¿Una nueva oportunidad para el patriotismo constitucional?

Tras las elecciones catalanes el debate político ha vuelto a plantear la necesidad de un proyecto de país ilusionante. Con la incorporación a la Unión Europea en el año 1985 España culminaba un anhelo colectivo iniciado en la transición a la nueva etapa democrática. Tras lograr este objetivo, España pareció quedarse sin proyectos y sin ilusiones. Olimpiadas, crisis, riquezas y burbujas nos han entretenido 30 años, pero en 2015, los elementos que tradicionalmente cohesionan a un país parecen poco presentes en la realidad española.

Las declaraciones que el Presidente del Gobierno realizó en la inauguración de la nueva línea del AVE a Palencia y León, indicando que estos proyectos de infraestructura vertebran el país, generan no pocas sonrisas y mucho escepticismo. No parece que el AVE sea el proyecto que haga recuperar la ilusión a los españoles. La ilusión precisa otros componentes.

Uno de los conceptos que vuelve a ponerse sobre la mesa ante la ausencia de un proyecto colectivo, y ante la encrucijada que plantean los nacionalismos periféricos, es el de patriotismo constitucional. El concepto no es nuevo en la política española. El PSOE, a través de su presidente Rodríguez Zapatero lo convirtió en una de las banderas de su nuevo programa político en una conferencia impartida en el club siglo XXI el 12 de Febrero de 2001. Poco después el PP, en enero de 2002, intentaba también apropiarse del concepto en la ponencia política del XIV congreso del partido (ver aquí). En esos primeros años del siglo XXI, el concepto ocupó artículos, reflexiones y tertulias, para acabar languideciendo a partir del año 2005, tras mucho debate y poco impacto. Para valorar si el patriotismo constitucional es el objetivo que precisa la vida política española, conviene revisar la historia del concepto.

El patriotismo constitucional es un concepto creado por el profesor en Ciencia Política alemán Dolf Sternberger en 1979. El concepto aparece por primera vez en un artículo escrito en el contexto de la celebración del treinta aniversario de la Ley Fundamental de Bonn (la constitución alemana). El concepto trataba de responder a la necesidad de crear una identidad nacional, superando los crímenes del régimen nazi durante la segunda guerra mundial, y la separación en dos Alemanias.  Sternberger trató de dar un nuevo significado al concepto de nación, basándolo no en una identidad cultural o histórica, sino en la compartición de los principios de libertad e igualdad en un estado democrático, simbolizados por la constitución. Un patriotismo fundamentado no en la raza, la lengua, o la historia, sino en los valores democráticos.

El concepto lo retoma poco después, Jurgen Habermas, para aportarle una dimensión más ambiciosa, al presentarlo como el fundamental ideal para la identidad nacional de cualquier estado. Europa debía afrontar una realidad de estados multi-étnicos. Para una región que ha sufrido innumerables guerras motivadas por los anhelos de crear estados homogéneos en la lengua, la cultura, la religión, las costumbres o la etnia,  asumir este anhelo como un objetivo del pasado, rancio y caduco, exige algo más que buenos deseos.

El hombre siempre ha necesitado identificarse con un grupo en el que se sienta protegido y comprendido. La tribu siempre ha formado parte de los mecanismos de defensa de la especie humana, y el nacionalismo étnico surge como una forma natural de dar respuesta a esas inquietudes, explotando unas necesidades emocionales que el cerebro siempre recibe con satisfacción.  En este sentido, es un nacionalismo, o un patriotismo cómodo, esencialmente pasivo, ya que solo exige haber nacido en un determinado lugar, y hablar una misma lengua. El patriotismo constitucional exige bastante más, y sobre todo exige una actitud mucho más activa por parte de los ciudadanos.

Habermas sitúa el énfasis en la identificación del patriotismo con un sistema político que consagra la libertad y la igualdad de todos los ciudadanos. Con este enfoque el concepto era especialmente útil para la construcción de una identidad europea, en la que una identidad patriótica común basada en la adhesión a unos valores comunes de carácter democrático, podría convivir con una pluralidad de identidades étnicas basadas en la historia, la cultura o la lengua.

Este concepto parece igualmente idóneo para la realidad española. España es un país que 40 años después de la muerte de Franco, aún no ha sido capaz de superar los complejos que esta dictadura dejó en la sociedad española, muy en particular en la izquierda ideológica. La apropiación por parte de la dictadura de los símbolos de la nación española, y del concepto de patriotismo, hicieron que en la nueva etapa democrática, la izquierda siguiese mirando a símbolos como la bandera, o a palabras como España, con reticencia. Difícil crear un proyecto de país sobre estas bases.  Juan José Laborda, miembro del PSOE, y presidente del Senado a principios de los 90, fue el introductor del concepto de patriotismo constitucional en España, como una forma de conciliar a su espectro ideológico con el patriotismo. Su artículo “Patriotas y de izquierdas” supuso un revulsivo en la vida política española de su tiempo.

Y sin embargo, los esfuerzos de principios del siglo XXI fracasaron. Las causas probablemente fueron varias. El PP centró su discurso de patriotismo constitucional en la idea de la unidad de España, con escasa incidencia en la apuesta por los valores democráticos, generando el escepticismo y el rechazo en la izquierda.  Y el PSOE de Zapatero, pronto encontró mayor rédito en la nación como concepto “discutido y discutible”, más que en la defensa de los valores democráticos como aglutinadores de la ilusión de un país. El vaporoso Zapatero diluyó el discurso, y España asistió de nuevo al espectáculo de ver a la izquierda liderada por Maragall y Montilla entregada a gobiernos e ideologías nacionalistas. Ver a aquellos que se supone debían defender la solidaridad y la igualdad entregados a causas excluyentes y en gran medida xenófobas es uno de esos episodios de la Historia que muchos tardaremos en olvidar.

Los caminos vuelven a llevarnos al patriotismo constitucional como una oportunidad para España. El patriotismo constitucional representa  un patriotismo moderno y adulto, basado en la responsabilidad  y en la implicación de los ciudadanos. Frente a él, el patriotismo etnicista o historicista se muestra como autocomplaciente, victimista y profundamente infantil.

En estos días, de nuevo, algunos políticos han recuperado el término de patriotismo constitucional. Albert Rivera, líder de Ciudadanos, en entrevistas recientes (Ver aquí o aquí), o el presidente del gobierno de Aragón, Javier Lambán (ver aquí) han querido volver a recuperar este necesario debate.

Superar los errores del pasado probablemente supone entender que es lo que en el siglo XXI, hace que los ciudadanos de un país se  sientan orgullosos del país al que pertenecen. Durante muchos siglos ese orgullo lo proporcionaron las gestas militares. Aún hoy, el nacionalismo étnico recurre a la historia, a menudo manipulada, para insuflar de orgullo nacional a sus fieles. Muchos países hace tiempo que entendieron que los motivos de orgullo en el siglo XXI deben buscarse en otros elementos. Una conversación con algún ciudadano de los países nórdicos, suele revelar que si quieren presumir de su país no suelen hablar de las gestas vikingas. Más bien hablarán de la posición que ocupan sus universidades en los ranking de enseñanza, o de la posición que ocupa su país en los ranking de transparencia y buen gobierno, del sentimiento de solidaridad que exhibe su sociedad, del estado del bienestar que han logrado construir que no abandona a nadie a su suerte, o de su incansable lucha contra la corrupción en la vida pública.

En el fondo es así de sencillo. Lo que España precisa como proyecto de país, es un objetivo que a la gente le permita sentirse orgulloso. Y ese orgullo debe hoy buscarse en la creación de un país de oportunidades, un estado del bienestar consolidado y un país de buen gobierno. Una idea bastante sencilla de patriotismo para el siglo XXI. Una oportunidad para las elecciones generales de Diciembre.

 

19 comentarios
  1. JJGF
    JJGF Dice:

    Hace un año hablé yo sobre este tema en Italia.

    Estando de acuerdo con tus buenas intenciones -que los que te leemos desde 2011 sabemos que son mucho más consistentes y estructuradas que las de algunos embajadores de esta idea en España- me siento más cerca de estas otras expuestas por Alonso de los Ríos o Sánchez Cámara.

    Al final, si tenemos que recurrir a conceptos vagos como éste es porque del 77 al 2015 ha faltado -como dijo Julián Marías- concordia y han sobrado consensos basados en el interés particular o en el cálculo electoral, y no en la "affectio societatis" (y conste que un país es mucho más que una sociedad civil o mercantil).

    http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/2001/11/12/014.html

    http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/2001/11/14/015.html

    Enhorabuena en cualquier caso por tu post

  2. Juan Luis Redondo
    Juan Luis Redondo Dice:

    Gracias JJGF. Cuando este tema entró en el debate político en España en los años 2001 y 2002, siempre se le acusó de ser un patriotismo "débil", o un patriotismo "defensivo", como recogen los artículos que referencias. Frente al patriotisma de lengua, etnia o historia, el patriotismo de valores democráticos parece que lo tendría difícil. Sin duda hay un componente de buenas intenciones, pero en un país como España, donde el "España nos roba", símbolo del valor de la insolidaridad, es un "valor electoral seguro", y donde se pone tanto esfuerzo en señalar las diferencias y singularidades, sea el RH, la lengua, o lo que toque, creo que el camino por recorrer para asimilar los valores democráticos de solidaridad, igualdad y libertad es amplísimo. Merecería la pena recorrerla. Preguntar a los ciudadanos de los países europeos por lo que hace que se sientan orgullosos de su país es interesante y sin duda da algunas pistas.

    • JJGF
      JJGF Dice:

      Conste que en el plano conceptual es una idea muy loable. Y claro que merecería la pena que prendiera con fuerza en la práctica.

      Cosa distinta es que los análisis de esos autores que cito y de algunos otros se hayan demostrado -15 años después- más realistas que otros igualmente valiosos (Savater, Velasco, JI Wert, Laborda..), pero llenos de voluntarismo, que se hicieron por esas mismas fechas. Está claro quién las vio venir mejor, quien fue más perspicaz. Porque la buena voluntad se la podemos presumir a todos ellos: todos los médicos quieren que el paciente mejore pero unos aciertan más que otros en el diagnóstico y el tratamiento.

      Hay algunas constituciones que traslucen inequívocamente una voluntad de ser y de convivir juntos (E pluribus unum). En otras hay más fisuras a ese proyecto común y compartido. La CE de 1978, con todas sus virtudes en otros aspectos, es la formalización hecha por consenso de un disenso sobre la estructura territorial de España. Para que pudiera salir adelante hubo de formalizarse un "compromiso indecisión" (Alzaga) en el Titulo VIII y "desconstitucionalizar" la estructura del Estado (Cruz Villalón).

      Por ahí sigue el problema… Y, francamente, no creo que se arregle ni sólo ni principalmente por la vía expuesta. Ojalá me equivoque.

    • De Lege Ferenda
      De Lege Ferenda Dice:

      En los Comentarios a la Constitución de Oscar Alzaga se reproduce la intervención de Heribert Barrera sobre la introducción del término "nacionalidades" en el artículo 2. Releída hoy, se trunca el recuerdo de la lectura -bienintencionada- de entonces. Llevamos mucho ya con la mentira. ¿Se habrá convertido en verdad?

  3. Carlos
    Carlos Dice:

    Es muy cierto que hay mucho camino para recorrer en lo que se refiere a los valores ciudadanos y democráticos. Por lo que el patriotismo constitucional es necesario aunque claramente insuficiente. Insuficiente porque no llena el hueco del sentimiento de pertenencia, que creo que va más allá del sentimiento de la tribu y que entronca incluso con la necesidad de trascendencia. Estos "sentimientos" se ignoran e incluso se denostan en ciertas concepciones liberales que creen que los valores abstractos (muy necesarios por otra parte) como la ciudadanía o la libertad son los únicos válidos para construir una nación viable.
    Nada más lejos de la verdad, y es que no se puede hacer política al margen de los sentimientos. La buena política es la que trata de encauzar las ilusiones en un proyecto común y constructivo, pero creo que el patriotismo constitucional es simplemente insuficiente y no va a parar la marea de sentimiento identitario catalán, entre otros.
    No sólo hay que saberse igual y parte de un grupo, también hay que sentirse parte.

  4. Juan Luis Redondo
    Juan Luis Redondo Dice:

    Carlos, nadie pone en duda la necesidad de incorporar los sentimientos en la política, como en prácticamente todos los órdenes de la vida. La pregunta es sobre qué quieres basar los sentimientos de identidad y pertenencia al grupo. En sociedades multi-étnicas, multi-lingues, y muti-religiosas, es difícil que un sentimiento de identidad basado en esos elementos no conduzca al enfrentamiento. El caso catalán, siendo una sociedad aún hoy bastante uniforme, solo con el tema de la lengua ya genera bastante división en la sociedad. El desafío es encontrar elementos que unan y cohesionen a la sociedad. Encontrar elementos que dividan suele ser sencillo. Es el recurso fácil de los líderes y políticos mediocres.

  5. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Buenos días, Juan Luis.

    Preguntas acerca del Patriotismo Constitucional y voy a tratar de responder porque es complicado y más tras ver el calentón que se ha ido gestando en Cataluña desde hace unas décadas.

    Mi posición desde hace mucho es que el Nacionalismo ha sido un valiosísimo Recurso emocional que se descubre en la Ilustración y que actúa como un gran substituto de la Fe Religiosa que en aquellos instantes históricos necesitaban cargarse las élites ascendentes.

    Ni un solo estudioso ignora que el Nacionalismo es una de las Tres Religiones de Sustitución nacidas desde la Ilustración una vez muerto Dios en la esfera pública.

    Como todo lo emocional se puede salir de madre también puede producir y produce monstruosidades y así ha sido a lo largo de la historia. También en España sin llegar a lo sucedido en otros lugares de Europa.

    Por ello, durante muchos años y de la mano de algunos de mis maestros, traté de ver si dentro de lo "Razonable"
    sería posible contener el sentimiento de afecto y devoción hacia las propias Raíces y la Tierra en la cual nacemos. Tratar de cuidar Raíces, Troncos, Ramas y Tierra, en principio es buena cosa en todas partes y parece sensato. Una buena praxis como hoy dicen.

    Pero a pesar de los esfuerzos de Habermas, Sternberger (bonito nombre), etc. y tras algunos años de pensar que podría ser una solución más o menos tibia, en este momento creo que no, que no lo es y que el adjetivo de constitucional realmente lo agrava.

    La generación de Europeos y Americanos que vivió los efectos del Nacionalismo y del Socialismo se enfrentó a la Paz desde dos perspectivas:

    Los Europeos desde un Trauma del cual aún no se han recuperado aquellos con memoria.

    Los Americanos desde la necesidad de Organizar su Imperio y gestionarlo en los escenarios del siglo XXI.

    Es evidente que los Europeos estamos hoy merecidamente subordinados a la Estructura Imperial. Se nos nota demasiado porque nos resistimos como gato panza arriba a aceptarlo e integrarlo en nuestros análisis de la realidad.

    Seguimos hablando de nuestros problemas esencialmente desde las viejas estructuras "nacionales" que en gran medida ya no existen ni son operativas.

    Lógicamente nuestros diagnósticos no dan pie con bola ni sirven para gran cosa porque hacemos caso omiso de nuestra realidad. Hablamos de Ciencia pero nos resignamos a no usarla.

    Por tanto ser nacionalista hoy al nivel de los viejos estados nación es peor que meterse un chute de algo malo.

    Hacerlo desde unidades de nivel inferior debe ser, realmente, despiadado con nuestra autoestima porque el día que nos despertemos nos va a entrar una depre por las dimensiones de nuestra capacidad de ser manipulados emocionalmente.

    Paso ahora al adjetivo Constitucional.
    Peor todavía.
    Sabemos por nuestros más preclaros constitucionalistas que esta generación de Constituciones es ya obsoleta porque se han demostrado como instrumentos idóneos para asegurar que El Constituyente es Capturado por el Constituido. Por decirlo con educación y sencillez.

    Sabemos que no tenemos "La" institución de la Escuela de Frankfurt (Horkheimer, Habermas, Adorno, etc) La Sociedad Civil como Espacio Público.

    Sabemos que sin este ingrediente toda nueva constitución será otro instrumento de Captura Institucional.

    Sabemos que hay grandes silencios en torno a lo anterior.
    Concretamente, callados como muertos están.

    1. El 1% de Stiglitz.
    2. Toda la Izquierda Marxiana desde el Podemismo al Liberalismo pasando por el Socialismo.
    3. Las religiones oficiales que son todas de aspiraciones "universales".

    Pues, francamente, si uno fuera eso que llamamos Pueblo o Ciudadanía, no veo por ningún lado el menor motivo para la sonrisa. Todo lo contrario.

    Por lo tanto creo que habría que darle algunas vueltas más al tema. Alguna emoción hay que tener pro con cuidado y utilidad para nosotros.

    Un saludo y gracias por traer el tema a la reflexión colectiva.

    • Juan Luis Redondo
      Juan Luis Redondo Dice:

      Gracias Manu. Siempre un placer leer tus comentarios. Ciertamente una vision negativa de las,posibilidades del concepto. Ya que mencionas a Estados Unidos creo,que conviene recordar que alli han aplicado el concepto sin mayores problemas. Conviven religiones, etnias, lenguas … Pero todos comparten unos valores que les hace sentirse orgullosos de su pais. No,parece tan imposible. Pero desde luego hace falta que todos remen en esa direccion. Aqui ha habido demasiados que nos han vendido a los españoles por un plato de lentejas, y asi es realmente dificil. Hace falta un poco mas de conviccion y principios que los que han demostrado hasta ahora los partidos mayoritarios.

  6. Abel Garriga
    Abel Garriga Dice:

    La idea sobre el papel, impecable. Pero en concreto en España, esto no podrá ocurrir hasta que no se realice un ejercicio completo y sincero de memoria histórica. Cualquier otra cosa es cerrar en falso, porque lo no hablado seguirá lastrando el concepto. En Alemania lo hicieron, aquí no. Y no es una cuestión menor o residual que solo afecta a la izquiersa carca.

    • Juan Luis Redondo
      Juan Luis Redondo Dice:

      Abel, gracias por el comentario, pero reconozco que no estoy muy seguro de que memoria quieres recuperar. Entiendo que de los hechos sucedidos en la etapa franquista. Si es asi, me cuesta ver la necesidad de recuperar esa memoria para amparar los valores democráticos. Y el caso de Alemania lo es con cierta benevolencia. Alemania perdio la guerra y los aliados marcaron su futuro. Juzgaron a muchos, pero a muchos mas les permitieron seguir con sus vidas.
      Recuperar esa memoria tiene valor, pero a veces da la impresion que este pais no puede avanzar hasta que cambiemos la historia y el pasado. Y eso dificilmente va a suceder. Hipotecar el futuro por no poder cambiar el,pasado no parece muy atractivo.

  7. De Lege Ferenda
    De Lege Ferenda Dice:

    Los “separatismos” postmodernos, como el catalán, son negativos. Van en contra del que determinan como “el otro”, al que se contraponen.
    Un “separatismo” positivo está ausente.
    Desde ese sentido negativo, yo también me quiero ir de España. De esta España tan ennegrecida, triste y, sobre todo, corrupta.
    Como gallego, tengo mucha más relación con Portugal que con Cataluña. Pero como español, siento Cataluña como una parte de mi vida.
    Por ello mi posición respecto de la “independencia catalana contra España” es la de quien desea que no se quieran separar.
    Pero si se decidiese tal cosa, mi preocupación sería la de garantizar que mis compatriotas catalanes no independentistas no se vieran dañados en sus derechos humanos; en su derecho a la igualdad. Me interesaría conocer –para poder decidir- las opciones existntes respecto a temas como pago de deuda público, ejército, infraestructuras, comercio, y este tipo de cosas sin importancia que, quizás por ello, se obvian por todos los implicados en este gran fraude mediático en el que estamos cayendo como moscas presas en miel.
    Cuanto más separados más débiles. No caigamos en la trampa.
    Porque yo no quiero separarme de lo que es parte de mi vida. Lo que quiero es acabar con el expolio de nuestros derechos y libertades, de nuestros trabajos y haciendas; de nuestra alegría de vivir. Para ello, cuanto más unidos y fuertes, mejor.
    Gracias por el correctísimo artículo.

  8. O,Farrill
    O,Farrill Dice:

    Como de alguna forma apunta Carlos no se pueden construir sentimientos sino a base de adoctrinamiento y este sólo se da bajo la voluntad del poder. El concepto de "patriotismo constitucional" es una especie de híbrido parecido a otros términos como "nacionalidades" que quizá vayan encaminados a contentar a todos, pero mucho me temo que sólo traen confusión. El patriotismo o sentimiento de pertenencia a un territorio es algo plural, muy diferente para cada persona y para su intimidad. Tratar de generalizarlo por imposición o propaganda puede tener algún resultado pero, a la larga, cada uno lo interpretará como mejor le convenga. En mi opinión el sentimiento patriótico es menos importante que el sentimiento humano de igualdad y solidaridad con el resto de las personas que habitan el planeta. Cuando éste sentimiento superior se impone, el concepto territorial queda en una acepción puramente organizativa o administrativa al ser superado por lo humano.

  9. Manuel Conthe
    Manuel Conthe Dice:

    Enhorabuena por el artículo, de gran interés.

    Hace casi un año, en "Ciudadanos europeos" (http://www.elmundo.es/opinion/2014/11/16/5468ea8eca47416f758b4578.html), me pareció preferible proponer el concepto de "patriotismo europeo", que veo como una manifestación del concepto alemán de "patriotismo constitucional" y no tiene la ambigüedad que ese término podría tener ahora en España, donde se podría entender como una defensa cerrada de la actual Constitución, tal como está, sin reforma alguna. Mi impresión es que una "patriotismo constitucional nacional" es bastante alicorto y, hasta cierto punto, contradictorio: si nuestra adhesión es a una gran organización democrática y a una sociedad abierta, con instituciones sólidas ¿por qué quedarnos con el viejo Estado-nación, cuando tenemos la suerte de pertenecer a una Unión Europea, cuya calidad institucional no tiene nada que envidiar -antes al contrario- a la de España?

    El concepto de "patriotismo constitucional" es, en mi opinión, menos quimérico de lo que muchos piensan. En Estados Unidos nadie sintió la necesidad de acuñar tal concepto, porque la mayoría de los estadounidense lo practican, sin saberlo. Hay, desde luego, excepciones (por ejemplo, algunos racistas de los Estados del Sur), pero allí los nacionalismos atávicos están muy atenuados.

    El "patriotismo europeo" no es óbice para que mantengamos un especial afecto y relación con nuestra(s) patria (s) psicológicas o históricas. Pero puede evitar los excesos de los nacionalismos atávicos, siempre peligrosos.

  10. Juan Luis Redondo
    Juan Luis Redondo Dice:

    Gracias a todos por los comentarios. Parece que el concepto se ve como demasiado utopico, y sin embargo las alternativas parecen mucho menos atractivas. Como recuerda Manuel, algunos paises, en particular Estados Unidos lo aplican sin mayores problemas, y no,parece tan dificil. En cualquier caso, gracias Manuel por el termino patriotismo europeo porque puede que tengas razon y en esta etapa de tanto debate sobre reformas constitucionales genere menos confusion.
    Manu, el video de la television francesa sin duda merece la pena ….

  11. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Hola, Juan Luis.

    Acabo de ver tu comentario –y el de Manuel Conthe– sobre el concepto de Patriotismo de Valores y la referencia a USA como campo de aplicación.
    Salgo en unos minutos pero agradezco mucho la respuesta y el artículo que es valioso a pesar de que nos estemos alejando de él como del ideal que auténticamente representa. Yo también lo lamento porque habría sido, como mínimo…."nice to have".

    Es una cuestión de valores y éstos deben ser ciertos, no virtuales ni artificiosos.

    No basta con crear un conjunto de valores circunstanciales, sin relación alguna con las cosas que la gente vive, conoce y tiene por ciertas.

    No basta con marcar unos "Global Guidelines" Paliativos, –vulgo políticas del Buen Rollito– para que esos valores tengan base real y sean compartidos.

    Lo de los Refugiados es un ejemplo perfecto. Todos los Gobiernos estaban hasta hace unos días fomentando el Paliativo de un Problema por ellos (nosotros) creado a bombazos.
    Hasta la misma foto habían distribuido a todos los periódicos. La misma. Una de entre los millones disponibles.

    Nadie, a dicho nivel de gobierno, está hablando claramente de lo que habla en privado y de lo que todo el mundo sabe: "pero……………….. si los hemos producido nosotros tratando de cambiar gobiernos ajenos por todos los medios a nuestra disposición".

    Esto no es excepcional y ha creado un cisma entre Titulares y Ciudadanía que es preocupante.

    Tanto que esta ruptura, ya en 2014, ha sido objeto de Atención Editorial en todos los grandes medios escritos de Occidente hasta que la Sra. Clinton dijo aquello de "We are losing the information War".

    ¿Guerra? ¿Qué guerra?
    Como si la información y la verdad fuera una guerra a ser "ganada" en vez de un Bien Público.

    —————————

    Es innegable que el sistema está haciendo un gran esfuerzo de creación e imposición de valores en tanto que aceleradamente destruye otros. El sistema siempre fomenta los valores que convienen a su cúpula y, a su vez, estas se definen por los valores que fomentan y por su oportunismo. Aquel "Sirves", o "Te sirves".

    Este esfuerzo ha puesto en marcha un profundo movimiento de rechazo que está en marcha y se acentúa por momentos. Grass roots.

    Es la razón por la cual, entre líneas, casi todos los grandes intelectuales del momento en cualquier punto del globo (y desde los noventa en algunos casos) nos alertan del huracán que se está organizando bajo el falso velo de la inmutabilidad de "las cosas" y de "nuestros valores".

    Las señales están en todas partes y deberíamos tomar nota de ellas y actuar pero no desde los partidos –que ya son instituciones plenamente cautivos– sino desde lo que mantenían precisamebnte los Autores del Concepto de Patriotismo Constitucional: El Espacio Público Ciudadano.

    Un Espacio autónomo en el auténtico sentido de la palabra.

    ———————-

    Quisiera cerrar con un recordatorio. La Justicia es antes que el Poder y superior a él.

    Estaba en Cicerón, se murió en Maquiavelo y lo rajó Hobbes.
    Hoy estamos en una parte pequeña de los estertores del engendro y de ella saldremos con otro Renacimiento y otra Ilustración.

    Ojalá resulten en un mejor Patriotismo de la Vida.

    Un abrazo.

    PD.
    1. Lamento mucho no poder ir a las mesas de la Fundación pero voy a visitar clientes (capitalistas, españoles y aún fabricantes) a Azcoitia, Pamplona y Burgos.

    2. Cicerón, hoy lógicamente ausente de todos los planes de estudio por inconveniente, decía aquello de "Remota itaque iustitia, quid sunt regna nisi magna latrocinia" que en el romance hoy vigente venía a decir que…………………………….. sin ella, sin la Justicia (y no hablo de la Rawlsiana) los Reinos no pasan de bandas de "magna latrocinia".

    3. Supongo que todos conocemos y apreciamos la metrópoli en lo que fue y representó. Mi impresión es que la realidad actual no es la que fue.
    Un país como EEUU con un índice de Gini como el de China (mientras éste país trata de mejorarlo se sigue deteriorando en Estados Unidos) deja rápidamente de ser referente en dos direcciones, hacia dentro y hacia fuera.
    De hecho si echamos una ojeada al globo es contrastable que el arquetipo ha perdido mucho lustre entre miles de millones de ciudadanos globales.

    Una de las cosas que más impresionan es caer en la cuenta de las casi 80,000 …………"segregaciones municipales" que se han producido en menos de 40 años. Un dato que no pasa desapercibido en el librito de Kaplan, "An Empire Wilderness".

    Este dato es tremendo. Es como si en España el cisma Moraleja/Alcobendas se hubiese consumado en cada uno de los municipios.

    ¿Estamos hablando de una sociedad con el valor "aspiracional" de tener una conciencia unitaria capaz de sustentar una solidaridad estructural o nos vemos ya en la situación de buscar desesperadamente el aislamiento porque el vecino me produce repelús?

    Esto es también un coste visible de esta globalización.

    Los avisos son tantos que nos va a pasar como con las Burbujas financieras …………que nunca hacemos caso de los avisos hasta que el roto es monumental y catastrófico. Minsky nos avisó 25 años antes del reventón.

  12. Rodrigo Tena Arregui
    Rodrigo Tena Arregui Dice:

    En relación al comentario de Manuel Conthe de que los americanos lo practican sin saberlo, me gustaría indicar que quizás la primera persona que acuñó la idea del patriotismo constitucional (aunque no el nombre) fue Tocqueville tras su experiencia americana. En su primer tomo de "La Democracia en América" señala que hay dos formas de patriotismo. La primera deriva de un sentimiento irreflexivo que ata el corazón del hombre al lugar del nacimiento y mira obsesivamente al pasado. La segunda, de otro más racional y menos ardiente que se desarrolla con la ayuda de las leyes y crece con el ejercicio de los derechos y acaba en cierto modo confundiéndose con el interés personal. Es una forma que mira al futuro y por eso es más fecunda y duradera.

  13. Teilhard
    Teilhard Dice:

    Una nación al final no es más que un estado de paz y como dijo el filósofo, la Paz no es la ausencia de guerra es una virtud, un estado de ánimo una disposición para la benevolencia la confianza y la justicia. Una constitución no sería sino la formalización de estado de ánimo. Nada que ver con lo nuestro.

  14. O,Farrill
    O,Farrill Dice:

    Sobre patriotismo. Acabo de regresar del desfile de las FF.AA. en este día de Fiesta Nacional (también llamado Fiesta de la Hispanidad). Abundancia de público con un amplio porcentaje de hispanos inmigrantes, otro de turistas y otro de nacionales. Un gran número de niños y adolescentes. No tengo claro el nivel de "patriotismo" de los asistentes pero en todo caso se ha visto cercenado, como siempre, por barreras físicas e impedimentos de "seguridad" para disfrutar de su contemplación. Lejos de facilitar esa aproximación patriótica, se crean obstáculos y, lo que debía ser motivo de orgullo nacional, se convierte en imprecaciones por tales dificultades. Al final, cuando se retiraban los reyes, lo hacían en coche cerrado (el antiguo "Rolls" de Franco) con cristales tintados con lo que se impedía la cercanía a los ciudadanos que llevaban horas esperando. Así se fomenta el patriotismo.

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