Gerentes de hospitales de quita y pon

Recientemente ha ocupado alguna portada  el nombramiento de un gerente de hospital público debido a que, sin poner en duda la capacidad de la persona nombrada, existen bastantes indicios que sugieren que en la elección han influido afinidades partidistas.

Que los partidos políticos se repartan los puestos en el Consejo General del Poder Judicial o los consejos de administración de televisiones y empresas públicas por desgracia ya casi no es noticia. Pero, ¿también las direcciones de los hospitales?

Entre el 40 y el 45% de los presupuestos de las comunidad autónomas se dedica a gasto sanitario, y la mayor parte del mismo se realiza en los hospitales. Los gerentes de hospitales manejan presupuestos mayores a los de muchos ayuntamientos y algunas consejerías. Por poner sólo un ejemplo, el Hospital Universitario La Paz  gastó 493 millones de euros en 2013 (1).

La figura del gerente hospitalario es poco conocida, muy poco valorada y casi nunca evaluada. Un gerente de hospital, para poder ejercer satisfactoriamente su función necesita una legitimación que le permita gestionar de forma eficiente los recursos disponibles conciliando los intereses de la administración, los profesionales sanitarios y, sobre todo, los pacientes.

La gestión sanitaria es un campo complejo en el que no siempre aumentar la actividad o la oferta genera beneficios en la salud de los ciudadanos y en el que atajar las bolsas de ineficiencia no sé consigue con un mero recorte o ajuste de los recursos disponibles, sino que con frecuencia requiere una reorientación para modificar el funcionamiento de los mismos. Dicho en román paladino: aunque una administración decida aumentar su gasto sanitario puede no conseguir mejoras en la salud de la población atendida y, a la inversa, cuando una administración necesita gastar menos debe procurar que los recortes no repercutan o repercutan lo menos posible en la salud de la población.

Por ello, para conseguir que tanto en épocas de bonanza como en épocas de austeridad los recursos públicos destinados a Sanidad sean utilizados de manera eficiente es imprescindible que los gerentes hospitalarios, que son una pieza clave en este objetivo, tengan la capacidad de liderazgo, autonomía de gestión e, insisto, legitimación que les permita llevar a cabo su función. Un gerente de hospital no debería cesar cuando cambia el partido del gobierno autonómico del que depende, ni tampoco debería ser una mera palanca de la consejería en el centro que gestiona. Nuestros hospitales tienen un problema que afecta al buen uso de los recursos públicos. Y ese problema está en sus direcciones.

La profesionalización y autonomía de la gestión es ya una reivindicación antigua de las asociaciones de gestores sanitarios . Sin embargo, en los nombramientos de gerentes de hospitales públicos en nuestro país se siguen observando dos tipos de fenómenos:
a)- la migración con el partido de turno: gerentes que emigran desde una comunidad autónoma en la que ya no gobierna el partido que les ha designado a otra en la que sigue gobernando. Suelen volver a su comunidad de origen si dicho partido recupera al gobierno porque la tierra (y el partido) tiran.
b)- los bailes de gerentes. Un gerente no cesa y se le sustituye por la razón que sea, sino que en algunas comunidades eso implica cambios en varias gerencias de hospitales a la vez  En una especie de dominó caprichoso, unos gerentes ascienden en el escalafón, otros bajan, alguno desaparecen… y no hay forma de saber por qué.

Una posible solución podría ser el establecimiento de una normativa estatal de obligado cumplimiento en todos los servicios autonómicos de salud para fijar unos criterios mínimos a cumplir para poder aspirar a dichos puestos, la duración mínima de su mandato (que debería ser mayor que una legislatura), las causas que justificarían un cese anticipado y un sistema de evaluación del desempeño de su cargo. Ya ha habido algunos intentos de modificar los procesos de selección de estos cargos directivos, pero los avances no han sido generalizados ni suficientes.

5 comentarios
  1. Javier García
    Javier García Dice:

    La verdad es que uno se plantea por qué se siguen repitiendo los escenarios en los que justo las personas que manejan mayores presupuestos dependen del azar, las relaciones personales… La gestión de un hospital público debería estar al margen de quien ejerza el poder ejecutivo o el legislativo, debería ser una figura mucho más transparente.

    • Godo
      Godo Dice:

      Son todos puestos que se cubren por libre designación, no vaya a ser que se nos cuele alguien.

  2. Jesús Casas
    Jesús Casas Dice:

    Este es un buen tema para la Fundación Hay Derecho (perdón, que sigo pendiente de apuntarme!) o Civio. En el fondo es el mismo tema de quién manda en las empresas, organismos, entes y ectoplasmas dependientes de las administraciones "públicas", ligado a la "gobernanza", a la "transparencia" y al botín de la cosa pública. En mi pequeña ciudad, León, tengo entendido que el "Complejo Hospitalario" es la mayor empresa por número de empleados, no sé si por presupuesto de gastos, pero seguro que alguien lo sabe. Dependerá de la CC.AA. de turno, Castilla y León. Una de las reformas que no se han hecho ni se harán es la despolitización de todos estos puestos y es obvio por qué: lazos clientelares, tan antiguos como la humanidad. Por favor, si alguien sabe de un concurso público para gerente de hospital público basado en el mérito y la capacidad, ¿puede contarlo? Lo digo para tratar de ver todas las caras de la misma moneda. Es pésimo síntoma de la salud de una sociedad (nunca mejor dicho) que la sanidad y los servicios sociales sean un campo de batalla populista. A ver quién pone los gerentes, a ver quién da más prestaciones (acabaremos por dar inseminación gratuita a los varones, para evitar la discriminación de género). Los costes. extractes e ineficiencia van a dos bolsillos: el del contribuyente (los hospitales se pagan con impuestos) y el de los sanitarios honestos que se dedican en cuerpo y alma a su labor y padecen a los generativos dictatoriales engreídos de algunos hospitales. Y digo sanitarios honestos, porque tampoco estoy conforme con que todos los sanitarios sean hermanitas de la caridad que lo hacen todo por vocación. Se ve de todo. Gracias por el post. Por cierto, ¿cuánto gana un gerente de hospital y qué tipo de retribución recibe (fijo y variable?)?

  3. O,Farrill
    O,Farrill Dice:

    No sólo hay "contaminación" política o personal (que casi es peor) en el caso que nos expone el autor. Sus efectos llevan en un sistema clientelar a todos los sectores sociales. Así nos va. Por ceñirme al tema de la Sanidad Pública y su organización (o desorganización) ha estado sometida a cuestiones e intereses ajenos a la misma. Negocios para entendernos. Lo que antes se resolvía en una simple "casa de socorro" (en servicio las 24 horas a la vuelta de la esquina) luego se trasladó a los ambulatorios (ya no tan cerca y con más burocracia) de zona; luego vinieron los centros de "especialidades" y, como colofón final, los grandes hospitales. Es evidente que el aumento demográfico (pequeñito en lo nacional y mayor en la inmigración según los expertos) requiere ampliación de medios, pero no la megalomanía hospitalaria (ligada al ladrillo y al suelo) que hemos conocido. La salud de las personas depende de cosas muy simples salvo que interfieran motivos más complejos procedentes de nuestro "progreso" cuyas consecuencias venimos padeciendo. Esto significa que la atención primaria "casa de socorro" o "asistente social" es la base de la pirámide sobre la que se sustenta la atención sanitaria. Si me corto en un dedo no me voy a urgencias hospitalarias, sino a la casa de socorro más próxima. Si se me ha cortado la digestión de la cena y tengo un episodio de vómitos y mareos hay un médico cercano que acude al domicilio y me atiende con una simple inyección, no media docena de personas en una flamante ambulancia cuyo coste no imagino para que, u no ponga la inyección y los demás miren. El 70/80% de los casos tienen solución primaria donde no hay que rellenar "protocolos" y hacer burocracias innecesarias. El resto pueden necesitar atenciones más complejas hospitalarias o clínicas donde quizá sólo un 10% sean casos de extrema gravedad. Cuando se diseña en función de necesidades reales se acierta, cuando se hace en función de intereses ajenos o de "necesidades impuestas" , como diría Hamlet :"algo huele a podrido en Dinamarca". Hemos confundido el "bienestar" con consumo hospitalario y de medicación. Adivinemos a quien beneficia. Un saludo.

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