido y efectivo, no ha podido competir con la forma en que PODEMOS y Ciudadanos se han formado: con el agregado de cualquier persona, sin importar sus opiniones, ideologías…etc, por que lo que les importa es reforzar con el número a un grupo muy pequeño que lidera.
    (de ahí los problemas que ha tenido que afrontar PODEMOS para presentarse o no a las elecciones municipales y autonómicas: no tiene suficiente gente de confianza capaz para ello, lo cual puede comprometer gravemente sus oportunidades en las elecciones de noviembre). Ese reforzamiento se manifiesta principalmente en número de votantes, que es lo que les importa, no en la estructura de partido tal y como existe en Europa.
    Sumario: a UPyD le ha faltado profesionalidad y su electorado potencial lo ha notado y ha concluido, con muy buenas razones que si no es profesional para ser un partido, tampoco puede ser profesional para dirigir un país.
    Amando de MIguel, sociólogo de prestigio, ha dicho que UPyD va a desaparecer (junto con los comunistas – IU).
    Yo creo que todavía tiene oportunidades. Precisamente por el carácter de horda de otros partidos amalgama.
    Esta travesía en el desierto les es necesario para purgarse de elementos indeseables, para redirigir su estrategia, para profesionalizarse, para saberse alternativa ganadora y no "partido bisagra".
    Desde luego España necesita estabilidad, tanto más por la grave crisis en que estamos y por la posibilidad de que un partido de ideología extrema izquierda arrastre al país a la ruina. Esa estabilidad no la pueden dar partidos tipo UCD, que se desmoronen al primer soplo del lobo.
    Una reflexión: siendo todavía partidos mayoritarios los mismos que nos han traído a esta crisis, los mismos que han desindustrializado España, los mismos que han creado la especulación del suelo, los mismos que han estado robando a mansalva, los mismos que han atrasado España, los mismos que han deshispanizado Cataluña y el País Vasco y han fomentado su independencia y la persecución de sus mayorías (que hablan español): PP y PSOE, hay algo que no cuadra, ya que los mismos equipos que han creado estas situación (no sus primeras figuras) son los mismos que siguen en la brecha. Y el Pueblo perjudicado les sigue votando. Esto no es democracia.

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