Cerrando el círculo (el Imperio contra el ciudadano productor).

Transcurría la primavera del año 2010 y en varios despachos de la Castellana habían tocado arrebato. Aquel invento de que se permitiese producir a cualquier “mindundimediante tecnología solar se había salido de madre y había que ponerle freno. Unos meses antes ya se habían encargado de contratar a cortadores de hierba de primera división (varios ex presidentes, ministros, consejeros de comunidad, ….), y voceros sin muchas ganas de contrastar las informaciones ya se habían ocupado de difamar, asegurando que los pequeños ciudadanos productores eran unos sinvergüenzas aprovechados que, además, ponían generadores de gasoil por las noches.

Pues bien, había llegado la hora de cortarles las piernas con las afiladas hojas del Boletín Oficial del Estado. Aquel Ministro que le daba igual lo que dijese su partido y que no se molestaba en enviar sus borradores a la Comisión de Secretarios y Subsecretarios antes de presentarlos al Consejo de Ministros, se había sacado de la manga el primer “hachazo a las renovables”. Sucede que, avatares del destino, un grupillo de “miserables”, tuvieron un casual conocimiento de lo que iba a pasar y se gastaron unas perras en publicar en un periódico nacional una esquela donde se anunciaba el enterramiento fotovoltaico, lo que causó inquietud aquella mañana de viernes, donde el entonces líder ZP, acabó dando un papirotazo a su egocéntrico ministro y diciéndole que arreglase esas cosillas antes de llevarlas ante el Sumo Sacerdote.

A partir de entonces, la inquina ya no tuvo fin. En la Navidad de ese año, se consumó el atropello, en forma de recorte del 30% de su retribución. El mensaje a transmitir era claro: España no se podía permitir el pago de las renovables. Era imprescindible que todo el mundo hablase de eso, y así nadie se preguntaría por las decenas de miles de millones de euros que se pagaban de más por las plantas nucleares o hidroeléctricas, por los pagos por capacidad, por los pagos por disponibilidad, por los Costes de Transición a la Competencia, por la distribución, por los contadores, por la subasta del CESUR, moratoria nuclear…

Sucede que el destino es caprichoso y a veces, juega a favor de los ciudadanos. Resultó que el boom fotovoltaico fue tan extraordinario a nivel mundial, que bajó los precios de los paneles hasta un 70% en tan solo unos años. Así, pese al recorte de aquel caprichoso caballero, la gente siguió instalando pequeñas plantas de producción. Había que detener a aquellos “insensatos”, que ya habían llegado al número de 62.000.

Al anterior Ministro, le sucedió otro nuevo. Distintas caras, idénticas voluntades. Ante un escenario donde por primera vez en la historia se podían construir plantas de tecnología fotovoltaica sin necesidad de prima y se construían ciclos combinados de gas por todo el país, el nuevo gobierno tomaba su primera medida energética: el RDL 1/2012, la moratoria a las renovables prohibía la construcción de nuevas plantas.

Las huestes imperiales entendían que el problema quedaría cerrado. Por si acaso, siguiendo el axioma de “al enemigo ni agua”, a los pequeños productores se les modificaba el índice de actualización de su recortada retribución, se les instauraba un peaje, un nuevo impuesto, se les hizo cofinanciadores del déficit, se les volvió a modificar el sistema de retribución teniendo en cuenta retribuciones pasadas, a los que hubiesen recibido algún tipo de subvención (fuera cuando fuese) se les hacía devolverla por la vía de la compensación futura. Todo esto, (y alguna cosa más), en tan solo cinco años. No parecía que se les pudiesen escapar por ningún lado, ¿quién iba a osar producir más kWs allende el oligopolio?

Como tantas veces a lo largo de la historia, el Poder subestimó la capacidad de la masa. Cuando a principios del año 2013, se empezaban a escuchar las primeras noticias de insectos subversivos que se aventuraban a instalar mecanismos de generación fotovoltaica en sus casas para su propio autoconsumo, los orcos de las cavernas tuvieron que volver a salir al monte para que el figurante ministerial de turno amenazase con un borrador de real decreto que aseguraba la posibilidad de tributar por el uso del sol (¡Dios mío! ¡Cuánto dinero podíamos haber sacado a las suecas que venían a tostar sus pechos a Benidorm!)

Como cabía de esperar, la mofa mundial fue de consideración. Daba igual, el objetivo de mantener el castillo era lo principal. La excusa era clara: ya que por la noche no había sol, era preciso que los autoconsumidores fotovoltaicos pagasen “a precio de oro” el respaldo que les daba la red por la noche. Sin querer valorar que había otras posibilidades mucho más sensatas, la realidad es que les bastó anunciar tamaño delirio para que el ciudadano de a pie, se amedrentase ante la posibilidad de autoproducir energía en su casa.

En éstas estábamos cuando Silicon Valley entró en nuestras vidas. La compañía Tesla, aseguraba desde California que iba a comercializar un sistema de baterías domésticas, a un precio muy competitivo que permitiría a los ciudadanos producir su energía de día y almacenarla para consumirla incluso por la noche. A alguno se le iba a caer el chiringuito.

En un sprint final por cerrar el círculo, el valido del actual Ministro se puso manos a la obra y remasterizó aquel primer borrador de real decreto para lanzar a la plaza pública otro distinto si cabe aún más sorprendente. Ahora, el autoconsumidor fotovoltaico sobrepagará la energía que produce “por los costes asociados al sistema”. Parece ser que alguien le dijo: “señor, que por ese motivo ya pagan el término fijo de potencia”; pues entonces, hagamos que la norma sea lo más inteligible posible para que así a los críticos les dé pereza entenderla y explicarla.

Y en su delirio, introdujo disposiciones transitorias que desaconsejaban la acumulación de las baterías, complicaba el acceso al autoconsumo a los consumidores más vulnerables, incorporaba medidas administrativas que extenuaban al consumidor, obligaba a regalar a las comercializadoras de toda la vida la energía producida y no consumida, igualaba el régimen sancionador de un pequeño autoconsumidor doméstico a cualquier otro operador energético (por ejemplo, una enorme planta de generación nuclear)…

En fin.

Nos encontramos ante una escalera de atropellos contra la posibilidad de que los ciudadanos puedan convertirse en productores de energía desplazando de su zona de confort al oligopolio más importante del país. Los primeros escalones los sufrieron los productores pioneros, que se fiaron de su país e invirtieron sus ahorros en las primeras instalaciones. Los últimos los estamos viendo en la actualidad. Es difícil averiguar cuál será el último peldaño, pero como no acostumbro a dejar a medias mis opiniones, me decanto por asegurar que este último en forma de Real Decreto, no tendrán tiempo de fraguarlo los actuales arquitectos de la escalera.

Vivimos tiempos de cambios y espero que el energético no sea una excepción.

11 comentarios
  1. Francisco Rodríguez Boix
    Francisco Rodríguez Boix Dice:

    Dos comentarios:Por un lado,y una vez mas,se modifican las reglas de juego a mitad del partido con los consiguientes perjuicios de quienes realizaron sus inversiones sobre la base de determinadas retribuciones;y por otra,la posible burbuja fotovoltaica que se estima en los treinta mil millones de euros que los instaladores adeudan a la banca por los préstamos concertados para financiar el alto desembolso exigido por las inversiones.

  2. ENNECERUS
    ENNECERUS Dice:

    Mientras tanto, al gobierno español ha sufrido el primer revés arbitral en París. Los afortunados inversores "extranjeros" pueden pleitear acogiéndose al Tratado de protección de las inversiones extranjeras en tribunales arbitrales independientes (los gobiernos no pueden de momento influir en ellos) e hiperprofesionalizados, cosa que no puede hacer el españolito de a pie, que se tiene que conformar con un Tribunal Supremo plagado de jueces formados en la supremacía del interés general siempre identificado con el del gobierno de turno y cooptados según criterios y cuotas de afinidad política.
    Aclaro que "extranjeros" va con comillas porque en el concepto se incluye tanto a los jeques amigos íntimos del anterior jefe del estado como los españoles con posibles que invierten a través de fondos extranjeros. Pero los 60.000 "ricos" que invirtieron confiando en el gobierno, endeudándose muchos de ellos y con la pretensión de asegurarse unas rentas que complementen sus pensiones menguantes (¿mangantes?) en el futuro, seguirán sin tener ningún perrito que les ladre. Da asco, mucho asco.

  3. Jesús Casas
    Jesús Casas Dice:

    El tema es muy interesante, incluso sustantivo desde muchos ángulos (¿puede prohibirse a una persona plantar sus hortalizas, criar sus pollos, cosechar sol?), y no digo que el enfoque de fondo sea desacertado en mi modesta opinión, pero el tono de esta entrada, lleno de adjetivos calificativos y no en el sentido en que Delibes recomendaba leer a todo aspirante a escritor leer "El Garrigues", necesitado de citas y referencias legislativas, no lo identifico con el tono habitual de las entradas de este "Blog", aunque provenga de un secretario de una asociación de afectados. ¿Puedo pedir a los editores, a pesar de mi nula producción desde hace meses otra entrada más neutra y jurídicamente fundada de este mismo tema? Bueno, pedirlo puedo: "contra el vicio de pedir, la virtud de no dar". O bien otro "post" del autor, que no es lego, pero en tono algo más jurídico.

  4. Juan Castrogil-Gil
    Juan Castrogil-Gil Dice:

    Estimado amigo:
    Acepto y comparto el comentario sobre la presunta falta de juridicidad de la entrada.
    No como disculpa, sino como confirmación, manifiesto que fue completamente consciente.
    Casi siempre que intento explicar desde prismas jurídicos el por qué pienso que lo que está pasando con la energía en España es un disparate, termino diciéndome a mí mismo, "pero si la realidad se explicaría mucho mejor con palabras más llanas" (los adjetivos que Usted cuestiona).
    Creo realmente que los juristas debemos oxigenar, de vez en cuando, nuestros mensajes, con independencia de que el foro sea más o menos erudito (jurídicamente hablando), pues permite darle una dosis mayor de sentido común a nuestros comentarios.
    Hace tiempo leí un texto de Álvaro d'Ors sobre el sentido común y el derecho, que decía algo así como que debiera de ser suficiente para un jurista que explicase las cosas como realmente son, sin mucha más fanfarria. (La cita seguro que no es literal, pero sí el espíritu).
    Bueno, pues tómese esta entrada en ese necesario sentido de realidad mundana metajurídica, si es menester.
    Un saludo sincero.

  5. fernando malo
    fernando malo Dice:

    Tal vez entre en el fondo del asunto cuando lo conozca mejor. Pero me parece muy buena la forma en que ha sido desarrollado por el autor. Lo que me parece una descalificación en toda regla y absolutamente injustificada es la petición de Juan Casas a los editores de que se publique otra entrada neutral y juridicamente fundada sobre el mismo tema. Yo creo que el autor debería atender la petición subsidiaria de Juan Casas marcando las afirmaciones que ha realizado en este artículo y las normas jurídicas en que se apoyan.
    A parte de eso está muy bien un poco de pasión frente al trágala que nos imponen los oligopolios.

  6. Miguel_1960
    Miguel_1960 Dice:

    Bueno, ya que se habla de don Joaquín Garrigues y Díaz Cañabate, en el tomo I de su Curso de Derecho Mercantil, en su prefacio pone esta frase de Baltasar Gracián: "Más vale quintaesencias que fárragos".
    A mi el artículo me ha parecido muy bien como está -igual que el que subió hace nada Rodrigo sobre un libro de un terrorista arrepentido en que no había tratamiento jurídico alguno- pues es una profundización en lo que ya está en la prensa y no es necesario hablar de la retroactividad impropia de las normas jurídicas, de la doctrina de los actos propios que no puede favorecer a quien los provoca, de la máxima del Derecho Romano que enuncia: "Patere quam ipse fecisti legem” o, más allá de ello, cuestiones técnicas de ingeniería en las que, la verdad, me perdería.

  7. De Lege Ferenda
    De Lege Ferenda Dice:

    EL Ordenamiento es el que es. Y sus modificaciones han de tener presente el sistema en el que se insertan.
    No seré yo quien defienda a "las eléctricas"; nunca lo he hecho; al contrario (por ejemplo http://ausaj.org/node/24 ).

    Pero volviendo al asunto del post, no es de recibo pretender que los autoproductores -subvencionados, no se debe olvidar- no contribuyan en la medida de su Capacidad Económica. Capacidad contributiva que debe partir, para su concreción, en la potencia instalada (o "auto instalada").

    De nuevo, la desinformación es el acicate populista. Si preguntas, por ejemplo, sobre la "Ley Wert" a los "indignados por no ser Califas en lugar de los Califas; en ello están), las respuestas solo admiten una interpretación: No se han leido ni la Ley Wert ni la anterior.

    Lo msmo con la Ley Mordaza, tan de moda. Tiene grandes problemas, pero no son los que se "mediatizan". Se mediatizan sus aciertos. ¿De verdad que alguien prefiere enfrentarse a acciones penales antes que a potestades sancionadoras administrativas (porque las Tasas Judiciales nose aplican ya a las personas físicas)? o ¿alguien cree que el derecho de Manifestación no se debe proteger de los canallas que introducen la violencia en ellas, para regocijo de los que son objeto de la Manifestación así abortada?

    Pues con la electricidad, lo mismo. No por ser "autoproductor" se está por encima del bien y del mal. Recuerdo que la "autoproducción eléctrica" comenzó en Cataluña, con las Industrias "cogeneradoras"; que tenían un régimen especial dado que aprovechaban el calor generado con la producción eléctrica -en general combustión de fuel- para usos industriales y/o vertido a la red, con compra garantizada … AL final, se convirtió en una carrera para justificar aprovechamientos caloríficos ridículos, sino directamente falsos. Lo importante era el precio obtenido por el vertido a la red. Se trataba de obtener "ventajas competitivas" fruto de subvenciones encubiertas.

    Lo fotovoltaico está de moda. Pero dejo un apunte: la energía mareomotriz (flujo y reflujo de las mareas, turbinando), ya tiene soluciones tecnológicas de coste cada vez menor. Pronto serán politizadas. Es lo que hay.

  8. Juan Castrogil-Gil
    Juan Castrogil-Gil Dice:

    Efectivamente, quizás sea necesario dedicarle un rato para evidenciar (también jurídicamente) los dislates que vivimos (no muy diferentes en su esencia a los que ya he traído en ocasiones anteriores).
    Quizás así sea más fácil no tener que leer opiniones que sugieran que el autoconsumo está subvencionado.
    En cualquier caso, y hoy más que nunca, me encanta que la gente hable de energía con libertad.
    #LibresDeMordaza

    • De Lege Ferenda
      De Lege Ferenda Dice:

      Porque se puede hablar en libertad, aunque se digan memeces …
      El problema es cuando las boutades pretenden no serlo.
      "¡Dios mío! ¡Cuánto dinero podíamos haber sacado a las suecas que venían a tostar sus pechos a Benidorm!".
      ¿Las integramos en el Sistema Eléctrico Nacional; para que los picos se correspondan con los senos y no con los cosenos?

  9. De Lege Ferenda
    De Lege Ferenda Dice:

    "Me encanta que la gente hable con libertad".
    "no tener que leer opiniones que sugieran que el autoconsumo está subvencionado".
    ¿En que quedamos?
    Porque el autoconsumo está suvbvencionado.
    Otra cosa son los derechos adquiridos. Otra cosa es que la producción de energía fotovoltaica produzca externalidades positivas; reduzca la contaminación, disminuya las emisiones y reduzca los niveles de inmisión por exposición a tóxicos en el ambiente. Por todo ello, las Subvenciones a la producción de "renovables", deberían ser, en mi opinión, la norma general.
    No es preciso negar el hecho de la subvención; no solo directa, sino también indirecta.
    ¿Se quier cambiar el modelo energético? Me parece no solo bien, sino fundamental.
    Pero, entre tanto, lo que hay es … lo que hay.
    Uno no vive aislado. El autoproductor no es una isla. Se integra en un Sistema Eléctrico. Que le da derechos; aunque no los ejercite. Esos derechos, a menudo, constituyen también deberes.
    Quien no viaje por autopista, no pagará el peaje, pero sus impuestos pagarán la infraestructura.

  10. María Jesús Alvarez Pérez
    María Jesús Alvarez Pérez Dice:

    En mi humilde opinión, un diez para el artículo por su contenido y forma, y también obviamente porque comparto la postura de su autor. Estoy harta de artículos de derecho que aparentan neutralidad e imparcialidad, y son muy políticamente correctos. Gran falsedad. La mera ausencia de cualquier crítica a las leyes aprobadas ya supone un claro posicionamiento al respecto. Enorme tristeza me produce el mundo hacía el que nos dirigimos, sólo mitigada por la esperanza que todavía albergo en que el ciudadano tome conciencia de su situación frente a los poderosos y actúe con sabiduría. Y por cierto, son muchas las actividades que nuestro ordenamiento me prohíbe realizar en mi campo, aunque sólo las realizara para mi autoconsumo, porque ni cumplo la normativa aplicable, ni tengo intención de hacerlo.

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