¿Debería restituir Esperanza Aguirre todo lo robado (presuntamente) por sus subordinados?

Uno de los motivos que parecen justificar la fidelidad de muchos votantes del Partido Popular a Esperanza Aguirre, pese al saqueo producido en las arcas públicas madrileñas por el partido que ella dirigía y por sus subordinados (listados aquí y aquí), es la creencia de que, como no robó directamente para sí, no es culpable ni responsable de nada. Es evidente que desde el punto de vista político esta opinión es insostenible (lo hemos tratado antes aquí), pero como este es un blog jurídico, en este post quiero estudiar el tema –no desde la perspectiva del Derecho positivo, algo bastante aburrido que no preocupa a casi ningún elector- sino desde el punto de vista del Derecho natural; algo que al votante tradicional del PP le debería sin duda importar.

Antes de que pongan los ojos como cuadros he de advertirles que este tema se trató específicamente por la primera escolástica, concretamente por el mismísimo Santo Tomás de Aquino en la quaestio 62, 7 de la Summa Theologica, bajo el rótulo Utrum illi qui non acceperunt teneantur restituere, que podemos traducir como “Si los que no han recibido nada están obligados a restituir”.

Como es habitual en el método escolástico, Santo Tomás comienza formulando la dificultad principal (que podríamos resumir como “tesis a favor de Esperanza Aguirre”): “Parece que los que no recibieron no están obligados a restituir. La restitución es cierto castigo del que sustrajo. Ahora bien, solo el que pecó debe ser castigado. Luego solo debe restituir el que tomó algo.”

Creo que la tesis favorable no se puede sintetizar con mayor elegancia. Dado que Esperanza Aguirre no sustrajo para sí, no pecó (no es culpable), luego no debe restituir (no es responsable), e implícitamente es elegible.

A continuación Santo Tomás, siguiendo escrupulosamente el método, formula la tesis opuesta (que podemos llamar “tesis en contra de Esperanza Aguirre”): “Dice el Apóstol (Rom. I): Dignos de muerte son, no tan solo los que hacen estas cosas, sino también los que consienten a los que las hacen. Luego por igual razón deben también restituir los que consienten.”

La respuesta parece contundente e inapelable, pero fijémonos en la expresión “los que consienten a los que las hacen”. ¿Qué alcance tiene? O, por plantearlo en términos modernos, ¿alcanza a la culpa (descuido) o solo al dolo (connivencia)? Pues bien, gran parte del respondeo dicendum de Santo Tomás en esta quaestio va a girar sobre esta problemática.

Siguiendo los pasos de su maestro Aristóteles, Santo Tomás comienza formulando un principio fundamental: “está obligado a la restitución todo el que es causa de una sustracción injusta”. Y esto puede acontecer de dos modos, directa o indirectamente. Directamente, cuando uno induce a otro a apoderarse de algo, e indirectamente, cuando no se impide lo que se puede o debe impedir, ya omitiendo el mandato que reprimiría el hurto, ya negando el auxilio con el que podría evitarse, ya ocultando el hecho acaecido.

Parecería que en el caso de Esperanza Aguirre nos tendríamos que circunscribir al examen de la causa indirecta. Sin embargo, incluso esto es discutible, porque entre las modalidades de causa directa el Aquinante contempla tres: el mandato a la sustracción, el auxilio al sustractor y,  respecto de la cosa sustraída, la participación en el hurto o rapiña. No olvidemos que entre los actos de Esperanza Aguirre está el apoyo incondicional a Granados (auxilio al sustractor), entre otros, y el escándalo Fundescam de financiación ilegal del partido a cambio de contratos (participación en el resultado del hurto, en cuanto le ayudó a ganar las elecciones de 2004).

Pero, concretamente, al analizar el caso de los políticos, Santo Tomás se centra en la causa indirecta y afirma lo siguiente: “Tiene también que restituir quién no impide el hurto siendo su deber impedirlo, como los gobernantes, que están obligados a custodiar la justicia, y si por su descuido se multiplican los ladrones, han de restituir; porque las asignaciones que disfrutan son como estipendios instituidos para que mantengan la justicia en la tierra”. Y un poco más adelante: “(es cierto) que no siempre el que no descubre, impide o reprende al ladrón está obligado a restituir, sino solamente cuando le incumbe por su cargo, como los gobernantes, quienes por hacerlo no correrían gran peligro, ya que disfrutan de la potestad pública para ser los guardianes de la justicia”.

Creo que es difícil exponer el argumento con mayor precisión técnica: los gobernantes tiene una responsabilidad con la justicia (en nuestro caso, un deber de tutelar los fondos públicos) a cambio de unas prerrogativas y prebendas. Si incumplen esa responsabilidad (y la incumplen cuando el resultado es tan absolutamente calamitoso como en el caso de Esperanza Aguirre), son causa indirecta del hurto y surge un deber de restitución a los damnificados (los contribuyentes) por exigencia de la justicia conmutativa.

Por tanto, frente a la primera dificultad enunciada, Santo Tomás advierte “que no solamente peca el que ejecuta el pecado, sino también el que de cualquier modo es causa del pecado” (etiam qui quocumque modo peccati est causa).

Podemos concluir, en consecuencia, de que al menos desde esta perspectiva escolástica del Derecho natural –absolutamente ortodoxa desde el punto de vista católico- Esperanza Aguirre ha pecado (es culpable) y debe restituir (es responsable), por lo que hasta que lo haga no sería propiamente elegible, quod erat demonstrandum.

 

Sed contra

No obstante, cabría alegar otra dificultad, imposible de apreciar en esa época para el Aquinante: la posibilidad de la absolución democrática. Pese que Esperanza Aguirre ha pecado y debe restituir, ¿puede una mayoría de damnificados (los contribuyentes/electores) absolverla de ese pecado y renunciar a la exigencia de responsabilidades mediante su nueva elección?

No soy teólogo, pero si hemos de consultar a los geniales teólogos-juristas de nuestra segunda escolástica, la absolución del pecado requiere reconocimiento de la falta y acto de contrición (arrepentimiento), que no cabe presumir si no hay –precisamente- restitución. En este punto citaban la autoridad de San Agustín (Epistola ad Macedonium) que entendía que la penitencia y la remisión de los pecados solo era posible cuando se realizaba la restitución (non remittetur peccatum, nisi restituatur ablatum, que podríamos traducir libremente como, “no se absuelven los pecados si no devuelves los ducados”) y que tuvo una enorme influencia en todo el mundo cristiano, hasta el punto de que el requisito fue recogido expresamente en el Decreto de Graciano (C.14,q.6,c.1). En nuestro caso podemos concluir, entonces, que la absolución de Esperanza Aguirre exigiría como requisito previo el reconocimiento de la falta y la consiguiente renuncia a concurrir a las elecciones o, al menos, la restitución.

¿Pero qué ocurriría entonces si, sin cumplirse estas exigencias, se presentase y fuese elegida? Pienso que desde el punto de vista de la restitución, se produciría claramente una condonación de esa obligación, por concurrir al efecto el consentimiento del perjudicado. Esto me parece incuestionable. Ahora bien, desde el punto de vista del pecado, conforme a los principios y argumentos expuestos, nada cambiaría en lo que hace a la candidata, pero se produciría un efecto muy interesante por lo que se refiere a los electores. Sobre este tema ya tuve la oportunidad de reflexionar desde el punto de vista político-moral en un artículo publicado hace algunos años en Claves de Razón Práctica (¿Son elegibles los políticos imputados? Una responsabilidad compartida). Pero ciñéndonos al tratamiento teológico-jurídico del asunto, no cabe duda de que en este caso nos encontraríamos ante un caso de complicidad en el pecado, y ni siquiera por vía indirecta, como en el propio caso de Esperanza Aguirre, sino directa. Efectivamente, recordemos que la segunda modalidad de causa directa la formula Santo Tomás en relación al sujeto que ha pecado, señalando que se participa con él en el pecado cuando, sin concurrir previo arrepentimiento,  “se le acepta o de alguna manera se le auxilia”. Y creo que no cabe ninguna duda de que a Esperanza Aguirre se le acepta, y se le auxilia bastante, si la sentamos en el sillón como alcaldesa de Madrid.

En conclusión, si Esperanza Aguirre es elegida desaparece su obligación de restitución y los electores se hacen cómplices de sus faltas. Mal negocio, sin duda alguna, que, ahora sí,  quod erat demonstrandum.

14 comentarios
  1. Pedro
    Pedro Dice:

    No se trata de la clásica contraposición entre el supuesto Derecho Natural y el real Derecho positivo, sino la existencia de una responsabilidad política diferente de la responsabilidad penal. En España parece que no existe responsabilidad política si no hay responsabilidad penal, y a vece sin aun así. En cualquier país democrático occidental existe una fuerte responsabilidad política que lleva a dimitir a un cargo por cosas que no conllevan responsabilidad penal. El caso de su comportamiento el día de su huida de la policía, por el que va a ser juzgada por una falta, sería más que suficiente para retirarse de la vida política.

    Y sobre todo, parte de la responsabilidad política es la responsabilidad in eligendo. En el caso de esta señora, está claro que no es un caso aislado, que a muchos les puede pasar, es que todas las personas que la han rodeado directamente y han sido sus personas de máxima cercanía y confianza han resultado ser unos chorizos, Lopez Viejo, Francisco Granados, Ignacio González, Isabel Gallego….No creo que ella tenga que devolver directamente nada que no se demuestre que ella se ha llevado, pero sí asumir su responsabilidad política, su responsabilidad in eligendo, no volver a presentarse a ningún cargo, por pura decencia política, y dejar de dar lecciones a los demás.

    • Rodrigo Tena Arregui
      Rodrigo Tena Arregui Dice:

      Creo que, en una época en que no existía la democracia representativa y no había más régimen político que el monárquico, los teólogos juristas llegasen a la conclusión de que los gobernantes a los que se les multiplicaban los ladrones eran culpables y en consecuencia tenían una responsabilidad directa con sus súbditos (lógicamente no podía ser "política" en el sentido moderno del término) nos debería hacer pensar sobre nuestra propia y terrible responsabilidad como ciudadanos en una democracia. Es decir, nosotros tenemos muchas más posibilidades para sancionar y exigir rendición de cuentas, pero esa gran ventaja va inexorablemente unida a un gran inconveniente: el riesgo de no hacerlo.
      En la actualidad hemos sustituido el Derecho natural por la responsabilidad política. Nuestro Derecho positivo no obliga a Esperanza a restituir, porque entiende que su sanción no debe buscarse en el mundo del Derecho, sino en el de la Política. Deben ser los electores los que valoren su comportamiento. Ahora bien, no por eso el Derecho natural (lo que está bien o está mal desde el punto de vista colectivo) desaparece. Reelegir a Esperanza Aguirre nos convierte en cómplices de un sistema pervertido, inútil para perseguir el bien común. Que en una democracia cueste tanto comprender algo que era evidente para frailes que vivieron hace casi 800 años resulta, no solo sorprendente, sino terriblemente preocupante para su futuro.

  2. Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado
    Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado Dice:

    Mientras no entendamos que en una democracia o en un partido robar para uno mismo es menos grave que proteger/tolerar la corrupción institucional generalizada que permite o incluso fomenta, además, el robo particular, no hemos entendido nada. Por responsabilidad política y por decencia, efectivamente, esta señora no sería candidata en ninguna democracia avanzada. Reconozco que no entiendo a los famosos votantes "de la pinza en la nariz" no creo que a estas alturas les quede mucho olfato para la corrupción. Y menos a los que alegan que "ella no se ha llevado nada" porque "es rica por su casa", cuando se ha llevado por delante unas cuantas instituciones. En fin..

  3. KC
    KC Dice:

    Pues si tiene que venir la escolástica de Santo Tomás a explicarnos la mecánica de la economía política o política económica española, vamos arreglados… Si me pongo a explicar la concepción que algunos tienen del Derecho Penal y de los "pecadores" me quedo solo… Y además necesitaría, más que un manual jurídico, uno de Psicología o Psiquiatría.

  4. KC
    KC Dice:

    La democracia en España va de esto: http://www.mensajedesconocido.com/esas-cosas-de-la-democracia/ Y ojo que aquí ya lo explicaban mucho mejor que yo… https://www.youtube.com/watch?v=c7vq5f5KnWs
    En resumen, el problema nuclear es de PORDIOSERISMO INTELECTUAL, no de que la democracia sea mejor o peor, teóricamente hablando. Yo creo que ustedes no son conscientes del nivel de pordiosero intelectual que hay en determinados países. Espero que venga alguien a decirme que soy un prepotente por decir lo anterior. Aquí le espero.

  5. Teilhard
    Teilhard Dice:

    El aquinate partía de la existencia de una "moral" absoluta, lo que le hacía despreocuparse en conocer la verdadera realidad huamana. Miraba tanto al cielo que no sabía por donde pisaba. Hubo que esperar al siglo XVII para volver a aprender a mirarnos con realismo. Su más principal filosofo domostraba que todo en la naturaleza ocurre con la misma necesidad y que los afectos humanos pueden estudiarse con la misma objetividad con que se estudia la matemática, más aún, que la famosa libertad humana se parece a la de esa piedra, que arrojada por una mano, cree en su vuelo que lo hace por su propia voluntad.

    Esperanzá no es mas que otra piedra arrojada por la arquitectura de un sistema que le dio el impulso a su triste vuelo y de ello la pobre no tiene la culpa. Parafraseando a Garcia-Trevijano, es tan absurdo indignarse con Esperanza como indignarse con un terremoto. Ambas cosas ocurren en la naturaleza con la misma necesidad. Dejémonos de culpas y preocupémonos de las causas.

    Como dice nuestro filosofo, nada tomista, la causa de las obligaciones es el interés que subyace a su aceptación. Desaparecido este, la obligación deviene inoperante. Solo comprendiendo los verdaderos intereses a los que se debe Esperanza y no a los aparentes, sabremos las vedaderas obligaciónes a las que este personaje se debe y entonces su comportamiento nos aparecerá claro y diáfano. Pues como nos decía  este filósofo, la libertad del hombre es la del conocimiento. Lo que podría expresarse también, como que la verdad nos hará libres.

    En definitiva mientas sigamos gastando esfuerzos en analizar la supuestas moralidades de los actos subjetivos, pederemos de vista que en realidad son resultado de la objetividad del sistema que los produce. Y si el odio nos lleva a la impotencia de lo primero el amor nos lleva al empoderamiento de lo segundo.

    • Rodrigo Tena Arregui
      Rodrigo Tena Arregui Dice:

      Teihard, quizás sepa de Spinoza, pero de tomismo más bien poco. Ni moral absoluta, ni miraba al cielo, ni desprecio por la verdadera realidad humana… (¿quizás lo confunde con San Agustín?). Como discípulo de Aristóteles era un realista muy preocupado por las cosas humanas con un gran conocimiento de la antigüedad clásica y del Derecho romano. Es más, entre Spinoza y él no hay verdadera ruptura, sino más bien continuidad. Los nominalistas lo intuyeron con mucha agudeza: si creemos que existe un orden universal (Santo Tomás), el Dios personal sobra (Spinoza).

  6. O,Farrill
    O,Farrill Dice:

    Dña. Esperanza Aguirre está ya amortizada políticamente aunque ella se empeñe en lo contrario. Lo que ocurre es que el "populismo" de la Sra. Aguirre es muy fuerte en una sociedad que aún tiene que renovarse. Como liberal he seguido con preocupación su peculiar forma de entender este pensamiento y, lo que es peor, de ejercerlo en su verdadera dimensión: la humana. De aquella persona "Esperancita" en el Partido Liberal de Segurado (AP) a esta ha corrido mucho tiempo donde siempre ha sabido estar "al sol que más calienta". Su paso por la Comunidad de Madrid es el ejemplo más reciente de su "liberalismo" que sonroja a los verdaderos liberales manteniendo todo el tinglado administrativo y mercantil que heredó de su "colega" (otro caso de estudio) Sr. Gallardón. Sus meteduras de pata publicadas no le producen vergüenza: "En el PP todos han cobrado sobresueldos menos yo y Gallardón" o "Hay que quitar a los mendigos de las calles PORQUE PERJUDICAN EL TURISMO". No por razones humanitarias sino económicas. Su "vista de lince" para la caza de cerebros está demostrada y su mezquindad al negar a los "suyos" (ella los impone) cuando caen la retratan. Su compañero Sra. Aznar le podía aplicar aquello de "¡váyase Sra. Aguirre!". En todo caso confío en que no saldrá elegida e intuyo la jugada de Rajoy para quitarla de en medio: dejarla en la oposición municipal.

  7. Teilhard
    Teilhard Dice:

    Sr.Tena, no rechazo las limitaciones que usted me imputa, pese a que, para poder aprobar el BUP, hube de aprenderme numerososisimos apuntes que nos repartían sobre el tomista. A la vista está que fue una mala pedagogía.

    Y aunque efectivamente el aquinate se ocupará de la cosas humanas y conociera algunos clásicos e ignorara a otros y aunque fuera un erudito en derecho romano; la cuestión no es sobre el objeto sino sobre todo de perspectiva. El aquinate sostenía que existe un conocimiento superior a la razón, aunque no supiera dar verdadera cuenta del mismo. Como no podía haber sido de otra manera, ese conocimiento superior condicionó todo su pensamiento, por refinado que fuera. Prejuzgó las conclusiones a las que quería llegar y a partir de allí construyo sus sistema para justificar aquellas. Y así, por ejemplo, debiendo acatar el dualismo del cuerpo y del alma y no teniendo libertad para rechazarlo debido a ese conocimiento superior a la razón; lo justifico finamente sobre la elaboradisima construcción del acto y la potencia.

    Por lo demás dudo que el de Aquino, rechazara la existencia de un dios personal o lo sustituyera por un orden universal. De haber sido así, en vez de un padre de la iglesia hubiera sido un hereje y de obligada Inquisición, como lo fue el otro.

    Saludos

  8. emilio sanchez
    emilio sanchez Dice:

    Entiendo que una publicación jurídica debe tener rigor en la terminología. Con ello, considero que no es apropiado indicar "lo robado" dado que de haber ilícito penal, éste nunca sería el "robo", al no darse el tipo específicamente indicado en el código penal.

  9. S4nt1R
    S4nt1R Dice:

    Muy buen artículo. Desgraciadamente creo que estos argumentos ayudan a desvelar que los motivos del electorado en España tienen poco que ver con una ética tan precisa. En realidad, los motivos deben ser más bien, alineamientos tribales, clientelismo, amiguismo, miedo al otro bando, percepción de corrupción generalizada, carencias de liderazgos alternativos que ofrezcan regeneración y confianza, etc, etc, etc. Seguramente un votante normal que manejase estos criterios para votar tendría excasamente la opción de la abstención o votar a partidos nuevos, que aún no han tenido la ocasión de enfangarse con el poder.

    • O,Farrill
      O,Farrill Dice:

      Totalmente de acuerdo con los "motivos" del electorado en España. Desgraciadamente es lo que hay y muy pocas ganas de "mojarse" por quienes no dejamos de hablar de regeneración. Un saludo.

  10. Abogados en Madrid
    Abogados en Madrid Dice:

    Me ha gustado la cita de Santo Tomás. En cualquier caso, pienso que si empezamos por exigir responsabilidades a quienes claramente han metido la mano, podremos llegar a cerrar casos y restituir en algo tanto los dineros que se "han perdido" como la confianza en la justicia. Al tiempo, con las urnas pidiendo limpieza, es probable que los diferentes partidos políticos se pongan en marcha para mejorar la legislación que exija responsabilidad a los gestores, hayan o no hayan metido la mano.

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