Cuaderno Jurídico de Vacaciones

Agosto es un mes procesalmente inhábil, aunque los términos y plazos administrativos, laborales y civiles no procesales corren y el reloj no se detiene. Cada año los usos y costumbres de la sociedad española se van asimilando más a los del centro de Europa (aunque lentamente) y el mes dedicado al primer Príncipe de Roma, Augusto, como escribíamos hace un año, no trae la paralización general de antaño, aunque muchas fábricas y servicios hacen su “parada anual” y no precisamente porque sean vacaciones judiciales. También son las vacaciones escolares y universitarias, salvo para la plaga de los cursos de verano, de modo que aunque el reloj no se detenga, parece marchar más despacio (aunque algunos tengamos el convencimiento de que o bien agosto es un mes con quince días o bien los días tienen menos horas, o las horas menos minutos o éstos menos segundos, a la vista de lo raudo que pasa). Tengo mis dudas sobre la conveniencia de estas costumbres calvinistas de no hacer un alto en el camino, pero son, como casi todas mis dudas, irrelevantes. La sociedad avanza (o retrocede) en un sentido determinado y si uno cualquiera propone detenerse y reflexionar antes de dar otro paso, los demás ya se habrán ido por su senda antes de que siquiera puede plantearse la duda.

Lo que nunca descansa en agosto, como atestiguan los recortes de periódico y las hemerotecas, son las tragedias. Los muertos de agosto en las sólitas y sempiternas guerras entre los descendiente de Sem, que llaman a borbotones a las puertas de Europa a la “Sagrada Puerta” como se llamaba la del Palacio Imperial en Bizancio. Quienes no dejan su vida en batallas sin sentido en Siria o Afganistán, la arriesgan con toda su familia en una embarcación cualquiera o en un camión frigorífico en el que perderán tantos la vida. Se trata de abogados, médicos, ingenieros, comerciantes, profesores. Se trata de la case media del otrora Creciente Fértil, que acude al extremo Oeste en busca de refugio frente a los bárbaros, como hace miles de años.

Sin embargo, los boletines oficiales nos han dejado un poco tranquilos después de la vorágine legislativa del primer semestre y julio de este año de Gracia. No sé Uds, que son más listos y tal vez lean tan rápido como se dice que leía Kennedy, pero a quien suscribe los días no le dan para estudiar ni los resúmenes de todas las normas de aparente relevancia que se publican en el Boletín Oficial del Estado y en el Diario Oficial de la Unión Europea, por lo que mejor ni hablar de la jurisprudencia, doctrina y gacetillas menores como las de las Comunidades Autónomas y Provincias en las que a diario se publican supuestas normas jurídicas que son leges scriptae conforme al sistema de Derecho positivo de nuestra Constitución y los Tratados de la Unión Europea, que son también Constitución.

En fin, si Uds. han tenido la fortuna de poder descansar unas semanas en este mes de agosto que ya se va, si Uds. tienen la costumbre de hacer listas de tareas personales y profesionales y de guardar en sus cuadernos, carpetas o computadores (o “en la nube”, aquellos de Uds. más adaptados a las modernas tecnologías), lo que deben leer como obligación o por mero interés profesional o personal, aunque sea tiempo de “huelga” o “vacación”, se habrán dado cuenta de que no hay tiempo suficiente salvo que uno tenga la fuerza psicológica y física de dormir no más de cinco horas diarias, también en sus periodos de descanso.

Me gusta más la expresión inglesa “trabajo de casa” (homework) que la española o italiana “deberes”. Al igual que los hijos o ahijados pequeños tienen que hacer sus “cuadernos de vacaciones”, me traje para subrayar y anotar las siguientes “normas” de junio y julio:

  • Instrucción de la DGRN de 1 de julio de 2015 sobre mecanismos de seguridad de los ficheros electrónicos que contengan libros de empresarios, que es una desobediencia a la medida cautelar dictada por el TSJ Madrid en esta materia, como comentó D. Ignacio Gomá en este mismo Blog y otros. (5 páginas).
  • Ley 12/2015, de 24 de junio en materia de concesión de nacionalidad a los sefardíes, comentada en este Blog por D. Jorge Trías (8 páginas).
  • Ley 13/2015, de la misma fecha, de reforma de la Ley Hipotecaria y del Catastro (33 páginas).
  • Ley 17/2015, de 8 de julio, del Sistema Nacional de Protección Civil (27 páginas).
  • Ley 18/2015, de 9 de julio, que modifica la Ley de reutilización de información del sector público (15 páginas).
  • Ley 19/2915 de 13 de julio de medidas de reforma administrativa de la Administración de Justicia y del Registro Civil (25 páginas).
  • Ley 20/2015, de 14 de julio, de ordenación, supervisión y solvencia de entidades aseguradoras (157 páginas).
  • Orden AAA 1179/2015 de 8 de junio de Registro Especial de Empresas y Buques de Pesca (9 páginas).
  • Real Decreto 634/2015, de 10 de julio que aprueba en nuevo reglamento del Impuesto de Sociedades (61 páginas).
  • Real Decreto-Ley 9/2015 de 10 de julio, de medidas urgentes de reducción de carga tributaria y otras medidas económicas (17 páginas).
  • Ley 15/2015, de 3 de julio, de la jurisdicción voluntaria (134 páginas).
  • Ley 21/2015, de 20 de julio, que modifica la Ley de Montes (39 páginas).
  • Ley 22/2015, de la misma fecha de Auditoría de Cuentas (94 páginas).
  • Ley 23/2015, de 21 de julio de 2015, ordenadora del Sistema de la Inspección de Trabajo (33 páginas).
  • Ley 24/2015, de 24 de julio, de Patentes (90 páginas).
  • Ley 25/2015, de 28 de julio de 2015, de mecanismo de segunda oportunidad y otras medidas que tan comentado viene siendo en este Blog por Dña. Matilde Cuena y otros editores y colaboradores (65 páginas).
  • Ley 26/2015, de 28 de julio, de modificación del sistema de protección de la infancia y de la adolescencia (70 páginas).
  • Ley 29/2015, de 30 de julio, de cooperación jurídica internacional en materia civil (37 páginas).
  • Ley 28/2015, de la misma fecha, para la defensa de la calidad alimentaria (22 páginas).
  • Ley Orgánica 7/2015, de 21 de julio, que modifica la Ley Orgánica del Poder Judicial (68 páginas).
  • Ley Orgánica 8/2015, de 22 de julio, de modificación del sistema de protección a la infancia y a la adolescencia (19 páginas).

Si no he contado mal, suman 1.288 páginas, esto es 64 y media páginas por día para un “descanso” de 20 días. Olvídese Ud. de la playa o la montaña, los encuentros con los conocidos, la navegación deportiva o cualquier otra actividad lúdica agostí.

Además, tengo cuadros resúmenes y fichas de varias de estas normas que considero imprescindible conocer, y seguro que me he dejado otras muchas porque no son de mis “especialidades” profesionales. La mayoría de estas normas contienen adicionales que modifican leyes que no tienen nada que ver con el título. Esta es una nociva costumbre legislativa y ya he solicitado oficiosamente a la Secretaría General Técnica del Ministerio de Justicia que, además de los horribles y largos títulos de las normas, incluyan un subtítulo indicando qué normas modifican. Es posible que los lectores, como quien suscribe, estén abonados a sistemas privados de información jurídica que desbrozan el terreno, pero es que la seguridad jurídica es una garantía constitucional que debe empezar en la publicación de las normas y de la que deben hacerse cargo los numerosísimos Legislativos y los Ejecutivos de nuestro complejo y caro sistema constitucional. No sé si comparten Uds. esta idea.

Si es jurisprudente quien, como decíamos ayer con Ulpiano, tiene noticia de las cosas divinas humanas y ciencia de lo justo y de lo injusto, si todas estas páginas modifican o alteran otras normas ya vigentes, que deben por tanto contrastarse, si, además, deben incardinarse rectamente en un sistema de valores constitucionales y – quiero suponer – supraconstitucionales (morales y éticos), si serán modificadas como decía Von Kirschmann de un plumazo próximo del mismo u otro legislador, ¿cuál es el recto sentido de todo el estudio y esfuerzo necesario para aprehederlas o aprenderlas? ¿Pierde parte de su esencia humanística el aprendiz de jurista que no puede ya aprehender el sistema jurídico todo?¿O hay un sistema infalible para distinguir el grano de la paja a pesar de que cada una de las palabras de esas casi 1.300 páginas sean Derecho vigente?

La sociedad sigue inexorable su camino. Parece que ese camino incluye la regulación mudable y cambiante de todo. Es cierto que el BOE y el DOUE nos han dado algo de tregua este agosto, pero el otoño se acerca. Tengo la impresión alternativa (yo tuve la inmensa fortuna de que las obligaciones alternativas nos las explicase el Prof. Beltrán de Heredia) de que o soy rematadamente tonto y ya no entiendo nada o de que hemos perdido el Norte jurídico hace tiempo. Castán sin duda optaría por una posición sincrética, pero la cuestión es qué piensan Uds. amigos lectores, llegada la hora de regresar.

Estamos de vuelta para enfrentarnos a un cuatrimestre apasionante

A partir de mañana, los coeditores y colaboradores de ¿Hay Derecho? después de unas merecidas  vacaciones volveremos a la carga con nuestros temas de siempre, con renovada ilusión. Nos encontramos ante un fin de ciclo apasionante en el que con toda probabilidad se abrirán nuevas oportunidades para la reforma institucional y el fortalecimiento de nuestro Estado de Derecho. Nuestro propósito es contribuir a la reflexión crítica y al debate riguroso que tendrá que hacer la sociedad española en los próximos meses sobre una serie de cuestiones (reforma constitucional, reforma institucional, Educación, Universidad, lucha contra la corrupción, Justicia, Estado del bienestar, etc,etc) que son esenciales para nuestro futuro como sociedad democrática avanzada.  ¡Os esperamos!