Jubilarse a los 72: un ejemplo más de por qué la elaboración de normas necesita luz y taquígrafos

En España el deporte nacional no es el fútbol. El deporte nacional es intrigar cerca del regulador con la esperanza de influir/convencer/presionar lo suficiente para que te saque por la puerta de atrás esa disposición legal o reglamentaria que te ponga (a ti, particularmente) en casa. Si lo consigues has metido un buen gol.

Hay que hacerlo por la puerta de atrás, claro, porque si tienes la mala suerte de que la cosa trascienda y se suscite un debate público, alguien puede alegar argumentos de interés general que socaven tu posición (te han parado el disparo) o incluso, en casos extremos, que te dejen fuera de juego o te saquen una tarjeta roja.

Un ejemplo de este fenómeno tan hispano más lo tenemos ahora con los movimientos de algunas personas influyentes cercanos al poder (de edad provecta, evidentemente) con la finalidad de presionar para ampliar la edad de jubilación de notarios y registradores a los 72 años, aprovechando la enmienda a la Ley a la LOPJ que prevé lo propio para los jueces.

El caso de los jueces es ya de por sí bastante discutible. Es cierto que pretenden resolver con él el riesgo de compadreo que se originaba con el nombramiento de eméritos hasta los 75, pero la prórroga lineal va a afectar a opositores y al ritmo normal de la carrera, sin duda alguna.

Respecto del caso de los registradores tampoco voy a decir mucho. Allá Mariano Rajoy si quiere ampliarse la edad de jubilación justo antes de las elecciones generales, seguro que su jefe de campaña estará muy contento. En cualquier caso, la medida pueden leerse como una clara expresión de su nivel de confianza de continuar siendo Presidente la legislatura que viene: sigo siendo el candidato porque lo decido yo, pero como el riesgo de no continuar es evidente hasta para mí, suscribo el correspondiente seguro.

Pero en este post voy a centrarme principalmente en el caso de los notarios. Tras padecer durante años una demarcación notarial adaptada a la España de la burbuja se consiguió hace apenas unas semanas una reducción de plazas vacantes que ajusta relativamente bien la planta a las necesidades del servicio. Una buena demarcación cumple una función fundamental para diseñar adecuadamente los incentivos de una carrera tan particular como la notarial. El notario que empieza debe saber que la fortísima inversión en años de estudio, la baja remuneración inicial y los rendimientos perdidos por las escrituras que no autoriza por ejercitar un adecuado control de legalidad, serán compensados en el futuro a medida que avance en el escalafón, con lo que esto implica para disciplinar la profesión. Es la teoría de las “cuasi rentas” que no vamos a repetir ahora. Por eso, que con la antigua demarcación un notario de entrada pudiera establecer su primera notaría en lugares como Barcelona, constituía un auténtico disparate.

Pero, evidentemente, lo que tampoco puede hacerse es incurrir en el pecado contrario, de efectos tan nefastos como el anterior. Ampliar la edad de jubilación dos años tras haber ajustado la demarcación trae consigo tres graves efectos: reducción de plazas para los opositores durante los próximos años, alargamiento del plazo de convocatoria de las oposiciones y estancamiento de la carrera notarial. Tan deletéreo para las cuasi rentas como el caso contrario.

En un momento como el actual en el que, tras la demarcación, solo quedarán vacantes prácticamente las notarías que dejan los jubilados (unas 40 al año), alargar el plazo de jubilación implica que las próximas oposiciones sufrirán una importante reducción de plazas y las siguientes un prolongado alargamiento en el tiempo (quizás tres años sin oposiciones). Eso multiplica los costes de inversión y oportunidad para los opositores, ya bastante altos en la actualidad, y desincentivará la oposición. En el caso de los que ya están estudiando es algo próximo al fraude, al menos moral, porque jurídicamente ya sabemos que los opositores son seres despreciables sin derechos y expectativas jurídicas de ningún tipo.

Pero ese retraso en la jubilación va a afectar también a los notarios en activo, evidentemente. Al bloquearse el acceso a las notarías “mejores” del país, que son normalmente las que están ejerciendo los notarios en los últimos años de su profesión, se dificulta el desarrollo normal de la carrera, perdiéndose de nuevo así sus correspondientes incentivos en favor de la autodisciplina de la profesión.

En definitiva, que si se quería haber ampliado la edad de jubilación esta circunstancia debía haberse tenido en cuenta al tiempo de la demarcación. Pretender colarla ahora por la puerta de atrás para beneficiar a unos pocos (como si fuese el mismo caso que el de los jueces, ya de por sí discutible), no solo es que perjudique a una mayoría de notarios, presentes y futuros, es que trastorna los incentivos conforme a los cuales tiene sentido esta carrera y, en consecuencia, perjudica a todos los ciudadanos.

9 comentarios
    • IÑIGO ROMERO DE BUSTILLO
      IÑIGO ROMERO DE BUSTILLO Dice:

      Sr. Delgado: puede explicar su concepto de "liberalización" del Notariado. Lo digo porque puede que tenga elementos aprovechables y de interés para la seguridad jurídica preventiva.-

  1. Lucía de las Heras
    Lucía de las Heras Dice:

    En el colectivo judicial se plantean problemas similares a los descritos respecto de notarios y registradores, pues hay gran cuello de botella en las nuevas promociones, dándose el caso de que los nuevos jueces carecen de juzgado donde desarrollar sus funciones, pasando a ser jueces de adscripción territorial y jueces en expectativa de destino, sin estabilidad geográfica en el desempeño de sus funciones. Esto dificulta la conciliación de la vida familiar y laboral.

    No se entiende que, siendo esto así, se retrase la edad de jubilación.

    Por otro lado, esto va en contra de los principios de solidaridad intergeneracional y reparto del trabajo.

    Además, los actuales opositores, que dedican los mejores años de su juventud a preparar con gran esfuerzo una ardua oposición, tendrán todavía más difícil la consecución de una plaza judicial, con el consiguiente desincentivo para todo el colectivo de aspirantes.

  2. lorena
    lorena Dice:

    La situación actual con los jueces es discriminatoria porque a los titulares de juzgados no se les permite quedarse como eméritos y a los de órganos colegiados sí. El tema es un polvorín que en cualquier momento puede llegar al constitucional.
    Desde ahí parecería justificado ampliar la edad de jubilación para todos.
    Lo que no veo tan justificado es el uso de una enmienda para introducir ex novo un tema que no ha pasado por los filtros necesarios.
    Intrigas palaciegas de última hora, me temo.

  3. Perplejo
    Perplejo Dice:

    Hombre, que mediante la hipotética rectificación, sobre la marcha, de una enmienda presentada a última hora en el Senado para introducir una disposición adicional en un proyecto relativo exclusivamente al poder judicial, que nada en absoluto tiene que ver con los registradores, el Presidente de un Gobierno cuyo mandato está próximo a terminar se prolongase una vida funcionarial a la que podría estar a punto de regresar, si los resultados en las próximas elecciones no son los por él apetecidos, creo que merecería algo más que luz y taquígrafos.
    Pero quién sabe, cosas iguales, o peores, se han visto.

  4. Fermín
    Fermín Dice:

    No entiendo por qué es un disparate que un notario joven llegue a Barcelona, a Madrid o a Sevilla. Si llega es que nadie con más antigüedad ha querido ir, no? Si el art 1 RN dice que todos los notarios son iguales no entiendo por qué el notario nuevo tiene que empezar en un pueblo de 400 habitantes, eso quién lo dice.

    Aunque mi argumento favorito es el del notario de capital que dice “aqui no vengas, es mejor que empieces en la aldea, que YO SÉ LO QUE TE CONVIENE”.

  5. Perplejo
    Perplejo Dice:

    Pues parece que la realidad de nuestra política, una vez más, supera la ficción más delirante.
    Resulta que la enmienda sorpresiva se ha presentado pero no al proyecto de reforma del poder judicial sino a una ley sobre la ¡FORMACIÓN PROFESIONAL! Menuda congruencia legislativa. O a lo mejor es que se está pensando en rebajar los estudios necesarios para ser notario.
    Pero lo asombroso de la estrategia política no acaba allí. Y es que la enmienda en cuestión ha sido presentada ¡POR CIU! con la intención de que luego el PP se adhiera como quien no quiere la cosa.
    ¡Y luego dicen que Rajoy no negocia con los catalanes!
    Solo falta por ver si los demás grupos parlamentarios se adhieren por eso de “al enemigo que huye puente de plata!
    Todo delirante.

  6. Observador
    Observador Dice:

    No me parece una consecuencia grave que se reduzca el número de plazas de las oposiciones venideras.
    En los últimos años el número de opositores se ha reducido considerablemente (de unos dos mil en el 2000 a pocos más de 800 este años)…Nunca debe haber sido tan "asequible" la oposición como ahora, sin querer restarle méritos a nadie.

  7. Juan
    Juan Dice:

    Reparación parcial de un expolio

    Eso, y no otra cosa, sería el alargar la edad de jubilación de los Notarios a los 72 años. No podemos olvidar que fue el PSOE en 1983, en plena orgía jurídico-formal, el que redujo la edad de jubilación a los 70 años, derogando una Ley de 1932 ¡de la Segunda República! que la fijaba en 75 años, conculcando con ello legítimos derechos de cuantos habían opositado a un cuerpo cuya edad de jubilación era los 75 años.

    Desde la insultante juventud de quien, en breve, va a cumplir 53 años, se puede llamar viejos y caducos a los de edad provecta. Aunque debíamos recordar las palabras de Mateo Alemán de que la juventud, más que un tiempo de la vida, es un estado del espíritu.

    Se basa el artículo en dos espantajos: Rajoy y los opositores. Rajoy acaba de cumplir 60 años, y aun siendo de edad provecta solo tiene 7 más que el articulista, perteneciente a un partido político, UPyD, en descomposición y con una líder Rosa Díez de edad provecta, lo que no le impidió formar parte del mismo.

    Si en su círculo próximo hay o va a haber opositores no padezca. Para la actual oposición, que finalizará a principios del 2016, ya están reservadas 90 plazas, y para la siguiente del 2018 también habrá otras 90 plazas. Pasados esos dos años ya se produciría la cadencia normal de las jubilaciones.

    Actualmente hay más de 200 vacantes, aunque algunas pendientes de amortizar. A las 42 jubilaciones forzosas que se producirán en el 2016 y a las 51 del 2017 hay que sumar las que se producen por jubilación voluntaria, defunción y excedencia, que desde el 2011 hasta el 25 de junio de 2015 han sido nada menos que 106.

    Hasta la fecha no se sabe de ningún licenciado, por brillante que haya sido su expediente académico, que haya aterrizado como socio en ningún despacho de abogados, grande o pequeño, debiendo hacer un largo peregrinaje. Así se escribe la vida.

    Pero para los Notarios que no pueden realizarse como tales si no es en Madrid o Barcelona, siempre les quedan las oposiciones restringidas.

    Como opositor que fui le puedo asegurar que hay vida más allá de las Notarías.

    Espero que su partido defienda lo que es de justicia, al menos para los que han ingresado antes de 1983.

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