Independencia y/o progreso

Los graves problemas actuales de nuestro régimen autonómico creo que se deben al desconocimiento y por lo tanto, a la falta de preparación de la ciudadanía y de gran parte de los dirigentes políticos, sociales y medios de información, ante el enorme reto que nos planteaba este proceso de unificación europea, que ha permitido que la situación se deteriore hasta extremos inimaginables.

No hubo una segunda transición que cambiara la cultura política popular, reconvirtiera los programas de los partidos políticos, ajustara el marco legal y mejorara la competitividad de nuestro sector productivo, única manera que fuera viable nuestro ingreso en la Unión Europea.

El proceso de unificación obedecía no sólo a razones económicas sino también a políticas y sociales.
Las nuevas tecnologías avanzadas precisan de grandes producciones, los costes han aumentado vertiginosamente, lo que exige que los productos deban ser colocados rápidamente en un gran mercado para cubrir los gastos y reunir los fondos necesarios para las inversiones de la siguiente ronda de renovación y este proceso, en la Europa Comunitaria, quedaba dificultado por las trabas y las políticas nacionalistas de los Gobiernos.

La revolución afectaría, de manera directa y estructural, a los Estados, cuyas atribuciones soberanas quedarían enormemente reducidas. ¿Se puede hablar de Estados independientes, cuando funciones tan importantes como la de las fronteras, seguridad y política exterior, buena parte de la regulación económica, política social, fiscalidad.., han de estar concertadas con el resto de miembros de la Unión Europea?.

Y este tema no tenía una trascendencia puramente material, sino también social, cultural y política. Tal como recogía el informe Poniatowskide vez en cuando se hace un elogio de los valores culturales europeos y éstos son presentados como una especie de consuelo ante un eventual hundimiento tecnológico de nuestro continente. Esta fórmula es rotundamente inaceptable, la calidad de vida y la relativa armonía social que existen en Europa, dependen, sobre todo, de su capacidad de ofrecer condiciones de vida razonables a la mayoría de sus habitantes; y no será posible mantener este nivel si Europa no vuelve a hallar la competitividad. De lo contrario, la mayor parte de la Europa Occidental está condenada a la decadencia, a la pobreza y al desempleo estructural”.

O se actuaba inmediatamente o, como señalaba la OCDE, Europa suministraría cada vez más productos alimenticios, materias primas y bienes manufacturados de baja tecnología.

Mientras los grandes países europeos pasaban a convertirse en una especie de provincias de un nuevo Estado, para asegurar el futuro económico y social de sus pueblos, nuestro país continuó un proceso contradictorio con las obligaciones que había asumido como socio de un proceso de integración política y económica generando, en paralelo a la creación de nuevos órganos y funciones supranacionales con sus costes correspondientes, una estructura territorial inadecuada e inviable económicamente y desarrollando una fragmentación legal contraria a los fundamentos económicos y al régimen constitucional comunitario.

Los partidarios de la independencia dentro del territorio comunitario no tienen un problema sólo con sus constituciones, estados o gobiernos sino, especialmente, con la Unión Europea y hasta con sus propios votantes.

Si les están prometiendo que su región se convertirá en un nuevo Estado dentro de la Unión les están engañando, no sólo porque el régimen legal comunitario lo impide sino porque es incompatible con el proceso de cesión general de soberanía ¿Como la Unión constituida para lograr un espacio económico y social sin fronteras y en un marco de legalidad, democracia, solidaridad y armonía entre pueblos tan diversos, va a permitir que en un pequeño territorio funcione un Estado,” como los de antes “, ajeno al espíritu general y al margen del cumplimiento de las normas comunes?

Para evitar que se les denuncie de que están utilizando una publicidad engañosa, deberían corregir el lema y sustituirlo por el de que “si nos votáis tendréis un Estado, que solucionará todos vuestros problemas, pero fuera de la Unión Europea”. Una vez en el exterior, tendrán que decidir entre vivir aislados sin la cobertura legal y financiera de la Unión Europea o ponerse a la cola de los que esperan su ingreso. Allí coincidirán con Estados terminados (no por hacer), que llevan años trabajando en la homologación de su legislación y sus instituciones a la legislación comunitaria, con el objeto que le sea verificada y aprobada.

Aunque encontramos otro detalle a corregir: Si en su publicidad consta que independencia es progreso y con ello se reducirá el paro y la presión fiscal, mejorarán las pensiones, estarán más seguros los depósitos y las inversiones, se elevará la renta y mejorarán los servicios y las prestaciones para los ciudadanos…¿Por qué no intentan convencer a las instituciones comunitarias, sus gobiernos y los cientos de millones de ciudadanos (y los que esperan su ingreso ) de que se están equivocando de camino y el futuro está en la creación de estados muy pequeños?, pero…¿Quienes tienen más credibilidad de gestores, los grandes países europeos con democracias consolidadas y eficientes, con sistemas económicos altamente competitivos o los dirigentes políticos sin competencia acreditada que proponen lo contrario?

A ello no ayuda la carencia de solvencia de sus programas y sus propuestas y, en bastantes de sus miembros, la falta de respeto a la Ley, a las reglas democráticas básicas y hasta a las más elementales normas de convivencia y educación. Como fue el caso del político de la Liga Norte, Umberto Bossi, que estuvo empleando en su espectacular crecimiento de votos el lema agresivo de “Roma ladrona” y acabó envuelto, con sus hijos, ex-tesoreros y miembros del comité de control de su partido, en un proceso abierto, principalmente, por la fiscalía de Milán por apropiación indebida y estafa al Estado.

Separarse de la U.E. es un proceso de enorme riesgo y de incalculables costes para los pueblos.
En primer lugar, abandonan una zona con gran calidad democrática, con sistemas legales y económicos eficientes, con instrumentos de control de la gestión pública y una solidaridad que garantiza las prestaciones sociales. Y se van a un espacio geográfico reducido, que según los estudios anteriores condena a sus habitantes “ a la decadencia, a la pobreza y al desempleo estructural “, sin un marco económico y legal definido y con unos costes de estructuras del nuevo estado y unos riesgos económicos, políticos y sociales sin cuantificar. Y, además, en la mayor parte de los casos, gestionado por políticos que han demostrado, hasta la saciedad, su falta de respeto por los principios democráticos, su incompetencia en el diagnóstico y la resolución de los problemas económicos y sociales y su abuso reiterado en la administración de los recursos y en el ejercicio de las funciones públicas.

Si en el gran espacio de la U.E. integrado por las clásicas democracias europeas, cuesta encontrar “hombres de estado” ya sería casualidad que tocara uno de ellos en un espacio tan pequeño. Y si hubiera alguno, seguro que no estaría dirigiendo un proceso tan peligroso para el futuro de sus ciudadanos

El sistema autonómico (que si se reconvierte nos parece tan fundamental como el resto de administraciones), tal como evolucionó, sin orden ni control, se ha acabado convirtiendo en un sistema obsoleto, ineficiente, ruinoso para los ciudadanos y fuente de escándalos continuados al aflorar, sin descanso, todo tipo de casos de despilfarro de recursos, de corrupción y de incompetencia en buena parte de nuestra geografía.

Parece que en determinadas zonas, esté únicamente al servicio de su clase política dirigente y los “interesados” agentes sociales, culturales y mediáticos que la apoyan y que temen perder su protagonismo y sus privilegios.

¿Es normal que Francia e Italia cuando se han visto abocadas a equilibrar sus cuentas públicas, han dirigido su mirada a la reducción del coste de unos sistemas autonómicos de reducida dimensión y España, que estaba al borde de la quiebra, no se planteara una profunda reconversión?

Lo extraño es que se de por supuesto que, en las próximas elecciones generales, un cambio político será favorable a los intereses de la clase política autonómica.

Si la gestión pública cambiara de rumbo en favor de nuevas propuestas políticas opuestas a la consolidación fiscal y sin un programa que incentive la capacidad productiva, los prestamistas considerarían que tienen un grave problema en este país con tan enorme endeudamiento.
A partir de esta situación de preocupación de los mercados e instituciones financieras, el tipo de nuestra prima de riesgo se iría elevando hasta niveles insospechados ya que nuestra deuda del sector público no ha parado de crecer y la dirección del país estaría en otras manos y con otros principios.
Con la elevación de los tipos de interés quedarían reducidos los recursos para los servicios públicos y las prestaciones sociales fundamentales con lo que el ajuste de estos sería más intenso.
La situación de España (sector público, empresas y particulares) se parece a una familia con una hipoteca considerable y con ingresos limitados. El tipo de interés es determinante para su nivel de vida, no es igual pagar por la cuota mensual un interés del 1 que del 6%.

El ajuste ya no lo harán nuestros políticos que tienen que cuidar a su clientela sino los prestamistas exteriores que tendrían otra preocupación mayor que la electoral.

Seguramente, a partir de esa misma noche de las elecciones, los ciudadanos comprobarán que no sólo su economía sino también su sistema político pasarán inevitablemente al control de sus acreedores. Como les pasó, entre otros, a los griegos.

Y entonces, sufriremos lo que hemos señalado reiteradamente que “en los pueblos insolventes, la dirección política, su programa de gobierno y hasta sus proyectos de futuro, no los deciden sus ciudadanos sino otros que no participan en sus elecciones, el voto de los acreedores”.

Y no creo que los acreedores, entre recorte y recorte, estén por la labor de salvar nuestro ineficiente, conflictivo y costoso régimen autonómico.

8 comentarios
  1. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Dice bien el autor.
    El día que la UE y nuestros acreedores, entiendan el Desperdicio Estructural del "Estado de las Autonomías" habrá que revisar muchas cosas de la Constitución. Ahora mismo es un buen momento para echar una ojeada al 148 y al 149. El gran contubernio.

    Es curioso la cantidad de protectores del poder que hacen como si no se dieran cuenta. Hoy mismo Espadaler se puso morado en RNE tratando de defender lo indefendible. "Venga, chicos, hablemos entre nosotros que estos ni se enteran"

    El coste directo de la superestructura autonómica ronda –según el informe que en su día preparó Buesa– los 25,000 millones. Un 2.5% de nuestro PIB. Cada año y para nada.

    A esto hay que sumar los costes de la corrupción autonómica y los costes indirectos. Es decir las decisiones sub-óptimas por ser fragmentarias negando el acceso a la escala.

    Un ejemplo típico de Coste Indirecto es la Tarjeta Sanitaria autonómica con toda la infraestructura que requiere. Desde plásticos, chip, bandas magnéticas y funcionalidades diferentes hasta centros urbanos de renovación mantenimiento y nueva emisión y licencias de software multiplicadas por 17 o aplicativos igualmente redundantes y diferentes unos de otros.

    Este ejemplo lo traigo a colación porque mi compañía ha gestionado unos 15 millones de tarjetas en distintas autonomías y sé lo que cuesta hacerlo, cada una por su lado, o con una tarjeta idéntica para cada español. Hay cosas que por muy bien que las hagas no dejan de ser mucho peores que no hacerlas..

    Es tal el despilfarro que esto supone que ni siquiera voy a entrar en el desgobierno que significa crear tarjetas sanitarias en un país…………………….. que dispone de DNI electrónico. Dos tazas por si no tienes bastante con una.

    ¿Alguien lo entiende?

    Solo un Estado mal construido y gestionado por gente que no entiende lo que cuesta ganar el dinero puede permitirse este derroche estructural.

    Esto sucede en todos los sistemas y subsistemas estatales y ha contagiado la estructura interna de nuestros negocios privados y de sus costes.

    El ejemplo perfecto lo da el dato de más de Un Millón de Páginas de BOE Autonómico con contenido Económico diferencial entre autonomías a lo largo de 30 años.

    ¿Qué Empresa dispone de los recursos legales necesarios para plantearse su expansión en el Territorio de España? Desde Málaga a Azpeitia, Girona o Santender.
    ¿A quién puede sorprender que en muy pocas décadas los bufetes jurídicos españoles ya sean los más grandes de Europa?

    ¿Alguien de nuestros "liderazgos" estudió en su día en qué consiste una Cadena de Valor y una Barrera de Entrada? Sospecho que ni de lejos.

    El Nacionalismo y casi toda la clase política saben perfectamente lo que sucede porque no son tontos. Pero "Afecta a su Paradigma" y por tanto a su modo de Vida. No van a cambiarlo. Antes nos despellejarán a nosotros.

    Está costando traerlo a la luz pública pero, poco a poco, ya está en la calle por mucho que se intente esconder en el discurso de lo políticamente correcto. El Estado autonómico es uno de los dos o tres causas estructurarles de nuestro nivel de desempleo y endeudamiento. Y cuando digo estructurales digo también intencionales sin reparar en sus efectos.

    En un poco más de tiempo será un clamor. Porque se cortan gastos sociales innecesariamente para mantener un Estado Faraónico.

    El estado Autonómico se ha excedido en la FRAGMENTACIÓN de competencias y toca ahora recoger velas. Que no pretendan que confundamos Fragmentación con Descentralización.

    La Descentralización siempre es eficaz y genera ahorro. La Fragmentación multiplica el coste y reduce la eficacia.

    Buenas noches.

  2. perico
    perico Dice:

    Creo que desde “La Gran Transformación” de Mark Kurlansky y desde la sociedad del espectáculo de Guy Debord, todo ha ido degenerando sin remedio.

    La legalidad, la justicia y la política son como asignaturas de cualquier curso que no tienen relación con la vida.

    Los padres de familia tienen gran responsabilidad en ello, como la necesidad de que la mujer trabaje para sacar la familia adelante.

    Resumiendo, neoliberalismo capitalista kamikaze, y todos directos a la tapia, Todo por la Tapia. Ni calentamiento global, ni nada.

    Lo de las autonomías de café para todos, es otro ejemplo de España cañí.

    El país no está en términos de razonar.

  3. A.Otero
    A.Otero Dice:

    ''Que no pretendan que confundamos Fragmentación con Descentralización'' No nos confudimos,en absoluto, gracias a su comentario. Y así, si es UNO MISMO el que solicita mayor autonomia, capacidad de accion propia, libertad, etc.. le llamaremos descentralización (justa), y si lo solicitan LOS DEMAS, .. es fragmentación y caos indeseable. Ha quedado claro. ¿Que parte del concepto liberal 'libertad de asociación' aplicado a la cuestión catalana (J. R. Rallo) no ha entendido?. Saludos

    • Manu Oquendo
      Manu Oquendo Dice:

      Estimado Sr. Otero.

      A juzgar por su comentario sospecho que no he conseguido transmitirle correctamente la distinción entre Descentralización y Fragmentación.

      Su afirmación de que si la descentralización nos conviene es buena y que si no nos conviene es mala, no tiene nada que ver con la diferencia entre ambos términos.

      Supongo que está al tanto de que, –a pesar de que se estudie en pocas carreras universitarias–, La Organización es una disciplina científica que establece los fundamentos de sus leyes y las bases empíricas en las que se apoyan sus tesis. Y como lo supongo se lo ahorro.

      Son variadas y muy numerosas las organizaciones creadas para los fines más variopintos pero todas están sometidas a reglas económicas y de comportamiento que marcan el ciclo de sus vidas y están presentes en su muerte.

      Por ello es menester recordar el Viejo Principio de Subsidiariedad que aconseja resolver los problemas por quienes estén más cercanos a ellos y que es la base para Descentralizar decisiones, poder y soluciones a problemas…………..sin por ello descuidar la Integridad de la línea de mando de las Organización principal.

      Es lógico porque su propia existencia depende de que las cadenas de autoridad conserven la unidad de criterio (o cumplimiento de las normas organizacionales, las leyes) imprescindible para alcanzar los objetivos de la misma: Por ejemplo………….. "que todos los miembros de la organización tengan iguales derechos" algo que en España sigue siendo Ficción por culpa de los Partidos políticos.

      El diseño de la Organización (sus reglas Constituyentes) fracasa, se rompe, cuando se crean órganos que no comparten dicho fin o que no quieren formar parte de la organización principal.

      Este proceso –que es heurísticamente inevitable– es lo que se conoce como una Fragmentación que no cabe confundir con Descentralización. Esta última es un Proceso Eficiente, la otra es un Proceso Caótico, caro y de graves daños.
      Por eso ninguna organización bien construida lo tolera.

      Lamentablemente estamos ante un fallo estructural de esta Constitución reconocido pública y reiteradamente –ante personas que participan o comentan en este foro– por algún que otro Padre de la Constitución del 78.

      Es una pena que ni políticos, ni constitucionalistas estén al tanto de lo que se conoce como Ciencia de la Organización. Su estudio es mucho más exigente –por multidisciplinar– que la mayoría de especialidades universitarias y debiera ser obligatorio para personas que aspiran a tener mando sobre personas.

      Estos errores tan burdos son de no haber asistido a clase de la materia en primero de carrera o, alternativamente, son "fallos" deliberados.

      Saludos

  4. Daniel Iborra
    Daniel Iborra Dice:

    El pasado 2 de noviembre falleció el profesor Joaquim Muns ( 1935-2015), Catedrático de O.E.I. en la UB, Premio de Economía Rey Juan Carlos I, Creu de Sant Jordi…..
    En el obituario que le dedicó el catedrático Francesc Granell en La Vanguardia del día siguiente " Abriendo Catalunya al mundo" me ha interesado la relación de cargos y trabajos que desempeñó en muy diferentes instituciones. Fue director ejecutivo del FMI ( propuesto por Fuentes Quintana y Varela), formó parte del primer Consejo de asesores económicos del Vaticano, la Comisión Europea le concedió el título de Catedrático Jean Monnet de integración europea, formó parte del Consejo de Gobierno del Banco de España, fue director ejecutivo del Banco Mundial y hasta participó como independiente en las listas de CIU a las elecciones europeas, a propuesta de Jordi Pujol, en 1987. En la página anterior, el President de la Generalitat y el Govern manifestaron su duelo en las necrológicas de día.
    Los que le seguimos, pronto advertimos que sus opiniones corregían nuestra visión mediocre, rutinaria y miope de la economía. Cada vez era más claro el presente y menos sorprendente el futuro y nos equivocábamos menos, al tener una mejor información. Y como nos enseñó que normalmente lo que nos sucedía no era casual y respondía a causas muy concretas que magistralmente denunció, tal vez sea por su sabiduría, por su rigor profesional, por su honestidad y su compromiso social por el que gente tan importante y de tan diversa procedencia, también confiaron en él.
    Cuando tanta gente que creía que vivía en la primavera por la lozanía de sus ojos y las grandes posibilidades técnicas, fueron incapaces de adivinar y diagnosticar tan enorme crisis, él que había cumplido 70 años y que todo el mundo pensaba que vivía su otoño, continuó analizando con la misma sabiduría y honestidad lo que nos sucedía y lo que más nos preocupaba e incluso trató temas que poca gente se atrevió como las consecuencias de la independencia de Cataluña. http://www.caffereggio.net/2013/09/29/catalunya-en-la-arena-internacional-de-joaquim-muns-en-dinero-de-la-vanguardia/
    Como separaba lo fundamental de lo acccesorio, la ficción de la realidad y el interés del pueblo y el de sus clases dirigentes, que no siempre coinciden,abría ventanas que nos permitían descubrir lo que ocultaban las grandes operaciones de propaganda.
    Si quereis asomaros a lo que hay detrás del tinglado de la independencia recuperad su artículo referido anteriormente , que fué publicado hace algún tiempo, el 29 de septiembre del 2.013, en LaVanguardia sobre Cataluña y la independencia.
    Conocereis a un gran intelectual que, con todas las condecoraciones y recompensas del sector público e informativo ( Premio de periodismo Conde de Godó 2.011) catalán , supo estar a sus 78 años y en un momento que lo necesitaba , al servicio de su pueblo y comprobareis algo que venimos insistiendo desde el comienzo de la gran crisis y que nos parece enormemente injusto sobre los economistas. No es cierto que no nos avisaron de ella, si que lo hicieron nuestros grandes economistas, lo que sucedió es que no les hicimos caso .
    Un abrazo
    Daniel Iborra

  5. Deus ex Machina
    Deus ex Machina Dice:

    "¿Como la Unión constituida para lograr un espacio económico y social sin fronteras y en un marco de legalidad, democracia, solidaridad y armonía entre pueblos tan diversos, va a permitir que en un pequeño territorio funcione un Estado,” como los de antes “, ajeno al espíritu general y al margen del cumplimiento de las normas comunes?"

    ¿Quién dice que los nacionalismos al querer un estado quieren un estado "como los de antes"? Lo que quieren es un estado como los de ahora, porque ningún nacionalismo que reclame la independencia lo es de una región que sea un estado ni tenga todas las competencias de un estado, ni siquiera de un estado de la UE que tiene mucha de su soberanía cedida. Tal como está planteada la pregunta se da a entender que o eres parte o región de un estado o eres un estado "como los de antes", parece como que no se contemple el término medio.

    "¿Quienes tienen más credibilidad de gestores, los grandes países europeos con democracias consolidadas y eficientes, con sistemas económicos altamente competitivos o los dirigentes políticos sin competencia acreditada que proponen lo contrario?"

    ¿Y los países pequeños? Que parece que para ser de una UE hay que ser como Rusia, si no eres prácticamente nada. Y ahí están Holanda, Dinamarca, Austria. Y de los grandes por ahí tenemos a Polonia, todo un ejemplo. Pero que esto deriva de un pensamiento de que si en la UE no eres grande, no eres nadie. Pensamiento que tiene cierta razón, pero una región de un país miembro de la UE ya es nada, por poco que sea si se convierte en un estado miembro, ya será más que siendo una región, institucionalmente hablando.

    • Manu Oquendo
      Manu Oquendo Dice:

      La atenta lectura del comentario de Deus ex Machina muestra una UE bien preocupante.

      Una UE plagada de estaditos, sin la menor intención de convertirse en Unión Política. Ni hay ni se la espera una Polis o un Demos de personas libres e iguales en todo el ámbito territorial.

      Por tanto un "No player" global. Un Territorio Cautivo.

      Y lo que es peor, con una base ciudadana que nunca constituirá una polis real porque se ha hecho de modo que no lo sea. Se ha buscado que no puedan comunicarse las personas por falta de una lengua y una cultura común mientras se fomenta cualquier simulacro de lengua más artificial que los bonsáis.

      No se ha buscado "Ciudadanía" se han fomentado "Pueblos" cada vez más pequeños. Estilo casa de Habsburgo.

      Por otra parte lo de la Unión Económica es también mentira porque falta "Mutualización".

      Es decir, un proceso por el cual las "Externalidades Sociales" Intracomunitarias sean compartidas. Ni lo hay ni lo habrá como estamos viendo.

      Se ha construido el tipo de Unión que Interesa al Imperio y de postre nos la han llenado de mini estados para redondear la torre de Babel.

      ————————-

      ¿Se sorprende alguien de que los ciudadanos de 28 supuestas "democracias representativas" europeas suspendan nuestro Sistema Político con un 3.5 sobre 10?
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      Cuanto más tiempo sigamos enterrando la cabeza en la arena peor irá la cosa.

      Saludos

  6. Daniel Iborra
    Daniel Iborra Dice:

    Aunque parezca extraño, el artículo mío tuvo su nacimiento hace más de veinticinco años, cuando en una serie sobre la unificación política, intenté anticipar lo que provocaría la conversión de los estados tradicionales en provincias de un nuevo gran estado.
    Este artículo lo continué publicando, con éxito creciente, en los años posteriores y en el último quinquenio, en Notarios y Registradores, ¿Hay Derecho?, Penedès Econòmic y en otras publicaciones, como El Economista.
    Con las sucesivas adaptaciones a la situación política y económica, el artículo fue adquiriendo un tono cada vez más pesimista hasta quedar como fijos los primeros párrafos de decepción.
    No podía entender, entre otras cosas, como, si habíamos aprobado con tanto entusiasmo el proceso de unificación, seguidamente no ajustáramos los costes de funcionamiento del estado y las autonomías a este nuevo reparto de funciones, todo ello para hacer viable económicamente esta integración, que no tuviera en cuenta nuestra producción legislativa la reducción de nuestra soberanía, que no transformáramos la educación haciéndola más competitiva y universal, ni que nuestros partidos que habían aprobado este proyecto no adaptaran sus programas a sus compromisos ni, especialmente, que los partidos CIU y PNV cambiaran tan radicalmente su dirección ( Roca "El único proyecto de futuro para España pasa por Europa", Anasagasti "De ahí que no nos gusten los nacionalismos exacerbados del Estado nación que impiden la construcción europea" Congreso de los Diputados, otoño de 1992) y finalmente, que no dedicáramos todos nuestros esfuerzos y recursos a mejorar la productividad de nuestra economía.
    Pero como esta reflexiones, por lo que veo, son cada vez más compartidas y a la vista de la gran cantidad de problemas y sobrecostes que están generando sobre la ciudadanía, tal vez sea un buen momento para corregir este error histórico: el no haber ajustado el régimen autonómico a las funciones que desempeñarán nuestras autonomías, cuando concluya el proceso de unificación de la Unión Europea.
    Aprovecho la ocasión para recomendaros el artículo de Joaquim Muns, anteriormente referido, con él todo era más claro, el presente y el futuro y la verdad y la mentira
    Un abrazo. Daniel Iborra.

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