Honestidad y conflictos de Intereses: Reproducción de la tribuna en EM de nuestra coeditora Elisa de la Nuez

Recordaba Jefferson que el arte de gobernar consiste en el arte de ser honesto. Pero parece que es un arte que no está al alcance de todo el mundo, y menos en una democracia de baja calidad, sin contrapesos importantes y sin rendición de cuentas. En todo caso, lo primero que se echa en falta en el debate público en estos días es la honestidad intelectual, dada la tendencia a encubrir los intereses de quien sostiene determinados argumentos bajo unos ropajes más presentables de cara a la opinión pública. Si no somos demasiado inocentes debemos entender que cuando alguien defiende una determinada postura sobre un asunto de interés público lo puede hacer por convicción pero también por puro y simple interés, ya se trate del interés del partido, del grupo social, económico o profesional al que se pertenece o del interés particular (muchas veces crematístico). Lógicamente la ciudadanía considera que mantener una postura públicamente en base a convicciones o principios -léase ideología- resulta más admisible que hacerlo por un interés egoísta y/o material. Pero no siempre es fácil distinguir un caso de otro, especialmente cuando los intervinientes no tienen demasiado interés, como suele suceder, en proporcionar la información que podría permitirlo.

La cuestión es especialmente relevante cuando hablamos de decisiones que tienen un marcado carácter técnico. Por ejemplo, si un Comité de expertos aconseja al Ministerio de Sanidad la prescripción de un determinado medicamento tendrán más credibilidad si no trabajan para la empresa farmacéutica que los fabrica. El caso, por cierto, no es inventado. Recientemente se ha hablado de los posibles conflictos de interés en que incurrirían algunos de los expertos nombrados por el Ministerio de Sanidad para elaborar el Plan Nacional contra la Hepatitis C. El problema de fondo –según la información disponible- es que en el Ministerio nadie se había molestado mucho por comprobar si los nombrados incurrían o no en un conflicto de interés. Ya saben, hay que fiarse de la gente. Por lo que se ve, los interesados tampoco se habían preocupado por proporcionar una información que podría ser bastante relevante a los efectos de valorar sus recomendaciones.

En definitiva, ni el Ministerio ni los expertos habían considerado la posibilidad de la existencia de un posible conflicto de interés digno de tal nombre. Suele ocurrir: es muy complicado que quien puede incurrir en un conflicto de interés sea capaz de detectarlo por sí mismo. Por eso precisamente se requiere el juicio ajeno, juicio que debe fundamentarse en los datos objetivos y no en el carácter moral de los intervinientes. Afortunadamente, el Consejo de Transparencia y Buen Gobierno ha resuelto en sentido favorable la petición de un ciudadano de que se hagan públicas las declaraciones de interés de los expertos: en este ámbito, como en tantos otros, la transparencia es esencial dado que es la única herramienta de que disponemos para desvelar los posibles intereses particulares que se esconden –a veces inconscientemente- detrás de las manifestaciones o las declaraciones en un debate público.

Efectivamente, muchas personas pueden no ser llegar a ser conscientes de hasta qué punto son sus intereses particulares los que determinan sus argumentos a favor o en contra de una determinada decisión o política pública, aunque por supuesto nunca faltan los cínicos que lo saben perfectamente. En todo caso, parafraseando la famosa frase atribuida a un senador norteamericano, es propio del ser humano no reparar en los conflictos de interés en que incurre cuando el hacerlo perjudicaría gravemente sus ingresos.  Por eso es tan frecuente que se detecten con toda precisión las contradicciones, los errores y los conflictos que subyacen en los argumentos y posturas de los contrarios mientras que rara vez se observan en los propios.  De ahí que la transparencia y los contrapesos institucionales sean esenciales y no sea suficiente con apelar a la confianza en las personas, incluso en aquellos casos en que su honorabilidad parece fuera de duda.

El debate sobre la privatización de la gestión de la sanidad, sobre la calidad de la educación, sobre la gobernanza de la Universidad y no digamos ya sobre reformas que afectan directamente a determinados colectivos profesionales son otros tantos ejemplos. Sin olvidar que muchas veces los mejores expertos son también los que más intereses tienen en la cuestión. A veces incluso nos encontramos con un problema añadido: las personas  pueden tener varios “gorros” y no siempre es sencillo identificar con cual defienden una postura. Y no todos los gorros son iguales: hay algunos –el birrete académico, por ejemplo- que otorgan una cierta presunción de imparcialidad y una mayor credibilidad, dado que se supone que un profesor universitario no puede tener más interés particular en un asunto que el estrictamente académico o teórico. En cambio otros gorros, como los de empleado por cuenta ajena, no gozan de la misma presunción de neutralidad. Pero ¿qué ocurre si por ejemplo un catedrático que participa en una importante reforma sobre la legislación mercantil del gobierno corporativo de las empresas cotizadas es también socio de un gran despacho que a su vez asesora a una de ellas que tiene interés directo en evitar la imposición de determinado tipo de normas? ¿No convendría saberlo? Por no hablar de los casos un poco más sofisticados donde las relaciones que se entablan no son profesionales, sino personales y no fácilmente detectables al pertenecer al ámbito privado.

Evidentemente esto no solo ocurre en España; pero como es habitual, aquí el problema se agrava por la tradicional opacidad y resistencia a facilitar información personal o profesional que puede resultar muy clarificadora precisamente para que los ciudadanos podamos conocer algunos datos relevantes de la biografía de los que intervienen en un debate público: datos que nos ayudarán a valorar no solo su formación sino sobre todo su independencia y su credibilidad. Pero solemos topar con la sacrosanta protección del derecho a la intimidad y a la protección de datos personales, que tantas veces se usa en España como un pretexto para ocultar información cuyo conocimiento no favorecería precisamente a quien la esconde. No nos confundamos: no se trata de cotillear, se trata sencillamente de conocer cuáles son las trayectorias personales y profesionales de las personas que adoptan decisiones públicas relevantes o intervienen en un debate público importante. Es cuestión de honestidad intelectual, sin la cual –para qué nos vamos a engañar- no es fácil que exista la otra. En este sentido, resultaría muy de agradecer que los protagonistas de la vida pública faciliten no solo sus declaraciones de interés, como los asesores del Ministerio de Sanidad, sino su “curriculum vitae”, a ser posible sin adornos, omisiones o directamente falsificaciones.

Claro que en una democracia se supone que los políticos deben de anteponer los intereses generales sobre los suyos particulares, o mejor aún, que sus intereses coinciden precisamente con los intereses generales y que la única diferencia entre unos y otros es la forma de interpretarlos, es decir, la ideología que subyace según que se trate de conservadores, socialdemocrátas, etc, etc. Pero eso es solo la teoría. Conviene no pecar de ingenuidad: el político tiene su propia agenda, y salvo en el caso de personas altruistas y con auténtica vocación de servicio público –que también existen- puede ocurrir que esa agenda tenga también algo que ver con los intereses no ya del grupo de pertenencia, lo que es más comprensible, sino también con los particulares, lo que es más peligroso. De ahí que la exigencia de transparencia a nuestros cargos electos –y al resto de la clase política- sea irrenunciable. Actitudes como la del Presidente del Congreso de los Diputados señalando que hay que creer en la palabra de parlamentarios o ex parlamentarios como Martínez Pujalte o Trillo cuando afirman no haber incurrido en ninguna incompatibilidad o ilegalidad después de cobrar grandes cantidades de dinero por “asesoramientos verbales” a empresas que obtuvieron contratos de Administraciones autonómicas gobernadas por el PP resultan anómalas y preocupantes y como tales deben de ser denunciadas Y es que hoy sigue plenamente vigente la observación de Jeremy Benthan: “Cuando más te observo, mejor te comportas”.

8 comentarios
  1. Samboadilla
    Samboadilla Dice:

    Admiradisima Sra De la nuez ; la invito a leerse ( releerse ) un a vez más su propio artículo , pues no es muy creíble salvo que sea al dictado este consejos vendo y para y para mí no tengo o a dios rogando y con …
    Tantos años de devota fé en sus artículos no son dignos de ciertos goles colados .

    " Recordaba Jefferson que el arte de gobernar consiste en el arte de ser honesto. Pero parece que es un arte que no está al alcance de todo el mundo "

    Sin duda , si hacemos aguas tocará achicar aguas …
    Enhorabuena por el articulo , excelente una vez más
    Saludos

  2. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Felicitar a la autora por el intento de poner una pica en Flandes al pedir el imperio de la honestidad en la vida pública. Y si fuera posible sin necesidad de la Vigilancia que su artículo tanto nos encarece.

    Siendo Elisa persona sagaz y experimentada consuela ver que la utopía aún anida en su corazón.

    Estoy de acuerdo con sus recomendaciones, por supuesto.
    Pero me temo que estamos pidiendo algo que no encaja en las Ideas de la Modernidad y del Poder que se consolida tras el Renacimiento.

    Parafraseando a Marco Revelli –autor aconsejado por Jorge S. de Castro que a veces comenta en este gran blog– "se trata de un cuestionamiento radical sobre la posibilidad de una política y un ejercicio del poder no degenerativos".

    Este es otro de esos asuntos aparentemente menores, tediosos incluso, sobre los cuales pasamos deprisa o ni siquiera pasamos durante toda la vida.

    Ayer fui a una tienda de la Casa del Libro a buscar una obra de Cicerón que no tengo en esta casa.
    El dependiente, un veterano en la sección, me dijo que no la tenía en stock y añadió: "Con los años que llevo aquí nunca me la habían pedido. Debe hacer mucho que no se estudia".

    Cicerón está hoy proscrito en el sistema educativo y librerías. Maquiavello es un best-seller que regalan los dominicales.

    Ambos escribieron sobre política y moral pero de formas muy distintas.

    El primero nos habla de la antigua Justicia sustantiva; eficaz por que procede de algo que actúa frente a todos: erga omnes.

    Así nos dice cosas como esta en "De Re pública". "la ….ley es una recta razón congruente con la naturaleza, general para todos, constante….perdurable …..que impulsa a cumplir el deber y aparta del mal…."

    Naturalmente este concepto de justicia tiene para él precedencia total sobre cualquier ley Positiva.

    Pero este concepto murió a manos de Maquiavello que apuntaló la idea de la Justicia como Fuerza Bruta en manos de una idea de Poder cuya prioridad no era otra que "ejercerse" pasando la idea de Justicia a ser Relativa en sus manos. A partir de ese instante deja de existir Justicia como Sustantivo y nos crecen los Adjetivos.

    Hasta tal punto que la puñalada trapera forma hoy parte del arsenal más respetado de cualquier político profesional.

    No voy a extenderme en ello pero entre Maquiavelo y Hobbes nos hacen la puñeta "big time" y así seguimos………………organizando "Comisiones de Expertos".

    Las Comisiones de Expertos ("Espertinhos" les dicen en portugués) como recurso, "Natura corrupta" en Cicerón– cuando el Poder no quiere exponerse, vienen muy bien definidas por dos grandes notarios de la historia: Weber y Bourdieu.

    En fin, que la lectura del artículo de Elisa me ha recordado a Cicerón antes de que fuera expulsado del sistema educativo y de las librerías.

    Con razón, porque Cicerón sería hoy antisistema.
    Y hasta ahí podíamos llegar.

    Buenos días y enhorabuena, a Elisa, a Cicerón y a Revelli en "La política Perdida"

  3. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Por ilustrar con dos ejemplos las diferentes actitudes de los Grandes de nuestras Raíces históricas y lo que escriben los Sirvientes del Poder que emergen en el Renacimiento.

    ¿De dónde arranca la muerte de los valores y cómo nacen las prioridades vigentes de las que luego nos lamentamos como si no fueran consustanciales a las arquitecturas?

    Cicerón.

    "……………..como si para dedicarse a la política las personas honestas, firmes y de gran valor, no hubiera causa más justa que la de no someterse a los malvados y no soportar que estos arruinen la república, porque, si ellos mismos quisieran poner remedio, tampoco lo podrían conseguir"

    "…………….¿Crees acaso que no atañe a nuestras casas el saber qué ocurre y pasa en ellas? Porque no es sólo casa la que encierran nuestras paredes, sino este mundo todo él, domicilio y patria que los dioses nos dieron en común con ellos. Siendo así que, si ignoramos esto, es mucho y muy importante lo que vamos a ignorar………."

    Maquiavelo.

    "……………si el partido principal, sea el pueblo, el ejército o la nobleza, que os parece más útil y más conveniente para la conservación de vuestra dignidad está corrompido, debéis seguirle el humor y disculparlo. En tal caso, la honradez y la virtud son perniciosas"

    "……………….un príncipe……….no puede observar aquellas cosas por las que los hombres son tenidos por buenos, pues a menudo, para conservar su Estado, se ve obligado a actuar contra la fe, contra la caridad, contra la humanidad……"

    Es evidente que entre ambos "mundos" se ha producido una grave fractura estructural y moral.

    Creo que viendo estas cosas se entiende bien por qué ciertos autores desaparecen del sistema educativo.

    Sistemas Educativos, por cierto, que en esta forma de Estado………….se imponen desde el Poder.

    Sería tremendo tener una ciudadanía educada en Cicerón contemplando sorprendida los frutos de quienes solo han leído a Maquiavelo como si les fuera la vida en ello.

    Buenos días

    • De Lege Ferenda
      De Lege Ferenda Dice:

      Pues parece que, en efecto, es un modelo de dispersión de los contaminantes monetarios corruptos en un fluido desestabilizado, que pagamos todos. Más:
      http://www.abc.es/espana/20150916/abci-matas-niega-declarar-201509161215.html
      "Castro investiga los supuestos delitos de prevaricación continuada, falsedad documental y fraude a la administración pública en la adjudicación de la construcción, gestión y mantenimiento del mayor hospital del archipiélago y ha imputado a ocho personas, entre ellas Matas y el presidente de la constructora OHL, Juan Miguel Villar Mir, citado a declarar mañana.
      La que fue consellera de Salud en el Govern que presidió Matas, Aina Castillo, reconoció el pasado 1 de septiembre ante el juez que el expresidente amañó la adjudicación para construir Son Espases, ya que dio instrucciones para manipular el concurso a favor de OHL. "
      http://agencias.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia=1982190
      ""El señor Peinado ha reconocido el amaño en el negociado sin publicidad del que fue adjudicatario para la valoración de las ofertas que se habían presentado al concurso de Son Espases", ha declarado Horrach a los medios.".
      Lo dicho, un verdadero ejemplo de crecimiento económico en tiempos de crisis.

    • De Lege Ferenda
      De Lege Ferenda Dice:

      El País da más datos: SORPRESAAA:
      "Matas calla ante el juez Castro mientras negocia un pacto con el fiscal".
      http://politica.elpais.com/politica/2015/09/16/actualidad/1442395083_721773.html
      ¿Qué fue antes, el huevo o la gallina?
      Primero fue la Doctrina Botín; luego la Doctrina Atutxa. Antes, para soltarles tras ser condenados, la Dctrina "Los Albertos" destruyó el instituto de la Prescripción, y la misma seguridad jurídica. Con el loable objetivo de amparar al corruptor corrupto.
      La Corrupción es Judicial.

  4. De Lege Ferenda
    De Lege Ferenda Dice:

    Mientras hablamos de toros y de la Pantoja … ellos a lo suyo …
    http://www.publico.es/politica/juez-predilecto-del-pp-dice.html
    El juez predilecto del PP dice ser imparcial para juzgar el caso Gürtel, le crean o no
    Enrique López sugiere que no se vende por los 11.000 euros que le ha pagado FAES en conferencias y que la relación de su cuñado con un imputado no le afecta. Tampoco el haber sido nombrado a instancia del PP vocal del poder judicial o magistrado del TC

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