HD Joven: En busca de la democracia perfecta

Año 2015, año electoral. Elecciones locales, autonómicas y generales. Elecciones en Grecia (¡2!), Polonia, Suecia, Reino Unido… Elecciones everywhere.

Las elecciones son el único momento en que un ciudadano de a pie puede ejercer la democracia. Digo “democracia” a falta de un término mejor, y no incluyo manifestaciones, protestas y huelgas como ejercicio democrático ya que más bien me parece que son un necesario parche a una grotesca carencia del sistema de participación que permite a los gobernantes no rendir cuentas ante el resto de ciudadanos.

En este artículo voy a intentar resumir todo lo que pienso sobre eso que llamamos “Democracia” y por qué pienso que no es el término más adecuado para definir el actual sistema de participación, ya que comparar lo que tenemos con la democracia real es como comparar a tu tía con el móvil grabando el bautizo de tu sobrino con Steven Spielberg (guarda relación, sí, pero no es lo mismo)

Comencemos desde el principio, lo que siempre hemos considerado como el origen de la democracia, o al menos su origen etimológico. Como todos sabemos, en la Grecia clásica se desarrolla una especie de fenómeno asambleario en el que los ciudadanos toman decisiones tras haber debatido las cuestiones en el ágora. A esto se le dio el nombre de “Democracia” o “Gobierno del Pueblo” (Demos = pueblo, Kratos = gobierno). Tampoco es que por aquel entonces fuera un concepto realmente representativo de la realidad, teniendo en cuenta que solo quienes tenían la condición de ciudadanos podían ejercer este derecho, y no eran ni siquiera la mayoría de la población de cada polis. Los metecos (extranjeros residentes), los esclavos y las mujeres estaban excluidos del sistema participativo. Aun así, para aquel entonces era todo un logro.

Mucho tiempo más tarde, en la segunda mitad del siglo XVIII, la independencia americana y la revolución francesa trajeron los derechos del hombre y del ciudadano, que venían a otorgar la condición de ciudadano a quienes hasta entonces eran vasallos. Los ideales de Libertad, Igualdad y Fraternidad recorrieron el mundo en una oleada revolucionaria que derrocó monarquías y obligó a otras a crear parlamentos en los que se expresase la voluntad del pueblo, lo que dio origen al sistema de monarquía parlamentaria que aún perdura en numerosos estados.

No obstante, analizando las sociedades occidentales en la actualidad podemos observar que estos tres ideales se ven aún limitados por contradicciones que no hemos sabido superar. La libertad está viéndose comprometida por las nuevas “leyes de seguridad” y las políticas autoritarias relacionadas con las migraciones. La igualdad sigue siendo una utopía en sociedades en las que el sexismo y el racismo perduran y donde n siquiera se ha superado la monarquía (que contradice la igualdad de los ciudadanos ante la ley y la igualdad de oportunidades). Por su parte, el sentimiento de fraternidad brilla por su ausencia ante el auge del nacionalismo y de un sistema económico que premia la competición y castiga la cooperación.

Con este análisis no quiero decir que nada se haya conseguido. Echando la vista atrás es evidente que en los últimos siglos se han conseguido cosas que a priori parecían imposibles, desde la abolición de la esclavitud hasta el sufragio universal, pasando por las conquistas sociales del movimiento obrero. Pero cuando analizamos la situación política internacional, con el belicismo como principal método de solución de conflictos, y cuando analizamos la economía mundial, cada vez más financiarizada, deslocalizada y basada en la idea de consumo infinito y eterno, es indudable que aún nos queda mucho por andar y, sobretodo, por desandar, ya que parece evidente que llevamos un tiempo avanzando en la dirección equivocada (ejem, cambio climático, ejem). Sin ir más lejos, la política exterior norteamericana (con la complicidad de Europa) ha dinamitado la frágil estabilidad de Oriente Medio y Oriente Próximo, derrocando regímenes totalitarios de una manera tan grotesca que lo único que han conseguido ha sido empeorar el problema y favorecer el crecimiento de grupos extremistas, terroristas y terroríficos, que se han hecho con el poder en extensos territorios. Ahora estas políticas nos dejan como legado una oleada de refugiados sin precedentes, a quienes tenemos la obligación moral de apoyar ante el fracaso de la política exterior de los gobiernos que hemos votado.

“Que hemos votado”.

Esta frase lo dice todo. Es perfecta para entender la conexión entre las carencias del sistema de participación y las consecuencias de la mala praxis política.

El voto es la herramienta que tiene un ciudadano para legitimar su apoyo a “algo”. Este algo podría (y debería) ser muchas cosas, pero en nuestro imperfecto sistema se limita a una: el apoyo temporal (4 años en España) a un partido político para sumar poder en las cámaras de representación legislativas y en los gobiernos ejecutivos. El sistema de participación es tan limitado que ni tan siquiera permite el control ciudadano a sus representantes durante el periodo que dura la legislatura, permitiendo, como hemos visto, que los representantes puedan incumplir la totalidad de sus programas electorales (aquello por lo que se les votó). Es decir, que como si Rousseau jamás hubiera nacido, nuestras constituciones no blindan el contrato social, por lo que los ciudadanos no tenemos ninguna herramienta para controlar a nuestros gobernantes una vez estos han sido elegidos (al menos hasta las siguientes elecciones).

En resumen, el concepto que de acuerdo con la etimología debería significar “el gobierno del pueblo”, en realidad se está utilizando para nombrar algo que más bien se traduce en “el gobierno temporal de aquellos elegidos y legitimados por el pueblo para llevar a cabo unas políticas concretas determinadas en sus compromisos electorales que podrán o no ser cumplidos, lo cual no les deslegitimará para hacer lo contrario”. O sea, que en lugar de que la sociedad decida, que sería lo correctamente denominado Democracia, en el actual sistema la sociedad elige a un partido político para que decida lo que le dé la real gana (dentro de los márgenes de la ley), con la única garantía de que no querrán incumplir demasiadas promesas para asegurarse un buen resultado en futuros procesos electorales.

Bien, hasta aquí todo está bastante claro: dentro de las posibilidades de la democracia representativa, se ha generalizado la “partitocracia”, un sistema político donde el sujeto central son unas asociaciones de profesionales de la política (y algún outsider de vez en cuando) agrupados según su ideología. Esto tiene una gran ventaja, tan grande que es de hecho su principal valedora. La partitocracia facilita mucho la vida al ciudadano elector, quien de otra manera tendría que dedicar más tiempo a conocer las diferentes opciones, a los diferentes candidatos, sus propuestas y la viabilidad de estas, etcétera. Y claro, ¿quién saca tiempo para tan nimia actividad después de pasar diez horas en el trabajo y cuatro frente al televisor (viendo la última americanada de Stallone, la serie adolescente de moda, el Gran Hermano 27 o ese show donde diez neandertales ciclados y tatuados cortejan a una dama con más plástico en el pecho que materia gris en el cerebro)? Pues poca gente: parados, ninis y jubilados. Supongo que los primeros invertirán mucho tiempo en la búsqueda activa de empleo y en intentar llevar algo que comer a casa, los segundos probablemente lo harán en jugar a la consola o a fumar sustancias psicotrópicas en el parque, y los terceros en el centro de salud o cuidando a los nietos ya que los padres no tienen tiempo entre sus dos empleos a jornada parcial.

Por último están aquellos que sí hacen cosas. Algunos los llaman perroflautas y vienen a ser ninis (o estudiantes de ciencias políticas, historia o alguna de esas carreras de rojos) que como no tienen parque cerca de casa donde consumir drogas (o porque ya las han consumido), se van de acampada al centro de la ciudad a exigir cosas sin demasiado sentido, por vicio más que nada. Otros los llaman activistas, y recibirían este nombre porque de hecho sí hacen algo, concretamente aquello que, como no es lucrativo, nadie más está interesado en hacer, desde protestar por la implantación de alguna ley injusta a manifestarse por los derechos sociales, pasando por organizar conferencias y debates o ¿quién sabe? Quizá boicotear algún evento a pecho (femenino) descubierto y pintado con algún mensaje reivindicativo.

Llegados a este punto, quiero terminar no con una conclusión final sino con unas preguntas que, creo, todo ciudadano conocedor de la responsabilidad que esta condición confiere debería hacerse.

  1. ¿Es posible crear (y mantener) un sistema político más representativo y democrático que funcione?
  2. De ser posible, ¿Estarían los ciudadanos dispuestos a asumir el coste personal que esto implica y la responsabilidad de informarse a un nivel superior al que están acostumbrados?
  3. En caso de que consigamos responder afirmativamente a las dos preguntas anteriores, ¿Qué margen de maniobra le queda a una nación tras haber cedido gran parte de su soberanía a instancias supranacionales y en el marco de una economía de mercado?

Que cada uno saque sus propias conclusiones, yo me limito a agitar un poco el avispero, que falta nos hace. Me he dejado alguna idea en el tintero pero espero darle salida próximamente.

Para terminar, quiero felicitar al blog HD Joven por sus últimas publicaciones, algunas de las cuales me han parecido brillantes y de obligada lectura. Espero que el nivel no deje de aumentar como ha estado haciéndolo hasta ahora.

11 comentarios
  1. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Para manejar el tipo de preguntas que plantea el autor –todas oportunísimas– este formato es muy ineficaz. Si en algún momento se plantea un seminario de fin de semana, con lectura y documentación previa y un formato de interlocución y discusión –planificada y trabajada– probablemente sería otra cosa.

    Es decir, estamos hablando del "Tema" del momento en Occidente. Lo de menos es lo nuestro, lo de España porque ya el "contexto" es demasiado dominante. Ya hemos cedido demasiada soberanía y nos engañamos tratando de "resolver" aquí, desde dentro. Además muchísimos problemas son comunes.

    El "tema" está reventando delante de nuestras narices y no debemos obcecarnos con el viejo tablero de juego porque ya tenemos evidencia empírica sobrada –y ríos de literatura académica de altura– para saber que el sistema político occidental –dejemos el nombre de momento– está en una crisis que tiene muy mala pinta y no hablo de economía.

    Un ejemplo
    ———————–
    La noche del miércoles asistí a una reunión con un nuevo miembro del consejo asesor de mi universidad. Un experto de una Consultora Geoestratégica de renombre. Una de las dos que cuentan en Washington.

    Esta persona nos habló durante una hora sobre su asunto: "El entorno Global y Europa ahora mismo". Podría haberse subtitulado: "A view from the top". Una conversación americana; franca y abierta.
    No beating about the bush.

    En la reunión estaban un ex comisario de la UE, varios representantes del IBEX, tres o cuatro ex ministr@s, cargos universitarios y académicos y un grupito de antiguos alumnos. Sin prensa.
    En total unas cuarenta personas y, a mi lado, un joven titulado que representaba las promociones más recientes. Acaba de terminar en 2013.

    Pregunta del joven en cuestión, Javier, en un inglés más que pasable.

    “Muchas gracias, Sr. XX.
    Si le hemos entendido bien resulta que la calidad de los liderazgos humanos occidentales está cayendo aceleradamente en tanto que en el mundo comienzan a brillar con luz propia personas de grandes dotes y con principios y valores de aceptación masiva que no emergen precisamente de sistemas homologables con nuestras democracias.
    ¿Podría usted comentarnos algo acerca de si esto es un mal estructural de nuestras democracias o si podría tener remedio?”

    Responde el nuevo consejero “Me ha entendido usted perfectamente y he de confesar que no tengo respuesta”.
    Luego se extendió algo más pero del mismo tenor.

    Así están las cosas.

    Pese a ello, en otro momento trataré de responder a las preguntas que nos plantea el autor porque el pesimismo es lo último que nos debemos permitir.

    Un saludo y gracias.

  2. Javier Márquez
    Javier Márquez Dice:

    Enhorabuena por el articulo Sergio,

    Sin duda, ya lo decía Louis Brandeis (1856-1914)…"En una democracia, el cargo público mas importante es el de Ciudadano"

    Por cierto, esta frase me ha encantado…"Y claro, ¿quién saca tiempo para tan nimia actividad después de pasar diez horas en el trabajo y cuatro frente al televisor (viendo la última americanada de Stallone, la serie adolescente de moda, el Gran Hermano 27 o ese show donde diez neandertales ciclados y tatuados cortejan a una dama con más plástico en el pecho que materia gris en el cerebro)?"

    Un saludo compañero

  3. IVP
    IVP Dice:

    Muchas gracias por el artículo. Solo se me ocurre reflexionar y reenviarlo a todos los conocidos.

    Enhorabuena, no creo que nadie que lo lea quede indiferente, o eso espero, y con ese ánimo lo reenvío.

    Feliz día

  4. G.P.
    G.P. Dice:

    Que el problema se centra en que los representantes elegidos no representan a sus electores, sino a los intereses de unos pocos, es tan claro que hasta pereza da decirlo. ¿Hay solución democrática? Yo creo que sí, y no soy el único pues es un tema que hace tiempo que empieza a debatirse (tímidamente) fuera de nuestras fronteras. Se llama demarquía (algunos lo llaman con cierto sentido del humor “lotocracia”), y más o menos consiste en que los representantes sean elegidos puramente al azar de entre los ciudadanos.

    Dejo aquí algunos enlaces sobre el tema y sus variantes:

    https://en.wikipedia.org/wiki/Sortition
    https://es.wikipedia.org/wiki/Demarqu%C3%ADa
    http://www.policy-network.net/pno_detail.aspx?ID=4760&amp
    https://equalitybylot.wordpress.com/

    ¿Funcionaría la "lotocracia" mejor que lo que tenemos? ¿A todos los niveles? Quién sabe, pero yo creo que sería cuestión de probar a nivel local para empezar, e ir viendo.

    De todas formas difícil veo ponerlo en práctica en el mundo real, pues al fin y al cabo eso significa quitarles completamente el poder a los que ya lo tienen… y con su consentimiento.

    En la sociedad moderna de hoy no hay otra salida que probar formas nuevas de participación REAL de los ciudadanos en la cosa pública si queremos seguir viviendo en una verdadera democracia representativa. Lo que tenemos es cada día más bochornoso, asfixiante e indignante, por no decir claramente que es una estafa.

  5. De Lege Ferenda
    De Lege Ferenda Dice:

    El 90% de nuestras comunicaciones (teléfono, fax, e-mail, etc…) son objeto de ESPIONAJE y análisis. Y aquí no me refiero a los Big Data. Hablo de "redes" como ECHELON.
    Lo que está pasando NO ES CASUAL. Hay una organización y en ella se invierten millardos de dólares anualmente.
    Van un paso por delante. El espionaje permite adelantarse a los acontecimientos con, por ejemplo, Revoluciones de Colores o "indignaditos" con manitas al alre.
    Esta estructura perversa es GLOBAL.
    En su relación con el "márketing" vía Big Data, el verdadero secreto comercial son nuestras conciencias.
    Pero lo que acongoja, es su relación con la guerra. Con la Economía de la Guerra (tras la que viene la "nueva" economía de la paz. Esta guerra que se nos viene probablemente sí será la última para los próximos 1.000 años.
    El miedo que todo lo inunda, el verdadero objetivo de la manipulación informativa, y de las técnicas de venta "imaginativas", y la publicidad, que conocen bien nuestra psicología (casi a nivel individual; a todo llegaremos). Cuando tenemos miedo, tomamos decisiones de compra compulsiva.
    Pero también tomamos decisiones políticas del mismo modo irracional.
    Y, lo peor, la irracionalidad afecta en las decisiones diarias, con las que en realidad se conforma una sociedad.
    Así que tenemos (los que todavía la tenemos; en Arabia Saudita, por ejemplo, no la tendrán) un modelo de "Democracia" en la que el pueblo decide … lo que se había decidido que decidiese.
    Tenemos una Libertad de Información que se caracteriza por la Manipulación Informativa (y por tanto, de nuestras conciencias y actuares).
    Nuestro Derecho a la Intimidad supone el derecho de otros sobre ella.
    El derecho a un Juicio Justo sin que en ningún caso pueda producirse Indefensión, supone que a veces se puede ocasionar la Indefensión de quien es llevado a Juicio en el que se discuten sus más preciados derechos humanos (domicilio, intimidad, honor, familia, medios de vida, …).
    La solidaridad se convierte en egoismo nacionalista, que clama por su prevalencia frente a los demás, en una espiral interminable.
    En estas condiciones, sin igualdad, sin justicia, sin solidaridad, enmedio de una creciente miseria que habrá de enturbiar hasta la desesperanza absoluta nuestra vida -y valores- social, llevándonos al Caos, del que tras la guerra total, surgirá el Nuevo Orden Mundial, en el que los CREADORES del Caos se trasmutarán en divinidades.
    Sin agua, sin alimentos, todo lo que hasta hoy producía la naturaleza, deberá producirlo el hombre. En realidad, la "Nueva" raza, la naciente nueva especie de la cúspide de lapirámide, la que dispone de los MEDIOS ECONÓMICOS Y DEL CONTROL "SOCIOPOLÍTICO", Y LA FUERZA MILITAR, sería como los Divinos Césares para los Romanos imperiales.
    Son los nuevos DEMIURGOS de esperpento. Demiurgo, Divinidad menor, que persigue copiar de las ideas e implantar la nueva realidad. Pero siempre lo hace mal. De Platón a los Neoplatónicos, pasando por los Gnósticos, hasta llegar a "Los Mercados".
    ¿Política Ficción?

  6. O,Farrill
    O,Farrill Dice:

    Me uno a los comentarios anteriores, especialmente al de Manu Oquendo con respecto a que, las cuestiones planteadas por el autor, no se pueden responder desde las redes sociales, sino desde el trabajo documentado y riguroso de un equipo de gentes decidido a profundizar en ellas con tiempo, ganas e ilusión. ¿Donde están? ¿Quienes estarían dispuestos a encerrarse por ejemplo en un espacio tranquilo (propongo El Paular) durante al menos un fin de semana completo para debatir sobre este asunto? Crear alternativas políticas no es reincidir en los mismos errores y los errores existen cuando tratamos de encajar respuestas del pasado en preguntas del presente. Este es el gran fallo del sistema político actual: no haberse actualizado y actuar además en el corto plazo más que en prospección de futuro. Por eso los sistemas son caducos mientras los intereses son permanentes y siempre ganan. Un saludo.

  7. Jesús Casas
    Jesús Casas Dice:

    Estupenda reflexión, excelentes preguntas, Sr. Jarabo. Secundo la moción del Sr. Oquendo para que Hay Derecho? o la Fundación Hay Derecho convoquen un seminario de fin de semana con documentación previa para debatir exactamente lo que Ud. plantea como Ud. lo plantea, preferiblemente con ponentes que tengan visiones opuestas, contrapuestas, diferentes, variopintas y contradictorias entre sí de modo que la visión sea global con 360º de perspectiva. Aunque al final, lo que cuenta es lo que puedes hacer cuando te fuiste a las ocho de casa, llegas a las nueve y en realidad no tienes tiempo ni ganas de nada porque esta sociedad tan supuestamente libre en la que vivimos, te tiene atado a obligaciones que nunca has aceptado por contrato, pero sin las cuales lo único que te quedaría es cambiar de vida, cosa que posiblemente ni sepas como hacer ni puedas hacer ni te dejarían hacer. Yo propondía echar una mirada el sg.II aC para ver cómo se corrompe definitivamente la ya bastante corrompida República de Roma y luego al sg.III dC para ver cómo las mejores personas se retiraron a los suburbios del Imperio mientras ya todo se hundía a su alrededor. ¿Nos pasa lo mismo?¿Nos pasa algo distinto?¿Es todo una "conspiración" de unos pocos o simplemente no sabemos ni podemos hacerlo mejor? No sé si he entendido del todo lo que dice Ud. de los que sí hacen algo, creo que sí, pero tal vez no: si como quien suscribe ve Ud. que quien eso no es la manida "sociedad civil" ni la gran clase media, pero que la éstas no cobran conciencia y que, a la postre, salvo unos pocos (los editores, por ejemplo) hay muchos que no hacemos nada pudiendo y debiendo hacerlo, entonces sí le he entendido. Si no, no. Ya he aplaudido otras veces HD Joven, pero esta vez tengo que levantarme el sombrero. El hecho de que haya jóvenes como Ud., aunque sea en Bratislava, ya le reconcilia a uno con el día.

  8. Jesús Casas
    Jesús Casas Dice:

    Discúlpenme, por favor. Esta horrible frase: "No sé si he entendido del todo lo que dice Ud. de los que sí hacen algo, creo que sí, pero tal vez no: si como quien suscribe ve Ud. que quien eso no es la manida "sociedad civil" ni la gran clase media, pero que la éstas no cobran conciencia…" debería decir "No sé si he entendido del todo lo que dice Ud. de los que sí hacen algo; creo que sí, pero tal vez no: si, como quien suscribe, ve Ud. que quien hace eso no es la manida "sociedad civil" ni la grab "clase media", pero que éstas no cobran conciencia…". Esto pasa por las prisas.

  9. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Buenas noches. Voy a tratar de responder tal como dije esta mañana.

    1. ¿Es posible crear (y mantener) un sistema político más representativo y democrático que funcione?

    Esta pregunta no se puede responder sin definir el significado de "que funcione".
    Tampoco se puede responder con fundamento sin aclarar si hay vínculos empíricamente demostrables entre Representatividad y Democracia (gobierno del demos) y "Performance" en los términos en que ésta se defina.

    Dicho lo cual y pendientes dichas definiciones, yo creo que sí se puede pero esto pasa por definir "Fines" con nitidez (hoy no lo están). Es lo que a veces he llamado "Horizontes" hacia los que caminar.

    La encrucijada histórica es grande y de ella salen caminos divergentes. Una de las claves será si la ciudadanía puede ser capaz de establecer límites constitucionales a un proceso crucial de nuestras democracias: La compra del voto a cambio de la dependencia.

    La dificultad cultural para ello es enorme pero no imposible. Especialmente si, ya puestos a "descubrir" Derechos, nos planteamos uno Fundamental "El Derecho a excluirse de los Dictados del Poder y de las mayorías más allá de unos mínimos pactados".

    No somos dioses y tiene que haber límites al Poder porque tampoco lo es y funciona tan asimétricamente como si lo fuera. El modelo Hobbesiano tendrá que morir antes o después.

    Sin este derecho fundamental, las dinámicas de este sistema son –demostrablemente– tan perversas que de ellas solo surge entropía. Esto es lo que estamos viendo a cámara no tan lenta como parece.

    —————-

    2……De ser posible, ¿Estarían los ciudadanos dispuestos a asumir el coste personal que esto implica y la responsabilidad de informarse a un nivel superior al que están acostumbrados?

    Muy difícil. El sistema de Poder ha hecho todo lo posible para que la ciudadanía esté dividida como nunca en la historia y que en su mayoría sea Dependiente de la continuidad de las forma de Poder vigentes.

    Alguien tan dependiente como el ciudadano promedio no puede ser libre ni crecer humanamente porque solo se puede crecer…. en libertad. Esto, al contrario de lo sostenido por algunas corrientes libertarias, incluye mínimos vitales y leyes que protejan de la Coercitividad.

    A todo ello sumemos la sacralización del concepto de Diversidad –fuente probada de ineficacia económica y social — véase, por ejemplo, "Trust" de alguien tan poco sospechoso como Fukuyama– y el cuadro resultante es incompatible con una sociedad "Eficaz", "Ordenada" y "Madura" que pueda motivar a nadie.

    Es por ello que la Existencia de Límites (derecho fundamental a excluirse de la obediencia más allá de los mínimos pactados constitucionalmente en detalle) es necesaria para que "nos pongamos todos en marcha".

    El Free Rider sabrá que hay límite. El Crony Capitalist también. Hoy tienen la certeza de que No los Hay.

    ——————-

    3. ¿Qué margen de maniobra le queda a una nación tras haber cedido gran parte de su soberanía a instancias supranacionales y en el marco de una economía de mercado?

    Lógicamente poco. Pero alguno queda.

    Desde luego los problemas graves son los mismos en todo Occidente, las "peculiaridades" son detalles menores.
    Simplemente el campo de actuación se agranda.

    Hoy no tiene mucho sentido actuar solo localmente. Hay que pensar globalmente y actuar del mismo modo y no solo –como decía el viejo motto de Brown Bovery, ABB– "think globally, act locally".

    Es decir un encaje de bolillos para muchas vidas.

    Poder se puede pero la tarea es, como mínimo, tan fuerte como la dedicación e intensidad que durante décadas han derrochado quienes han dirigido la construcción de la estructura vigente que hoy colapsa pero que no podemos ni debemos minusvalorar porque el esfuerzo ha sido hercúleo. Estamos aquí gracias a dicho esfuerzo.

    Nada es perfecto..
    ———————-

    En este contexto hay muchas líneas de actuación pero si están bajo un paraguas estratégico homogéneo, coherente y valioso tendrán más valor y eficacia que si carecen de él.

    Además, un amigo militar pregunta siempre a sus colaboradores directos si vienen a "Servir" o a "Servir-se".

    Pues………… tiene que haber de todo………. pero es muy importante saberlo al construir estas organizaciones.

    Un saludo cordial y, de nuevo, mi felicitación al autor y al blog.

  10. Teilhard
    Teilhard Dice:

    Dice el filósofo:"todo en la naturaleza ocurre con la misma necesidad". Nuestra libertad es comprender porque necesariamente ocurren las cosas y desde este conocimiento ser parte de la ecuación. Pero nada garantiza que el "homo sapiens" no sea finalmente un ensayo fsllido de la naturaleza, como ha ocurrido con muchas especies anteriormente. Por ello, no las creencias, sino las la ciencias, también la sicólogía y la política, nos dan respuestas y utilidad para lo que haya de venir. Y las ciencias se basan en la razón. Las pregunta sería: ¿estamos enseñando a las personas a enfrentarse al mundo y sus desafíos con la razón?

  11. De Lege Ferenda
    De Lege Ferenda Dice:

    La Perfección es un deseo –inalcanzable, por lo demás. Y como tal deseo, es eminentemente subjetiva. La Democracia Perfecta, por tanto, es un concepto contingente, nunca absoluto.
    Pero empecemos por acercarnos en su búsqueda. La perfectibilidad (perfección como proceso; dinámico), en cuanto a la Democracia, está en directa dependencia del Principio de Separación de Poderes. Siempre Montesquieu.
    Sin perder vigencia tal principio, si evoluciona su comprensión. Actualmente, el reto es recuperar el Poder de hacer Leyes. El Parlamento secuestrado por los poderes fácticos, que ya no vemos como el lugar en que nos autoregulamos –nunca lo fue; ahora se ve con claridad el proceso antecedente al “hoy”. No nos autoregulamos. Nos regulan. Y no en nuestro beneficio, sino en el de los “señoritos” de ayer y hoy.
    La Ley no es expresión de la Libertad individual, sino expresión de la jaula de cristal en que la hemos encerrado. Las Leyes aprobadas por este remedo institucional no son del agrado de la inmensa mayoría. Pero nada podemos hacer al respecto en la situación de falta de comprensión lectora, de inanidad, de desesperanza, en que nos encontramos. La Ley es rechazada por la mayoría. Esa es la situación que comenzamos a percibir con claridad.
    Entonces, el reto es recuperar el poder de hacer leyes por parte de la mayoría. Recuperar el Poder Legislativo. Y en eso estamos.
    Una posibilidad –por la que me decanto rotundamente- es un sistema en red por el que los individuos sean los que decidan –por mayoría- las leyes que han de ser promulgadas.
    Aquí entra una concepción “postmodernista”, que asumo: La ideología, como la religión o la ética (dejemos al margen ahora la moral), son asuntos del individuo. Que habrán de regir sus decisiones y actos, desde su interior.
    Con ello nos acercaremos a una “nueva sociedad”, que no sólo a una “nueva política”. Asumiendo como decisión propia las decisiones de la mayoría –no representada, sino presente directamente en la toma de decisión–, sin renunciar a sus propias convicciones, que le pertenecen al individuo, y que son objeto de la Libertad de Expresión.
    Acepto como propia la voluntad de una mayoría, de la que discrepo.
    Desde esa recuperación del poder de dotarnos de leyes, podremos encauzar la actuación de los otros dos poderes clásicos, el Poder de Ejecutar las Leyes, y el Poder de aplicarlas al caso concreto (poder Ejecutivo y Poder Judicial).
    Es un proceso. Y está en marcha. ¿Para bien? Depende de nosotros, de nuestra implicación en el proceso, de la asunción de la necesidad de aprender, y sobre todo, de extraer de nosotros lo que es “más” común. Que es mucho.
    Evitar las divisiones, encontrándonos unos a otros, conforme a nuestra naturaleza solidaria (por altruismo o por egoísmo, no es la cuestión; lo siento por Bentham y compañía) es el único remedio para que el proceso de “perfección” de la Democracia sea verdaderamente tal. Y para ello hemos de esforzarnos. Esforzarnos en aprender con la mirada limpia, esforzarnos por compartir. Esforzarnos, en suma, por perder el miedo a la Libertad, que deseamos y tememos. Deseamos conforme a nuestra naturaleza; tememos conforme a la naturaleza del poder de imponernos lo que nos es extraño.
    Porque al final, todo el tinglado del poder se sostiene mediante la Organización de la violencia estatal. O lo que es lo mismo, mediante nuestros impuestos, de nuestro trabajo.
    Saludos

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