Reproducción de la Tribuna en El Mundo de nuestra coeditora Elisa de la Nuez: Cataluña ¿desconexión de la democracia?

Se ha escrito mucho sobre lo que está pasando en el Parlamento Catalán en estos días tanto desde una perspectiva política como jurídica. Pero quizá hace falta poner el énfasis en un dato esencial para ayudar a comprender la sucesión de los acontecimientos: los partidos políticos secesionistas catalanes no se quieren desvincular de España; de lo que se quieren desvincular en realidad es de los requisitos propios de las democracias representativas, democracias que, por cierto, son las únicas que existen.

Sabemos que un elemento imprescindible del éxito de todo movimiento populista esla manipulación del lenguaje. Esta manipulación va mucho más allá de la pura y simple falacia (del tipo “mi partido ha sido el que más ha luchado contra la corrupción” por poner un ejemplo de actualidad) que es una herramienta tradicional de los partidos políticos  y que tiene la ventaja de poder ser rebatida fácilmente con datos, siempre que alguien se moleste en buscarlos. El retorcimiento de los conceptos comunes que empleamos al hablar y al pensar es algo bastante más peligroso que una mentira monda y lironda,dado que cambia su significado introduciendo a su usuario, casi sin darse cuenta, en el terreno de la fantasía, particularmente en el de las peligrosas fantasías colectivas. En este espacio las razones pueden ser sustituidas por las emociones aunque ese lenguaje, claro está, solo sea válido para los que forman parte de ese movimiento. No hay posibilidad real de entablar un diálogo y menos una negociación con los que se han quedado fuera y siguen manejando los conceptos convencionales de democracia, representación, Estado de Derecho o soberanía.

Como ejemplo de conceptos cuya utilización ha alcanzado un éxito histórico notable podemos mencionar el de “pueblo” –no digamos ya si es el “elegido” implícita o explícitamente- el de “nación” ,el de “proletariado” y entre nosotros más recientemente el de “casta”. El potencial político de estos binomios simplistas (en definitiva, hablamos de buenos y malos) es tremendo, particularmente en épocas de crisis. Pero conlleva un riesgo altísimo en una sociedad moderna, plural y compleja, dado que para compartirlas hay que renunciar previamente a la capacidad crítica y al pensamiento individual. Por eso denominamos populistas –ya sean nacionalistas, estatistas, socialistas o conservadores- a los movimientos políticos que apelan preferentementea las emociones gregarias (“nosotros frente a ellos”) frente al método tradicional en las democracias representativas, en las que hay una pluralidad de competidores políticos (los partidos) que tienen que convencer a los electores de uno en uno. Este esfuerzo exige razonamiento, debates públicos, programas electorales y un esfuerzo considerable en distinguir la oferta propia de la del competidor. En cambio en Cataluña la cosa se está simplificado notablemente al menos en el bloque secesionista: los partidos que lo conforman están confluyendo electoralmente en aras de la consecución de la ansiada independencia.

Lo más interesante es que la deriva de los partidos catalanes secesionistas de estos últimos años está siguiendo un camino inverso al que está recorriendo un partido político nacido precisamente del malestar ciudadano por el injusto reparto de sacrificios en la crisis económica, como es Podemos. Precisamente parte de las dificultades de este partido se deben, en mi opinión, al hecho precisamente de haberse convertido un partido político másmás, que tiene que defender sus ideas en el seno de una democracia representativa. De esta forma ha tenido que dejar atrás un potente movimientosocial transversal (como el 15-M o las diversas mareas) y su eficaz utilización del binomio casta-pueblo, lo que sin duda es una buena noticia.El problema es que mientras que Podemos transita con total normalidad hacia la democracia representativa, los partidos secesionistas catalanes (muy particularmente CIU, el partido de la conservadora burguesía catalana) transitan con total anormalidad en sentido inverso hacia un movimiento transversal que se parece cada vez más a un auténtico Movimiento Nacional, con la inestimable ayuda de un partido antisistema que al menos tiene claro que lo de la democracia representativa no es lo suyo.

No creo que sea exagerado calificar el fenómeno secesionista que vive Cataluña de Movimiento, pese a las connotaciones que esta expresión tiene en nuestra Historia reciente. Probablemente sus propios promotores no tendrán más remedio que estar de acuerdo.Eso sí, este tipo de movimientos transversales tienen como característica común el rechazo a la pluralidad, a la democracia representativa y al Estado de Derecho que les es consustancial. Me interesa destacar que mientras que los movimientos de desafección ciudadana en el resto de España han conseguido articularse políticamente a través de unos o varios partidos políticos respetuosos con las reglas de una democracia representativa, en Cataluña se ha producido el fenómeno inverso, de manera que lo que está desapareciendo allí a ojos vistas son los partidos políticos convencionales, la democracia representativa y el Estado de Derecho. O para decirlo en términos más exactos lo que está desapareciendo a ojos vistas es la democracia, al menos en la única versión homologable con la de los Estados de nuestro entorno.

El hecho de que en Cataluña sigan existiendo formalmente partidos políticos nacionalistas con estructuras formalmente independienteslas unas de las otras no debe de distraernos del fenómeno esencial: la tendencia a la “unificación” de estos partidos, que ya no compiten entre sí, como ha demostrado la reciente lista única en las elecciones catalanas y el programa conjunto que se anuncia para las elecciones generales. Se obvian los rasgos diferenciales, si es que los hay, y se acentúan los rasgos comunes, o para ser más exactos, el único común, el objetivo final de la secesión sea como sea. Por eso una candidatura como Junts pel Si puede ponerse fácilmente de acuerdo –incluso con la CUP- en una ruta para “desconectarse” de España pero no en asuntos más triviales como el qué impuestos cobrar o como gestionar la sanidad.  No hay que preocuparse, todas estas cuestiones menores quedan subordinadas ante el gran objetivo nacional de conseguir la independencia. En definitiva, ya no se hará política con estos temas, solo habrá mera gestión administrativa. ¿Les suena de algo?

Porque conviene recordar que también en el otro Movimiento hubo al principio más de un partido (la Falange y la Comunión Tradicionalista) hasta que se concluyó que era preferible dejar de lado las pequeñas diferencias ideológicas para concentrarse en el auténtico objetivo común que era ganar la guerra. Por eso se promulgó el Decreto de unificación de 19 de abril de 1937. Eso sí, la unificación no fue voluntaria, sino que se hizo a golpe de BOE y el resto de los partidos políticos existentes fueron suprimidos, pero es que Franco no creía en la democracia parlamentaria. Los partidos secesionistas en Cataluña, por el contrario, no dejan de hablar de democracia, pero me temo que ya no se trata de la vieja democracia parlamentaria de toda la vida, sino de un concepto manipulado que sirve para justificar lo que se decide por métodos muy poco democráticos. Recordemos que la antigua Alemania del Este se autoproclamaba “república democrática”, mientras que laAlemania del Oeste se autodenominaba sencillamente ”República Federal” lo que nos ocasionó no pocos problemas de identificación a los escolares de mi generación. Los que sí tenían claro cual de las dos era la auténtica eran los alemanes que vivían allí.

En definitiva, para los que estamos fuera de la fantasía secesionista el concepto de democracia que manejan los partidos catalanes independentistas sencillamente no es compatible con las reglas de juego de una democracia representativa. Así la hoja de ruta de la llamada “desconexión democrática” supone una ruptura radical –eso sí, por fases y por métodos pacíficos que la gente no está para sustos- con los procedimientos democráticos y con el Estado de Derecho. La realidad es que los partidos independentistas no disponen de las mayorías necesarias para modificar ni siquiera el Estatuto de Autonomía, y mucho menos ya la Constitución, por lo que han decidido saltárselos a la torera.

Pues me temo que con tales mimbres la futura república catalana, si es que alguna vez llega a existir, se va a parecer mucho a la democracia (orgánica) surgida de otro Movimiento Nacional.

6 comentarios
  1. Jesús Casas
    Jesús Casas Dice:

    Comparto la reflexión de Dña. Elisa en su mayor parte. Si los ríos de tinta que corren sobre este asunto hubieran desembocado en acciones democráticas, si el Gobierno y los partidos, como están haciendo ahora, hubieran sabido crear una corriente distinta al "Movimiento Nacional Independentista", la mayoría se habría manifestado más claramente, a pesar del cansancio acumulado. Ahora bien, ya no estamos en tiempo de palabras, sino de la aplicación del Derecho que ha sido abandonado por los intereses de los independentistas (antes, nacionalistas) y de los gobiernos centrales, y en el que, como demostró Muñoz-Machado, la inacción del TC (sea pos falta de recursos o por su propia doctrina) ha permitido un estado de cosas que podría describirse como incumplimiento y violación de la Constitución y de las leyes sin consecuencias. Ahora se escribe sobre la necesidad de dialogar, pero no, primero se debe actuar con todo el peso de la ley y luego ya se verá si se dialoga. Sigo pasmado de ver que no se ha suspendido la autonomía catalana por completo, no sé si con o sin estado de sitio. Hace años que se debería haber comenzado a suspender ciertas funciones con base en el 155, empezando por los Mossos, Educación y Economía. No sé dónde nos va a llevar esto además de a un ridículo espantoso, caso como a un nuevo 23-F solo que esta vez los golpistas son los radicales de la CUP y ERC y cierta burguesía catalana que tiene interés plutocrático en la república catalana.

  2. Jesús
    Jesús Dice:

    Estamos en una "democracia representativa". ¿Quién representa a quién?: Diputados de partido representan a las cúpulas de esos mismos partidos y no a sus electores. Eso no es sino una falsa representación.
    Y el gobierno no se atreve a actuar porque priman las ambiciones del partido y las personales de su presidente, por temor a las repercusiones que pudieran tener en periodo electoral, sobre sus obligaciones como jefe de Estado.

  3. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Se me había pasado este artículo de Elisa con el que es difícil no coincidir con la salvedad del tono que para mí es amable en exceso pero quizás por ello también procedente.

    Fuera de España a los nacionalistas hipertrofiados se les pilla a la primera pero aquí, –probablemente porque nos recuerdan a Franco–, se les tiene un respeto que no se merecen.

    http://www.lavanguardia.com/television/programas/20151002/54437820586/catalanes-racistas-television-francesa.html

    Este nacionalismo exacerbado, en el siglo XXI, es anacrónico y una pesadez de mal gusto que ya comienza a ser un problema digno de estudio por profesionales del alma humana.

    En países normales sacar pecho delante del espejo, mirarse bien –como en el anuncio de Roca–, cargarse de orgullo y de aromas patrios, llamar al vecino para explicarle que somos distintos y mejores, mucho mejores, y que si quiere que aparentemos ser iguales nos deben compensar con dádivas estructurales, es de muy mala educación y en ocasiones, patológico.

    Es triste observar que –en este delirio de los Circuitos Clientelares del Nacionalismo– estos señores lo que pretenden es que solo decidan los Vecinos de los Áticos con vista a Piscina y Playa excluyéndonos de su procès –y de la decisión– a los residentes en los Bajos de las caras Oeste, Sur y Noroeste.

    Por todo ello –y muchísimo más que me guardo viniendo muy a cuento–, me temo que ya ha llegado la hora de plantar cara a los problemas antes de que nos coman por desidia.

    Las cosas por su nombre.

    Saludos

  4. iñaki
    iñaki Dice:

    Seguimos negando la realidad,o sea que estamos ante un golpe de Estado en Cataluña.Todos prefieren mirar para otro lado.Tambien los gobernantes del Frente Popular fingieron,durante tres años,que España solo estaba en estado "de alarma",cuando habia una atroz guerra civil.Ahora tambien se esta enh0gañando y mintiendo al pueblo español,pero este no es tonto y se dara cuenta del engaño.

    • Manu Oquendo
      Manu Oquendo Dice:

      ¡Al Arma! es un estado de guerra.
      Un estado complicado porque significa que te han pillado durmiendo.

      La clase política catalana está tratando de forzar una reacción del Gobierno que les permita recuperar el perdido campo del Victimismo.

      Desde este punto de vista Rajoy les está dando una lección de estrategia en general y en particular de la fuerza de la Inacción. Chillida mostró que el vacío tiene forma y Rajoy que la Nada es poderosa porque el vacío nos inquieta.

      Además nadie podrá acusarle de no estar cargado de razón si un día decide hacer algo –soñar es gratis–. Mientras tanto, el Urgellisme escribe su relato para los próximos 300 años.

      El caso es que la profesión está encantada con Rajoy porque nunca hubo más letrados haciendo horas extras y de momento no se ven cuadros dramáticos por las calles.

      Pongámonos un momento en el bando de Junts pel si.

      Ya saben a dónde les lleva su hoja de ruta y, todo lo más, pueden pretender jugar con los tiempos de ejecución para encontrarse con Interlocutores más fáciles y más propensos a la acción que Rajoy. Es decir, cualquiera. Si tienen suerte alguien les llevará a comisaría y tendrán una foto.
      Si no la tienen, el 3% se convertirá en lo que de verdad ha sido y veremos lo que nadie imaginó pero muchos saben porque les ha tocado.

      Están en un callejón bien definido, no hay tanques en las calles, la normalidad es absoluta dentro y fuera de España (1) y………………………… si algo ha quedado claro es que no se puede seguir sin Recuperar para el Estado varias competencias que nunca debimos descuidar en manos sin honor y sin palabra.

      Me sorprende que nadie ponga esto encima de la mesa con nitidez –fuera de un residual Herzog en UPyD. ¿Por qué? ¿A quién interesa este estado de cosas tan degradado?

      Por todo ello, porque el escenario es lamentable, el planteamiento de reforma, el de pequeños retoques, se entiende con dificultad y crea una lógica frustración que se parece a la que produce la inacción de Rajoy.

      Lo que se nos propone como reformas es algo que quizás interesa a los Partidos emergentes –ley electoral, imagen de transparencia, etc– pero ya no a los ciudadanos porque básicamente nos dice que "La cosa, en lo esencial, está bien. Hagamos retoques". Esto es evidente que está muy lejos de ser cierto.

      Estamos a punto de naufragio y no vale con cambiar de piloto o baldear cubiertas. Hay mástiles caídos, cuadernas hundidas, velas rotas al viento. Es cosa de Astillero.

      Lo esencial está muy mal y no se ve que solo con retoques menores vaya a mejorar.

      Así lo veo y bien que me gustaría que fuese de otra forma.

      Buenos días

      (1) Rechazado el ingreso de Kosovo en la UNESCO. https://www.rt.com/news/321287-kosovo-member-unesco-admitted/

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