Recomendaciones de lecturas: Acabar con el paro ¿Queremos? ¿Podremos? de Pilar García Perea y César Molinas

De nuevo debemos recomendar un texto imprescindible de Cesar Molinas, esta vez muy bien acompañado por Pilar García Perea,  para ciudadanos inquietos por el futuro de nuestra sociedad más allá de las siguientes elecciones.  En un formato un poco distinto del habitual (se trata de un estudio de la Fundación de Estudios Financieros) Cesar Molinas y Pilar García Perea bajo el título “Acabar con el paro ¿Queremos? ¿Podremos?”  presentan una propuesta analítica sobre la ocupación y el empleo en España, publicado por esta Fundación en la colección Papeles de la Fundación con el nº 55. No hay justificación para no leerlo porque se puede descargar aquí.

La lectura es exigente por la cantidad de datos y de propuestas que contiene, pero merece la pena para todo aquel que quiera saber por dónde va a ir el futuro inmediato en el mundo del empleo y de la ocupación, de los que ya tenemos atisbos en esta segunda década del siglo.  La primera parte se dedica precisamente a estas tendencias globales de la ocupación, analizando con rigor la que se nos viene encima en los ámbitos de la demografía, la globalización, la digitalización y el previsible “estancamiento secular”. Nos guste o no, estos fenómenos ya están aquí y no se van a marchar porque decidamos cerrar los ojos a los riesgos que plantean desde el punto de vista del empleo y la ocupación, sobre todo en un país como el nuestro, con un mercado laboral disfuncional y una educación muy mediocre. No se trata de derrotismo o de falta de orgullo patrio: sencillamente se trata de analizar la realidad y de intentar formular propuestas muy concretas y a nuestro juicio muy sólidas de lo que había que reformar antes de que sea demasiado tarde.

La segunda parte se dedica precisamente a indagar en la génesis de la anomalía laboral española, que tiene su origen –como tantas cosas- en nuestra historia reciente, en el franquismo y su prohibición de despedir y en la Transición y su necesidad de “paz social”. Se analiza también el fenómeno de los sindicatos verticales felizmente reconvertidos en sindicatos y organizaciones empresariales “institucionales”, dotados de una sobrerrepresentación y un peso que no concuerda con el de su afiliación efectiva, pero que tenía sentido en un momento histórico concreto. En este punto, la historia se parece mucho a la de los partidos políticos creados de arriba abajo en un tiempo récord por necesidades obvias pero que, transcurridos casi 40 años, se han fosilizado y han ocupado ámbitos muy alejados de su espacio propio de decisión. En todo caso, estas razones históricas perfectamente comprensibles y justificables en un momento dado han llevado a lo que los autores denominan  la acumulación de un capital humano disfuncional, con sus lógicas consecuencias de falta de empleabilidad y de insatisfacción vital para muchas personas, especialmente los jóvenes. Los datos hablan por sí solos: mientras que la distribución de niveles educativos en España es para los jóvenes 35% educación básica, 25% educación media y 40% educación superior en Alemania la distribución es respectivamente 15%. 60% y 25% (tanto para jóvenes como para mayores).

La tercera parte se ocupa de las reformas necesarias en España para abordar de una vez por todas este problema. Lógicamente se trata de reformar el mercado de trabajo en España aún más y reducir el activismo judicial, que también tiene un origen histórico muy concreto, introduciendo mecanismos de mediación para solucionar los conflictos laborales. Pero se trata de avanzar aún más en la reforma laboral (no, no se trata de abaratar el despido) que debe enfocarse de una manera global, liberando la negociación colectiva de la cláusula “erga omnes” que afecta a tirios y troyanos aunque no estén representados por ninguno de los sindicatos firmantes de los Convenios colectivos, racionalizar el despido y unificar los tipos de contrato (aquí la propuesta es un poco diferente de la ya famosa del “contrato único” del manifiesto de los 100), conceder un carácter finalista a la indemnización por despido y fomentar de verdad las políticas activas de empleo, evitando de paso el fraude y la corrupción en un sector tan sensible para que los numerosos parados de nuestro país puedan de verdad conseguir un empleo gracias a mejorar su formación. Como puede verse, hay que tocar muchos palos. Los autores “se mojan” y ofrecen propuestas muy concretas, que sin duda pueden ser discutidas, pero que tienen el valor de estar apoyadas en datos y en lo que se ha hecho con éxito en otros países. Mejor no reinventar la rueda cuando se trata de empleo.

Y por supuesto, el informe habla de la educación, la gran asignatura pendiente en nuestro país, no tanto porque las demás no lo estén también sino porque probablemente es el único gran problema para el que no hay una auténtica demanda social. La sociedad española sigue convencida, o eso parece, de que su sistema educativo no tiene problemas, o por lo menos no distintos de los de otros países de nuestro entorno. Y no es verdad. Como dicen los autores, ya está bien de hablar de meter dinero en una cesta llena de agujeros. Primero la gestión, luego el dinero. Es fundamental recuperar la idea de excelencia, o como bien dicen, aumentar la competencia y la meritocracia en el sistema educativo. Es fundamental fomentar la formación profesional de calidad, adaptada a las necesidades de la empresas y dotarla de prestigio. No todos podemos ser universitarios como no todos podemos ser deportistas de élite. Hay otras salidas y laboralmente pueden ser no solo muy gratificantes sino también muy rentables. Y hay que saber también que en el mundo que viene la mayoría de los trabajos rutinarios, ya sean físicos o intelectuales no los van a hacer seres humanos. Ignorar esto es suicida.

Conseguir una educación de calidad y de excelencia no es un imposible, ya se ha hecho en el deporte y en las escuelas de negocio. Convincentemente demuestran que la existencia de centros de excelencia “tira para arriba” del resto del sistema educativo, al contrario de lo que ocurre con la “igualación a la baja” que es el principio que explícito o implícito rige en la actualidad, normalmente por razones ideológicas y con escaso apoyo empírico. Lo que se ha hecho con el deporte o las escuelas de negocio y en general con toda la educación en otros países, debe y puede hacerse con el resto de la enseñanza, primaria, secundaria y superior. Los autores reconocen –y en eso creo que tienen razón- que el problema mayor es la Universidad, donde el bunker de intereses creados se opone a cualquier reforma que vaya en la dirección adecuada: competencia por alumnos, profesores y financiación. A la Universidad se le ha dado toda la autonomía del mundo y no se le ha exigido nada a cambio, ni calidad, ni rendición de cuentas, ni formación adecuada para el empleo. Va a ser difícil que los que han conseguido esta maravilla institucional toleren reformas que pongan en riesgo una situación ideal para el gestor aunque ruinosa para el contribuyente y desastrosa para el país. Pero el caso es si no hacemos estas reformas, estamos condenando a las nuevas generaciones a no estar preparados para un mundo que está cambiando muy deprisa y que no se va a detener a esperarles.

4 comentarios
  1. O,Farrill
    O,Farrill Dice:

    Muchas gracias al blog y a los autores por un nuevo esfuerzo por entender la situación donde, es verdad, se mezclan muy diferentes elementos (demográficos, sociológicos, políticos, económicos, etc.) El "empleo" no es algo existente, sino una forma de redistribuir la "supuesta" riqueza de las naciones. Una riqueza ya en manos de las multinacionales o de los mercados financieros. Las primeras por su extensión territorial, los segundos por su papel de "prestamistas" internacionales. No se puede hablar sólo del "empleo" en países concretos, sino de preguntarnos por los sectores que un futuro pueda generarlo y produzca y distribuya riqueza o bienestar. Nos lo han puesto muy difícil pues estamos atrapados en una trampa compuesta de desindustrialización y digitalización (útil en unos casos y desastrosa en otros) a la que rendimos pleitesía absurda. La cantidad de empleos reales perdidos ha sido mal sustituida por aparatos (como esas grabaciones telefónicas que, al mismo tiempo que "ningunean" a quien llama y evita dar la cara a los responsables), máquinas y robots con la consiguiente pobreza en sabiduría. No se trata, como he dicho muchas veces, en impedir el progreso, sino en saber reconocer lo que es progreso y lo que no lo es y, en todo caso, no dar más importancia a la tecnología que la de simple herramienta a nuestro servicio. Cuando consideramos "profesión" al saber jugar con simples juguetes electrónicos, ya podemos presumir cual será nuestro futuro: Orwell. Un saludo.

  2. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    El último párrafo del artículo de Elisa es para leer despacio y varias veces. Cuando pide una educación con criterios de excelencia.

    No se si el deporte profesional o las escuelas de negocios son un símil a perseguir en nuestras universidades pero por lo menos son ejemplos en los que destacamos más que en el ámbito académico estándar. En este ámbito es obligatorio incluir todo lo que sucede antes de la universidad. Porque, lo que llega, llega muy tocado y con años de retraso.

    Esto no quiere decir que no haya excepciones –en Hay Derecho Joven vemos bastantes–. Pero son eso, excepciones.

    Esos años en realidad son un aparcamiento que disfrazamos de "socialización" porque es imposible reconocerlo como "educación".

    ¿Solución?
    Muy complicada.

    Veamos:

    Nuestro IBEX 35 está más presente de lo que parece en las cúpulas universitarias. . Nuestros partidos políticos también están. Hay una estrecha supervisión simbiótica. Bastante más de lo que parece.

    A algunos partidos les va la vida en controlar el mundo de la educación porque su ideología exige el adoctrinamiento permanente y el control minucioso de la cultura.

    Hardt y Negri explican que la Comunicación –cultural– es el sistema arterial del Imperio. Con ello y con la sutil configuración de normas jurídicas supranacionales basta y sobra para que los procesos bio-políticos se automaticen y se reproduzcan sin la menor estridencia.

    Supongo que los Patronazgos Directivos tendrán algo que ver con los resultados. Lo digo sin maldad.

    Otro fenómeno observable es la uniformización de Programas de Estudio, la Proliferación de Micro Titulaciones Accesorias (Micro-Tecnés), la Postergación del "Logos", el verdadero conocimiento, el fomento del Olvido y de todo lo que signifique destrucción de la Memoria.
    Nos consumimos por tanto reinventando la rueda. Olvidando para reaprender. La exaltación de un ciclo banal.

    Incluso en las Privadas de Prestigio se observa este fenómeno. Quizás se nota más en ellas porque no eran así y uno no se lo espera.

    Anoche estuvo en casa un ex magistrado del TS, antiguo alumno de mi colegio, amigo de la familia desde su primer juzgado y cercano a los 90.

    A su lado uno se siente distinto. Y no es por la especialización de sus conocimientos sino por la amplitud de su formación previa a la universidad que hace que para él nada sea objeto de desconocimiento ni de desinterés.

    Cada vez quedan menos –en España y fuera de ella– pero quedan. Me da miedo que se pierdan para siempre porque el vacío que dejan no se puede llenar por falta de "existencias".

    Aquel mundo terminó un poco antes del comienzo de mi bachiller en los años 50 y desde entonces todos nosotros somos la prueba de que, como decía mi padre, el progreso es una regresión a la media. Una larga regresión que dudo sea futo del azar.

    Siempre tomo nota de los recordatorios de Ennecerus acerca de la posible Penalización del ya Estrictamente Prohibido "Home Schooling".

    Esto tampoco es casual y todo apunta a un proceso sin ninguna voluntad de remediarlo al menos en Occidente.

    Hablamos de Libertad…………… pero nos la negamos Continuamente.

    Sin libertad no puede haber excelencia y como vemos……….. nadie la pide. Ningún partido.

    Hoy, en la enseñanza, no hay libertad y cualquier esfuerzo de diferenciarse o de exigencia está socialmente descalificado desde el poder real. Y si alguien lo intenta le quitan las ganas en un instante.

    La tarea que propone Elisa es prioritaria pero, como otras cosas, la veo imposible desde dentro.
    Hay que comenzarla desde fuera. Ya mismo.

    Saludos

  3. O,Farrill
    O,Farrill Dice:

    "Socialización" en lugar de "educación". Lo mismo que suplantación de la formación básica que construye a la persona por cuestiones "más prácticas" y con más posibilidades de manipulación. Efectivamente la supuesta "excelencia" educativa ha sido una bajada de listón muy acorde con la que se ha operado en todos (o casi todos) los sectores de actividad profesional, política, académica, etc. Así, todos estamos mucho más cómodos. ¿De donde procede que la moda empresarial consista en desconocer quienes son los responsables, incluso para los propios empleados? ¿Quizá de un complejo de reconocer sus pifias constantes? Todo lo que no es negocio pierde validez y nada vale que no produzca negocio. En eso estamos metidos. Mi hija, viene "socializándose" (falso además) en centros donde nada o casi nada aprende pero, según su propia madre pedagoga, así se socializa. Hace cursos que repiten materias porque, quienes las imparten, están tan huérfanos de conocimientos como ella misma. Tiene títulos que no le sirven de nada, porque nada significan más allá del negocio de matriculaciones y mensualidades. Esos centros tienen patrocinadores convencidos (no hay más remedio) de la labor social que realizan y que traducen en la cuenta de resultados además de las subvenciones oficiales. Como en el caso de muchas (demasiadas) ONGs nadie se plantea donde están las prioridades, si en el cumplimiento de la labor o en el mantenimiento de un sistema retributivo adecuado para sus dirigentes.

  4. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Es cierto que la educación es buena. Por lo menos tan buena como la maternidad y realmente está necesitada de muchas cosas.
    Pero no es "la clave" del empleo. Ni siquiera es tan crucial como se dice.

    Se demuestra porque, en media, los mayores en todos los países de la OCDE tienen menos comprensión lectora y menos educación formal que los jóvenes y sin embargo su historial de empleo ha sido y es mucho mejor que el de una juventud que estadísticamente está mejor educada.

    Ya sé que es una forma heterodoxa de mirar las estadísticas vigentes pero es que muchas estadísticas tienen un "pero" que las deja tocadas del ala y estas también.

    Para que haya empleo tiene que haber, en primer lugar, Cosas que Hacer y la gente tiene que Saber y Poder Hacerlas. Me refiero a hacer, crear, producir. Hacer.

    Hoy, los que "Hacen" son esencialmente unos pocos países: Alemania, Corea, Japón, China, India en parte y alguno más (grosso modo).

    El resto pierde inevitablemente empleo de calidad y el empleo que crean es o Artificialmente Público o Semipúblico (las ONG's ya son parte importante del PIB y su financiación real es pública mayoritariamente) o Servicios.
    Todo ello financiado con Créditos que obligarían a Keynes a suicidarse si por un momento saliera de su tumba para tomarse unas pintas con su amigo Skidelski.

    Y eso que nos lo dejó avisado. "No intenten mi técnica si la fiscalidad sube del 25% porque no sé si funcionaría"

    Esto nos sucede en buena medida por Deslocalización Obligatoria por Directriz Imperial. (D.O.D.I)

    Alguien tendrá que ir al Imperio y, amablemente, explicar que……….. así no funciona la cosa. ¿No?

    Creo que sería mejor plantearlo abiertamente que callar, –por no molestar–, y hacer como que las cosas van divinamente en esta globalización.
    No es cierto y no sabemos cómo salir del problema.

    Pues hablemos de ello que, entre amigos, es como se arreglan las cosas.

    Buenos días

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