Un “cierre interruptus”: sobre la reapertura de Canal 9

En noviembre de 2013 escribí un post sobre el cierre de Canal 9, en el que aprovechamos para reflexionar sobre el modelo de televisión pública estatal y autonómica que tenemos en España y lo lejos que está de lo que debería ser un servicio público de calidad (modelo BBC). Algo más de año y medio después, la televisión autonómica valenciana ha vuelto a estar de plena actualidad por el anuncio del nuevo Presidente de la Generalitat Valenciana de reabrir la cadena.

Ximo Puig anunció en su discurso de investidura la reapertura de Radio Televisión Valenciana (RTVV): “Lo haremos dialogando y será una televisión pública, sostenible económicamente, independiente y plural“. El Presidente declaró que su intención es abrirla lo antes posible, si puede ser coincidiendo con el 9 de octubre (día de la Comunidad Valenciana). Eso sí, no ha dado ningún detalle del presupuesto que piensa destinar al ente público, ni cómo va a asegurar su independencia política, etc.

Llama la atención la urgencia en reabrir un ente cuya liquidación y cierre definitivo está lejos de ser una realidad… casi dos años después del anuncio de cierre. Después de un ERE de 1.600 empleados (quedan ahora 60 empleados en plantilla), acumula tres causas judiciales: una denuncia del PSPV-PSOE ante el Tribunal Constitucional por el cierre, un juzgado de instrucción de Paterna investigando el agujero de 1.300 millones creado por exdirectivos de RTVV y una demanda del sindicato CGT contra el ERE de extinción de empleo.

En principio el Gobierno de la Generalitat se está planteando dos alternativas: reabrir el ente que está en proceso de liquidación o abrir uno nuevo partiendo de cero por así decirlo. Ninguna de las dos se aproxima ni de lejos a un camino de rosas.

A favor de la opción de “resucitar” el ente se han posicionado claramente los sindicatos, que defienden la anulación del ERE y la readmisión de todos los trabajadores. De hecho el Comité de Empresa de RTVV ha emitido un comunicado en el que comparten la fecha del 9 de octubre para reabrir RTVV y asumen el reto de hacer posible que sea una realidad.

Lo único que para que el nuevo ente sea sostenible no se pueden mantener los casi 1.800 empleados con los que contaba originalmente, por lo que readmitidos todos los trabajadores, habría que negociar un nuevo ERE. ¿Y cuál sería una cifra de trabajadores adecuada?. Por ejemplo, según la asociación audiovisual EAVF (Empreses Valencianes Audiovisuals Federades), la plantilla debería tener una proporción de 3 trabajadores por cada millón de presupuesto (antes del cierre, el presupuesto se aproximaba a los 100 millones de euros, por lo que según esta regla resultaría una plantilla de 300 trabajadores). Aunque la cifra que finalmente maneje la Generalitat sea superior, negociar un nuevo ERE no va a resultar sencillo.

La otra alternativa que se plantea es abrir una nueva televisión partiendo de cero, sin contar con los anteriores empleados. Esta sería la propuesta de la Unió de Periodistes, en la que se apuesta por que la selección de los trabajadores del nuevo ente se realice mediante concurso público, en el que los años de experiencia en la anterior RTVV diesen puntos (además plantean  blindar la nueva RTVV del poder político y apostar por Internet y el contenido multimedia).

Esta propuesta no está bien vista por los sindicatos, que consideran que la nueva televisión podría ser tumbada en los tribunales por incurrir en sucesión de empresas, ya que se estaría despidiendo a una plantilla para luego contratar a otros trabajadores para hacer lo mismo en una empresa muy similar pero con forma jurídica diferente. Sin embargo, los que defienden esta propuesta aseguran su legalidad, ya que la citada sucesión de empresa solo cabe si hay ánimo de defraudar, lo que no sería el caso a priori si se abriese una nueva televisión.

Se mire por donde se mire, la reapertura de Canal 9 va a resultar bastante compleja. El nuevo Gobierno de la Generalitat acaba de nombrar un comisionado específico para decidir la fórmula de reapertura de RTVV. Según parece, el comisionado dispondrá de unas semanas para indagar cómo sería factible reabrir RTVV de forma provisional el 9 de Octubre y tendrá un plazo máximo de dos años para diseñar el futuro Canal 9.

A mí lo de las aperturas provisionales no me parece serio la verdad.  Yo recomendaría al nuevo Gobierno de la Comunidad Valenciana una tercera alternativa: que aparque la reapertura de Canal 9 y centre todos sus esfuerzos en otros fuegos que tienen abiertos en educación, sanidad, dependencia, investigación, lucha contra la corrupción, etc etc. Con la herencia que tienen, trabajo no les va a faltar desde luego.

9 comentarios
  1. misael
    misael Dice:

    "Esta propuesta no está bien vista por los sindicatos, que consideran que la nueva televisión podría ser tumbada en los tribunales por incurrir en sucesión de empresas"
    Ya se encargaría el lobbie sindical de poner de manifiesto, en la plaza judicial que fuera menester, la posible sucesión de empresas.

    "una tercera alternativa: que aparque la reapertura de Canal 9"
    Sí claro, eso es lo que haría un político responsable. Pero es que resulta que el psoe hizo casus belli del tema canal nou y ahora les puede resultar difícil desdecirse de toda la demagogia que propagaron. Todo ello sin menoscabar, que el psoe, como buen partido de izquierda, sabe que la correa mediatica es importante para adoctrinar a la masa. Esta España no la conoce ni la madre que la par… (Guerra dixit) y en gran parte se lo debemos a la tv.

  2. Lucía de las Heras
    Lucía de las Heras Dice:

    Por supuesto que se alegará ante la jurisdicción social el art. 44 del Estatuto de los Trabajadores (sucesión de empresas) y se pedirá la readmisión o reincorporación de todos los trabajadores de Canal Nou en su día cesados. E incluso la extinción de sus contratos de trabajo vía despido colectivo (ERE) se atacará por fraudulenta (art. 6-4 del Código Civil), con lo que las arcas públicas valencianas sufrirán el consiguiente deterioro.

    Y todo eso para nada, pues las TVs públicas (no sólo las autonómicas, también la estatal –piénsese en los años de Calviño con el PSOE o Urdaci con el PP-) son focos de sectarismo y antros de manipulación. Siempre lo han sido. (No vivo en Castilla-la Mancha, pero me dicen que la TV de Cospedal superó todos los límites de tergiversación y manipulación deformativas.)

    Y si hablamos de Canal Sur, TV3, Euskal Telebista, etc, pues lo mismo. La voz de su amo, sea quien sea. Y encima cuestan un potosí al erario público, o sea, a todos los ciudadanos. Pagar para que te engañen: qué paradoja .

    Creo que las TVs autonómicas deben suprimirse. En cuanto a la estatal (TVE), sólo tiene sentido si se provee de un estatus de imparcialidad e independencia al margen de los políticos, es decir, con control social (de lo que algunos redundantemente llaman sociedad “civil”), o sea, ajeno a la partitocracia.

    En lo que atañe a la difusión de las lenguas cooficiales, más razonable sería sacar a adjudicación o concurso un canal privado con el requisito de emitir toda su programación en esa lengua (catalán/valenciano/balear, gallego o euskera), pues eso no costaría nada al presupuesto público, siendo así que las TVs privadas, por su mayor eficiencia, se autofinancian con publicidad.

    • O,Farrill
      O,Farrill Dice:

      Estimada Lucía: ¿has pensado que quizá sea cierto eso de que la gente pague para que la engañen? Un alto ejecutivo de una gran cadena me decía que sólo hacían (basura) porque era lo que la gente pedía. En todo caso hablar de "independencia" o "imparcialidad" informativa parece un poco ingenuo en la trama de intereses cruzados que hay para dominar el relato (según Manu). Un saludo.

  3. Alfonso
    Alfonso Dice:

    No soy valenciano, pero lo que ha pasado con Canal 9 pasará con otro ejemplo de manipulación política: Telemadrid. Ambas deberían cerrar para siempre en beneficio de los habitantes de sus respectivas comunidades.

  4. Angel
    Angel Dice:

    Confiemos en que no la activen de nuevo, nada hace pensar que el nuevo Canal Ou vaya a ser diferente de la basura anterior.
    Con que nos dejen ver TV3 cubrimos el requisito de una televisión en la lengua, y además de calidad (eso sí, también politizada). Y de paso, que permitan ver todos los canales autonómicos a todos los españoles, a lo mejor así empezaba a cambiar un poquito la idea de país.

    • fernando
      fernando Dice:

      La verdad es que como gallego residente en Madrid esta última opción me parece estupenda y creo que nadie la había propuesto antes. Sería muy bueno para poder conocer o al menos escuchar otras lenguas españolas distintas del castellano.

    • albert
      albert Dice:

      Esa idea es muy vieja, pero nunca se ha querido implantar. Amén de razones técnicas de uso y saturación del espacio electromagnético y esas cosas, en su día el argumento de algunos políticos era el siguiente: "si ya, para que se vea la televisión vasca en Navarra, no? Ni hablar".

  5. Luisa
    Luisa Dice:

    Me parece que la tendencia debería ser la opuesta. Es decir, no la reapertura de TVs públicas cerradas (creo que, además de Canal Nou, en los años más críticos se cerraron TVs municipales, como la que tenía el ayuntamiento de Madrid -¡¡¡ !!!-), sino que la tendencia debería ser el progresivo cierre de todas las TVs autonómicas (salvo, quizá, las que emiten en lenguas cooficiales).

    En el caso de Canal Nou, lo lógico sería una sola TV que emita en todas las variedades dialectuales de lengua catalana (incluidos aranés, valenciano y mallorquín), pero no dependiente de la Generalitat (para evitar la consabida manipulación informativa), sino de entidades cívicas autónomas.

    También creo que estas TVs en otras lenguas españolas deberían poder verse gratuitamente fuera de esas CCAA, o sea, en el conjunto de España (creo que ahora sólo pueden verse, fuera, a través de plataformas de pago).

    • O,Farrill
      O,Farrill Dice:

      Totalmente de acuerdo Luisa. Te remito a mi respuesta a Lucía. No por tener exceso de porquería tenemos más calidad de vida, sino al revés pero nos han hecho creer que todo consiste en "tener" en lugar de "ser". Así nos va.

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